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domingo, 1 de diciembre de 2013

"A GUITARRA LIMPIA": QUINCE AÑOS DE SUEÑOS CUMPLIDOS...¡Y LOS QUE FELIZMENTE QUEDAN POR CUMPLIR!

Fachada del edificio que acoge, en La Habana Vieja,
al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En el mes de noviembre de 1988, en el CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIETE BRAU –institución cubana ubicada en el centro histórico de La Habana Vieja– puso en marcha un hermoso proyecto poÉtico-musical, titulado "A GUITARRA LIMPIA" planteado con las siguientes finalidades:

• Fomentar y apoyar el trabajo creativo de los jóvenes trovadores cubanos.

• Estimular la actividad creativa de los trovadores y de las trovadoras a través de la programación de concursos o certámenes como el titulado "UNA CANCIÓN PARA MIGUEL" –organizado en el contexto del "Centenario del nacimiento de Miguel Hernández"–; o "UNA CANCIÓN PARA FRIDA Y DIEGO", dedicado a Frida Kahlo y Diego Rivera.


• Fomentar el intercambio enriquecedor entre los creadores –poetas y músicos– que a lo largo de los años han integrado, y lo siguen haciendo, el movimiento de la Nueva Trova Cubana.

• Y crear espacios para la expresión y la difusión de las obras de los trovadores: espacios escénicos para la realización de conciertos; y espacios de mayor proyección como la edición de discos, libros, vídeos y documentos sobre la trova cubana y, en particular, sobre la obra de los jóvenes trovadores.

Durante quince años el proyecto "A GUITARRA LIMPIA" –bajo la dirección de Víctor Casaus, y la coordinación de María Santucho– se ha ido desarrollando muy eficaz y positivamente, y ahora está de "fiesta": la fiesta de su QUINCE CUMPLEAÑOS a la que deseo unirme con enorme satisfacción.


Entre las múltiples actividades desarrolladas en el Centro Pablo de la Torriente y Brau, en el marco del espacio cultural "A Guitarra Limpia", hay dos que creo que merecen ser especialmente destacadas:

En primer lugar, la celebración, prácticamente mensual, de un concierto que se celebra en el patio del caserón que el Centro ocupa en La Habana Vieja; patio que podemos observar en las siguientes fotografías.

Patio de la casa en la que se encuentra situado el Centro
Pablo de la Torriente Brau
y en el que se celebran los conciertos del
proyecto "A GUITARRA LIMPIA".

Normalmente son conciertos ofrecidos por jóvenes trovadores y trovadoras que son presentados y apadrinados por poetas o personajes del mundo cultural cubano que ya han recorrido una larga y exitosa andadura profesional.

De igual forma se organizan conciertos extraordinarios acogiendo a trovadores de otros países que visitan el Centro, u otros, muy especiales, como los celebrados en homenaje a Teresita Fernández. (Conciertos de los que siempre suele realizarse una grabación en audio y en vídeo)

Teresita Fernández durante uno de sus conciertos ofrecidos
en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Baru.

(Recordemos también este preciosísimo testimonio ofrecido por Teresita Fernandez en uno de sus conciertos celebrados en el patio del Centro Pablo el 20 de diciembre del 2006).


La segunda actividad que me parece importante destacar sobre el trabajo desarrollado dentro del proyecto "A GUITARRA LIMPIA" es la edición de un amplio catálogo de discos, en soporte CD, en los que se recogen los conciertos ofrecidos por los jóvenes, y no tan jóvenes trovadores en el famoso y maravillo patio que hemos podido visualizar anteriormente. Entre esos discos aquí ofrezco una muestra:


Muchos de estos discos pueden encontrarse y ser adquiridos en "iTunes Store", localizándolos por el nombre de su autor correspondiente.

Por otra parte, el catálogo donde aparecen todos los  CD's editados puede consultarse a través del siguiente enlace del Centro Pablo:

ANEXO 1

Hace unos días recibí un correo de los amigos del Centro Cultural Pablo de la Torriente  Brau –con los que he vivido momentos inolvidables y a los que me une una entrañable amistad– solicitándome que les enviara un breve texto celebrativo del Quince Cumpleaños de " A GUITARRA LIMPIA". Por supuesto inmediatamente se lo mandé. Les decía:

La Habana, febrero, 2009. En el Centro Cultural Pablo de la Torriente y Brau.
A mi derecha Víctor Casaus, director del Centro.

