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jueves, 30 de enero de 2014

ALBERTO LEAL, ÁLVARO RUIZ Y LAS COORDENADAS DE SU CANTO: CALIDAD Y COMPLICIDAD

Álvaro Ruiz y Alberto Leal.

Mañana, día 31 de enero, ALBERTO LEAL y ÁLVARO RUIZ presentarán su primer disco en la Sala Libertad 8, de Madrid. 

De entrada he de decir que la grabación y la publicación de este disco me produce una inmensa alegría porque considero que Alberto y Álvaro son dos muy buenos compositores e intérpretes que si individualmente generan –cada uno por su parte– belleza y calidad, juntos esas cualidades las multiplican no por dos, sino por mucho más.

Difícilmente olvidaré una noche en La Alameda de Sevilla escuchándoles tocar la guitarra y cantar en un clima espontáneo y "relajao" –todavía no habían formado el dúo–. Fué uno de esos momentos –compartido también con Adriana Moragues– en los que recordé a Rafael Alberti cuando decía: «¡Volad canciones, volad!»; aquella noche fue así, las voces, la música y las canciones de Alberto y de Álvaro se encontraron –como tantas otras veces– y ¡se echaron a volar!... Pura sensibilidad y música en libertad, arropadas con una entrañable complicidad. 

Evidentemente estos dos jóvenes cantautores sureños estaban destinados a realizar el vuelo compartido que han emprendido con mucho éxito, y que ahora se concreta y se celebra en su primer disco conjunto: «No piséis al grillo»; disco compuesto de 8 canciones en el que han participado Chema del Estad –percusión–, Txarli Pan –flautas–, Fran Mariscal –saxos–, Joaquín Calderón –violín– y Marcos Gamero que realizó la masterización.


De este disco. que estará a la venta a partir de mañana, es importante destacar también el magnífico diseño que ha realizado ADRIANA MORAGUES; trabajo puramente artesanal, y de gran belleza, que nos aproxima a la obra plástica de esta sevillana –también cantautora– siempre a la  búsqueda de renovados, y, a la vez, clásicos recursos expresivos. En este caso, en concreto, su trabajo de creación me evoca, de alguna forma, a la que fue la gran "artesana-cantora": Violeta Parra.

Finalmente, para concluir este "cuelgue" os reseño las 8 canciones que integran el disco "No piséis al grillo"; reseña que acompaño con un pequeño fragmento de cada una de ellas y con 8 imágenes (4 + 4) de sus creadores: Álvaro Ruiz y Alberto Leal.


Dice Alberto Leál que su "alimento es el escenario" –experiencia que comparte con Álvaro–; pues bien, mañana viernes, día 31, podremos comprobarlo en la Sala Libertad 8, Madrid –acompañados de la enorme genialidad de "El Manin"–; seguidamente, durante el mes de febrero, en su gira "levantina"; y después ¡ya veremos! seguro que continuarán sorprendiéndonos.

martes, 18 de junio de 2013

«EL MANIN». DE COMO LA "VISCERALIDAD" PINTA BELLEZA, BUEN ARTE Y CALIDAD... «¡ES BUENO, MI HERMANO!... ¡ES MUY BUENO!».

Para empezar este "cuelgue" he de confesar una de mis pequeñas obsesiones; es muy tonta, pero ahí está, y además me persigue desde hace bastante tiempo. Se trata de lo siguiente: Cuando veo por televisión la entrega de los Oscar de Cine, o los premios Goya, me causa mucha más atracción –más "morbo"– la persona que recibe el llamado "premio al mejor actor o actriz «de reparto»", que aquella otra a la que se le adjudica, así, "a secas" lo de "mejor actriz" o "mejor actor".

En realidad la diferencia entre una y otra clase de premio es mínima, creo que profesionalmente ninguna. Por ejemplo, yo gocé como un loco cuando le dieron el "premio Goya a la mejor actriz de «reparto»" a Carmen Maura, a Charo López o a María Asquerino; o, en el caso de los chicos, cuando se lo concedieron a Juan Diego, a Fernando Fernán Gómez o a Emilio Gutiérrez Caba. (Es más, con frecuencia los actores y las actrices "de reparto" son mejores que las/los que ganan el Goya, o el Oscar, al mejor actor o a la mejor actriz).

Cuento esto, porque en el caso de la música, me pasa algo muy parecido. A mi, desde siempre, me han fascinado en los recitales y en los conciertos –de una forma bastante obsesiva– los que también podríamos llamar –utilizando la jerga cinematográfica– "músicos de reparto".


Recuerdo perfectamente la impresión y en impacto que hace años me causaron músicos como Karlos Giménez –extraordinario pianista que solía acompañar a Imanol Larzabal–; Lautaro Rosas, músico multi-instrumentista que ha tocado frecuentemente con María del Mar Bonet; Ricard Millares con Serrat; Antonio Sánchez en "La Mandrágora"; José Antonio Romero con Hilario y con Sabina; Jean Pierre Torlois, Antonio Toledo, Pancho Varona, Nicolás Medina, Cristina Narea –haciendo coros–; o, más recientemente, Manu Clavijo, Samuel Vidal, Albert Anguela, Jordi Pinyol, Marino Saiz, Adán Latonda, Neftali Robaina –nunca olvidaré el primer día que le escuché tocar el saxo en un concierto de Diego Ojeda–...; y un amplio –¡muy amplio listado!– de muy buenos músicos. (Llevo tiempo madurando el proyecto de escribir un libro dedicado precisamente a estos grandísimos "músicos de reparto" que a veces nos pasan desapercibidos).

Pues bien, hoy quiero dedicarle este "cuelgue" a un músico al que he perseguido, últimamente, como colaborador y "músico de reparto" en hermosas y magníficas grabaciones discográficas como las de Rozalén, Mundo Chillón, El Kanka o Dani Fernán. Persecución que se transformó en el más puro "encantamiento" cuando, hace unas semanas, le vi, le escuché y le sentí en la Sala Libertad 8 acompañando a El Kanka. Me estoy refiriendo, concretamente, a Juan Rubio "EL MANIN".

