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viernes, 13 de marzo de 2020

LA "CANCIÓN DE AUTOR" Y SU NUEVO VUELO. (CINCO CÓMIC DE LOS QUE MERECE LA PENA DISFRUTAR)


Me encanta poder realizar descubrimientos –de los que merecen la pena– relacionados con la "canción de autor" y el universo de los "cantautores". Entre esos descubrimientos tengo "entre manos" CINCO CÓMIC que me tienen "enganchao" porque son realmente buenos, y porque son cinco nuevas posibilidades de que se cumpla aquello que tanto deseaba Rafael Alberti, y yo con él: «¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!». Os los presento seguidamente, y comparto algunos comentarios que se han publicado sobre ellos,

El primero de estos cómic está dedicado a JOSÉ ANTONIO LABORDETA, ha sido editado por la Fundación José Antonio Labordeta y GB Ediciones y lo han creado Daniel Viñuales, Carmen Azagra y Encarna Revuelta.



«"T.B.O, Labordeta" recopila, a lo largo de sus 126 páginas los 75 años de la vida de “el abuelo”, desde aquella infancia de posguerra en Zaragoza y veranos en Canfranc, pasando por sus años como maestro en Teruel y Zaragoza hasta ese homenaje que supusieron las más de cincuenta mil personas que le despidieron en el Palacio de la Aljafería cuando falleció [...] Todo hábilmente sintetizado por el guion de Daniel Viñuales, que consigue narrarnos una vida en particular y retratarnos tanto a las personas y los hechos de un tiempo y un lugar concreto, pero llevando el relato hacia lo universal, de forma que cualquier lector joven que desconozca la figura del cantautor pueda mantener el interés cuando se adentre en este cómic biográfico. 

Tanto por los elementos y hechos que ha seleccionado Viñuales de la vida de Labordeta, como por el cómo se presentan y se cuentan esos hechos, el cómic mantiene el interés desde un primer momento. Además, esta historia aquí plasmada nos sirve para adentrarnos en la evolución social y política de una región y un país [...].

En cuanto al apartado gráfico, Azagra luce su lado más caricaturesco sin dejar de resultar fresco en este relato biográfico, con páginas llenas de la vitalidad. Como siempre, indisoluble al dibujo de Azagra, se hallan los pinceles de Encarna Revuelta en perfecta combinación.» (Antonio Santaliestra / "Heraldos de Galactus").

El segundo cómic del que estoy disfrutando se titula "SISA. LOS AÑOS GALÁCTICOS", editado por Norma y firmado por Josep María Polls y Manu Ripoll


«Sorpresa inesperada el encontrarse con “Sisa. Los años galácticos”, un cómic protagonizado por el mismísimo Jaume Sisa (Barcelona, 1948) y firmado por dos artistas de generaciones muy distintas: por un lado el veterano guionista Josep María Polls, y el dibujante Manu Ripoll [...]. Juntos dan forma a este cómic breve (unas setenta páginas) y que, al margen de atender a detalles biográficos del artista, busca divertir al lector con humor y frescura.

El resultado es un historia divertida y tan galáctica como todo lo que gira alrededor de Sisa. Y eso es algo que, con total seguridad, tenían en mente Polls y Ripoll a la hora de enfrascarse en una aventura de este tipo y características.» (Ernesto Bruno / “Mundo sonoro”).

El tercer cómic está dedicado a la grande -¡muy grande!– VIOLETA PARRA. Se titula «Violeta corazón maldito» y ha sido creado por Virginia Tonfoni y Alessia Spataro.



«En el centenario de su nacimiento, 4 de octubre de 2017, Virginia Tonfoni y Alessio Spataro cuentan la convincente historia de Violeta Parra: compositora, poeta y artista chilena que marcó el siglo XX y enamoró a América y Europa.

Violeta Parra, artista total, alma de la tradición popular chilena, en cincuenta años de vida ha cruzado toda América y Europa trayendo la voz del folklore auténtico, mucho antes de la reanudación de su país después de la dictadura.

En el año del centenario del nacimiento Virginia Tonfoni y Alessio Spataro cuentan su vida al enmarcarla en primer plano, articulándola en capítulos con un contrapunto perfectamente musical, en un espléndido duotono negro / naranja . Una vida de intensidad dolorosa, dedicada al arte y al amor, contada con pasión emanaba de cada página».

