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sábado, 15 de octubre de 2011

CANTIJUEGO CANINO Y ENTRAÑABLE

Ayer apareció en el blog un "cuelgue" al que llamé "Sinfonía canina" en el que aparecían 9 fragmentos de 9 canciones en las que los perros son protagonistas.

El "cantijuego" de hoy consiste en identificar quién o quiénes son los cantantes que las han creado, o las interpretan, y cuál es el nombre de cada una de esas canciones.

Para ayudarte a "cantijugar" aquí tienes el siguiente tablero en el que he mezclado fotografías de perros y el retrato de cada uno de los compositores o intérpretes de las canciones que has de identificar.


Y ahora, si te apetece, ¡a "cantajugar"!

viernes, 14 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 95

En el siglo XVIII los soldados franceses, durante la Guerra de Sucesión Española, compusieron una canción titulada "Marlbrough s'en va-t-en guerre˝; canción que se hizo tremendamente popular y de la que existen muchas versiones en diferentes países e idiomas.

En España la canción se dio a conocer con el nombre de "Mambrú se fue a la guerra", y llegó a convertirse en una canción infantil muy popular, sobre todo, entre las niñas, que la cantaban mientras jugaban a la rayuela. La canción empezaba así:


«Mambrú se fue a la guerra,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú se fue a la guerra
no sé cuándo vendrá».

En torno a esta canción, el gran Mario Benedetti, escribió un texto magnífico al que tituló "La vuelta de Mambrú"; texto en el que "Mambrú" surge como un "antihéroe maravilloso" no solamente por las "armas" que decidió llevarse al campo de batalla; sino por lo que obtuvo o trajo de ella: un cargamento de genialidades "antibelicistas" –enumeradas por Mario con insólitas metáforas– entre las que destaca, ¡como no!, "MUCHAS GANAS DE VIVIR".



«Cuando Mambrú se fue a la guerra, llevaba una almohadilla y un tirabuzón. La almohadilla para descansar después de las batallas y el tirabuzón para descorchar las efímeras victorias.

También llevaba un paraguas contra venablos, aguaceros y palabrotas; un anillo de oro para la suerte y contra los orzuelos y un llavero con la llave de su más íntimo desván. 

Como a menudo le resultaba insoportable la ausencia de la señora de Mambrú, llevaba un ejemplar del “Cantar de los Cantares”, a fin de sobrellevar los veranillos de San Juan, un abanico persa y otro griego. 

Llevaba una receta de sangría para sobornar al cándido enemigo y para el caso de que este no fuera sobornable llevaba un arcabuz y un verduguillo.

Así mismo unas botas de potro que rara vez usaba, ya que siempre le había gustado caminar descalzo y un calidoscopio artesanal, debido probablemente a que Marei, Edison y Lumiere no habían nacido para inventar el cine.

Llevaba por último, un escudo de arpillera porque los de hierro pesaban mucho y dos o tres principios fundamentales mezclados con la capa bajo el morrión.

Nunca se supo como le fue a Mambrú en la guerra, ni cuantas semanas o siglos se demoró en ellas. Lo cierto es que no volvió para la Pascua ni para Navidad. Por el contrario, transcurrieron centenares de Pascuas y Navidades sin que volviera o enviara noticias. Ya nadie se acordaba de él ni de su perra. Nadie cantaba ya la canción que en su tiempo era un hit. 

Y sin embargo, fue en medio de esa amnesia que regresó en un vuelo regular de Iberia, exactamente el miércoles pasado. Tan rozagante que nadie osó atribuirle más de un siglo y medio. Tan lozano que parecía el bisnieto de Mambrú.

Por supuesto ante retorno tan insólito hubo una conferencia de prensa en el abarrotado salón Vip. Todos querían conocer las novedades que traía Mambrú después de tanta guerra. Cuántas heridas, Cuántos grilletes. Cuántos casus belis. Cuántos pillajes y zafarranchos de combate. Cuánto orgullo, cuántas lecciones. Cuántos laureles, cuántas medallas y cruces y chafalonías.