El Manin. (Fotografía de Inés Poveda).

"El Manin" es un músico visceral –de raíz y de instinto– que posee el nada fácil arte de contagiarte –casi sin que te des cuenta– de todo el ritmo, el encanto, el humor, la magia, el inconformismo y los misterios que atesora en lo que yo llamaría su "visceralidad musical", o sea, en la profundidad de la pasión –libre, espontánea y desprejuiciada– que siente hacia la música en su estado más puro y natural: el que nace de dentro, sin pautas, ni notas, ni partituras... Todo eso, si fuera necesario, vendría después.

"El Manin" es un músico que, además, tiene la capacidad de sorprenderte, de introducirte inesperadamene en lo inesperado de su fantasía y de su universo, y de hacerte disfrutar –¡siempre!– con total espontaneidad; sin que nada en él esté forzado... Es un músico que respira y transmite una salvaje y admirable autenticidad.  Él compone, acompaña, canta, comenta e interpreta tal cual es... ¡como le sale!... ¡y lo que resulta en este caso mas alucinante, es lo bueno que es su arte y lo bien que le sale!. 

Si todo ello se funde con la genialidad de El Kanka, el resultado es explosivo; es una explosión de belleza, de sensibilidad, de alegría, de buen humor y buen amor –buen rollo–, de libertad, y, a la vez, de sanas y descaradas indignaciones que hoy por hoy son imprescindibles ante tanta represión y tanta "mierda" como muchos –de los de "los poderes"– pretenden echarnos por encima.

Como ejemplo y testimonio de todo lo dicho os propongo ver y escuchar el siguiente video de El Kanka y El Manin, en el que El Manin presenta e interpreta su canción "Tururú, trabaja tú":


«Ya dejé de estar cansado, estresado y preocupado
ya dejé de andar deprisa, de ir a misa mal rezado
me arrancaron la sonrisa, la del gato atropellado
me he partido la camisa y el sudor se me ha secado.

No canto más la canción, al alba misa de gallo
comencé volando raso y en un zarpazo me hallo
sobrevínome un ocaso que despierta los vasallos 
y de mi tiempo, antes escaso, beso ahora agua de mayo. 

No me habría yo fijado en el verde de los cedros
en esos cerdos de verde o el ladrido de mi perro.
Hoy la tapa del domingo no es tan “aprisa y corriendo”
ni el alba pegando un brinco me brinda mas sufrimiento

Vengan jueces, abogados, licenciados, magistrados,
que este hereje mequetrefe de muerto ha resucitado.
Y atiendan bien el presente que les presenta un gurú
si me dejan que lo piense les contesto... tururú

¡Tururu Tururu Tururu Trabaja Tú!

No entiendes ni por asomo como funciona la vida
la movida es que no como desde tu gran despedida.
Que me parece excelente la verdad contemplativa
pero este insaciable vientre no funciona sin comida. 

Y como parte de este cuerpo tengo derecho a opinar
que me tienes en barbecho, deshecho y sin trajinar.
Y ahí va el tío sacando pecho, y yo cayendo al abismo
reivindico mis derechos, soy parte de este organismo.

Alitas de pollo, chorizo criollo, 
revuelto de sepias, con gambas, centollos,
lacón a la brasa, salmón de Noruega, 
papas con repollo, cocido, paella,
las fresas con nata, jamón de dehesa, 
¡Qué rico churrasco y su vino de mesa!

¡Tarará Tarará Tarará Trabaja Ya!». 

Como se habrá podido comprobar en el vídeo anterior,  El Manin además de músico "in-vena", y de director de orquesta de encantos, ocurrencias, sarcasmos y sensibilidades, es un "poetisatírico" extraordinario –gracias a él me he inventado esa "palabreja"...; y es que en principio le va, ¡que ni "pintao"!–.

El Manin. (Fotografía de Inés Poveda).

El Manin es un "poetisatírico" que escribe y compone hermosas canciones satíticas y críticas –o de "denuncia", ¿por qué no?, a la antigua usanza "cantautoril"–, y es, a la vez, un poeta –también "visceral", como su música– de enorme sensibilidad y con una gran capacidad para jugar, entrecruzar y remodelar los contenidos y las significaciones del lenguaje.

No sé cuántas veces he leído la letra de su canción "Periodo de entreguerras" y cuántas la he escuchado...; cada vez que lo he hecho ha surgido un matiz o un nuevo hallazgo para mi particular "flipamiento" hacia este "musicazo de reparto"... ¡El Manin es bueno, si hermano, muy bueno!... ¡Escucha y verás!


«Cuando te nombro te escapas porque mi nombre es tu vicio
y del suco que tu me sacas cuando me sacas de quicio
más sacas cuando me empujas y caigo en tu precipicio.

Cuando te nombro te escapas y al rato salgo a buscarte
y para encontrarte en un mapa hay que tener mucho arte
hartarse de dar la chapa o acecharte en cualquier parte.

Y como soy buen soldado en el campo de batalla
vengo bien aleccionado de cosas que nunca fallan,
el amor a la bandera y ¡hasta la victoria siempre!
son las sendas que me llevan junto al feudo de tu vientre.

Yo te busco, tu me encuentras, desde Andorra hasta Canberra.
Me emperro en firmar la paz, tanta hostilidad me aterra, 
Tres chatitos en un bar, hoy... ¡periodo de entreguerras!

Vamos cayendo al abismo con dos copillas de más
desnudos, desparramados como agüita en el sofá.
Se ha roto el paracaídas más fuerte el golpe será
hay un barco a la deriva, ¿en qué puerto amarrará?