«El espacio GUITARRA LIMPIA es una iniciativa y un hecho de extraordinario valor. Lo es internamente a la realidad cubana por lo que viene aportando respecto a la defensa, a la protección y al desarrollo de la trova –en particular de los jóvenes trovadores–; y lo es internacionalmente porque gracias a GUITARRA LIMPIA somos miles de personas las que, desde lejos de Cuba, podemos disfrutar de los latidos, de los sentimientos, de la música, de la canción y de la realidad del pueblo cubano.

A mi personalmente –que amo la canción de autor– el espacio GUITARRA LIMPIA me ha aportado mucho. Creo que es una propuesta cultural admirable y “limpia” de la que destacaría varias cualidades: su pasión por la música de calidad...; su propuesta honesta y solidaria...; su poÉtica democrática, libre, soñadora y utópica...; y su apuesta por la juventud y por el futuro manteniendo una radical fidelidad a la “memoria” contra el olvido...

A GUITARRA LIMPIA –y todo el equipo de personas que trabajan en ese espacio– han fortalecido en mí la confianza en que verdaderamente “cantamos como quien respira”, y en que cantamos juntos conscientes de que nuestras guitarras y nuestras voces –o sea, nuestra "palabra cantada"– es la única “arma” con las que podemos construir el futuro, como diría Celaya.

Por todo ello felicidades y ¡GRACIAS! en este 15 cumpleaños...; y que cumplamos –juntos y cantando– muchos más».


ANEXO II

VÍCTOR CASAUS, fundador y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, me ha remitido, desde La Habana, el siguiente texto titulado "A GUITARRA LIMPIA: QUINCE RAZONES PARA SEGUIR SIGUIENDO"; precioso y aleccionador texto que tengo el placer de compartir con todos vosotros y vosotras, convencido de que os va a resultar de gran interes:

Víctor Casaus.
(Foto de Juan Miguel Morales)

«1. A GUTARRA LIMPIA nació a finales de la década del 90 en el vacío que la crítica situación económica había provocado, también, para la nueva trova, para la canción pensante, doliente y amante. Los espacios que existían para compartir y difundir se fueron apagando, hasta prácticamente desaparecer. Los artistas que los frecuentaban, muchos de ellos jóvenes, se vieron –como otros sectores de la sociedad– ante dos alternativas: buscar fortuna en otros horizontes geográficos o tratar de afrontar los rigores de aquel áspero tiempo, entre los alumbrones del momento, sin perder la guitarra ni la esperanza.

2. Con LA GUITARRA LIMPIA, se llega a este aniversario quince. Los trovadores y las trovadoras construyeron en ese tiempo este espacio para comunicarse, compartir, disfrutar, debatir, que son infinitivos parciales para expresar este otro, mayor: vivir. El Centro Pablo fue el instrumento, la herramienta, el arma (y a veces el alma) para esa construcción colectiva. Otros lo llamarán casa, nido, familia. Y también tendrán razón.

3. Este espacio pudo tomar como suyo aquel lema con que el arte digital cubano presentó sus credenciales tres lustros atrás: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. La belleza como materia imprescindible para estar, para ser y para continuar. La apuesta como aceptación del riesgo necesario, como negación de la rutina: impecable, correcta pero empobrecedora. Sin embargo, A GUITARRA LIMPIA descubrió, concierto a concierto, su propia consigna, diversa y diversificadora: todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana han pasado –y seguirán pasando– por este patio.


Víctor Casaus y María Santucho, coordinadora
del Centro Pablo de la Torriente y Brau.
(Dos grandes amigos a loa que me unen muchos sueños y,
sobre todo un enorme cariño).

4. Para hacer posible aquel sueño de finales de siglo y de milenio, acercaron su hombro, su solidaridad, la gente amiga de Puerto Rico y de otras partes; las instituciones fraternas que entendieron las claves de este movimiento sistemático, a veces imperceptible, sobre el filo de la navaja del riesgo –es decir, de la creación–; los artistas mayores de la canción que respaldaron con su presencia, a veces con su ayuda directa y silenciosa, esta apuesta que también fue la suya en otros tiempos. 

5. El espacio multiplicó las voces de los más jóvenes, propiciando que sus obras primeras llegaran a otras gentes, y sus propuestas –acertadas o no, eso es lo menos importante– fueran conocidas, debatidas, analizadas, vividas por sus contemporáneos, esos jueces terribles o amables, cómplices o escépticos –eso también es lo menos importante. Lo importante es la posibilidad de estar, de ser y de seguir. Y A GUITARRA LIMPIA ha contribuido, en estos quince años, a conjugar esos verbos trascendentes y cotidianos al mismo tiempo.