En cuarto lugar un cómic entrañablemente especial para mi por la amistad que me unió con el cantautor uruguayo ALFREDO ZITARROSA. Un precios cómic creado por Rodolfo Santullo y Max Aguirre y editado porEstuario Editora y Grupo Belerofonte (Uruguay) y Loco Rabia Editora (Argentina).




«Existe bastante bibliografía sobre la vida y la obra del cantautor Alfredo Zitarrosa, ese “ser mitológico de la música uruguaya”, como lo define acertadamente su coterráneo Juan Campodónico, uno de los fundadores, junto al argentino Gustavo Santaolalla, de la orquesta Bajofondo Tango Club. Pero este volumen es seguramente el más original. Tal vez porque sus autores -el guionista uruguayo Rodolfo Santullo y el dibujante argentino Max Aguirre- optaron por un formato inusual para llevar a cabo una evocación del autor de “Doña Soledad” y otros clásicos de la música popular latinoamericana: el cómic.

Publicado originalmente en el Uruguay por Estuario Editora y Grupo Belerofonte y recientemente en la Argentina por Loco Rabia Editora, Zitarrosa no es exactamente una biografía, ni una ficción, ni tampoco un homenaje. Es un poco de todo eso al mismo tiempo. Pero sobre todo, es una evocación sentida y afectuosa del artista, que pone el acento en el hombre antes que en la figura pública.

Ni Santullo ni Aguirre conocieron personalmente al personaje, pero se las ingeniaron para trazar un retrato de su multifacética personalidad recopilando e ilustrando ocho anécdotas de Alfredo Zitarrosa relatadas por personas que sí lo conocieron y trataron. Con todas las inexactitudes y fantasías que pueden albergar los relatos personales que, paradójicamente, terminan siendo una de las mayores virtudes de esta obra: Zitarrosa aparece en el libro tal como ha quedado en los recuerdos de la gente, que es, en definitiva, quien ha construido su leyenda.

Del puñado de testimonios que al final del libro complementan las ocho historias dibujadas, rescatamos el del escritor argentino Juan Sasturain, en forma de soneto.» (DiarioFolk.)

Por último me llena alegría presentar el cómic "MEMORIA DE UNA GUITARRA" que ha creado ROMAN LÓPEZ CABRERA y que publicará el sello "Evolución Cómic de Panini" a final de este mes de marzo. He tenido la suerte y el placer de escribir el prólogo de esta gran obra de Román, y .con su permiso, seguidamente lo voy a compartir y anticipar.



«La guitarra, "voz de profunda madera" –como la calificaba Nicolás Guillén– ha sido desde siempre un instrumento musical vinculado al “canto popular”, y de forma especialmente vital y entrañable a la historia de nuestra “canción de autor” desde sus orígenes.

Ya Carlos Gardel en 1935 lo cantaba: "Guitarra, guitarra mía, / por los caminos y el viento / vuelan en tus armonías / coraje, amor y lamento». Voz a la que se une el canto de Víctor Jara en su “Manifiesto” fundido con el de Violeta: «Guitarra trabajadora con olor a primavera…; tiene corazón de tierra y alas de palomita». O la voz de Silvio Rodríguez cuando afirma que «la guitarra del joven soldado es su mejor fusil». O la conclusión a la que llega y formula Jorge Drexler en una de sus canciones: «Hay tantas cosas, yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos».

Todas estas evocaciones poéticas, y muchas más, se han agolpado en mi pensamiento y en mi sensibilidad al encontrarme un buen día, gracias a Román López Cabrera, con su cómic “Memoria de una guitarra”. En ese clima de evocaciones y de sonoridades he visualizado, he leído y me ha atrapado la historia y el testimonio de Pepe Soler, cantautor que la protagoniza.

Durante ese primer acercamiento, al que le han seguido varios, no he dejado de imaginarme a Pepe Soler frente a su guitarra diciéndole algo muy similar a lo que Zitarrosa le susurraba a la suya –“guitarra negra”–: «Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra… Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía…».

Román López Cabrera –o sea Pepe Soler– lo ha logrado plenamente recurriendo, por una parte, a una minuciosa investigación sobre la historia real de nuestra “canción de autor”, y, por otra, quizá la más importante, a través de la recuperación de la memoria contra el olvido, posición ante la que me siento plenamente identificado –es una de mis irrenunciables obsesiones–… 

“Memoria de una guitarra” narrada y cantada por Pepe Soler a corazón abierto, en pie sobre un escenario y con la desnudez de su guitarra; ¡y ”pa” que más! «Coraje, amor y lamento».

