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domingo, 15 de febrero de 2015

«EL HOMBRECITO VESTIDO DE GRIS» Y LA "IMAGINACION", UN VALOR NECESARIO E IMPRESCINDIBLE.

Este "cuelgue" está dedicado a los dos hijos 
de mi amiga Marta; Marta Libre, como me gusta llamarla.

Hay libros que consiguen atraparte y que llegan a convertirse en verdaderos talismanes para toda la vida; uno de esos libros, que para mi han sido esencial, es el que escribió y publicó FERNANDO ALONSO con el título "EL HOMBRECITO VESTIDO DE GRIS". Lo leí allá en los años setenta, me impactó mucho como persona y como maestro –entonces yo ejercía la Enseñanza Primaria– y después su memoria me ha acompañado toda la vida. –ya veréis que hasta en la época en que estuve haciendo radio–. Por otra parte tuve la gran suerte de conocer a Fernando, su autor, con el que estreché una bonita amistad. Por cierto hace tiempo que no nos reencontramos.

Como sabéis hace unos días cumplí 69 años, y ayer recibí un maravilloso regalo de cumpleaños de Javier y de Marta –dos personas a las que quiero mucho y que ocupan un lugar muy especial en mi vida–; ese regalo fue el siguiente:



Se trata de una nueva y hermosa edición de un libro de Fernando Alonso en el que se recogen precisamente "El hombrecito vestido de gris y otros cuentos" (Editorial Kalandraka), ilutrado por Ulises Wensell. ¡Una auténtica maravilla! y, como suele decirse, "un pelotazo" que ha puesto "patas arriba" toda mi sensibilidad, mis emociones, mis sentimientos y mis recuerdos.

Hoy quiero centrar esta cuelgue en torno a ese libro y, en particular, al cuento "El hombrecito vestido de gris", sin olvidarme de otros cuentos que incorpora esta nueva edición, y que también fueron claves para mi personalmente y para mi trabajo como maestro, y como guionista y presentador de un programa de radio:  "La pajarita de papel", "El barco en la botella", "El guardián de la torre", "El barco de plomo", "Los árboles de piedra", El viejo reloj" y "El espantapájaros y el bailarín".


FERNANDO ALONSO firmando uno de sus libros.

Aquel cuento de Fernando Alonso empieza así:

«Había una vez un hombre que siempre iba vestido de gris. Tenía un traje gris, tenía un sombrero gris, tenía una corbata gris y un bigotito gris.

El hombrecito vestido de gris hacía cada día las mismas cosas. Se levantaba al son del despertador. Al son de la radio hacía un poco de gimnasia. Tomaba una ducha, que siempre estaba bastante fría; tomaba el desayuno, que siempre estaba bastante caliente; tomaba el autobús, que siempre estaba bastante lleno; y leía el periódico, que siempre decía las mismas cosas.

Y todos los días, a la misma hora, se sentaba en su mesa de la oficina. A la misma hora. Ni un minuto más. Ni un minuto menos. Todos los días, igual. El despertador tenía cada mañana el mismo zumbido. Y esto le anunciaba que el día que amanecía era exactamente igual que el anterior.

Por eso, nuestro hombrecito del traje gris, tenía también la mirada de color gris. Pero nuestro hombre era gris sólo por fuera. Hacia adentro… ¡un verdadero arco iris!»

Un poquito más avanzada la narración, tras casi terminarla tristemente, Fernando nos dice lo siguiente:


Estas palabras, desde el primer día que las vi manuscritas, y las leí, resultaron para mi un reto, o mejor un desafío incontenible: me refiero a la puesta en juego de la IMAGINACIÓN...;  a aquello tan necesario de ¡LA IMAGINACIÓN AL PODER!...; a la imaginación al servicio de la libertad, de la felicidad y de la vida digna...; la imaginación como VALOR IMPRESCINDIBLE PARA LA VIDA.

Y de ahí surgió un recurso didáctico que llamé el "cuento inacabado"; recurso que practiqué continuamente en la escuela con niños y adolescentes, y que años después llevé a la radio dirigido a los adultos que me escuchaban.

Hoy, pasados los años, voy a volver a aquel recurso del "cuento inacabado", y os voy a ofrecer un vídeo con el programa de radio que realicé hace años en Radio Popular dedicado al cuento de "El hombrecito vestido de gris". Este programa tiene ya más de treinta años y se emitía muy de madrugada y en un tono intencionadamente muy intimista.

Tal vez, como es domingo, os de tiempo a escucharlo –dura media hora– y a jugar con él. A jugar a la maravillosa aventura que supone darle vuelo y libertad a nuestra IMAGINACIÓN.