Ante el asedio de micrófonos que diecinueve hombres de prensa blandían como cachiporras, Mambrú, oprimido pero afable solo alcanzó a decir: —Señores no sé de qué me están hablando. Traje una brisa con arpegios, una paciencia que es un río, una memoria de cristal. Un ruiseñor, dos ruiseñoras, traje una flecha de arco iris y un túnel pródigo de ecos. Tres rayos tímidos y una sonata para grillo y piano. Un lorito tartamudo y una canilla que no tose. Traje un teléfono de ensueño y un aparejo para náufragos. Traje éste traje y otro más. Y un faro que baja los párpados, traje un limón contra la muerte y muchas ganas de vivir. 

Fue entonces que nació la calma y hubo un silencio transparente. Un necio adujo que las pilas se hallaban húmedas de llanto y que por eso los micrófonos estaban sordos y perplejos.

Poquito a poco aquel asedio se fue estrechando en un abrazo y Mambrú viejo y joven y único sintió por fin que estaba en casa».

"SINFONÍA CANINA". (PREVIO PARA UN CANTIJUEGO ENTRAÑABLE)

Mañana, nuestro "cantijuego" tendrá como protagonistas a los "perros"; también ellos tienen sus derechos y se merecen un "cantijuego"; y se lo merecen, sobre todo, porque son muchas las canciones que se les han dedicado.

Hoy, en este "previo", vamos a poder leer 9 fragmentos poéticos que se corresponden con 9 "canciones caninas", es decir, 9 canciones en las que el "perro" aparece como protagonista; son canciones muy entrañables que nos dan la medida de lo fiel y de lo querido que puede llegar a ser este animal para las personas.

El "cantijuego" de mañana consistirá en identificar quien es el autor y/o intérprete de cada una de estas canciones, y cuál es el nombre de cada una de ellas...; pero eso será mañana...; ¡ahora vamos a disfrutar con los textos!.



«El perro es un compañero
en quien se puede confiar...
Si da la casualidad
que su amo en fatal momento
perdiera el conocimiento
vencido por la ebriedad
y al suelo cae sin piedad
y el sueño lo toma fuerte,
él en guardia se convierte,
y cuida de que pasara
alguien que lo molestara
hasta que él solo despierte».
(GATO PÉREZ. "Mi perro")



«Dice mi perro a veces
que los perros no saben hablar,
que algunos hombres parecen
perros que quieren hablar».
(LUIS EDUARDO AUTE. "Perros")


«En mi largo andar y andar 
un perro supe tener, 
tan humano que a mi ver 
solo le faltaba hablar.
Además en mi rodar 
un cariño tuve yo, 
pero pronto se cansó 
de mi sentida pobreza 
y se fue con su belleza 
pero mi perro quedó... 
Muchos amigos vinieron 
otros amores también, 
y por mi mal o mi bien 
como vinieron se fueron. 
Muchas penas me trajeron 
y mi ser ensombreció, 
mas la suerte tuve yo 
de ver que todos pasaron 
y solito me dejaron 
pero mi perro quedó».
(HORACIO GUARANI. "Milonga al amigo fiel")


«En un cualquier vertedero muere el Pipo, un perro más.
Nunca tuvo un amo rico, ni correa ni collar
solo un niño, todo mocos, una cuerda y un solar.
Al niño lo han "internao" a un colegio del "estao",
el solar lo edificaron y la cuerda se rompió.
En la soledad entra sueño y hasta el Pipo se durmió.
Era Pipo solo un perro y hasta el niño lo olvidó.
Ni las farolas le añoran, hay más perros que turrón».
(PATXI ANDIÓN. "El Pipo")


