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jueves, 30 de octubre de 2014

"¡SÍ, SÍ Y SÍ"... ES URGENTE RESCATAR LA MEMORIA CONTRA EL OLVIDO... «DE MIKEL LABOA Y DE SU INCUESTIONABLE GRANDEZA».

Hace dos días que me persigue un pensamiento  que me gustaría compartir con todos los amigos y amigas de aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA

Estamos incorporando a los contenidos de la Web «CANCIÓN CON TODOS» la biografía y la obra –más de 18 discos editados– del gran músico y cantautor vasco MIKEL LABOA fallecido en el año 2008 y está resultando un trabajo "apasionante".... Mikel ha sido y es, sin duda, uno de los más grandes –¡grandísimos!– creadores del siglo XX en nuestro país. Yo me atrevería a compararle, en el ámbito de la música, a grandes e inmortales creadores con Brassens, Dylan, Cohen, Springsteen, Lenon o Yupanki.

Sin embargo, desde mi punto de vista, fuera del país vasco –e incluso dentro, en ciertos sectores– no se le valora como realmente correspondería a su trabajo y a su imprescindible aportación cultural en el ámbito de la música y de la literatura... No se le valora y no se le conoce por la mayoría de la juventud –incluida los jóvenes cantautores– lo que es más dramático y preocupante.

Verdaderamente es muy lamentable la poca valoración que tenemos en este país hacia nuestros genios, más si esos genios escriben, o cantan, en euskera, en catalán o en gallego; situación que no se produce curiosamente con los "famosísimos" que cantan en inglés –por ejemplo– aunque una gran mayoría de sus seguidores no conozcan ni entiendan ese idioma.

Reivindicar a nuestros indiscutibles GRANDES CREADORES y rescatar con apasionamiento su memoria contra el olvido, es una de mis obsesiones. Bendita obsesión que empuja ese proyecto por el que estoy luchando... ¡ya sabéis!.... ¡CANCIÓN CON TODOS!... Y obsesión que hoy me pide y me lleva a reivindicar con toda mi alma a MIKEL LABOA.

Reivindicación que voy a hacer simplemente evocando un hermoso texto del escrito Bernardo Atxaga publicado en la carpeta del disco "Xoriek 17" publicado por Mikel Laboa en 2005.




«Si quisieramos hacer una jaula de palabras y meter en ella a Mikel Laboa, deberíamos pensar en los comienzos del siglo XX y decir: "Hubo una gran crisis, y los pintores, los músicos, los escritores, percibieron con más claridad que nunca la poquedad de su expresión. Los lenguajes y los modos heredados del pasado se les mostraron de pronto falsos, cuando no triviales o tontamente burgueses. Llegó entonces la Primera Guerra Mundial, una de las más crueles de la historia, llegó luego Guernica, llegó Auschwitz, llegó Hiroshima, y los pintores, los músicos, los escritores, iniciaron su lucha contra la Bestia Inmunda de la Muerte creando obras que, forzosamente, hacían frontera con el silencio. Se valieron para ello de la tradición popular, de los modos expresivos que son propios de los niños y de los locos, de las formas artísticas menospreciadas por la alta sociedad. Se trataba de sacar al lenguaje de su marasmo, de no usarlo como mero maquillaje, como retórica. Así obraron Bertolt Brecht, Tristan Tzara o Paul Celan. Así Ungaretti y John Cage, Picasso y Dubuffet, Roy Hart y Joan Brossa.

Como el Ave Fénix, los pintores, los músicos, los escritores, vuelven una y otra vez a la vida, vuelven a volar por encima de las cenizas de la realidad. Es el caso, también, de Mikel Laboa. Así es como se ha movido por el mundo, por todos los mundos. Mikel Laboa: un artista singular, solitario, hermano de la gente que también ahora, a comienzos del siglo XXI, vive en crisis.

He construído una jaula para atrapar a Mikel Laboa. Pero miro dentro, y no lo veo. Probablemente, se me ha escapado volando.»


miércoles, 23 de julio de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «MIKEL LABOA»

MIKEL LABOA

Este "retrato íntimos" los escribí en el mes de diciembre de 1997, 
o sea, once años antes de que nos dejara; 
concretamente Mikel murió el 1 de diciembre del 2008.

Tal vez una de las experiencias más mágicas y más extraordinarias que se pueden vivir es la del encuentro libre y sensorial con la expresión artística, en cualquiera de sus manifestaciones; la experiencia que supone sumergirse en ese espacio de comunicación libre, íntimo y sereno en el que, abandonado al eco de tus sensaciones y de tus sentimientos –y sin más mediación que la obra de arte en sí misma–, descubres como sutilmente te va penetrando y te prende.

En ese momento es cuando más estalla la magia –la magia o el encantamiento–; y cuando el objeto artístico se hace un poco tú mismo, y sientes como se integra en el más reservado rincón de tu intimidad; rincón en el que estallan la sensibilidad y el sentimiento, en el que fluyen la imaginación y la fantasía y donde uno va atesorando las realidades que más ama y a las que acude, de vez en cuando, para salir de los túneles, y para realimentar los deseos de vivir.

Esta experiencia fue la que yo pude vivir, hace ya bastantes años, cuando escuché cantar por primera vez a MIKEL LABOA. Aquel hombre manaba música por todos sus poros y tenía una voz que, desde el primer momento, me resultó misteriosa e irresistiblemente atractiva.

De Mikel siempre me llamó la atención la forma en que interiorizaba y recreaba la música y la canción tradicional de euzkadi, y el tono justo y medido que sabía darles a los textos de los poetas cuando se decidía a ponerles música –poetas vascos, como Xavier Lete "amigo del alma", Bernardo  Atxaga o Joseba Sarrionandia; o Bertolt Brecht, a quien tan brillantemente ha recuperado–; pero, realmente, lo que, desde siempre, más me impresionó de este creador  fueron esas composiciones a las que él llama "lequeitios" y que, para mí, no son otra cosa que una experimentación del arte en libertad –en este caso, a partir de la palabra, del sonido y de la música–; una especie de juego creativo extremadamente sensorial, capaz de crear climas y ámbitos de gran belleza, de honda sensibilidad y, sobre todo, de libertad, –los "lequeitios" de Mikel Laboa nacen de la libertad y a ella nos conducen o nos invitan irresistiblemente–.

