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domingo, 13 de noviembre de 2016

CRÓNICA FOTOGRÁFICA DEL CONCIERTO HOMENAJE A "CARLOS MONTERO"



Cartel del concierto homenaje a CARLOS MONTERO celebrado
en la Sala Berlanga, de Madrid, el 9 de noviembre de 2016.

Este reportaje fotográfico, posible gracias a mi buen amigo FERNANDO BÓDALO –autor de todas las imágenes–, voy a dividirlo en dos partes: 

En la primera parte haré un recorrido por los artistas que se unieron a este precioso homenaje a CARLOS MONTERO, y por algunas imágenes de sus actuaciones. 

En la segunda parte del reportaje compartiré varios testimonios gráficos de los encuentros que se produjeron en la tarde-noche del 9 de noviembre; todos ellos alrededor de la memoria y del inmenso cariño que los participantes en el acto hemos sentido y sentimos hacia al cantor argentino.

PRIMERA PARTE: «EL CONCIERTO»


¡Todo está preparado!
Se abríó la taquilla del teatro a las seis de la tarde
y a la media hora se agotaron las localidades.
(Lamentablemente hubo amigos y amigas
que no pudieron participar del homenaje.)

A punto de empezar el concierto.

Fernando Gonzalez Lucini tuvo el inmenso placer
–¡os lo aseguro!– de ser el presentador del homenaje
a Carlos Montero.

El pórtico del concierto corrió a cargo de JAIME ALEJANDRE.
Leyó un texto dedicado a Carlos Montero y los tangos "Sin piel",
de Eladia Blázquez; y "La última curda", de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo.

Seguidamente ÍÑIGO COPPEL cantó –acompañado de Manu Clavijo 
al violín y Jairo Martín al piano– una de las canciones de
su nuevo disco "Los nobles salvajes".

MANU CLAVIJO: violinista hoy por hoy imprescindible
en el universo de la "Canción de Autor".

JOAQUÍN DÍAZ, leyó un texto dedicado al tango
y a Carlos Montero. Disfrutar de la presencia y de la palabra
de un ser humano y de un creador "grande" en sensibilidad, en sabiduría
y en humanidad –como Joaquín– fue un auténtico placer.

Maravillosa la participación de VICTOR TARÍN al piano.
La sala Berlanga se inundó de "belleza"... ¡Impresionnte!

OLGA MANZANO recordó a Carlos Montero y a su compañero
Manuel Picón, que trabajaban juntos  –poco antes de morir Manuel
 en la preparación de un espectáculo sobre Gardel que no pudo ser 
estrenado. Leyó algunos textos inéditos de aquella obra
y cantó unos tangos, que concluyeron con su "himno" a "la risa"
sobre versos de Pablo Neruda,

LUIS DELGADO, MARINA ROSSELL, AMANCIO PRADA
y los espectadores disfrutando de la actuación  de Olga Manzano.

LUIS MENDO y BERNARDO FUSTERSUBURBANO
interpretaron la canción ˝Paris Tombuctú (A ninguna parte)".
Con Bernardo y con Luis me tocó la maravillosa
experiencia de producir y grabar el disco "Tangolatría"
de Carlos Montero (2008).

El gran PABLO GUERRERO no podía faltar en este
homenaje, entre otras razones para recordarnos –acompañado a 
la guitarra por Luis Mendo¡QUE LOS SUEÑOS SON POSIBLES!

Personalmente el momento más emocionante del concierto
fue la actuación de GRUPO RAÍCES al que tan vinculado estuvo Carlos
Montero tanto musical, como afectivamente.
Grupo compuesto por Antonio Lorenzo (guitarra y voz), 
Asunción González (bandurria), Antonio González (laul contralto)
y Maria Luisa García (voz).

ADOLFO CELDRÁN nos cantó el poema de Miguel Hernández
"La canción del esposo soldado", tema que abrió su disco 
"Al borde del principio" (1976) en el que contó con los arreglos 
y la dirección musical de Carlos Montero
Acompañó a Adolfo el extraordinario guitarrista y amigo GASPAR PAYÁ.

