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martes, 17 de septiembre de 2013

"VICTOR LEMES": LA RECUPERACIÓN DE LA "CANCIÓN SATÍRICA" Y MUCHO MÁS

Justo en este momento en que me estoy planteando toda una "movida cultural" en defensa de la "canción de autor" –con "catálogo" incluido–, el cantautor canario VÍCTOR LEMES nos ofrece, a través de un vídeo muy oportuno y cuajado de genialidad –Víctor es un "genio"–, una canción a la que titula "Análisis estructural de una canción comercial"; tema que, con la carga satírica que al canario de Las Palmas le caracteriza, nos presenta diciendo: «Se trata de una guía espiritual para conseguir –en esto de la canción– ese éxito tan ansiado por algunos. Llegar a ser un superventas no es más que un compendio de patrones puestos estratégicamente en una canción. En este caso se sintetizan en solo cuatro minutos todas las pautas para conseguir ser una estrella de las listas de superventas.


Víctor Lemes.

El lanzamiento del vídeo ha sido un completo éxito –en este momento a poco más de un día de haberlo colgado está a punto de superar las 7.500 visitas–. Tras verlo y escucharlo varias veces, aparte de considerar que nos ofrece una espléndida "canción satírica" –tipo de canción que tenemos bastante olvidado–; me ha suscitado la evocación de una historia real –pura historia de la "canción de autor"– que seguidamente voy a contaros en tres capítulos:

PRIMER CAPÍTULO

Corría el año 1969 cuando a Moncho Alpuente se le ocurrió crear un grupo musical al que llamó "Las Madres del Cordero"

Grupo "Las Madres del Cordero". En la fotografía, arriba en pie
de izquierda a derecha: Jerónimo Martínez, Moncho Alpuente y Arturo Bodelón.
Sentados de izquierda a derecha: Antonio Gómez, Antonio Piera y Luis "Cocodi"

Este grupo musical, según el propio Moncho Alpunte, surgió con la finalidad de hacer una canción "fundamentalmente satírica" y vinculada totalmente a la realidad objetiva del tiempo y de la sociedad en la que surgió.

Al año siguiente de su formación "Las Madres del Cordero", en colaboración con el grupo de teatro independiente "Tábano" –creado por Juan Margallo–, montaron un espectáculo musical al que llamaron "Castañuela 70".

Entre las canciones integradas en aquel espectáculo hubo una, con letra de Moncho Alpuente y música de Antonio Piera, llamada "El ídolo" que era una sátira directa, genial y ocurrente dirigida al cantante llamémosle "comercial": «ídolo de las multitudes, camaleón dispuesto a cambiar de color ante el "monei", y rey del "hit parade" donde impone su ley».

Os recomiendo, como cierre de este primer capítulo, que escuchéis la canción "El ídolo" pulsando en el siguiente enlace:


SEGUNDO CAPÍTULO

Año 1975, Luis Eduardo Aute, tras publicar dos de sus primeros "grandes" discos: "Rito" (Canciones de amor y muerte) (1973) y "Espuma" (Canciones eróticas) (1974), decide grabar un disco de "Canciones satíricas", al que titula "Babel".


Entre las canciones integradas en aquel disco, Aute retoma la línea de contenido o temática expresada en la canción "El ídolo" de "Las madres del cordero", y compone la titulada «Viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás». Os sugiero escucharla:


«Oigan esta cosa que es muy fácil de bailar,
salten como monos con el ritmo del tam-tam,
lo que aquí se dice poco importa, qué más da,
viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás.

Lea Mundo-Record, Discoflash y el Ritmical,
todo es in y boom y hit y bang, fenomenal, oye,
es muy sano y constructivo por lo cultural,
Billboard, Cashbox, baby, es el nuevo santoral.

Macroventas, baby, hit-parade, vaya serial,
las canciones se cotizan por lo comercial,
cada lista es diferente, qué casualidad,
si quieres ser rico hazte disc-jockey y lo serás.

Las casas de discos venden churros sin parar,
qué ensalada, baby, si te paras a pensar,
chupan unos y otros pero todo esto es legal,
viva el beat, el rock, el soul, el pop y el capital.

Underground llamaban a lo que sonaba crack,
Warhol, Ginsberg, Mekas se pusieron a llorar,
aunque es muy sabido que nos da por imitar,
la culpa la tiene esta modorra nacional.

En la tele hay un programa pseudo-musical-ísimo,
de alguna manera tienen que disimular,
tanta tontería no se puede soportar,
con alfalfa, baby, nos quieres alimentar.

Progresivo, baby, qué será, qué no será,
unos dicen que eso es un ardid de Satanás,
pero aquí no acaba tanta empanada mental,
porque hay quien afirma que es paz y prosperidad.

Cállate un poquito, que te van a apedrear;
ya lo sé, mi amigo, y no lo puedo remediar,
oigan este chicle que es muy fácil de bailar,
salten como monos con el ritmo del tam-tam».