6. Un joven trovador lanzó un día, en medio de una conversación intrascendente, esta verdad compartida: “En otros lugares uno llega, canta y se va. Aquí uno llega, canta y se queda”.

7. Se quedan porque el sonido de sus voces y de sus músicas es grabado y reproducido en discos y lanzados al éter antiguo pero eficaz de la radio y colocados en los sitios cada menos misteriosos del espacio digital. En ese mismo espacio y en otros se difunden sus imágenes estáticas o en movimiento, acariciando una guitarra o pulseando con los nervios en su primera presentación, en su segundo nacimiento.

Fernando G. Lucini y Víctor Casaus en una cervecería
próxima al Centro Pablo.
8. Se quedan porque con ese disco en la mano llegan una mañana, un año, al festival que los premia, o los valora, o los desconoce –eso tampoco es lo más importante, porque lo más importante es haber dicho lo que se quería decir y como se quería decir y seguir siendo, en paz –o en guerra– con los ángeles o los demonios de cada momento.

9. Pero se quedan, sobre todo, porque en la magia terrenal de un patio o en la solidaridad de una guitarra prestada o en la complicidad de un texto maldito han construido una comunidad. Diversa, múltiple, contradictoria, como son en la realidad real las comunidades verdaderas. Como es la vida.

10. Si las estadísticas solas pudieran ofrecer la imagen cierta de los hechos y de los procesos, bastaría con mencionar los 170 conciertos soñados y realizados en el patio querido o en las salas fraternas; los 80 discos producidos a punta de tesón y de talento; los 200 programas radiales que llevaron, En el Centro,  cada semana, las voces de los maestros y los recién llegados; los 15 cuadernos Memoria que dieron fe (de vida), a lo largo de estos años, a lo cantado, soñado o vivido en un patio de la Habana Vieja –de la nueva Habana–; los 50 capítulos de una serie televisiva que mostró la altura de la canción de la Isla a las gentes de muchas partes del mundo.


Luis Eduardo Aute, Víctor Casaus y Fernando G. Lucini.
Previos a una cena en casa de Eduardo.

11. Pero las estadísticas, solas, no pueden expresar la alegría de encontrar a un trovador nuevo en una provincia apartada, ni la emoción de acompañar la gira interminable de la canción renovada y renovadora por los barrios humildes, ni el asombro persistente ante lo que puede hacer un hombre o una mujer con su guitarra en ristre.

12. “Uno llega, canta y se queda”.

13. Uno los ve llegar, cantar, quedarse entre nosotros, entre ustedes. Los ve pidiendo el espacio que les corresponde, el micrófono que multiplique sus dudas, sus certezas y sus nuevas dudas, en ese ciclo interminable como las giras verdaderas.

14. Por eso nació, hace quince años, A GUITARRA LIMPIA.

15. POR ESO SEGUIMOS SIENDO. Que sigue siendo –hasta donde sabemos, hasta donde adivinamos–  la única manera de ser y de estar».

 Juan Miguel Morales y Víctor Casaus. (¡Cómo les quiero!)
Juan Miguel Morales le hizo entrega a Víctor, en La Habana, del Premio
de la XVII Edición del Festival de Canción de Autor BarnaSants 2012.

domingo, 21 de abril de 2013

LÁZARA RIBADAVIA: "ÁNGEL", "DUENDE", O LO QUE SEA... ¡SÓLO SÉ QUE ME ENCANTA!


Lázara Ribadavia.

Hoy, este "cuelgue" voy a dedicárselo a una trovadora cubana hacia la que siento una gran admiracion y a la que, además, me une una entrañable amistad: me refiero a LÁZARA RIBADAVIA, compositora  e intérprete nacida en La Habana, que actualmente residente en España.

La primera vez que supe de su existencia y que escuché su música fue en el 2008, gracias a Víctor Casaus –director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau–; Víctor me hizo llegar su primer disco titulado "Canción de tarde", editado dentro de la colección "A guitarra limpia" y grabado en directo en el patio del edificio que ocupa el Centro Pablo en La Habana Vieja. La audición de aquel disco me produjo un gran impacto.


