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domingo, 5 de junio de 2011

PERSONAJES: CECILIA - III. LA TIERNA PRESENCIA DE UN VUELO INTERRUMPIDO

(Fotografía de César Lucas).

Tras la grabación del disco "Cecilia 2", que comenté ampliamente en el "cuelgue" anterior, Cecilia reapareció en el mundo discográfico con "Un ramito de violetas" (1975), disco producido por Juan Carlos Calderón que representó el reencuentro con el color –es decir, con un renovado sentido positivo de la vida; recuperación simbolizada, por ejemplo, en el dibujo hogareño de la cubierta del LP –creado por ella misma–, y sobre todo en la reivindicación clara y directa de un sentimiento clave que impregna toda esta obra: la "ternura".


En aquel momento, como ella misma dice en la canción que abre el álbum, España empezaba ya a despertar de su siesta, es decir, empezaba a liberarse de la dictadura franquista, y lo hacía –desde la perspectiva de Cecilia, en "versos de poetas".

«Mi querida España 
esta España viva, 
esta España muerta,
de tu santa siesta 
ahora te despiertan 
Versos de poetas 
¿dónde están tus ojos? 
¿dónde están tus manos? 
¿dónde tu cabeza? 
Mi querida España 
esta España mía, 
esta España nuestra». 
("Mi querida España").

Single editado en 1975. El dibujo de la cubierta es de Cecilia.
Aquel era el momento de «decir adiós», o de relativizar, a ciertos personajes como "Don Roque" –cura viejo y vieja gloria de la Iglesia española–, o como aquella inolvidable monja María que en el día de la primera comunión «paseaba pasillo abajo, pasillo arriba, del altar al atrio y del atrio a la sacristía».

Era el momento de recuperar los sueños que durante muchos años permanecieron escondidos y adormecidos en un cuarto bajo la almohada, y de despertar al pobre piano dormido en un rincón...; pero sobre todo, era  tiempos para la ternura, protagonista principal de la canción "Un ramito de violetas", que, sin duda, fue una de las que ha inmortalizado a Cecilia en su propia voz, o en voces como las de Manzanita, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Sole Giménez, Gian Franco Pagliaro, Zalo Reyes, Los Parrandboleros, Imelda Miller, o acompañada de Julio Iglesias en el disco "Desde que tú te has indo", o de Paco Ortega acompañando a Manzanita en su disco "Por tu ausencia".


«A veces sueña y se imagina
cómo será aquel que tanto la estima.
Sería un hombre más fiel de pelo cano
sonrisa abierta y ternura en las manos
No sabe quien sufre en silencio
quien puede ser su amor secreto.
Y vive así de día en día
con la ilusión de ser querida.
Quien le escribía versos dime era,
quien le mandaba flores por primavera,
quien cada nueve de noviembre
como siempre sin tarjeta
le mandaba un ramito de violetas».
("Un ramito de violetas")



Inolvidable también, en aquel disco, su canción dedicada a Sevilla, igualmente tierna y apasionada.

«Sevilla de sangre real
Sevilla de sangre gitana
es una mujer morena
con aires de enamorada.
Sevilla se muere de amor
no quiere morir callada
quiere morir con el sol
iluminando su cara».
("Sevilla").

Recién editado el LP "Un ramito de violetas". TVE y la compañía discográfica CBS le propusieron a Cecilia que se presentara al festival de la OTI, que se iba a celebrar en Puerto Rico, interpretando la canción "Amor de medianoche", de Juan Carlos Calderón. Ella, poco partidaria de aquel tipo de festivales, se resistió a aceptar la propuesta, aunque al final, después de muchas presiones accedió, con la condición de poder rehacer el texto de la canción para aproximarlo a su lenguaje y a su forma de pensar. La canción, una vez transformada, consiguió el segundo puesto en el festival. El texto definitivo de aquella canción fue el siguiente:

«Me has mirado como quien mira el mar,
como un lujo que debes conservar,
yo no quiero ser tu sombra en un rincón,
la muñeca que no tiene opinión
Has comprado el silencio de mi voz
con amor que al fin no es más que amor,
yo no soy la marioneta de cartón,
el juguete que baila en tu guiñol
Adiós amor de medianoche,
hoy mi voz quiere gritar,
abre tu puerta y déjame volar,
volar en libertad.
Quiero romper mis viejos lazos,
quiero ser mía y nada más,
quiero dejar lo que me has dado
y no mirar atrás
Te regalo las horas que viví
entre cuatro paredes junto a ti,
quédate con mis recuerdos,
yo me voy aun más lejos
pues ya lejos estoy
Adiós amor de medianoche,
hoy mi voz quiere gritar,
abre tu puerta y déjame volar,
volar en libertad».

