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sábado, 23 de febrero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!"" (2ª Parte)









Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos";
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (2)



Cataluña, 1957. Josep M. Espinàs, uno de los creadores del colectivo "Els Setze Jutges", del que seguidamente hablaré, de varias conferencias bajo el título de "Georges Brassens, el trobador del nostre temps" –en mayo del 62 grabaría su primer disco cantando en catalán: "Espinàs canta Brassens"–.


En enero de 1959, Lluís Serrahima publica en la revista "Germinàbit", de la Unió Escolania de Montserrat, un artículo titulado "Ens calen cançons d'ara" que tendrá una repercusión muy importante dentro y fuera de Cataluña. Entre otras cosas, en aquel artículo Lluís decía:

Lluís Serrahima. (Foto de Juan Miguel Morales).

«Hem de cantar cançons però nostres i fetes ara […] és greu que no se'n facin de noves, jo almenys no n'he sentides. Podem atribuir-ho a les circumstàncies, però de cançons se'n poden fer de moltes menes i maneres, a més, aquestes circumstàncies no poden per elles mateixes, privar un poble de les seves cançons. És precisament en moments difícils que han nascut gran nombre de cançons, de les boniques, aquelles que els pobles han transformat en una mena d'oració col·lectiva […]. Es tracta, doncs, que surtin cançons d'aquest moment nostre […]. Què fan els músics que ara són joves?».

«Hemos de cantar canciones pero que sean nuestras y hechas ahora [...] es grave que no se haga nada nuevo, yo por lo menos nada he oído. Esto lo podemos atribuir a las circunstancias, pero se pueden hacer canciones de muchos modos y maneras; aún más, estas circunstancias no puede, por sí mismas, privar a un pueblo de sus canciones Es precisamente en los momentos difíciles cuando han nacido muchas canciones que el pueblo transformó en oraciones colectivas [...]. Se trata, pues de que aparezcan canciones de este momento nuestro [...]. ¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes?».

¿Qué hacían los músicos que entonces eran jóvenes?... Aquel mismo año (1959), un joven valenciano –que posiblemente ni había leído el artículo de Serrahima–, durante un trayecto en motocicleta de Xàtiva (su ciudad natal) a Valencia, idea "Al vent". Era Raimon, y era la canción que marcaría un hito indiscutible no sólo en la historia de nuestra canción popular, sino, también, en la toma de conciencia y en el impulso colectivo de muchos miles de ciudadanos y ciudadanas que, por todos los rincones del Estado, clamaban, y a partir de ahora cantaban, a la vida y a la libertad.

«Yo no olvidaré nunca –nos recordaba José Luis Arangurenla presentación, todavía en una política intimidad, si es que pueden casarse estas dos palabras, y desde luego en una intimidad políticamente asediada, que en la sesión de clausura de un congreso internacional nuestro sobre el «nouveau roman» y el realismo social, hicieron José María Castellet y sus amigos catalanes de la cançó, de Raimon. Fue un acontecimiento memorable». (Fragmento del prólogo del Vol. 4 de mi libro "Veinte años de canción en España").


Cubierta del primer single de Raimon en el que
aparece la primera grabación de "Al vent" (1963)

Contraportada del primer single dedicado por
Raimon
a
Gabriel Celaya y Amparo Gastón, 1964.

(Mientras tanto, un preadolescente, en Jaén, –yo concretamente– sin enterarse de lo que estaba pasando de Despeñaperros para arriba, se debatía entre el aburrimiento y la inquietud sin saber muy bien lo que le pasaba por dentro..., tuvieron que transcurrir cuatro años para que Raimon y "Al vent" se cruzaran en su camino y le hicieran cambiar radicalmente su vida. Y es que la canción, como el amor –como cantaba Violeta–, «se va enredando, enredando como en el muro la hiedra, y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra»).

Entramos ya en el periodo comprendido entre los años sesenta y primeros de los setenta, años en los que los hechos y los acontecimientos anteriormente destacados, y sin duda otras muchas iniciativas culturales de ese mismo signo, van a alumbrar una década y media auténticamente prodigiosa y fértil respecto a la creación musical y, unida a ella, a la revolución cultural y política en todo el Estado.

Fue una etapa de nuestra historia en la que, como vamos a redescubrir seguidamente –analizada y sentida con la perspectiva que siempre nos proporciona el tiempo transcurrido–, parece como si realmente todos nuestros pueblos hubiesen escuchado y creído en los versos de Jesús López Pacheco que Adolfo Celdrán musicalizó y cantó en 1970.

Jesús López Pacheco.


«Una canción, una canción,
llena las calles de la ciudad.
Canta el martillo, canta el motor,
ya canta el brazo trabajador.
Las herramientas tienen cantar.
Lo canta el hombre al trabajar.
Todas las manos se van a alzar,
un solo puño las unirá. 
¡Pueblo de España ponte a cantar!
¡Pueblo que canta no morirá!»
("Pueblo de España ponte a cantar"
Jesús López Pacheco - Adolfo Celdrán)

Dado que el número de iniciativas y experiencias culturales que se desencadenaron en aquella época, pese a la represión y la censura, fueron muchas, y aún muchos más los nombres propios que las protagonizaron –bien participando en colectivos más o menos organizados, bien de forma independiente–, me voy a limitar a mostrar tan sólo un plano general y algunos planos medios de la situación.

