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sábado, 2 de agosto de 2014

ALEJANDRO FERRE Y SUS NUEVOS "ABRAZOS-Y-SOLES-CANCIONES"... VUELA DESDE MAR DE PLATA SU NUEVO DISCO «ESTACIONES».

ALEJANDRO FERRE es un cantautor argentino, residente en Mar de Plata, al que me une una gran admiración y una linda amistad; Alejandro es una de esas personas que un buen día conoces, inesperadamente, y que surgen en tu vida –sin casi darte cuenta– como una luz que te aclara el horizonte cuando, como el mismo dice, atraviesas uno de esos momentos en que "la esperanza se encuentra un poco reseca". 

Recuerdo perfectamente el día que le conocí y una de sus primeras canciones que le escuché, se titulaba "Agua de algún otro mar".

Alejandro Ferre.

«Hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.
Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arema
para continuar...
Hay sequías que resecan la esperanza
pero ya lloverá.
Hay presencias silenciosas que te aguardan.
que te aclaran con su abrazo la penumbra
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma».

Alejandro Ferre ha editado en solitario, hasta el momento actual, tres discos: "Donde nace el camino" (2007), "Visiones de las horas quietas" (2009) y "De amores y rayuelas" (2012) gabado junto con el cantautor andaluz Alberto Leal; pues bien en estos días –¡por fin!– puedo disfrutar, y tengo entre mis manos, su nuevo disco titulado simplemente "ESTACIONES"


En este nuevo disco, Alejandro Ferre recoge las siguientes canciones:
De la memoria.
Enredando el viento.
Y otra vez esta lluvia.
Si no estás (Con Rafa Pons).
Estaciones.
No me sueltes ahora.
Mejor.
Como si nada (Con Alberto Leal)
Sé.
En el intento.
806
De nuevo.

Dada la amistad y el carino que me une a Alejandro, y sobrevolando por encima de la distancia –de Madrid a Mar de Plata, cuando el corazón y los sentimientos funcionan, no hay más que un "saltito"– he podido ir conociendo y disfrutando, poco a poco, y en distintos momentos de su proceso de creación, de las doce canciones que componen el disco. Circunstancia que me ha permitido tener el gran placer de escribir un breve texto comentando y presentando estas "ESTACIONES"; texto que el bueno de Alejandro ha incorporado al libreto de su nuevo CD y que seguidamente me hace feliz compartir con todos los lectores y lecturas de este blog donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

«Conocí y escuché cantar a Alejandro Ferre por primera vez –dice el texto– en abril del 2012; fue en Madrid presentando su disco "De amores y rayuelas" compartido con Alberto Leal, cantautor español sureño hacia el que siento una gran admiración. El descubrimiento de Alejandro aquel día, fue para mi una gran sorpresa: Su buen cantar –amigable y cercano– se fundía con unos textos poéticos de gran sensibilidad y de enorme riqueza literaria. Aquella noche, en la penumbra de la sala de conciertos, las canciones de Alejandro Ferre fueron como soles y abrazos que me alumbraban viejos sueños, y que me zarandeaban alguna que otra esperanza que en aquel momento tenía bastante desencantada.

En el camino de regreso a casa, después del concierto, pensando en el cantautor de Mar de la Plata, me vinieron a la memoria unas palabras del escritor Antonio Gala: «Quizás un día la música –escribía– nos haga comprender a los hombres que somos todos hermanos incompletos; un compás cada uno de la eterna armonía universal»Alejandro Ferre aquella noche había contribuido  con su compás al acercamiento de esa armonía que uno siempre anda buscando.


Alejandro Ferré.

El caso es que a partir de aquel día me decidí a perseguirle musical y poéticamente en la distancia. Con Alejandro y por la feliz culpa de sus canciones –contrariamente a lo que se dice en la copla– la distancia nunca ha supuesto el olvido. 

Me hice con sus discos y fue un "disfrute" completo escucharlos; en ellos encotré más compases, más canciones, y más abrazos y soles aclarando penumbras por "donde nace el camino" (2007) y en sus "visiones de las horas quietas" (2010).

Ahora, tras aquella persecución y aquellos felices encuentros –uno personal, y el resto en sus canciones–, tengo la oportunidad –y el inmenso placer– de poder expresar y hacer pública mi admiración hacia Alejandro, y de hacerlo en este breve texto que acompaña a su nuevo disco.


Alejandro Ferré.