El resultado final de todo ese proceso creativo es una magnífica obra desarrollada utilizando el lenguaje del cómic: lenguaje en el que se funden la imagen, la palabra y, particularmente en este caso, la intuición del vuelo de las armonías y de los latidos que se originan cuando la palabra se hace música. 

No sé como explicarlo, contemplando y leyendo esta “Memoria de una guitarra” mi casa, el rinconcillo en el que trabajo y mis silencios se han sentido inundados de canciones.

Por último hay algo en la obra de Ramón López Cabrera que me gustaría subrayar: Por mi parte, hace ya más de cuarenta años que vengo escribiendo sobre la “canción de autor” –sobre su identidad, su actualidad y su historia–; más de cuarenta años narrando lo que considero “una crónica de los silencios rotos” y un testimonio personal de “mi vida entre canciones”. Ahora, disfrutando de esta “Memoria de una guitarra”, me he sentido feliz –feliz y esperanzado–; creo que esta obra se engarza armónicamente con mi trabajo, ¡lo enriquece y lo supera!. Tanto que la considero y la recomiendo como necesaria para conocer y comprender mejor la historia “de un tiempo y de un país” y, a la vez, como un testimonio apasionado capaz de centrar y de apasionar a las nuevas generaciones de cantautores y cantautora, a las que felizmente vendrán, a quienes amamos la “canción de autor” y por supuesto –¡ojalá!– a quienes, quizá por desconocimiento o desinformación, aún no la han descubierto ni la aman». (Fernando González Lucini. Prólogo del cómic “Memoria de una guitarra”.)

lunes, 16 de julio de 2012

IMÁGENES Y MOMENTOS ENTRAÑABLES

Hace unos días contaba como revolviendo los cientos de imágenes que guardo en una enorme caja (estaba buscando las de María Asquerino) me encontré algunas fotografías que hace tiempo que no veía y que me encantó volver a contemplar. Fue tanto lo que me impactaron que decidí iniciar esta nueva sección del blog a la que he llamado «IMÁGENES Y MOMENTOS ENTRAÑABLES»

Hoy las tres "imágenes entrañables" que voy a recuperar ¡me encantan!...; primero porque retratan a dos amigos del alma, y, en segundo lugar, porque tienen como coprotagonista un instrumento musical totalmente ligado a la historia y a los latidos de la "canción de autor": LA GUITARRA.

Empecemos  con los amigos. ¿Sabéis quién es este "cantautor" fotografiado haciendo pruebas de sonido en dos plazas de toros de "vete tú a saber dónde"?... Sí, es Luis Eduardo Aute... No me discutiréis –me imagino– que ¡da gusto verle!



Seguramente las dos fotografías anteriores las hizo Luis Mendo –de Suburbano–, que en un tiempo, además de ser un guitarrista extraordinario –tocaba con Aute–, tenía una especial afición –y más que afición– a la fotografía.

Y hablando de Luis Mendo, aquí le tenemos... 



Y hablando de la coprotagonista de estas tres imágenes me han venido a la memoria estas bellísimas palabras de Alfredo Zitarrosa que pertenecen al pórtico de su "Guitarra negra":

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...»

domingo, 9 de octubre de 2011

ALFREDO ZITARROSA IV - "HOY... DEJARÉ LAS PUERTAS Y LAS VENTANAS DE MI CASA, ABIERTAS, PARA SIEMPRE..."

Alfredo Zitarrosa.

El segundo disco de Alfredo Zitarrosa, grabado en España, se tituló "Candombe del olvido" (1979), en el que interpretó antiguas canciones, como "Milonga para una niña", y otras nuevas como la que le dio nombre al nuevo disco, o la titulada "Por los médanos blancos", compuesta por su paisano y amigo Manuel Picón que vivía en España junto con Olga Manzano.

Fue con motivo de la publicación de este disco cuando tuve la gran suerte de conocerle y de compartir,  con él, y con Manuel Picón, horas inolvidables... ¡Qué par de uruguayos maravillosos!... Es imposible poder olvidarlos... ¡Os lo aseguro!


