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martes, 10 de septiembre de 2013

SOL DE NOCHE (RADIO) - ENTREVISTA A ROSA LEÓN CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE SU DISCO «PALOMA DESESPERADA» SOBRE POEMAS DE RAFAEL ALBERTI (JULIO, 1989)


Hoy os traigo un programa de radio muy especial, fue el que emitimos en Julio de 1989 con motivo de la publicación del doble LP: «PALOMA DESESPERADA» grabado por ROSA LEÓN sobre poemas de RAFAEL ABERTI; disco de "referencia", e imprescindible, en el contexto de la obra de Rafael que hoy recuperamos felizmente.


Recuerdo este programa de forma muy especial: Lo emitimos en directo de 1 a 3 de la madrugada; Rosa estuvo las dos horas con Ana, con Pepe y conmigo en el estudio. Fue uno de esos programas que nada más iniciarlo nos olvidamos de que estábamos en la radio, convirtiéndolo en una especie de encuentro, o de conversación, entre amigos, como si estuviéramos en casa.


¡ROSA LEÓN aquella noche se sentía muy a gusto –se nota– y nos regaló una entrevista preciosa y muy interesante!... Rafael Alberti, sin estarlo, estuvo todo el tiempo con nosotros; recuerdo que nos llamó después del programa y nos dijo: "Si no fuera tan tarde os invitaba ahora mismo a tomar algo"... Lo celebramos al día siguiente.

Seguidamente voy a indicar las canciones y los poemas que podréis escuchar en cada parte del programa de radio, pero antes quiero mostraros una curiosidad: en la segunda parte le di a Rosa la sorpresa de escuchar una versión cantada, muy particular, del poema de Rafael titulado "Elegía del niño marinero"; es la versión que cantó Mikaela –nada más y nada menos que en 1968– con música de Antón García Abril. La portada de aquel disco mítico, ilustrada por Alberti, fue la siguiente:


Y sin  más aquí os dejo estos dos documentos creo que esenciales en el contexto de lo que sabéis es una de mis grandes obsesiones: la recurperación de la memoria contra el olvido.

PRIMERA PARTE DEL PROGRAMA

En esta primera parte del programa vamos a poder escuchar las siguientes canciones y poemas:

PACO ORTEGA e ISABEL MONTERO: "Solamente tu boca”.
LOS PANCHOS: “Si tú me dices ven” (de Alfredo Gil).
RAIMON: “Veles e vent han mos desigs complir” 
(“Velas y vientos han de cumplir mis deseos”) (Poema de Ausìas March).
RAFAEL ALBETI (recita) y ROSA LEÓN (canta): 
“Balada para los poetas andaluces de ahora” (Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Elegía del niño marinero” (Poema de Rafael Alberti).
RAFAEL ALBERTI (recita): “Ese general”.
ROSA LEÓN: “Canción de los pescadores pobres de Cádiz” 
(Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Nana del niño muerto” (Poema de Rafael Alberti).



SEGUNDA PARTE DEL PROGRAMA

En esta segunda parte del programa vamos a poder escuchar las siguientes canciones y poemas:

• IMANOL LARZABAL y AMAYA: "Al oído” (Poema de Alfonsina Storni).
ROSA LEÓN: “Chopín” (Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Cartagena” (Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Dondiego sin don” (Poema de Rafael Alberti).
MIKAELA: “Elegía del niño marinero” (Poema de Rafael Alberti).
RAFAEL ALBERTI (recita): “El mar, la mar” y “Canción 50”.
RAFAEL ALBERTI (recita) y ROSA LEÓN (canta): “Se equivocó la paloma” 
(Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Paloma desesperada” (Poema de Rafael Alberti).
ROSA LEÓN: “Quién cabalgará el caballo” (Poema de Rafael Alberti).


lunes, 22 de abril de 2013

CABALLERO BONALD. PREMIO CERVANTES 2012 - 1: «LA PALABRA MÁS TUYA»

Mañana le será entregado el Premio Cervantes 2012 al poeta jerezano JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Deseo unirme desde aquí a ese acontecimiento manifestándole, por una parte, mi felicitación y mi alegría; y, por otra, resaltando, en este cuelgue, y en el de mañana, algunos "gestos" –o significativos "guiños"– en los que se pone, claramente, de manifiesto la relación creativa, y de apoyo, que siempre mantuvo el nuevo Premio Cervantes con la "canción de autor".

José Manuel Caballero Bonald.

Hoy voy a remontarme al año 1975, año en el que Caballero Bonald, junto con Luis Eduardo Aute, compusieron una canción, dedicada a Antonio Machado, a la que llamaron "La palabra más tuya"; canción que inicialmente grabó Rosa León en su LP "Al alba" (1975), y que Eduardo interpretó y grabó, años después, en el libro-disco "Trovadores de silencios" (Editorial Calambur, 2010).


La canción "La palabra más tuya" con letra de Caballero Bonald y música de Luis Eduardo Aute, podemos escucharla, interpretada por Rosa León, en el siguiente enlace de "goear":


«Con una mano escribo
Y con la otra abro
las páginas de un libro.
Aquí está
la palabra que busqué tantos años.
Merezco repetirla
impunemente ahora
mientras leo tu nombre siempre vivo
en el piadoso mármol.

Abel Martín, Juan de Mairena.
Conmigo estáis oyendo la apócrifa verdad
peregrinando
por las abiertas páginas de un libro.
Lejos ya
de los muros hostiles
que circundan
las letras de la fe.