Ese mismo año se editó un nuevo LP recopilatorio de algunas de sus canciones en el que se incluyó la canción "Amor de medianoche", presentada en el festival de la OTI.

En 1976, tras grabar y editar un single con sus dos últimas canciones: "Tú y yo" y "Una guerra" –canción en la que vuelve a manifestarse contra la violencia como fórmula para la resolución de los conflictos–, Cecilia, desgraciadamente, murió en un accidente de coche; fue el 2 de agosto de 1976, cuando regresaba de Galicia, donde había dado un concierto.


Tras el fallecimiento de Cecilia, se han publicado varios discos, entre ellos un álbum de "Canciones inéditas" (1983) y un recopilatorio de sus mejores canciones titulado "Desde que tú te has ido" (1996) en el que se recogen 31 temas con la colaboración de Julio Iglesias, Ana Belén, Miguel Bosé, Manolo Tena, Sole Giménez y Merche Corismo.




Para concluir, solamente decir que estos tres "cuelgues" que he dedicado a Cecilia son el testimonio de mi admiración personal hacia ella y, a la vez, la reivindicación de una compositora y de una intérprete que ha sido clave, y lo seguirá siendo, en la historia de nuestra música popular. ¡Un besito Cecilia!..., tú lo sabes. tu recuerdo y nuestra amistad siempre me acompañan

sábado, 4 de junio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 73

Mañana publicaré el tercer, y último cuelgue, sobre CECILIA; hoy quiero traer a esta sección del blog "contra la guerra", una de las últimas canciones que compuso y la última que grabó y editó. La canción se llama "La guerra" y fue publicada en un single de 1976, el mismo año en que murió como consecuencia de accidente de coche.

(Fotografía de César Lucas).
«Una guerra pasó por esta tierra como una maldición
Dejando atrás su olor a muerte y destrucción.

Los campos de mi tierra fueron quemados
vistiéndose de luto los desahuciados
y hermano contra hermano y padre contra hijo
y Dios maldijo a mi región.

Una guerra, pasó por esta tierra como una maldición
dejando atrás su olor a muerte y destrucción.

Un viento amargo y triste divide el tiempo
somos la misma sangre y dos pensamientos
ha de venir la lluvia que lave viejas caras
desencajadas de rencor

Una guerra, pasó por esta tierra como una maldición
dejando atrás su olor a muerte y destrucción.

Hay una gente nueva que se despierta
y sobre sus espaldas el alba incierta
iremos mano en mano mirándonos de frente
seremos puente entre los dos

Una guerra, pasó por esta tierra como una maldición
dejando atrás su olor a muerte y destrucción».

miércoles, 1 de junio de 2011

PERSONAJES: CECILIA - II. Una gran mujer por descubrir

Cecilia. (Fotografía de Francisco Ontañón).
Continúo recordando a Cecilia y renovándole mi admiración; ella fue, sin duda, una de nuestras jóvenes compositoras e intérpretes más importantes, y de mayor calidad, en la década de los setenta. Una mujer que, en plena dictadura franquista, se posicionó artística, política e intelectualmente como un ser libre y con voz propia; y que supo romper, a través de sus canciones, con todos los estereotipos machistas de la época, sobre todo con aquellos que condenaban a la mujer a la irreflexión, al sometimiento y a comportamientos sumisos, conformistas y bobalicones. Una mujer joven, bella y misteriosa que, desde mi punto de vista, aún no ha sido lo suficientemente descubierta y valorada.