Recuerdo que en su canción "Vino y besos" –del disco "De amores y rayuelas"Alejandro Ferre aspiraba, entre otras maravillosas locuras, a ser «alquimista de estaciones»; no sé si lo habrá conseguido, o si estará en camino de conseguirlo; lo cierto es que rondando a esa locura surge este disco que se titula precisamente "Estaciones"; un disco en el que Alejandro se sigue "acercando al desvarío"…; "recata naufragios"…; "sube a los rascacielos de los sueños"…; "llueve toda la lluvia que corre por sus venas"…; "recluta voluntarios y ahuyenta-desengaños contra la soledad" –"si no estás tú un negro blues se apodera del mundo y hasta el arcoiris se viste de luto"–…; "guarda un frasco lleno con un bálsamo de abrazos"…; e invoca –"sin mirar atrás"– "al ángel que libera del silencio y del hastío, y que devuelve los colores a las flores que agonizan"…

Amigo Alejandro, lo tengo muy claro después de volver a escucharte, te he perseguido y te seguiré persiguiendo; ¡por supuesto que sí!; por nada del mundo me voy a perder la oportunidad de disfrutar de tus "abrazos-y-soles-canciones".»

Por una serie de circunstancias –concretamente porque se lo pidió una amiga común llamada Marianela que tenía muchas ganas de conocer el texto anterior– Alejandro lo leyó, lo grabó, y se lo mandó. He tenido la oportunidad de hacerme con esa grabación –que para mí es un bellísimo regalo– y os la adjunto, a través de un enlace de "goear", por si os apetece escucharla. A mí, personalmente, me emociona mucho y me reafirma en todo, en absolutamente todo, lo que en ese texto he escrito.


Antes de concluir este cuelgue me gustaría realizar algunas anotaciones. La primera es resaltar que el diseño gráfico del disco –por cierto bellísimo– es de MARTÍN ACOSTA. Martín es un gran creador –de muy especial sensibilidad– que en este momento está trabajando en el diseño de nuestra WEB «CANCIÓN CON TODOS». Es una persona hacia la que siento una inmensa admiración.

Martín Acosta - capear.com-ar

Por último resaltar el trabajo de todo el equipo que ha colaborado con Alejadro en a realización de "ESTACIONES": Esteban "Coyo" Fanproyem (guitarras y coros), Alfredo "Tarugo" Martínez (bajo), Santiago Ciccarelli (batería), Eduardo Palomo (piano y teclados), Gastón Marchessani (armónica), Pablo Albornoz (violín), Antonio Torres (guitarra eléctrica en los temas 1, 3 y 7), Martín González (guitarra eléctrica en los temas 2 y 9), Rafa Pons (voz en tema 4), Alberto Leal (voz en tema 8), Daniel Susperreguy (grabación, mezcla y masterización) y Antonio Torres (fotografía).

NOTA: Para adquirir este disco, que merece la pena, dirigirse directamente a Alejandro Ferré:
• Correo: agferre@hotmail.com
• Enlace facebook: https://www.facebook.com/alejandro.ferre/about

miércoles, 1 de agosto de 2012

ALEJANDRO FERRE... ¡UN DESCUBRIMIENTO Y UN NUEVO MOTIVO PARA LA ESPERANZA!


CD: "Visiones de las horas quietas", de Alejandro Ferre, (2009).

Hace un tiempo, no recuerdo muy bien cuando fue, buscando una fotografía por internet me encontré con la anterior imagen; era la cubierta de un disco. Nada más verla me resultó impactante: un reloj sin esas agujas cansinas e inexorables que siempre van marcando el tiempo que se nos va; una expresión realmente mágica y misteriosa: "horas quietas"...; y todo ello sobre un fondo descarada y exultantemente blanco.

Ante la cubierta de este disco –¡que importante puede llegar a ser el diseño y la ilustración de una cubierta!–  tuve tres reacciones que hoy me apetece contar. 

La primera fue una reflexión: Hay momentos de la vida en que efectivamente a uno le gustaría que las horas se estuvieran quietas, que los relojes se quedaran sin agujas, y que el tiempo se detuviera; me refiero a esos instantes –como los que yo estaba viviendo justo en aquel momento– en que te sientes feliz con la suave e inesperada presencia de una persona a la que amas, o con la que te gustaría iniciar una linda historia de amor. (También es verdad que, por el contrario, hay momentos en que te gustaría que las horas pasarán lo más veloces posibles..., pero ¡bueno! esa es otra historia, y este no es el caso).

