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martes, 19 de mayo de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (20)


Se edita el LP: "ESPUMA", también con arreglos de Carlos Montero. Luis Eduardo Aute que sigue siendo un cantautor coherente y misteriosamente singular continúa desarrollando su afición pictórica y cinematográfica, "A flor de piel" con Jaime Chavarri y Ana Belén, compone la banda sonora de "Emilia, parada y fonda" dirigida por Angelino Fons, escribe canciones para "Viaje a la Alcarrria", de Camilo José Cela, dirigida por Antonio Giménez Rico para RTVE y expone sus cuadros en Barcelona y Pamplona.


Por esas mismas fechas se edita su primer libro de poemas "La matemática del espejo", un libro en el que venía trabajando desde 1970.


El 27 de septiembre tienen lugar las cinco últimas cinco ejecuciones de la dictadura franquicia; una noche terriblemente larga y un trágico amanecer para nuestra historia..., aquel fue el último y definitivo coletazo de un sistema político amargo y cruel que resultaba ya insostenible. Eduardo aquella noche de buitres vuelve a sentir la descarada presencia de la muerte acribillando latidos y aniquilando unas utopías –equivocadas o no– pero apasionadamente ciegas y preñadas de libertad. En el amor, aquella noche, la muerte volvió a imprimir sus huellas y a la desesperada espera de una amnistía que no se cumplió, adquirió pleno sentido en "Al alba":

«Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.» (42)

Aquella madrugada del mes de septiembre, en que "hasta la luna sangraba", se cumplía como posibilidad una antigua tentación suicida profetizada por Aute –exacta e implacable– en su "Matemática del espejo":

«Blando,
poroso razonamiento ante el espejo
del mal aliento y los grifos,
confesionales, afiladas justificaciones
como la hoja de afeitar.

Suele,
suele brotar la sangre:
poca,
suficiente.
Tímidos suicidios en ayunas». (43)

Tentación suicida con olor a SARCÓFAGO, habitualmente frustrada "en un giro de ciento ochenta grados", no por cobardía, sino por amor a la vida y porque siempre, en el corazón de nuestro pueblo y en el de Aute más concretamente, latían aún unas reservas hacia la esperanza.

«De un tiempo a esta parte
se vigila los pies sin disimulo,
convencido de su incierta trayectoria.
Y alguna vez se los quita
ante el estupor de los transeúntes
no sin antes haberse disculpado.
En otros momentos en su dormitorio,
cuando la soledad es más intensa,
les da un giro de ciento ochenta grados
y se pone a rezar un padrenuestro
a los pies de su cama-» (44)


El 21 de octubre se conoce oficialmente que Francisco Franco padece una grave enfermedad; el 20 de noviembre definitivamente muere. En diciembre, Carlos Arias Navarro, que había sido el último presidente del gobierno de Franco, fue confirmado por el rey y forma su gobierno.

El 20 de diciembre, en Pamplona, se celebra un festival de villancicos en el que participan Víctor Manuel, Amancio Prada, Julia y Rosa León, Luis Pastor y Luis Eduardo Aute. Eduardo era la primera vez que actuaba en público después de muchos años.

Aquellos fueron los villancicos de la libertad y de la amnistía tanto tiempo soñada y ahora por fin más claramente presentida como una posibilidad cercana. El festival terminó, una vez más, con la intervención, ya familiar, de las fuerzas de orden público. Aute en aquella ocasión no pudo tampoco desprenderse, en el clima habitual de su coherencia expresiva, de la contradicción que, entre el amor y la muerte por aquellos años le venía habitando.

«Niño que vienes al mundo
vuélvete a la oscuridad
que la luz es sólo un surco,
surco de estrella fugaz.

Duerme en las dulces tinieblas,
para qué vas a nacer,
si a eso tú tienes respuesta
dímela que no la sé.

Niño de nada
de navinada,
niño de nada
descansa en paz.

Niño no despiertes nunca
de tu sueño de metal,
que los hierros de la duda
duelen más que la verdad.

Duerme tu carne en la noche, 
niño que aún no eres mortal,
que yo no quiero que llores,
quédate en la eternidad.» (45)

(42) "Al alba" (Albania, 1978).
(43) "Tímidos suicidios es ayunas" (Sarcófago, 1976).
(44) "De un tiempo a esta parte" (Sarcófago, 1976).
(45) "Niño de nada" (Canción no grabada, 1975).