Discos de Mikel Laboa ilustrados por José Luis Zumeta.
Años 1974, 1989, 1990 y 2007

En estas composiciones, que podríamos calificar de expresionistas, Mikel deja entrever esa libertad a la que acabo de hacer referencia, pero, a la vez, no puede prescindir de transmitir o transpirar en su música los colores, los paisajes, los sonidos, los sentimientos, la historia y, yo diría, que hasta los olores del pueblo y de la realidad vasca a la que él tanto ama. (Concretamente su "Lequeitio 9: Mugak" es, desde mi punto de vista, una de las obras más hermosas que se han creado entre nosotros en estos últimos años).

Recuerdo que en la época en la que profesionalmente me dediqué a la enseñanza hice numerosas experiencias con esas composiciones de Mikel Laboa; entre ellas, una consistente en poner aquella música a mis alumnos de diez y doce años, invitarles a relajarse y, tras la audición, pedirles que expresaran plásticamente lo que aquella audición les había sugerido. Los resultados siempre fueron sorprendentes; mis alumnos y alumnas no entendían el euzkera y, por tanto, sus claves perceptivas no podían centrarse más que en la música y en el tono de aquella voz que se les confidenciaba en una lengua distinta de la propia; claves que les resultaban suficiente –dada su expresividad y su elocuencia– para llegar a una expresión libre verdaderamente impresionante. (De aquellas experiencias, lo que más recuerdo es el clima de silencio y de interiorización que siempre provocaban los "lequeitios" de Mikel Laboa).

En este "retrato íntimo" sólo he querido dar las pinceladas que perfilan la personalidad de Mikel Laboa como uno de nuestros más importantes músicos contemporáneos. Él ha sido, y sigue siendo, uno de los personajes que supo romper con cualquier tipo de estereotipo que se pudiera aplicar a la llamada "canción de autor"; y él ha sido, también, uno de los maravillosos culpables de esta historia en la que el arte y la libertad un buen día decidieron tomarse de la mano para apuntalar la esperanza y para alentarnos, día a día, en el presente, y siempre hacia adelante, mirando hacia el futuro. "Gure baitan datza eguzkia,/ illuna eta izotza / urratu dezakeen argia / urtuko duen bihotza"... "En nosotros está el sol –nos canta–, el corazón que puede fundir y la luz que puede desterrar el hielo y la oscuridad"».

viernes, 17 de mayo de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!" (6ª Parte)








Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos" (1998);
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (6), que hace 
referencia al nacimiento de la "nueva canción vasca".


Y cambiamos de plano: EUZKADI; años cincuenta.

«Mi madre es de la parte de Hernani y mi padre de San Sebastián. Ella era campesina y él obrero.Yo nací en La Antigua, barrio popular de San Sebastián. [...] Éramos ocho hermanos... [...] Desde siempre en mi casa estaba instaurado el euskera. En la escuela, en cambio, nos obligaban a hablar en castellano. [...] Por una parte había una represión por parte de los maestros, que lo menos que te decían era "que hablaras en cristiano", y, por otra, el cachondeo de los otros chavales que se reían de nosotros. A veces para vencer los problemas, tomábamos la fácil solución de hablar en castellano, pero bastaba una mirada severa de nuestro padre para que comprendiéramos lo que nos quería decir: "Aquí estamos en Euzkadi y no hay por qué hablar en castellano". En esto mi padre fue siempre tajante, había otros casos de padres que estaban acojonados y que preferían que sus hijos salieran adelante en la escuela. Entonces abandonaban el euzkera. Yo ahora creo que mi padre adoptó una postura muy justa».

Estas son unas declaraciones realizadas para la revista OZONO, en 1977, por Imanol –una de las voces claves de la música y de la nueva canción vasca–; palabras que ilustran claramente, una vez más, aquella represión ejercida por la dictadura sobre los elementos que constituían las base o las fuentes de identidad de nuestros pueblos, en este caso, la "lengua"; actitud absolutamente cegata que desconocía, o al menos no quería reconocer, la riqueza y la grandeza que siempre fluye del encuentro en el profundo respeto hacia la diversidad.

Imanol y Marina Rossell en la presentación del libro
«Crónica cantada de los silencios rotos» y de la exposición
"Arte y canción". Círculo de Bellas Artes de Madrid, 26 de febrero de 1998.

Y junto a la represión de la lengua, en aquellos tiempos, también el total desprecio hacia toda la cultura popular tradicional y, en particular, hacia la tradición del canto y de la danza, tan arraigada en el corazón de Euzkadi. Un patrimonio cultural riquísimo y lleno de vitalidad que, en 1922, el padre Resurrección María de Azkue había recogido, a partir de una minuciosa investigación, en dos publicaciones históricas: "Cancionero popular del País Vasco" y "Literatura popular del País Vasco". Publicaciones que se completaron con las investigaciones del padre José Antonio Donostia; del capuchino y musicólogo navarro Jorge de Riezu –que elaboró un cancionero con el nombre de "Flor de canciones populares vascas"–; y del etnólogo José Miguel de Barandiarán. Obras e investigaciones que se convirtieron en una especie de referentes a los que acudirían, en los años sesenta, aquellos jóvenes que se empeñaron –y lo consiguieron– en recuperar, a través de la canción, lo que desde el sistema centralista les estaba siendo negado.


Es en ese contexto en el que se va a ir entretejiendo este nuevo "plano medio" de la "crónica cantada de los silencios rotos" que estoy escribiendo.

1961. Bayona. Mikel Labeguerie, médico de pofesión, nacido en Ustaritz –ciudad de la provincia vasco-francesa de Laburdi– graba los que podríamos considerar como los dos discos pioneros de lo que será, a partir de ahí, la "nueva canción de Euzkadi.

Mikel Labegueríe.


En uno de esos discos Mikel Labegueríe interpretó y grabó, por ejemplo, la canción "Aurtxo-aurtxoa", nana en la que expresa el lamento de un mujer, que acuna a su hijo, evocando la ausencia del padre, qe se encuentra en prisión como consecuencia de un conflicto político. Os sugiero escucharla en el siguiente vídeo:


«Izu egin lo, aita urrun da, Euskadiren serbitzuko
zure ondoan ama daukazu, ez zaitu iñoiz utziko.
Aurtxo. aurtxoa, izu egin lo,
emen nauzu zu zaintzeko.
Izu egin lo, aita preso da zu biar libro izateko.
Egun batian etorriko da gu biokin bizitzeko.
Aurtxo-aurtxoa, izu egin lo,
emen nauzu zu zaintzeko.
Izu egin lo, ilunagatik zeruan izar bat dago.
Mila ta mila izango dire aita libratu ta gero.
Aurtxo-aurtxoa, izu egin lo,
emen nauzu zu zaintzeko».
("Aurtxo-aurtxoa". Michel Labeguerie)

«Duerme, duerme, que tu padre lejos está sirviendo a Euskadi. / Tu madre, que a tu lado vela por ti, nunca te abandonará. / Niño duerme / que a tu lado estoy para cuidarte. / Duerme, duerme, que tu padre está encarcelado para que tú puedas ser libre el día de mañana. / Llegará un día en el que volverá para estar con los dos. / Niño duerme / que a tu lado estoy para cuidarte. / Duerme, duerme en la oscuridad de la noche, que en el cielo todavía hay una estrella / y miles y miles habrá el día en que tu padre sea puesto en libertad. / Niño, duerme / que a tu lado estoy para cuidarte». ("Aurtxo-aurtxoa". Michel Labeguerie).