Mi segunda reacción ante la cubierta del disco fue puramente sensitiva... ¡me gustó mucho!... sobre todo me atrajo la belleza de la simplicidad y la sabia elocuencia de la sencillez...; y el "blanco", ¡amo el color "blanco"!...; quizá porque me evoca la cal con la que blanqueábamos la fachada de la casa en la que viví mi infancia, mi adolescencia y mi primer amor.

La tercera reacción, casi automática fue, en primer lugar, ponerme a indagar quien era ALEJANDRO FERRE –a quien no conocía–, e inmediatamente después dirigirme a "iTunes" para hacerme con el disco; es el lugar donde suelo comprar últimamente, aunque siempre con cierto disgusto porque a mi lo que realmente me gusta es tener el disco físicamente; ya sabéis poder tocarlo, verlo, ponerlo, quitarlo y guardarlo en mi "CDteca", para luego, cuando me apetezca, repetir el proceso.

Después de aquella experiencia descubrí que Alejandro Ferre es un cantautor argentino, residente en Mar de Plata. (Qué buenos recuerdos tengo de aquella hermosísima y acogedora ciudad).

Alejandro Ferré.

Escuché el disco y me gustó mucho; recuerdo, sobre todo tres canciones "Asterión" –inspirada por el cuento "La casa de Asterión", de Jorge Luis Borges–; "Agua de otro mar" –a la que después haré referencia–; y "Me salvan", canción que en su línea temática me resultó realmente "salvadora". (Es curioso cómo una canción pueden llegar a resultar liberadora y hasta terapéutica en un momento determinada). Aquella canción –cuarta del disco– dice así:

«Me salvan los colores y el halo de la luna,
me salva la fortuna de haberte conocido,
me salvan los sonidos de una vieja canción.
Me salva alguna gente y alguna gente no,
me salvan los que salvan y no piden nada a cambio,
me salva un sí en los labios que prodigan amor.
Me salva tu desvelo, madre de mi alivio,
me salva el lecho tibio que me diste en invierno.
Me salva ese cuaderno sembrado con tus letras [...].
Me salva sorprenderme con las cosas más primarias,
lo sensible, lo imposible y las tierras prometidas,
como buscar salidas reales o imaginarias.
Me salva la confianza que te guardo cada día,
me salvan los que aún no aprendieron la manía
de endurecer la piel, los permeables a la vida.
Y me salva saber que me falta aprender,
que la verdad no es ciega como me hacen creer,
que sus ojos son seguros e infinitas sus miradas».
("Me salvan". Alejandro Ferre).

Pasaron unos meses, y un día Alberto Leal –cantautor sevillano y  buen amigo– me mandó la maqueta de un disco que iban a editar y a presentar  –próximamente en Madrid– él y un compañero argentino...; compañero que resultó ser Alejandro Ferre –"el de Mar de Plata"– ¡Imagínense que sorpresa!... Aquel disco se llama "De amores y rayuelas" y ya lo comenté, en este mismo blog, el pasado día 20 de abril: 

http://fernandolucini.blogspot.com.es/2012/04/alberto-leal-y-alejandro-ferrede-amores.html

CD: "De amores y rayuelas", de Alberto Leal y Alejandro Ferré.
Álvaro Ruiz, Alejandro Ferre y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en La Estación de Sevilla.
(Fotografía de Alicia Albarrán)

Así fue como conocí personalmente al autor de "Visiones de las horas quietas": Alejandro Ferré...; le escuché cantar, ¡me gusto como lo hacía!, percibí como le admira y le aprecia Alberto Leal, hablé con él un ratito después del concierto y he de confesar me tiene bastante "enganchao" –¡otro más que me engancha!–... ¿cómo si no?... De vez en cuando –últimamente con bastante frecuencia– escucho su canción "Agua de otro mar", y mientras la escucho tomo impulso, realimento mi esperanza y respiro... ¿cómo no voy a estar "enganchao"a Alejandro Ferre?...

«Hay caminos que guardas en la memoria,
historias que dan luz,
hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.

Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arena
para continuar.

Y aunque este agitado mar hoy te marea
y aunque a veces toda orilla sea ajena,
siempre hay una tabla a mano que te acerca
el agua de otro mar.

Hay dolores que aún abruman tus palabras
que el tiempo curará,
hay sequías que resecan la esperanza,
pero ya lloverá.