Una vez firmado el trato me refugio en tus estancias
pero en un rato ya estamos disparándonos falacias 
que esta guerra no se acaba con cava, ni diplomacia  (¡ni democracia!)

Vamos cayendo al abismo con dos copillas de más
desnudos, desparramados, como agüita en el sofá.
Se ha roto el paracaídas más fuerte el golpe será
hay un barco a la deriva, ¿en qué puerto amarrará?

Yo te busco, tu me encuentras, desde Andorra hasta Canberra.
Me emperro en firmar la paz, tanta hostilidad me aterra, 
Tres chatitos en un bar, hoy... ¡periodo de entreguerras!».

Cualquier día de estos escuchamos, disfrutamos y comentamos, aquí DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA, alguna que otra canción de El Manin, ¡seguro que no podré remediarlo!, ¡ya no está uno para contenciones y estados represivos!... Mientras tanto yo le pediría a Juan Rubio que sin abandonar lo que hace, ¡que es muy bueno! –la pareja Kanka-Manin ya empieza a ser historia perdurable de nuestra música popular–, se aventure a proporcionarnos un disco con sus canciones pa'que to er'mundo pueda disfrutarlas y, sobre todo, para darle un empujoncito más de alegría, de ternura y de buen hacer a este mundo que ¡sí!..., que podría llegar a ser maravilloso.


«Érase una vez un reino maravilloso
donde brota la abundancia que evidencia a los dichosos
donde los súbditos cenan en púlpitos de emperatrices
animándose las almas entre guisos de perdíces.

Un reino de oro y diamantes de promesas sin preguntas
con remesas elegantes, sin cabezas de segunda.
Una patria solidaria que no entiende de reproches
de corbatas solitarias que redundan en sus coches.

Y todos van para una, y unos van para todos 
me visto como tu quieres, me compro un traje de loro.
Y cada mocho a su olivo, y cada vivo a su lecho
y puedes pedir perdón mientras te leen los derechos.

Si perdemos la pasión por culpa del “no lo intento”
habrá que estar más atentos a esta falta de atención.
Ya no nos quedan guaridas, ni el hospicio ni el convento 
no desperdicies la vida, invéntate el final del cuento.

Vente que te cuente el cuento de unas tierras legendarias
que aquí las hadas del bosque trabajan de funcionarias.
¿Por qué no nos damos cuenta si encima mienten los mismos, 
y siempre a la cenicienta la acusan de terrorismo?

Y aquí el que menos se raja no mira ni de “costao”
Me ha dicho el Maquinavaja, que ahora está “jubilao”,
que menudo desperdicio el pobre de Robin Hood 
se ha quedado sin oficio y ahora curra en Carrefour.

Si perdemos la pasión por culpa del “no lo intento”
habrá que estar más atentos a esta falta de atención.
Ya no nos quedan guaridas, ni el hospicio ni el convento 
no desperdicies la vida, invéntate el final del cuento».
("Reino maravilloso". El Manin).

domingo, 2 de junio de 2013

DE "EL KANKA" Y SU UNIVERSO - 1: UN RENOVADO AIRE SUREÑO PARA LA CANCIÓN DE AUTOR

Manu Clavijo, El Manin y El Kanka en Libertad 8.
(Fotografía de Inés Poveda).

El pasado jueves 30 de mayo, con la Sala Libertad completamente abarrotada –"llena hasta la bandera", como se diría en términos taurinos–, asistí a un espectáculo alegre, crítico, divertido, inteligente y hermoso protagonizado por el cantautor malagueño Juan Gómez "EL KANKA".

Disfruté muchísimo, me reí un montón, y me emocioné bastante porque la vida contemplada desde la perspectiva en que la percibe, la sueña y la canta EL KANKA es realmente –y pese a todo– emocionante, ¡muy emocionante!...

«El día despierta,
yo medio "dormío",
la cosa que arde,
yo muerto de frío,
las calles me brindan
su roto y su "descosío",
yo deshilachándome el corazón,
deshilichándome el corazón mío».
("Rin rin")

Iluastración del disco  "Lo mal que estoy  y lo poco
que me quejo"
de El Kanka,  (Diseño de Anabel Perujo "Pek")

Con El Kanka, desde el primer día que le escuché, antes de que grabara su disco "Lo mal que estoy y lo poco que me quejo", me volvió a ocurrir algo que a lo largo de los más de cuarenta años que llevo en esto de la música me ha pasado de vez en cuando –no con demasiada frecuencia–, y que nunca olvidaré; me refiero al descubrimiento de creadores –compositores e intérpretes– que en un momento determinado irrumpieron, de forma inesperada en el mundo de la música popular, convirtiéndose en verdaderos y bonancibles "huracanes" de renovación para la "canción de autor".

Nunca olvidaré, por ejemplo, el desembarco de Gato Pérez, en Barcelona, renovando la rumba catalana y echando a templar los resabios de la "movida madrileña"; o el deslumbramiento que me produjo Maribel Quiñones "Martirio", en la Plaza de San Andrés, de Sevilla, el 8 de marzo de 1984, cuando revolucionó la copla dignificándola con renovados aires de libertad; o la llegada de aquel "descarao", irreverente y maravilloso Albert Pla que ganó el primer premio de la "IV Muestra Nacional de Canción de Autor para Jóvenes Intérpretes" que se celebró en Jaén, en 1988, y del que tuve la suerte de ser jurado... Imposible olvidar también el impacto que me produjeron y lo importantísimas que fueron para la "canción de autor" en los años setenta Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen –"Vainica Doble" del alma–; y, ya en los ochenta, los muchachos de "La Mandrágora".

Pues bien, con El Kanka, me ha ocurrido algo muy similar a todos los casos anteriores. Estoy plenamente convencido de que –como en todos ellos– su aterrizaje en la música popular  está siendo, y va a ser, muy significativa e importante; Kanka es, desde mi punto de vista, un nuevo huracán de renovados aires sureños que está centrando, dignificando. y poniendo muchas cosas en su sitio en esto de la "canción de autor", y del canto popular, en general.