TERCER CAPÍTULO

Damos un salto en el tiempo; nos situamos en 2013 –otro siglo, y más de 37 años después–. 

Un joven cantautor canario llamado VÍCTOR LEMES, creador de bellísimas canciones como "Nada que ver" "Energía renovable" o "Lo siento Freud", retoma la tradición y el género de la "sátira" –vinculado siempre al "canto popular"– e incide en una de sus temáticas más singulares –la misma que Moncho Alpuente abordó en "El ídolo" y Aute en «Viva el beat, el rock, el soul, el pop y lo demás»–: la "canción consumo o comercial"; canción a la que yo jamás llamaré "canción de autor" –aunque autor tiene–; y cuyos intérpretes no figurarán, por supuesto, en el catálogo que estoy construyendo.

Te propongo escuchar esa canción, se titula "Análisis estructural de una canción comercial".


«Oh oh oh oh oh.
Como ven se suele empezar con un tarareo
que no diga nada en especial... porque es un tarareo,
tres acordes standard, no hace falta solfeo
y se puede disimular con otro tarareo.

Oh oh oh oh oh
La temática es lo de menos
solo tienes que echar a alguien de menos
y decir cuánto la echas de menos,
que sin ella mueres, no es pa´menos.

No hace falta que rime,
no pierdas el tiempo pensando en metáforas
que puedan confundir a la audiencia
ya que aquí solo importa 
que el estribillo que ahora suena te taladre la cabeza.

Y aquí va una frase vacía, una frase vacía.
Y aquí va una frase vacía y paras
y repites la frase vacía

Oh oh oh oh oh
Y ahora sigue insistiendo
en que sin ella eres un mierda,
que no puedes vivir
porque eres un cero a la izquierda,
que la quieres y vas a cambiar,
que no tienes personalidad,
pero aquí solo importa 
que el estribillo suene hasta la saciedad.

Y aquí va una frase vacía,
que suene en las cuñas de radio,
y aquí va una frase vacía
que se coree en los estadios.
Y aquí va una frase vacía
decir "oh nena" siempre cabe.
Y aquí va una frase vacía
y si la dice un rapero, mejor: ya tu sabes

Oye mamita yo quiero amarte
y acariciarte todas tus partes
y ahora tendré que rimar con arte,
pues por ejemplo... René Descartes
No sé quien es pero yo he visto
en internet que es un tío listo
que decía "pienso luego existo",
tengo cultura yo te conquisto.
Materialismo, existencialismo
empirismo, racionalismo,
no viene a cuento me da lo mismo,
mi inteligencia es un espejismo

Y aquí va una frase vacía, una frase vacía.
Y aquí va una frase vacía
y subes la intensidad de la frase vacía!!
Y aquí va una frase vacía
y una coreografía.
Y aquí va una frase vacía y paras...
y ralentizas la frase vacía».

¡Magnífico Víctor Lemes!... Y aquí acaba la historia, con un final feliz; con la evidente y sonora demostración de que con él la "canción de autor" y la "canción satírica" son posibles y están vivas. 

Víctor es un gran "cantautor" que ha sabido conectar con la tradición, y que viene a demostrarnos que esto de la "cantautoria" no es aburrido, ni triste, ni un "tostonazo", es simplemente «el arte de tomarse la música, la canción y la vida un poquito en serio, y de generar, a corazón abierto, toda la belleza y la sensibilidad que se pueda» –¡porque las estamos necesitando!... De esto Víctor Lemes sabe mucho, ¡mucho!... ¡Os lo aseguro!

Y si queréis comprobarlo personalmente ¡ya!, podréis hacerlo en los conciertos que, a partir del próximo día 27, va a celebrar presentando su nuevo disco titulado "CAJA NEGRA"; el primero de esos conciertos en Las Palmas en "The Paper Club", y en Madrid, en la Sala Clamores, el próximo 14 de octubre... Lo iré recordando con tiempo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

VICTOR LEMES Y SU «CAJA NEGRA» SIEMPRE LLENA DE SORPRESAS

Víctor Lemes cantando en La Cueva del Bolero.

El pasado viernes, en el concierto que nos ofreció VÍCTOR LEMES en La Cueva del Bolero, hablando de su próximo disco y de una de sus últimas canciones, hizo varias referencias a lo que en el mundo de la aviación se llama la "caja negra", que en realidad es un artefacto incorporado al avión, en el que quedan grabados, o registrados, todos los incidentes del vuelo, e incluso, las conversaciones de la tripulación.

Pues bien, hablando de la canción "Caja negra", que luego vamos a escuchar, Víctor –siempre con su desbordante y delirante imaginación en activo– dijo algo que me encantó y que me parece una hermosa aproximación al concepto de lo que es, en realidad, un disco, un CD, o una simple "maqueta": «Una especie de "caja negra" en la que quedan registrados los latidos, los sentimientos, las ilusiones, las inspiraciones y la experiencias –de cualquier tipo– vividas por el cantor, o sea, sus canciones». 