Las canciones de Lázara, hermosamente interpretadas y navegando entre el intimismo y la pasión, lograron atraparme; aquella mujer, como dijo de ella la grandísima Sara González, tenía, y tiene, "ángel"Lorca le llamaría "duende"–; son canciones que transmiten y contagian latidos y sentimientos profundos y vivos, y que difícilmente te dejan indiferente.

Recuerdo muy bien, por ejemplo, el silencio interior que me produjo escuchar por primera vez su canción titulada "Amigo bueno", canción breve, muy bien escrita, entretejida con hermosas metáforas, e interpretada sobre una sencilla y preciosa melodía. (Os propongo pinchar a continuación para escucharla)


«Yo tengo un amigo bueno,
un arlequín de la suerte, 
un despilfarro de sueños,
que de listo, siempre pierde.

Llega de campo buscando qué amar,
sucio de tiempo me invita a volar,
anda con pecho travieso, 
recoge muñecos, y sabe llorar.

Yo tengo un amigo viejo
que se viste de duende para amarme, 
me roba un poco de luz,
y parte».

A partir de la audición de aquella canción el disfrute parecía estar asegurado y así fue, me lo confirmó justo el siguiente tema grabado en aquel disco; tema titulado "Despedida", canción de "ausencia" que ella dedica –con mucha ternura– a las personas amadas que, por unas u otras circunstancias, hay que despedir e ir dejando atrás; personas a las que Lázara cariñosamente califica como «grandes pedazos lejos, que ya son bastantes».

Lázara Rivadavia.

«Se apoderó de mis retazos
con un silencio de casi no ser, 
él que me halló hecha pedazos,
él que moría por querer.

Él que arrendaba mariposas blancas, 
en pleno invierno se me hizo tan fiel, 
que me enseñó a pacer las rosas,
y le dejé todas mis cosas,
un sueño, un buen poema, una mujer.

Hoy se despide a puro intento,
pocos creen que va a volver; 
quizás me mande algún aliento 
cuando las rosas no sepan que hacer.

Como el que va, con mucha fe,
como el que gana andando un ala,
él se me aleja soñador, sin ver
que se me queda dando vueltas el alma». 

Podría seguir glosando todas las canciones de aquel disco, una por una, y para mí sería un placer; pero no, no voy a hacerlo, prefiero que os hagáis con el disco –puede adquirirse en iTunes– y que os arrebate, como a mí, la sorpresa. 

De toda formas no puedo resistirme a nombrar una preciosa versión que Lázara nos ofrece –en su primer disco– del bolero "Sabor a mi", de Álvaro Carrillo; tema que interpreta con el acompañamiento a la guitarra de su padre Jorge Ribadavia, que fue quien le regaló su primera guitarra cuando solamente tenía tres años.


En el año 2012, Lázara Ribadavia grabó –también en un concierto ofrecido en el patio del Centro Pablo– su segundo disco titulado "Razones", disco con el que reafirmaba, por una parte, su buen gusto literario y su capacidad poética; y, por otra, ese "angel" musical –tan rebosante de ternura y de sensibilidad– del que antes hablaba.


Valga como muestra, y como confirmación de lo que digo esta canción que es la que le da el título genérico a este segundo disco de Lázara; preciosa canción con la que experimenté algo muy similar a lo que me ocurrió con aquel "Amigo bueno", es decir, ¡me enganchó de pleno!...; y es que así es de "linda" y de gran trovadora esta cubanita del alma.


«Que grande es tu corazón,
que buena suerte la mía,
quién me pagó con tu amor,
como me alivias la vida.

Hay una estrella, quizás,
en el banco de algún parque,
hay veinte mil mal heridos
rotos de fe por las calles,
un loco agita su espada
en una guerra de nadie,
mientras tu abrazo mi amor
devuelve el sol a mi valle.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida.

Y secuestran la ilusión
cuatro pandillas de malos, 
y se le ocurre a un suicida
decir te quiero en la radio,
el mundo grita su espanto 
por los que arriendan la ira,
y yo me rompo de paz, 
si tú me besas mi vida.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida.

Debe haber una esperanza
tienen que salir caminos, 
nadie me pida razones 
si quiero cambiar de vino, 
ocupémonos del mundo
que exige luces abiertas,
como se ocupa mi amor
de los sueños en mi puerta.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida»


No quiero alargar más este cuelgue para que podais disfrutar y saborear con calma de las canciones que os he propuesto escuchar. 

