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viernes, 10 de octubre de 2025

COMPOSITORES, POETAS Y CANTANTES «INCOMPLACIENTES» de AYER, DE HOY Y PARA SIEMPRE: «ACADÉMICA PALANCA»


ACADÉMICA PALANCA. En 1989 los compositores y cantantes Miguel Vigil, Antonio Sánchez y Javier Batanero decidieron unirse para formar un grupo musical al que –inspirándose en un verso unamuniano– llamaron Académica Palanca; grupo, rebosante de imaginación y de calidad en sus textos y composiciones musicales, que logró romper los tradicionales moldes de la “canción de autor” de finales de los ochenta asumiendo y recreando el género de la “canción satírica” impregnándola de un fino humor crítico, directo e inteligente.

Los tres componentes de Académica Palanca, antes de la formación del grupo, ya habían vivido una larga y sólida experiencia artística, literaria y musical:

Miguel Vigil –fallecido en julio de 2024– desde muy joven se había manifestado como un creador “polifacético” –a él le gustaba calificarse como “disperso”– que siempre de la mano de la escritura –su gran pasión–, aprendió a tocar la guitarra, compuso sus primeras canciones y se inició, como actor autodidacta, en el universo de la interpretación. En 1989, grabó su primer disco autoeditado Prefiero la ciudad; magnífica “ópera prima” compuesta de diez canciones como Nada que hacer, Atocha o Esto no parece el Sur que hoy siguen teniendo tanta o más vigencia que cuando fueron creadas.

Antonio Sánchez, malagueño, por su parte, antes de la creación de Académica Palanca, ya destacaba como un gran guitarrista y compositor de canciones que, por cierto, nunca fue, justa y ni suficientemente reconocido. Nada más llegar a Madrid, a principios de 1980, conoció a Javier Krahe y empezó a trabajar con él acompañándole a la guitarra, haciendo coros en sus recitales y colaborando en la composición de algunas de sus canciones. En 1981, participó activamente como guitarrista en los conciertos y en el disco de La Mandrágora y fue autor de la música de míticas canciones como Pongamos que hablo de Madrid y Juegos de azar de Sabina, o de ¡Ole, tus tetas! y De niña a lavabo de Krahe. Lamentablemente Antonio falleció en 2003.

Javier Batanero, a mitad de los años ochenta surgió como un joven compositor que consiguió darle a la canción de autor “aires nuevos” tanto poética como musicalmente. En 1985 recibió el primer premio de la Muestra Nacional de Música Folk y Canción Popular para Jóvenes Intérpretes organizada anualmente por el Instituto de la Juventud y grabó su primer y magnífico disco titulado Tentaciones de metro. Posteriormente colaboró con Joaquín Sabina en el disco Hotel, dulce hotel, y al año siguiente grabó, con el sello “Elígeme Discos”, su segundo LP La lluvia vertical.

La fusión de la desbordante capacidad creadora de Miguel, Antonio y Javier y sus objetivos y planteamientos musicales prometían, como así fue, un gran éxito similar al que en los años setenta alcanzaron grupos como Las Madres del Cordero –liderado por  Moncho Alpuente–, La Trinca, o Les Luthiers argentinos que también utilizaron el humor y la sátira en sus canciones.

El primer concierto con el que se dio a conocer la propuesta musical de Académica Palanca tuvo lugar en octubre de 1989 en la sala Elígeme situada en el barrio madrileño de Malasaña. Posteriormente empezaron a actuar semanalmente en la cafetería del Teatro María Guerrero donde un buen día Chicho Ibáñez Serrador –directo de cine y realizador de televisión– tras descubrirlos y sentirse atrapado por la calidad de sus canciones –todo un espectáculo divertido y desenfadado– decidió contratarles para su popular programa de TVE “Un, dos, tres… responda otra vez”. A partir de ahí el grupo alcanzó un gran éxito, se dio a conocer por toda España y grabaron dos discos: Académica Palanca (CBS/Soni, 1992) y “El misterio de las voces vulgares” (Don Lucena Discos, 1995).

En 1999 el director de cine José Luis Borau le propuso a Javier Banatero participar, como protagonista, en el largometraje “Leo”Javier aceptó la propuesta y decidió dejar, por un tiempo, la música para iniciar una nueva aventura cinematográfica.