El Kanka. (Fotografía de Inés Poveda)

Tras escucharle cantar en el circuito habitual de las "salas-templo" de la "canción de autor" que ahora se "estilan", mi amiga Road Ramos –también cantautora de "impacto", lo quiera o no lo quiera– me contó que estaba produciendo el nuevo disco de "El Kanka". A partir de ahí le seguí más de cerca, en la distancia –como a mí me gusta–, y cuando salió el disco esperado me lo compré, lo escuché y definitivamente me quedé "enganchao", no ya a El Kanka –que lo estoy y mucho–, sino a lo que yo llamaría el "Universo Kanca", en el que Juan Rubio "El Manin", por ejemplo, resulta un personaje –¡tremendo músico!– imprescindible.


En la primera escucha de "Lo mal que estoy y lo poco que me quejo" se me mezclaron tres sensaciones y experiencias muy positivas y agradables:

• Por una parte, una gran "sorpresa". Me esperaba un disco bueno, pero no algo tan novedoso y alucinante en todos los sentidos. A ello contribuye, sin duda, el "equipazo" de músicos del que El Kanka supo rodearse: "El Manin" –que no puede ser mejor músico y persona–, Emanuel Pérez "Gato", Alejandro Jordá, Samuel Vidal –¡cuanto le admiro y le aprecio!–, Aure Ortega, Jesús Sánchez, Juan Rojo, Joge Piculate, José Manuel Lucas, Iván García, Antonio Laborda, Piti Martínez y Pedro Chillón, María Rozalén y mi chica Ramos dirigiendo la orquesta... (Imposible dejar de citar, por supuesto, a Anabel Perujo "Pek" que se encargó del diseño)... En fin, todo un buen equipo con mucho "corazón".



• Por otra parte, el disco de "El Kanka" me proporcionó el "placer de disfrutar" con las historias, las melodías y los "guiños" que aquellas canciones me brindaban. Me he escuchado el disco muchas veces y siempre me aporta y me sugiere algo nuevo; es un disco repleto de grandes y de pequeños –pero muy hermosos– hallazgos poéticas y musicales.

• Y, en tercer lugar tuve, y la mantengo, la sensación de "esperanza" y de alegría" porque lo que estaba escuchando, o sea, el Universo Musical y Poético que El Kanca está creando supone realmente una renovación y una verdadera innovación que felizmente nos llega –oportuna, y muy a tiempo–, para "airear saludablemente" a nuestra "canción de autor ", e inyectarle una buena bocanada de alegría que falta le hace. ("Canción de autor" hoy, en cierto casos, "por cierto", bastante anquilosada, aburridilla, falseada y, últimamente, incluso con pretenciosas intencionalidades "mesiánicas" que en realidad no le pertenecen).

El Kanka, (Fotografía de Inés Poveda).

Todo lo que he escrito hasta aquí, en este primer cuelgue sobre El Kanka, en realidad podría sintetizarse y concretarse con orgullo –porque también me siento Sur– diciendo que a este cantautor malagueño le habita y le rebosa ese "genio andaluz" que reivindicaba Blas Infante; "genio" constituido por el optimismo; por un apasionado sentimiento de alegría y de festivo humorismo –que no se contradice con la "seriedad solemne" cuando es necesaria–; y genio andaluz, a la vez, poseedor de una inmensa exaltación imaginativa, y preñado de una encantadora sencillez, que es lo que en estos últimos tiempos vengo reivindicando como el gran valor de la "humildad".

Y por hoy, le pongo freno a mi entusiasmo "kakantiano" –que también es "maninsero"– y dejo para un segundo "cuelgue" la realización de un análisis mas minucioso del "Universo Kanka" y de lo que él llama sus "cancioncillas". Será dentro de unos días, a partir del próximo jueves, a la vuelta de Calatayud, con la exposición "Y la palabra se hizo música" ya inaugurada.

jueves, 11 de abril de 2013

"RUMBANOUCHE'N'ROLL˝ O LA DELICIOSA Y FESTIVA "ORGÍA-RÍTMICO-MUSICAL" PARA TIEMPOS DE CRISIS, DE "PETETE & LA BANDA"

Desde hace varios días, escuchando el nuevo disco de Antonio Hernando "PETETE", titulado "Rumbanouche'n'roll" –que hoy voy a presentar y comentar– vengo reafirmándome en el convencimiento de que nuestra música popular, en general –la que crea e interpreta Petete, para mi, evidentemente lo es–, y, en particular, nuestra "canción de autor" atraviesan un momento realmente brillante y extraordinario desde varias perspectivas: 

Antonio Hernando "Petete".

En primer lugar, respecto a la "calidad", tanto en lo que se refiere a los textos de las canciones, como –y sobre todo– a la música que adquiere en ellas, como debe ser, un valor sustancial y no subordinado. (Hecho que vamos a poder constatar con elocuencia en el disco "Rumbanouche'n'roll" en el que Petete ha cuidado con esmero la formación de su banda y la orquestación de sus canciones, ofreciéndonos, como resultado, una obra que musicalmente es muy hermosa, brillante y de gran calidad).

En segundo lugar, nuestra "canción popular" atraviesa un momento excepcional también respecto a la variedad y a la diversidad de creaciones que se están produciendo siempre en el marco de la "calidad" anteriormente mencionada. En la actualidad, se han roto definitivamente –¡y menos mal!– los rígidos moldes de la "canción de autor" tradicional,  pasando a convertirse –desde mi punto de vista– en un género abierto, libre y diversificado en el que lo que debe ser común y exigible es la honestidad y la coherencia de sus creadores, la creación de ámbitos de belleza y de sensibilidad, y la conexión con la realidad interior –más íntima– del ser humano, y con la conflictiva realidad social que estamos viviendo de forma cotidiana.

