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domingo, 31 de agosto de 2014

CON QUINTÍN CABRERA: SEIS SECUENCIAS FOTOGRÁFICAS INOLVIDABLES.

Como sabéis estamos iniciando el proceso de incorporar "contenidos" a la nueva Web «CANCIÓN CON TODOS». Vamos a incorporar, inicialmente, unos contenidos básicos que serán los que presentaremos el próximo día 2 de octubre en la Sala Galileo, y los que, a partir de ahí, abriremos a la red en cuanto sea posible.

Entre esos contenidos la Web tiene un apartado dedicado a lo que vamos a llamar "Álbum fotográfico" en el que vamos a incorporar una amplia colección de fotografías –la mayoría, de momento, de mi archivo personal– que en realidad cuentan la historia de nuestra "canción de autor" y que nos permiten que la "memoria esté viva" y no la destruya el "olvido".

Bien, pues ayer, buscando y seleccionando fotografías para esa sección de la Web, me encontré un montón de ellas en las que aparece el cantautor uruguayo-español-internacional QUINTÍN CABRERA –que lamentablemente nos dejó en el año 2009–. Entre esas fotos, en concreto, algunas de las últimas que se hizo –o se dejó hacer– antes morir. Son fotografías tomadas durante la grabación y las presentaciones de su último disco "Naufragios y palimpsestos".


"Naugragios y palimpsestos", lo grabamos en los estudios Kata de Madrid a final de 2008 y yo tuve el placer de producirlo. 

Fue el último disco grabado por Quintín eatando a la espera de un posible transplante de pulmon, que, al final pudo hacerse, pero que, desgraciadamente, no dio resultad.

Grabamos el disco, lo presentamos en la Sociedad General de Autores de Madrid –junto con los otros discos de la colección EL CANTO EMIGRADO DE AMÉRICA LATINA– y después –con el apoyo incondicional de Marina Rossell– me fui con Quintín y su compañera a Barcelona, para presentar el disco allí y en realidad para darle un abrazo grande y solidario de todos los amigos que tiene en Barcelona, ¡que son muchísimos!

Y no me enrollo más, vamos a las fotografías. Sé que han aparecido antes en el blog, pero una vez incorporadas a la nueva Web, quiero compartirlas de nuevo, y juntas, con todos vosotros y vosotras.


En uno de los paréntesis realizados durante la grabación del disco;
Fernando G. Lucini, Olga Manzano, Quintín y Luis Toledo Sande
que en aquel momento era Consejero Cultural de la Embajada
de Cuba en España.. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Quintín Cabrera grabando junto con Eliso Parra,
que fue el arreglista del disco. 
(Fotografía de Juan Miguel Morales).
Presentación del libro y los discos de la colección
EL CANTO EMIGRADO DE AMÉRICA LATINA
en el salón Manuel de Falla de la SGAE de Madrid.
En el centro y como si estuviéramos en el trono Quintín y yo,
ambos en lista de espera de transplantes.
Hay muchos más amigos y amigas, Bergia, Gonzalo García Pelayo,
Claudina y Alberto, Olga Manzano, Tacún, Gonzalo Rey,
Carlos Montero, Antonio Gómez, Marina Rossell, Caco Senante,
Nagot y Tabaré –hijos de Olga y de Manuel Picón–... 
Ya en la SGAE de  Barcelona hicimos la presentación
del disco. En la mesa de izquierda a derecha Marina Rossell,
Fernando G. Lucini, el amigo QuintínRamón Muntaner 
cantautor y delegado de la SGAE en Cataluña.
(Fotografía de Juan Miguel Morales).
¡Inolvidable!... ¡Secillamente inovidable!

Foto de familia en la que aparecen algunos de los amigos de Quintín
que participamos en la presentación-homenaje: 
Jaume Arnella, Lluís Marrasé, Miquel Pujadó, Jordi Fábregas, Ton Rulló, 
Fernando G. Lucini, Joan Isaac, Marina Rossell, Ramón Muntaner, 
Joan Lluis Parra, Josep Tero, Jordi Rouca
y Oriol Tranvia. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
AHÍ ESTABA: "QUINTÍN CABRERA, ¡EL BIEN QUERIDO!"

domingo, 5 de enero de 2014

TRES CANCIONES DE "REYES MAGOS" Y UNA DE LOS OTROS.

Esta mañana en el "buen día" de mi muro de "facebook" escuchábamos –y se pueden seguir escuchado– varias versiones de la canción "Las desiertas abarcas" basada en el poema que escribió Miguel Hernández con ese mismo título.