Tomando como referencia esa original percepción de lo que es un disco, a mi –con el paso del tiempo– conforme voy escuchando cantar a Victor, me queda cada vez más claro que en su "caja negra". o sea, en el registro global de su obra, siempre vamos a encontrarnos con una sorprendente genialidad definida en dos direcciones:

En primer lugar, por el conocimiento y por el uso magistral que hace del lenguaje. Es impresionante como en sus composiciones le van fluyendo las palabras –incluso las más insólitas– en ritmo, en hermanamiento y en armonía. Su dominio del lenguaje es sencillamente prodigioso, lo que denota con evidencia su pasión, creo yo, por la literatura y por la creación literaria.

En segundo lugar, en su "caja negra" vamos a encontrarnos también con una rica variedad de matices temáticos a la hora de escribir y componer sus canciones... Podemos encontrarnos canciones de gran ternura; auténticas sátiras de tremenda carga política; excitantes desarrollos eróticos que discurren entre grandes pasiones y decadencias inconfesables; verdaderas terapias auto-internas que siempre resultan liberadoras; e insólitas descripciones de "vivires" y "aconteceres" cotidianos... En fin, una "caja negra", que si la abres, te puedes asegurar horas y horas de disfrute por la calidad, por la variedad y, sobre todo, por lo "disparatadamente insólito de sus registros".

Víctor Lemes
Como muestra tangible de todo lo que acabo de decir, el pasado viernes Víctor Lemes, nos cantó, entre otras muchas, dos canciones que ponen claramente de manifiesto tanto su extraordinario dominio del lenguaje, como su riquísima variedad de registros temáticos, o de contenido.

La primera de esas canciones se titula "Crisis de pareja" y, como puede comprobarse, su texto no tiene desperdicio; se trata de un magnífico juego de palabras en el que la "crisis económica", tan "de modé", contamina incluso a las relaciones de pareja.

«Estoy en crisis de pareja
con mi esperanza en recesión;
la situación se me asemeja
a mi patética nación

Ella me quiere por dinero
y yo pensando que era amor;
ahora solo dice: "Te quiero"
si mi sistema financiero
se acomoda a su inflación.

Me tiene acumulando activos,
invierto en bolsa escrotal,
ya no me encuentra atractivo
en mi reproductividad.

Pues ya no tengo carta blanca
para inyectar mi liquidez;
mi banco de esperma se planta
porque ella sanea su banca
con otros tipos de interés.

Y no me nacen las ganas
de buscarme una alemana
que rescate mi declive,
no hay intervención ni Ibex
que consuele mi dolor

Yo domino mis dominios
aunque ejerzas latrocinio
y aunque amputes mis derechos
no podrás hacer desechos
con mi delgada constitución».

La segunda canción, que personalmente situaría en el otro extremo de su universo creador, es la titulada precisamente "Caja negra"; bellísima y sorprende canción que el pasado viernes consiguió reforzar en mis percepciones y en mis convencimientos, que VICTOR LEMES es, realmente, si no el mejor; sí, al menos, uno de los jóvenes cantautores de mayor calidad en nuestro país.

Os dejo con él, y con su "Caja negra"... ¡disfrutarla!:


«Recolecto todo el fuego y me inmolo explotándote en la piel,
introduzco contraseñas de mis dedos derritiéndote de sed,
hiervo el mercurio derramado por el vaho de tu respiración,
lates y palpito si palpitas cuando late mi aproximación

Si te ciegas cuando me evaporo
puedes leer braile por mis poros
que están en mayúsculas las ganas y el deseo que atesoro.

Si estremezco al roce de tus yemas
puedes rastrear mi ecosistema
que si rompo tus escamas yo me dejo romper los esquemas.

Barajamos nuestros labios y la posibilidad de un beso más,
mojas lo que inundo cuando inundas lo que mojo en esta tempestad.

Si tus manos dictan mi sentencia
y despresurizan mi emergencia
no te sueltes y agárrate fuerte que se acercan turbulencias.

Si tanto temblor nos desintegra
guarda alguno en tu caja negra
y que quede intacto tanto tacto, tanto impacto entre los dos,
y que quede intacto tanto tacto, tanto pacto entre los dos».

miércoles, 26 de septiembre de 2012

SERGIO ALZOLA Y VÍCTOR LEMES... «CANTO POPULAR Y CANCION DE AUTOR EN ESTADO PURO»

El pasado lunes 24 de septiembre, los "cantautores" canarios SERGIO ALZOLA y VICTOR LEMES nos ofrecieron en la Sala Libertad 8, de Madrid, un concierto muy especial titulado genéricamente "Una década de cada"; concierto en el que celebraron los diez años que ambos llevan siendo buenos amigos y compartiendo el oficio de cantores.