Y lo más curioso, –y concluyo esta introducción para entrar de lleno en el nuevo disco de Petete–, es que este momento que estamos viviendo, en relación con la música y la canción popular, al que he calificado de "brillante y extraordinario", coincide, lamentablemente, con una crisis del mercado musical alucinante; crisis que afecta a la industria discográfica, a los medios de difusión y de promoción de la música de calidad –prensa, radio, TV.– o al los circuitos de contratación de conciertos o actuaciones en los que sus responsables, con el pretexto de la crisis, no están dispuestos a hacer ningún tipo de apuesta por la calidad y, menos, por los creadores jóvenes que con gran esfuerzo están intentando abrirse camino.

(¡Menos mal que gentes como Petete y su banda creen en lo que hacen y están luchando por su proyecto contra el mercado musical y contra quien se les ponga por delante!).

Y vayamos ya con el disco "Rumbanouche'n'roll" y con "Petete & La Banda".




En primer lugar, quiero volver a incidir, y a resaltar, la altísima calidad del equipo de músicos con los que Petete ha contado para darle cuerpo a su proyecto que, en realidad, es todo un espectáculo cuajado de estilos, o géneros musicales, que –como el propio nombre del disco indica– circulan de la rumba al rock, pasado por el flamenco –y en general toda la música sureña–, el jazz manouche, el blues, el funky, el rap, o las más arraigas músicas del cine, o del cabaret norteamericano... Resultado del intenso y variado universo musical del que Petete ha bebido toda su vida, y que ha sabido desarrollar y canalizar, de forma muy coherente y armónica, en su nuevo disco "Rumbanouche'n'roll".

Es curioso, en algún momento, escuchando el disco y, en concreto canciones como "Series americanas" o "Reality show", cerraba lo ojos y me imaginaba estar disfrutando con "Petete y La Banda", por ejemplo, en cualquiera de los míticos teatros de la calle Broadway con un cartelazo en la taquilla que dijera: "Localidades agotadas". (De momento, tendré que conformarme con escucharles el próximo domingo día 14 en la sala Clamores de Madrid).

Los responsables de esa especie de "orgía-rítmica-musical" que han participado en la grabación del disco son los siguientes:


A esta banda, hay que añadir colaboraciones especiales como las de Dani Fernán, Samuel Vida, Patricia Lázaro, Alberto Alcalá, Manu Clavijo, Gatoperro, Álvaro Laguna, Alberto Ballesteros, Ruben deGracia, Alfa, Joe Eceiza, Eli Hernández o Diego Araoz.


Petete. (Fotografía de Ibra Youssef).

En segundo lugar, me parece importante resaltar también la variedad o diversidad temática abordada por Petete en los textos de sus canciones. En el marco de esa deliciosa orgía-musical, en la que el nuevo disco nos sumerge, nos encontramos hermosas canciones de amor –por supuesto nada convencionales–, canciones tremendamente críticas –de las que "suavemente hacen pupa"– y canciones que nos aproximan al mundo perceptivo y real en que Petete se siente inmerso, que en realidad, es un mundo compartido, con el que resulta fácil identificarse.

Como muestra, y con el permiso de Petete, os sugiero dos audiciones; el resto ya podréis disfrutarlas cuando os compréis el disco (Recordar: ¡Los discos hay que comprarlos!).

La primera audición corresponde a una hermosa canción de amor que, como decía antes, no es nada convencional, y destella realismo, sensibilidad y cariño por tos'los'laos. Poco tiene que ver esta canción con las que habitualmente nos suelen "echar" por la tele, o por las grandes cadenas de radio. Es el tema con la que concluye el disco.


«Más de un año sin trabajo,
sin blanca por las esquinas,
que los bancos no me quieren
por si les pido yo un día...
que si la bolsa o la vida.
En mi casa hay cucarachas,
mis muebles tienen polillas,
mis bolsillos telarañas,
mi hucha está sin calderilla
y en los bares...ni una caña a mi me fían.

Pero yo soy millonario,
porque millones, y millones,
y millones de veces
me siento así a diario.

No me han tocao' millones,
no me queda dinero,
pero estando contigo
dime pa' qué lo quiero.

Si tú tan rica y yo tan rico...
que nos comen los mosquitos. 
No me han tocao' millones,
no me queda dinero,
pero estando contigo...
el dinero es lo de menos».
("Los mosquitos")

La segunda canción que os propongo escuchar corresponde a las de carácter más crítico. En este caso se trata de un crítica genial, y magníficamente construida, contra los "reality show" a los que en nuestro país hay tanto adicto, y en los que se cuece tanta basura y tanta inmoralidad subliminal.


«No es fácil, no, ser portada de prensa rosa.
Primera regla: baja el escote y así subirá la audiencia.
“Queremos detalles de cuánto cuesta tu silicona,
y sobre todo los centímetros de tu ex en la entrepierna”.

“Hoy conexión en directo, testigo del culebrón
el sobrino del hijo del peluquero que era novio 
de la hermana del vecino del torero”.
“Señor ladrón, ¿su entrevista en qué canal salió?”
“La verdad es que no me acuerdo, mire usté siempre me lío 
cuando hay cheques tan altos de por medio”.

“Si quiere el politono llame al 902”.
Hoy el tertuliano gana más que el presentador.
La polémica está servida en el plató,
pues son carne de reality show.
Son carne de reality show.

Y voy a ser ganador, auque sé que mi voz cazallera no pase el casting.
Segunda regla: si hay edredoning el público no hará zapping.
Todo está lleno de bocazas.
¿No quieres caldo? Toma cien tazas.
Príncipes barriobajeros son el nuevo butanero de las amas de casa.

Pero a mí que no me salven, ni que sigan gritando.
Ruidoadictos, silenciofóbicos.
Borregoadictos, culturafóbicos.
Y que no intereconomicen mi opinión que yo me he informado.
Triste folclore del español: ser carne de reality show.
Ser carne de reality show.