Si contemplamos desde un plano general el fenómeno creativo que, en torno a la canción, se produjo en España durante los años sesenta y primeros de los setenta, pienso que al menos podemos obtener tres visiones altamente significativas de la época que pueden resultarnos elocuentemente aleccionadoras en el presente.

Por una parte, el estallido de un "entusiasmo creador" incontenible generado, sin duda, por la existencia de una razón utópica, de una esperanza compartida, que provocaba la fertilidad fluida, airosa y limpia del sentimiento, de la palabra y de la sensibilidad.

Una esperanza que nuestro inolvidable Ovidi Montllor, lamentable e irremediablemente ausente, supo expresarnos y transmitirnos, ya en los años ochenta, con la contundente fuerza de su voz, haciéndose eco de unos extraordinarios versos del poeta Vicent Andrés Estellés:


«Me aclamo a ti, madre de tierra sola.
araño tus rodillas con uñas sucias, 
invoco un nombre o secreta consigna, 
madre de polvo, secuestrada esperanza. 
Mientras el gran fuego o la ferocidad 
sigue caminos, sigue oscuros caminos, 
me agarro a ti, a lo que más quería, 
y canto el día de la mañana ilimitada. 

El claro camino, el profundo idioma, 
un alfabeto fosforescente de piedras, 
un alfabeto siempre con la llave en la cerradura, 
el limpio destino, la senda de luz. 
Siempre a la noche iluminado entero, 
un bello futuro, un augusto lugar, 
serás levadura que hace subir el pan, 
serás el sol y serás la cosecha. 

Serás la fe y la medalla oculta, 
serás el amor y la ferocidad, 
serás la llave que abre todas las cerraduras, 
serás la luz, la luz ilimitada. 
Serás confín donde la aurora comienza
serás trigo, escalera iluminada. 
Serás el ave y serás la bandera, 
el himno fecundo del retorno de la patria, 
todo desgarrado del emblema que sube, 
serás el ave y serás la bandera. 
Yo subiré piadosamente los escalones
y cuando llegue al final entonaré 
la plegaria de los bienes que me retornabas siempre». 
(“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Vicent Andrés Estellés.

«M'aclame a tu, mare de terra sola. / Arrape els teus genolls amb ungles brutes. / Invoque un nom o secreta consigna, / mare de pols, segrestada esperança. / Mentre el gran foc o la ferocitat / segueix camins, segueix foscos camins, / m'agafe a tu, os que més estimava / i cante el jorn del matí il·limitat. / El clar camí, el pregon idioma / un alfabet fosforescent de pedres, / un alfabet sempre amb la clau al pany, / el net destí, la sendera de llum, / sempre, a la nit, il·luminant, enterc, / un bell futur, una augusta contrada! / Seràs el rent que fa pujar el pa, / seràs el solc i seràs la collita, / seràs la fe i la medalla oculta, / seràs l'amor i la ferocitat. / Seràs la clau que obre tots els panys, / seràs la llum, la llum il·limitada, / seràs confí on l'aurora comença, / seràs forment, escala il·luminada! / Seràs l'ocell i seràs la bandera, / l'himne fecund del retorn de la pàtria, / tros esquinçat de l'emblema que puja. / Jo pujaré piament els graons / i en arribar al terme entonaré / el prec dels béns que em retornaves sempre». (“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).

Por otra parte, un segundo rasgo o visión panorámica que podemos obtener de aquella época fue la «capacidad de difusión y de contagio» que tuvo aquel movimiento precisamente en un tiempo en el que grabar un disco era muy complicado –casi imposible para la mayoría de los creadores–, y cantar en público, una peligrosa y arriesgada aventura, tanto para los cantantes como los que participábamos con entusiasmo en los recitales. Difusión y contagio que sólo fueron posibles, por tanto, gracias a la convicción radical y a la necesidad de una vida más digna, que todos compartíamos, y al lenguaje universal utilizado, que por encima del espacio, de la lengua, de las nacionalidades o de las creencias religiosas, nos permitía entendernos, nos hacía sentirnos cómplices y nos ayudaba a descifrar todas las claves que, de forma imprescindible, había que utilizar para liberarse de la censura.


(Recordemos que fueron años en los que, por ejemplo, trabajábamos codo a codo, ateos, agnósticos y creyentes –eso sí: todos revolucionarios amantes de la libertad–; momentos en los que, ante la ausencia de sindicatos libres y de partidos políticos legalizados, las comunidades cristianas de base, progresistas, y los movimientos apostólicos estudiantiles, rurales y obreros se convirtieron –sobre todo en los años sesenta– en plataformas eficaces para el encuentro, el diálogo, la reivindicación y la lucha contra la dictadura).