La salida de Batanero del grupo obligó a Miguel y a Antonio Sánchez a seguir componiendo y cantando como un dúo hasta que cuatro años más tarde falleció Antonio como consecuencia de un cáncer traidor; dolorosa y desgarradora pérdida que obligó a Miguel Vigil a replantearse el grupo y su trabajo con la colaboración del compositor y cantante Mariano Vázquez (Mariano 1'85), dúo que en 2009 grabó el disco Obsexión, último publicado como Académica Palanca

jueves, 2 de octubre de 2025

COMPOSITORES, POETAS Y CANTANTES «INCOMPLACIENTES» de AYER, DE HOY Y PARA SIEMPRE: «ABRAHAM BOBA»

ABRAHAM BOBA. David Cobas Pereiro nació en Vigo en 1975. Sus inicios en el universo de la creación musical  fueron, a mediados de los años 90, con el grupo de rock Tedium surgido en Navarra, y, posteriormente, formando el dúo Belmonte junto con el compositor y cantante Borja Flames; experiencia puramente experimental que Abraham evoca diciendo: «Belmonde era un experimento; nos encerrábamos dos personas en una habitación y grabábamos todo lo que se nos ocurría mezclando instrumentos de juguete con otros “de verdad”. Casi no hicimos conciertos.» (Evocación recogida por Paula Rodríguez Martín en "El Giradiscos". 2 de mayo de 2011)


Disuelto el dúo Belmonte, David se trasladó a Barcelona donde estudió piano, composición y arreglos orquestales, e inició –ya con el seudónimo de Abraham Boba– su aventura poética y musical en solitario. Aventura original e innovadora a la que los críticos, en un inútil afán de encasillamiento, le adjudicaron todo tipo de clasificaciones, que el propio Abraham siempre ha rechazado: “Definir con un término las canciones me parece tan difícil como hacerlo con una persona. Yo me considero, simplemente, un escritor y compositor de canciones».



Escritor y compositor de canciones que, entre 2007 a 2009. grabó cuatro discos: Abraham Boba (2007), La educación (2009), Los días desiertos (2011) y Podría haber sido peor (2009).


Las canciones de Abraham Boba, suelen ser muy personalistas y giran en torno a sentimientos, soledades y vivencias cotidianas, expresadas poética y musicalmente en un tono íntimo, confidencial y directo. Canciones que salen a nuestro encuentro a la búsqueda de confidencialidades, y que de forma espontánea pueden atraparnos e incluso llegar a emocionaros silenciosamente.



«Inviernos en que el frío se cuela por debajo de la puerta y solo esperamos que el verano se despierte y nos vuelva a calentar»… «Rincones de la ciudad natal llenos de recuerdos que fueron sueños que pudieron ser realidades»… «Días desiertos, algunas (pequeñas) verdades doméstica, inesperados encuentros y conversaciones con un amigo en noches de soledad»… «Momentos en que estuvimos cerca de perder la identidad y en los que nos volvimos un forajido solo por sentirnos vivos»… «Historias en cada piedra que pisamos… Gente triste, “tristes tigres”, días desiertos y cosas que duelen»… «Desconocer con impotencia el color del dolor, y sentir la necesidad de volver al mar y nadar para encontrar una isla en la que olvidar»… O canciones de amor por los que en una pared pintan un corazón; por los que amanecen en cualquier colchón; por el romanticismo y la dramatización; porque te echo ande menos y tú a mi no; por el bien del arte, o, simplemente, por la conclusión de que no hay suficientes Canciones de Amor.


En 2013 Abraham Boba decidió formar el grupo León Benavente junto con Eduardo Baos, Luis Rodríguez y César Verdú. «El grupo surgió –explica Abraham– de una necesidad creativa y de que éramos cuatro personas que se habían conocido trabajando en la música y que queríamos poner en común todo lo que sabíamos y todas nuestros gustos para probar y hacer algo nuevo. Hicimos unas primeras canciones y no sabíamos si le interesarían al público o no; era más la búsqueda creativa lo que nos interesaba… Cuando descubrimos que León Benavente funcionaba como una batidora de estilos, fue cuando vimos que podíamos abrir caminos que eran muy interesantes y que en un principio no nos habíamos planteado. Ahí se nos abrió un mundo de posibilidades que fue un subidón».



“Batidora de estilos” en la que siempre permanecen las huellas narrativas de AbrahamDavid Cobas– y que pueden disfrutarse en la discografía grabada por el grupo: León Benavente (2013), Todos contra todos (EP. 2014), 2 (2016), En la selva (EP, 2017), Vamos a volvernos locos (2019), Era (2022), Década (Demos y rarezas 2012-2013) (2023) y Nueva sinfonía sobre el caos (2024).