Víctor Lemes y Sergio Alzola

«Agua pasada
sigue moviendo nuestros molinos
con la misma intensidad.
El tiempo pasa
como un metrónomo interminable de neutrinos
a toda velocidad.
El escenario
fue la terapia que nos pusimos
contra toda adversidad.
Fue necesario
que se cruzaran nuestros paralelos caminos
para hacerlos realidad.
Secante lo que se cante
cantar es nuestra tangente
con tanta gente delante
dos miradas diferentes
que guardan acumuladas
una década de cada .
El boca a boca
oxigena nuestras canciones
que respiran al compás.
Dando la nota
en los espacios que nos regalan a pie de guerra
nuestra musicalidad».
("Una década de cada". Víctor Lemes y Sergio Alzola)

El concierto que nos ofrecieron fue realmente sorprendente; fue, diría yo, "una clase magistral" sobre lo que es la auténtica "canción de autor" en sus diferentes formas, expresiones y modalidades; , y, sobre todo –y esto es tal vez lo más importante– fue un autentica fiesta rebosante de sensibilidad, de buena música, de "humor" y "amor" entrelazados, de calidad poética, de relajación y de belleza, y, a fin de cuentas, de "canción popular" en estado puro.


SERGIO ALZOLA, cantando cada día mejor, y con una progresiva y contagiosa convicción, nos ofreció un hermoso recorrido por lo que yo llamaría –siguiendo el título de su último disco– canciones y ritmos "tricontinentales". Es impresionante la capacidad que Sergio posee para "multiculturalizar" su canto, es decir, para hermanar pueblos y culturas con su palabra y con su música, y hacerlo con entusiasmo y con enorme respeto y calidad.

Refiriéndome a esa capacidad "múscicomulticultural" que Sergio posee, cuando presenté su disco en este mismo blog afirmaba –y lo sigo afirmando– que navega y se desborda –guitarra en ristre– escudriñando siempre con su oído y con su mirada nuevos horizontes más allá de su isla...; rompiendo fronteras y, sobre todo, anhelando, buscando y haciendo posible en sus canciones una "multicomún-humanidad" entretegida de latidos, de sentimientos y de sensibilidad, y además comprometida y muy hermosa.

Sergio Alzola en Libertad 8
«A los proxenetas de la nada
A los guías y fantoches
A mi generación acomodada
Fiel amiga de las noches
A la población hipotecada
A sus ecos y a sus voces
A toda la cosecha maltratada
Con  los hilos del derroche

Dame la matriz en una coordenada
El origen, el afán y una mirada
Dame la pasión quizás yo me equivoque
La palabra sin la espada de Damocles
Dame la sonrisa etrusca de los años
El arrabal de la esperanza
La quimera Bariloche
Dame la inocencia pura y el veneno
El espíritu del viento, el guardián entre el centeno

A los traficantes de la moda
A las cábalas del tiempo
Acróbatas y magos de la tele
Y del entretenimiento
A los protectores del cinismo
Donde el miedo es refrigerio
Cátedra mundial del egoísmo
Dividido en hemisferios».
("Tregua". Sergio Alzola)

VICTOR LEMES, por su parte –y con un estilo completamente distinto al de Sergio–, el pasado lunes llegó a convertirse, definitivamente –al menos dentro de mi universo sonoro– en uno de los compositores más lúcidos que tenemos en este país. 

La suya es una lucidez cuajada de referentes culturales...; de profundas y críticas miradas sobre la realidad...; de una fusión irónica-sentimental sorprendente...; de una capacidad "libre-literaria" que va rompiendo –cada día más y mejor– con cualquier tipo de corsé en el uso y en la construcción del lenguaje. 

Una lucidez cachonda y divertida que bajo, la apariencia del lo intrascendente, es profunda y puede llegar a ser corrosiva frente a la mediocridad, la derechización de la política y la injusticia...; y, a la vez, una lucidez que es tierna, muy sensible y romántica, ¡sí!, sus referencias al amor "encandilan"... ¡vaya si que encandilan!. ("Encandilar" en el sentido pleno de lo que significa esa palabra: Deslumbrar, alucinar o cautivar los sentidos / Despertar amor o deseo / E incluso avivar la lumbre... "A mi me "aviva" –¡que bien suena!– y me "alucina" –como corresponde–).

Víctor Lemes.
«A menudo pierdo el juicio y la cartera
y habito primaveras con esquinas por hacer.
A menudo se adelanta una hora
envejece una señora, se derrite un iceberg.
A menudo alguien culpa a la rutina
traen las olas gasolina, erupciona un capilar.
A menudo canto y lloro en la ducha,
meto el miedo en una hucha
y no lo quiero sacar
y no lo quiero gastar
A menudo falta un nombre en las esquelas,
brota sangre en las favelas y una nueva enfermedad.
A menudo una gota colma un beso
y cae por su propio peso la ley de la gravedad
A menudo crece un diente y una planta
y un nido en la garganta anudando una verdad.
A menudo alguien llora si me escucha.
Mete el miedo en una hucha 
y no lo quiere sacar y no lo quiere gastar.
A menudo
te contemplo y te desnudo
y te uso como escudo
contra todo lo que dudo,
a menudo».
("A menudo". Víctor Lemes)

Decía al principio de este cuelgue que el recital de Sergio y de Víctor fue una fiesta de "canción popular" y de "canción de autor" en estado puro, y lo reafirmo ahora. A ello, además de lo dicho anteriormente, contribuyeron también dos factores complementarios:

El primero, el gran protagonismo de la GUITARRA al desnudo; importante y única protagonista instrumental de la noche –no hace falta más para que un concierto sea mágico, ¡estoy plenamente convencido!–.