Las canciones incorporadas a este programa de radio son las siguientes:

• La primera, corresponde a ENRIC BARBAT –uno de los componentes del colectivo catalán "Els Setze Jutges", fallecido en diciembre de 2011–. Esta canción se llama "Las siete y media" y pertenece al disco "RH+" (1977), cantado en castellano.

• La segunda canción es "Calle Melancolía" de JOAQUÍN SABINA.

• La tercera corresponde a MARÍA OSTIZ, se titula –creo recordar– "Son tonterías" , y pertenece a su LP "Mujer" publicado en 1987.

• La cuarta canción es "La quinta verde" del grupo canario TABURIENTE; canción que pone fin al programa.

domingo, 22 de junio de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «JOAQUÍN SABINA»

JOAQUÍN SABINA

En Úbeda "armó la de Dios", y en Granada "la de Mahoma"; se largó para Edimburgo y revolucionó hasta a los fantasmas de los castillos medievales; después, en Londres, se lió a tomar copas –alucinando con Machado, con Buñuel y con un tal Dylan–, y se dedicó a cantar "lindos boleros" y, lo que, por aquel entonces, se llamaban "canciones comprometidas" –los boleritos para poder comer y para ligar con las "unas"; y las canciones comprometidas por aquello de la libertad y porque Joaquín, en el fondo y en la forma, es un ser profundamente solidario; ¡ah! y de paso, para ligar con las otras–-.

Pasó una temporada en París e hizo bailar hasta a la Torre Eiffel; y luego de regreso a Madrid, el muy canalla –en aquella casa tan entrañable, pero sin ascensor, de Tabernillas– se puso a hacer "inventario": «Me levanto, bostezo, vivo, almuerzo...; me emborracho, trasnocho, llego tarde, duermo de lado, hablo conmigo, lloro...; sudo tinta, suspiro, me enamoro, llueve, me abrazan, no doy pie con bola; ...Tengo granos, discuto, me equivoco, busco a tientas, no encuentro, me fatigo...; amanece, sumo y sigo...; te recuerdo, te busco, te maldigo, digo tu nombre a voces, no te veo, te amo, ya no se lo que me digo,te deseo...» y ¡claro!, al final, todo un “tratado de impaciencia».

Una impaciencia, que tras su breve estancia en el número siete de la "calle melancolía", le impulsó a tomar una clara decisión: ¡cambiarse de barrio!, y ponerse buscar, desesperadamente, el "barrio de la alegría"...; al final, después de mucho buscar, la encontró; el secreto de aquel barrio estaba en pasar mucho de muchas cosas que te hacen perder la mirada y la sensibilidad; pasar de lo que los demás esperan de ti; "pisar el acelerador"; mandar las máscaras y el guardar las apariencias a "hacer puñetas", y dejarse vivir sin "rebajas de enero"; dejar que la vida estalle en el cuerpo y en la pasión, sin permitir que nadie se atreva a "robarnos el mes de abril".

Y fue precisamente allí, en el "barrrio de la alegría" –dejando las melancolías "pa" los tristes–, donde empezamos a conocer de verdad a Joaquín Sabina, y donde, "amarraos" a sus canciones, muchos –algunos ya maduritos– hicimos algunos descubrimientos y vivimos algunas experiencias alucinantes:

... Descubrimos a "Tolito", mago de feria, con un corazón que se le salía de la camisa, retorciéndole el cuello a la pena, y abriéndole ventanas a la fantasía...

Cuadro de Alfredo González dedicado a
la "Balada de Tolito" de Joaquín Sabina.

...Nos sentimos cómplices de "El Jaro", víctima de la injusticia y de la falta de equidad; "sobrino del dolor y primo hermano de la necesidad"...

...Jugamos a la "ruleta rusa" y nos enternecimos dejando que nos abrasara "el viejo blues de la soledad"...

..."Recostamos la cabeza en el hombro de la luna" y advertimos que, sin la pasión por compañera, nos sentimos "más tristes que un torero al otro lado del telón de acero"...

... Aprendimos a desnudarnos del "traje gris" y volvimos a los "juegos de mano a la sombra de un cine de verano"...

...Contemplamos un "eclipse de  mar", "olvidamos los relojes", y descubrimos que "el tiempo es un microbús que sólo cruza una vez esta breve y absurda comedia"...

...Nos decidimos a defender el pan y la alegría, y –con él y la Pradera–, nos pusimos a "jugar por jugar", a "vivir al revés", y a realizar "un cursillo acelerado de besos de tornillo"..., y en eso estamos...