Dos años después, Mikel Laboa da su primer recital de canciones tradicionales en euzkera en el teatro Argensola, de Zaragoza (1963), y al año siguiente graba en Bayona, su primer disco: "Lau herri kanta".

Aquel fue de alguna manera, el resorte que provocó que empezaran a surgir todo un conjunto de jóvenes creadores, bien integrando grupos musicales, como fue el caso de Argia, al que perteneció inicialmente Imanol, bien de forma individual, como los hicieron Xabier Lete, Lourdes Iriondo o Benito Lertxundi.

Arriba Imanol. Abajo, de izquierda a derecha: Xabier Lete,
Lourdes Iriondo
y Bento Lertxundi.

En un principio, la mayoría de ellos se iniciaron rescatando y recreando el folklore popular, tomado de los cancioneros, en sus múltiples variantes, para enseguida ir evolucionando, en la mayoría de los casos, hacia creaciones propias, en la mayoría de los casos, hacia creaciones propias, bien poniéndoles música a los poetas vascos contemporáneos, bien cantando sus propios textos, tanto los de corte más intimista como aquellos de una mayor proyección social y política, es decir, reflejando la realidad que en esos años se estaba viviendo en Euskadi; una realidad negativa y despersonalizadora de la que pensaban que sólo era posible liberarse a través de un proceso de toma de conciencia crítica por parte del pueblo; y de aquí el gran hallazgo de aquella generación –un hallazgo que simultáneamente se producía en todo el Estado–: la canción podía ser el vehículo que provocara el despertar de esa conciencia crítica, dadas, sobre todo, sus posibilidades de comunicación directa, clara, sencilla, y además dirigida a lo más profundo y a lo más íntimo de la persona, a su sensibilidad y sus sentimientos.

Era el nacimiento de una revolución extraordinariamente positiva y esperanzadora: «la revolución desde la cultura popular»; y esto Euzkadi lo entendió bien desde el principio. Al mismo que surgía una nueva canción, se iniciaron toda una serie de acciones culturales de gran interés; por ejemplo, la recuperación de instrumentos populares, algunos tan ancestrales como la txalaparta; o la realización de actividades de promoción y creación artística, a nivel popular, en el ámbito de la pintura, del teatro o de la danza. Con todo aquello empezó a forjarse un movimiento cultural compacto que cuajó definitivamente en 1966. Es  necesario destacar la presencia y el apoyo entusiasta prestado, en aquel momento, a todo ese movimiento, por el escultor Jorge Oteiza, de quien dijo Gabriel Aresti –y es verdad– que fue un gran profeta.

Jorge Oteiza.

En el nacimiento y en la consolidación de la nueva canción vasca, como ya anunciaba con anterioridad, Mikel Laboa desempeñó un papel fundamental, Mikel, al igual que Paco Ibáñez en París, se inició interpretando canciones sudamericanas –él solía evocar el impacto que le produjo escuchar la mítica canción "Preguntitas sobre Dios", de Yupanqui, o los desgarrados y sensibles cantos de Violeta–. Después se introdujo en la tradición musical y poética de Euzkadi, y seguidamente, influenciado por las canciones de Labeguerie, antes citadas, decidió lanzarse a crear e interpretar sus propias canciones.

Mikel Laboa.

Durante una etapa de su vida Mikel Laboa estudió psiquiatría infantil en Barcelona y allí, dadas sus inquietudes y sus búsquedas musicales, conectó con el colectivo Els Setze Jutges. Impactado, sin duda por los planteamientos y por la línea de creación y de desarrollo que estaba adquiriendo la "nova cançó", a su regreso a Euzkadi se puso en contacto con Oteiza, Xabier Lete, Lourdes Iriondo y Benito Lertxundi y, en 1966, fundaron el colectivo EZ DOK AMAIRU ("No hay trece"), grupo inicialmente integrado por Jesús y José Artze, Julián Beraetxe, Lourdes Iriondo, Mikel Laboa, Kepa Garbizu, José Ángel y Juan M. Irigarai, Benito Lertxundi, Xabier Lete, José María Zabala, Julen Lekuona y Luis Bandrés.


Diversos miemos del grupo Ez Dok Amairu posando
junto al cantante Atahualpa Yupanqui (tercero por la izquierda):
Jose Anton Artze (segundo por la izquierda), Benito Lertxundi (cuarto),
Mikel Laboa (sexto), Jose Angel Irigarai (séptimo),
Xabier Lete (agachado, el primero por la izquierda)
y Lourdes Iriondo. El último a la derecha es Paco Ibáñez.

Víctor Claudín, en su libro "Canción de autor en España", recoge unas palabras de Mikel Laboa en las que se nos cuenta el origen del nombre que decidieron darle al grupo:

«El nombre lo había pensado Oteiza y está sacado de un cuento popular. A San Martín el Herrero se le presenta el diablo para comprar su alma, entonces le dice que va a empezar a enumerar y él tiene que decir una palabra en cada número: 3, la Trinidad; 12, los Apóstoles... Cuando llega al número 13, no recuerda nada y dice: "Ez dok amairu" ("no hay trece"). Jorge lo tomó en el sentido de que no hay trece con la cultura; que se había roto el maleficio que pesaba sobre la cultura vasca; que iba a seguir adelante».

Y así fue: la cultura vasca, a partir de ese momento, iba a recibir un fuerte impulso gracias a la voz y el canto de sus poetas. Entre aquellas voces de lo años sesenta, que supieron alzar sus cantos por la libertad, es imposible no dejar de evocar una voz serena y limpia de mujer: la voz de Lourdes Iriondo.


