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miércoles, 26 de marzo de 2014

«DESDE MI ATALAYA» CON "LA MAREMOTO".



Hoy es el primer día que me he decidido a subir a "mi atalaya"; un lugar y un espacio para la tranquilidad, para el silencio y para la soledad buscada. Desde aquí se puede observar la realidad con cierta perspectiva; puedes ver lo que acontece "a ras del suelo" con un poquito de distanciamiento, y, a la vez, puedes mirar al frente y contemplar y embelesarte con el horizonte... ¡siempre hay un horizonte!

Me he creado este lugar –que lo llevo dentro– para reflexionar serenamente sobre la realidad que vivo día a día, y, en particular, sobre las realidades que más me impactan, o que me resultan más significativas tanto positiva, como negativamente. Reflexiones serenas que aunque, a veces, serán críticas, siempre intentaré que sean muy positivas, y por supuesto planteadas sin agresividad y defendiendo por encima de todo la esperanza. Pienso –para empezar– que sin una sana capacidad de crítica y autocrítica la esperanza es un imposible.

Y hoy, "DESDE MI ATALAYA" me apetece "reconvivir" con la experiencia que supuso para  mí, y creo que para otras muchas personas, el concierto que nos ofreció LA MAREMOTO el pasado domingo, 23 de marzo, en la Sala Libertad 8, de Madrid.

La Maremoto.

La Sala Libertad completamente llena. Un clima humano sensible y festivo. Y un montonazo de amigos y admiradores en torno a ella: Gabriel Monsalve, Inés Poveda, Gadea Ramos, Viridiana, Enrique Sánchez, Víctor Milán, Palma Rodríguez, Pablo Bermejo, Chica Metáfora, Remmert Deen, Dani Fernán, Juan Carlos Cristiano, Daniel Hare, Rodrigo Cabezas, Manu Clavijo, Andrés Sudón, Juan Fernández Fernández, Julio Hernández, Alicia Ramos, Daniela Riso, Pedro Chillón, Marta Plumilla, Lucía Diaz, yo y muchos más.

Para mí el concierto de La Maremoto, en la Sala Libertad 8 fue, ante todo, una elocuente lección "de bien y de buen cantar". Esta mujer tiene una voz preciosa; moldea las palabras y el canto a la perfección –canta simplemente latidos–. Su dicción es extraordinaria, e interpreta con todo su cuerpo; en particular con su mirada, con sus gestos, con su sonrisa y con sus manos.... La manos de La Maremoto cuando se echa a cantar parece que acarician a su voz y a quienes la estamos escuchando.

Pero al margen de lo anterior, que es importante, La Maremoto en sus concierto me reafirmó en tres de mis grandes convicciones actuales en torno a la "canción de autor"

Primera. Después de escuchar a La Maremoto, que fundamentalmente es intérprete, ¿quién se atreve a decir que una intérprete como ella no es "cantautora"?. La Maremoto canta "canción de autor" y es una "cantautora" de arriba a abajo. Las canciones que interpreta vuelan, te atrapan, te pellizcan hondo, e incluso, a veces, van mucho más allá y trascienden la realidad del propio autor. La Maremoto con su voz y con su personalidad no crea "canción de autor", la "recrea" y la dignifica.


Segunda convicción. La he repetido miles de veces y La Maremoto me lo confirmó de forma evidente y clara en su concierto del domingo pasado: La "humildad" –relacionada con la creación artística– es una de las bases y de los fundamentos esenciales, de la calidad. El creador, o el compositor, "humilde" no necesita forzar las situaciones para mostrar su arte; no le hacen falta "poses" y palabrerías inútiles; no tiene nada que demostrar; se muestra como es, sin prepotencias ni mesianismos, –sencillamente humano–; y es de esa forma –cantando bien, como La Maremoto canta– como convence y atrapa.