ÍÑIGO ANDIÓN, joven y extraordinario cantautor se 
unió al homenaje y nos interpretó una de las 
canciones de su primer disco "Atiempo" (2016).

Otro amigo y compañero de Carlos Montero que
no podía faltar en esta noche fue LUIS PASTOR que recitó y cantó,
acompañado al violín, por Manu Clavijo.

Impresionante y bellísima la participación musical,
y el derroche de sensibilidad, de uno de los músicos a los que
personalmente más admiro en este país: LUIS DELGADO.

MARINA ROSSEL con su voz prodigiosa y con la limpieza 
y la belleza de su cantar nos hizo sentir
un abrazo lleno de amor y de solidaridad hacia
Carlos Montero; amigo, compañero y cómplice de
tantos sueños y de tantas luchas por la "libertad".

PATXI ANDIÓN recordó su primer encuentro
con Carlos Montero y le dedicó una de sus últimas canciones.

Y AMANCIO PRADA, al que tanto admiro, cerró el concierto
interpretando "Cantiga do neno da tenda", uno de los conocidos como
"Seis poemas galegos" de Lorca.

Para concluir el concierto salimos todos los participantes
al escenario y, uniendo nuestro canto al de Carlos –proyectado en un vídeo–
y a todas las personas que asistieron al homenaje,
cantamos "Victoria", tango de Enirque Santos Discépolo
que era uno de los preferidos de Carlos.

SEGUNDA PARTE: «ENCUENTROS PREVIOS
EN LOS PASILLOS Y EN LOS CAMERINOS
DE LA SALA "BERLANGA"
ANTES DE EMPEZAR EL CONCIERTO»


Manu Clavijo, íñigo Coppel y Jairo Martín.

Íñigo Cóppel y Jairo Martín.

Manu Clavijo y Fernando G. Lucini.

Fernando Bódalo y Joaquín Díaz.

Marina Rossell, Joaquín Díaz, Fernando G. Lucini y Olga Manzano.

Olga Manzano y Pablo Guerrero.

Luis Delgado, Olga Manzano y Pablo Guerrero.

Luis Mendo, Luis Delgado, Olga Manzano, Asunción González
y Gaspar Payá.

Grupo RAIZ Maria Luisa García, Asunción Gonzáles, 
Antonio Lorenzo y Antonio González

Fernando G. Lucini y Luis Delgado.

Amancio Prada y Paloma López.

Adolfo Celdrán y Luis Pastor.

Elisa Serna y Adolfo Celdrán.

Fernando G. Lucini y Elisa Serna.

¡Estábamos a punto de empezar el concierto!.

Fernando G. Lucini y Marina Rossell.

Y para concluir, agradecer muy profundamente la presencia –casi anónima– de dos personas esenciales en la celebración de este homenaje a Carlos Montero, me refiero en concreto a MARCO DE GREGORI y KELLY JOSEFA, sin ellas no habría sido posible realizarlo. Igualmente agradecer la colaboración de Fundación Autor, AIE y a todos los trabajadores de la Sala Berlanga de Madrid.

martes, 8 de noviembre de 2016

SOL DE NOCHE (RADIO) - ENTREVISTA A CARLOS MONTERO, PABLO GUERRERO, MANUEL GERENA, IMANOL, KARLOS GIMENEZ, PACO ORTEGA E ISABEL MONTERO (ABRIL, 1989)



Hoy retomo este "cuelgue" y este programa de radio
en recuerdo muy especial a CARLOS MONTERO 
al que mañana 9 de noviembre vamos a dedicarle un homenaje 
en la Sala Berlanga, de Madrid.

Carlos, que tenía su propio programa de radio en RNE, con frecuencia 
se venía –con su guitarra– al programa que hacíamos de madrugada, 
en la COPE, Ana García Lozano y yo, y charlábamos de la canción en general
y del "tango" en particular. Eran noches de radio verdaderamente mágicas.

