Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ramírez. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de octubre de 2015

EN CASA DE «MAUI» ...SEGUNDA PARTE DE LA PRIMERA APROXIMACIÓN: "¡QUE CANTE LA DEL RAMÍREZ!"

En casa de Maui.

Otra de las personas que ha sido esencial en lo que  MAUI llama su "milagro evolutivo", fue Carmen Arjona, su madre.

Cuenta Maui que desde muy pequeña sus padres la llevaban a las bodas, bautizos y otras celebraciones gitanas, y que en mitad de aquellas fiestas –en las que la música, el baile y el cante son como un estallido de alegría y de complicidad– alguien gritaba: «¡Que cante la del Ramírez!»; y que, entonces, su madre  "la ponía guapa" con un collar –o con lo que fuera– y ella, aunque era muy chica y muy tímida, se echaba a cantar.

A los cuatro años Maui empezó a ir al colegio, un colegio de monjas y concertado al que habitualmente no iban los niños gitanos, cosa que fue posible gracias a Carmen Arjona –¡como son las madres cuando saben amar y se proponen algo!– que luchó todo lo que pudo para que la admitieran y le concedieran una plaza.

En aquel Colegio "De la Sagrada Familia", surgió otro personaje –éste especialmente insólito– que resultó clave en la vida de Maui; fue la Madre Luján, monja severa y estricta, que daba clase de música. Aquella monja –no sabemos que será de ella– nada más conocer a la "niña gitana" intuyó –con fina sensibilidad– que aquella chiquilla poseía muy buenas cualidades musicales. Fue con ella con la que Maui aprendió a leer y escribir música; y no había fiesta, ni fiestecilla colegial –litúrgica o laica– en la que la Madre Lujan no le hiciera cantar en el coro y como solista. Fue así como Maui empezó a interesarse en serio por la música y el canto; ... tanto empezó a aprender a tocar el piano.

Piano de juguete que participó en la grabación
de "Viaje inerior", último disco de Maui.

A los ocho años Maui inició sus estudios musicales en el Conservatorio Elemental de Utrera, y gracias a las amigas del Instituto –donde estudió el bachillerato– descubrió, con sorpresa y admiración, la existencia de otras músicas, de los Beatles o los Rolling, por ejemplo... «Fue por entonces –comenta ella misma– cuando descubrí que había vida más allá del flamenco, y me pasaba horas con mi walkman y mis cascos escuchando a los Beatles, Pata Negra, o Rostropovich»... Todo un universo musical se precipitaba sobre la joven sensibilidad de Maui, enriqueciendo y dándole aire a su identidad flamenca y "sureña".

Y surgió lo previsto y lo inevitable: Utrera a Maui se le quedaba "chica", quería seguir estudiando en un Conservatorio –en el de su pueblo solo podían estudiarse los cinco primeros cursos–; y, a la vez, se le despertó el deseo –eso que hay quien llama vocación– de ser "maestra de escuela" en la especialidad de música, especialidad que tampoco existía en la escuela de Magisterio de Utrera. Dos maravillosas aspiraciones difíciles de hacer realidad dada la situación económica de la familia. (Una historia larga y común vivida allá en el Sur por muchos adolescentes a los que la pobreza les cortó las alas.)

Pero no; a Maui, el destino, la suerte, o tal vez la sabiduría de la hadas, le jugaron una buena pasada para que sus aspiraciones pudieran hacerse "más que realidad". Os lo cuento:

En Utrera había un músico y cantor llamado Toni López que un buen día, a finales de los noventa, decidió formar un grupo con el que versionar temas clásicos de la llamada "música y canción española". Grupo al que llamó "Los Centellas". Toni que conocía y admiraba a Miguel Ramírez –guitarrista y padre de Maui–, le pidió que se integrara en el grupo junto con Juan Luis Trelles (bajista) y Pepe Florido (batería) –que posteriormente fue sustituido por Guillermo Pelusa–.