En 1973 grabó su segundo LP titulado "Cecilia 2"; disco valiente y atrevido que transpiraba coherencia y sinceridad por todos y cada uno de sus surcos. Para mí es, sin duda, uno de los discos más importantes grabados en aquella época a pesar de su complejidad; entre otras razones porque es el que mejor nos aproxima al conocimiento de la identidad de su autora, y, por otra parte, porque nos ofrece una interesantísima visión de la España de los años setenta desde la perspectiva de los sentimientos, es decir, desde los latidos cotidianos de una ciudadana inconformista que busca su identidad a contracorriente de un tiempo y de un pais.

Aquella mujer de veinticinco años, que en su primer álbum había conseguido un notable éxito, optó, un año después, por ofrecernos una nueva obra de carácter muy intimista en la que sale al encuentro de su propia identidad, para desnudarla y compartirla en canciones

Un trabajo profundo, sincero y muy personal en todos los sentidos. 

Para empezar, esas cualidades se advierten, por ejemplo, en la cubierta del LP: sobria, diseñada e impresa en blanco y negro –jugando con los contrastes– y radicalmente distinta de la de su disco anterior, en el que la artista aparecía vestida con pantalones vaqueros y hasta con un enorme guante de boxeo. En este caso Cecilia, hermosamente fotografiada por Francisco Ontañón, opta por la serenidad, sumergiéndonos en un clima misterioso, introvertido y de extremada belleza.


Por otra parte, el disco "Cecilia 2" es un trabajo discográfico profundo, sincero y muy personal también, –y sobre todo–, por el contenido de sus canciones; 10 hermosas canciones que nos ofrecen, como seguidamente indicaré, una interesantísima panorámica vital y sentimental del ser humano, y, en particular, de la mujer durante aquellos años que apuntaban, ya en España, el final de la dictadura.

En el disco nos encontramos canciones como "Cuando yo era pequeña", "Me quedaré soltera", o "Si no fuera porque...", de planteamientos oscuros, o sea, de horizontes confusos y de "horas bajas"; planteamientos con los que Cecilia cuestiona su existencia llena de vida –yo se que había una vida potente en su interior– pero sometida al absurdo por un sistema sin alma.

«Cuando yo era pequeña 
me metía en cada charco 
me calaba hasta los huesos 
mis zapatos eran barcos.
Cuando yo era pequeña 
a la vuelta del colegio 
me creía que la lluvia 
eran lágrimas del cielo. 
Cuando yo era pequeña era feliz 
ahora qué será de mi».
(“Cuando yo era pequeña”).

«Soy como un verso suelto sin rima, sin par. 
Soy un alma en pena contando lunas, 
Apenas me quedan ni para contar». 
(“Me quedaré soltera”).


«Si no fuera porque
me tienen que enterrar
y que dos cipreses negros
se comerán mis sueños. [...]
Si no fuera porque mi amante
es algo sentimental
me mataría mañana
sin pensarlo más. [...]
Si no fuera porque es tan triste
convertirse en recuerdo
me mataría mañana
sin pensar en ello».
(“Si no fuera porque...”).

Junto a aquellas canciones en "Cecilia 2", nos encontramos otras de denuncia clara  y directa contra la guerra ("Un millón de sueños") o contra la despersonalización y la inhabitabilidad de las grandes ciudades ("Mi ciudad"). Canciones que muy poca gente se atrevía a cantar en 1973.

Mi ciudad la hicieron de cristal y cemento, 
arrancan flores y plantan faroles, 
ensanchan calles, 
asfaltan valles. 
Mi ciudad la hicieron de ruidos y olores. 
son horizontes de rascacielos, 
nubes de humo negro, 
anuncios de colores. 
(“Mi ciudad”).

Por último, y como contrapunto a todo lo anterior, Cecilia incorporó también en su disco canciones en las que remonta el vuelo y apuesta por la esperanza; por una esperanza activa que supone ruptura y reanudación de un nuevo camino vital al eco de los versos machadianos. Canciones como "Me iré de aquí" –vinculada a amor y al tema "Canción de amor"–, y, sobre todo, "Andar".


