Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Leal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Leal. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de agosto de 2014

ALEJANDRO FERRE Y SUS NUEVOS "ABRAZOS-Y-SOLES-CANCIONES"... VUELA DESDE MAR DE PLATA SU NUEVO DISCO «ESTACIONES».

ALEJANDRO FERRE es un cantautor argentino, residente en Mar de Plata, al que me une una gran admiración y una linda amistad; Alejandro es una de esas personas que un buen día conoces, inesperadamente, y que surgen en tu vida –sin casi darte cuenta– como una luz que te aclara el horizonte cuando, como el mismo dice, atraviesas uno de esos momentos en que "la esperanza se encuentra un poco reseca". 

Recuerdo perfectamente el día que le conocí y una de sus primeras canciones que le escuché, se titulaba "Agua de algún otro mar".

Alejandro Ferre.

«Hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.
Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arema
para continuar...
Hay sequías que resecan la esperanza
pero ya lloverá.
Hay presencias silenciosas que te aguardan.
que te aclaran con su abrazo la penumbra
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma».

Alejandro Ferre ha editado en solitario, hasta el momento actual, tres discos: "Donde nace el camino" (2007), "Visiones de las horas quietas" (2009) y "De amores y rayuelas" (2012) gabado junto con el cantautor andaluz Alberto Leal; pues bien en estos días –¡por fin!– puedo disfrutar, y tengo entre mis manos, su nuevo disco titulado simplemente "ESTACIONES"


En este nuevo disco, Alejandro Ferre recoge las siguientes canciones:
De la memoria.
Enredando el viento.
Y otra vez esta lluvia.
Si no estás (Con Rafa Pons).
Estaciones.
No me sueltes ahora.
Mejor.
Como si nada (Con Alberto Leal)
Sé.
En el intento.
806
De nuevo.

Dada la amistad y el carino que me une a Alejandro, y sobrevolando por encima de la distancia –de Madrid a Mar de Plata, cuando el corazón y los sentimientos funcionan, no hay más que un "saltito"– he podido ir conociendo y disfrutando, poco a poco, y en distintos momentos de su proceso de creación, de las doce canciones que componen el disco. Circunstancia que me ha permitido tener el gran placer de escribir un breve texto comentando y presentando estas "ESTACIONES"; texto que el bueno de Alejandro ha incorporado al libreto de su nuevo CD y que seguidamente me hace feliz compartir con todos los lectores y lecturas de este blog donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

«Conocí y escuché cantar a Alejandro Ferre por primera vez –dice el texto– en abril del 2012; fue en Madrid presentando su disco "De amores y rayuelas" compartido con Alberto Leal, cantautor español sureño hacia el que siento una gran admiración. El descubrimiento de Alejandro aquel día, fue para mi una gran sorpresa: Su buen cantar –amigable y cercano– se fundía con unos textos poéticos de gran sensibilidad y de enorme riqueza literaria. Aquella noche, en la penumbra de la sala de conciertos, las canciones de Alejandro Ferre fueron como soles y abrazos que me alumbraban viejos sueños, y que me zarandeaban alguna que otra esperanza que en aquel momento tenía bastante desencantada.

En el camino de regreso a casa, después del concierto, pensando en el cantautor de Mar de la Plata, me vinieron a la memoria unas palabras del escritor Antonio Gala: «Quizás un día la música –escribía– nos haga comprender a los hombres que somos todos hermanos incompletos; un compás cada uno de la eterna armonía universal»Alejandro Ferre aquella noche había contribuido  con su compás al acercamiento de esa armonía que uno siempre anda buscando.


Alejandro Ferré.

El caso es que a partir de aquel día me decidí a perseguirle musical y poéticamente en la distancia. Con Alejandro y por la feliz culpa de sus canciones –contrariamente a lo que se dice en la copla– la distancia nunca ha supuesto el olvido. 

Me hice con sus discos y fue un "disfrute" completo escucharlos; en ellos encotré más compases, más canciones, y más abrazos y soles aclarando penumbras por "donde nace el camino" (2007) y en sus "visiones de las horas quietas" (2010).

Ahora, tras aquella persecución y aquellos felices encuentros –uno personal, y el resto en sus canciones–, tengo la oportunidad –y el inmenso placer– de poder expresar y hacer pública mi admiración hacia Alejandro, y de hacerlo en este breve texto que acompaña a su nuevo disco.


Alejandro Ferré.