Pues bien, "Los Centellas" grabaron en 1997 un LP titulado "Por amor al arte" que se abría con la canción "El toro y la luna" –de Carlos Castellano Gómez–; canción con la que dieron lo que se dice un gran "pelotazo", llegando a vender más de 200.000 copias. Recordemos aquella canción:


Con los derechos de autor que le correspondieron a Miguel Ramínez por la versión de "El toro y la luna", más lo que pudo obtener de los "bolos" que les fueron saliendo al grupo, el padre de Maui consiguió juntar un "dinerito". y en un gesto de gitano bueno, tierno y honesto les dijo a su mujer a sus dos hijos que quería –y ahora podía– hacerles un regalo.

Carmen optó por una cocina nueva, el hijo por poder sacarse el carnet de conducir, y MAUI por irse a Granada para seguir luchando por su sueño: ampliar sus estudios en el Conservatorio y estudiar Magisterio en la especialidad de música... Y así fue como Maui, con su maleta llena de ilusiones, y con la música y el canto a flor de piel, salió para Granada.

Y ahí empieza otra historia... ¡también apasionante y sorprendente!... Pero vamos a dejarla para el siguiente "cuelgue".

... ¡Y qué ojazos tiene!

jueves, 22 de octubre de 2015

EN CASA DE «MAUI» ... PRIMERA PARTE DE LA PRIMERA APROXIMACIÓN: UTRERA, INFANCIA Y ADOLESCENCIA.

Cuatro y media de la tarde. Número 19 de una calle en pleno Barrio Malasaña de Madrid. Pulso en el telefonillo el 3º B. Escucho un ruido, empujo la puerta y entro en el portal.


Yo creí saber muy bien a qué venía a esta casa, cuál era el objetivo de mi visita: Quería reanudar en el blog la sección "EN CASA DE...", y se la iba a dedicar a Maria Luisa Ramírez Arjona, o sea, MAUI. (Ella misma me lo ha explicado: "María Lusia" era un nombre largo y complicado de pronunciar...; primero se vio reducido a "Mauisa" –que era más fácil–; y, finalmente a "Maui".)

Maui.

Lo que no podía imaginarme al entrar en aquel portal, y dirigiéndome al ascensor, era lo que en aquella casa iba a descubrir y a sentir. Esperaba encontrarme con una cantante a la que admiro mucho para hacerle simplemente una breve entrevista y algunas fotos; pero desde el primer segundo en que Maui me abrió la puerta de su casa, me di cuenta de que aquel encuentro iba ser muy diferente al que yo había pensado.

En aquella casa me encontré con una mujer extraordinaria: sencilla –con esa sencillez de las que "engrandece"–, conversadora, libre, soñadora...; una mujer con una bellísima humanidad y una extraordinaria sensibilidad... Y no sólo eso, me encontré, además, con la inesperada y apasionante historia de una gran "artista" que ha sido capaz de "hacerse a si misma" gracias, sin duda, a su pasión por la música y por la canción, a la que se unen su carácter ilusionado e ilusionante, y la fuerza imparable de su voluntad y de su esfuerzo. Maui es, ha sido, y sigue siendo. una incesante y convencida luchadora.

Ella, refiriéndose a su historia personal afirma que ha sido el resultado de un "milagro evolutivo" –me gusta y me atrae esa expresión–; pero yo no creo demasiado en los milagros y estoy totalmente convencido de que la evolución –grande y positiva– experimentada por Maui, no se habría producido sin las circunstancias y las personas que le han rodeado desde su infancia; sin su identidad de mujer luchadroa, fuerte y soñadora; y sin sus extraordinaria cualidades musicales y su inmensa capacidad imaginativa. Maui es un torbellino lucido de imaginación..

En fin, llegué a casa de MAUI y lo que en su origen iba a ser un "cuelgue" "EN CASA DE MAUI", van a ser tres+uno. situados, cada uno de ellos, en tres etapas de su vida y en tres paisajes que han sido claves para ella: Utrera, Granada y Madrid... ¡Y vamos con el primero!... Nos situamos en Utrera:

Maui y Maui

Maui nació el 27 de mayo de 1977 en Utrera (Sevilla) , cuna histórica del flamenco. Su padre –Miguel Ramírez– es un gitano, barbero de profesión y artista de vocación. Su madre –Carmen Acosta– es paya y "ama de casa", mujer valiente y luchadora como su hija.

