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domingo, 22 de enero de 2012

MALACABEZA II - EL CONCIERTO

Hoy, continuando el "cuelgue" de ayer, voy a realizar una breve crónica del concierto que nos ofreció MALACABEZA el pasado jueves 19 en la sala Libertad 8, de Madrid.

De entrada, jugando con el titulo de su segundo CD, y ofreciendo una visión general de lo que allí aconteció, habría que decir que Joel Reyes, Ramonet Reche, Alex Larraga, Berni Fernández y Gabi Fernandez, todos ellos bien apiñados en el pequeño escenario de Libertad, se convirtieron con su música en auténticos pirómanos del aburrimiento, de la tristeza y de la depresión, para darle aire y vuelo a la alegría, al ritmo, a la ilusión, a la resistencia posible e imprescindible frente a los tiempos que corren, y, muy en particular; al positivismo, a la esperanza...; las canciones de Malacabeza, por lo general, son fundamentalmente propuestas alternativas para vivir, vivir intensamente; vivir aunque muchas realidades del entorno quiera robarnos y destrozarnos la vida.

«[...] A fuerza de tropiezos aprendí
que no hay que retroceder,
no me digas que tan solo soy un soñador,
un loco que hace de la libertad su religión,
meto la primera y piso fuerte el acelerador,
quiero vivir a mi manera
tal como dijo Sinatra «i did it my way",
quiero sentir el viento en mis velas,
que me lleve donde quiera, no naufragaré
pues sé que todo va a salir bien [...]
("Todo va a salir bien").

«Si la tierra gira, me detendré,
si hoy toca nadar, lo haré contracorriente,
si lo bueno, dicen, se hace esperar
seré paciente,
si tras las nubes siempre se esconde el sol
tal vez, por fin, hoy nuestro cielo se despeje,
dejemos que suene nuestra canción
pese a quien pese».
("Pese a quien pese")

El concierto se inició con Joel Reyes solo en el escenario interpretando una de sus nuevas canciones: "Me dejaré llevar".

Joel Reyes.




«Tal vez la deriva pueda ser
la única manera de encontrarse;
recoger las velas, dejar de remar.
Me dejaré llevar
sin rumbo ni destino
Como el ave huye del invierno
migraré mis pasos buscando calor [...]
Aunque el sol me cuartee la piel
Aunque haya girones en mis velas
Me dejaré llevar
sin rumbo ni destino».

Tras esta primera canción, Joel reclamó la presencia del resto de los componentes del grupo: Ramonet Reche, Alex Larraga, Berni Fernández y Gabi Fernandez.

Ramonet.
Alex Larraga, al piano.
Berni Fernández, percusión.
Gabi Fernández, a la guitarra.


El concierto resultó impactante, al menos para mi; una auténtica borrachera de buena música en la que Joel y Ramonet fueron hilando muy hermosas canciones y todo ello, como comentaba ayer, sin encasillamientos ni etiquetas; muy buena música y buenas canciones así, sin más... Fue especialmente mágico el momento en que nos ofrecieron su peculiar versión de la conocida canción "Resistiré" del repertorio del Dúo Dinámico; hermosísima canción con un texto de absoluta vigencia, que en los arreglos y la interpretación de Malacabeza vino a subrayar algo que también escribía ayer: las canciones son buenas o malas, emocionan o no, y eso es lo importante...; y "Resistiré", sin la más mínima duda, es una canción extraordinariamente buena y emocionante...; canción muy recomendable en particular para los tiempos que estamos viviendo en la actualidad, y en especial oyéndosela cantar a Malacabeza.

«Cuando pierda todas las partidas,
cuando duerma con la soledad,
cuando se me cierren las salidas
y la noche no me deje en paz,

cuando sientas miedo del silencio,
cuando cueste mantenerse en pie,
cuando se revelen los recuerdos
y me ponga contra la pared

resistiré erguido frente a todo,
me volveré de hierro para endurecer la piel
y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
soy como el junco que siempre sigue en pie

resistiré para seguir viviendo
soportaré los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos,
resistiré.

Cuando el mundo pierda toda magia,
cuando mi enemigo sea yo,
cuando me acorrale la nostalgia
y no reconozca ni mi voz,

cuando me amanece la locura,
cuando en mi moneda salga cruz,
cuando el diablo pase la factura
o si alguna vez me faltas tú...
... ¡resistiré!».
("Resistiré" de Manuel de la Calva y Carlos Toro)


Como no quiero alargarme demasiado en esta crónica voy a concluirla recomendando a todos los amantes de la "canción de autor" que, si todavía no lo han hecho, escuchen a Malacabeza...; ¡os aseguro que vais a disfrutar!

sábado, 21 de enero de 2012

MALACABEZA I - MI PRIMER ENCUENTRO CON DOS PIRÓMANOS EMOCIONALES Y ALGO MÁS.