«Era callejero por derecho propio;
su filosofía de la libertad
fue ganar la suya, sin atar a otros
y sobre los otros no pasar jamás.
Aunque fue de todos, nunca tuvo dueño
que condicionara su razón de ser.
Libre como el viento era nuestro perro,
nuestro y de la calle que lo vio nacer.
Era un callejero con el sol a cuestas 
fiel a su destino y a su parecer 
sin tener horario para hacer la siesta 
ni rendirle cuentas al amanecer 
Era nuestro perro y era la ternura, 
que nos hace falta cada día mas... 
Era el callejero de las cosas bellas 
y se fue con ellas cuando se marchó 
se bebió de golpe todas las estrellas 
se quedó dormido y ya no despertó 
Nos dejó el espacio como testamento 
lleno de nostalgia, lleno de emoción».
(ALBERTO CORTEZ. "Callejero")



«Popea era la perra familiar,
Popea era el tormento familiar
destrozó diez manteles, catorce porcelas 
un jarrón de la china, un colchón y dos camas
y en muchas ocasiones huyó por la ventana
llevando entre los dientes una buena tajada.
Mi madre la llamaba subversiba,
mis hermanas hija de barrabás
y una vieja gruñona  la llamaba masona
a sueldo de Satán;
pero ella no hizo caso de tan serias deatrivas
y se pasó la vida haciendo fechorías.
Yo pienso, sin embargo, que Popoa
tan solo era una perra liberal;
tuvo varios amores con perros vagabundos
ya no recuerdo cuantos perritos trajo al mundo;
si estábamos alegres cantaba de alegría.
y cuando había penas también las compartía».
(RICARDO CANTALAPIEDRA. "Popea")




«Con la pata coja colgando, despojo de una pedrada,
pasó el perro por mi lado. 
Un perro de pobre casta, 
uno de esos, callejero, pobre de sangre y de estampa [...]
Yo lo llamo: ”Ven, no te hago nada”;
todo hociquito curioso, toda sed, hambre, nostalgia.
El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras, 
como esperando o temiendo, pan, caricias o pedradas, 
no en vano lleva marcado un mal recuerdo en la pata».
(RAFAEL AMOR. "El perro cojo".
Poema de Manuel Benítez Carrasco).




«Cuando un lazo de tristeza
me viene envolviendo el alma,
mi perro se la hace suya 
y enseguida me acompaña...
Si el hombre se vuelve malo 
al hombre lo llaman perro....
¡Qué ofensa para mi perro
compararlo a gente mala!».
(HORACIO GUARANI. "Milonga para mi perro".
María Dolores Pradera hace una magnífica versión
de esta canción en su disco "Esencia de mujer").




«Voy más cansao que mi perro,
que es la sombra de mi sombra.
Por veinte caminos muertos
anduve con él a solas...
Me lo dejaron cachorro
y a mi lado se hizo perro. 
Se fue templando de a poco
como se templó su dueño...
No me ha quedao ni el recuerdo,
ni el dolor de tantas cosas.
La luna cubrió el sendero
y sigo con él a solas.
Ni amor, ni pingo, ni apero,
ni rastros de aquella tropa.
Me queda sólo mi perro,
que es la sombra de mi sombra».
(JOSÉ  MARÍA CONTURSI y ANIBAL TROILO. "Con mi perro".
Martín Rago "El Turco" interpreta este tango
en su disco "Tanguero-viejo").

jueves, 13 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 94

Aquello de "Haz el amor, no la guerra" es una consigna, o un eslogan, que suele relacionarse con el movimiento juvenil contestatario del Mayo francés del 68; pero no, es cierto que en aquel momento apareció escrita en muchos muros de París, pero se trata de un pensamiento muy anterior al Mayo del 68. Prueba de ello es este cartel republicano creado por Manuel Monleón en octubre de 1936.


Al pie de este cartel figuraba la siguiente inscripción:

«El odio y la tiranía mueren. El amor y la felicidad nacen»

¡Qué gran verdad!... Tenemos que amarnos mucho más y hacer el amor sin pautas; celebrando y gozando de nuestra imaginación y de nuestra libertad...