La infancia y adolescencia de Maui transcurrió en "El Polígono" de Utrera, barriada deprimida –pobre y marginada– que daba, y da, acogida a familias humildes y trabajadoras, muchas de ellas gitanas.

Decía antes, que el "milagro evolutivo" del que ella habla, y el enorme y satisfactorio crecimiento que Maui ha experimentado como artista con el paso de los años, se ha producido, en parte, por algunas personas que le rodearon y le quisieron desde pequeña; entra esas personas ha tenido una singular importancia Miguel Ramínez, su padre: gitano que lleva la múcica y el flamenco en la sangre. (¡Ganas tengo de conocerle!)

Me cuenta Maui que en su humilde casa había una habitación a la que llamaban “de la música” en la que Miguel había isntalado un radicocaset comprado a otro gitano; rinconcillo musical en el que sin duda ella, desde muy pequeña, –ya con menos de cuatro años– y gracias a su padre, mamó el flamenco clásico y sus progresivas evoluciones como las protagonizadas por  Raimundo Amador, Pata Negra o Kiko Veneno,

Miguel Ramírez y su hija Maui en la "habitación de música"
de su casa. Arriba a la derecha se puede ver el radiocaseset
en el que padre e hija escucharon y aprendieron tanto flamenco.

Miguel, el padre de Maui era primo hermano de Miguel Vargas Ramírez "BAMBINO", inolvidable referente de lo que podríamos calificar como el flamenco-festero; "torbellino de ritmo y de emoción" que falleció en 1999, y del que se ha dicho que fue "armonía en pleno ambiente de locura"... Y "los dos Migueles" eran no solo primos, sino que además el padre de Maui tocaba la guitarra con Bambino y era uno de los compositores que le hizo algunas de las canciones que le hicieron popular y famoso.

Permitirme que haga un paréntesis para ver, escuchar y disfrutar un ratito con los "dos Migueles":

Bambino con Miguel Ramírez, su primo, a la guitarra.
(Foto firmada y dedicada.)
En el siguiente vídeo os propongo escuchar a BAMBINO interpretando la canción "Estar contigo" de la que es autor Miguel Ramírez, padre de Maui. Canción grabada en el disco "Soy lo prohibido" (1985).


Y en este otro video podemos disfrutar de BAMBINO cantando "No me des guerra" y "Cantiñas de Utrera". Entre los músicos que le acompañan podemos ver a Miguel Ramírez –guitarrista–; es el componente de la banda que aparece el segundo por la izquierda detrás de Bambino.


Y vuelvo sobre MAUI...; evidentemente su padre y Bambino fueron sus primeros referentes y maestros musicales; como también lo fueron Fernanda y Bernarda de Utrera, José Fernández El Perrate, Pepa de Utrera, Curro de Utrera,  o Enrique Montoya; y más tarde Raimundo Amador o Veneno.

Con permiso del "personal" que me sigue en el blog, voy a cortar aquí este "cuelgue" –primera parte de la primera aproximación– para no hacerlo demasiado largo... ¡Mañana continuará y os aseguro que alucinaremos juntos!; pero antes de cerrarlo no puedo resistirme a copiar unas palabras de Maui refiriéndose a esta inicial etapa de su vida:

Esta es otra de las fotografías que le hice a Maui en su casa.
Mañana hablaremos de esos zapatos que le acompaña.

(¡Como me gusta la sonrisa de esta mujer!)

«De ahí vengo, de la raíz más bonita que se pueda tener, la de no tener nada y tenerlo todo… de disfrutar del pan con chocolate en la merienda con mis amigos del "polígono," de pedir pocos regalos a los reyes magos y sentirme la niña más rica del universo».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...