Aquel era el lenguaje que, en la esperanza –«claro camino, senda de luz y confín donde la aurora empieza»–, nos desvelaba la grandeza de nuestra humanidad secuestrada; un lenguaje que resultaba como un elixir estimulante que hacía posible lo casi imposible: burlar –no sin riesgos– la represión y la censura:



«¡Arriba hermano hombre!
¡Arriba sobre tus sueños de alegría despedazada!
Como un rayo asesinas las nadas circundantes
Y en un pozo de sangre ilusionas tus dones fracasados.
Todo es cielo en silencio. Tú sólo ruges.
Tú sólo ríes. Tú sólo lloras sobre el mar.
Nace la primavera otra vez para ti.
Y para que tú vengas
Se han hecho los abismos que en cada vida se crean
Y las noches terribles
En que una vez desolada
Nos advierte para siempre
Que nada importa ya.
¡Arriba esa mirada eterna
que desafía océanos impávidos de estrellas
y es capaz de enfrentarse cara a cara
con la sorpresa de existir
en el inocente vértigo del tiempo!
¡Todo es quimera en tomo!
¡Todo es un tigre merendando
entre tumbas y olvido y viento y nubes!
Pero tu relámpago abraza las colinas
y es tu testuz altiva
como mundos de asombro
la exacta demostración dolorosa
de que el infierno se ha hecho para ti
y para que tú la violes sagradamente;
He ahí a la vida esperando tus puños y tus besos,
y estelares nacientes prometidas
surcando tu viejo corazón de niño navegante
entre horas sin cerco y horas derruidas y amarguras proféticas
moldeando en sollozos la aurora de dioses.
Triste es el fondo de tus ruinas.
 Pero un buzo celeste
tú: hombre hermano maldito
minero de ternura luchador sanguinario
sin meta fija en las noches ardientes
marcha, busca, acaricia, mata
ávido de esplendores dice la palabra
y la tierra sabe de un sentido como espada
y ya no es tan ciego el girar de los soles».
("Hermano hombre". Miguel Labordeta - José Antonio Labordeta).

Y, en tercer lugar, un último rasgo que nos ofrece este primer plano de la realidad en aquel tiempo en nuestro país, es el hecho de la «solidaridad». Sabíamos que la "estaca" estaba empezando a pudrirse y que si todos trabajábamos fuerte, unos por el norte, otros por el sur, por el este y por el oeste, seguro que caería:

«En esta nave en que vamos
se necesitan remeros;
el puerto es la libertad,
el capitán es el pueblo.
Un grano no hace granero,
pero ayuda al compañero».
(“Un grano no hace al granero”
Cástor - Luis Pastor).


«Desbrozando cada uno el suyo,
y entre todos el nuestro
ampliemos sin interrupción
el camino humano.
Dueño cada uno de sí mismo,
nadie en lugar alguno dominado.
Unidos todos los pueblos
tendremos nuestro futuro».
(“Martxa baten lehennotak” [Fragmento].
J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Bakoitzak urraturik berea / denon artean geurea / etengfabe gabiltza zabaltzen / gizatasunari bidea. / Inon ez inor menpekorokan / nor bere buruaren jabe / herri guztioak bat eginikan / ez gabiltza gerorik gabe». (“Martxa baten lehennotak”. J. A. Arze - Mikel Laboa).

«Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos».
(“L’estaca” [Fragmento]. Lluís Llach).

«Si jo l'estiro fort per aquí / i tu l'estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, / i ens podrem alliberar». (“L’estaca”. Lluís Llach).


«Delante de nosotros las mareas,
las barcas y los peces...
Delante de nosotros, una vida
entera para remar...
Ahora no tenemos miedo
a que llegue el invierno.
Nuestra barca dominará
el temporal».
(“Estamos chegando ó mar” [Fragmento].
Bibiano Morón).

«Diante de nós as mareas / as chalanas e os peixes... / Diante de nós unha vida / enteira pra remar / Agora non temos medo / que veña o inverno / a nosa gamela campeará / o temporal». (“Estamos chegando ó mar”. Bibiano Morón).

miércoles, 23 de enero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (6ª Parte)








Hoy concluyo el primer capítulo de mi libro
"Cronica cantada de los silencios rotos"
y dentro de él el apartado titulado
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (5).



Frente a la realidad descrita en el "cuelgue" anterior, prácticamente desde que finalizó la guerra civil, en todo nuestro país –y por supuesto en absoluta clandestinidad– se crearon multitud de cantos que podríamos calificar de auténtica protesta y de un carácter absoluta y radicalmente reivindicativo y antifranquista; cantos que fueron surgiendo de forma espontánea, que por supuesto no trascendían más allá del pequeño círculo en que se crearon y a los que pudimos acceder gracias a dos periodistas italianos: Sergio Liberovici y Michele L. Straniero. Estos dos periodistas vinieron a España en 1961 y lograron efectuar una minuciosa investigación que publicaron al año siguiente en Turín y que se tradujo al castellano poco tiempo después, en Montevideo, por la Editoria El Siglo Ilustrado. (Particularmente, yo pude hacerme con esa edición en el año 1965, viviendo ya en Madrid, gracias a un militante de la JOC –"Juventud Obrera Católica"– que consiguió, no sé muy bien cómo, pasar el libro furtivamente por la frontera con motivo de un viaje que tuvo que realizar a Francia.