Hay presencias silenciosas que te aguardan,
que te aclaran con su abrazo la penumbra,
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma
que hoy te hace dudar».
("Agua de otro mar". Alejandro Ferre)

Y ahora, hace unas semanas Alejandro me ha hecho llegar físicamente aquel "Visiones de las horas quietas", y por fin lo tengo aquí, a mi lado..., y no hace "tic-tac", ¡no!... lo que me produce es un "bun-bún" de latidos...; ¡es un disco muy hermoso!... ¡os lo recomiendo!...; ¡os recomiendo los dos!, es decir, éste, y "De amores y rayuelas".



Para  concluir este "cuelgue" no puedo dejar de mencionar a los músicos que acompañan a Alejandro Ferré en su disco: Miguel La Pietra, Jorge Pittaluga, Tomás Yacachury, Agustín Bax, Juan Pablo Fernández, Facundo Passeri, Anahí Meléndez, Vicky Ané, Mariano Páez, Coyote Fanproyen, Charly Espinoza, Antonio Torres y Michaela La Pietra haciendo coros en uno de los temas.

viernes, 20 de abril de 2012

ALBERTO LEAL Y ALEJANDRO FERRE:«DE AMORES Y RAYUELAS»


Álvaro Ruiz, Alejandro Ferre y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en La Estación de Sevilla.
(Fotografía de Alicia Albarrán)

Hoy, mientras volvía a escuchar el disco que voy a comentar, me dio por pensar en algo que con frecuencia nos pasa desapercibido, pero que sin embargo, para mí, es muy importante: 

Pienso que detrás, o mejor, dentro de un disco –en sus mismísimas entrañas– siempre late la historia de un sueño personal –el de su creador–, al que se van uniendo otras personas –casi siempre amigas– para entre todas poder hacerlo realidad. Un sueño y una historia nada fáciles; cada vez más complejas; que requieren mucho trabajo, mucha ilusión y mucho esfuerzo; y que, sin duda, por todos esos motivos, al final, cuando el disco ya está grabado, –aunque pueda gustarte más o menos– en cualquier caso merece un profundo respeto. (Yo al menos siento ese respeto hacia todos los discos que me llegan a diario; me gusta escucharlos serenamente y, sobre todo, descubrirlos y sentirlos sin prisa –en el momento oportuno–, y ¡claro! al final se me van acumulando las novedades. He de reconocer que por eso, como comentarista –no me considero un crítico– soy un poco lento y siempre ando con retraso. ¡Que me perdonen los impacientes!). 

Pues bien, el disco que hoy voy a comentar, titulado «De amores y rayuelas» –por cierto, ¡precioso título!–, tiene una historia muy particular: es una historia a la que podríamos calificar como  "intercontinental", protagonizada por dos compositores: Alberto Leal y Alejandro Ferre.

ALBERTO LEAL nació en Sevilla, es psicólogo y un apasionado de la música y de la "canción de autor"; pasión que, según relata él mismo en una de sus canciones, tiene tres claros referentes musicales, igualmente sevillanos, nada más y nada menos que Joaquín Calderón, Alfonso del Valle y Manuel Cuesta.


«Las mañana muy cortas, el sonido de Joaquín [...].
Alfonso y sus canciones, el flautista de Hamelin [...].
Cantar hasta quebrarme en algún sitio de Madrid,
un concierto de Cuesta, todo empezó ahí [...]
con la guitarra en las manos pinto este lienzo para ti».
(“Lienzo de piel”)

Alberto Leal durante la presentación del disco "De amores y rayuelas»
en la Sala Zanzíbar de Madrid.

ALEJANDRO FERRE nació en Mar del Plata (Argentina) y es un magnífico cantautor –de largo e intenso recorrido– que tiene dos discos ya grabados en su país: «Donde nace el camino» (2007) y «Visiones de las horas quietas» (2010) –de nuevo un título bien hermoso–; cantautor que teje sueños y esperanzas en sus canciones y que, por ejemplo, aspira, entre otras maravillosas locuras, a ser «alquimista de estaciones»:

«Quien pudiera ser un alquimita de estaciones
y mudar a primavera el crudo invierno que vendrá».
(Vino y besos)

Alejandro Ferre durante la presentación del disco "De amores y rayuelas»
en la Sala Zanzíbar de Madrid.


Un buen día, estando Alberto Leal en Mar del Plata –donde completaba sus estudios de psicología– conoció a Alejandro Ferre, y, ya se sabe, cuando dos cantautores se juntan, pasa lo que pasa: se pusieron a cantar "como quien respira" y ya puestos se marcaron un temita juntos, fue «A primeira vista», canción del compositor brasileño Chico César que les unió para decidir emprender una aventura compartida: «De amores y rayuelas»; aventura que, por cierto, finaliza, en la grabación del CD, con la canción de Chico César, la misma con la que se encontraron.