«Aunque el camino sea estrecho, 
el polvo se pegue al cuerpo, 
aunque los vientos me arrastren, 
sigo mis sendas sin lastre.
Andar como un vagabundo, 
sin rumbo fijo, sin meta, 
vueltas de veleta, 
al soplo del viento al azar;
el caso es andar, 
el caso es andar. 


(Fotografía de César Lucas).


No me propongo destino, 
no quito puestos a nadie, 
porque mi puesto es el aire, 
como el olor del buen vino.
Sabiendo que nunca es tarde, 
mi pie siempre en el estribo, 
y cada paso que piso, 
un paso menos que dar;
el caso es andar, 
el caso es andar. 
No dejo rastro ni huella 
por no ser ni soy recuerdo, 
yo paso haciendo silencio 
sin ser esclavo del tiempo.
Por límite el horizonte, 
y por frontera la mar. 
Por no tener ni tengo norte 
y no sé lo que es llegar; 
el caso es andar, 
el caso es andar.
No me pertenece el paisaje, 
voy sin equipaje por la noche larga, 
quiero ser peregrino por los caminos de España 
quiero ser peregrino por los caminos de España».
("Andar")

Soy consciente que me he extendido mucho en la evocación del disco "Cecilia 2", pero creo que ha sido necesario; como antes decía lo considero uno de los discos más significativos de lo que fué en los años setenta, y de lo que. para mí, sigue siendo, la auténtica "canción de autor".

Mañana le dedicaré un tercer y último "cuelgue" a esta creadora a la que tanto quise y tanto admiro.

martes, 31 de mayo de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 69

Hoy he iniciado unos "cuelgues" que voy a dedicar al recuerdo de Cecilia, y a expresar, a través de ellos, mi profunda admiración hacia sus canciones.

Hoy, también, hablando un día más de la guerra para condenarla con todas mis fuerzas –ya llevo haciéndolo durante 69 días–, me resulta imposible olvidar la canción "Un millón de sueños" que Cecilia compuso e interpretó en su disco "Cecilia 2".

Ahora vivo a costa
de un millón de muertos.
(Un millón de tumbas,
un millón de espectros).

Ahora vivo a costa
de un millón de cuerpos.
(Un millón de sombras,
un millón de sueños). [...]

¡Cuánta sangre se ha perdido!
cuánto honor herido
¡En estas guerras crueles sin laureles!
¡Cuánta hambre se ha pasado!
Hambre por cada lado,
hambre de paz, hambre de hombre honrado.


¡Cuántas lágrimas lloradas
para lavar las llagas!
para olvidar los muertos con el tiempo.
¡Cuántos ojos, cuántas caras!
¡Cuántas vidas cortadas!
¡Cuántas ilusiones enterradas!

¡¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!!

PERSONAJES: CECILIA - I. UNA ESPERANZA ROTA Y UNA PRESENCIA VIVA

Hace unos días, con motivo de la entrega de los Premios de la Música, y de una de sus concesiones a Maria del Mar Bonet, me vino de repente a la memoria la imagen y las canciones de otra de nuestras grandes creadoras y cantantes que falleció en agosto de 1976 como consecuencia de un accidente de tráfico, me refiero a CECILIA.

Aquel repentino e inesperado recuerdo de Cecilia me removió bastante, sobre todo por dos motivos: el primero porque tuve la suerte de conocerla y de compartir con ella una entrañable amistad; en segundo lugar, porque me volvió un pensamiento que desde que se nos fue me asalta con frecuencia: ¡Qué grande y qué hermosa podría haber sido la obra de esta creadora si no se nos hubiera ido rompiendo la lógica que habitualmente marca el tiempo!

Envuelto en ese recuerdo, me fui directo a mi discoteca y rescaté la versión de la canción de Cecilia "Un ramito de violetas", que interpretaron Pablo Milanés y Víctor Manuel en su disco "En blanco y negro". Volví a escucharla una vez más, dejándome atrapar de su sensibilidad, y decidí que, cuanto antes, tenía que escribir al menos un par de "cuelgues" dedicados a aquella gran creadora. Y en ello estoy.