Por cierto, hoy también podemos encontrarnos con imágenes contemporáneas que se hacen voz de la incuestionable necesidad de "hacer el amor, y no la guerra"...; imágenes como esta:

MARIA DEL MAR BONET Y MANEL CAMP... "Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA"

Hoy quiero que entre por la puerta grande de este blog, donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, una obra extraordinaria. Sin duda, el disco más bello que se ha grabado, hasta el momento, a lo largo de 2011; me refiero al titulado "Blaus de l'ànima" ("Azules del alma"), interpretado por Maria del Mar Bonet y Manel Camp.

Pero antes de presentarlo y de comentarlo, quiero contar una experiencia personal que, de algún modo, se relaciona con esta obra. Me ocurrió hace tiempo –allá, por los años ochenta– y fue una experiencia muy importante –yo diría que crucial– para mi vida.

Un buen día de 1983, de esos que uno se siente bien y relajado –sin que nadie ni nada pueda interferirte– decidí encerrarme en mi mundo interior para escuchar algunos de los discos que más amo; uno de ellos fue –y sigue siendo– "Jardi Tancat", de Maria del Mar Bonet. Escuchándolo aquel día, como siempre que lo hago, hubo una canción que me sedujo especialmente: "El pi de Formentor" ("El pino de Formentor"); canción basada en un poema de Miquel Costa i Llobera, musicalizado por Maria del Mar y Lautaro Rosas.
Mon cor estima un arbre! Més vell que l'olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l'eterna primavera,
i lluita amb les ventades que atupen la ribera,
com un gegant guerrer.



¡Mi corazón ama a un árbol! Más viejo que el olivo,
más potente que el roble, más verde que el naranjo,
en sus hojas conserva la eterna primavera
y lucha con los vientos que arrasan la ribera
cual un guerrero gigante.


Aquella canción me atrapó, como casi siempre que la escucho, pero aquel día me ocurrió algo distinto, yo diría que muy especial... Mi imaginación, de forma totalmente inconsciente, se echó a volar y me monté una historia que después me ha marcado bastante. Os cuento.

Me imaginé a un personaje solitario y muy bello: era la "música" –tocaba y tocaba sin parar–; poco tiempo después apareció la "palabra" –hermosa y desnuda–, que sensual e irresistiblemente atrapada por la "musica" se acercaba lentamente hacia ella...; la palabra, feliz, casi extasiada, se acurrucó muy cerquita de un "do-re-mi"; parecía que se iba a dormir, pero no, de repente se incorporó airosa, esbelta, entonada...; se abrazó a la música y se echó a cantar...; en aquel instante "la palabra se hizo música"..., y nació la canción.

A partir de ese día, aquel juego imaginativo no ha dejado de perseguirme... A los pocos meses inicié un programa de radio, en Radio Popular, que duró cinco años, y le llamé "...Y la palabra se hizo música"; años después escribí una especie de enciclopedia sobre la canción de autor y le puse ese mismo nombre; en marzo de 2007, monté una exposición en Cartagena de Indias (Colombia) con motivo del IV Congreso Internacional de la Lengua Española y le llamé así: "...Y la palabra se hizo música".

Es más, cuando cumplí el quinto aniversario del programa radiofónico antes citado, el gran creador plástico Dimitri Papagueorgiu me sorprendió con este grabado creado y estampado por él, que utilizamos como regalo-invitación para la fiesta que celebramos. 


He contado todo lo anterior, para decir y para explicar que con el espectáculo –y ahora con el disco– "Blaus de l'ànima" ("Azules del alma"), de Maria del Mar Bonet y Manel Camp, reviví la misma experiencia imaginativa y fantástica.