Casi para concluir, me gustaría pedirle a Lázara Ribadavia que nos siga cantando como quien respira; que luche, todo lo que pueda, para que podamos seguir disfrutando de su "duende", de su encanto, de su sensibilidad... La tenemos cerca, de momento, y no queremos perderla dentro del universo de nuestra canción popular.

Decía "casi concluir" este "cuelgue" porque, en realidad, quiero hacerlo –por supuesto con el permiso de Lázara– dedicándole una de sus canciones a ALFREDO GUEVARA que se nos fue en estos días; tuve la suerte de conocerle en Madrid, en 1976, cuando cantaron por primera vez en España Sara González, Amaury, Milanés y el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC; recuerdo perfectamente aquellos conciertos y aquel primer encuentro con Alfredo... Pues bien, ¡Alfredo, allí donde quiera que estés escucha esta canción que quereremos dedicarte! ¡Va por ti!



«Soplan vientos de nostalgias,
anda triste un corazón,
te apoderas de mis ganas
y me entrego a tu pasión,
mi Habana,
Si fueran tiempos para naufragar
regresaría a tu rincón.
Si es ola esta ilusión que canto,
si es mar azul haciéndote el amor,
permíteme intentar que puedo
volar camino de otra luz,
si sabes que al final en tu embrujo me quedo
y rompo la ansiedad en tus boleros,
mi Habana».
("Mi Habana". Lázara Ribadavia)

viernes, 27 de julio de 2012

TERESITA FERNANDEZ . TESTIMONIOS Y ADMIRACIONES EN TORNO A UNA GRAN MUJER.

Teresita Fernández.
(Fotografia Eva Rubio).

En estos dos últimos días se ha producido una de esas situaciones mágicas que surgen como consecuencia de la comunicación que mantenemos diariamente a través del blog... He recibido muchos corrreos –la mayoría de gente joven– pidiéndome que ampliara la información sobre esta gran mujer "maestra y trovadora cubana" llamada TERESITA FERNÁNDEZ...

A través de esos correos he podido darme cuenta de que a Teresita no se le conoce demasiado en España, hecho que me ha hecho pensar, durante estos días, en que es realmente una pena que a lo largo de nuestra vida se nos "escape" la posibilidad de conocer a personas tan extraordinarias como ella; en este caso conocer a una MUJER –así, con mayúsculas–; una mujer que rompe con todos los estereotipos machistas de siempre y que nos demuestra que –glosando y robándole las palabras a Celaya– la feminidad, o mejor, la fuerza y la identidad femenina son auténticas «armas cargada de futuro».

Así pues, aunque tenía previsto dedicar este cuelgue a la relación poética y musical que en su día se estableció entre Teresesita y José Martí, antes de hacerlo voy a realizar una breve aproximación biográfica a esta gran mujer que, como decíamos ayer, ella misma la sintetiza con estas palabras: «Yo soy una maestra que canta»


Teresita Fernández en Santa Clara a los dos y diez años de edad.
(Fotografías tomadas del libro «Yo soy una maestra que canta» (Ed. Unión)
de Alicia Elizundia Ramírez).

Teresita del Carmen Julia Rosa Fernández García, nació en la ciudad de Santa Clara (Cuba) en el mes de diciembre de 1930.

Con solo cuatro años empezó a cantar en la emisora de radio de su ciudad natal en el programa "Hora Martha", que dirigía su madre Amparo García.

Aunque su madre deseaba que Teresita fuese pianista, ella decidió enfocar su vida por otros derroteros; lo que a ella le gustaba de verdad era cantar, tocar la guitarra y escribir poesía, –o sea, desde siempre tuvo alma de cantautora–. Por otra parte, ella tuvo, desde siempre, una clara vocación de maestra; deseaba dedicarse a la enseñanza.

En 1944 comenzó a estudiar en la Escuela Normal de Maestros, graduándose, en 1948, como Maestra Normalista. Nada más obtener el título empezó a dar clases sin dejar, por ello, de cantar  –lo hacía continuamente en su escuela–, y de escribir y publicar sus poemas en varios periódicos de la época.

En 1952 obtuvo el título de profesora de Solfeo, Teoría y Piano, y dos años más tarde ejerció como profesora ayudante de música en la Escuela Normal.

En 1957 se trasladó a vivir en La Habana donde se graduó en Doctora en Pedagogía y obtuvo, por oposición, la cátedra como profesora de música, solfeo y coro en la Escuela Normal de Maestros de Santa Clara.

