Concretamente, en el pórtico de esa publicación los autores nos explicaban así el trabajo de investigación que habían realizado:
–no tanto por el número de ejemplares que cruzaron la frontera, sino por el número de copias que hicimos y nos pasamos de ellas– coincidió también, durante los años sesenta, con la progresiva entrada en España de una nueva forma de concebir y de crear la canción que nos llegaba a través de tres frentes o manifestaciones: por una parte,
Imaginemos por un momento –lo cuál es bastante difícil de no haberlo vivido– lo que pudo suponer en la España del franquismo y del nacional-catolicismo escuchar, como diría
Todas estas canciones, unidas a la toma de conciencia social y política que algunos sectores de la juventud adquirían en la universidad, y, otros muchos, no universitarios, por ejemplo en los movimientos obreros y rurales de las comunidades cristianas de base –recordemos que los partidos políticos y los sindicatos libres oficialmente estaban totalmente prohibidos–, provocaron lo que podríamos llamar el
: la posibilidad de expresar a través de la canción, en un lenguaje directo y sencillo y con una gran riqueza simbólica y proyectiva, la necesidad de recuperar la identidad perdida, la vida en libertad y, en general, la proclamación y la defensa de los derechos y de los valores fundamentales que, en aquel momento, y desde hacía ya años, se negaban y se acribillaban brutalmente.
("Rómpete guitarra" y "Con los dientes". Elisa Serna)
Así fue como la llamada "nueva canción" –o "canción de autor"– se echó a cantar por los caminos; caminos por dentro y por fuera del país.
Fuera de nuestras fronteras, en la voz de jóvenes exilados o emigrantes como
Paco Ibáñez, en París, poniéndole música y cantando a nuestros poetas con una austeridad y con una belleza extrema; o como
Imanol, un vasco entrañable, rotundo en su cantar y de una generosidad y sensibilidad sin medida; o como
Bernardo Fuster, amigo entrañable, que desde Alemania, y bajo el seudónimo de
Pedro Faura, nos entregó dos discos absolutamente sigificativos de la época:
"Manifiesto" y
"Volver, no es volver atráa"; o también el canto de combativos amantes de la libertad como
Paco Curto, José Barbá (
"¡Compañeros!... ¡Unidos!"),
José Pérez (
"España, Castilla, Libertad"),
Laurentino cantándole a
Alberti (
"El poeta en la calle") o
Pedro Ávila (
"El hombre nuevo cantando").
Dentro de nuestras fronteras, como desarrollaré en los siguientes capítulos, a través de las diferentes voces y movimientos culturales que se movilizaron por todos los rincones del Estado.
Y así fue, también, como aquello que Platón anunciaba en "La República" empezó a hacerse realidad: la "nueva canción" se fue introduciendo poco a poco, trastornando la vida pública y privada y llegando a influir decididamente –y hay que decirlo así, porque así fue– en la configuración de nuestra democracia.
«La casa se va llenando... ¡Biemvenidos! ¡Pasad, pasad!... Hay sitio para todos..., aquí seguimos los que a pesar de todo continuamos creyendo y confiando en que alguna noche todavía puede salir el sol...».
«SOÑÁIS.
Pues sí, claro, soñamos constantemente.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar y lo esperamos todo.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, más, todo, ávidamente.
TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, tenemos prisa, mucha prisa.
SOÑÁIS.
Sí, inevitablemente. El sueño de hoy como posibilidad del mañana.
ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, y no nos avergüenza ser esclavos de la esperanza.
QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, es nuestro rabioso derecho, y más aun nuestro deber.
EXIGÍS.
Pues sí, claro, apasionadamente o con tristeza.
Y de todos modos,
y de todos modos mejor así,
mejor un pueblo que se mueve
aunque a veces precipitado,
aunque a veces demasiado prudente,
aunque a veces sucio, bajo, rastrero,
aunque a veces sublime,
mejor así, con toda su condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometido al cálculo de los ordenadores de intereses.
Por ello, nadie debe avergonzarse de decir, nadie debe avergonzarse de gritar:
soñamos, sí, constantemente, soñamos sin límites en los sueños,
soñamos hasta lo inimaginable.
Soñamos siempre
y lo esperamos todo, hemos aprendido el arte de esperar, el arte de esperar
en noches interminables de impotencia; sabemos esperar y lo esperamos todo, todo,
y lo queremos todo, queremos lo imposible para llegar a lo posible,
queremos lo posible para llegar a lo imposible;
mejor así, con toda la condición humana, extraña y sencilla;
mejor así, que un rebaño de corderos sometidos al cálculo de los ordenadores de intereses;
por ello; si alguna vez nos dicen, si alguna vez se atreven a decirnos...
SOÑÁIS.
¡Pues sí, claro! constantemente, soñamos siempre.
Si nos decís: ESPERÁIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, hemos aprendido a esperar, y lo esperamos todo.
Si nos decís: QUERÉIS DEMASIADO.
Pues sí, claro, queremos demasiado, y aún más, ávidamente.
Si nos decís: TENÉIS DEMASIADA PRISA.
Pues sí, claro, caminar, llegar, recomenzar, sí, tenemos prisa».
(“Soñais”)
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| Lluís Llach. |
«SOMNIEU. / És clar que sí, somniem constantment. / ESPEREU MASSA. / És clar que sí, ham après a esperar i ho esperem tot. / VOLEU MASSA. / És clar que sí, volem massa, més, tot, àvidament. / TENIU MASSA PRESSA. / Sí, és clar que sí, caminar, arribar, recomençar, tenim pressa, molta pressa.
SOMNIEU. / Sí inevitablement, el somni d'avui com possibilitat del demà. / ESPEREU MASSA. / És clar que sí, i no ens fa cap vergonya ésser esclaus de l'esperança. / VOLEU MASSA. / És clar que sí, és el nostre dret rabiós, i encara més el nostre deure. / EXIGIU. / És clar que sí, apassionadament o amb tristesa.
I tanmateix, / i tanmateix, millor així, / millor un poble que es mou, / encara que, a vegades, precipitadament / encara que, a vegades, massa prudent, / encara que, a vegades, brut, baix, rastrer, / encara que, a vegades, sublim, / millor així, amb tota la seva condició humana, estranya i senzilla; / millor així, que no un ramat de xais sotmès al càlcul dels ordenadors d'interessos. / Per això, que ningú no s'avergonyeixi de dir, que ningú no s'avergonyeixi de cridar: / somniem, si, constantment, / somniem sense límits en els somnis, / somniem fins l'inimaginable. / Somniem sempre, / i ho esperem tot, hem après l'art d'esperar, aquest art d'esperar / en nits interminables d'impotència; / sabem esperar i ho esperem tot, tot, / i ho volem tot, volem l'impossible per a arribar al possible, / volem el possible per a arribar a l'impossible; / millor així, amb tota la seva condició humana, / estranya i senzilla; / millor així, que no un ramat de xais sotmès al càlcul dels ordenadors d'interessos; / per això, si mai ens diuen, si mai ens gosen dir...
SOMNIEU / És clar que sí! constantment, somniem sempre. / Si en dieu: ESPEREU MASSA. / És clar que sí, hem après a esperar, i ho esperem tot. / Si ens dieu: VOLEU MASSA. / És clar que sí, volem massa, més i tot, àvidament. / Si ens dieu: TENIU MASSA PRESSA. / És clar que sí, caminar, arribar, recomençar, sí, tenim pressa». (“Somnieu”)