¿Te he dicho ya que le has visto al lobo las orejas?
Qué más quisieras tú aliviar tus quejas
sin acabar entre rejas, sin acabar entre rejas...
Reality show...».

En fin, debo ir terminando este "cuelgue". Antes de hacerlo os cuento tres cositas:

Mañana daré el "buenos días" en mi muro de "facebook" con otra de las canciones del disco, concretamente la titulada "Confetis en el pelo".

Bajo ningún concepto quiero dejar de felicitar a VICENTE CASÍN por las ilustraciones que acompañan al disco... ¡sencillamente geniales!

Y, por último, recordar que esta noche "Petete y La Banda" presentarán su disco en Granada –a las 22 horas en la Sala Boogaclub"– y el próximo domingo día 14 en Madrid, en la Sala Clamores.

lunes, 8 de abril de 2013

DANI FERNÁN. SEGUNDA APROXIMACIÓN A «EL PANK DE MIS HIJOS»

Hoy voy a continuar relatando los pensamientos, las sensaciones y los sentimientos que me ha suscitado la audición del primer disco de DANI FERNÁN, titulado "El pank de mis hijos"; obra que en este momento se encuentra en proceso de depuración de mezclas y de masterización, y que se editará y presentará a lo largo de esta primavera.

Con este relato pretendo centrar la atención sobre la personalidad y la obra de uno de nuestros jóvenes compositores e intérpretes que, desde mi punto de vista, tiene un futuro profesional claro y totalmente esperanzador dada la gran calidad poética y musical de sus creaciones. Pienso que Dani está realizando un trabajo muy cuidadoso, ilusionado y honesto que merece el apoyo de quienes creemos en la "canción de autor" y optamos decididamente por ella.

Dani Fernán (Foto de Inés Poveda)

El jueves pasado comentaban cinco de las canciones que componen el disco; concretamente las tituladas "Mañana", "Que vienen los monos", "Living la vida licht", "Martini rojo" y "Rescate". Ver:


Hoy continúo formulando mis comentarios al resto de las canciones del nuevo disco.

Sexto corte: 
MEDIO CORAZÓN

La aparente simplicidad y la desnudez con la que ha sido arreglada musicalmente esta canción –Manu Clavijo, al violín; y Dani Fernán, a la guitarra–, unida a la magnífica y expresiva dicción de Dani, han provocado que, en una primera audición, al margen de la trama argumental del tema, mi atención y mi sensibilidad auditiva se centrara fundamentalmente sobre el magnífico uso –libre y simbólico– que el creador gaditano hace del lenguaje.

En esta canción Dani nos habla de "afilar los puñales de las lágrimas", o de "llover a bares", o de "hacer eses por todos los mares"; nos deja escuchar como "hablan las heridas con que nos da muerte la vida"; y podemos adentrarnos en sus latidos a través de este juego poético en el que encadena percepciones y sentimientos:

«Mirándote sin verte
y viéndote perdida
y perdiéndome en quererte
y queriendo una salida
y saliendo a por la suerte prometida...
... soy medio corazón latiendo fuerte:
mira...».

Después sí, después he vuelto a escuchar "Medio corazón" intentando objetivizar ese lenguaje, o sea, intentando enmarcarlo en un hilo argumental más objetivo... –¡qué tontería tanto racionalismo por mi parte!–...; al final he llegado a una conclusión: el argumento de esta canción –como el de gran parte de la poÉtica de Dani Fernán– no es otro mas que el de la "pasión" vivida y por vivir...; latente y por latir...; pasión por la vida y contra el desvivir...; pasión por el amor y contra el desamor.

Dani Fernán.

Séptimo corte:
SUDANDO, SUDANDO


Y hablando de pasiones suena la guitarra flamenca de Álvaro Ruiz, y Dani –cantando a dúo con una Rozalén "desgarrá", tierna, libre y "cantaora"–, apuesta decididamente por volver al Sur, y engendra un canto que es cante, copla, canción y palmeo; y que, como tal, tiene duende y conmueve; es desconsuelo, drama y "quejío".

«… y sudando, sudando,
de mi cuerpo te estoy sacando
y la vida a veces se me amarga
y se hace larga …
... esta rabia de las noches como un paria …
... esta loca desazón de amar tu boca …
… este juego que con fuego se desata
 cuando follo con otra … »   

Rozalén y Dani Fernán (Foto Inés Poveda)

Octavo corte:
SUPERFICIAL 

Lo del amor y la pasión a veces es muy "complicao", Dani lo deja muy claro en los dos primeros versos de esta canción: «Quisiera quererte mal, pero me confundo / y tú tan superficial y tus besos tan profundos». El problema es que la superficialidad y el erotismo pueden convivir y, cuando así ocurre, si uno llega a enamorarse, es un lío. 

A uno le gustaría que la relación fuera diferente –menos superficial– y poder navegar un poquito más adentro de la la ropa y de la piel... Y es precisamente en este punto de la canción donde "to'la" banda lo acentúa y lo protesta: Álvaro Ruiz, Alejandro Jordá, Gato, Manin, Manu Calvijo, Alejandro Martínez y hasta el Coppel con su armónica... Y Dani lo canta entre el reproche y la ternura.

«... tu cuerpo endurecido sobre el mío
tiene canciones para pasar el frío ...
... tu boca engarzándome eslabones perdíos ...
... tu aliento, como el mar en una caracola,
tiene canciones que se escriben solas
y a veces no encuentran tu sitio...».

Noveno corte:
1'90   

En este noveno corte de "El pank de mis hijos", Dani Fernán nos canta un "rap" al estilo "funky" al compás de las percusiones –cajón– de Manin; los vientos de Jovis al saxo; las cuerdas –bajo y violín– de Gato y Clavijo; y los coros de Manin y Rozalen.