A partirr de ahí, Teresita Fernández empezó a darse a conocer como trovadora en una gran variedad de programas de radio y de televisión; inició sus conciertos y recitales; actuó, en 1967, en el Festival Internacional de Varadero; y un año más tarde en el Festival Nacional de la Trova en Santiago de Cuba.

Teresita Fernández con Bola de Nieve en el restaurante
Monseigneur, en Ciudad de la Habana.
Bola de Nieve un buen día piropeó a Teresita diciéndole:
«Usted no necesita más adorno que la canción».

En 1974 Teresita Fernández fundó la Peña de los Juglares en el Parque Lenin; peña que mantuvo activa todos los domingos durante diecisiete años.

Viajó a España, por primera vez. en 1991 para participar en la primera muestra Iberoamericana de Narración Oral y Escénica; y en el Festival Juvenalia de Madrid, que fue donde personalmente tuve la oportunidad y la suerte de conocerla.

Entre su discografía figuran las siguientes obras: «Teresita y sus canciones» –disco editado en los años sesenta–; «Mi gatico Vinagrito» (1988); «No puede haber soledad» –grabado en directo en el año 2000 y editado en 2006– y «Teresita canta a Martí» –ambos publicados por el Centro Pablo de la Torriente–; «Vamos todos a cantar» (2002) –homenaje que le brindaron varios trovadores cubanos–; y «Teresita en nosotros» (2007), disco en el que participaron Sara González, Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Amaury Pérez y la propia Teresita.


Para completar este "cuelgue" voy a copiar, en primer lugar, dos testimonios sobre Teresita Fernández que nos aproximan a su verdadera personalidad. El testimonio de Víctor Casaus –director del Centro Pablo de la Torriente, de Cuba– y el del gran trovador cubano Silvio Rodríguez.

«Teresita –dice Víctorha llenado, llena un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad».


«En julio de 1967, recién salido del servicio militar –escribe Silvio Rodríguez en la presentación del disco «Teresita Fernández en nosotros», los fundadores del joven (grupo poético) Caimán Barbudo me invitaron a un recital llamado "Teresita y nosotros". Era un acto de identificación con la trovadora de Santa Clara, cuyo master de juglaría se basaba en una poética personal entonada, como después supe que le hubiera gustado poseer a varios de aquellos jóvenes poetas. Creo que fue mi primer recital y no fue un mal comienzo. Por un lado profundicé lazos con amigos escritores de mi generación y por otro me acerqué, para siempre, a la trovadora con quien más similitudes tenía, en cuanto a origen y formas. Por entonces Teresa cantaba en "El Coctel", night club que sobrevive en plena Rampa, zona de operaciones que me tocaba por haber empezado a trabajar en televisión a unos metros de distancia. Me hice asiduo al lugar por la fascinación de escucharle algunas de las canciones que están en este disco. Con ellas me enamoré de su arte único en aquel rinconcillo de la noche al que llegaba a la hora  que podía. Si Teresa estaba cantando, me volvía una estatua, pero después me iba escurriendo por el murito hasta su lado. En más de una ocasión me brindó su guitarra para que dijera algo a su auditorio [...].


Silvio Rodríguez, Teresita Fernández y Marta Valdés
en la Peña de Los Juglares, en el Parque Leni. 1975


Todas las generaciones de niños cubanos, desde hace cuarenta años hasta nuestros días, han cantado las hermosas versiones que hizo Teresita de Gabriela Mistral, además de sus propios y sabios poemas. Porque había pocas canciones infantiles y porque las de ella estaban entre las mejores [...]».

Relacionadas con estas últimas palabras de Silvio –consciente de que este "cuelgue" se va a alargar más de lo acostumbrado–, no puedo resistirme a transcribir algo que me contaba anoche, a través de un correo electrónico, un buen amigo cubano; me refiero al diseñador Robertiko Ramos, ser humano de extraordinaria sensibilidad como se pone claramente de manifiesto en el siguiente testimonio:

«Todos los niños conocíamos y conocen a Teresita Fernández; tengo una anécdota con ella, que es muy linda y recuerdo con mucho cariño... Cuando yo tenía 6 años enfermé de "meningoencefálitis viral", una enfermedad muy fuerte que en su variante bacteriana puede dejar secuelas motoras, pués es una enfermedad neuro-motora... A esa edad se empieza en la escuela y se aprende a leer. Mi madre –que es una técnico medio pero que se ha hecho de un nivel de master en la vida a golpe de lectura y sed de conocimientos–, para que no me atrasara en la escuela, me enseñó las primeras letras según lo orientaba la maestra; pero yo que poseía una gran curiosidad con todo, pedía saber más... La enfermedad duraba un mes de reposo, en ese tiempo aprendí a leer y leía muy bien además. Mi madre me regaló "Veintemil leguas de un viaje submarino", "Los hijos del capitán Grant"... y también cayó en mis manos "La Edad de Oro", de José Martí (nuestro Martí)... Creeme que lo devoré...