Y el segundo, los compañeros-cantores que, invitados por Sergio y por Víctor, pararon por el pequeño escenario de Libertad 8; colaboraciones que le dieron color a la noche; color en el sentido de la diversidad; esa diversidad que caracteriza, y debe caracterizar, a la "canción de autor": Jesús Garriga, Fran Fernández, El Kanka y MARIA Rozalén.

Sergio Alzola y Jesús Garriga.
Jesús Garriga.
Fran Fermández.
El Kanka.
María Rozalén y El Kanca

Para concluir este "cuelgue", pensando en quien no lo conozca y en quien pueda apetecerle, propongo la visualización del siguiente video creado por Sergio Alzola y Víctor Lemes para la promoción de su concierto "Una década de cada"... ¡Merece la pena!

jueves, 2 de agosto de 2012

DE COMO ALFONSO DEL VALLE Y VÍCTOR LEMES INAUGURAN –CREO YO– UNA NUEVA ETAPA DE NUESTRA «CANCIÓN DE AUTOR»


No sé muy bien si nos encontramos ante un "nueva etapa" de la apasionante historia de la "canción de autor", o si lo que está ocurriendo es algo similar a lo que CARLOS CANO escribió y cantó, en 1975, con su característico lenguaje "fresquito" y popular:

«Y es que las dentaduras 
ya no están duras pa estas güesuras
y llega la rotura y el personal 
qu'asentao endiquela como se jalan de carca a carca 
mientras cuecen las habas suelta el cantar. [...]
Hay q'acabar con tanto bribón 
... pos le vamos a dar el tran tracatrán 
pico pala -¡chimpón!- y a currelar 
parabán parabán parabán pan pá».
("La murga de los currelantes". Carlos Cano).

O tal vez, lo que está aconteciendo estos días en nuestro país es, más o menos, lo mismo que también dijo y cantó Carlos, cuando fue consciente –durante la transición democrática– de que la política era muy "saboría" –sin corazón y sin alma–, y de que había que volver con urgencia al "canto popular" y a una de las "quintaesencias de la canción de autor": su posicionamiento crítico, rebelde y apasionado en defensa de los derechos humanos y de la libertades democráticas.

Carlos en aquel momento afirmaba y cantaba:

Carlos Cano.
«De pueblo'n pueblo 
el cantor con el ojú de su voz
va levantando la vía 
como pájaro d'abril
canta por el cielo gris 
el aire de l'alegría.
Bendita sea la boca 
que sabe a la gente unir 
alrededor d'una copia 
qu'a tos nos da de vivir.
Copla qu'arde'en la garganta 
y es la luz de la razón:
devolviendo la esperanza
como un clavel de pasión. [...]
De lo más alto que pueo
me tiro abajo a cantar
lo que más a gusto güelo:
La flor de la libertad».
("Política no seas saboría". Carlos Cano).

Bueno, pues en ese mismo tono, pasados los años, a ALFONSO DEL VALLE"cantautor total" al que, en mi último libro, integro en la generación de los que llamo "cantautores malditos"– se le ha ocurrido componer e interpretar una canción no planteando «¿Qué fue de los cantautores?» –que, por cierto, está muy bien–, sino expresando esta clara y urgente necesidad: «SE BUSCA CANTAUTOR para revolución»; es decir, como una especie de "anuncio publicitario" –o S.O.S.– reclamando la necesidad de que la "canción de autor" –hoy por hoy "tambaleante" a casi todos los niveles– recupere esa quintaesencia de su identidad a la que antes hacía referencia, o sea, su dimensión social, comprometida con la justicia y con la libertad; solidaria; y, a fin de cuentas –como dice Alfonso– revolucionaria.