Dani afirma en esta canción que «se siente vivo interpretando los papeles que el mismo se escribe» al margen del "mercado de los valores", del consumo, del pragmatismo, de los crédito y, en general de cualquier tipo de guión preestablecido que pretendan imponerle y que él se niega a aprender. 

A él lo que realmente le gusta es vivir escribiendo su propia vida; interpretando lo que él mismo sueña y proyecta; y haciéndolo de forma sencilla y cotidiana: «caña con tapa uno noventa»... 

(Con gente como Dani se pueden compartir muchas cañas y es un disfrute, aunque con esto de la crisis las suban a 1'95).

Dani Fernán. (Foto de Inés Poveda)

Décimo y parece que último corte:
EL TRAJE DE VIVIR 

Yo no me lo esperaba y me he "quedao" sin palabras... Alejandro Martínez brillante, convincente y sólido con su piano: Marino Saiz haciendo que las palabras vuelen con el sonido de su violín; y Dani Fernán cantándole nuevamente a la vida como búsqueda permanente y como permanente inconformismo...; en realidad se trata de un "nuevo canto a la libertad" que tengo la completa seguridad –espero y deseo no equivocarme– de que muy pronto pasará a engrosar el "cancionero popular" de quienes –como decía Celaya– «cantamos como quien respira».

«... Me he comprado un TRAJE DE VIVIR,
vivir a mi manera.
... He contado el tiempo haciéndome el cantante
tan contante y tan sonante...
y he gastado el tiempo
en contar el tiempo
con el pulso que me sostiene por dentro
y otro año fuera del tiesto...
... Otro año que será, otro año más sin ti,
el oficio de fumar, el vicio de escribir
ya no me queda más que mi TRAJE DE VIVIR...
...Otro año más perdido entre el ganado,
otro año más buscando y no encontrando
porque no me he conformado...».

Después un SILENCIO... Parece que el disco ha finalizado... 
Uno –o una– se queda pesantivo, relajao...
y, de repente, aparece ¡ALGUIEN CON CARA DE DUENDE!... 
Con él os dejo... ¡Está a punto de llegar!



jueves, 4 de abril de 2013

DANI FERNÁN. PRIMERA APROXIMACIÓN A «EL PANK DE MIS HIJOS»

Hoy, por primera vez en este blog, voy a intentar relatar lo mejor posible –porque no es fácil– el proceso intelectual, y sobre todo emocional, que personalmente he experimentado al enfrentarme a la primera audición de un disco que, como "El pank de mis hijos" –de Dani Fernán– hace tiempo que lo esperaba. 

Para ello, voy a navergar por él, canción a canción, expresando las reflexiones, los sentimientos y, sobre todo, los impactos emocionales que cada una de sus once canciones me ha suscitado. Expresión, que será, sin lugar a duda, subjetiva, pero que, a la vez, va a discurrir muy sujeta a los destellos suceptibles de objetivación que Dani nos ofrece en sus textos poéticos y en las formas que ha elegido para comunicarlos. (Hoy voy a limitarme a presentar y comentar las cinco primeras canciones del nuevo disco).

Este niño se llama Dani Fernán.

Y sin más, inicio la audición –corte primero– y suena la canción 
"MAÑANA"

Me ha dado mucha alegría encontrarme de entrada con esta canción... "Mañana" es precisamente el tema que me permitió descubrir a Dani hace dos años en La Estación de Sevilla, y el que me hizo intuir que me encontraba ante un cantautor de mucho futuro; intuición hoy ya transformada en convicción.

Es una canción muy bella, y con mucha fuerza expresiva, en la que Dani nos narra la experiencia de un amor quebrado a través de un hermoso juego de recursos poéticos que giran en torno al antes y al después de la palabra MAÑANA, o sea, en torno a lo que está por revivirse, o por-venir; y a lo que se pierde y se abandona, pero que quedará siempre latente y vivo en el cuerpo y en la memoria.

"Mañana" ¡sí!: "te pediré las cuentas claras", "saciaré las ganas deshacerme de lo diablos que engendraste en mis entrañas", "tiraré tus cosas por las ventanas", "quizá reviente y estaré serio", "me cobraré la extremaunción de tu mirada" y "te tendré semiausente"...  También "mañana" "revolución" y algo de esperanza: "volar por aquí, por allá, por beber, por vivir, por saber... por existir"...

Pero antes de "mañana" –¡ahora– "hazme el amor eterno", "bésame", "abrázame", "ámame de una vez por todas", "clava un dardo en mi corazón con esa boca", "déjame dormir contigo en tu agujero", "amando los suburbios de tu ombligo", "que hace frío y tengo miedo y aún te quiero".

Revolcón de sentimientos de lo perdido y de lo que se espera que Dani Fernán canta cada día mejor... ¿Cómo se puede crecer tanto con el paso del tiempo en una misma canción? ... Y junto a la voz de Dani ahí esta –como en un gesto de reafirmación– la voz de Rozalén...; y reforzándoles con su complicidad Gato y Manin, Coppel y Marino... ¡menudos cuatro!...

Y sigue sonando "MAÑANA"... ¡todo un "acelerón" de sentimentos y de pasiones para iniciar la audición de un disco con ganas!

Dani Fernán.

Segundo corte
QUE VIENEN LOS MONOS

Asociado al género de la "canción de autor" siempre surge, de una u otra forma, el tema de los "contenidos sociales", de la "protesta" y, en general, del "compromiso" que los creadores deben adoptar frente al mundo y frente a la realidad cuando se experimentan o se perciben procesos antidemocráticos y de deshumanización. 

Hay quienes deciden canalizar ese compromiso de forma directa en positivo, o en negativo: En positivo hablando de "mundos nuevos" que nacen y marcando indicadores o caminos de transformación –posición que a veces puede rozar con planteamientos verdaderamente mesiánicos–. O en negativo, denunciando de forma directa todo tipo de injusticias y de fechorías antidemocráticas.