Una de aquellas madrugadas nos juntamos –en directo– Carlos Montero, 
Pablo Guererro, Paco Ortega, Isabel Montero, Imanol, 
Karlos Giménez, Gerena, Ana García Lozano y yo.
Concretamente CARLOS MONTERÓ cantó en directo 
–y seguidamente podréis escucharlo– lo tangos "Malena"y"Setenta balcones".

Retomo hoy este programa, dividido en dos partes, por si os apetece
recuperarlo y escucharlo... ¡VA TI POR CARLOS MONTERO... 
Y POR EL GRAN IMANOL!

Voy a  compartir la recuperación de otro de los programas que realizamos ANA GARCÍA LOZANO, y yo. en Radio Popular dentro de la serie "DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA"; programas que emitíamos en directo los sábados y los domingos de una a tres de la madrugada.

El de hoy, en concreto –de dos horas de duración– se emitió en el mes de abril de 1989 y fue un programa muy especial porque lo realizamos con el estudio lleno de jóvenes, que nos habían solicitado acompañarnos en directo, y porque en el participaron los cantautores, músicos y amigos que aparecen en las siguientes fotografías:

Pablo Guerrero, Karlos Gimenez, Isabel Montero, Paco Ortega,
Manuel Gerena, Imanol
 y Carlos Montero.

PABLO GUERRERO, acababa de editar uno de sus discos más hermosos y tal vez más desconocidos: "El hombre que vendió el desierto"; IMANOL y su pianista KARLOS GIMÉNEZ nos presentaron su LP: "Muga beroetan"; PACO ORTEGA e ISABEL MONTERO celebraban la salida, con gran éxito, de su primer disco como dúo; MANUEL GENERA acaba de lanzar sus "Sevillanas pa'sentir" y CARLOS MONTERO, como siempre nos acompañaba con su guitarra y sus hermosos tangos.

Así pues, con todo ese elenco de entrañables amigos y grandes creadores os dejo la grabación de aquel programa al que genéricamente hemos llamado "PALABRAS DIVERSAS".

PRIMERA PARTE DEL PROGRAMA

En esta parte del programa vamos a poder escuchar, entre otras, las siguientes canciones y poemas:

COMPLICES: "A la sombra de tu paso”.

PABLO GUERRERO: “Luna Lucía”.

MANUEL GERENA: “Una noche de amor”. 

Balada basada en la canción de Charles Aznavour “Que c’est triste Venice”.
PACO ORTEGA e ISABEL MONTERO: “Suéñame”.
CARLOS MONTERO canta en directo “Malena”, 
tango de Homero Manzi y Lucio Demare.
IMANOL: “Kantatzen du kantuz”. Cancion en la que Imanol 
pone música a un texto del poeta Jon Mirande.
PABLO GUERRERO: “Evohé”.


SEGUNDA PARTE DEL PROGRAMA

En esta segunda parte vamos a poder escuchar las siguientes canciones y poemas:
PABLO GUERRERO: “Imantados”.
IMANOL: “Al oído” canción creada por Imanol 
a partir de un poema de Alfonsina Storni.
CARLOS MONTERO: Canta en directo “Setenta balcones”, 
tango de Baldomero Fernández Moreno y Astor Piazzolla.
PACO ORTEGA e ISABEL MONTERO: “Retrato andalusí”
MANUEL GERENA: “Dos chavalillos” (Sevillanas).
IMANOL: “Iratiko basollara”. Cancion en la que Imanol 
pone música a un texto del poeta Jose Austín Arrieta.
IMANOL y PACO IBÁÑEZ: “Kutua eta primadera”.



http://www.ivoox.com/6b-donde-la-palabra-se-hace-musica-audios-mp3_rf_2321867_1.html


Mi gratitud, como siempre a RAMÓN MORATALLA, por su generoso y gran trabajo para que toda esta memoria musical no quede nunca en el olvido.

sábado, 7 de mayo de 2016

CARLOS MONTERO I - Un entrañable porteño de Mataderos.