Así lo dice, así lo canta, y así lo reclama el amigo Alfonso del Valle:


«Finales de los sesenta,
revolución en París
y en las listas de ventas,
Bob Dylan y su "Blowing in the wind"...
"The answer my frind
is blowing the wind..."
Cuarenta años han pasado
y tras cuarenta en gris,
el color nos ha cegado
y enmudecido a un pais.
Se busca cantautor
para revolución.
Principios de los setenta,
con todo y más que perder,
un extremeño nos cuenta
que pronto habrá de llover...
"Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover. 
Tiene que llover a cántaros..."
Bajo este cielo exultante
que nos compraron de ocasión,
ya no hay profetas que canten
que se avecina un chaparrón.
Se busca cantautor
para revolución».
("Se busca cantautor". Alfonso del Valle)

Curiosamente, casi coincidiendo con este anuncio-canción de Alfonso del Valle, hace unas semanas –cuando publiqué en este mismo blog un cuelgue al que titulé "VÍCTOR LEMES: UN REFERENTE A NO PERDER DE VISTA, NI DE OÍDO– el amigo Víctor –cantautor canario– me decía: «Fernando, estoy haciendo un video sobre una canción nueva que no conoces aún. Es una crítica muy irónica a las medidas de recortes que se están tomando hoy en día en el país; se llama «Cantante “popular”» y la he planteado como si defendiera esas medidas que la “canción protesta" siempre condenaría. Es una canción muy irónica. Te la mando en cuanto la termine»... Y la terminó, ¡vaya si la terminó!... Llevo escuchándola un par de días y me gustaría formular sobre ella dos comentarios. 

Decir, en primer lugar, que es una magnífica canción que me hacer recordar, por ejemplo, las "canciones satíricas" de Aute y, entre ellas, aquel tremendo "Autotango del cantautor"; o las maravillosas e inolvidables canciones de mis buenos amigos Moncho Alpuente y Antonio Piera –de "Las madres del cordero"–; imposible olvidar, por ejemplo, la titulada "Al cantante social con cariño", ¡no tiene desperdicio!... 

Con esto quiero decir que la nueva canción de Víctor Lemes conecta con la tradición de un género –la auténtica "canción de autor" en su perspectiva "satírica", en la que tampoco quiero olvidarme de Javier Krahe–; y decir, en consecuencia y desde esa perspectiva, que "El cantante popular" es una canción que aplaudo y que me parece una genialidad. Se trata, ni más, ni menos, que de la joven recuperación de una canción satírica comprometida, es decir, clara, directa, cachonda, divertida, cabreadora, insultante, descarada, insurrecta, y, sobre todo inteligente... ¡muy inteligente!... Y, por supuesto, para mí, nada "controvertida: Al pan pan, y al vino vino".

En segundo lugar, y voy terminando, decir que la canción «El cantante "popular"» de Víctor Lemes, parece –aunque no lo es directa y objetivamente– una respuesta al «Se busca cantautor» de Alfonso del Valle; son dos canciones que en distinto tono, desde distintos planteamientos, directa o indirectamente, vienen a inaugurar –¡ahora sí estoy convencido!– una nueva etapa de la "canción de autor" en nuestro país... Ya lo decía antes Carlos Cano: «Copla qu'arde'en la garganta / y es la luz de la razón; / devolviendo la esperanza / como un clavel de pasión».

Ahí quedan esas dos canciones como referente y como testimonio... Y el que quiera escuchar, que escuche; y el que no, ¡pues eso!, a seguir "guitarreando".




«España necesita ya una mano dura
y en concreto una mano derecha
a ser posible que vuelva una dictadura
que se imponga la censura
y se hagan las cosas bien hechas
¿Qué es eso de manifestarse libremente?
si el caudillo levantara la cabeza
ponía firmes a estos rojos malolientes
que se muestran resistentes
si se actúa a la fuerza
Córtate el pelo hippie y búscate un trabajo
antes de que te lo quite un inmigrante
que estos llegan en manada desde abajo
cago´n la mar que los trajo
aquí ya somos bastantes
Hay que ir eliminando los deshechos
que quede solo gente de provecho
como si es necesario
recortar los primarios derechos
Soy un cantante popular
y hago canción protesta contra el estado de bienestar
Soy un cantante popular
soy la voz de la clase alta oprimida por esta sociedad
Soy un ejemplo para la ciudadanía
no entiendo como el proletario me desprecia
si están comiendo gracias a mi burguesía
que impulsa la economía
con mis 29 empresas.
Es increíble a dónde estamos llegando
tanto avance, tanto ateo, tanta ciencia
yo en cambio a dios rogando y con el mazo dando
levanto el país marcando
la casilla de la iglesia
que esos sí que aportan a las sociedades
bendita educación privada y religiosa
basta ya de condones e inmoralidades
aunque haya enfermedades
mortales o infecciosas.

Que vuelva pronto el rigor del No-Do
ya está bien de cultura para todos
cuanto más ignorante sea el cordero
más fácil para el lobo.

Soy un cantante popular
no soy como esos izquierdosos que empalagan.
Soy un cantante popular
educación y sanidad para el que paga
Soy un cantante popular
con todo el éxito que eso conlleva.
Soy un cantante popular
y canto cara al sol con la camisa nueva.
Soy un cantante popular
cansado de la rebeldía del plebeyo.
Soy un cantante popular
gracias a dios estamos trabajando en ello.

Soy un cantante popular
y mientras suben los impuestos del estado.
Soy un cantante popular
yo le congelo el salario al explotado.
Soy un cantante popular
y si este estribillo se hace pegadizo.
Soy un cantante popular
y llega a mucho público pues lo privatizo.