Un día –pasado quizá un año de mi enfermedad– en mi escuela, que quedaba en La Habana Vieja, algunas tardes de la semana nos vinculaban a las actividades que se celebraban de la Casa de la Cultura del municipio. En una de esas tardes, apareció una señora muy simpática, con espejuelos y guitarra, y resulta que era la señora que cantaba aquello que todos nos sabíamos de "Vinagrito es un gatico que parece de algodón...". Yo me quedé de una pieza; recuerdo muy bien aquel momento, hasta que Teresita tenía puesta una blusa blanca como de artesanía mexicana, con flores recamadas de estambre de rosa mexicano y verdes, y azules... En fin, que entre canción y canción, Teresita preguntó si conocíamos el libro “La Edad de Oro”... Todos los niños muy disciplinado, aunque no lo conocían gritaron: “Sí”... Y ella siguió preguntndo: “¿Y conocen la historia de "Los tres héroes"?”...Y todos, automáticamente que SIIIIIIIIIIÍ... y la cosa se puso dura, pués Teresita preguntó: “¿Quienes son los tres héroes?... Silencio...; y entonces este Robertiko, solo que más chico (creo que uno es siempre el niño que fue) se levantó y dijo de pie, rodeado de niños-robots que hacían silencio: "Bolivar, San Martín e Hidalgo!!!!"... y empecé a decir después: “Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo..." (Texto de Martí)... Y Teresita bajó la guitarra de sus piernas, se quitó los espejuelos y se emocionó al oir a este “cabroncillo”... y pidió un aplauso para mí... Es increible como aún me sé de memoria eso de "Los tres héroes"». (¡Precioso testimonio de un amigo, del que hoy no he podido prescindir!).

Mañana, todavía seguiré hablando un poquito de Teresita Fernandez, en concreto, de su pasión hacia los versos de Martí... Ahora solo me queda, darle especialmente las gracias a Roberto Ramos por su amistad, por sus palabras y, sobre todo, por su sensibilidad... ¡Gracias Roberto!

martes, 24 de julio de 2012

MUY BUENAS NOTICIAS DESDE LA HABANA. LAS PROTAGONIZAN DOS AMIGOS DEL ALMA: "VÍCTOR CASAUS" Y "JUAN MIGUEL MORALES"

Hoy mi corazón y mi vuelo informativo se dirigen hacia LA HABANA porque se han producido allí dos acontecimientos, relacionados con el mundo de la "canción de autor", que me gustaría difundir y celebrar.

• El primero, la concesión del PREMIO BARNASANTS al amigo VÍCTOR CASAUS director del CENTRO PABLO DE LA TORRIENTE BRAU en La Habana.

Víctor Casaus.


En total conexión afectiva e intelectual con la concesión de este premio –por cierto, merecidísimo–, voy a copiar, a continuación, la nota de prensa que con ese motivo se ha difundido desde La Habana:

«El intelectual cubano, Víctor Casaus, recibió en La Habana el Premio Barnasants 2012 en la categoría de Activismo Cultural, un galardón concedido por ese festival europeo por “su incansable labor de compromiso con la cultura y con la canción de autor en Cuba”. 

El premio le fue entregado por el fotógrafo catalán Juan Miguel Morales el 20 de julio en la Casa del Alba, durante las jornadas de la red Articularte.

Morales leyó un mensaje enviado por Pere Camps, director del Barnasants, quien lamentó no haber podido viajar a Cuba para la ocasión y señaló que es para él una enorme alegría que Casaus reciba la distinción, “no solo como una de las figuras intelectuales más respetadas en Cuba, sino también y sobre todo, como portavoz del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, paraguas imprescindible para la creación crítica e independiente de la cultura cubana, desde la convicción de que sin cultura no habrá justicia social”.

Juan Miguel Morales.