Evangelina Sobredo –conocida artísticamente a partir de 1971, como Cecilia– nació en El Prado, Madrid, el 11 de octubre de 1948. Al ser hija de un diplomático, vivió su infancia y su adolescencia fuera de España, en los diferentes países a los que su padre iba siendo destinado; países donde cursó sus estudios primarios y el bachillerato inglés.

Primer single de Evangelina Sobredo (Cecilia)
integrando el grupo Expresión, junto con
Nacho Sáenz de Tejada y Julio Seijas (1970).
En 1966, volvió a España y se matriculó en la Facultad de Derecho de Madrid. Dada su pasión por la música –desde muy pequeña había aprendido a tocar la guitarra de forma autodidacta– nada más llegar empezó a frecuentar los lugares en los que se tocaba música folk, donde conoció a Nacho Sáenz de Tejada –que en aquel momento formaba parte del grupo Nuestro Pequeño Mundo– y a Julio Seijas –del grupo La Compañía–. A partir de aquel encuentro, Nacho, Julio y Evangelina decidieron juntarse para formar un grupo al que llamaron Expresión; grupo que, en 1970, grabó un single con dos canciones en inglés –Try catch the sun y Have you ever had a blue day?.

Dos años después de aquella experiencia, disuelto el grupo Expresión, Evangelina entró en contacto con la compañía discográfica CBS y firmó un contrato que mantuvo hasta que sufrió el accidente que le costó la vida.

Nada más fichar para la compañía CBS se le propuso cambiar de nombre a la búsqueda de otro que artísticamente resultara más comercial. En principio, se pensó en llamarla Eva –tomando las tres primeras letras de su nombre real–, pero no fue posible porque ya había otra cantante que se llamaba así, y el nombre estaba registrado; finalmente se decidió llamarla Cecilia, título de una de las canciones más populares de Simon y Garfunkel que en aquel momento estaba siendo lanzada, por la misma compañía, en el álbum "Bridge over troubled water" ("Puente sobre las aguas turbulentas").

Ya con el nombre de Cecilia, en 1971, grabó su primer single con dos temas compuestos por ella mima: "Mañana" y "Reuníos", canción que era una especie de súplica a los Beatles –hacia los que sentía una gran admiración– para que reconsiderasen la decisión que habían tomado de separarse.

Al año siguiente grabó su primer LP, en el que incorporó canciones que rápidamente alcanzaron un gran éxito y se hicieron muy populares; entre ellas, "Dama dama", "Señor y dueño" y "Nada de nada", canciones compuestas sobre textos muy bien escritos que hacían referencia a realidades, a personajes y a sentimientos de la vida real, y que ponían claramente de manifiesto su gran sensibilidad hacia todo lo que acontecía a su alrededor.

Primer LP de "Cecilia" (CBS, 1972)
De aquel disco yo destacaría una canción, que no fue de las más populares, pero cuyo texto a mi me parece profundo, hermosamente construido y de total actualidad; me refiero a la canción "Llora", en la que Cecilia evidencia la dimensión social y solidaria que, desde sus orígenes, ha caracterizado a la "nueva canción"; en este caso su solidaridad hacia la mujer –de sonrisa rota– que ha perdido su identidad y que sueña con poder llegar a conseguir, al menos, ser dueña de su propia vida.


«Llora, un paso cansado pisa 
en un portal de sombras viejas 
llueven penas nuevas.
Tira, tira que tira de su falda 
hasta los huesos cala el agua 
la mentira hasta el alma llega. 

Sentada en la escalera 
esperando sueña 
soñando espera tan siquiera 
dueña de su propia vida 

Una muñeca triste 
una sonrisa rota 
que como el tiempo pasa 
y nadie baja a su encuentro 

Llueve desde dentro 
está lloviendo fuera 

Llora, una mujer tan cansada 
con las paredes frías habla 
de su vida seca. 

Tira, tira que tira de su alma 
que por los suelos se arrastra 
pesan tanto las penas nuevas 

Sentada en la escalera 
esperando sueña 
soñando espera tan siquiera 
dueña de su propia vida 

Una muñeca triste 
una sonrisa rota 
que como el tiempo pasa 
y nadie baja a su encuentro 

Llueve desde dentro 
está lloviendo fuera».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...