En 1979, Zitarrosa viajó a México y, cuatro años más tarde volvió a Argentina, donde ofreció un histórido y multitudinario concierto que fue grabado en directo, y que se recoge, como testimonio, en el LP titulado "Zitarrosa en Argentina" (1983). 

Con anterioridad en México, en 1979, Alfredo grabó otro de sus discos míticos titulado "Adios Madrid", en el que incorporó una conmovedora canción de despedida de la ciudad de Madrid en la que había vivido parte de su exilio.

«Dulce Madrid, dura Madrid,
corazón de regaliz;
ya llegó abril, me voy de aquí,
cantaré en otro país.

Dulce Madrid, dura Madrid,
duele Madrid, tierna Madrid.
Yo hubiera sido en tus calles
un niño perdido, si hubieras querido
arrojarme y odiarme [...].


Adiós Madrid. Vuelvo a vivir.
Dura raíz, siento al partir
que algo de mí se queda aquí
ya para siempre: la ardiente ilusión de quererte,
ser fuerte y dejarte, sin dejar de amarte.

¡Gracias Madrid!
¡Vuelvo a vivir!
Dura Madrid. Dulce Madrid
Adiós Madrid. Ya llegó abril.
Y esta canción que te entrego...
también me la llevo...
ha nacido de ti, Madrid». 

Finalmente, tras el peregrinaje que le supuso su largo exilio, Alfredo pudo regresar a Uruguay el 31 de marzo de 1984, donde recibió una multitudinaria y cariñosa acogida popular. Regreso que, como a lo largo de toda su vida, estuvo cuajado de fertilidad poética y musical: ofreció importantes conciertos –como el celebrado en el Estadio Centenario, el 12 de mayo de 1984–; grabó varios discos; y editó por primera vez su obra literaria en el libro titulado "Por si el recuerdo" (1988), en el que recopiló relatos que había escrito durante sus últimos treinta años.



Poco tiempo después de la publicar de su libro, la muerte nos arrebató al maestro de la milonga; al hombre bueno que reinvindicó –en su "Guitarra negra"– su irrenunciable derecho a vivir.... Se nos fue el 17 de enero de 1989, partió de Motevideo.

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...

Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...

"Gutarra negra", edición argentina (2002)

Para escuchar "Guitarra negra" puedes acudir al siguiente enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=HFIoO-YhyBo&feature=player_embedded

Merece la pena escuchar también la canción "Por los médanos blancos"... ¡Es una canción bellísima!
http://www.youtube.com/watch?v=ieFGoxoA9rc

sábado, 8 de octubre de 2011

CANTIJUGANDO CON ALFREDO ZITARROSA


Hoy os propongo "cantijugar" con textos que pertenecen a canciones de Alfredo Zitarrosa

A continuación puedes leer 9 fragmentos poéticos tomados de 9 de sus canciones... ¿Como se llama cada una de esas canciones?


Y como siempre, si te apetece "cantijugar", o seguir la marcha del "cantijuego", ahí nos encontramos: en el apartado de "comentarios".

ALFREDO ZITARROSA III - LA VOZ DE UN HOMBRE QUE FUE VOZ DE UN PUEBLO

Alfredo Zitarrosa.

En 1976, Alfredo Zitarrosa, acosado por la violencia y por la intolerancia represiva de la dictadura militar uruguaya tuvo que exiliarse. Primero se trasladó a Argentina, donde, a los pocos meses de llegar, le asaltó un nuevo golpe de Estado, lo que le obligó a continuar su exilio hacia España. Después, tras residir en Madrid hasta abril de 1979, se encaminó a México y de nuevo a Argentina, país donde permaneció hasta que pudo regresar a Uruguay, en marzo de 1984... Este fue, durante aquellos años, su destino: «caminar las calles de Montevideo por todo el mundo».

Alfredo Zitarrosa y Mercedes Sosa en Argentina.
En España, precisamente, compuso y grabó las canciones de dos discos fundamentales: "Guitarra negra" (1977) –composición a la que dedicaré el "cuelgue" de mañana– y "Candombe del olvido" (1979).