Y la tercera convicción –que me afianzó La Maremoto– es que en la base del arte –de su arte– está también la ternura; las ganas de aprender de los demás; la erradicación del gran mal de la "envidia"; la capacidad de escucha; la incapacidad para prejuzgar o despreciar a los/las colegas sin fundamentos reales; y, en general, y como contrapunto, la solidaridad y el apoyo mutuo en caminos, reivindicaciones y destinos compartidos. 

El domingo La Maremoto abarrotó la Sala Libertad 8; alguien que posiblemente no la conocía demasiado me preguntó a la salida del concierto: «¿Y que hay que hacer para tener un lleno así en un domingo y con fútbol?» ... Mi respuesta fue rápida y clara: «Cantar como ella canta, y ser humanamente como ella es; no hay más secreto»...

Y no hace falta decir más. Aquí os dejo algunas fotografías del concierto... ¡pa que las disfrutéis!

La Maremoto.
Durante gran parte del concierto, Juan Fernández acompañó
a La Maremoto con su guitarra.
Con Enrique Sánchez. (La segunda fotografía es de Inés Poveda).
Con Pedro Chillón.
Con Dani Fernán.
Con Julio Hernández.
Con Alicia Ramos.
Daniel Hare.
Remmert Deen.
Can Daniel Hare Remmert Deen.
Con Manu Clavijo y Juan Fernández Fernández.

martes, 7 de enero de 2014

SARA VENEROS, SUS VECINOS Y ALGUNA QUE OTRA SORPRESA

Sara Veneros.

Hoy, en primer lugar, creo que debo aclarar el contenido y el título de este "cuelgue". En este "cuelgue" voy a hacer una crónica –fundamentalmente fotográfica– del "conciertazo" que nos ofreció SARA VENEROS, anoche –6 de enero– en la Sala Libertad 8.

Sobre el título ya veréis, responde a una realidad, y es, a la vez, como un juego literario: "SARA Y SUS VECINOS" –¿a que suena a titulo de película o a una serie de televisión?–. Pues no. en principio no –aunque podría ser un interesante proyecto–. El caso es que al mismo edificio donde vive Sara Veneros, en Madrid, acaban de mudarse tres amigos "cantautores" que, de repente, se han convertido en sus vecinos –casi puerta con puerta–. Se trata, como enseguida vais a poder descubrir, de un trío verdaderamente explosivo, que, poco a poco, se va transformando en un cuarteto "alucinante".

Pues bien, anoche al concierto de Sara acudieron sus tres nuevos vecinos para acompañarla y para cantar con ella –¡como debe ser1–. (Los buenos "vecinos cantores" están pa'eso; para: "¿Me podrías prestar un poquito de perejil?"; o para "Yo me canto contigo lo que haga falta").

El primero de los vecinos que cantó con Sara fue ANTONO MARTÍNEZ ÁRES.

Antonio Martínez Arés.

Cantaron juntos una preciosa canción de Sara titulada "Conversaciones con una gota de mar", canción, muy hermosa, que está completamente viva y todavía en permanente proceso de transformación y mejora.

Antonio Martínez Arés y Sara Venero.
«Háblame del tiempo en alta mar,
dime si es muy frío ese lugar,  
Cuéntame si allí los peces lloran como aquí 
o sólo gozan.
Dime si los que van junto a ti 
sienten que no es ese su lugar 
o si consiguieron entender por una vez 
que todos son el mismo mar.
Desde este lugar de la creación 
se suele tener poca visión 
por eso te pido que me enseñes tu verdad 
y así poder rodar... rodar...».

En la interpretación musical de esta canción Sara Veneros se acompañó de un instrumento llamado "sansula", metalófono de origen africano.

Sara Veneros tocando la "sánsula".

(Por cierto, Antonio Martínez Ares, ¡genial como siempre!... Uno se pregunta –y así se lo comentaba personalmente anoche– como Antonio, tras su larga e intensa trayectoria como creador e interprete, no es reconocido y oficialmente valorado como uno de los más grandes compositores y "cantautores" que hay en nuestro país. Me juro a mi mismo que yo no me largo de este mundo sin que se produzca ese reconocimiento. ¡Por mis niños!).