Latino más liberto de Cotlliure.
Piedra sonora entre las impasibles
violetas sepulcrales.
Aquí dejo caer,
sobre la tierra,
calladamente,
la palabra más tuya».

Sobre esta canción hay una anécdota que me gustaría relatar. En el año 2006 diseñé y puse en marcha, para la Fundación Autor, una colección de 13 discos –más uno que editó "Sony BMG"– dedicados a la poesía cantada; el primero de aquellos discos decidí dedicarlo a Antonio Machado. 

Estando trabajando en aquel disco, me vino a la memoria la canción de Caballero Bonald y de Aute; volví a escucharla y aquella escucha resultó tremendamente luminosa: Llevaba más de un mes preguntándome qué nombre podría darle a la colección y, de repente, lo encontré: se llamaría "LA PALABRA MÁS TUYA", es decir, como el último verso de poema de Caballero Bonald.


Mañana –día en el que Caballero Bonald recibirá el Premio Cervantes– publicaré un segundo "cuelgue" referido a otros de sus gestos de acercamiento a la "canción de autor", entre ellos, su participación como asesor del histórico "Sello Pauta" de la discográfica Ariola –en el que se editó, por ejemplo, el disco "Forgesound 1976"–, o su colaboración con Joaquín Sabina en el disco "Alivio de luto" (2005); o, más recientemente, con Paco Damas en "Que a todas las balas se les haga de noche" (2011).

jueves, 3 de enero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (3ª Parte)





Hoy prosigo recuperando el primer capítulo
de mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
y, dentro de él, continúo el apartado que titulé
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL"
ya iniciado en el pasado "cuelgue del 
30 de diciembre de 2012. Así pues estamos en
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (2).



España; años sesenta. Para poder entender el origen y la importancia que ha tenido la canción en el desarrollo de nuestra historia reciente, y, sobre todo, para poder interpretar y juzgar con equidad, y desde el conocimiento, sus manifestaciones durante los doce últimos años de la dictadura franquista –origen que supuso, sin duda, una nueva forma de hacer canciones de la que hoy somos herederos–, resulta imprescindible perfilar unas notas iniciales, que aun a riesgo de su simplicidad y de su esquematismo, nos permitan situarnos en la escena social, cultural y política que en aquel momento se vivía en España y en la que vivimos y crecimos aquella "tribu" que un buen día,  convocados por el verso de Rafael Alberti, creímos y soñamos limpiamente con la posibilidad de crear, en nosotros mismos y para el futuro, «un hombre y una mujer nuevos cantando».


«Creemos el hombre nuevo cantando,
el hombre nuevo de España cantando,
el hombre nuevo del mundo cantando.
Canto esta noche de estrellas en que estoy solo y desterrado.
Pero en la tierra no hay nadie que esté solo si está cantando.

Al árbol lo acompañan las hojas
y si está seco ya no es árbol;
al pájaro, el viento, las nubes,
y si está mudo ya no es pájaro.
Al mar lo acompañan las olas
y su canto alegres los barcos,
al fuego, las llamas, las chispas
y hasta las sombras cuando es alto.

Nada hay solitario en la tierra
creemos el hombre nuevo cantando».
("Creemos al hombre nuevo")

En aquel momento nos encontrábamos en una España en la que, superados ya los dos decenios de dictadura, el fascismo seguía siendo la palabra clave que podía definir la filosofía y la práctica del Estado; un fascismo duro engañosamente disfrazado ahora de grandilocuentes palabras como "desarrollismo" o "consumismo"; palabras que, traducidas al lenguaje más llanamente popular se convirtieron en aquella expresión tan común y tan generalizada de «no te metas en política y ya verás como cada día vivirás mejor. Lo importante es el bienestar material y la "paz", y eso, si ere dócil y bueno, lo puedes tener asegurado». Asegurada una paz, por supuesto, que como nos cantaba Raimon, «no era más que miedo; como un desierto sin voces ni árboles; una paz que nos cerraba las bocas, que nos ataba las manos, y que sólo nos dejaba las piernas para huir». (Fue precisamente por aquella época cuando, mientras mi madre me alargaba las perneras y me remendaba las entrepiernas de mis pantalones largos –ya en su tercera temporada–, mi padre me compraba aquel primer "pick-up" a plazos que casi nos vimos obligados a devolver por falta de pago).


«Rezan las leyes básicas
de una curiosa ética
que el hombre es una máquina,
consumidora intrépida.
Compre electrodomésticos,
dicen los nuevos místicos,
es el gran signo de éxito
del "homo sapientísimo".

Producto, consumo,
éste es el triste tema de esta canción,
canción, canción... consumo,
éste es el triste tema de esta canción.

Queda un último término
lo del salario mínimo
con el Madrid-Atlético
y el juego quinielístico.
La corrida benéfica
hoy televisan íntegra,
es la moderna técnica
de crear alienígenas.

Este mensaje estúpido
tan saturado en tópicos,
hay que venderlo al público
como un jabón biológico,
así dispone el código
mafioso-discográfico
y así se explota al prójimo,
prójimo y primo práctico».
("Canción consumo". Luis Eduardo Aute, 1976)

Eran momentos en los que los muchachos y las muchachas, al tiempo que nuestros cuerpos y nuestros sentimientos se nos abrían íntima y apasionadamente a la vida, estudiábamos y aprendíamos, sin entenderlo, aquello de "la unidad del espíritu nacional».