A partir de ahí, se me ha ocurrido realizar este "cuelgue" dedicado, en primer lugar, a tres canciones de "REYES MAGOS DE ORIENTE" que me gustaría recuperar para que no se olviden. (Ya conocéis mi obsesión por reivindicar la memoria).

La primera de esas canciones es del año 1979 y pertenece a un grupo andaluz llamado GENTE DEL PUEBLO, surgido en Morón de la Frontera en la década del setenta, y del que se dijo que se había especializado en cantar "sevillanas rojas"; maravillosas "sevillanas democráticas" entre las que figuran unas tituladas "LOS REYES MAGOS" grabada en el disco "Tierra y libertad". Os propongo escucharla en el siguiente enlace de "goear":



La segunda canción que os sugiero escuchar es del cantautor cubano PABLO MILANÉS y se titula "DÍA DE REYES". Pablo la grabó en su disco "No me pidas" publicado en 1978.


Queriendo despertar pronto
y buscar bajo la cama
encuentras llorando a tu hermana
y a tus zapatos viejos y rotos.

Así, aún con esa edad,
no te permitas soñar
porque vas a despertar
con tu triste realidad.

Quiero que cantes y juegues
para lo que va a pasar,
es algo que hay que buscar
sin esperar a que llegue.

Sin magias y sin leyendas
y con lucha y con amor
vendrá la revolución
sin santos llenos de estrellas.

Guarda tu risa para mañana
y seca hoy tu llanto,
en tanto
llega la libertad, sí.


De esta canción de Pablo Milanés se han hecho varias versiones, entre ellas la que grabó ANA BELÉN  en su disco "De paso" (1977). Os propongo escucharla pulsando en este otro enlace:



http://www.goear.com/listen/6d135d6/dia-de-reyes-ana-belen


La tercera canción que hoy quiero rescatar y recordar es del cantautor uruguayo QUINTÍN CABRERA, y se trata del inolvidable tema titulado "LOS REYES SON LOS PADRES", canción que grabó, por primera vez, en su disco "Un largo abrazo de agua" (1979). Ésta es la canción:





«Vamos a hablar, hijos míos,
ya sabéis que los Reyes son los padres.
Que mataron a los indios por ser buenos
los vaqueros, machistas y cobardes.

Queremos que sepáis que el amor,
como todo lo hermoso, no es pecado.
Que Popeye se alimenta de espinacas
pero también de carne y de pescado.

Que es agente de la CIA el Ratón Mickey
y más que nada, Tarzán, es un racista.
Supermán es asexuado y gilipollas
y todos ellos son anticomunistas.

Que los niños no vienen de París
-y mucho menos de adentro de un repollo-
que los tigres de papel son cuentos chinos:
jamás el Coco se ha comido un rosco.

También el negro es un color hermoso
y no todo lo blanco es trigo limpio.
Quienes manejan las tonalidades
son miserables que se han hecho muy ricos.

Que el Oro de Moscú y el cuarto oscuro,
la cigüeña, la bruja y los angelitos,
son mentiras terroristas de los grandes
para tener engañados a los chicos.

Que ser virgen tampoco es una hazaña:
no hay diferencia entre falda y pantalones.
Para tirar adelante en esta vida
da lo mismo ovarios que cojones.

Acabamos, por hoy, con este rollo.
Hacéis bien si estáis tomando nota,
pero cuidado, que hay que tener presente,
que los padres, como todos, se equivocan». 

Y para concluir este "cuelgue", ahí va otra canción de REYES, pero no de los de Oriente, sino de los otros. La canción se llama "Los reyes de la baraja", es popular, y, de entre sus muchas versiones, os propongo escuchar la que grabó ELISA SERNA en su disco "Quejido"; disco publicado en París en 1972.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Y HOY CON "QUINTÍN CABRERA" Y CONTRA EL OLVIDO: «NAUFRAGIOS Y PALIMPSESTOS»

Dice Alberto Cortez, en una de sus más bellas canciones, que "cuando un amigo se va queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río"; creo que Alberto tiene razón; razón que se reaviva en mi cada vez que la muerte me arrebata a una persona a la quiero, o a la que admiro. 

Últimamente –será porque me estoy haciendo bastante mayor–, cada vez que se me va una persona querida, o muy admirada, me vienen a la memoria las palabras de Alberto, y, con ellas, la imagen de un montón de tizones, o de ascuas encendidas –cada vez más–, que permanecen en mi interior sin que nada, ni nadie pueda apagarlas. Son, en realidad, presencias imborrables de seres humanos –y hasta de mis dos perros idos– a quienes quise mucho y no quiero olvidar.