Joel Reyes y Ramonet Reche. "Malacabeza"

Hoy voy a dedicarle este "cuelgue" a MALACABEZA –y en particular a Joel Reyes y a Ramonet Reche– que el pasado jueves, día 19, nos ofrecieron un extraordinario concierto en la Sala Libertad 8.

Para comenzar, os ruego que me permitáis que os cuente una historia: la pequeña historia de cómo me encontré por primera vez con Joel y con Ramonet, y de la forma en se inició mi especial encantamiento hacia su música y sus canciones.

En el pasado mes de diciembre asistí a la sala Galileo Galilei, de Madrid, a un concierto de Manuel Cuesta en el que se rodeó de entrañables amigos que cantaron con él. Cuando el concierto estaba prácticamente terminando decidí marcharme a mi casa porque me encontraba bastante cansado. Ya en la puerta, a punto de salir de la Sala, Manuel anunció la presencia del grupo Malacabeza; me detuve lleno de curiosidad; al momento salieron al escenario Joel y Ramonet –no les conocía–, y empezaron a cantar con Manuel el tema titulado "Dónde vás";... ¡fue una sorpresa inesperada!...; me fui acercando al escenario atraído por lo que allí estaba pasando; saqué mi máquina de fotos –que tanto me mima–...; y allí me quedé "plantao" y "colgao" presenciando uno de los momentos más mágicos de aquel concierto.

Ramonet y Joel. Fotografía tomada en el concierto que
Manuel Cuesta ofreció, en diciembre de 2011, en la Sala Galileo, de Madrid.

Al día siguiente busqué por las tiendas de Madrid los discos de Malacabeza con el fin de comprarlos y escucharlos como a mi me gusta, es decir, tranquilito. Solamente encontré el segundo que han grabado, el titulado "Píromanos", título que me sorprendió –todo en la obra de Malacabeza es sorprendente–.

De regreso a casa, ya en el autobús, estuve leyendo el texto de presentación del disco que aparece impreso en el cuadernillo adjunto al CD; y de nuevo surgió la sorpresa y un nuevo motivo para el encantamiento; lo que Malacabeza dice en ese texto lo subrayo punto por punto, coincide plenamente con lo que personalmente siento y pienso en este momento, y dice así:

«El diccionario lo deja claro; el fuego que nos interesa es el de las ganas, el empeño y la pasión y es ese, el que queremos prender. Somos pirómanos emocionales, y lo que vas a encontrar en este disco que tienes en tus manos es gasolina para el corazón, alimento para los sueños, los nuestros, los de todos los que aún osan soñar, sólo así se puede mantener viva esa llama necesaria para que la vida sea vida y no solo una sucesión de días.


Segundo CD del "Malacabeza" (2011)


El último año y medio ha sido una gran aventura en la que hemos vivido momentos inolvidables, pero, sobre todo, en la que hemos conocido a mucha buena gente que ha creído en nosotros y que nos ha ha abierto los brazos sin pedir nada a cambio, que nos ha enseñado, que nos ha regalado, en definitiva, vida, la mecha que ha prendido nuestras nuevas canciones que, desde este momento, dejan de pertenecernos; ahora son tuyas, para que las vivas y las sientas según el fuego que provoquen en ti. Esta es nuestra forma de darte las gracias por caminar a nuestro lado, por ser y estar, por hacer tuya nuestra ilusión, por alimentar con tus ganas las nuestras, porque ese es el fuego que da a estos pirómanos, calor para seguir echando más leña en él. Andamos juntos».


Tras la lectura del texto anterior, nada más entrar en mi casa, puse el disco y al escucharlo pude sentir como mi proceso de encantamiento hacia las creaciones de Malacabeza se iba acrecentando. Después solamente me faltaba volver a escucharlos en directo en uno de sus conciertos; deseo que pude cumplir el jueves pasado en la Sala Libertad 8.

"Malacabeza" en el pequeño escenario de Libertad 8.
De izquierda a derecha Ramonet, Berni Fernández, Joel y Gabi Fernández.
"Escondidillo", detrás de Joel, y tocando el piano: Alex Larraga.