Recuerdo que en su canción "Vino y besos" –del disco "De amores y rayuelas"Alejandro Ferre aspiraba, entre otras maravillosas locuras, a ser «alquimista de estaciones»; no sé si lo habrá conseguido, o si estará en camino de conseguirlo; lo cierto es que rondando a esa locura surge este disco que se titula precisamente "Estaciones"; un disco en el que Alejandro se sigue "acercando al desvarío"…; "recata naufragios"…; "sube a los rascacielos de los sueños"…; "llueve toda la lluvia que corre por sus venas"…; "recluta voluntarios y ahuyenta-desengaños contra la soledad" –"si no estás tú un negro blues se apodera del mundo y hasta el arcoiris se viste de luto"–…; "guarda un frasco lleno con un bálsamo de abrazos"…; e invoca –"sin mirar atrás"– "al ángel que libera del silencio y del hastío, y que devuelve los colores a las flores que agonizan"…

Amigo Alejandro, lo tengo muy claro después de volver a escucharte, te he perseguido y te seguiré persiguiendo; ¡por supuesto que sí!; por nada del mundo me voy a perder la oportunidad de disfrutar de tus "abrazos-y-soles-canciones".»

Por una serie de circunstancias –concretamente porque se lo pidió una amiga común llamada Marianela que tenía muchas ganas de conocer el texto anterior– Alejandro lo leyó, lo grabó, y se lo mandó. He tenido la oportunidad de hacerme con esa grabación –que para mí es un bellísimo regalo– y os la adjunto, a través de un enlace de "goear", por si os apetece escucharla. A mí, personalmente, me emociona mucho y me reafirma en todo, en absolutamente todo, lo que en ese texto he escrito.


Antes de concluir este cuelgue me gustaría realizar algunas anotaciones. La primera es resaltar que el diseño gráfico del disco –por cierto bellísimo– es de MARTÍN ACOSTA. Martín es un gran creador –de muy especial sensibilidad– que en este momento está trabajando en el diseño de nuestra WEB «CANCIÓN CON TODOS». Es una persona hacia la que siento una inmensa admiración.

Martín Acosta - capear.com-ar

Por último resaltar el trabajo de todo el equipo que ha colaborado con Alejadro en a realización de "ESTACIONES": Esteban "Coyo" Fanproyem (guitarras y coros), Alfredo "Tarugo" Martínez (bajo), Santiago Ciccarelli (batería), Eduardo Palomo (piano y teclados), Gastón Marchessani (armónica), Pablo Albornoz (violín), Antonio Torres (guitarra eléctrica en los temas 1, 3 y 7), Martín González (guitarra eléctrica en los temas 2 y 9), Rafa Pons (voz en tema 4), Alberto Leal (voz en tema 8), Daniel Susperreguy (grabación, mezcla y masterización) y Antonio Torres (fotografía).

NOTA: Para adquirir este disco, que merece la pena, dirigirse directamente a Alejandro Ferré:
• Correo: agferre@hotmail.com
• Enlace facebook: https://www.facebook.com/alejandro.ferre/about

jueves, 30 de enero de 2014

ALBERTO LEAL, ÁLVARO RUIZ Y LAS COORDENADAS DE SU CANTO: CALIDAD Y COMPLICIDAD

Álvaro Ruiz y Alberto Leal.

Mañana, día 31 de enero, ALBERTO LEALÁLVARO RUIZ presentarán su primer disco en la Sala Libertad 8, de Madrid. 

De entrada he de decir que la grabación y la publicación de este disco me produce una inmensa alegría porque considero que Alberto y Álvaro son dos muy buenos compositores e intérpretes que si individualmente generan –cada uno por su parte– belleza y calidad, juntos esas cualidades las multiplican no por dos, sino por mucho más.

Difícilmente olvidaré una noche en La Alameda de Sevilla escuchándoles tocar la guitarra y cantar en un clima espontáneo y "relajao" –todavía no habían formado el dúo–. Fué uno de esos momentos –compartido también con Adriana Moragues– en los que recordé a Rafael Alberti cuando decía: «¡Volad canciones, volad!»; aquella noche fue así, las voces, la música y las canciones de Alberto y de Álvaro se encontraron –como tantas otras veces– y ¡se echaron a volar!... Pura sensibilidad y música en libertad, arropadas con una entrañable complicidad

Evidentemente estos dos jóvenes cantautores sureños estaban destinados a realizar el vuelo compartido que han emprendido con mucho éxito, y que ahora se concreta y se celebra en su primer disco conjunto: «No piséis al grillo»; disco compuesto de 8 canciones en el que han participado Chema del Estad –percusión–, Txarli Pan –flautas–, Fran Mariscal –saxos–, Joaquín Calderón –violín– y Marcos Gamero que realizó la masterización.


De este disco. que estará a la venta a partir de mañana, es importante destacar también el magnífico diseño que ha realizado ADRIANA MORAGUES; trabajo puramente artesanal, y de gran belleza, que nos aproxima a la obra plástica de esta sevillana –también cantautora– siempre a la  búsqueda de renovados, y, a la vez, clásicos recursos expresivos. En este caso, en concreto, su trabajo de creación me evoca, de alguna forma, a la que fue la gran "artesana-cantora": Violeta Parra.