«¡Ay, noche!
¿Qué te ocurre en el silencio?
Pones triste el corazón.
Nos oscureces la mente.
En la soledad el viento llora.
El mar se queda mudo al venir tú
¡Ay, noche!… 
Me haces recordar
que también es oscuro este mundo en el que vivimos,
que hay mucho miedo, odio, maldad e injusticias tristes.
Pero de noche sueño 
que mañana por la mañana el mundo será mejor,
que en la negra noche de los hombres 
la paz, la esperanza y un nuevo amor renacerán,
que en la negra noche de los hombres
renacerá la paz en la noche, en el silencio,
la promesa de la luz mañana por la mañana,
en la noche, en el silencio más absoluto,
la promesa de la luz,
en la noche negra de los hombres».
(“Noche”. Xabier Lete - Lorudes Iriondo)

«Ai, gaua / Zer dezu / Zer dezu / Isiltasunean? / Triste jartzen dezu bihotza. / Ilutzen diguzu gogoa. / Bakardadean / haizeak negar egiten du, / itsasoa mutu gelditzen da / zu etortzean. / Ai, gaua / Zer dezu / Zer dezu / Isiltasunean? / Zuk oroiarazten nauzu / gu bizi geran mundu hau ere / iluna dala. / Bildur gorroto gaiztakeri / Ta injustizi triste asko / Bai badirala / Ai, gaua / Zer dezu / Zer dezu / Isiltasunean? / Bainan gauez amets egiten det / bihar goizez mundua hobea izango dala, / gizonen gau beltzean pake itxaropen / ta maitasun berri bat / piztuko dirala, / gizonen gau beltzean / pake piztuko dala, / gauean, isilean, / argiaren promesa / bihar goizean / gauean isil-isilean / argiaren promesa / gizonen gau beltzean». (“Gaua”. Xabier Lete - Lorudes Iriondo)

(El el próximo "cuelgue" dedicado al libro "Crónica cantada de los silencios rotos" continuaré desarrollando el origen y la evolución de la "nueva canción vasca").

viernes, 10 de mayo de 2013

«VADEMÉCUM MUSICAL» - TERCERA SELECCIÓN DE «FARMACOCANCIONES»

Seguimos ampliando nuestro VADEMÉCUM MUSICAL, hoy con cinco canciones, una interpretada en euskera y cuatro en catalán. Estas canciones, además de sus indicaciones específicas, son muy recomendables para aquellas personas que padecen prejuicios lingüísticos realmente enfermizos; sobre todo para las personas –entre ellas muchos jóvenes– que se "hartan" de escuchar canciones, por ejemplo, en inglés, y no soportan, o se niegan a disfrutar, de las canciones que se crean dentro de nuestro país en euskera, en catalán o en gallego.

TXORIA TXORIT canción de Mikel Laboa. Especialmente recomendada para personas que sufren la duda de si han tomado correctamente, o no, una decisión importante; duda fácilmente superable cuando la decisión tomada es la más justa y la que, en realidad, más se deseaba.


«Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro».

«Hegoak ebaki banizkio / nerea izango zen, / ez zuen aldegingo. / Bainan, honela / ez zen gehiago txoria izango / eta nik...  / txoria nuen maite».

HOMENATGE A TERESA canción de Ovidi Montllor. Imprescindible para recuperar los mejores y más bellos recuerdos de la infancia y para consolidar en ellos, y desde ellos, la mejor de la propia identiedad. También recomendable para eliminar prejuicios y para renovar una mirada limpia.


«Como un recuerdo de infancia
siempre recordaré
a "la Teresa"
bailando el vals;
quizá fue lo que hacía
con alguien a quien amó
cuando algún bombardeo
la volvió loca.

Los chiquillos la sequíamos
y en un solar apartado
nos instruíamos
a su alrededor,
Medio desmadejada,
nos mostraba las piernas
y nos daba lecciones
de anatomía

Nos contó como veníamos,
y que los Reyes de Oriente
no existían.
Ni lobos, ni espíritus.
Nos hablaba del amor
como la cosa más bella
y bonita.
Sin pecados.

Nos enseñó a bailar
y a cantar y a amar.
De esto ella era
la que más sabía.

Con una flor en el pelo
y un pañuelo negro en el cuello
y faldas largas
y un cigarrillo,
fue la burla de los grandes
y la maestra más querida
de los niños.

Hoy, de mayor, comprendo
todo lo que por ti siento
y te lanzo un homenaje
a los cuatro vientos.
Como un recuerdo de infancia
siempre te recordaré, Teresa
bailando el vals».

«Com un record d'infantesa ⁄ sempre recordaré ⁄ a la Teresa, ⁄ ballant el vals. ⁄ Potser fou l'últim fet / amb algú que estimés / abans que un bombardeig / la tornés boja. / Tots els xiquets la seguíem / i en un solar apartat / ens instruíem / al seu voltant. / Mig descabellonada / ens mostrava les cuixes / i ens donava lliçons / d'anatomia. / Ella ens va dir d'on veníem. / I que els reis de l'Orient / no existien. / Ni llops ni esperits. / Ens parlava de l'amor / com la cosa més bonica / i preciosa. / Sense pecats. / Ens ensenyà a ballar / a cantar i a estimar. / D'això ella era / la que més sabia. / Amb una floreta al seu cap / i un mocador negre al coll / i faldes llargues / i un cigarret. / Vas ser la riota dels grans, / i la mestra més volguda / dels infants. / Ara de gran comprenc / tot el que per tu sent / i et llence un homenatge / als quatre vents. / Com un record d'infantesa / sempre et recordaré a tu, / Teresa, / ballant el vals».

INSUBMIS canción de Lluís Lach. Para inyectar auditivamente en lo más profundo del alma  y para reafirmar valores como la paz, el amor y la no violencia.

Esta "farmacocanción" es especialmente indicada para cuando a uno se le despiertan los instintos violentos, belicistas o armamentales; y para comprender, respetar y admirar a los seres humanos que practican la insumisión.


«Que nada hay donde miran tus ojos; 
que hacia donde vas, allá adonde vas nadie te espera; 
que eres cautivo de quimeras aún adolescentes;
que es inútil el gesto de tu corazón aún demasiado valiente;

Que no habrá manos para las tuyas,
si están vacías por bondad...

Así te amo, insumiso a las armas.
Así te amo, si el coraje no deja que sometas a nadie.

Porque ni sabes ni quieres aprender el terror;
porque no sientes ni crees en el odio para tus proyectos de amor;
porque no eres la chatarra de un robot asesino;
porque imaginas la paz más allá de un mercado entre verdugos.

Siempre hay una primavera
que nos espera más allá del sueño...
Así te amo, insumiso a las armas.
Así te amo, si el coraje no deja que sometas a nadie».