En el "cuelgue" de mañana domingo, comentaré ese concierto. Ahora me gustaría ser capaz transmitiros aquello que he descubierto y he sentido escuchando las canciones de Malacabeza; percepciones objetivas y emocionales –de nada me sirven las unas sin las otras– en las que me fundamento para afirmar que nos encontramos frente a uno de los grupos musicales de más calidad y con más futuro en nuestro país.

Entre esas percepciones, que completaré en el "cuelgue" de mañana, voy a referirme a dos:

En primer lugar, Malacabeza nos aporta una forma de entender y de definir lo que es la canción que me parecen geniales: Las canciones son –y consiguen que lo sean– «gasolina para el corazón y alimento para los sueños»; son «leña y mecha que pueden mantener viva la llama necesaria para que la vida sea vida de verdad»; son «invitaciones a vivir alimentadas de ganas, de empeño y de pasión»...; y, en ese contexto, los creadores, los cantantes no son otra cosa más que "pirómanos emocionales", fuego capaz de prendernos llamaradas de sentimientos, emociones, pasiones, sueños, ilusiones, resistencias e insumisiones.

En segundo lugar, en la música y en las creaciones de Malacabeza, se desintegran –creo que felizmente– todos los encasillamientos y las etiquetas que se le puedan colgar a una canción; cuando uno les escucha es muy fácil detectar que "las canciones son grandes" cuando son bellas; cuando reflejan latidos reales; cuando acarician y despiertan sentimientos; cuando interpelan y zarandean el hecho, la experiencia y la exigencia de vivir intensamente y con dignidad... Y en ese sentido, y desde esa perspectiva, el grupo Malacabeza es incasillable, aunque, a decir verdad, "tirando pa casa", yo me atrevería a decir que Joel y Ramonet son dos "cantautores" de altísima calidad...; entendiendo lo de "cantautor" no como una etiqueta, sino en el sentido más bello y más profundo de lo que desde siempre han sido los llamados trovadores... Mañana hablaremos de ello... Por hoy ya solamente os dejo algunos versos de una de sus canciones:

Joel Reyes.
«Soy un aspirante a cometa
siempre en busca del viento;
una estrella que anda perdida
en medio del universo,
una luna en clave de sol
un astronauta en prácticas
que busca nave para
volar hasta el espacio sideral,
nada me puede parar
hoy emprendo mi viaje
hasta el infinito y más allá.
Soy un polizón escondido
en las entrañas de un sueño».
("Hasta el infinito y más allá")

jueves, 1 de diciembre de 2011

MANUEL CUESTA Y SU BANDA - II. POR ALLÍ RONDABA..., SE LLAMABA "BELLEZA"

Y después de dos días de "cuelgues" girando en torno a la muy buena música que nos ofrecieron Marino Saiz, Jordi Pinyol, Albert Angella, Carlos Expósito y Adán Latonda el pasado lunes 18 de noviembre en la sala Galileo, ahora sí, ha llegado el momento de comentar el "conciertazo" que protagonizó MANUEL CUESTA acompañado, como veremos, por grandes y solidarios amigos y "amiga".

Manuel Cuesta.

Antes de hablar de Manuel, he de hacerlo de Diego Ojeda que ofició el "introito" del alucinante ceremonial que iba a producirse en el Galileo. Diego, acompañado al violín por la genialidad de Marino Saiz, nos cantó temas de su disco "Semáforos en verde" y de lo que será su nuevo álbum; obra que está creando entre Madrid y México, y que estoy convencido de que va a ser el disco que nos ofrezca la verdadera medida de la calidad y de la sensibilidad que posee este "cantautor" canario al que admiro y quiero.

Marino Saiz y Diego Ojeda.

Y salío Manuel con su banda...; un Manuel "entregao" y dispuesto a introducirnos en los dos cauces por los que discurre su sensibilidad y su música –que, en realidad, es su "salvavidas"–: sus propias canciones –entre ellas las grabadas en su disco "La vida secreta de Peter Parker"–; y hermosas versiones de temas incorporados a su memoria musical que adapta, mima e interpreta, sobre todo, con un tremendo apasionamiento.


Manuel Cuesta.