Finalmente, para concluir este "cuelgue" os reseño las 8 canciones que integran el disco "No piséis al grillo"; reseña que acompaño con un pequeño fragmento de cada una de ellas y con 8 imágenes (4 + 4) de sus creadores: Álvaro Ruiz y Alberto Leal.


Dice Alberto Leál que su "alimento es el escenario" –experiencia que comparte con Álvaro–; pues bien, mañana viernes, día 31, podremos comprobarlo en la Sala Libertad 8, Madrid –acompañados de la enorme genialidad de "El Manin"–; seguidamente, durante el mes de febrero, en su gira "levantina"; y después ¡ya veremos! seguro que continuarán sorprendiéndonos.

sábado, 27 de abril de 2013

ALBERTO LEAL Y ÁLVARO RUIZ: TRABAJO, SENCILLEZ, LATIDOS Y CALIDAD... ¡MUCHA CALIDAD!

Hoy os propongo introduciros es este "cuelgue" escuchando y disfrutando de una canción... La interpretan ALBERTO LEAL y ÁLVARO RUIZ.



«La única puerta que me deja atravesar
es la que da a la calle
y yo salgo para poder respirar
pero yo lo que necesito no es el aire.
Yo la busco como un gato que no para de buscar
a un perro pa’que le ladre
y yo le huyo como un barco que para de escapar
del aire, del aire.

Siento que mañana volverá
hacia ningún lugar,
hacia ninguna parte,
siento que mañana se irá
para volver a empezar a amarte.

La única mentira que me dejaste contar
fue pa’savarte,
la única verdad que yo no quise revelar
era que se acababa mi sangre.
Y es que no puedo más, no aguanto más
este no saber como amarte,
y es que no puedo más, no aguanto más
este no esperarte.

Siento que mañana volverá
hacia ningún lugar,
hacia ninguna parte,
siento que mañana se irá
para volver a empezar a amarte».
("Hacia ninguna parte". Alberto Leal).

La primera vez que vi actuar juntos a Alberto y a Álvaro fue hace prácticamente un año –en concreto a finales de abril del año pasado–, fue en el concierto que Alberto Leal nos ofreció, en compañía de Alejandro Ferre, en la Sala Zanzibar, de Madrid, donde presentaron su disco "De amores y rayuelas". En aquella ocasión Álvaro Ruiz les acompañó a la guitarra y nos interpretó alguna de sus canciones.

En la crónica que escribí sobre aquel concierto, decía:  «Tengo que resaltar, lo que ha supuesto para mi un gran descubrimiento; me refiero al cantautor, también sevillano, Álvaro Ruiz; joven creador, del que seguro que tendré que hablar y escribir mucho en un futuro próximo porque me parece que va a llegar a ser, muy pronto, un cantautor extraordinario».

Y así ha sido, no me equivoqué. Álvaro –que es un gran guitarrista–  a lo largo de los doce meses transcurridos desde aquel concierto en Zanzibar ha madurado mucho poética y musicalmente como "cantautor" y ahora se nos presenta compartiendo con Alberto Leal un proyecto musical de mucha calidad en el que interpretan juntos canciones compuestas individualmente por cada uno de ellos. Canciones como ésta, titulada "Miedo", de la que Álvaro Ruiz es autor:


«Miedo, a perderme por las calles
a que rompas los finales de este cuento sin variante.
Miedo, a encontrate por los bares.
A no tener valor de acercarme y molestarte.
Miedo, a que cambies o yo cambie,
miedo a tenernos miedo, a ser un ser despreciable.
Miedo a soñar con lo prohibido,
a gritarnos sin motivos.
Sin escuchar antes los latidos causados por el...
...Miedo a la oscuridad, a la tempestad,
a la verdad, a la cualidad
de que fallen mis canciones.
Siento tanto miedo innecesario
que no cumplo los horarios, y pierdo las emociones.
Tanto miedo...

Miedo, a enfermar. A cerrar los ojos por la noche.
A dormirme rodeado de muñecas y peluches.
A atravesar a oscuras el pasillo, y me agarren los tobillos.
Miedo al viento al movimiento y sus sonidos.
Miedo a crear mas enemigos.
A que lances verbalmente contra mi tus cuchillos.
Tengo miedo, de que un dia en el espejo
te observes y el reflejo, te devuelva los recuerdos
y las promesas de aquel niño.
Y crecerás, cambiarás,
te dirás y preguntarás. ¿Cuál fueron tus pasiones?
Realmente tengo miedo. A despertar, a fracasar,
a continuar, a derribar cimientos que creamos con las manos.
Y tu aliento, caminará sin prisas. 
Ahogado en este mar, este mar de miedos.
Este mar de miedos...»
("Miedo". Álvaro Ruiz).