«Que no hi ha res on miren els teus ulls; / que cap on tu vas, allà on vas, no t'hi espera ningú; / que ets captiu de quimeres encara adolescents; / que és inútil el gest del teu cor encara massa valent; / que no hi haurà mans per a les teves / si són buides per bondat.../ Jo t'estimo així, insubmís a les armes. / Jo t'estimo així, si el coratge no et deixa sotmetre ningú. / Perquè no saps ni vols aprendre el terror. / Perquè ni sents ni creus en l'odi pera als teus projectes d'amor. / Perquè no ets la ferralla d'un robot assassí. / Perquè imagines la pau més enllà d'un mercat entre botxins. / Sempre hi ha una primavera / que ens espera, somni enllà... / Jo t'estimo així, insubmís a les armes. / Jo t'estimo així, quan el coratge no et deixa sotmetre ningú».

L'ÚNICA DIFERÈNCIA de Feliu Ventura. Eficacísima canción para curarse de la tendencias machiatas, de los machismo consagrados y de la inclinación a creer, o a sentirse, dominados por las desigualdades y las diferencias –absurdas e inexistentes–, por ejemplo, entre hombres y mujeres. Se recomienda administrarla en actitud y situación muy relajada.


«Ahora que eres mayor lo recuerdas 
y aún te ves jugando 
con muñecas a padres y madres. 
Sin querer o sabiéndolo 
te habían educado 
en un mundo dominado 
por los hombres. 

Pero ahora que hemos crecido, 
nos vemos más iguales, 
porque la única diferencia entre tú y yo, 
es aquel cuerpo que yo estime, 
es aquella mirada que quiero. 

Ahora soy mayor y lo recuerdo 
y aún me veo llorando 
– "No llores que los hombres no lloran". 
Los prejuicios nos llevan 
a la sucia desigualdad 
que crea los muros de las diferencias. 

Rompamos los prejuicios y 
nos veremos más iguales, 
porque la única diferencia 
entre tú y yo, 
es aquel cuerpo que yo estime, 
es aquella mirada que quiro».

«Ara que ets gran / ho recordes / i encara et veus / jugant / amb nines  / a pares i mares. / Sense voler / o sabent-ho / thavien / educat  / a un món dominat / pels homes. / Però ara que hem crescut, / ens veiem més iguals, perquè / lúnica diferència / entre tu i jo, / és aquell cos que jo / estime, / és aquell esguard que / vull. / Ara sóc gran / i ho recorde / i encara em veig / plorant / No plores que els homes no ploren. / Els prejudicis / ens porten / la bruta / desigualtat / que fa murs de les / diferències. / Trenquem els prejudicis i / ens veurem més iguals, perquè / lúnica diferència / entre tu i jo, / és aquell cos que jo / estime, / és aquell esguard que vull».

BIR DEMET YASEMEN canción de Maria del Mar Bonet y de John Berberian. Estimulante para potenciar el deseo de amar y de encontrarse, cuerpo a cuerpo, con la persona amada.


«El deseo no ha muerto,
mi deseo por ti.
Es inútil llorar,
es inútil morir,
el deseo está aquí
y así no acabará.
Es inútil no llorar,
es inútil no morir,
el deseo es más fuerte,
se abre camino a ciegas.

Por más que me lamente, mi deseo
no ve, ni oye, ni comprende esperas
y por más que me aleje, mi deseo
surge de mí y te llama.

Es inútil llorar,
es inútil morir,
el deseo está aquí
como sale el sol al amancer.
Es inútil llorar,
es inútil morir,
el deseo es tozudo
y trenza su camino.

Por más que me lamente, mi deseo
no ve, ni oye, ni comprende esperas
y por más que me aleje, mi deseo
surge de mí y te llama.

Es inútil llorar,
es inútil morir,
el deseo está aquí
y así no acabará.
Es inútil no llorar,
es inútil no morir,
el deseo es más fuerte,
se abre camino a ciegas».


«No s'ha mort el desig, / el desig que jo sent per tu. / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és aquí, / no s'acabarà així. / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és més fort, / fa tot sol el seu camí. / Per més que em lamenti, si el meu desig / ni sent ni veu ni espera, / per més que m'allunyi si el meu desig / surt de mi cridant-te. / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és aquí / com el sol surt al matí. / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és tossut, / va trenant el seu camí. / Per més que em lamenti, si el meu desig / ni sent ni veu ni espera, / per més que m'allunyi si el meu desig / surt de mi cridant-te / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és aquí, / no s'acabarà així. / No hi fa res plorar, / no hi fa res morir, / el desig és més fort, / fa tot sol el seu camí».

viernes, 22 de marzo de 2013

MIKEL LABOA 6 - REVOLUCIONARIO DE LA MÚSICA Y DE LA CANCIÓN POPULAR VASCAS

Como la obra de Mikel Laboa es poco conocida fuera del país vasco 
he tomado la decisión de ir poniendo en el blog pequeños 
"cuelgues" progresivos en los que podremos ir escuchando varios vídeos.
Pienso que para conocer a este gran creador, que falleció en el año 2008, 
es imprescindible escuchar relajadamente y sin prisas 
su música y sus canciones.

Mikel Laboa.

Inicio este sexto "cuelgue" monográfico, dedicado a la obra de MIKEL LABOA, retomando su doble álbum "Lekeitioak" (1988) . En aquel disco como ya informaba en el "cuelgue" anterior reunió todos los "lekeitios" que había compuesto hasta aquel momento; entre ellos, sin duda, el más significativo y el que mejor pone de manifiesto su creatividad y su actitud revolucionaria frente a la música popular vasca, es el llamado "Cherokee" (Lekeitio 8)

Tomando como punto de partida la historia de los indios norteamericanos cherokees Mikel Laboa, en este octavo "lekeitio" quiso expresar su preocupación por la identidad del pueblo vasco. Concretamente en una entrevista concedida a Nafarroa Gaur, Mikel comentó: «Me acordé de un artículo que Bernardo Atxaga publicó en El País hace unos años. El artículo se titulaba "Un vasco cherokee cuenta su vida" y entre otras cosas decía lo siguiente: "Entonces empezó a sucedernos lo que en otras tierras, en otras condiciones, les había sucedido a muchos. Los que antes éramos invisibles empezábamos a convertirnos en inexistentes. O dicho de otra forma: habíamos empezado a ser diferentes u otra cosa distinta de lo que fuimos...". A partir de ahí se me ocurrió el título, preocupado por nuestra situación actual y la de nuestra lengua. En este "lekeitio" quiero expresar esa preocupación».

En la canción "Cherokee", como podemos escuchar en el vídeo que colgaré a continuación, Mikel mezcló los sonidos y canciones de la "Stomp dance" de los indios cherokees con las voces grabadas en un bar del puerto de Lekeitio (Vizcaya) y grabaciones conseguidas en Larraine (zuberoa) con la ayuda del cantante y txistulari Jean Michel Bedaxagar.