Fue el 19 de febrero, de este mismo año, en el Teatro Madrid. Aquel día tuve la suerte de asistir a la presentación de "Blaus de l'ànima" –que recientemente se ha repetido en la Sala Galileo, también en Madrid–; y es curioso, volví a revivir la misma experiencia de veinte y ocho años atrás con "Jardi Tancat", pero ahora de forma más intensa.

Se apagaron las luces del patio de butacas; un foco de tonalidades azules iluminó el piano de cola que permanecía silencioso en el escenario, y apareció la "música"...; Manel Camp empezó a inundarnos placenteramente con su belleza y con su sensibilidad...

Manel Camp. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Poco tiempo después irrumpió la "palabra"... Maria del Mar Bonet –bellísima– se acercó a la "música" y acarició el piano silenciosa...

Manel Camp y Maria del Mar Bonet. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Y, de repente, Maria del Mar se hecho a cantar; y volvió a producirse el gran milagro: "la palabra  se hizo música" en la voz incomparablemente hermosa, limpia, entrañable y acariciadora de ella, de "La Bonet".

Maria del Mar Bonet. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Ahora, aquel incomparable espectáculo ha aparecido grabado en un doble CD editado por PICAP... Poco me queda por decir de este nuevo disco...: es la esencia de la palabra y de la música abrazadas con apasionamiento; es la feliz y necesaria irrupción de la belleza contra la violencia y la crueldad; es el triunfo de la sensibilidad frente a la mediocridad; es el azul desintegrando grises y abriendo esperanzas; es la consagración de Maria de Mar y de Manel como dos grandísimos profesionales; es la demostración más tangible del triunfo de la simplicidad, no hace falta mucha parafernalia para montar un concierto de extraordinaria calidad ...

Foto de cubierta de Juan Miguel Morales. Diseño de Estudi Juste Calduch.

Sí que quiero mencionar, antes de concluir este "cuelgue", el origen creador de algunas de las palabras poéticas que se han hecho música en "Blaus de l'ànima" gracias a Maria del Mar y a Manel; me refiero a textos de Maria Mercè Marçal, Joan Salvat-Papasseit, Josep Palau i Fabre, Joan Alcover, Barbara, Serrat, Miquel Ángel Riera, George Gershwin, Guillem D'Efak, Lluis Serrahima, o de la propia Maria del Mar Bonet, entre otros.

En fin, ahí os dejo una maravillosa recomendación que seguro que os va a proporcionar buenos momentos de gozo y de felicidad auditiva...; recomendación creo que oportuna y necesaria en los tiempos que corren.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 93

Hoy ha sido el Desfile de la Fuerzas Armadas... ¡Nunca me gustaron, ni me gustan estos desfiles!... Por eso me ha dado mucha alegría encontrarme con este otro desfile alternativo:




¡Benditos sean estos payasos capaces de tomarse las armas y los defiles a cachondeo!... Es una forma de empezar...; el siguiente paso tiene que ser mandar a la mierda a todos los que descarada, o enmascaradamente, defienden, apoyan o justifican las armas.

A mi me pasa como a Brassens, y a Paco Ibáñez, que lo interpreta en castellano:

«En mi pueblo sin pretensión
tengo mala reputación [...]
Cuando la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
nunca me pudo levantar».
("La mala reputación")

Las imágenes anteriores las he tomado en facebook del muro perteneciente a U.I.P. 15M (Unidad de Intervención Patafísica).

Para escuchar la canción de Brassens cantada por Paco Ibañez ir a:
http://www.youtube.com/watch?v=DSyXQA4QiTw&feature=related

CANCIONES CON HISTORIA: "A una bella durmiente" de CARLOS CANO y "Andalucía" de ANTONIO MATA.