También los hay, y este es el caso de Dani Fernán en esta canción –y, en general, en toda su obra–, que optan por acudir a un lenguaje más metafórico, más simbólico –incluso más satírico–; lenguaje musical y poético que aparentemente puede parecer menos crítico y transformador, pero que en realidad es mucho más hiriente y corrosivo –y en consecuencia más eficaz– para la descomposición de la basura social, de la hipocresía y de la sinvergoncería que subyace y reina, con frecuencia, en las variopintas esferas del poder palaciego, parlamentario o económico.

... "Y regresan los monos" –canta Dani–... Hace tiempo parece ser que los seres humanos habíamos superado a los monos en la escala evolutiva y que habíamos logrado pensar, sentir, amar, conmovernos, ser generosos y solidarios, y desarrollar sensibilidades y ternuras... ¡Pues no señor!... "Vuelven los monos a jurar las leyes del león!...; "¡y vienen con hambre! ¡con instinto de lucha y posesión!"... Y reina la irracionalidad: la vuelta a la fiera, a la brutalidad –"si yo me acerco me muerdes y si te acercas te muerdo"–; es la vuelta a la corrupción, a la explotación y al despotismo... 

¡Y... de repente entran en la canción –reivindicativas y contestarias– la flauta de Jovis y la guitarra flamenca de Álvaro Ruiz, y, a partir de ahí, el levantamiento y la buena marcha orquestal y antisistema se generaliza! ... ¡Que vienen! ¡que vienen!... ¡pues vamos a por ellos!

Dani Fernán.

Tercer corte:
LIVING LA VIDA LIGHT

Ahora Dani decide darle un repaso a los estranjerismos pijos de la "burguemierdesía" y a la "gilopollez", o sea, al destrozo al que suele ser sometida nuestra lengua pero, ¡eso sí!, con "modernidad", con  "mucha marcha" y siguiendo el compás... 

¡Joder, me están entrando ganas de mover el esqueleto que, por cierto, ya lo tengo un poco "tocao"!... ¡La culpa, en el fondo, la tienen, en este caso Alejandro Jordá con la batería, Álvaro Ruiz, ahora con su guitarra eléctrica, Gato al bajo, y Manin –¡ay el Manin!– con las percusiones.

«… yo tengo feeling con la jet-set
que nunca come de tupper-ware…
… no sé si estoy hasta los cojones
o simplemente tengo estréss,
pero tengo standing y tengo un parking
sin overbooking y voy de catering con mis groupies
y por Snoopy que llego chupi a final de mes…».

Dani Fernán.

Cuarto corte: 
"MARTINI ROJO"

En algo más de cinco minutos, no se puede "contar-cantar" mejor una historia, o una situación, que en realidad dura tres horas y media.

Son las cuatro de la madrugada... Alejandro Martinez está tocando el piano... Huele a romanticismo, se respira nostalgia y soledad... Mientras tanto él –el protagonista–, ahí está "borracho como un perro y solo como un gato" intentando aclarar sus ideas...; mientras tanto "la luna se derrama por el borde de la cama"...; y suena "un reloj que se deshora"... 

Dan las cinco y diez y Manu Clavijo se dispone a arrancarle recuerdos e introspecciones al violín–... "buscar por dentro", "ponerse a tiro", "la aurora con retraso"...; "discutirse las cuestiones frente al espejo como un loco"... ... ...  –Gato con el bajo y Jordá  con  la batería dilatan el pasar de las horas–... ... ...  "Borracho..., martini rojo..., son las siete menos cuarto"...; "desgranarse en el papel", "desnudar la piel"... "A las siete y media  ya clarea"...; "que suba la marea..., acabo este poema..., espero que lo leas".

De cuatro a siete y media ha transcurrido esta historia de amor roto y de soledades... De buscarse por dentro... Bellísima canción que nos da la medida justa de la calidad poética, interpretativa y musical de este Dani Fernán que canta porque necesita «buscarse por dentro, desgranarse en el papel, y desnudar su piel»; ¡me gusta!.., esta podría ser la imprescindible estrategia para crear y, al tiempo definir, eso que llamamos "canción de autor".

Dani Fernán. (Fotografía: Inés Poveda)

Quinto corte: 
"RESCÁTAME"

En esta canción -última que voy a comentar en el "cuelgue" de hoy– se conjugan y se hacen especialmente explícitos, desde mi punto de vista, dos de los rasgos de la personalidad artística de Dani Fernán que considero más valiosos y significativos:

El primero –ya lo he expresado en otras ocasiones anteriores– es que Dani Fernán, con sus creaciones, está contribuyendo con mucha calidad y con mucha frescura al resurgir de lo que en su día calificamos como  "Nueva Canción del Sur". Escuchando a Dani no puedo dejar de pensar en aquellos días en que conocí y escuché cantar por primera vez a Carlos Cano, a Antonio Mata, a Benito Moreno, a Jesús de la Rosa, o a Lole y Manuel...; incluso, hace un momento, he llamado por teléfono a Juan de Loxa –creador de "Manifiesto Canción del Sur"– y por teléfono le he hecho escuchar esta canción... Coincide totalmente conmigo; me comentaba: "Fernando, es curioso y muy interesante, con este chico, de nuevo el País Andaluz se va a derramar por todos los sures".

El segundo rasgo que Dani manifiesta en esta canción ya lo he mencionado antes, me refiero a su capacidad para denunciar y criticar lo que está aconteciendo en nuestro país y en el mundo, pisando tierra, con mucho humor y con mucha ironía; cualidad que, sin duda, le nace de su indiscutible e irrenunciable identidad gaditana.

«Yo quiero que me rescaten
Y me inviten a la fiesta,
Yo quiero que me rescaten
Y me contraten para la orquesta
Yo pongo los acicates
Y el chocolate para la siesta
(Te pido)
… rescátame por favor…».

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Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...