... Y sobre todo aprendimos –y en eso estamos también– que la solidaridad no es ni un discurso, ni un panfleto, ni una ley... –perdóname Joaquín, ya sé que no te va la "moralina"–; mi gran aprendizaje contigo ha sido que la solidaridad es –ni más ni menos– que abrirse de par en par la "jaula del corazón" para seguir haciendo, mientras el cuerpo aguante, lo que hacía Tolito, lo que tú sueles hacer: "retorcerle el cuello a las pnas˝.

viernes, 30 de noviembre de 2012

JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD. MERECIDÍSIMO PREMIO CERVANTES. ¡FELICIDADES!

JOSE MANUEL CABALLERO BONALD


¡FELICIDADES!
Acaba de concedérsele el PREMIO CERVANTES
¡Mas que merecidísimo!

Para unirnos a esta celebración lo haremos de "nuestra mejor manera": ¡CANTANDO COMO RESPIRAMOS!, y vamos a hacerlo, en primer lugar, evocando un disco editado y grabada por la discográfica Ariola, en 1974, el el que el "cantaor" flamenco DIEGO CLAVEL –de Puebla de Cazalla–, acompañado a la guitarra por Manolo Brenes y Pedro Peña, interpretó poemas de Caballero Bonald. El disco se tituló "La raiz del grito" y fue ilustrado por Josep Guinovart.


De este disco vamos a escuchar dos cantes: "Descanso a mi cuerpo" (seguirillas), e "Igual que se arremolina" (bulerías por soleá):



«Descanso a mi cuerpo
no le voy a dar 
hasta que llege la horita en que pueda 
decir la verdad. 

Las doce ya han dado 
en Santa Lucía 
loco me tiene sin saber los pasos 
que andará metía».



«Igual que arremoliná
el aire en la encrucijada
así van las penas mías
saltando de aquí p'allá. 

Yo le dije dónde vas
y ella no me ha respondido,
sabe Dios por donde irá.

No siento que no me quieras
porque cuando están maduras
se van cayendo las brevas.

Placita del Mentidero
dando vueltas me he perdío
y la verdad no la encuentro.

Solito me eché yo a andar
sin sabé en ningún  momento
con quién me iba a encontrar.

Pobre de mi
que no me alcanza
ni pá viví.


Completo este "cuelgue" de felicitación a José Manuel Caballero Bonald evocado también la canción "Dos horas después" compuesta por Joaquín Sabina, José Manuel Caballero Bonal, Pancho Varona y Antonio García de Diego.


«La tarde consumió su luego fatuo
sin carne, sin pecado, sin quizás,
la noche se agavilla como un ave
a punto de emigrar.

Y el mundo es un hervor de caracolas
ayunas de pimienta, risa y sal,
y el sol es una lágrima en un ojo
que no sabe llorar.

Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.

Y al cabo el calendario y sus ujieres
disecando el oficio de soñar
y la espuela en la tasca de la esquina
y el vicio de olvidar.

Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amanecer.

Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.

La noche ha consumido sus botellas
Dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer.

Dos horas después de amanecer».

martes, 25 de septiembre de 2012

«NOSOTROS QUERÍAMOS SIMPLEMENTE VIVIR»... (Dedicado a los "cantautores"; a los que quieren dejar de serlo; y a los que no lo son).

Guitarra y manos del señor Víctor Lemes anoche en Libertad 8

Hoy tenía pensando hacer en este "cuelgue" una crónica del concierto que nos ofrecieron anoche, en la Sala Libertad 8, SERGIO ALZOLA y VÍCTOR LEMES –por cierto fue una noche mágica de "canción de autor" en estado puro–, pero al final he tomado la decisión de aplazar esa crónica para mañana.

Enseguida voy a explicar cuáles son los motivos de ese aplazamiento, pero antes me apetece anticipar, al menos, dos imágenes del concierto de anoche.

Sergio Alzola.
Víctor Lemes.

Cuando anoche, ya un poco tarde, llegué a casa, encendí el ordenador para revisar rápidamente el correo e irme a la cama; estaba muy impactado por el concierto de Sergio y de Víctor –en el que también participaron Jesús Garriga, Fran Fernández, Kanka y María Rozalén–... De repente –tal  vez influenciado por una conversación que mantuve ayer por la mañana con Luis Eduardo Aute sobre Carlos Cano y el colectivo Manifiesto Canción del Sur, de Granada–, me vino a la memoria una canción de Sabina que inicialmente también formó parte de aquel colectivo sureño.