En la historia de nuestra música y de nuestra canción popular hay presencias muy importantes que considero debemos reivindicar clara y apasionadamente; una de esas presencias ha sido, y sigue siendo, la del compositor e intérprete CARLOS MONTERO.

Carlos Montero.
Juan Carlos Zamboni, verdadero nombre de Carlos Montero, nació en Buenos Aires, en 1938.

Carlos, con su corazón “siempre mirando al Sur”, es un músico y un guitarrista excepcional que, además, canta; y lo hace con eso que en el lenguaje flamenco se llama “jondura”, es decir, con una voz que le sale de lo profundo y que suena a suspiro, a latido o a desgarro del alma.

En su infancia –y después en toda su trayectoria artística– desempeñó un papel fundamental el barrio concreto en que nació: fue en Mataderos, barrio que en el Buenos Aires de los años treinta era un lugar fronterizo entre la pampa y la gran ciudad.

A un lado de aquel barrio –y de la casa en que nació Carlos– se encontraba el mundo y la realidad rural, con sus paisajes, sus gentes sencillas, el verde, el ganado, el gaucho y su folclore –zambas, milongas y chacareras–; al otro lado, la ciudad, el suburbio, la sed de verde, la calle, el arrabal, el bullicio, la soledad, el tango; género musical de carácter urbano y popular que el gran Discépolo definió como «un pensamiento triste que se baila».

Zambas, milongas, chacareras... y tangos..., que Carlos fue integrando en su universo y en su sensibilidad musicales; experiencia reforzada, además, a través de su formación clásica, adquirida, inicialmente, en las clases particulares de guitarra que recibió en su casa, y, poco tiempo después, en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Bouchardo.

El hecho fue que Carlos a los cinco años ya tocaba la guitarra.

Su padre –también guitarrero, que formaba parte de un grupo musical llamado Alberto Coria y su Cuarteto– lo que más deseaba era que su hijo se dedicara exclusivamente a estudiar, pero, a pesar de sus deseos, no pudo evitar que Carlos, siendo aún muy niño, iniciara sus primeras actuaciones en público.

Una de aquellas actuaciones tuvo lugar el 5 de octubre de 1949, en un Gran Festival Artístico y Cinematográfico, organizado por la Asociación “11 de Setiembre”, en el Cine National Palace; festival en que se le anunciaba así:
«El niño Juan Carlos Zamboni. 
Canto, acompañado en guitarra».

“En casa había gran tradición –comentaba Carlos en el diario Madrid, el 6 de noviembre de 1971–. Era lógico que me entusiasmara con la música desde el principio. Pero fue un aprendizaje duro, porque había que vivir y ganar dinero. Así, toqué en salas de fiestas y cabarés, en salones folclóricos y boites, cuando era todavía un adolescente. Por supuesto, con el permiso de mi padre en el bolsillo, por si la policía me encontraba a altas horas de la noche en la calle... Después, ingresé en el Conservatorio de Música, donde aprendí las normas de lo clásico, que afortunadamente no destruyeron para nada mi entusiasmo ni mi afición por el folclore [...]. En el Conservatorio aprendí lo clásico; la calle me enseñó el folclore, lo que cantaba y sigue cantando la gente».

Hasta 1959, Carlos Montero –o, mejor, Juan Carlos Zamboni– participó en diversos grupos musicales y afianzó su carrera como solista ofreciendo recitales de canto y guitarra en los que interpretaba, sobre todo, temas folclóricos. Uno de aquellos recitales fue, por ejemplo, el que dio, en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1958, organizado por MEEBA, Asociación de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes.