Ramón Muntaner.
«Sabien que les paral.leles convergeixen
a la tarda lenta del dissabte,
que el dia no plega
a cops de campana,
que les flors no perden pètals
a les plane de'un llibre,
que teniem milja hora de pati
per oblidar una guerra perduda,
que un milió de mort en convidaven al seny,
que erem una unidad del destí en el no-res».
("Taula del 2". Ramón Muntaner)

«Sabíamos que las paralelas convergen / en la tarde lenta del sábado, / que el día no termina a golpes de campana, / que las flores no pierden los pétalos / entre las páginas de un libro, / que teníamos media hora de patio / para olvidar una guerra perdida, / que un millón de muertos nos invitaban a ser razonables, / que éramos una unidad del destino en la nada». ("Tabla del 2". Ramón Muntaner. LP: "Veus de lluna i celobert", 1978).

Aquella unidad del espíritu nacional no era otra cosa mas que una uniformidad centralista, absoluta y demagógica en lo político, en lo cultural y en lo religioso; uniformidad mantenida a base de una represión total y despiadada hacia todo lo que se sospechara que pudiera generar divergencias ideológicas o culturales que ocasionaran cualquier tipo de fisura al régimen establecido.

Esta represión, manifestada en todos los órdenes, se agudizaba de una forma muy particular respecto a las divergencias históricas y a los signos de identidad que caracterizaban a nuestros pueblos, especialmente en el ámbito de la lengua y de la cultura; causa, sin duda, como más adelante analizaré, del carácter organizado y radicalmente nacionalista con el que surgieron los primero movimientos contestatarios y reivindicativos de lo que en aquel momento se reconoció como "nueva canción", "canción del pueblo" o "canción protesta".

"Represión", era en consecuencia, una de las palabras y de las consignas claves de la acción ejercida por el poder, y una de las realidades más corrosivas y demoledoras del elemental derecho a la libertad. Y estrechamente unido a la represión, para los enamorados de la libertad, el "miedo"; un miedo físico y real al que románticamente podemos adornar y trascender como nos de la gana, pero que era sencilla y llanamente eso: "¡miedo!"; miedo en el cerebro, en el estómago, en la voz y hasta en el bolígrafo. En este sentido, creo que es importante evocar el texto de una canción que nos cantó Rosa León, ya en 1978,  y que pertenece a Basilio Martín Patino, a quien durante tanto tiempo tuvieron secuestrada una de las más grandes y más bellas y entrañables obras de nuestra producción cinematográfica: "Canciones para después de una guerra».
«Porque nací con el miedo
y miedo era,
de tanto
miedo me libro
¡de tanto!
es como empezar a ser mujer,
al fin y al cabo
sobre la tierra sin miedo
recién nacido y desnudo.
Porque nací con el miedo
y miedo era
miedo sobre miedo miedo
que es como nacer esclavo:
Cuántos miedos a la sombra cara al sol
y la camisa bordada
de terror,
que con miedo me parieron
y con miedo me amasaron
y en el miedo me hice vieja,
llena de miedo y de años,
amedrentada con el miedo
de quienes del miedo alzaron
la bandera,
ciegos de miedo viviendo
ellos también amiedados.
¡Cuánto años en el miedo, amortajado!
Quiero comerme el miedo de una vez,
todo el miedo del mundo,
todo el miedo...
¡y vomitarlo!
Porque en el miedo viví
y con miedo me callaron
la vergüenza de enmiedarme
y desangrarme en el miedo,
desde el miedo me levanto
lleno de miedo el crebro
y mi estómago
y mi voz y mi bolígrafo.
Cuánto
poco a poco puede ser
miedo a miedo hasta agotarlo.
Experta de tantos miedos
sin miedo ya lo proclamo
sólo al miedo tengo miedo,
sólo al miedo, nada más
miedo al miedo
por si acaso...»
("Miedo". Basilio Martín Patino.
Rosa León - Teddy Bautista. LP: "Tiempo al tiempo". 1978).

Estos hechos y estas experiencias de la represión cultural e ideológica y del miedo, en concreto durante los años sesenta y hasta el final de la dictadura, creo que son unas realidades que necesariamente debemos reanalizar en profundidad con la perspectiva que puede darnos el distanciamiento de los treinta años pasados y la nueva situación política en la que, desde la transición, venimos viviendo.

La represión en el ámbito de la cultura, y del pensamiento en general, se traducía permanentemente, por ejemplo, en el absoluto control y en la manipulación ejercida desde el poder hacia los medios de comunicación, y en la censura entendida como un implacable "agente de orden" que castraba y cercenaba de raíz cualquier tipo de libertad expresiva o cualquier iniciativa crítica o liberadora, por simple o por elemental que pudiera resultar. (Recuerdo, y es sólo una pequeña anécdota, la requisa que, en 1972, hizo la policía de los discos que teníamos en un centro de formación de profesores y profesoras, con motivo de que alguien denunció que en uno de mis cursos de verano, sobre la técnica del disco-fórum, había utilizado las canciones del disco "Quejido" grabado en Francia por Elisa Serna y que en nuestro país estaba totalmente prohibido. Disco que me secuestraron –luego volví a hacerme con él en Biarritz– y que, por cierto, se editó en España dos año después, pero teniendo que sustituir dos canciones que ni entonces lograron superar la guadaña de la censura).


Decía antes –y permítaseme este paréntesis– que considero imprescindible volver serenamente la mirada sobre las duras experiencias de la represión y de la censura vividas en los años pasados, no tanto para regodearnos en ellas y seguirnos lamentando –muchos ya las hemos vomitado definitivamente– , sino para encontrar en esas experiencias un referente que nos pueda dar luz a la hora de construir y de interpretar el presente.