Concretamente, en el pórtico de esa publicación los autores nos explicaban así el trabajo de investigación que habían realizado:

«Esta colección es el resultado de un viaje hecho a España en el mes de julio de 1961, durante el cual hemos tratado de acercarnos al mayor y más variado número de personas posible; en efecto, nos hemos detenido con jóvenes y ancianos, escritores y hombres del mundo de la cultura en general, profesionales, políticos, obreros, pescadores, campesinos, gente de la calle. De sus anécdotas y de su voz hemos obtenido casi todos los textos que aquí se incluyen. Es un material de actualidad, todavía no recogido antes y, por tanto,  no organizado ni completo. El único elemento que le da unidad y que hace de este conjunto un pequeño "corpus" muy representativo desde el punto de vista cultural y político, es el de la oposición popular al régimen instaurado en España por Franco en 1939. Esta realidad política es también la única razón de nuestra recopilación.

Las composiciones que se incluyen pertenecen al género de "cantos de protesta", o sea ese tipo de canto que acompaña a "acontecimientos históricos, conmociones, reivindicaciones, situaciones revolucionarias de especial malestar o tensión social", que denuncia, de algún modo, la injusticias sociales y canta la exigencias de la libertad. Son, por tanto, cantos populares, ya que a pesar de la variedad de extracción –elemental o culta– y de posición política –desde un ligero lamento hasta las precisas indicaciones de lucha–, expresan un concepto de la vida y del mundo netamente en contraste con el optimismo de la sociedad oficial».

La gran penetración clandestina de esas «canciones o cantos de la nueva resistencia española» –no tanto por el número de ejemplares que cruzaron la frontera, sino por el número de copias que hicimos y nos pasamos de ellas– coincidió también, durante los años sesenta, con la progresiva entrada en España de una nueva forma de concebir y de crear la canción que nos llegaba a través de tres frentes o manifestaciones: por una parte, la canción francesa, surgida después de la segunda guerra mundial, en voces como las de Brassens, Leo Ferré, Ferrat o Jacques Brel; por otra, el folk norteamericano, con Bob Dylan, Pete Seeger o Joan Baez, y en tercer lugar, la canción latinoamericana con dos voces hermanadas de una extraordinaria sensibilidad: Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui.

Imaginemos por un momento –lo cuál es bastante difícil de no haberlo vivido– lo que pudo suponer en la España del franquismo y del nacional-catolicismo escuchar, como diría Aranguren, en una «intimidad política asediada» canciones como ésta de Atahualpa Yupanqui:


«Un día yo pregunté:
¿Abuelo, dónde esta Dios?
Mi abuelo se puso triste,
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor.

Al tiempo yo pregunté:
¿Padre, qué sabes de Dios?
Mi padre se puso serio
y nada me respondió.

Mi padre murió en la mina
sin doctor ni protección.
¡Color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor.
Sudor, malaria y serpientes,
es la vida del leñador.

Y que naide le pregunte
si sabe dénde esta Dios:
Por su casa no ha pasado
tan importante señor.

Yo canto por los caminos,
y cuando estoy en prisión,
oigo las voces del pueblo
que canta mejor que yo.

Si hat una cosa en la tierra
más importante que Dios
es que naide escupa sangre
pa’ que otro viva mejor.

¿Qué Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, y tal vez no.
Lo seguro es que Él almuerza
en la mesa del patrón».
("Preguntitas sobre Dios")

Todas estas canciones, unidas a la toma de conciencia social y política que algunos sectores de la juventud adquirían en la universidad, y, otros muchos, no universitarios, por ejemplo en los movimientos obreros y rurales de las comunidades cristianas de base –recordemos que los partidos políticos y los sindicatos libres oficialmente estaban totalmente prohibidos–, provocaron lo que podríamos llamar el "gran hallazgo": la posibilidad de expresar a través de la canción, en un lenguaje directo y sencillo y con una gran riqueza simbólica y proyectiva, la necesidad de recuperar la identidad perdida, la vida en libertad y, en general, la proclamación y la defensa de los derechos y de los valores fundamentales que, en aquel momento, y desde hacía ya años, se negaban y se acribillaban brutalmente.

Elisa Serna.

«Rómpete guitarra.
Rómpete, sin miedo.
Rómpete en mil pedazos, sin miedo [...]
Con los dientes,
con los dientes defenderé
cada palmo de tierra de mi patria;
con los dientes.
Aquí sigo esclava de mi afecto,
a la cerca de mi casa, al rocío
y a la frágil azucena».
("Rómpete guitarra" y "Con los dientes". Elisa Serna)

Así fue como la llamada "nueva canción" –o "canción de autor"– se echó a cantar por los caminos; caminos por dentro y por fuera del país.