Recordar también que en 2021 Abraham publicó un poemario titulado Abraham Boba es David Cobas y esto no es una canción (Espasa Calpe), un puzzle emocional en un mundo en llamas.


jueves, 25 de septiembre de 2025

COMPOSITORES, POETAS Y CANTANTES «INCOMPLACIENTES» de AYER, DE HOY Y PARA SIEMPRE: «ABEL PINTOS»

 

ABEL PINTOS (Argentina). Nació en la localidad de Ingeniero White (provincia de Buenos Aires) en 1984 y en la actualidad es uno de los cantantes y compositores de referencia de la “nueva canción” argentina.


Comenzó a cantar a los siete años y a los trece grabó su primer LP Para cantar he nacido (1997). A partir de ahí, emprendió una apasionante aventura musical de enorme calidad como compositor y cantante y, a la vez, de gran popularidad dentro y fuera de Argentina.



Dos han sido los factores que han influido en su exitosa trayectoria:


Por una parte la pasión que desde muy pequeño sintió por la música y, en particular, por el folclore y la canción de autor de su país. 


«A los 6 años –recuerda Abelescuché por primera vez a Mercedes Sosa y quedé fascinado. Mercedes despertó demasiadas cosas en mí. Creo que eso fue lo que me impulsó a dedicarme a la música. Yo empecé a hacer música por ella.»


Por otra parte, Abel ha sido y es un gran luchador para conseguir hacer realidad sus sueños. «Soñaba con ser músico. Puse toda mi energía, toda mi fuerza y mi trabajo para concretar esos sueño y hoy la música es mi propia vida.»


En 1991 Abel, con siete años, cantó en un homenaje a José de San Martín que se organizó en su colegio, acto al que asistió el delegado de la municipalidad, que, sorprendido de su voz, le invitó a cantar en la conmemoración de los cien años de la localidad de Ingeniero White. En aquella fiesta Abel interpretó tres temas: uno de Víctor Heredia, otro de León Gieco, y el tercero de Horacio Guarany. Actuación de gran éxito que supuso el inicio de su carrera artística.


Sus conciertos se multiplicaron y a los 12 años grabó un casete del que llegó a vender tres mil copias. Un año después, en una de sus actuaciones, conoció casualmente a Raúil Lavié –cantante de tangos y actor argenitno–, Abel le dió su casete y aquellas canciones empezaron a volar alto. Lavié le hizo llegar el casete a Pity Yñurrigarro –productor de León Gieco- y este sorprendido con lo que había escuchado decidió contratar a Abel y proponerle la grabación de un disco que se publicó en en 1997 producido por Gieco. 



En aquel primer disco Abel interpretó 18 canciones de grandes autores argentinos como Jorge Cafrune, Víctor Heredia, Atahualpa Yupanqui, César Isella o Armando Tejada Gómez. Concretamente la canción que abre el disco, sin duda de forma intencionada, fue Para cantar he nacido, de Bebe Ponti y Horacio Banegas, canción ya interpretada por su admirada Mercedes Sosa en el álbum Escondico en mi país.


Pórtico y título de de su primer disco en el que, de alguna forma, Abel –aún adolescente– parece que quiere comunicar las claves o el horizonte de lo que sería su identidad como cantor.


«Para cantar he nacido / soy copla que el viento lleva… / Mi sangre canta por dentro / como la lluvia por fuera, / la noche canta y convierte / sus pájaros en estrellas / pero cuando canta el pueblo / musicaliza mis venas…. / Si el canto no se levanta / como la hoguera en el fuego, / si no libera las penas / de los que están en la tierra / de nada sirve que suene / la voz de la chacarera.»


Al disco Para cantar he nacido” le siguieron Todos los días un poco (1999) y Cosas del corazón (2001) en el que contó con la colaboración de dos de sus referentes principales: Mercedes Sosa y León Greco. Grabaciones de estudio en las que Abel continuó interpretado temas de otros autores argentinos.



Tres años después, en 2004, Abel reapareció con su nuevo disco Sentidos, en el que, conservando la esencia de la música y de la canción popular argentina, de la que tanto había bebido, dio un giro a su obra convirtiéndose en autor de sus propios temas, contando con la colaboración de su hermano Ariel en la producción y en la composición de algunas de sus canciones.


«A partir del cuarto disco –dice Abel en una entrevista publicada en Cancioneros.comsuceden dos cosas: primero y fundamental que empiezo a escribir mis propias canciones y eso empieza a aportar mucho a la causa de querer crear mi propio estilo y personalidad dentro de la música. Y sucede algo más que no es casual, que cuando yo grabo mi primer disco como autor yo tenía 21 años, es decir, empezaba a ser un adulto.»