Al año siguiente de la grabación del doble disco "Lekeitioak", en junio de 1990, la palabra "Cherokee" se transformó en "Txerokee"; nombre que le fue dado a un disco homenaje a Mikel Laboa que le rindieron un grupo de jóvenes –de la nueva generación del rock vasco–, concretamente intervinieron los siguientes músicos y grupos: Su ta gar, Negu gorriak, Bukaera, Pottoka, Kiowak, Ángel G. Katarain, Karkaxa, Delirium Tremens, Bap, M-ak y Tapia eta Leturia.  Cada uno elegió una canción de Mikel y grabó su particular versión de la misma.

"Txerokee" (1990). Disco homenaje a Mikel Laboa.
Cubierta de José Luis Zumeta.

Como evocación y recuerdo de aquel disco he seleccionado la versión que realizó y grabó Ángel Katarain de la canción "Txoria txori", canción a la que ya he hecho referencia en cuelgues anteriores.

  

«Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro».
("Txoria txori". Mikel Laboa).

«Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite».
("Txoria txori". Mikel Laboa).

En el próximo "cuelgue" comentaremos la discografía de Mikel a partir de aquel homenaje hasta que nos dejó el 1 de diciembre de 2008.

jueves, 14 de marzo de 2013

MIKEL LABOA 5 - ...Y SUS TRES VERTIENTES MUSICALES

Mikel Laboa, Pintura de Tamayo.

MIKEL LABOA –compositor y cantautor nacido en San Sebastián– tras la publicación de su primer LP "Bat-Hiru" (1974) –del que hablamos en el "cuelgue" anterior– participó en numerosos conciertos dentro y fuera del país vasco, entre ellos cabe destacar, por ejemplo, el Festival de los Pueblos Ibéricos celebrado en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid, el 9 de mayo de 1976; el festival en favor de la amnistía que tuvo lugar ese mismo año en Paris –donde tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Brassens–; o el recital ofrecido el 11 de junio de 1978 en San Juan de Luz, junto a Atahualpa Yupanqui, a quién admiraba profundamente y con quien mantuvo una entrañable amistad. De hecho, la única canción que Mikel interpretó y grabó en castellano fue la titulada "Piedra y camino", compuesta por Atahualpa; canción que podemos escuchar en el siguiente vídeo:



«Del cerro vengo bajando
camino y piedra
traigo enredada en el alma, viday
una tristeza.

Me acusas de no quererte
no digas eso
tal vez no comprendas nunca, viday
porque me alejo.

Es mi destino
piedra y camino
de un sueño lejano y bello, viday
soy peregrino.

Por más que la dicha busco,
vivo penando
y cuando debo quedarme, viday
me voy andando.

A veces soy como el río
llego cantando
Y sin que nadie lo sepa, viday
me voy llorando.

Es mi destino,
piedra y camino
de un sueño lejano y bello, viday
soy peregrino».
("Piedra y camino", Atahualpa Yupanqui).

Tras aquel periodo intenso de conciertos y recitales, Mikel Laboa decidió tomarse un tiempo para el descanso y la reflexión que quedó interrumpido en 1980, año en que grabó su segundo doble LP: "Lau-bost". Disco en el que manifiesta las tres vertientes o pilares de su obra. Por un lado las canciones populares; por otro canciones basadas en poemas de escritores contemporáneos como Xabier Lete, Joxean Artze o Bertolt Brech; y temas propios experimentales, como sus "lekeitios" 3, 5 y 6.

En 1985 Mikel –acompañado al piano por Iñaki Salvador– grabó un nuevo LP, al que tituló "6". Recuerdo perfectamente que aquel disco consiguió engancharme totalmente a sus canciones; tanto que decidí realizar un viaje a San Sebastían solo para conocerle; primer encuentro que fue, felizmente, el inicio de una buena amistad. En aquel LP grabó su "lekeitio" 9 al que tituló "Itsasoa eta lehorra" y poemas musicalizados de Xabier Lete, de Joseba Sarrionandia y de Bernardo Atxaga; concretamente, de Atxaga cantó, con la estructura de un tango, un poema dedicado a Lizardi, poeta vasco nacido en 1986 y fallecido en 1933.



«Lizardi, vino Rimbaud preguntando por tí / y le dijimos que también nosotros te esperabamos/ que hacía mucho tiempo que no aparecias por casa / y nos sentamos sobre la hierba a comer relojes / y enviamos mensajeros a la torre de Alós / por ver si estabás ahuyentando cuervos / en aquellas largas escaleras. / Luego escuchamos la campana / los ladridos de los perros / surgías de pronto en el camino dando tumbos / estabas por fín entre nosotros / pero sólo eras un cadaver / sentado en el trono de un otoño ya perdido. / Alguién cerró tus ojos./ adiós, adiós / y amanecía sobre las zanahorias, sobre la huerta / cuando te enterrábamos, / oh, petit poete, sin canciones sin cohetes / colocado cuán largo eras, / entre los terciopelos de un hueso de albaricoque». ("Lizardi". Bernardo Atxaga - Mikel Laboa).

«Lizardi, Rimbaud etorri duk hitaz galdezka / eta gu ere hire zain geundela / esan zioagu ez hitzela aspaldi azaldu etxetik / eta belatzean eseri gaituk denok erlojuak janez / baina mezularia bidali diagu Alosko torrea / eskilara luzetan beleak uxatzen / ote hintzen ikus zezan / gero kanpaiak entzun dizkiagu / zakurrak zaunkaka / orduan sortu haiz bidetik balantzaka / eta hirekin aurrez aurre jarri garenean / zerraldo erori haiz gure oinetan / eta gorpu gogor hintzen / udazkenaren tronoan / hertsi dizkiagu begiak, / adiosik ez, / eta goizaldean muxika hezur batetan sarturik / o petit poete / pirotekniarik gabe lurperatu haugu baratzan».  ("Lizardi". Bernardo Atxaga - Mikel Laboa).

En 1988, Mikel reunió en un álbum doble todos sus "lekeitios" compuestos hasta entonces; álbum titulado "Leketioak", ilustrado un vez más por su amigo el gran pintor vasco José Luis Zumeta.

Mikel Laboa. LP: "Lekeitioak" (1988)

miércoles, 6 de marzo de 2013

MIKEL LABOA 4 - PRIMERAS E INOLVIDABLES CREACIONES

Mikel Laboa.