Fuera de nuestras fronteras, en la voz de jóvenes exilados o emigrantes como Paco Ibáñez, en París, poniéndole música y cantando a nuestros poetas con una austeridad y con una belleza extrema; o como Imanol, un vasco entrañable, rotundo en su cantar y de una generosidad y sensibilidad sin medida; o como Bernardo Fuster, amigo entrañable, que desde Alemania, y bajo el seudónimo de Pedro Faura, nos entregó dos discos absolutamente sigificativos de la época: "Manifiesto" "Volver, no es volver atráa"; o también el canto de combativos amantes de la libertad como Paco Curto, José Barbá ("¡Compañeros!... ¡Unidos!"), José Pérez ("España, Castilla, Libertad"), Laurentino cantándole a Alberti ("El poeta en la calle") o Pedro Ávila ("El hombre nuevo cantando").


Dentro de nuestras fronteras, como desarrollaré en los siguientes capítulos, a través de las diferentes voces y movimientos culturales que se movilizaron por todos los rincones del Estado.

Y así fue, también, como aquello que Platón anunciaba en "La República" empezó a hacerse realidad: la "nueva canción" se fue introduciendo poco a poco, trastornando la vida pública y privada y llegando a influir decididamente –y hay que decirlo así, porque así fue– en la configuración de nuestra democracia.

«La casa se va llenando... ¡Biemvenidos! ¡Pasad, pasad!... Hay sitio para todos..., aquí seguimos los que a pesar de todo continuamos creyendo y confiando en que alguna noche todavía puede salir el sol...».





«SOÑÁIS. 
Pues sí, claro, soñamos constantemente.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar y lo esperamos todo.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente.
TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, tenemos prisa, mucha prisa.

SOÑÁIS.
Sí, inevitablemente. El sueño de hoy como posibilidad del mañana.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, y no nos avergüenza ser esclavos de la esperanza.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, es nuestro rabioso derecho, y más aun nuestro deber.
EXIGÍS.
Pues sí, claro, apasionadamente o con tristeza.

Y de todos modos,
y de todos modos mejor así,
mejor un pueblo que se mueve
aunque a veces precipitado,
aunque a veces demasiado prudente,
aunque a veces sucio, bajo, rastrero,
aunque a veces sublime,
mejor así, con toda su condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometido al cálculo de los ordenadores de intereses.
Por ello, nadie debe avergonzarse de decir, nadie debe avergonzarse de gritar:
soñamos, sí, constantemente, soñamos sin límites en los sueños,
soñamos hasta lo inimaginable.
Soñamos siempre
y lo esperamos todo, hemos aprendido el arte de esperar, el arte de esperar
 en noches interminables de impotencia; sabemos esperar y lo esperamos todo, todo,
y lo queremos todo, queremos lo imposible para llegar a lo posible,
queremos lo posible para llegar a lo imposible;
mejor así, con toda la condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometidos al cálculo de los ordenadores de intereses;
por ello; si alguna vez nos dicen, si alguna vez se atreven a decirnos...

SOÑÁIS.
¡Pues sí, claro! constantemente, soñamos siempre.
Si nos decís: ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar, y lo esperamos todo.
Si nos decís: QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, y aún más, ávidamente.
Si nos decís: TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, sí, tenemos prisa».
(“Soñais”)




Lluís Llach.

«SOMNIEU. / És clar que sí, somniem constantment. / ESPEREU MASSA. / És clar que sí, ham après a esperar i ho esperem tot. / VOLEU MASSA. / És clar que sí, volem massa, més, tot, àvidament. / TENIU MASSA PRESSA. / Sí, és clar que sí, caminar, arribar, recomençar, tenim pressa, molta pressa.

SOMNIEU. / Sí inevitablement, el somni d'avui com possibilitat del demà. / ESPEREU MASSA. / És clar que sí, i no ens fa cap vergonya ésser esclaus de l'esperança. / VOLEU MASSA. / És clar que sí, és el nostre dret rabiós, i encara més el nostre deure. / EXIGIU. / És clar que sí, apassionadament o amb tristesa.

I tanmateix, / i tanmateix, millor així, / millor un poble que es mou, / encara que, a vegades, precipitadament / encara que, a vegades, massa prudent, / encara que, a vegades, brut, baix, rastrer, / encara que, a vegades, sublim, / millor així, amb tota la seva condició humana, estranya i senzilla; / millor així, que no un ramat de xais sotmès al càlcul dels ordenadors d'interessos. / Per això, que ningú no s'avergonyeixi de dir, que ningú no s'avergonyeixi de cridar: / somniem, si, constantment, / somniem sense límits en els somnis, / somniem fins l'inimaginable. / Somniem sempre, / i ho esperem tot, hem après l'art d'esperar, aquest art d'esperar / en nits interminables d'impotència; / sabem esperar i ho esperem tot, tot, / i ho volem tot, volem l'impossible per a arribar al possible, / volem el possible per a arribar a l'impossible; / millor així, amb tota la seva condició humana, / estranya i senzilla; / millor així, que no un ramat de xais sotmès al càlcul dels ordenadors d'interessos; / per això, si mai ens diuen, si mai ens gosen dir...