Al álbum Sentidos, ya como compositor y autor de sus propias canciones, le siguieron: Reflejo real (2025), La llave (2007), Revolución (2010), Sueño dorado (En vivo, 2012), Abel (2013), Único (En vivo, 2015), 11 (2016), La familia festeja fuerte (En vivo astadio River Plata 2018), El amor en mi vida (2021) y Alta en el cielo (2023).


Discografía coherente y de gran potencia que, como suele decir el propio Abel Pinto, se ha convertido en el “cuaderno de bitácora” en que van quedando registrados y compartidos latidos, sentimientos, sueños y esperanzas que configuran y reflejan una reflexión profunda y comprometida sobre el mundo y la realidad. Reflexión que para Abel se fundamenta esencialmente en el “amor”. «El amor –dice– me motiva para luchar por los derechos humanos». Convicción que evoca la canción Sólo el amor de Silvio Rodríguez: «Sólo el amor alumbra lo que perdura. Solo el amor engendra la maravilla. Sólo el amor convierte en milagro el barro».


lunes, 22 de septiembre de 2025

COMPOSITORES, POETAS Y CANTANTES «INCOMPLACIENTES» de AYER, DE HOY Y PARA SIEMPRE": «ABEL GARCÍA»


ABEL GARCÍA (Uruguay). Trovador nacido, en 1952, en la ciudad de Rivera, situada al norte de Uruguay, donde residió hasta que cumplidos los seis años se trasladó con su familia a Tacuarembó. Pronto empezó a tocar la guitarra, y, junto a su hermano mayor y dos amigos, formó su primera banda musical llamada Los yetis. Posteriormente se incorporó al grupo Los estudiantes modernos tocando el bajo eléctrico y, en 1971, con el grupo Telaraña, hizo su primera gira como músico por Paraguay, norte de Argentina y el sur del Brasil, experiencia que le despertó la necesidad de componer sus primeras canciones y empezar a tocar y cantar en solitario. 


Inicialmente su trabajo de composición giró básicamente sobre la musicalización de textos poéticos de escritores como Liber Falco o Washington Benavides –poetas uruguayos hacia los que sentía una gran admiración– y de otros poetas que le entusiasmaban como Mario Benedetti, Nazim Hitmet o los españoles León Felipe, Juan Ramón Jiménez o Blas de Otero. A su vez, como el mismo Abel afirma, en aquel tiempo le «influyeron mucho trovadores españoles como Serrat, Paco Ibáñez, Patxi Andión, Luis Eduardo Aute o Lluís Llach», tanto es así que en su cuarto disco titulado Abel García, publicado en Uruguay en 1986, incorporó una versión de la canción Libertad de Aute y otra de La estaca de Lluís Llach cantada en castellano. Merece la pena escucharlas.


En 1976 realizó una grabación casera de algunas de sus canciones y, por mediación de un amigo, se la hizo llegar a la discográfica Clave I.E.M.S.A. de Montevideo. La maqueta gustó y le propusieron grabar su primer disco Polquita del Regreso, en el que puede escucharse, por ejemplo, una curiosa versión, musicalizada por él, del poema Viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez.



Con aquel primer disco Abel empezó a darse a conocer en Uruguay y se integró en la segunda generación de trovadores que formaron el movimiento musical conocido como Canto Popular Uruguayo, colectivo surgido en los años sesenta y al que pertenecieron, entre otros, grandes creadores como Anibal Sampayo, Osiris Rodríguez Castillos, Daniel Viglietti, José Carvajal, Washington Carrasco, Numa Moraes o Los Olimareños.


A partir de ahí, Abel García grabó y ha publicado los siguientes discos: Sobre la vida (1981), Porque mañana existe (1983), Andarines del sueño (1984), Abel García (1986), Uno más (1990), El típico uruguayo (1995), Amares (2002), Infinito (2004), Tengo la canción (2006), Otro bicho (2012), En el tiempo de Dios (2020) y Abel García (2023).


De la obra poética y musical de Abel, rebosante de sensibilidad, de humanismo, y siempre cercana a la realidad cotidiana de su pueblo, el gran poeta y músico uruguayo Washington Benavides afirma: «Abel García nacido por el Norte, allá en Rivera, no canta por lucir la voz que tiene, ni por su música ni por sus poemas, canta este Abel para que no olvidemos que los caínes, y las malas yerbas, fueron creciendo por nuestra desidia, por nuestra desunión y por nuestra inercia.»



CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...