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sábado, 2 de junio de 2012

... Y MÁS SOBRE EL GRAN POETA «ROQUE DALTON»: TRES EVOCACIONES Y UN POEMA.

Roque Dalton.

Con motivo del "cuelgue" que relicé el pasado martes –29 de mayo–, dedicado al gran poeta salvadoreño ROQUE DALTON, he recibido más de un centenar de mensajes: unos evocándole y uniéndose de forma entusiasta y solidaria a mis palabras; y otros muchos –la mayoría de personas jóvenes– que no lo conocían, y me reclamaban más información sobre su obra poética y, en particular, sobre sus libros publicados. A todos esos mensajes ya les he dado respuesta, pero hoy quiero ampliar aquella información del pasado día 29 de mayo con este nuevo "cuelgue" en el que voy a recoger «tres evocaciones y un poema»

PRIMERA EVOCACIÓN

Eduardo Galeano.


El escritor uruguayo Eduardo Galeano fue amigo de Roque Dalton. Cuando la familia del poeta decidió hacer un pronunciamiento público en los primeros días de mayo de 2010 buscando –un vez más– justicia para esclarecer la verdad de sus asesinato, Eduardo –autor de “Las venas abiertas de América Latina”–, no dudó en sumarse a ese clamor diciendo:

«Yo soy uno de sus muchos dolientes. Fui su amigo, y lo sigo siendo. Su asesinato me dolió, y me sigue doliendo. La impunidad me indignó, y me sigue indignando. La impunidad estimula a los criminales [...]. Aquí va mi abrazo, de muchos brazos, a los familiares de Roque, a sus amigos, a sus compañeros, y a las muchas y muchos que no lo conocieron pero lo aman amando las palabras que nos dejó».

Más recientemente, en enero de este mismo año, Eduardo dijo en La Habana:

«El caso de Roque Dalton es un escándalo. Roque fue asesinado por ser como era: un tipo con un evidente, notorio sentido del humor y del amor. Muy jodón, muy divertido, y absolutamente incapaz de obediencia. Y fue asesinado por algunos de sus compañeros de la guerrilla de El Salvador, que para mi son criminales, porque yo creo que son igual de criminales, tan criminales los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia, como los militares que matan para perpetuar la injusticia».


SEGUNDA EVOCACIÓN

Silvio Rodriguez.

El trovador cubano, Silvio Rodríguez, recuerda a Roque Dalton, en un poema titulado "Flor para Roque", que fue dado a conocer el 13 de mayo de 2010, en vísperas del setenta y cinco cumpleaños  del poeta. 


«No sé si le habrá dolido
el tiro que lo mató,
pero sé que su asesino
matándolo se murió.
No sé dónde lo pusieron
a dormir el desamor.
Hoy debo mirar al cielo
si quiero darle una flor [...]
Roque Dalton fue mi amigo.
Él era un poco mayor
y ahora me resulta un hijo
necesitado de amor.
No es venganza lo que quiero,
sino dejar una flor
donde escondieron los huesos
de un héroe de El Salvador».

TERCERA EVOCACIÓN

Ernesto Cardenal.

Ernesto Cardenal, que obtuvo recientemente en nuestro país el XXI Premio de Poesía Reina Sofía, refiriéndose a Roque Dalton ha escrito lo siguiente:

«A Roque Dalton yo lo recuerdo riendo. Flaco, de un blanco pálido, huesudo, narizón como yo, y siempre riendo. No sé por qué siempre te recuerdo riendo, Roque Dalton. Un revolucionario reidor. No es que los revolucionarios sean especialmente serios ni mucho menos, pero es que él era un revolucionario especialmente reidor. Se reía en primer lugar de él mismo. Se reía de cosas ridículas de El Salvador, y siempre estaba hablando de El Salvador y es que quería muchísimo a su país, Pulgarcito. Se reía de la burguesía salvadoreña naturalmente, y nos hacía reír a todos. Se reía de los jesuitas con los que se había educado y en cuyo colegio había «perdido la fe» (también se reía de esta expresión) para entrar al Partido Comunista y también se reía de cosas de su Partido Comunista (pero de todos modos era su partido). 

Contaba historias fantásticas de El Salvador que parecían inventadas pero eran ciertas: A un hombre lo tuvieron preso por varios años en una cloaca cubierto de cucarachas. Cuando lo sacaron de allí estaba loco, y las cucarachas ya no le disgustaban en absoluto, se sonreía beatíficamente y para él estar lleno de cucarachas era como estar lleno de mariposas.

Roque Dalton una vez estuvo preso y lo iban a fusilar. Además iban a hacer creer al Partido que él era un informador y un agente de la CIA para que no lo consideraran como mártir. Esa noche, aunque él no tenía fe en Dios, oró, se arrodilló en su celda y oró. La «suerte loca» –decía él– hizo que esa noche hubiera un terremoto y se cayeran las paredes de la cárcel, y él se escapó. Cintio Vitier, Fina y yo nos reíamos de él diciéndole que nosotros dábamos otro nombre a lo que él llamaba «suerte loca», y él también se reía».

Y UN POEMA

Roque Dalton.

«Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.

Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.

Hace frío sin ti,
pero se vive».

martes, 29 de mayo de 2012

REENCUENTRO APASIONADO CON EL POETA «ROQUE DALTON» Y CON «LITO» –CANTAUTOR CANARIO–.

El domingo pasado, en los "comentarios" del "cantijuego" dedicado a los poetas latinoamericanos, Martín Rago –cantor y guitarrista argentino, residente en Granada– me recordaba el nombre de ROQUE DALTON; y he de decir que se lo agradezco profundamente porque, de repente, evocar al poeta salvadoreño –nacido en San Salvador en 1935 y asesinado, el 10 de mayo de 1975– ha supuesto para mí un despertar a entrañables recuerdos y apasionados sentimientos.

He vuelto a reencontrarme con sus versos –hace tiempo que no los leía– y han vuelto a emocionarme. Decía, por ejemplo, «Hace frío sin ti, / pero se vive»; recuerdo que aquellos dos versos acompañaron durante mucho tiempo mis dolorosas pérdidas y ausencias de amores y de amigos...

Hoy he descubierto que sigo identificándome con la palabra de Dalton como hace más de cuarenta años y quiero y necesito proclamar su inmortalidad.

«Yo como tú
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas
el paisaje celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan,
de todos.

Y que mis venas no terminan en mí,
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos».
("Como tú")

Roque Dalton.

«Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida. [...]
Mi amor por ti es mucho más que amor.

Mi amor por ti es como una nevada,
un torrente de luz, algo tan bello...
como ponerse el sol o amanecer el alba».
("Mi amor por ti es mucho más que amor").

Recuerdo que el primer poema de Roque Dalton que escuché cantado fue el titulado "Alta hora de la noche", poema que fue musicalizado e interpretado, en 1990, por el joven cantautor canario Lito nacido en Tenerife y que incorporó en su primer LP "Día a día" editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria con la colaboración, entre otros, de creadores como Pedro Manuel Guerra, Andrés Molina. Alberto Méndez. Luisa Machado, Marisa Medina o Rogelio Botanz.




«Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre».
("Alta hora de la noche")

Este mismo poema fue musicalizado y interpretado, más recientemente, por la extraordinaria compositora y cantante cubana Teresita Fernández –¡grande! ¡grande! ¡grande!–; tema que incorporó en su disco "No puede haber soledad", editado en 2006 por el Centro Cultural Cubano Pablo de la Torriente Brau dentro de su admirable proyecto: "A guitarra limpia".

Teresita Fernández.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...