«De amores y rayuelas» es un disco para escuchar sin prisa, a corazón abierto; actitud de escucha imprescindible para poder disfrutar y desentrañar, entre otras cualidades, su riqueza poética. En «De amores y rayuelas» nos encontramos «cortinas de agua», «mares en el cielo» o «el árbol de hojas de vida»; «sonrisas tatuadas en los ojos» –«ojos negros de ultramar»–, «miradas turquesas en el agua» y «labios sembrando poesías»; «claridades que alumbran, encienden y asombran», «transparencias templadas en la calma», «besos hasta reventar» y «latidos desbocados»...: y todo ello acentuado, subrayado y acariciado con unas hermosas melodías que hacen posibles e interpretan los propios Alberto y Alejandro, acompañados de Agustín Bax, Antonio Torres, Claudio Campos, Jorge Pittaluga y Juan Manuel Ribas.



En «De amores y rayuelas», como era de esperar –y se agradece– se le canta al amor "creaciente" –que se hace y se deshace de forma cotidiana y sin ramplonerías–; un amor que se desborda en entregas, deseos y pasiones tan hermosas y tan radicales, como las que Alberto nos canta en «Quiero comprarte el mundo».




«Quiero que tus pies se acerquen
al sonido de tu voz.
comerme tus gemidos de sal,
llenarte de jazmines,
cortar con el cuchillo de tus manos
nuestra soledad
Atarme a la felicidad, 
sujetarnos las promesas,
besarnos hasta reventar,
cambiarte las canciones por viajes
a nunca jamás

Quiero poder atravesar tus cortinas de agua,
susurrarte sin hablar,
seguir tu dirección sin carreteras secundarias,
escucharte siempre el mar
Quiero aprender a navegar
por las nubes de tu espalda,
que me enseñes a volar,
borrar nuestros motines con mi aire
y tu tempestad.

Quiero comprarte el mundo,
bucear por tu realidad
Quiero todo contigo
y no quiero nada más».
(“Quiero comprarte el mundo¨)



En «De amores y rayuelas», por otra parte, airea también la capacidad de soñar y la esperanza; y entre sus canciones me gustaría destacar una muy recomendable para escucharla todos los días en estos tiempos raros de tanta crisis, de tanta derechización de los derechos, de tantos sueños rotos, de tanta mierda economicista y, por qué no decirlo, de tanta simvergoncería en el poder; me refiero a la canción «Agua de otro mar» escrita y compuesta por Alejandro Ferre:

«Hay caminos que guardas en la memoria.
historias que dan luz,
hay sentido en la locura que te lleva
por este sueño azul.
Y aunque a veces casi todo se derrumba,
en la noche hallas un sol que al fin te alumbra
nuevos pasos, viejas huellas bajo arema
para continuar.
Y aunque este agitado mar hoy te marea
y aunque a veces toda orilla sea ajena,
siempre hay una tabla amano que te acerca
al agua de otro mar.
Hay dolores que aún abruman tus palabras
que el tiempo curará,
hay sequías que resecan la esperanza
pero ya lloverá.
Hay presencias silenciosas que te aguardan.
que te aclaran con su abrazo la penumbra
de ese tiempo que vendrá tras de la bruma
que hoy te hace dudar».
(“Agua de otro mar”)






Álvaro Ruiz, Paula de Alba, Alejandro Ferré y Alberto Leal durante la presentación
del disco «De amores y rayuelas» en la  Sala Zanzíbar de Madrid

Finalmente, par concluir este "cuelgue", he de destacar, por una parte, la colaboración de Paula de Alba en el concierto que  Alejadro y Alberto nos ofrecieron en la sala Zanzíbar, de Madrid. Una jovencísima Paula que mejora y se crece por días tanto desde el punto de vista musical como poético.

Paula de Alba.

Y resaltar, por otra parte, lo que supuso para mí un gran descubrimiento que ya intuí con anterioridad en un concierto de Adrian Morages, y que ahora confirmo; me refiero al cantautor, también sevillano, Álvaro Ruiz; joven creador, del que seguro que tendré que hablar y escribir mucho en un futuro próximo porque me parece que va a llegar a ser, muy pronto, un cantautor extraordinario.

Álvaro Ruiz.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...