El segundo vecino que que cantó con Sara en su concierto fue FRAN FERNÁNDEZ.

Fran Fernández.

Fran acompañó a Sara interpretando su canción "Brillan", canción grabada en el disco que Sará publicó en 2012 y que –¡por supuesto!– os recomiendo si aún no lo habéis escuchado.

Fran Fernández y Sara Veneros.
«Tienes un ancho camino 
para poder regresar 
donde están nuestros amigos 
ahí en el cielo brillan. 
Brillan por el firmamento 
desde el principio hasta el fin 
sólo esperan el momento 
para venir a por ti. 
Y si tú te dejas llevar 
volarás por todo el país 
llegarás donde puedas ver tu luz. 
Allí».

(Fran Fernández cantó sin su guitarra y fue muy emocionante; y es que el "cantautor" granadino es excelente; a mi. personalmente, cuanto más acústico se nos presenta, ¡más me gusta!.... Anoche, concretamente, cantó ¡bien lindo!).

Y el tercer vecino –que completa el trío– y que tampoco quiso faltar al concierto de Sara Veneros, fue el cantautor canario ARI JIMÉNEZ. A Ari, recién llegado de su tierra, no le dio tiempo prácticamente para ensayar una canción acompañando a Sara, y optó por ofrecernos su canción titulada "Temblando".

Ari Jiménez

(A Ari Jiménez, cada vez que le escucho cantar, más me sorprende. Crece por días, poética y musicalmente, a pasos agigantados. Deseando estoy que se meta en un estudio y grabe un nuevo disco. El primero se tituló "Deliros transitorios" y es del 2012).

Y una vez conocida la parte "vecinal" del concierto, vamos con otras sorpresas de las que pudimos disfrutar anoche. Entre ellas, la colaboración de MANU CLAVIJO –en esta ocasión cantando junto con Sara; por cierto, ¡un fallo!, me despisté y no le hice ninguna foto–; la presencia y la colaboración de LA MAREMOTO, que interpretó junto con Sara la canción "Somos oro"; y dos sorpresas muy especiales e inesperadas para la cantautora protagonista de la noche: la presencia de JUAN PABLO TOCH –argentino de Córdoba que fue el "alma" musical e inspiradora en el disco de Sara– y JUAN GARCÍA –cantautor mexicano residente en España que también participó en el disco y que en la actualidad está grabando el suyo propio del que podremos disfrutar muy pronto–.

Juan Pablo Toch, Sara Veneros y La Maremoto.

Juan Pablo Toch cantó alguna de sus canciones y acompañó
a Sara Veneros con la guitarra, con el ukelele y haciendo coros.
Juan Pablo Toch acompañando a la guitarra a Juan García
en la interpretación de una de las canciones de su próximo disco.

Y, finalmente, para concluir este extenso "cuelgue" –me está salido demasiado largo, pero merece la pena– dos breves aproximaciones, ya más directas, a SARA VENEROS, a su música y a sus canciones.

Decir, en primer lugar, que Sara es un excelente compositora que consigue que fluyan sus propias experiencias y sentimientos en forma de música y de canción de una forma absolutamente espontánea y muy hermosa. En su canto Sara sabe compaginar, en perfecta armonía, la sencillez –rebosante de frescura– con la profundidad. Transmite muchas emociones y resulta absolutamente veraz porque en lo que cuenta-canta huye de la transcendencia, o de la palabrería prepotente-salvadora, y opta por la sencillez y la cotidianidad. Sus canciones son latidos que tienen la suerte de cohabitar con un alma de verdadera compositora y cantora. ¡Fíjense en las siguientes imágenes en las que Sara se acompaña de su "ukelele"!


En segundo lugar –y ya concluyo–, solamente dos palabras: PASIÓN y ALEGRÍA... Esa es la magia y el secreto del encantamiento, y del "que agustito estoy", que provoca SARA VENEROS en sus recitales.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...