Aquel recital, en el que Carlos interpretó obras populares de Ariel Ramírez, de Oscar Valles, de Eduardo Falú y de Jaime Dávalos, fue presentado en los siguientes términos:


«Nuestra música autóctona, expresión melancólica de ardiente sentir que anida en los sentimientos de los hombres de nuestra tierra, tiene un ferviente y expresivo cultor en el joven artista Juan Carlos Zamboni [...]. MEEBA, al brindarlo a la consideración del público amante de esas bellezas del espíritu, asegura a este joven ejecutante un lugar de privilegio entre los valores de ese género que encuentra hoy en Buenos Aires la cuna del nacimiento del Arte Folclórico”.


En 1959, con toda la experiencia artística acumulada, Carlos recibió la oferta de un conocido músico argentino, Hugo Díaz, para incorporarse a una compañía folclórica que estaba montando con la intención de emprender una gira por diferentes países europeos; entre ellos, Alemania, Bélgica y Holanda. Carlos aceptó la propuesta e ingresó en aquella compañía, que, con el nombre de "Hugo Díaz y sus Changos", integraban el propio Hugo, Victoria Díaz –su mujer–, Carlos, Alberto Cortez y un bailarín apellidado Ferreira.

Así fue como Juan Carlos Zamboni, ya con el nombre artístico de Carlos Montero –sugerido por el representante de Hugo Díaz–, viajó por primera vez a Europa para presentar un espectáculo al que llamaron Argentine National Tanz-Show.


Grupo Hugo Díaz y los Changos.
De pie, de izquierda a derecha: Carlos Montero y Hugo Díaz.
Sentados, de izquierda a derecha: Alberto Cortez, Victoria Díaz y Ferreira.

Finalizada aquella gira europea, Hugo Díaz y Victoria regresaron a Argentina, y Carlos Montero y Alberto Cortez decidieron quedarse en Europa.

Esta decisión la motivó el gran éxito que en aquel momento había logrado Alberto con la grabación, en Bruselas, de sus primeras canciones; entre ellas, El sucu-sucu y Las palmeras; grabación realizada en noviembre de 1960, en la que Carlos le acompañó a la guitarra. Aquella circunstancia le permitió a Alberto darse a conocer por toda Europa, y empezar a ofrecer numerosos recitales, en los que Carlos Montero solía acompañarle. En 1964, Alberto Cortez, tras contraer matrimonio con Renée Govaerts, fijó su residencia en España, y Carlos, siguiendo sus pasos, tomó la decisión de trasladarse a vivir a Madrid.

Durante varios años –en concreto, entre 1964 y 1971, y, posteriormente, siempre que se lo solicitaron–, Carlos, vinculado totalmente a la "canción de autor", llegó a convertirse en uno de los más importantes arreglistas de la época; por ejemplo, prestó su sensibilidad, su maestría y su sabiduría musical a artistas como Alberto Cortez, Luis Eduardo Aute, Mari Trini, Patxi Andión, Gontzal Mendibil, Jerónimo Granda, Adolfo Celdrán, Mestisay, Luis Pastor, Pablo Guerrero, Carlos Cano y muchos más.

En 1971, tras todo ese recorrido musical, decidió grabar su primer disco, con el fin de reivindicar y actualizar el auténtico folclore de su país natal. Aquella fue una aventura apasionante, gracias, entre otras razones, a su encuentro con el poeta argentino José Alberto Santiago –ganador del premio de poesía Leopoldo Panero, y hoy lamentablemente fallecido–, que llegó a convertirse en su cómplice literario inseparable.


«Yo siempre tuve ganas de hacer un disco –le comentaba Carlos a Alberto Míguez, en la entrevista al diario Madrid antes citada– He trabajado en varias casas de discos y estoy muy relacionado con el ‘medio’. Pero necesitaba una persona que compartiera mis propias inquietudes. Yo soy un mal letrista; no soy escritor, soy músico. Hasta que un día conocí por casualidad al poeta José Alberto Santiago, que compartía mis propias inquietudes pero desde otra perspectiva: la de la literatura. Él buscaba una persona que pudiera musicalizar sus poemas. Yo buscaba una letra adecuada para mis músicas. Comenzamos a reunirnos y hablamos largo rato».