SOMNIEU / És clar que sí! constantment, somniem sempre. / Si en dieu: ESPEREU MASSA. / És clar que sí, hem après a esperar, i ho esperem tot. / Si ens dieu: VOLEU MASSA. / És clar que sí, volem massa, més i tot, àvidament. / Si ens dieu: TENIU MASSA PRESSA. / És clar que sí, caminar, arribar, recomençar, sí, tenim pressa». (“Somnieu”)

viernes, 21 de diciembre de 2012

UN LIBRO RECUPERADO: "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS". INTRODUCCIÓN - II








Hoy, en este "cuelgue" continúo
y concluyo la "Introducción" del libro
"CRÓNICA CALLADA DE LOS SILENCIOS ROTOS"
publicado por Alianza Editorial en 1998.


Carlos Cano escribía algo en 1984 –en el libro "Pueblo que canta", editado por la "Asociación para la Música Popular"– con lo que me sigo sintiendo plenamente identificado:

“La canción me dio voz, me abrió ventanas, me apartó sombras, me hizo libre, me puso alas, venció fantasmas, me alimentó ternuras, me quitó el miedo a la soledad, me unió a la gente, me dió una luz, sentimiento, dolores y alegrías, alamedas, caminos, ideas, horizontes, esperanzas, tierra, cielo y una luna clara para soñar.

La canción me dio herramientas para el amor, fuego por dentro, instinto, rebeldía, compromiso, bastón de ciego, magia, utopía, mar de sueños, transparencias, corazón, estrellas para leer, melancolía, silencio. Y lo más hondo de uno en lo más hondo de todos. Yo sólo puse el viento». 


Carlos Cano.

* * * * * * * * * *

Abril 1997. Han pasado treinta y cinco años y aquel adolescente que fui ya se ha convertido en un adulto al que, por la lógica del tiempo y el desgaste de las horas, le queda, muy posiblemente, por vivir, menos de lo que he vivido. Hoy ya no me habita el aburrimiento –¡no me lo puedo permitir!– y la vida cada vez me resulta mucho más inquietante.

Acabo de recibir el último disco de Raimon, un disco que aparece después de varios años de silencio, y, de nuevo, como en aquella atardecida adolescente y provinciana me dispongo al sensitivo ceremonial de sentarme serenamente a escucharlo. ¡Qué vértigo y qué emoción escuchar de nuevo su voz ahora madura, rotunda, cálida y convincente!


«Hem viscut junts, ben junts
ara fa ja molts anys,
qui sap què ens portarà,
què ens portarà demà.
I volem viure junts
els temps nous que vindran
i volem lluitar junts
per tot el que hem lluitat.
Com l'amor, 
com el foc,
com la veu, 
com la llum».
("Viure junts")

«Hemos vivido juntos, muy juntos, / ahora hace ya muchos años, / quién sabe qué nos traerá, / qué nos traerá el mañana. / Y queremos vivir juntos / los tiempos nuevos que vendrán, / y queremos luchar juntos / por todo lo que hemos luchado. / Como el amor, / como el fuego, / como la voz, / como la luz».
("Vivir juntos").

Amor, foc, veu, llum, lluitat, junts... –de nuevo aquellas mismas palabras breves– «i volem lluitar junts per tot el que hem lluitat»... –y de nuevo la misma sensación, con treinta y cinco años más a la espalda: un árbol que sigue creciendo entre las manos, un mar sobre mi frente y la esperanza como alfombra extendida a nuestro paso–.

* * * * * * * * * *

La audición de las «cançons de mai» de Raimon, y la evocación de aquellas sus primeras canciones que tanto influyeron en mi adolescencia, y después, en todo lo que he vivido, me hicieron replantearme, una vez más, la necesidad de volver a escribir sobre lo que supuso, para la historia personal y colectiva de un gran sector de mi generación, y sobre lo que hoy puede estar suponiendo en nuestra realidad social y cultural, el nacimiento y el desarrollo de aquella forma distinta y alternativa de entender la canción y de hacer canciones.

Esta necesidad de escribir, que ya pude satisfacer en 1984 con la publicación de los cuatro volúmenes de "Veinte años de canción en España", me vuelve a surgir ahora cada vez que alguien me habla, con sorpresa y con admiración, de los "jóvenes cantautores", y cada vez que los que, de forma ejemplarmente incansable, siguen en la brecha, me hacen llegar y sentir sus nuevas canciones.