MIKEL LABOA, en 1964, antes de formar el colectivo "Ez Dok Amairu", al que hacía referencia en el "cuelgue" anterior, grabó su primer single en Bayona, publicado por la editorial Goiztiri; disco titulado "Azken", conpuesto de cuatro canciones tradicionales en euskera: "Amonatxo", "Bereterretxen kanthoria", "Aurtxo txikia" y "Oi Pello Pello".

Dos años más tarde, en 1966, Mikel grabó un segundo single, publicado igualmente por la editorial Goiztiri, en el que incluyó dos canciones tradicionales actualizadas y otras dos basadas en sendos poemas de Gabriel Aresti: "Egún da Santi Mamiña" y "Apur dezagun katea".


En aquel disco quedaron expresadas con claridad dos de las líneas de trabajo que caracterizan la obra de Mikel: la interpretación de canciones populares recreadas, y la musicalización e interpretación de textos escritos por poetas contemporáneos. Entre esos poetas figuran por ejemplo, Bertolt Brecht, a quien le dedicó su tercer single, en el que integró cuatro textos del poeta alemán traducidos al euskera por José Ángel Irigaray: "Liluraren kontra", "Gaberako aterbea", "Denak ala inor ez" y "Munduaren esker ona", canciones que fueron prohibidas por la censura franquista.

Os propongo, en concreto, escuchar y disfrutar la canción "Gaberako aterbea", basada en el poema "Refugio nocturno", de Brecht:


«Me han contado que en Nueva York
en la esquina de la calle 26 con Broadway
se pone cada atardecer un hombre
durante los meses de invierno
y, pidiendo a los que pasan,
consigue un techo para que pase la noche
la gente desamparada que allí se reúne.

Con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación.
Pero algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.

No abandones el libro, tú que lo estás leyendo.

Algunos hombres tienen cama por una noche
se les abriga del viento durante toda una noche
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.
Pero con eso no cambia el mundo
no mejoran con eso las relaciones entre los seres humanos
no es ésa la forma de acortar la era de la explotación».
(“Refugio nocturno”. Bertolt Brecht - Mikel Laboa”)

«Kontatu didate Nueva York-en / Broadway eta 26 karrikaren kantoian, / Negu gorrian, gizon batek gabero / jendeari otoi eskatzen, / aterbea bilatzen duela bilutsirik daudenentzat. / Mundua ez da era hortan aldatzen / Gizonen hartu-emanak ez dira hobekitzen / zama-aroa ez da hola laburtzen / Baina gizon batzuek gau batez, ohea dute, / aterbean haize otzik ez eta / bereri zijoakien elurra, karrikan ari da. / Liburuaren irakaspenik ez ahaztu gizona! / Gizon batzuek gau batez ohea dute, / aterbean haize otzik ez eta / bereri zijoakien elurra, karrikan ari da. / Bainan mundua ez da era hortan aldatzen / Gizonen hartu-emanak ez dira hobekitzen / zama-aroa ez da hola laburtzen». (“Gaberako aterpea”. Bertolt Brecht - Mikel Laboa”).

En 1974, Mikel Laboa grabó su primer LP, "Bat-Hiru", editado por la discográfica catalana Edigsa en su sello "Herri-Gogoa" –dedicado a la música y a la canción vascas–. 

Primer LP de Mikel Laboa. "Bat-Hiru" (1974).
Ilustración de cubierta: José Luis Zumeta.

Disco histórico y extraordinario en el que recoge algunas de sus canciones ya aparecidas en singles, y canciones nuevas como "Txoria Txori" –basada en un texto de Joxean Artze–, que llegó a convertirse en un auténtico himno en defensa de la libertad. 

Seguidamente podemos escuchar dos versiones de esta hermosísima canción, la primera interpretada en directo por Mikel acompañado del violinista escocés Alasdair Fraser, y a continuación la versión que realizó la mítica Joan Baez.



«Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro».

«Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite».

Detrás de esta canción, que destaca por su sencillez y por su riqueza simbólica, se esconden muchos latidos y muchas esperanzas de personas –yo entre ellas– que, en los tiempos grises del franquismo, e incluso después, encontramos en Mikel la motivación y el impulso para creer y para luchar, a riesgo de lo que fuera necesario, por un futuro posible en el que el don de la libertad nunca más nos fuera enjaulado.

En aquel disco aparecieron también sus primeros "Lekeitios", o canciones experimentales –tercera línea de trabajo característico en la obra de Mikel–, en las que se lanza a la búsqueda de nuevas formas expresivas haciendo que las palabras queden vacías de su estricto contenido o significado, y dando paso a la pura expresión a través de los sonidos y su fonética.

Concretamente, en "Bat-Hiru", aparecieron dos de sus "Lekeitios": "Baga, biga, higa" (Lekeitio 2) y el titulado "Guernika" (Lekeitio 4)

Del "Lekeitio 2" os propongo también la audición de estas dos versiones interpretadas respectivamente por Mikel Laboa y por el Orfeón Donostiarra.



Por último es importante destacar también un hecho que se produce en el LP del que venimos hablando y que se repetirá continuamente en la obra de Mikel, me refiero a la relación amistosa y creativa que desde siempre ha mantenido con el pintor José Luis Zumeta, extraordinario artista que perteneció al grupo "Gaur" y que ha sido el creador de la mayoría de las portadas de sus discos.

José Luis Zumeta.

martes, 5 de marzo de 2013

MIKEL LABOA 3 - «EZ DOK AMAIRU» Y LA «SOLIDARIDAD» COMO PROYECTO CULTURAL.

Mikel Laboa.

Al final del anterior "cuelgue" dedicado a MIKEL LABOA hacía referencia a su participación en la formación del colectivo de canción vasca llamado «EZ DOK AMAIRU»; hoy voy a centrarlo en torno al nacimiento y a la puesta en marcha de ese colectivo en el que Mikel intervino muy especialmente.

Durante su estancia en Barcelona como estudiante universitario, Mikel Laboa tuvo la oportunidad de vivir, muy de cerca, el nacimiento de la "nova cançó", y de entrar en contacto con Raimon y con los componentes del colectivo catalán "Els Setze Jutges". «Conocí a Pi de la Serra –evoca Mikel–, y asistí como espectador a los primeros recitales de la "nova cançó"; recuerdo uno que vi en el Palacio de los Deportes que fue multitudinario... Eso de que saliera Raimon y comenzara todo el mundo a cantar "Al vent" me dejó muy asombrado».

Fue entonces cuando Mikel Laboa pensó que podría hacerse algo semejante en Euskadi, adecuándolo a la realidad social y cultural vasca.