En ese sentido, y desde esa perspectiva, siento la necesidad de hacer dos consideraciones:

En primer lugar, denunciar –y no puedo dejar de hacerlo de forma reiterativa y con apasionamiento– a toda esa "panda" de mediocres ex izquierdistas, que eran los primeros que encendía sus mecheros y sus cerillas en los recitales de los sesenta y de los setenta, y que ahora nos vienen con el "cuento" de que los "cantautores" eran tristes, aburridos y panfletarios. Esto, en general, ni es verdad, ni es justo –es cierto que en algunos casos, los menos, pudo ocurrir así; pero también lo es que esos, desde el punto de vista cultural e histórico, ni tuvieron, ni tienen ninguna trascendencia–.

Aquellas canciones, en general, fueron lo que tuvieron que ser; lo que necesitábamos que fueran: cantos a la libertad y a lo humano; trabajosos y amenazados cantos artesanalmente tejidos, no desde a tristeza, sino desde la ilusión y desde la esperanza. Antonio Gala, en 1984, lo escribía en el prólogo de uno de mis libros dedicados a la canción de la que venimos hablando:

«Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza». (Antonio Gala. "Veinte años de canción en España. Vol. 1", 1984)

En el fondo la actitud y los comportamientos de todos esos olvidadizos de la historia –y hasta de su propia historia personal–, convertidos ahora en nuevos y sibilinos censores, desde la industria discográfica o desde los medios de comunicación, confirman la verdad rotunda y permanente de aquellos versos de León Felipe a los que puso música y voz el grupo Aguaviva.






«Yo no sé muchas cosas, es verdad. 
Digo tan sólo lo que he visto. 
Y he visto: 
que la cuna del hombre la mecen con cuentos, 
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, 
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, 
que los huesos del hombre los entierran con cuentos, 
y que el miedo del hombre... 
ha inventado todos los cuentos. 
Yo no sé muchas cosas, es verdad, 
pero me han dormido con todos los cuentos... 
y sé todos los cuentos».
("Los cuentos". León Felipe - Aguaviva.
LP: "Cada vez más cerca". 1970).

En segundo lugar, considero que es imprescindible volver la mirada sobre nuestro pasado reciente –reciente sobre todo porque todavía somos muchos los que lo hemos tenido que vivir en directo– para alertarnos sobre el sentido profundo de lo que es la manipulación, y sobre las estrategias de acción, siempre represoras, ejercidas por las dictaduras como formas de concentración y de ejercicio absoluto de todos los poderes.

Y planteo esta reflexión porque ahora, en el tan "cacareado" tiempo de las libertades y de la democracia, el pasado puede enseñarnos a desentrañar –o mejor a desenmascarar– las estrategias de una nueva forma de dictadura, que pienso que estamos viviendo, ejercida bajo el gran poder del Rey Midas; estrategias que se concentran en lo que ahora llaman el "mercado" –a mi me sigue enamorando más la palabra "pueblo"– a través de consignas y eslóganes como el "compro luego existo", que un buen día me encontré integrado en una bolsa de la compra que regalaban en una tienda, o "el pienso luego estorbo", que con tanto acierto nos ofrecía recientemente Forges en una de sus viñetas.


Una nueva forma de dictadura ejercida de forma operativa por un grupo de ciegos adoradores del Rey Midas, en el que ponen todas sus complacencias, y, curiosamente, siempre justificada por las exigencias del "mercado", es decir, del pueblo. (Si hay que hacer televisión basura..., ¡es lo que el mercado nos demanda!. Si no puedo grabarle a usted su disco aunque reconozco que está muy bien, o si no puedo dedicarme a promocionárselo desde mi radio..., ¡es que al mercado eso no le gusta! ¡no se vende!. Si me niego a contratarle a usted para cantar en las fiestas que vamos a organizar en el ayuntamiento..., ¡es que el mercado quiere cosas con mucha más marcha!... Y así podríamos seguir enumerando, y, al final, siempre la misma historia, siempre el mismo cuento: «¡viva el beat, el rock, el soul, el pop y el capital!»).

En este sentido –y cierro ya este paréntesis–, yo personalmente me apunto a lo que Luis Eduardo Aute nos canta en su última «alevosía»:


«A riesgo de que digan que estoy loco
por no buscar el oro en lo que toco,
no pienso rebelarme contra mi enajenación.
Cansado de vivir sin salvavidas,
sé bien que no es la mano del Rey Midas
la que vendrá a salvar mi naufragado corazón.

Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...

Me advierten "mira, no juegues con fuego,
respeta al menos las reglas del juego
o hazte a la idea de tener a mano un extintor".
Declaro que me bato en retirada,
no sé jugar con las cartas marcadas,
será que nunca tuve vocación de ganador

Me recomiendan que no escupa al cielo
si mi propósito es pisar el suelo
y no cruzar una tormenta en vuelo sin motor.
Aunque me expulsen de sus paraísos
no pienso doblegarme a sus avisos
y menos si quien viene a darme aviso es un traidor».
("Besos como balas". Luis Eduardo Aute.
CD: "Alevosia". 1975).

jueves, 20 de diciembre de 2012

UN LIBRO RECUPERADO: "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS". INTRODUCCIÓN - I

Hace unos dias lo comentaba y hoy voy a empezar a hacerlo realidad. Voy a recuperar, poquito a poco, aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, un libro que publiqué en 1998; que se promocionó y vendió muy mal, y que, sin embargo, es uno de los libros que he escrito de los que me siento más satisfecho. (Es muy triste lo que ocurre a veces en este país con la edición de los libros: pasado un tiempo de la publicación, como el libro no se promocionaba y por tanto no se vendía, la editorial –que lo tenía arrinconado– decidió, no donarlo a instituciones y blbliotecas públicas, o repartirlo un buen día como regalo en mitad de una calle ¡no!... ¡decidió destruirlo!... y ¡claro!, como lo tienen muy pocas personas y yo lo escribí para que fuera leído, pues ahora a mi me apetece recuperarlo).