Este nuevo proyecto de "canciones compartidas" es precisamente el que Alberto y Álvaro nos ofrecieron, el pasado martes 23, en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Alberto Leal en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.
Álvaro Ruiz en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.

Fue un concierto muy hermoso y de gran calidad del que voy a destacar tres aspectos que considero muy valiosos e importantes, y que me sorprendieron, muy positivamente, sobre todo por lo poco que suelen prodigarse en el universo de la "joven canción de autor".

En primer lugar la evidencia del "buen trabajo" realizado... Se nota que Álvaro y Alberto se han "currado" mucho y muy bien su "proyecto compartido", y que, en consecuencia, el resultado es muy positivo: Han creado un "espectáculo" en el que brilla la complicidad y la compenetración, y en el que nada resulta forzado.

El compartir musical y poético de Alberto y de Álvaro es un compartir de sensibilidades y de canciones muy "fresquito", espontáneo y de una gran naturalidad en el que se cumple aquella "máxima", tan característica en los inicios de la "canción de autor", de que cuando se opta por un proyecto en común «la idea del yo es indisoluble de la idea del nosotros". 

En su concierto Alberto y Álvaro renuncian a cualquier tipo de protagonismo individualista –hay momentos en que no sabes realmente de quien de ellos es la canción que interpretan– y optan por lo que es realmente importante: ofrecer una música y unos textos interesantes, de gran calidad y muy bien interpretados.

Alberto Leal y Álvaro Ruiz en la Sala Libertad 8.

En segundo lugar, todo lo anterior Alberto y Álvaro son capaces de desarrollarlo con sencillez y con un gran sentido del humor –no pueden aparcar su identidad sureña–. Para presentar o introducir la trama argumental de sus canciones no utilizan, ni necesitan, mucha palabrería; huyen del "mesianismo" y por supuesto del adoctrinamiento. Lo que ellos hacen –y lo hacen muy bien– es simplemente crear el clima necesario –"relajao" y sutil–  para que sus canciones puedan volar y expresarse en libertad por la sala sin ningún tipo de condicionamiento.

Y en tercer lugar, en las canciones de Álvaro y Alberto difícilmente puedes encontrar ensoñaciones o relatatos que rayen con la irrrealidad; las suyas son canciones que, respondiendo a la verdadera identidad de la "canción de autor", fotografían latidos y suspiros interiores –vivencias y sentimientos personales, o sea, la "vida misma en su cotidianidad"–, y latidos y suspiros sociales y compartidos, que en momentos tan injustos y despiadados como los que hoy estamos viviendo en España se hacen especialmente dolorosos y hay que reflejar y denunciar.

En esa doble perpectiva –y por poner dos ejemplos– me parecieron especialmente lúcidas dos canciones: "Como está la vida", compuesta por Álvaro Ruiz; y "Vamos a caminar" de Alberto Leal.


«Esta misma mañana se cumplió una de mis pesadillas
el cartero en vez de traerme cartitas de amor, me dejó la factura del agua y de la luz.
¡Ay! que ver, este mes nos duchamos con agua fría.
Ay señor, señor. Como está la vida.
Pa colmo mi Rosi me deja la facultad y se ha colocao en una peluquería 
por que dice que cortando melenas en el barrio tiene mas salidas.
Ay señor, señor. Como está la vida.

Tantos años de vecinos y Manolito vuelve al pueblo con su mama.
En paro y sin pagar el piso le han embargado hasta el carné de identidad.
Ay señor, señor. Como está la vida.
Que necesidad tiene mi chaval de huir a trabajar a otro lugar.
Aprender a leer te costará un riñón por el cual no podrás pagar tu operación.
Abuelos que trabajan, jóvenes en paro. Unos con mansiones y otros desahuciados».
("Como está la vida". Álvaro Ruiz).


«Me pongo los auriculares
y me largo a pasear,
me pongo la bicicleta debajo
y salgo a buscar
trozos de mí por esta ciudad sin mar [...]
Ato mis sueños a mi sobrero
y el sombrero a un reloj
pero el reloj no es de tiempo
el reloj es mi corazón.

Vamos a caminar
haciendo de tripas corazón,
vamos a caminar
salga por donde salga el sol,
vamos a caminar
creo que mañana será un día mejor,
vamos a caminar [...].

Y es que quiero que me entiendas
y es que quiero que comprendas
que la vida no es tan solo lo que es
porque lo más importante
es que al final nos demos cuenta
que la vida es como tú la quieras ver».
("Vamos a caminar". Alberto Leal).