Esto de subirse a un escenario para desnudar sentimientos a través de la palabra y de la música siempre resulta una aventura arriesgada y valiente... La aventura consiste en mostrarse uno tal cual es –¡un auténtico despelote interior!– y dejarlo ahí "pa'que" el personal piense y sienta lo que quiera... Te puede gustar, o no...; puedes pensar esto, o lo otro...; ¡bendita sea la libertad!... Y como estamos hablando de percepciones, de emociones, de sentimientos, de subjetividades, al final nadie tiene lo que podríamos llamar "la razón"...; o sí, quien sí la tiene de verdad es el público que el pasado lunes 28 de noviembre llenó el Galileo –¡por que le dio la gana!– y que disfruto a lo bestia escuchando las canciones de Manuel.

Mi opinión sobre Manuel y sus canciones –y llevo mucho años en esto de la música– es que es un creador sincero, con mucha fuerza, con mucho que contar, con una gran formación espontanea-musical-sentimental, buen compositor, buen cantor y, encima, hombre generoso y solidario...; es decir, absolutamente nada que ver, con la "ñoñería" o con el "aburrimiento"; atrevidos y creo que desafortunados "piropos" que –en el ejercicio de su libertad y de su sensibilidad– alguien se atrevía a atribuirle recientemente.

Y volvamos al concierto, que hoy es lo importante. Tras ofrecernos varias canciones –y el público "entregao"– Manuel reclamó la presencia de su primer invitado: Garret Wall –compositor irlandés–, con el que cantó –como ya lo hizo en su disco– "La balada de Elliot Smith" y "Los días", maravillosa versión de un tema de These Days.


Garret Wall.

La segunda invitada por Manuel a su concierto fue Lucía Caramés  –¡que grande, y que bello y potente es su cantar!–. Interpretaron juntos el tema de Cuesta "Vas a agradecerle al mar". Y ahí estuvo Lucía derrochando voz como ella suele hacerlo, como si no pasara nada..., pero ¡sí!, ¡algo estaba estaba pasando!...; fue un nuevo momento mágico del concierto en el que nos sentimos acariciados y inmersos en la "belleza".


Lucía Caramés.

Después le llegó el turno a Ismael Serrano...; ¡qué puedo decir de Ismael que ya no haya escrito en este mismo blog!... Quizá acercar mi lupa verbal sobre su generosidad, sobre eso que a veces pierden las "estrellas", y que es tan importante: dar un poquito de luz a los humildes y anónimos caminante de las madrugada; a las gentes sencillas que se acercan a él, y a sus canciones, en busca de un poquito de ternura y de esperanza. Él sabe darlo.

Manuel e Ismael cantaron juntos "Tu risa en la Alameda" –ya sabe Manuel que es una de las canciones que me "ponen las pilas" en todos los sentidos– y "Si amanece por fin", tema de Joaquín Sabina.


Ismael Serrano.
Y seguidamente, llegó lo que fue para mi un gran descubrimiento y una enorme sorpresa, aparecieron en el escenario Joel Reyes y Ramonet ("Malacabeza"). No los conocía. Acaban de grabar un segundo disco titulado "Pirómanos", y ya lo tengo aquí, a mi lado, pa'abordarlo y disfrutarlo –to lo que pueda– el próximo fin de semana. Ya os cuento.

"Malacabeza" cantó con Manuel el tema "Dónde vas" y me quedé "flipao", fue un espectáculo increíble en el que se hermanaron espontáneamente la ruptura y el exuberante misterio de la "belleza". (La "belleza" una vez más, presente en un concierto de los que no se olvidan).


Malacabeza.
Por último Manuel se sintió acompañado de otro de esos violinistas que, hoy por hoy, son imprescindibles  en nuestra canción popular, me refiero a Diego Galaz; Diego interpretó con Manuel dos temas: "Báilame el agua" y "The blower's daughter", de Damien Rice.

Pero, mira por donde, justo en ese momento mi pequeña e inseparable máquina de fotos se me quedó sin batería –a la pobre le doy unas palizas que no sé como me aguanta–... Y como no pude fotografiar a Diego, pues aquí os dejo una imagen de él que he tomado de internet:

Diego Galaz.
Y termino... Fue en gran concierto... Por ultimo quisiera dedicar este "cuelgue" a cuatro personas: a Joaquín Pérez Azaústre, porque no pudo estar, pero ni nos olvidó, ni lo olvidamos. A Rodolfo Serrano, por los muchos años que llevamos amando la canción. Y a dos mujeres, cuyas sonrisas le dieron belleza –¡más belleza todavía–! y alegría a la noche del Cuesta y de todos nosotros: Sete Jiménez y Vanessa Rodríguez. Un especial beso a los cuatro.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...