El libro en cuestión se llama "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS. VOCES Y CANCIONES DE AUTOR 1963-1997", y es éste:

Cubierta creada por Vicente Serrano.

Recuperar ahora este libro –aunque me de mucho trabajo–, tiene, para mí dos objetivos:

El primero, conservar su memoria. Creo que contiene una historia de nuestra "canción de autor", muy completa, que debe quedar aquí para quien pueda sentir la necesidad de conocerla y consultarla. Por otra parte es un libro bastante autobiográfico que sigo reivindicando y que creo que aporta un testimonio sencillo –el mío–, pero muy apasionado –y a la vez critico–, de respeto, de conocimiento y de admiración  hacia la "canción de autor". (Además editarlo ahora en este formato me va a permitir ir incorporando imágenes y, sobre todo, vídeos, que fueron imposibles en la edición inicial en papel)

En segundo lugar, me apetece recuperar este libro como documento histórico para que los jóvenes –sobre todo los/las jóvenes cantautores y cantautoras– puedan acudir a él y puedan conocer la raíces y la identidad de la "canción de autor", y les ayude a su formación. (Formación imprescindible para conseguir salir de ese pecado capital muy grave al que vengo llamando: IGNORANCIA).

Así pues un día, o dos, a la semana iré publicando partes del libro hasta que esté completo... Tarea larga puesto que el libro tiene más de 300 páginas... Y sin más ¡empezamos con la INTRODUCICIÓN!

Fotografía que aparece en la contracubierta del libro
"Crónica cantada de los silencios rotos"

«Acababa de cumplir diecisiete años (Jaén, 1963) y aquella adolescencia provinciana cada vez me resultaba, a la vez más aburrida e inquietante: un bachillerato, en colegio de frailes, que no me había interesado para nada, pero que debí aprobar, a trancas y barrancas, para tener contentos a mis padres y me me dejaran tranquilo (recuerdo que me decían que no era un buen estudiante, cosa que yo me encargaba de compensar falsificando, de vez en cuando –y por cierto con gran maestría– mis boletines de  notas escolares); una familia aburguesada venida a menos, cuajada de tensiones, con un padre lamentablemente fracasado y con la imperiosa y absurda necesidad de guardar las apariencias; una calle  –"La Carrera"–, una plaza –la de "Las Palmeras"–, un parque, el paseo y las niñas "pum" –aquellas que cuando salías a la calle, ¡pum!, siempre te las encontrabas–; unos amigos en tardes de póker, de Ray Conniff, de rebotica y de "chatos" en "El Gorrión"; un "hola", un "me gustas" reprimido y callado, y un "adiós" a nombres y cuerpos de muchachas, con las que soñaba, y que nunca olvidaré; y unas canciones escuchadas en radio de madera noble, o en aquel "pick-up" que compramos a plazos en "Manuel Rubio y compañía" y que un buen día casi nos vimos obligados a devolver por falta de pago; canciones y coplas que, de vez en cuando, sonaban en "guateques" y fiestas que, al final, siempre se me hacían interminables, no sé muy bien si porque yo no sabia bailar, o porque lograban acrecentar en mí el aplastante complejo de muchacho gordinflón y sonrojado que en aquel tiempo tan molestamente me acompañaba.

Junto a todo aquello, y no vivido como contradicción –todavía no había aprendido a saber lo que es ser contradictorio–, estaba simplemente "lo otro", lo otro que me pasaba y que también hoy guardo en el recuerdo; una mujer extraordinaria –para siempre presente en mi memoria– a la que me madre, cuando yo era más chico, daba, de vez en cuando, unas monedas para que sacara a los niños de paseo; una mujer extraordinariamente humilde, pobre, buena, analfabeta y diferente –mi primera maestra de la vida– a la que llamábamos "Mariquita" y de la que aprendí, desde la nada, lo que era la ternura, la alegría, el optimismo, la fe y la esperanza; una naciente rebeldía, sin nombre, que casi sin quererlo se iba acrecentando ante todo aquello que me envolvía amordazando mis sentimientos, castrando mi sensibilidad y ocultándome palabras grandes y experiencias de lucidez que yo intuía pero que el sistema –¿qué mierda es eso del "sistema"?– se encargaba de convertir en palabras y experiencias prohibidas.

Y en aquel contexto, también, una militancia activa –al menos por el mucho tiempo que le dedicaba– en aquel equipo marginal, y casi clandestino, de la Acción Católica Diocesana, que empezaba tímidamente a renovarse con vocación revolucionaria –dentro de un orden–, y en que escuché por primera vez, y en serio, las palabras "compromiso", "solidaridad" y "libertad"; y, sobre todo esto, o tal vez por todo esto, una profunda sensación, acrecentada en noches de estrellas y de luna llena, de que algo nuevo e insospechado me rondaba, algo que lograba encenderme la sangre, que me obligaba a escapar de mi provinciana condición, y que hoy, con el paso del tiempo,  percibo como la incipiente búsqueda, en la que todavía me mantengo, de un "unicornio azul" en aquel momento desconocido y anticipado.