«Primero, surgía el tema poéticamente, y, después de muchas tentativas, tensiones, discrepancias, iban saliendo la música y la letra al unísono. No se trataba, pues, de dos realidades autónomas que llegaban a unirse, sino de un solo acto de creación, realizado al mismo tiempo por dos personas. Después de la reunión, cada uno se iba a su casa y revisaba, mejoraba los textos y la música. Claro que no todas las tardes fueron inspiradas. Nos pasamos muchas horas en blanco, sin saber qué escribir ni qué inventar. Otras eran, por el contrario, tremendamente fecundas. Dependía del estado de ánimo y de la inspiración».

Así fue como nacieron los primeros discos de Carlos Montero; obras inolvidables que se convirtieron en documentos sonoros básicos para entender y para disfrutar, en España, de la auténtica música popular argentina.


El primero se llamó "De la huella" (1971), disco en el que, además de las canciones compuestas sobre textos de José Alberto Santiago, Carlos incluyó el tema "Hacia la ausencia", de Jaime Dávalos y Eduardo Falú, y una preciosa zamba basada en un poema de Patxi Andión. Con ese disco ya en el mercado, Carlos Montero participó en el Primer Festival Internacional del Poema Musicado –también llamado Festival del Fuego–, celebrado en septiembre de 1972, en el Club Entrepicos, de la sierra madrileña. En aquel festival, Carlos y José Alberto obtuvieron el primer premio con el tema "Zamba de la pensión"; canción que grabó y editó Movieplay en un single, y que inmediatamente adquirió una gran popularidad.

Los otros dos discos de Carlos, creados en colaboración con el poeta José Alberto Santiago sobre temas del folclore argentino actualizados, fueron los titulados "De las raíces" (1973) y "De allá lejos y este tiempo" (1976).

Sobre el valor musical y poético de estos discos resulta muy interesante el contenido de la carta que le escribió el poeta Félix Grande a Julio Cortázar, residente en aquel entonces en París, que apareció publicada en la carpeta del LP de Carlos Montero: "De las raíces", y de la que me voy a permitir reproducir un fragmento:

«José Alberto Santiago –escribía Félix Grandesigue dándole al verso, por aquí anda, y en una de ésas acertó en todo el centro a unas cuantas letras de zamba, milonga, chacarera, vidala y, sobre todo, claro, de vidalita irreparable; y como a veces es verdad que nada importante se pierde, apareció Carlos Montero, un porteño de Mataderos (¡de Mataderos, che!), agarró esas letras tan verdaderamente argentinas que hasta llevan entre sus versos unos años de expatriación, y amando mucho a su lejana partida de bautismo diseminada por toda aquella patria de provincias inmensas y caudillos norteños y del folclore impresionante, y usando de su voz que es a la vez ingenua y profesora, que es a la vez tierna y viril (si vieras qué cantor de tangos), y manejando una técnica guitarrística de estudioso del corazón, y creando melodías alucinadas, hizo con todo ello unos discos, que son, también, una partida de bautismo, un lenguaje; por eso tú, Julio, parsimonioso catador de lenguajes, imagina que en dirigible umbilical y misteriosamente llegué a París, que en silencio y sin llave y sin llamar entré en tu casa, que eché a andar este disco que se llama "De las raíces" con precisión tumultuosa, y que sin hacer ruido me fui cuando empezaba a sonar esa "Zamba de la pensión" insoportablemente hermosa o esa excepcional vidalita que ahora tú empiezas a oír desde la almohada insomne, y te levantas, y te acercas hasta esta música, y escuchas solitario, y empiezas a preparar el mate, y fumas en la oscuridad deseando suerte para vivir a estos poetas, a estos dos camaradas americanos que giran, giran, giran su amor y su nostalgia y su profundidad en este disco incontenible».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...