Tan sólo hace unos días recibía el último CD de Labordeta"Paisajes" (1997)–, y en su cariñosa y escueta dedicatoria me decía: «Fernando: Y aquí seguimos». Aquí seguimos, sí, con todo lo vivido guardado en la memoria y en el corazón, y con el futuro y la esperanza por delante «como una estrella que nos sigue habitando en el pecho». («Tenemos una estrella / en el fondo del pecho / y una pupila abierta de vigilia / del siempre estar despiertos». Manuel Pacheco / Luis Pastor. "Despiertos, compañeros").

(Aquí seguiremos a pesar de los "modernos burguesolvidadizos", o de los "progres sordos y derechirreciclados" que no dejan de preguntarse: «¿Dónde están los cantautores?»).


Por fin, hoy, al decidirme a volver a crear un nuevo libro sobre la canción, tengo que reconocer que me dispongo a hacerlo, en primer lugar, por lo de siempre, es decir, por convencimiento, por amor y por fidelidad; pero además, en este momento, por algo más; por algo que considero urgente y necesario; por algo que necesito hacer antes de que la vida me pueda robar esa posibilidad: por la necesidad que siento de recuperar, sobre todo para las nuevas generaciones, nuestra memoria histórica; luminosa y fértil memoria colectiva, traducida en miles de canciones, que para muchos es ignorada, y para otros, lo que e peor, hipócritamente olvidada.

Recuperar nuestra memoria colectiva no supone, desde mi punto de vista, agarrotarse a la añoranza o a una nostalgia paralizante, ¡todo lo contrario!, supone abrirse a la vida, a la esperanza y al futuro desde la sabiduría que supone proporcionarnos, como diría Aranguren, «la experiencia de la vida como saber adquirido viviendo»; un saber que no es el estudiando y aprendido de forma puramente racional en sólidos e insufribles tratados, y que no es intelectual, sino rotundamente vital. Juan Cruz, en su "El territorio de la memoria" (1995), nos lo confirma hermosamente refiriéndose a la literatura:

«La memoria hace el milagro; camina a velocidades vertiginosas, se ríe sola, llora a veces, es un torbellino que te permite ser tú y el otro y el espejo de ti mismo, el paso audaz de la infancia, la premonición de la vejez. [...] La memoria es el territorio más transparente. Con la memoria no hay soledad, ni exilio».

Me dispongo, en consecuencia, a adentrarme en el transparente territorio de nuestra memoria colecctiva para rescatar y relatar la crónica de un tiempo y de un país (España, 1963 a 1997) a través de los paisajes y de las huellas que nos han venido dejando, en su canto, los poetas; canciones que, contempladas y sentidas en su conjunto, nos muestran lo que me atrevería a calificar como los latidos más auténticos y más entrañables de nuestra historia.


Dibujo de Eduardo Aute.

Siempre lo afirmé y hoy me reafirmo en mi pensamiento: Si, con el paso de los años, las generaciones venideras quisieran profundizar en la historia de nuestro país durante los últimos cuarenta años del siglo XX, necesariamente deberían acudir a la canción; en ella descubrirán, con sorpresa, todo aquello que con frecuencia suele ignorarse en los tratados de sesudos historiadores; descubrirán en el lenguaje popular –ese lenguaje en el que se funden inseparablemente palabra y sentimiento– el dolor y la alegría de la gente, su desesperación y su esperanza; su desencanto y su capacidad para el reencantamiento; la realidad de su vida cotidiana y la de su razón utópica: esa otra realidad de lo soñado como aspiración y como posibilidad y, a la vez, como derecho y como deber. («Somniem, si, constantment, somniem sense límits en els somnis, somniem fins l'inimaginable». «Soñamos, sí, constantemente, soñamos sin límites en los sueños, soñamos hasta lo inimaginable». Lluís Llach. "Somniem". 1989).

A esas nuevas generaciones, en especial, quiero dedicarles este libro, y dedicárselo adaptando y haciendo mías unas palabras que me atrevo a robarle a Gabriel Celaya, a quien tanto amé, y al que sigo amando y teniendo presente en lo más profundo y en lo más limpio de mi identidad:

«QUIZÁ, cuando me muera
no recordaréis quién fui.
¡Oh, hermosamente vivos!
QUIZÁ no quede nada de mí, ni una palabra.
¡No importa!
Sólo pretendo que en vosotros suenen
las canciones que un día puse en ciernes.
Sé que así, no sé bien cómo,
yo seguiré siendo parte del gran concierto».

jueves, 25 de agosto de 2011

CARÁTULAS CON HISTORIA. RAIMON... "DISCOS DEDICADOS"

Hoy los discos que aparecen en esta sección del blog dedicada a las llamadas "carátulas con historia" son los dos primeros singles y el primer LP grabados y publicados por RAIMON en la compañía discográfica EDIGA. Se trata, en realidad, de tres obras básicas, de referencia, respecto al nacimiento de la canción de autor no solo en Cataluña, sino en toda España.