Antes de entrar a comentar estos discos, considero importante reproducir, a continuación, un fragmento de una especie de carta, o de mensaje, firmado por Alfredo, que apareció impresa en la carpeta del LP "Guitarra negra". Decía así:

«Al oyente español: Vivo en Madrid desde septiembre de 1976; estoy exiliado en España. No sé a quién pueda interesar, pero –más que nunca en este caso– siento necesidad de hacer una presentación formal de mi persona y mi quehacer; el cantar. Porque después de haber grabado quince discos como éste y aún cuando en España existen –aunque inhallables– otros tres discos míos, “Guitarra Negra” es el primer larga duración que grabo en este país. Y me siento agradecido por haber tenido ocasión de hacerlo más allá de la certeza –bien que gozosa– de estar pagando una deuda antigua con la España que mejor amamos los latinoamericanos como yo: la de los Machado y Unamuno, Lorca y Hernández, Juan Ramón, Casals, Picasso, Ortega y Julián Marías, Juan Gris y Verdes, José Hierro y Blas de Otero y León Felipe y Falla y tantos... tantos españoles que desde el fondo mismo del idioma –o el lenguaje– y hasta por la obligatoria consecuencia de haber aprendido con ellos a “pensar en castellano” –válgame Quevedo y Vallejo, Gógora y Darío Cervantes y nuestros Espínola o Quiroga–, son los autenticos orígenes, la fragua en la que nacen –tal vez pura chispa de un metal que aún debe calentarse al rojo vivo– versos y sentíres como éstos»

LP "Guitarra negra", versión española, 1977.
En la cara A de "Guitarra negra", Alfredo nos ofrece un largo texto, con fondo de milongueo, que lleva ese mismo título, y que él calificó como "contracanciones"; texto intimista y profundo, con la experiencia del exilio como telón de fondo, en el que se comprueba, como diría Washington Benavides, que la voz de un hombre puede ser la voz de un pueblo; es decir, donde se hace latente que el quemante decir de Alfredo era la voz de muchos, de la inmensa mayoría de los uruguayos exiliados.

En la cara B de aquel disco, Alfredo grabó cinco canciones "Coplas al compadre Juan Miguel" –de Yamundo Palacios y de Óscar del Monte–, "Cual de esas mozas" –de Alfredo–, "La vuelta el obligado" –de Miguel Bracó–, "Canción de los horneros" –de Yupanqui y Romildo Risso–, y "Stefanie", bellísima canción de Zitarrosa.

«Stéfanie, no hay dolor más atroz que ser feliz.
Decías anoche: "óuvi-me, po- favó,* bésame aquí" (fonético).
Stéfanie, sé que tu corazón "fala yi mi"* (fonético).
Y eso es dolor, Stéfanie…

Stéfanie, yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama ha quedado el perfume de tu piel.
Te veo salir, correr por el pasillo del hotel:
la vida es cruel, Stéfanie…

Stéfanie, hay una sombra oscura tras de ti;
de tu ternura, recuerdo la mirada azul- turquí,
los pies calientes, tus palabras de amor en portugués,
pero no a ti, Stéfanie…

Sé más valiente; hazme saber si va a sobrevivir
entre la gente el color de tu pelo, Stéfanie...
Debes vivir la soledad que sales a vender;
sé más mujer, Stéfanie…

Stéfanie, yo tampoco te quiero, mas tu amor,
por el dinero, ha olvidado al obrero y al señor.
Esta canción que pregunta por ti, que no ha dormido,
es puro olvido… Stéfanie…!».

La canción Stéfanie se puede escuchar entrando en los siguientes enlaces:
http://www.youtube.com/watch?v=7qtK_PteZNk
http://www.youtube.com/watch?v=aP6AXy3-ta8&feature=related

viernes, 7 de octubre de 2011

ALFREDO ZITARROSA II - "LA REVOLUCIÓN ES UN ACTO DE AMOR A LA JUSTICIA"

Alfredo Zitarrosa.

Tras la grabación de su primer LP: "Canta Zitarrosa", entre 1965 y 1976, Alfredo tuvo a su cargo el programa de televisión "Generación 55" –dedicado a la difusión del trabajo de los jóvenes creadores uruguayos– y recibió varios premios en reconocimiento de lo que llegó a llamarse "el sonido Zitarrosa", «sonido particular e inconfundible, nacido de su genio y de su innato sentido de la métrica, del ritmo y la melodía». Entre esos premios, por ejemplo, el premio Artigas de la Asociación Folklórica de Uruguay (1965), la Medalla de Plata en el Segundo Festival Latinoamericano de Folclore en la provincia de Salta (1966) o el Disco de Oro en el Festival Internacional de Montevideo (1969).