La canción que me vino a la memoria se llama "Palabras como cuerpos".

Soy consciente de que es una canción que forma parte del primer LP de Sabina"Inventario" (1978)–; disco del que a Joaquín no le gusta hablar... Pero... ¡que le vamos a hacer!..., a mi me parece un disco "iniciático" muy interesante, sobre todo desde el punto de vista poético.

En esa canción –«Palabras como cuerpos»– Joaquín hace una extraordinaria descripción de la generación de jóvenes que en los años setenta y ochenta reivindicábamos la libertad; de la durísima represión que sufrimos; y de las aspiraciones por las que luchamos, cada uno a su manera. Yo, por ejemplo escribiendo, y otros componiendo canciones y cantándolas, es decir, ejerciendo ese oficio mágico y no siempre fácil, y reconocido, de ser "cantautor" o "cantautora".

Anoche escuché la canción varias veces. Es de esas canciones que como decía Manuel Vázquez Montalbán fotografían suspiros que difícilmente pueden y deben olvidarse.

Al final tomé una decisión: colgar hoy esa canción en el blog y dedicársela –para que la escuchen, para que piensen en ella y, en algunos casos, para que aprendan– a los que hoy por hoy se llaman con orgullo "cantautores"; a los que rechazan ese etiqueta porque les parece aburrida y politizada; a los que son "cantautores" –con magníficas posibilidades y futuro– pero a los que sus "sabios productores" les quieren robar el nombre para que pierdan el tufillo "cantautoril"–¡cosa que no puedo entender y que, por supuesto, nada tiene de sabiduría!–; a los que se llaman "cantautores" y "cantautoras" pero que ignoran lo que es en reealidad ese género musical..., y, en general, a todos los que quieran cantar "como quien respira".

La canción de Sabina dice así:



«Recuperar de nuevo
los nombres de las cosas,
llamarle pan al pan
vino llamarle al vino
al sobaco sobaco
miserable al destino
y al que mata llamarle
de una vez asesino.

Nos lo robaron todo
las palabras, el sexo
los nombres entrañables
del amor y los cuerpos,
la gloria de estar vivos,
la crítica, la historia,
pero no consiguieron,
robarnos la memoria.

Ellos tienen también
cuerpo bajo la ropa
piernas, uñas, sudor,
vientre, mocos, colmillos,
manos que no acarician,
dedos que no se tocan,
sólo saben firmar
y apretar el gatillo.

Nosotros que queríamos
vivir sencillamente
hermanos de la lluvia,
del mar, de los amigos,
pronunciar las palabras que
vencen a la muerte,
buscar bajo tu falda,
alimento y abrigo.

Nosotros que queríamos
nombrar las amapolas,
decir viento, amanece,
rabia, fuego, decir
que si tu piel es costa
mi lengua es una ola
nosotros que queríamos
simplemente vivir
nos vimos arrojados
a este combate oscuro
sin armas que oponer
al acoso enemigo
más que el dulce lenguaje
de los cuerpos desnudos
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo».

Pues eso, eso quisimos que fuese, y fue, la "canción de autor": una forma concreta y hermosa de reivindicar la vida y de luchar contra lo que nos la arrebataba ... ¡Ni más, ni menos!... Unos y unas lo hicieron mejor; otros y otras peor;  pero, os lo aseguro, a todos y todas les unía –nos unía– un mismo objetivo: «QUERÍAMOS SENCILLAMENTE VIVIR, VIVIR LIBRES Y CON DIGNIDAD»... Por eso cantábamos... Y en eso seguimos....

Os lo cuento hoy, como dice Sabina en su canción, para que nadie se atreva a robarnos la "memoria" y, sobre todo, para que algún que otro ignorante relacionado con el mundo de la canción tome nota, aprenda, y actúe con menos ligereza y con un poquito más de seriedad y de rigor cultural... ¡FALTA NOS HACE!

domingo, 5 de agosto de 2012

SE NOS FUE CHAVELA... «POR EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS»


CHAVELA VARGAS se nos ha ido; ausencia irreparable si no nos quedara su recuerdo, su voz y la admiración que sentíamos hacia ella.

En este momento en el que todos la recordamos solamente se me ocurre evocar la canción "POR EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS", que le dedicaron Joaquín Sabina y Álvaro Urquijo.




«En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.
Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Khalo desnuda.

Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid,
¡quién supiera reír
como llora Chavela!

Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio pidiendo besos.
Ponme la mano aquí Macorina,
rezan tus fieles por las cantinas,
Paloma Negra de los excesos.
Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo».

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...