Dicho todo lo anterior, y para no alargar demasiado este "cuelgue", solamente quiero felicitar a Alberto y a Álvaro por su trabajo; y destacar también la participación en el concierto del pasado martes –día 23– de Chema del Estad –que les acompañó haciendo percusiones en varios temas– y la presencia –colaborando como invitados–, de la indiscutible genialidad de El Kanka y de Pedro Chillón.

El Kanka en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.
Pedro Chillón en la Sala Libertad 8, el pasado 23 de abril.

miércoles, 1 de agosto de 2012

ALEJANDRO FERRE... ¡UN DESCUBRIMIENTO Y UN NUEVO MOTIVO PARA LA ESPERANZA!


CD: "Visiones de las horas quietas", de Alejandro Ferre, (2009).

Hace un tiempo, no recuerdo muy bien cuando fue, buscando una fotografía por internet me encontré con la anterior imagen; era la cubierta de un disco. Nada más verla me resultó impactante: un reloj sin esas agujas cansinas e inexorables que siempre van marcando el tiempo que se nos va; una expresión realmente mágica y misteriosa: "horas quietas"...; y todo ello sobre un fondo descarada y exultantemente blanco.

Ante la cubierta de este disco –¡que importante puede llegar a ser el diseño y la ilustración de una cubierta!–  tuve tres reacciones que hoy me apetece contar. 

La primera fue una reflexión: Hay momentos de la vida en que efectivamente a uno le gustaría que las horas se estuvieran quietas, que los relojes se quedaran sin agujas, y que el tiempo se detuviera; me refiero a esos instantes –como los que yo estaba viviendo justo en aquel momento– en que te sientes feliz con la suave e inesperada presencia de una persona a la que amas, o con la que te gustaría iniciar una linda historia de amor. (También es verdad que, por el contrario, hay momentos en que te gustaría que las horas pasarán lo más veloces posibles..., pero ¡bueno! esa es otra historia, y este no es el caso).

Mi segunda reacción ante la cubierta del disco fue puramente sensitiva... ¡me gustó mucho!... sobre todo me atrajo la belleza de la simplicidad y la sabia elocuencia de la sencillez...; y el "blanco", ¡amo el color "blanco"!...; quizá porque me evoca la cal con la que blanqueábamos la fachada de la casa en la que viví mi infancia, mi adolescencia y mi primer amor.

La tercera reacción, casi automática fue, en primer lugar, ponerme a indagar quien era ALEJANDRO FERRE –a quien no conocía–, e inmediatamente después dirigirme a "iTunes" para hacerme con el disco; es el lugar donde suelo comprar últimamente, aunque siempre con cierto disgusto porque a mi lo que realmente me gusta es tener el disco físicamente; ya sabéis poder tocarlo, verlo, ponerlo, quitarlo y guardarlo en mi "CDteca", para luego, cuando me apetezca, repetir el proceso.

Después de aquella experiencia descubrí que Alejandro Ferre es un cantautor argentino, residente en Mar de Plata. (Qué buenos recuerdos tengo de aquella hermosísima y acogedora ciudad).

Alejandro Ferré.

Escuché el disco y me gustó mucho; recuerdo, sobre todo tres canciones "Asterión" –inspirada por el cuento "La casa de Asterión", de Jorge Luis Borges–; "Agua de otro mar" –a la que después haré referencia–; y "Me salvan", canción que en su línea temática me resultó realmente "salvadora". (Es curioso cómo una canción pueden llegar a resultar liberadora y hasta terapéutica en un momento determinada). Aquella canción –cuarta del disco– dice así:

«Me salvan los colores y el halo de la luna,
me salva la fortuna de haberte conocido,
me salvan los sonidos de una vieja canción.
Me salva alguna gente y alguna gente no,
me salvan los que salvan y no piden nada a cambio,
me salva un sí en los labios que prodigan amor.
Me salva tu desvelo, madre de mi alivio,
me salva el lecho tibio que me diste en invierno.
Me salva ese cuaderno sembrado con tus letras [...].
Me salva sorprenderme con las cosas más primarias,
lo sensible, lo imposible y las tierras prometidas,
como buscar salidas reales o imaginarias.
Me salva la confianza que te guardo cada día,
me salvan los que aún no aprendieron la manía
de endurecer la piel, los permeables a la vida.
Y me salva saber que me falta aprender,
que la verdad no es ciega como me hacen creer,
que sus ojos son seguros e infinitas sus miradas».
("Me salvan". Alejandro Ferre).