Durante ese tiempo, realizó también numerosas grabaciones discográficas, entre ellas, las siguientes: "Del amor herido. Canta Zitarrosa 2" (1967); "Yo sé quien soy. Zitarrosa 3" (1968); "Zitarrosa 4" (1969) –LP en que cantó por primera vez una de sus canciones más hermosas: "El violín de Becho"–, "Milonga madre. Zitarrosa 5" (1970) –disco en el que le dedica a Atahualpa Yupanqui una bellísima versión del tema "Milonga del solitario", acompañada de violines–; "Coplas del canto. Zitarrosa 6" (1971); "Zitarrosa en el Perú" (1972); "A los compañeros" (1972); "Adagio a mi país. Zitarrosa 7" (1973); "Zitarrosa 74" (1974); "Desde Tacuarembó" (1975) o "Recordándote" (1976). (Toda esta discografía de Alfredo, ampliada, puede encontrarse en: http://www.cancioneros.com/cc.php?NM=32).

Alfredo Zitarrosa –en pie– junto a sus músicos Ciro Pérez, Nelson Olivera y Vicente Correa, en los Estudios Odeón de Buenos Aires durante la grabación
del disco "Adagio en mi país" (1973).

En uno de aquellos discos, concretamente en el titulado "Adagio en mi país", el poeta uruguayo Washington Benavides le dedicaba estas palabras:

«Siempre que pienso en Zitarrosa me vuelve a la memoria una imagen que el gran cantor me provocó, en un lejano recital, fervoroso de público, allá en Tacuarembú; dije entonces que toda canción cobraba –como tocada por una magia terrena– un algo, un no sé qué dorado y cordial, en el envión sombrío y generoso de una voz.


Washington Benavides. (Fotografía de Victoria Rodríguez).


Creo que el amigo que escuche este disco sentirá esta fascinación que opera sobre nuestro corazón inevitablemente. Porque si otra cosa precisa definición en el arte de Alfredo es señalar el centro, el origen de tanta fuerza musical; no quedan dudas, sus fuerzas provienen de su corazón. Corazón oriental que se entrega en los cada vez más amplios círculos concéntricos de su canto [...]. Sí, Alfredo Zitarrosa, como lo dijiste, "el pueblo es luz" y seguirá cobijando tu canto, creciendo con tu voz, que busca esa mano de obrero. Porque eres y lo serás siempre el mayor obrero de nuestro canto. Venga esa voz, tu voz, ésa que dije, generosa y sombría como un poncho patria».

Efectivamente, la voz, y, con ella, la personalidad de Zitarrosa estaban teñidas de una profunda generosidad volcada desde siempre en gestos de solidaridad con las personas de su pueblo y de su entorno que eran víctimas de la injusticia. 

«Lo que quiero –afirmó en cierta ocasión– es una humanidad justa, una sociedad de hombres dignos de ser hombres entre los hombres. Es decir, en la que haya auténtica justicia, igualdad, incluso en el sentido cristiano; yo pienso eso. La revolución es un acto de amor a la justicia, de amor al hombre, a la verdad, a la sociedad humana».


Alfredo Zitarrosa.
Con esa forma de pensar y con esas convicciones, inevitablemente, en 1976, Alfredo tuvo que exiliarse; su extraordinaria sensibilidad y su exquisito humanismo le hacían insostenible e inevitable la situación de su país –Uruguay– después del golpe militar del 27 de junio de 1973.

«En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo,
y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.
En mi país somos duros,
el futuro lo dirá.

En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza
cuando empieza a amanecer».
("Adagio en mi país")

Hoy, os propongo escuchar otras dos canciones de Alfredo Zitarrosa:

"El violín de Becho", canción dedicada a su amigo Carlos "Becho" Eizmendi, primer violín de la orquesta Sinfónica del Sodre (Uruguay).
http://www.youtube.com/watch?v=Fh-wBywAri4

"Doña Soledad"
http://www.youtube.com/watch?v=P06Ma3Dhy8s&feature=related

jueves, 6 de octubre de 2011

ALFREDO ZITARROSA I - ASÍ COMENZÓ LA HISTORIA DE ESTE GRAN CANTOR URUGUAYO

Alfredo Zitarrosa.
ALFREDO ZITARROSA –poeta, compositor y cantor popular– nació en Montevideo (Uruguay) el 19 de marzo de 1936, y falleció el 17 de enero de 1989.