Soy un cantante popular
Yo llevo el dinero a casa y mi mujer me pone el plato de comida.
Soy un cantante popular
y si algún día su amor o mi banco quiebra cambiaré de ideologia».

jueves, 5 de julio de 2012

VÍCTOR LEMES: UN REFERENTE A NO PERDER NI DE VISTA, NI DE OÍDO.

Víctor Lemes.

«Ya era hora de romper el hielo,
ya era hora de levantar la voz
para poner nuestro grito en el cielo
y derretir el silencio de Dios. [...]
Ya era hora de jugar con fuego,
ya era hora de cambiar de rol,
para saltarnos las reglas del juego,
para invertir la rutina del sol».
("Ya era hora. Víctor Lemes).

Ya era hora de ponerme a escribir este "cuelgue" dedicado al cantautor canario VICTOR LEMES...; Victor es uno de los cantautores que más me ha hecho disfrutar últimamente con sus creaciones –me tiene enganchao a su genialidad– y de los que más horas me he pasado escuchándole cantar...; dicho esto, es fácil imaginarse el tono en que van a discurrir mis comentarios. (Y digo "comentarios", porque hace unos días hablando con otro amigo cantautor me llamó "crítico", y yo le dije claramente que no, que yo nunca me he considerado un "crítico", soy sencillamente un "comentarista" y, en consecuencia, me dedico a comentar lo que me apetece y, sobre todo lo que me gusta, lo que me emociona).... Y este es el caso, por ejemplo, de Víctor Lemes: me gustan mucho sus canciones, y voy a comentarlas.... (Luego los que presumen de "críticos" que digan lo que quieran..., a mi me da igual, nunca conseguirán modificar mis particulares gustos y disfrutes).

Parece ser que Víctor Lemes compuso su primera canción en el año 2002 –es decir, hace más de diez años–, y que inicialmente empezó a cantar en compañía de un otro buen amigo, al que aprecio mucho, llamado Sergio Alzola. Me cuentan paisanos y colegas suyos que tiene compuestas cientos de canciones y que es, sin duda, uno de los mejores "cantautores" canarios... A parte de todo eso, yo lo que puedo decir –para empezar– es que el día que escuché su canción titulada "Nada que ver" –en principio no me hicieron falta más canciones–,  decidí convertirlo en uno de mis "cancionistas" preferidos. (Creo que es así como a él le gusta llamarse).

˝Nada que ver", es para mí, una canción de amor referencial –me explico–; es una de esas canciones que yo incorporaría en un curso de composición para diferenciar lo que sería una canción de amor "típico-tópica" comercial –merecedora de un  "Sálvame" en Tele 5, como dios manda–, y una canción de amor que comunique vida real, pasión, buen gusto, belleza y riqueza poética, buena música, y –como ésta– imaginación, ¡mucha imaginación!... Una imaginación desbordante que se alimenta –y esta es una de las claves de la obra de Lemes– de una extensa, libre y muy bien interiorizada riqueza cultural y literaria.

Por favor, lean este texto; y si no tienen el disco, cómprenselo, y escuchen la canción al tiempo de la lectura; comprobarán y entenderán, seguramente, todo lo que antes les he comentado.


Víctor Lemes.

«Anoche, contrataron a un iraquí y a un afgano en la NASA
y a Houdini lo cogieron con las manos en la masa.
Napoleón jugaba al risk y perdía sus conquistas
Nietzsche hablaba con Cristo de teorías darwinistas
Y sin embargo, todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.

Anoche, Chaplin lloraba de rabia en el comienzo de su chiste,
Goya desnudaba a Descartes en lienzo, luego existe.
Hitler y Gandhi se besaban dulcemente de un flechazo,
Freud convenció a la virgen y de repente, gatillazo.
Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.

Anoche, Superan se dejaba atender en el SAMUR por salmonella,
Peter Pan se hizo un lifting, y Nostradamus falló quinielas.
Judas guardó el secreto y entraba en Harvard Miss silicona,
Y Fidel se manchaba de salsa la barba, en el Mc Donald.

Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.
Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Cuando dormiste a mi lado y dijiste... quédate».

Junto a bellísimas canciones de amor como la anterior, Víctor Lemes es capaz también de componer canciones de esas otras que se "mal" llaman "comprometidas" –¡como si lo del amor no fuera un compromiso de la hostia!, es decir, "de un mayor contenido social" –como corresponde a la identidad de un auténtico "cantautor de las narices", que diría Aute–. Víctor es capaz de hacerlo, y lo hace, eso si, sin perder en ningún momento su capacidad imaginativa, huyendo del panfleto, de los viejos tópicos, y del aburrimiento y ¡jugando!... ; ¡siempre jugando brillantemente con la cultura y con el lenguaje!. 

Valga en esa línea la canción que le da título a su disco publicado en 2010: "Lo siento Freud".