Pasaron unos meses, y un día Alberto Leal –cantautor sevillano y  buen amigo– me mandó la maqueta de un disco que iban a editar y a presentar  –próximamente en Madrid– él y un compañero argentino...; compañero que resultó ser Alejandro Ferre –"el de Mar de Plata"– ¡Imagínense que sorpresa!... Aquel disco se llama "De amores y rayuelas" y ya lo comenté, en este mismo blog, el pasado día 20 de abril: 

http://fernandolucini.blogspot.com.es/2012/04/alberto-leal-y-alejandro-ferrede-amores.html

CD: "De amores y rayuelas", de Alberto Leal y Alejandro Ferré.
Álvaro Ruiz, Alejandro Ferre y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en La Estación de Sevilla.
(Fotografía de Alicia Albarrán)

Así fue como conocí personalmente al autor de "Visiones de las horas quietas": Alejandro Ferré...; le escuché cantar, ¡me gusto como lo hacía!, percibí como le admira y le aprecia Alberto Leal, hablé con él un ratito después del concierto y he de confesar me tiene bastante "enganchao" –¡otro más que me engancha!–... ¿cómo si no?... De vez en cuando –últimamente con bastante frecuencia– escucho su canción "Agua de otro mar", y mientras la escucho tomo impulso, realimento mi esperanza y respiro... ¿cómo no voy a estar "enganchao"a Alejandro Ferre?...

«Hay caminos que guardas en la memoria,
historias que dan luz,
hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.

Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arena
para continuar.

Y aunque este agitado mar hoy te marea
y aunque a veces toda orilla sea ajena,
siempre hay una tabla a mano que te acerca
el agua de otro mar.

Hay dolores que aún abruman tus palabras
que el tiempo curará,
hay sequías que resecan la esperanza,
pero ya lloverá.

Hay presencias silenciosas que te aguardan,
que te aclaran con su abrazo la penumbra,
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma
que hoy te hace dudar».
("Agua de otro mar". Alejandro Ferre)

Y ahora, hace unas semanas Alejandro me ha hecho llegar físicamente aquel "Visiones de las horas quietas", y por fin lo tengo aquí, a mi lado..., y no hace "tic-tac", ¡no!... lo que me produce es un "bun-bún" de latidos...; ¡es un disco muy hermoso!... ¡os lo recomiendo!...; ¡os recomiendo los dos!, es decir, éste, y "De amores y rayuelas".



Para  concluir este "cuelgue" no puedo dejar de mencionar a los músicos que acompañan a Alejandro Ferré en su disco: Miguel La Pietra, Jorge Pittaluga, Tomás Yacachury, Agustín Bax, Juan Pablo Fernández, Facundo Passeri, Anahí Meléndez, Vicky Ané, Mariano Páez, Coyote Fanproyen, Charly Espinoza, Antonio Torres y Michaela La Pietra haciendo coros en uno de los temas.

viernes, 6 de julio de 2012

BUENA GENTE, BUENA MÚSICA Y UN «MANU MÍGUEZ» EXTRAORDINARIO

Manu Míguez.

El concierto que nos ofreció anoche –5 de julio– MANU MÍGUEZ en Madrid, tuvo lugar en la sala Dog&Roll que, por cierto, me gustó mucho. Es una sala pequeña pero entrañable, donde la música –en estado puro– inevitablemente te roza, consigue colársete dentro y te remueve el "buen gustito" y la sensibilidad; por otra parte es un lugar y un espacio que favorece la complicidad; anoche la sala estaba completamente llena, y fueron muchas las miradas, los guiños, los coros, las sonrisas y las caricias que acompasaron la actuación de Manu que fue extraordinaria y tremendamente cálida.

Logotipo de la Sala Dog&Roll.

Sobre Manu Míguez y sus canciones ya escribí un extenso "cuelgue" el pasado día 22 de junio; hoy simplemente quiero ofrecer una crónica fotográfica de su concierto de ayer.

No obstante, no quiero, ni puedo, dejar de decir que personalmente anoche tuve la oportunidad de reafirmarme en que Manu es uno de los jóvenes "cantautores" de mayor calidad que tenemos en nuestro país. Es un magnífico músico; compone y canta con una tremenda sensibilidad; y domina el arte, nada fácil, de crear, con sus canciones, climas de intimidad, de activación positiva de sentimientos y de disfrute con la belleza que generan sus canciones... Manu canta muy bien, no necesita mucha "parafernalia", ni mucha palabrería, para comunicar lo que siente y... ¡qué queréis que os diga!... a mí, y creo que a todos los que anoche nos congregamos en Dog&Roll, ¡nos emociona!... Fue el comentario generalizado al final del concierto.

Y pasemos a las imágenes. Imágenes que me voy a permitir intercalar en el texto de una de las canciones que anoche interpretó Manu Míguez acompañado del buen amigo Jesús Garriga. La canción se titula "Away from home".