Obsesionado con aquella idea, nada más regresar a San Sebastián se puso en contacto con algunos músicos, escritores y artistas que estaban comprometidos con la cultura vasca, con el fin de contarles sus inquietudes y sus proyectos, y pedirles su colaboración para ponerlos en marcha.

Jorge Oteiza y Mikel Laboa.

Entre aquellos contactos habría que destacar el que mantuvo con el escultor y escritor Jorge Oteiza, que, en aquel momento, estaba poniendo en marcha el grupo "Gaur", un grupo de escultores y de pintores que decidieron unirse para alentar y promover la renovación y la experimentación de una creación artística libre y genuinamente vasca; y, a la vez, para impulsar una auténtica educación artística entre las nuevas generaciones.

Por otra parte, Mikel, entró en contacto con otros jóvenes que en aquel momento estaban empezando, como él, a componer y a interpretar sus propias canciones en euskera: Benito Lertxundi y Lourdes Iriondo. (Concretamente, de Benito Lertxundi sabía que se había presentado a un concurso de artistas nóveles, organizado por el diario donostiarra "La Voz de España" y que lo había ganado).

Realizados los anteriores contactos, Mikel convocó una serie de reuniones para plantear la posibilidad de crear en San Sebastián un colectivo de canción similar al de "Els Setze Jutges" de Cataluña. Benito recuerda aquellos momentos con estas palabras:

Benito Lertxundi.

«Cuando gané el premio aparecí en los periódicos y fue Mikel Laboa el que me llamó por teléfono para tener un primer contacto y conocernos, porque él cantaba ya. A partir de ahí comenzaron las reuniones... Lourdes Iriondo también cantaba, así como un sacerdote, Juan Lekuona. Empezamos a reunirnos y poco a poco se fue sumando gente. Me acuerdo de otro sacerdote que hacía unos chachachás en euskera que se llamaba Nemesio Echániz. De esas reuniones surgió la idea de hacer una cosa parecida a la de Cataluña. Más o menos, ése fue el inicio del grupo».

En efecto, en aquellas reuniones en 1966, a las que también asistieron Jorge Oteiza y otros componentes del grupo "Gaur", nació el colectivo musical al que decidieron llamar "Ez Dok Amairu", que significa «no hay trece»; nombre que se le ocurrió a Jorge Oteiza recordando un cuento popular en el que se narra cómo un buen día se le apareció el diablo a san Martín el Herrero dispuesto comprarle su alma; en aquellas circunstancias, el demonio le retó a realizar un juego. Él diría un número y san Martín tenía que decir una palabra relacionada con ese número...: 3, la Trinidad...; 12, los Apóstoles...; cuando el demonio llegó al número 13, San Martín no recordó nada y dijo: «ez dok amairu». A Oteiza le pareció que aquella expresión podría ser oportuna para nombrar al colectivo, dando a entender que «no hay trece» con la cultura, que se había roto el maleficio del número 13 y que la cultura vasca progresaría.

Por otra parte, el escultor Remigio Mendiburo, fallecido en 1990 –que también pertenecía al grupo "Gaur"–, diseñó el anagrama del colectivo a partir de su escultura "Homenaje a la txalaparta"; escultura en la que se representa una txalaparta, instrumento musical de percusión totalmene enraizado en la tradición cultural del pueblo vasco.

(«La "txalaparta" es un instrumento de percusión que consiste en un doble tablón de madera apoyado horizontalmente sobre dos canastos invertidos que se golpea verticalmente con makilas o palos por dos ejecutores. Los canastos que sirven de soporte son de castaño, y entre ellos y las tablas se colocan unos montones de hojas secas o sacos de arpillera para mantener la resonancia. Modernamente, se utilizan ogros tipos de soporte». "Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana", SGAE).

Txalaparta tradicional.

Inicialmente el colectivo "Ez Dok Amairu" estuvo integrado, entre otros creadores, por Mikel Laboa, Benito Lertxundi, Lourdes Iriondo, Xavier Lete, Julen Lekuona, José María Zabala, Luis Bandrés, Kepa Garbizu, Jesús y Joxean Arce y Juan Miguel y José Ángel Irigaray.

El colectivo "Ez Dok Amairu", hacia 1971. En la parte superior
(de izquierda a derecha: Koldo Antero, Julián Beraetxe, maria José Fernández,
Itziar Maritxalar,  Nekane Oyarvide, José Luis Treku, Iñaki Maritxalar,
Jesús Arze, Mikel Laboa
y José Ángel Irigarai.
En la parte inferior (de izquierda a derecha): José María Zabala, José A. Arze,
Juan M. Irigaray, Benito Lertxundi, Xavier Lete, Lourdes Iriondo y Kepa Garbizu.

Una vez constituido el colectivo, sus componentes empezaron a presentarse y a dar sus recitales por los pueblos de Euskadi; recitales en los que, por lo general actuaban juntos, adoptando gestos claramente significactivos de sus planteamientos grupales: «Permanecíamos todos sentados en el escenario mientras uno cantaba –nos cuentan–, luego él se sentaba y actuaba otro»; expresión tangible de un principio que también asumieron los Jutges en Cataluña: «la idea del "yo" era indisociable de la idea del "nosotros"».
Mikel Laboa, Benito Lertxundi y Maite Idirin. Año 1970

El 26 de noviembre de 1967, el colectivo "Ez Dok Amairu" hizo su presentación en el Palau de la Música de Barcelona; concierto en el que también intervinieron Pi de la Serra con sus músicos y Teté Montoliu.

Reproducción del programa de mano del concierto celebrado
en el Palau de la Música el 26 de noviembre de 1967.

Con este intercambio cultural entre Cataluña y Euskadi, se puso en marcha algo que fue característico de la "nueva canción" en toda España, me refiero al movimiento de solidaridad que se estableció en torno a la canción, contra la dictadura y en defensa de la democracia; a partir de entonces, y hasta los años de la transición democrática, los cantantes se encontraron, con frecuencia en todo tipo de conciertos y de recitales para expresar al unísono, cada uno en su lengua y desde sus peculiaridades, el vínculo y la esperanza de la libertad, de la justicia y de la paz verdaderas; una experiencia que se fortalecía y se abría camino en la unidad enriquecida por los valores de la diversidad y de la diferencia. 

"SE PIERDE SI NO SE DA", NUEVO LIBRO Y NUEVAS CANCIONES DE "DANIEL MATA EN EL CALLEJÓN DEL GATO". PRÓLOGO.

Viendo y escuchando este nuevo libro/disco de “Daniel Mata en El Callejón del Gato”, al que ha titulado, sabia y oportunamente, “Se pierde ...