********************

Acababa de cumplir diecisiete años (España, 1963), y un buen día, a la salida de una reunión en la Parroquia, un "cura rojo", de aquellos que llamábamos de vocación tardía –el cura Manolo–, me regaló un pequeño disco con cuatro canciones, que le habían mandado de una comunidad cristiana de Barcelona. "Está cantado en catalán –me dijo–, pero ya verás, es muy bueno y tiene mucha fuerza".

Primer single de Raimon. 1963.

Llegué a mi casa, me encerré en mi habitación y escuché, no recuerdo cuántas veces, aquellas cuatro canciones; cuatro canciones que se convirtieron en el pórtico de la historia personal y compartida que hoy me dispongo a narrar:



«De la terra venim, 
a la terra anirem; 
en la terra vivim, 
en la terra serem.
Som una llum que s'enfuig, 
som una llum que s'apaga; 
som el gran fum de la terra, 
som, som, som».
("Som").

«De la tierra venimos, / a la tierra iremos; / en la tierra vivimos, / en la tierra seremos. / Somos una luz que se escapa, / somos una luz que se apaga; / somos el gran humo de la tierra, / somos, somos, somos». ("Somos").

«A colps,
a colps ens fa la vida,
a colps de mort i de fe [...].
A colps,
a colps de fe perduda,
a colps,
a colps, morim la vida».
("A colps").

«A golpes, / a golpes nos hace la vida, / a golpes de muerte y de fe [...]. / A golpes, / a golpes de fe perdida, / a golpes, / a golpes, morimos la vida». ("A golpes").

«Aquí, sota la nit, 
et diria 
que el mar és l'etern [...].
Aquí, entre els amics, 
et diria 
que ens vorem 
més enllà de tot cel.
Aquí, sota la pluja 
que cau, 
et diria 
que tot és pau».
("La pedra")

«Aquí, bajo la noche, / te diría / que el mar es lo eterno [...]. / Aquí, entre los amigos, / te diría / que nos veremos / más allá de todo cielo. / Aquí, bajo la lluvia / que cae, / te diría / que todo es paz». ("La piedra").


«Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.
I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu,
al vent del món».
("Al vent").

«Al viento, / la cara al viento, / el corazón al viento, / las manos al viento, / los ojos al viento, / al viento del mundo. / Y todos, / todos llenos de noche, / buscando la luz, / buscando la paz, / buscando a dios, / al viento del mundo». ("Al viento").

Fue una tarde inolvidable; ¡me encanta y me hace sentirme vivo recordarla! No me fue necesario conocer la lengua de aquel muchacho de Xátiva; los acordes de su guitarra y sus palabras –más que palabras gritos y sentimientos de realismo y de esperanza, resonaron en mi sensibilidad como si estuvieran construidas con una lengua universal y familiar; pequeñas, no grandes palabras que me fueron desvelando una identidad y unas ganas de vivir que me resultaban, a la vez, extrañas y apasionadamente excitantes: som, terra, serem, a colps, vida, mort, fe, cel, mar, nit, pau, vent, cor, mans,  ulls, llum, déu, món,  al vent, al vent, al vent... Aquella tarde, ya de anochecida, un revuelo de sentimientos me hizo descubrir lo que doce años después me verbalizaría Rosa León, en su primer LP "Al alba", cantando al poeta jerezano Carlos Álvarez:

Carlos Álvarez y Rosa León.
«Alguna vez a todos, a mi mismo,
nos ha crecido un árbol en las manos,
o un mar sobre la frente,
o la esperanza como alfombra extendida,
a nuestro paso.
al encontrar un verso entre la hierba».
("Alguna vez").

Así fue mi primer encuentro con aquello que, poco tiempo después, empezaría a llamarse la "nueva canción", y que para mí, desde aquel día, se convirtió en una especie de lenguaje del alma que, como dice Elisa Serna, siempre ha tenido el poder de rescatarme lo oculto y de romper la coraza que a veces yo mismo me fabrico para poder sobrevivir; "mi puente, mi ventana abierta a los demás y mi amuleto para conectar con el mundo".

Antton Valverde.
«Herri-kantuen aide artean
ikusi nuen mundua;
ipuiak ziren edo kondaira
edo-ta frutu santua.
Haien oihartzun eraginzalez
erein zidaten barrua.
Geroztik erne ta hazi zitzaidan
lore gorri bat ariman;
hemen daramat, hemen bizi-dut
ertetzen zaidan kantuan;
gerrako garrak etzuten erre
zelai kiskarratuetan,
izotzak arren gordinik dago
ondoko giro nahastuan;
gogorragoa giroa eta
gorriagoa orduan!».
(«Euskal kantuen mezua». Antton Valverde).

«Aprendí a ver el mundo /  a través de las canciones del pueblo... / sembraron mi espíritu / de sus ecos sugerentes. / Desde entonces brotó y creció / una roja flor en mi alma; / aquí la llevo, aquí me vive / en la canción que sale de mi garganta. / Pese a todo y a la helada, pervive lozana / en un medio brutal y enrarecido / y cuando más duro y más cruel es el ámbito, / más bella se vuelve». (Antton Valverde. "Una vieja canción", 1975).

viernes, 4 de noviembre de 2011

CARÁTULAS CON HISTORIA. ¡UF!... ¡ES LINDA, LINDA, LINDA!