Jesús Garriga y Manu Míguez.
«Como un lejano recuerdo de madrugada.
Como un destello en una calle iluminada.
Con una nota de algún modo digo todo y digo nada».

Manu Míguez.
«Como mirarte con las luces apagadas.
Como emociones en un sueño anticipadas.
Con una nota de algún modo digo todo y digo nada».

Manu Míguez.
Como canciones olvidadas y cansadas.
Como el primer café caliente en la mañana.
Como una nota de algún modo digo todo y digo nada».

Manu Míguez
Es como echar de menos el olor de la casa.
Como una tarde entera aguantando las ganas.
Con una nota de algún modo digo todo y digo nada».

Manu Míguez.

Por último creo necesario resaltar la gran humanidad, la tremenda humildad, y el "peazo" de "buena gente" que configuran la personalidad de Manu Míguez, y ¡claro! eso se nota, se agradece y se quiere... Por eso anoche estuvieron acompañándole –con profunda admiración y cariño– otras "buenas gentes" y "buenos cantores y cantoras" como Virginia Montaño o Alberto Leal.


 Virginia Montaño y Manu Míguez.

Albeto Leal y Manu Míguez.

Entre el público, totalmente "entregao a la causa de la belleza y la sensibilidad", estuvieron también Danieme –al que hace tiempo que no  veía–, Dani Fernán - que  celebra hoy su cumpleaños cantando en Libertad 8– y Daniel Hare –que desde que le escuche hace poco en la Sala Galileo, me tiene totalmente "flipao"–... En fin, como digo en el título del "cuelgue": "UNA NOCHE DE BUENA GENTE, DE BUENA MÚSICA Y DE UN «MANU MÍGUEZ» EXTRAORDINARIO".

viernes, 20 de abril de 2012

ALBERTO LEAL Y ALEJANDRO FERRE:«DE AMORES Y RAYUELAS»


Álvaro Ruiz, Alejandro Ferre y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en La Estación de Sevilla.
(Fotografía de Alicia Albarrán)

Hoy, mientras volvía a escuchar el disco que voy a comentar, me dio por pensar en algo que con frecuencia nos pasa desapercibido, pero que sin embargo, para mí, es muy importante: 

Pienso que detrás, o mejor, dentro de un disco –en sus mismísimas entrañas– siempre late la historia de un sueño personal –el de su creador–, al que se van uniendo otras personas –casi siempre amigas– para entre todas poder hacerlo realidad. Un sueño y una historia nada fáciles; cada vez más complejas; que requieren mucho trabajo, mucha ilusión y mucho esfuerzo; y que, sin duda, por todos esos motivos, al final, cuando el disco ya está grabado, –aunque pueda gustarte más o menos– en cualquier caso merece un profundo respeto. (Yo al menos siento ese respeto hacia todos los discos que me llegan a diario; me gusta escucharlos serenamente y, sobre todo, descubrirlos y sentirlos sin prisa –en el momento oportuno–, y ¡claro! al final se me van acumulando las novedades. He de reconocer que por eso, como comentarista –no me considero un crítico– soy un poco lento y siempre ando con retraso. ¡Que me perdonen los impacientes!). 

Pues bien, el disco que hoy voy a comentar, titulado «De amores y rayuelas» –por cierto, ¡precioso título!–, tiene una historia muy particular: es una historia a la que podríamos calificar como  "intercontinental", protagonizada por dos compositores: Alberto Leal y Alejandro Ferre.

ALBERTO LEAL nació en Sevilla, es psicólogo y un apasionado de la música y de la "canción de autor"; pasión que, según relata él mismo en una de sus canciones, tiene tres claros referentes musicales, igualmente sevillanos, nada más y nada menos que Joaquín Calderón, Alfonso del Valle y Manuel Cuesta.


«Las mañana muy cortas, el sonido de Joaquín [...].
Alfonso y sus canciones, el flautista de Hamelin [...].
Cantar hasta quebrarme en algún sitio de Madrid,
un concierto de Cuesta, todo empezó ahí [...]
con la guitarra en las manos pinto este lienzo para ti».
(“Lienzo de piel”)

Alberto Leal durante la presentación del disco "De amores y rayuelas»
en la Sala Zanzíbar de Madrid.

ALEJANDRO FERRE nació en Mar del Plata (Argentina) y es un magnífico cantautor –de largo e intenso recorrido– que tiene dos discos ya grabados en su país: «Donde nace el camino» (2007) y «Visiones de las horas quietas» (2010) –de nuevo un título bien hermoso–; cantautor que teje sueños y esperanzas en sus canciones y que, por ejemplo, aspira, entre otras maravillosas locuras, a ser «alquimista de estaciones»:

«Quien pudiera ser un alquimita de estaciones
y mudar a primavera el crudo invierno que vendrá».
(Vino y besos)

Alejandro Ferre durante la presentación del disco "De amores y rayuelas»
en la Sala Zanzíbar de Madrid.