Al rendirle mi homenaje –hoy, y en los "cuelgues" de los próximos días– he de decir, como pórtico, que Zitarrosa fue un compositor y un cantante que siempre me sedujo con su personalidad, con su voz y con sus canciones –sobre todo con aquella su "Guitarra negra" de la que ya hablaremos–. Por otra parte, fue un ser humano al que admiré mucho, sobre todo, porque tuve la suerte y el placer de comprobar –conociéndole– que era cierto aquello que dijeron de él los poetas Saúl Ibargoyen y Washington Benavides: Alfredo es –dijo Saúl– «un hombre y un artista con la magia de crear luz de donde sólo hay tinieblas»; «un hombre renacentista, atento a todo aquello que significa cambiar la vida», añade Washington.

Aunque nació y vivió su primera infancia en diversos barrios de Montevideo, a los ocho años, Alfredo se trasladó con su familia a Santiago Vázquez, pequeño pueblo donde vivió en contacto directo con el mundo rural, lo que, sin duda, influyó posteriormente en su obra, en la que surgieron todo tipo de ritmos y de canciones de origen campesino, como la "milonga", a la que Zitarrosa llamó «el blues de Montevideo».

Ya adolescente, regresó a la capital, donde estudió y trabajó en varios oficios: vendedor de muebles, visitador de una sociedad médica, oficinista o impresor. Trabajos que finalmente abandonó, en 1954, para trabajar en la radio como presentador, actor, guionista y locutor de informativos.
Por aquellos años, Alfredo también dedicó mucho tiempo a la escritura, y, más concretamente a la creación poética, actividad que le apasionaba. Su primer libro de poemas se tituló "Explicaciones", obra con la que obtuvo, en 1959 el premio municipal de Poesía Inédita, en Montevideo, pero que nunca quiso publicar. Fue también por aquella misma época cuando empezó a componer sus primeras canciones.

Su verdadera introducción en el mundo de la música y de la canción se produjo en Perú, en el año 1964,  cuando, forzado por un amigo, que le conocía bien, se presentó a un programa de la televisión de la ciudad de Lima. «No tenía ni un peso –recordaba Alfredo–, pero sí muchos amigos. Uno de ellos, César Durand, regentaba una agencia de publicidad, y, por sorpresa, me incluyó en un programa de televisión, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares. Fue una sorpresa».

Ese mismo año actuó en el auditorio del Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica (SODRE), de Montevideo –posteriormente llamado Servicio Oficial de Difusión Radiotelevisión y Espectáculos–, donde tuvo un gran éxito, tanto que, en 1965, fue invitado a participar en al Festival Folklórico de Cosquín –celebrado en Argentina–, y pudo grabar su primer single: "El canto de Zitarrosa" en el que interpretó tres de sus primeras canciones: "Milonga para una niña", "El camba" y "Recordándote" –su primer tema, compuesto en 1960.

A aquella primera grabación le siguió, en 1966, el LP "Canta Zitarrosa" con catorce canciones y con el acompañamiento, a la guitarra, de Yamundo Palacios e Hilario y Ciro Pérez, obra que marcó un hito en la historia de la música uruguaya y que supuso el gran lanzamiento de Alfredo por toda Latinoamérica.



Para completar este primer "cuelgue", recomiendo la audición de dos canciones de Zitarrosa:

De una de ellas acabamos de hablar, es la titulada "Milonga para una niña"; la otra es "Adagio en mi país", una de sus creaciones más populares. (Por cierto, para el "cantijuego" del próximo sábado, seguro que la audición de estos temas será de gran utilidad).

"Milonga para una niña":
http://www.youtube.com/watch?v=V10kH8vvr_c

"Adagio en mi país":
http://www.youtube.com/watch?v=P0UHvgmn7Fw&feature=related

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡QUE GRANDE FUE Y SIGUE SIENDO!

Mañana voy a iniciar una serie de "cuegues" –"cantijuego" incluido– dedicados a uno de los más geniales cantores que he conocido. Tuve el placer de conocerle, de compartir con él algún "asao", y de disfrutar en directo –y en la intimidad– de sus canciones... 

Fotografía de Gigi.
Se me ocurre, para jugar un poco, que hoy no voy a decir su nombre, solamente os dejo su foto... ¿Sabéis quien es?... Mañana se despeja la incógnita...

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...