Al recibir el premio Víctor Casaus señaló que son muchas las razones que le provocan una gran alegría. “Primero –destacó– porque en este reconocimiento al activismo cultural está en mi caso la labor por supuesto que ha realizado el Centro Pablo y por lo tanto en ese sentido este es necesariamente un premio compartido, compartido con María Santucho (coordinadora) y con todos los compañeros que día a día, en ese pequeño espacio, trabajan por la cultura”.

Explicó que la segunda razón de regocijo es porque el reconocimiento viene de un proyecto “que en muchos sentidos es afín con lo que hacemos en el Centro”. “Somos almas gemelas con el festival Barnasants y con su director, un activista aguerrido y firme a favor de la canción y de la cultura en medios en que lo comercial y la banalización tienen una fuerza muy grande”.

Juan Miguel Morales, Víctor Casaus y Vivian Núñez.
Además del premio por el Activismo Cultural, el festival de Barnasants entrega otros dos lauros, que este año recayeron en el valenciano Joan Amèric en la categoría de Mejor Concierto Oficial y en el legendario cantautor uruguayo Daniel Viglietti en la de Trayectoria.

• El segundo acontecimiento del que quiero dejar constancia en el blog se relaciona con JUAN MIGUEL MORALES –anteriormente  citado–. Magnífico fotógrafo español que acaba de impartir unas clases y comunicar sus experiencias en el marco de las llamadas Jornadas de la Red ARTICULARTE recientemente celebradas en La Habana.

Copio seguidamente, la crónica que ha escrito sobre ese acontecimiento la periodista Vivian Nuñez, amiga del alma a la que conocí en mi último viaje a La Habana y que jamás olvidaré por su tremenda profesionalidad y por su delicada y linda ternura.


UN FOTÓGRAFO MILITANTE DE CAUSAS NECESARIAS
Por Vivian Núñez

«Así se autodefine Juan Miguel Morales, un artista catalán que vino a Cuba a participar en las jornadas de la red Articularte y que reafirmó un credo al que ha sido fiel desde décadas: “detrás de todo mi trabajo hay una declaración de amor a los cuatro vientos hacia el pueblo cubano”.

Juan Miguel Morales intercambió con creadores de la Isla y de otros países sobre el carácter social del arte, y aunque considera que no realiza un trabajo de ese alcance propiamente dicho, de alguna manera se vincula a él por ser “un fotógrafo comprometido con la canción de autor, con la música popular de mi pueblo, que es el catalán”.


Juan Miguel Morales en La Habana.

A pesar de que se considera un mal orador en público “porque soy fotógrafo, y los fotógrafos lo decimos todo con la imagen”, el artista participó en un panel realizado el jueves 19 de julio en la Casa del Alba, sede de estas jornadas. En esa ocasión presentó una colección de imágenes de un proyecto en el que trabaja desde hace diez años y que se titula Cuba, cuéntamelo con música.

“Se trata –explicó– de una serie de retratos de músicos cubanos de diferentes géneros, que se publicarán en un libro, probablemente a fines de este año”. Añadió que son retratos en un estilo muy clásico, retratos sicológicos del personaje en su entorno, “en los que uno intenta contar más de lo que se ve”.


Juan Miguel Morales. A la izquierda, sentados, Víctor Casaus y María Santucho.

Tras apuntar que esa labor trata de ser un trabajo testimonial, confesó Juan Miguel que detrás de todo ello está su amor por Cuba. Por ello ha participado con sus obras en otros eventos culturales de la Isla, como el X Salón y Coloquio de Arte Digital organizado en el año 2009 por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau donde se presentó su exposición "Caminos", acompañada de una ponencia titulada "Fotografiar música". Mundo analógico y mundo digital: dos cuerpos diferentes con un mismo espíritu.

Juan Miguel Morales en LA Habana.

Pero no solo para participar en las jornadas de Articularte viajó esta vez el fotógrafo catalán a la Isla. Vino también para entregar, a nombre del festival Barnasants –el evento de la canción de autor más importante de España– su premio anual en la categoría de Activismo cultural a Víctor Casaus.

“Debo decir que soy un admirador de Víctor Casaus, de su trabajo, de su obra personal y de su quehacer como director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, así como de su influencia en la cultura cubana y yo pienso que universal, porque la cultura es de un lugar y es también de todo el mundo”, enfatizó.

Y como quien entrega el premio es el director de Barnasants, Pere Camps, a quien Juan Miguel está vinculado por diversas y hermosas razones, entonces –dijo– “soy el mediador para la entrega de un premio de un hermano mío, que es Pere, a otro hermano, que es Víctor. Es un grandísimo honor”».


CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

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