Un buen día, estando Alberto Leal en Mar del Plata –donde completaba sus estudios de psicología– conoció a Alejandro Ferre, y, ya se sabe, cuando dos cantautores se juntan, pasa lo que pasa: se pusieron a cantar "como quien respira" y ya puestos se marcaron un temita juntos, fue «A primeira vista», canción del compositor brasileño Chico César que les unió para decidir emprender una aventura compartida: «De amores y rayuelas»; aventura que, por cierto, finaliza, en la grabación del CD, con la canción de Chico César, la misma con la que se encontraron.

«De amores y rayuelas» es un disco para escuchar sin prisa, a corazón abierto; actitud de escucha imprescindible para poder disfrutar y desentrañar, entre otras cualidades, su riqueza poética. En «De amores y rayuelas» nos encontramos «cortinas de agua», «mares en el cielo» o «el árbol de hojas de vida»; «sonrisas tatuadas en los ojos» –«ojos negros de ultramar»–, «miradas turquesas en el agua» y «labios sembrando poesías»; «claridades que alumbran, encienden y asombran», «transparencias templadas en la calma», «besos hasta reventar» y «latidos desbocados»...: y todo ello acentuado, subrayado y acariciado con unas hermosas melodías que hacen posibles e interpretan los propios Alberto y Alejandro, acompañados de Agustín Bax, Antonio Torres, Claudio Campos, Jorge Pittaluga y Juan Manuel Ribas.



En «De amores y rayuelas», como era de esperar –y se agradece– se le canta al amor "creaciente" –que se hace y se deshace de forma cotidiana y sin ramplonerías–; un amor que se desborda en entregas, deseos y pasiones tan hermosas y tan radicales, como las que Alberto nos canta en «Quiero comprarte el mundo».




«Quiero que tus pies se acerquen
al sonido de tu voz.
comerme tus gemidos de sal,
llenarte de jazmines,
cortar con el cuchillo de tus manos
nuestra soledad
Atarme a la felicidad, 
sujetarnos las promesas,
besarnos hasta reventar,
cambiarte las canciones por viajes
a nunca jamás

Quiero poder atravesar tus cortinas de agua,
susurrarte sin hablar,
seguir tu dirección sin carreteras secundarias,
escucharte siempre el mar
Quiero aprender a navegar
por las nubes de tu espalda,
que me enseñes a volar,
borrar nuestros motines con mi aire
y tu tempestad.

Quiero comprarte el mundo,
bucear por tu realidad
Quiero todo contigo
y no quiero nada más».
(“Quiero comprarte el mundo¨)



En «De amores y rayuelas», por otra parte, airea también la capacidad de soñar y la esperanza; y entre sus canciones me gustaría destacar una muy recomendable para escucharla todos los días en estos tiempos raros de tanta crisis, de tanta derechización de los derechos, de tantos sueños rotos, de tanta mierda economicista y, por qué no decirlo, de tanta simvergoncería en el poder; me refiero a la canción «Agua de otro mar» escrita y compuesta por Alejandro Ferre:

«Hay caminos que guardas en la memoria.
historias que dan luz,
hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.
Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arema
para continuar.
Y aunque este agitado mar hoy te marea
y aunque a veces toda orilla sea ajena,
siempre hay una tabla amano que te acerca
al agua de otro mar.
Hay dolores que aún abruman tus palabras
que el tiempo curará,
hay sequías que resecan la esperanza
pero ya lloverá.
Hay presencias silenciosas que te aguardan.
que te aclaran con su abrazo la penumbra
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma
que hoy te hace dudar».
(“Agua de otro mar”)






Álvaro Ruiz, Paula de Alba, Alejandro Ferré y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en la  Sala Zanzíbar de Madrid

Finalmente, par concluir este "cuelgue", he de destacar, por una parte, la colaboración de Paula de Alba en el concierto que  Alejadro y Alberto nos ofrecieron en la sala Zanzíbar, de Madrid. Una jovencísima Paula que mejora y se crece por días tanto desde el punto de vista musical como poético.

Paula de Alba.

Y resaltar, por otra parte, lo que supuso para mí un gran descubrimiento que ya intuí con anterioridad en un concierto de Adrian Morages, y que ahora confirmo; me refiero al cantautor, también sevillano, Álvaro Ruiz; joven creador, del que seguro que tendré que hablar y escribir mucho en un futuro próximo porque me parece que va a llegar a ser, muy pronto, un cantautor extraordinario.

Álvaro Ruiz.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...