Cuando en 1973 vi por primera vez la fotografía de esta chica tan linda, recuerdo que me quedé totalmente "colgao" a ella..., ¡como me gustó!... Luego resultó que era Rosa León amiga de dos buenos amigos de aquella época: Basilio Martín Patino y Carmina Pascual –directora del colegio en el que yo trabajaba, que lamentablemente falleció hace unos meses–; creo recordar que fueron ellos los que me regalaron el primer single, del primer LP, de Rosa titulado "De alguna manera" (EMI, 1973).

Rosa León, nacida en Madrid, empezó a cantar, a principio de los año setenta, formando un dúo con Jorge Krahe; dúo que se hacía llamar "Rosa y Jorge", con el que colaboraba Javier Krahe, que en aquel momento vivía en París y solía mandarles los textos de sus primeras canciones, a los que Jorge ponía música para incorporarlas después a su repertorio.

Entre aquellas canciones merece la pena destacar la que se puede considerar como una de las más bellas canciones de amor compuesta en los años setenta: "Nos ocupamos del mar"; hermosísimo canto al valor de la "igualdad" en las relaciones de pareja que arremetía contra el machismo de la época, y que, todavía, después de más de cuarenta años, sigue teniendo plena vigencia. Esta canción, interpretada por Rosa puede escucharse en: http://www.youtube.com/watch?v=P_Z5_mGFqzw

En 1972, Rosa decidió empezar a cantar en solitario. Por mediación de Moncho Alpuente, entró en contacto con Aute, que en aquel momento tenía compuestas varias canciones nuevas, pero que no pesaba grabarlas. Eduardo le propuso a Rosa que las cantara ella, y así fue...; así nació aquel primer LP del que se lanzó como promoción este single que durante mucho tiempo –como explicaba al principio del "cuelgue"– me tuvo completamente "colgao".



En aquel LP titulado "De alguna manera", Rosa León incluyó –como no– "Nos ocupamos del mar", de los hermanos Krahe; otra canción de Jorge Krahe titulada "Pata ti que estás triste"; dos poemas de Mario Benedetti –musicalizados por Alberto Favero–: "La secretaria ideal" y "Guardería"; el poema "La soltera", de José Luis García Sánchez –al que ella misma le puso música–; la canción "Carta para mi padre, del dúo Víctor y Diego; y siete temas de Aute; cuatro satíricos: "Canción consumo", "Los fantasmas", "Retales, chapuza y pastiche" y "Viva el beat, el rock, el pop, el soul y lo demás", y tres de sus mas bellas canciones de amor: "De alguna manera", "Cuando tu te vayas" y la inolvidable "Las cuatro y diez".

En el single cuya carátula he reproducido antes Rosa incluyó dos canciones de Aute: "La canción consumo" –con arreglos y dirección musical de Pedro Oltra–, y "De alguna manera", arreglada y dirigida por Ramón Arcusa –uno de los componentes del Dúo Dinámico–.

Aprovechando este "cuelgue" quiero rendirle mi más cariñoso homenaje a ese grandísimo creador que es Luis Eduardo Aute, que este mismo mes va a presentar un nuevo libro ilustrado por él mismo, titulado "Giraluna". Libro dirigido a los niños y a las niñas, e inspirado en una de sus canciones compuesta con ese mismo título. Recordemos el texto.

Cubierta del nuevo libro de Luis Eduardo Aute.

«Hay quien sueña con los ríos
que conduzcan a El Dorado
hay quien sueña con las fuentes
de la Eterna Juventud
Hay quien sueña con el Oro
del Becerro idolatrado
y quien sueña con la Alquimia
que haga del vicio, virtud...

Pero yo que no pretendo
fortalezas ni fortuna,
sólo un sueño soñaría...
entre un mar de girasoles
buscaría un Giraluna
que velara y desvelara
cada noche la otra cara
de la luna...
gira, gira Giraluna,
gira, gira, gira, luna
gira, gira y mírame...

Hay quien sueña con el trueno
de la caja de Pandora
hay quien sueña con el rayo
redentor del Santo Grial
Hay quien sueña con Olimpos
donde no entre el mal de Aurora
y quien sueña con androides
más allá del Bien y el Mal.

Hay quien sueña con el tacto
de la mano del rey Midas
hay quien sueña con la piedra
del poder filosofal
Hay quien sueña con cruzadas
contra infieles en guaridas
Y quien sueña con arenas
en la Meca celestial

Haz que vea el haz de luz
gira gira Giraluna,
gira gira gira,luna
de la cara de tu cruz».

jueves, 6 de enero de 2011

FORGESOUND - I. Presentación, cubierta y canciones

El disco "Forgesound", del que hablamos en el último "cantijuego", se publicó en 1976, y se presentó, como ya conté, en la Sastrería Gutiérrez. Fue un gran acontecimiento porque, dada la identidad de sus creadores, aquello prometía ser un tremendo y divertido "canchondeo". (Aquel mismo año, por ejemplo, Luis Eduardo Aute –uno de los autores de "Forgesound"– había publicado su disco "Babel" de "canciones satíricas", en el que incorporó alguno de los temas que ya había compuesto para el grupo Madres del Cordero, del que hablaremos próximamente).



En la carpeta del LP –ilustrado por Forges– se hacía la siguiente presentación:

«Forgendros músico-literiarios originales de los polifacéticos maestros Jesús Munárriz y Luis Eduardo Aute bajo la fastuosa inspiración de Antonio Fraguas de Pablos "Forges y su universalamente famosos monigotes.