Estos tres discos,  al igual que la mayoría de los que se publicaron inicialmente en EDIGSA fueron diseñados por Jordi Fornas –pionero del diseño gráfico español– y contaron con la participación Oriol Maspons –extraordinario fotógrafo–. A ambos, a Jordi y a Oriol, que emprendieron numerosos proyectos juntos, les dedicaré próximamente un "cuelgue" ya que compartieron obras importantísimas para la historia gráfica vinculada al mundo discográfico de los años sesenta y setenta.

Primer single de Raimon: "Canta les seves cançons (1)" (1963)
Segundo single de Raimon"Se'n va anar i tres cançons de Raimon" (1963.)
Primer LP de Raimon"Disc antològic de les seves cançons" (1964)

Estos tres discos de Raimon "tienen historia" en sí mismos, pero en este caso la tienen de una manera especial teniendo en cuenta que son los discos que, nada más ser editados, el propio Raimon se los dedicó personalmente –con mucho cariño y admiración– a Gabriel Celaya y a su compañera Amparo Gastón.

Son dos auténticas joyas discográficas que Amparo me regaló pocos meses antes de morir, junto a otras, que guardo como auténticos tesoros. Recuerdo que una "buena tarde" me dijo: «Nadie mejor que tú para que guardes estos discos que tanto amaba Gabriel».

Contracubierta del single de Raimon"Se'n va anar".
Disco dedicado a Gabriel Celaya y a Amparo Gastón con estas palabras: «A Gabriel
y Amparo amb l'admiració d'un xiquet de Xátiva».

Contracubierta del LP de Raimon: "Disc antologic de les seves cançons".
Disco dedicado a Gabriel Celaya y a Amparo Gastón con estas palabras: «A Gabriel
y Amparo amics y companys en una mateixa lluita».

Aprovecho este "cuelgue" para evocar el magnífico texto escrito por el filósofo José Luis L. Aranguren que aparece en la contracubierta del LP: "Disc anologic de les seves cançons". (Recuérdese que es un texto escrito en 1964).

«Es evidente el divorcio entre la cultura minoritaria –musical, pictórica, literaria, por ejemplo– y la sociedad de masas. La pintura tiende a hacerse pintura para pintores; la literatura, lectura de escritores; la música un universo autosuficiente, a medio camino entre el arte puro y la ciencia más rigurosa... Entre tanto la masa parece condenada a absorber los estupefacientes del cine comercial, de la televisión, de las revistas ilustradas.

Por otra parte a modo de lotería, se establece otra distancia por virtud de la cual, un jóven o una muchacha, elegidos al azar entre mil, son exaltados de repente, especialmente en el cine, a las alturas de las estrellas.


José Luis L. Aranguren
¿Pueden salvarse estas distancias? Raimon las está franqueando. Trae autentica poesía a la vida de cada cual. Se sirve de un medio de comunicación de masas –la canción de estilo moderno– para a través de ella y en ella, hacer sentir la "significación" pofunda y social de la vida. Permaneciendo entre nosotros, sin querer elevarse por encima de los otros jóvenes, uno más entre ellos, ha realizado la casi imposible tarea de fundir el impulso juvenil y la capacidad de hablar a las gentes en su propia lengua, con la poesía y con lo que casi me atrevería a llamar filosofía, no de los filósofos, gracias a Dios, sino de la vida misma. Una filosofía no escéptica y de vuelta, a lo Brassens, sino, en el fondo del dolor de vivir, llena de entusiasmo.


Porque Raimon no es un "satisfecho". Raimon levanta su voz frente a un mundo del que no queremos ser y echa a andar, cara y corazón al viento, desde su casi adolescencia, desde su soledad y desde su inocencia, hacia un mundo nuevo, desconocido y común, en busca de la luz, la paz y Dios.

Yo diría que Raimon contiene en sí una fuerza capaz de movilizar las dormidas energías de una gran parte de nuestra juventud, justamente porque pertenece por entero a ella, y porque, pudiendo "comunicar" con ella, es exigente, sabe decir "no" a la injusticia, conocer y rechazar las manos que matan y las que mandan matar; y porque busca a tientas y a gritos, muchacho perdido en la noche de la moderna ciudad, una nueva salvación para todos. En suma, porque desde el fondo de sí mismo se pregunta adonde va el hombre».

viernes, 5 de agosto de 2011

"PIROPITOS BUENOS"

Cuando uno ama la música, y, en particular, la "canción de autor", y lee lo que los poetas y, en general, lo escritores, dicen sobre ella –reconociendo su valor y su importancia–, uno se siente como si te lanzaran un "piropo"o como si le hicieran un precioso regalo a la sensibilidad.

Seguidamente voy a copiar nueve de esos "piropos" que vengo coleccionando; algunos ya los he puesto anteriormente en el blog, pero ¡no importa!... Un buen piropo se puede escuchar mil veces y siempre te gusta y te "coloca".











Una cosita más para terminar este "cuelgue", si conoces más piropos dirigidos a la "canción" no dudes en copiarlos en el apartado de "comentarios" o de hacérmelos llegar a mi correo fglucini@gmail.com Después los podendremos en común y nos sentiremos bien... ¡pero que muy bien!.

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...