«Melancolía, temática explotada por la música hoy en día,
recurso fácil para conseguir la idolatría,
pero también es cierto que existe dicotomía,
que hay gente que se siente vacía y son mayoría,
son mayoría absoluta los que no se sienten llenos,
son mayoría y no los representan en el pleno,
son mayoría y no consiguen ser ajenos
a la insoportable levedad de echar a alguien de menos,
menos dolor y más intentos de enterrar la pena,
que no hay mayor condena que asumir una condena.
Que sí, que lo más fácil es cortar las venas,
lo sabemos pero merecemos una enhorabuena,
enhorabuena por seguir con vida aunque nos mate,
enhorabuena por la resistencia a los embates,
por no tirar el rey aunque sea obvio el jaque mate,
siempre hay alguien que también necesita nuestro rescate,
rescate recíproco y sucesivamente,
parece que la mierda así no es tan mal oliente,
pero que duro es el presente si ya no estás tú presente
y el olvido pasa lista. Nostalgia. ¡Presente! [...]

Futuro, presente, pasado,
pretérito perfecto simple y complicado,
condicional condicionado mal conjugado,
busco donde agarrarme y me sujeto a tu predicado,
soy la primera persona de tu plural,
soy tu complemento circunstancial de tiempo, demasiado tiempo,
modo paliativo terminal.
Basta por hoy. Voy terminando este experimento a los James Joyce.
Fluir de la conciencia para investigar quien soy,
hay quien lo llama rapear, yo ya me voy.
Ya me autopsicoanalicé. Lo siento Freud».

Si me lo permitís –aunque este "cuelgue" se haga demasiado largo– quiero insistir –porque me encanta y me parece muy valiosa– sobre la actitud lúdica que Víctor Lemes adopta con el lenguaje aplicando los principios de la libertad y del divertimento que nunca deben faltar en un buen juego, incluidos los "juegos literarios".

Por ejemplo: en la canción "Que me quede el Mercedes", todas las palabras contienen únicamente la vocal "E" («Créeme sé que me perteneces / desde ese mes en que te besé»); y el tema llamado "Vademecum" está saturado de "laticismos", es decir, de palabras o de expresiones del latín («Vivir contigo in situ es men sana in corpore sano»).

Víctor Lemes cantando al pie de la Catedral de Granada
Aquel día ganó el Primer Premio del Certamen «Abril para vivir» 2012.

Y para colmo de "jugueteo" –y va de broma y casi termino– contaré lo que me pasó hace unos días en la Sala La Cueva del Bolero, de Madrid: Víctor cantó una canción –que en el disco la interpreta con  Riki López– en la que, entre otras cosas, cuenta esta historia:
«Ayer me propusiste hacer el amor a oscuras,
sospechosa propuesta, sospechosas posturas,
nunca te había visto moverte de aquella manera
y ahora entiendo que era porque estabas pensando...
pensando en Fernando. [...]
¿Y quién es él? ya veo a que dedica el tiempo libre.
Quiero fotos, fechas, sitios, horóscopos. ¡Todo! Su número de calibre.
Nómbrame a mí, hazme feliz aunque sea solo por mi santo,
tanto monta Isabel, montas tanto, tanto montas...
pensando en Fernando.
Exceptuando ese breve instante en que lo llamas
he de reconocer que nos va genial en la cama,
dado que tu pasión por mi se está acabando
solo te voy a pedir que sigas de vez en cuando
pensando en Fernando».
("Bajón de tensión").

Como bien sabéis yo me llamo Fernando y, la verdad, ser el tipo del que habla la canción no estaría mal; no me habría disgustado... Pero puedo aseguraros –sin ninguna duda– que no era yo ... ¡Qué más quisiera a mi edad y con mis achaques!... Pero bueno, le dije a Víctor que cuando quisiera me podía dedicar la canción, entre otras cosas, no pa echarme un "farol", sino, aunque sólo fuera para alimentar mis ilusiones mientras la escucho.

Y, ya fuera de bromas, concluyo destacando como a lzz riqueza literaria que poseen los texto de Víctor Lemes se unen unas magníficas musicalizaciones que en el disco quedan enriquecidas por una banda extraordinaria: Nauzet Barreto, Yeray Figueras, Ruymán Franco, Rodolfo Lusson, Juan Carlos Czenstochouski, Yeray Rodríguez, Neftali Robaina –al que tanto admiro y quiero–, Ernesto Alemán, Juan Bosco, José Enrique Rodríguez, Jorge Soroa, Riki López y Borys Larremendi.

Y ahora una "apostilla" –creo que se dice así– «¡VÍCTOR ponte a trabajar y graba cuanto antes!... Ahora me tienes de nuevo "fan" y te digo a coro con todos tus seguidores y seguidoras... ¡QUEREMOS UN NUEVO DISCO TUYO!»... En serio: «¡Gracias Víctor por tu amistad y por tus canciones».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...