Arreglos y dirección musical del maestro Fernando García Morcillo –autor, entre otras canciones, de "La vaca lechera"–, con coletilla lechera final fres-dixie-vaca-band, en homenaje.

Este redondo no hubiera sido posible sin la costosísima colaboración laríngea de las super-vedettes Rosa León, Teddy Bautista, Julia León y el dinámico dúo de cantautores: Aute y Munárriz.

Coro de estraperlistas, rumberos, efectos especiales, etc.: "Los hijos de los padres de los mismos". Mesa de control y cócteles sonoros: Antonio Morales».

Realizada la presentación, voy evocar cinco fragmentos de aquellos "forgendros" con sus "monigotes" correspondientes:

MARIANO. Vocalista: Rosa León.
"Parece mentira / lo poco que te gusta el movimiento / desde hace la tira / me huelo yo que tienes mucho cuento/ ... Mariano, Mariano / no te marcas un gol desde el verano/... Mariano, Mariano / estás hecho un tarzán de quinta mano / ... Mariano, Mariano / ¿cuándo vas a marcarte / un feliciano? / Mariano, Mariano / que me voy a ligar / a un miliciano».

SILLÓN DE MIS ENTRETELAS. Tanguista arrabalero: Jesús Munárriz, "El Muna".
«Me quieren quitar el cargo, / yo no me largo; / este chollo no lo suelto, / me lo he ganao. / Tantos años asintiendo / y hasta aplaudiendo / y ahora vienen a decirme / que me han cesao. / Sillón de mis entretelas, / mi despachito oficial, / quieren dejarme a dos velas, / ¡a un director general! / Me quieren echar afuera, / arrojarme al arrabal. / ¡Que puñalada trapera / del Papelín Oficial! / Aferrao a mi butaca / como una lapa, / a mí nadie me despega / de este sillón».

CARSELERO, CARSELERO. Cha-cha-cheros sabrosones: Aute y Jesús Munarriz.
«Carselero, carselero, / que te estoy viendo el plumero; / carselero, carselero, / hijo de... la inquisición / [...] No me aprietes los tornillos, / deja en paz mis huesecillos, / no me enchufes la parrilla / que no soy una morcilla. / [...] No tortures con la tele / que te doy con lo'pinrele': / todo menos el calvario / de aguantar el telediario. / [...] No te pases con la horma, / que no estoy con la reforma. / Apertura, cerradura, / esto acabará en ruptura... / (de mi brazo, por supuesto.)»

¡AY SUIZA, PATRIA QUERIDA!. Cantante: Aute con coro de estraperlistas.
«Con las maletas bien repletas de pesetas / vuela a Lausana una vez a la semana; / pequeñas sisas pa'que viajen mis divisas, / que siempre el capital es internacional. / Ser patriota no es sinónimo de idiota, / yo la bandera la llevo en la billetera: / me da canguelo si me huelo algún revuelo / y me sienta fatal la reforma fiscal. / ¡Ay, Suiza, patria querida, / ay Suiza de mis amores. / ¡Vivan las cuentas en clave, / la fuga de capital, / viva la Suiza neutral / refugio de mi chequera, viva la banca extranjera / con capital nacional!».

ROMANCE DEL BLASILLO. Canta la conocida jotera Julia León.
 «Por la estepa castellana / va caminando el Blasillo / con la cabeza rapada, / las manos en los bolsillos / y las ideas muy claras, / aunque sólo es un chiquillo. / Cada vez que abre la boca / dice verdades tremendas, / aunque a juzgar por su gesto / parece que está en la higuera; / pero el alcalde del pueblo, / ése, ¡vaya si se entera. / ¡Ay, Blasillo, y olé, me caes bien! / ¡Ay Blasillo, y olé, por president!. / [...] Cuando se va por las eras / a apacentar los borregos, / Les mira fijo a los ojos, / los ve callados y serios / y dice que se parecen / a lo mozos de su pueblo. / Habla del problema agrario, / de reforma de estructuras, / y se queja de que el campo / recibe muy poca ayuda. / Dice que el campo está solo, / más solito que la una. / Le ha pedido a los reyes / que le traigan una urna / para llevarla a la escuela / y aprender como se usa. / [...] Ahora que estamos llegando / al final de esta canción / te deseamos, Blasillo, / con la mejor intención, / que una de las dos Españas / no te hiele el corazón».


La canción "Romance al Blasillo" es, sin duda una de las mejores del disco, y está  magistralmente cantada por Julia León. El resto de las canciones fueron las siguientes:

LOS CABRAS LOCAS. Cantatrices: Aute y Munárriz.
YO NO ME VOY. Solista: Teddy Bautista y sus rumberos.
TIA MOLLAR: Rockero solista: Teddy Bautista. (Tía mollar: Rosa León).
LA VENTANILLA. Cupletistas: Aute y Munárriz.
ANTONIO FRAGUS "EL FORGES". Cantaora: Rosa León.

FORGESOUND - II. Album fotográfico

Rosa León y Julia Leon durante la grabación.
Que yo conozca es la única fotografía en la que aparecen cantando juntas.
Antonio Fraguas de Pablos "Forges" durante la grabación del disco.
A la izquierda el maestro Fernando García Morcillo, autor de la canción "La vaca lechera".
A la derecha Rosa León, Munarriz, Teddy Bautista y Aute.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...