Este "cuelgue" quiero dedicárselo "con ningún cariño" a Duran i Lleida,
político de turno que ha tenido el mal gusto de insultar 
a los campesinos y a los jornaleros andaluces con estas injustas 
y desafortunadas palabras: “No tiene sentido que nuestros campesinos 
no recojan la fruta porque el precio que se les paga no es justo, 
mientras que en otras partes de España determinado tipo de campesino 
puede quedarse en el bar de la plaza y continúa cobrando. Esto no es justo”.
Señor Lleida, lo que es radicalmente injusto es lo que usted dice, y ahora 
no nos venga diciendo "que no ha dicho lo que ha dicho"... ¡apechugue 
con sus palabras! y no se olvide de que Andalucía ya no es la "bella durmiente"
que a muchos, como usted, le gustaría seguir manteniendo.


Carlos Cano.
(Fotografía de Juan Miguel Morales).
El 2 de abril de 1978, se celebró en la Catedral de Córdoba –La Mequita– un Congreso sobre la Cultura Andaluza que fue inaugurado por Antonio Gala con una conferencia a la que pertenece el siguiente fragmento:

«Es preciso que Andalucía recuerde tantas luchas vividas por seguir siendo ella y vuelva en sí de su desprecio histórico que la hizo siempre ser malentendida... La reina descalza, la hermosa reina todavía harapienta, se incorpora de su duermevela, levanta con sus manos encallecidas el espejo mágico casi olvidado ya, reconoce las iluminadas facciones, empuña la bandera de su dominio, una bandera en la que no se sabe si a la esperanza la representa el verde, como suele, o el blanco, que es lo que está por hacer todavía. La reina se levanta ágilmente y rompe a cantar con la voz hecha júbilo».

Romper a cantar "con la voz hecha júbilo" que protagonizaron, en aquellos años, cantores populares como CARLOS CANO. Carlos, a raiz de las anteriores palabras de Antonio Gala compuso un tanguillo dedicado a aquella Andalucía de los años setenta, que empezaba a "incorporarse de su duermevela"; canción de amor a la Patria Andaluza que decía así:


"De la luna y del sol" (1980). Disco de Carlos Cano
en el que incorporó la  canción "A una bella durmiente".

«¿A dónde vas si tu nombre es pobreza
y no hay lugar para ti en esta vida,
si nadie sabe que fuiste la reina 
de un paraíso de nardos y espiga?
Y hablan de ti como de una mendiga
descalza, triste, sola y harapienta,
que va vendiéndose en noches de juerga
la fantasía, el alma y la canción.

Ay los geranios 
y el azúcar moreno
que hay en los labios 
de lo que yo más quiero:
caballo loco que va corriendo, 
agüita del río, 
gaviota que vuela al viento
como un navío.
Quien ve de cerca tu cara
como una llama
queda prendío. ...

...Ya vendrá el viento, traerá la vida 
y la memoria vencerá al silencio.
Que tú mi reina sólo estás dormida
en la esperanza de un beso de amor».

Otro de los grandes cantores populares andaluces que luchó con su canto, por una Andalucía libre y reconocida por sus grandes valores, y no por el desprecio que suponían –y siguen suponiendo– los tópicos que se le adjudican, fue ANTONIO MATA.

De Antonio, en el año 2004, recuperé 18 canciones que aparecieron grabadas en un CD adjunto al libro "Manifiesto Canción del Sur. De la memoria contra el olvido". Una de aquellas canciones se llama "Andalucía" y su texto era el siguiente:


«Cada noche te hacen el amor tus campos;
cada noche el Guadalquivir tranquilo
se va llevando tu nombre
para escribirlo en su nido.
Andalucía.

Amaneces abrazada
a un cante por peteneras,
con sudor lavas tu rostro,
después lo secas con tierra
y desayunas cuatro penas
que te ofrece un campesino
cocinadas en trigales
con el fuego del olvido.
Hay sangre vieja en tus venas
de tus años sin destino [...].

Antonio Mata.
En tu vientre hay mil silencios
que son gritos no nacidos
ahogados en panderetas
con guitarras y con vino;
y vas cubriendo tu frío
con un traje de lunares
y helada le das calor
a los novios que te salen.
Un andaluz sonriendo
va llorando soleares».

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...