En estos últimos días, con motivo de la muerte de la trovadora Teresita Fermández, una de esas ascuas encendidas, que llevo dentro, ha desprendiendo una pequeña y cálida llamarada muy particular que me ha traído la cálida presencia de QUINTÍN CABRERA; amigo –muy buen amigo– con el que más de una vez hablé de Teresita, a la que, como yo, admiraba mucho.

De Quintín –que se nos fue en 2009– tengo muchos recuerdos, pero el que me ha venido a la memoria-afectiva en estos últimos días ha sido el de la grabación de su último disco "Naufragios y palimpsestos" que tuve el placer de producir poco antes de su muerte.


Fue una grabación difícilmente olvidable, Quintín estaba ya muy enfermo y a la espera de que pudiera practicársele un trasplante de pulmón, que finalmente se le hizo, pero que no pudo salvarle la vida.

Recuerdo que la grabación fue muy alegre, que lo pasamos muy bien, y que él, aunque muy débil, cantó maravillosamente y en menos tiempo del que habíamos previsto dada su enfermedad. Os dejo, a continuación, algunas imágenes tomados aquellos días en los Estudios CATA, de Madrid.

Quintín grabando con Eliseo Parra que realizó los arreglos
y la dirección musical del disco. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Luis Mendo, Carlos Díaz, Bernardo Fustes y Fernando G. Lucini
atentos a la grabación de Quintín. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
En uno de los paréntesis realizados durante la grabación;
Fernando G. Lucini, Olga Manzano, Quintín y Luis Toledo Sande
que en aquel momento era Consejero Cultural de la Embajada
de Cuba en España.. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Justo el día en que teníamos previsto finalizar la grabación, Quintín se nos presentó por la mañana en el estudio diciéndonos –a Eliseo, a Mendo, a Bernardo y a mí– que acababa de componer una nueva canción y que quería grabarla para incorporarla al disco. Dicho y hecho, se puso a trabajar con los músicos, y antes de comer la tenía grabada.

Todos nos quedamos sorprendidos. Aquella canción, a la que llamó "Baile caliente", era, en realidad, una especie de crónica sobre su propio disco recién grabado y sobre las personas que, de una u otra forma, habíamos colaborado en él. Preciosa canción –última que grabó Quntín en un estudio– que nos da perfectamente la medida y el perfil de cómo era y de como se las "gastaba" el entrañable, cálido y solidario uruguayo... ¡Un genio; un cantautor de cuerpo entero –y tenía un gran cuerpo– y un ser humano maravilloso!

Seguidamente os propongo escuchar aquella canción a través del siguiente enlace de "goear". Os copio también la letra que, como veréis, no tiene desperdicio como gesto personal –¡bien lindo!– de amistad y de agradecimiento.


«La idea fue de Lucini,
Mendo y Fuster la apoyaron,
y aquí estamos los sudacas
grabando lo que cantamos.

Los músicos, ya se sabe,
son la patota de siempre.
Eliseo pone orden
entre cachondo y sonriente.

Baila caliente
toca madera,
¡qué disco tiene
Quintín Cabrera!

El Búho, el Cuco y el Bruja
son músicos excelentes
aunque con esos apodos
hay quien les crea delincuentes.

Diego Galaz al violín
también a la mandolina,
Jorge piano y contrabajo
que estudió allá en Argentina.

(Sin olvidarnos
las fotos del Morales,
ni el contrabajo de Yagüe.)

Nos visitaron: Josete,
Alfredo, Luisa y Mastretta,
Ángel Luis me dio cobijo.
La familia está completa.

Parra curró los arreglos,
ayudado por Sarraute,
como cantor invitado
vino Luis Eduardo Aute.

Fran Gude, Jesús y Carlos
son los técnicos molones
que cuidaron del sonido
y mimaron mis canciones.

Como guinda del pastel,
alguien propuso a Madonna
pero me traje a Luis Barros:
más grande que Maradona».

En el libro-disco "Naufragios y palimpsestos" pueden escucharse 16 canciones –que poco a poco iré recuperando en el blog–, entre ellas hoy me gustaría invitaros a escuchar otra especialmente hermosa; fue la que Quintín grabó con Luis Eduardo Aute –aquel fue sin duda, uno de los momentos más emocionantes vividos aquellos días en los estudios CATA–. La canción se llama "Hotel Luna" y es bellísima, podéis comprobarlo por vosotros y vosotras mismas a través del siguiente enlace:



«Esta pubilla hermosa
oro viejo en el pelo
que dice que me quiere,
que sabe que la quiero,
que me llena de besos,
que de todo se ríe,
que me tiene intrigado
haciendo el amor con calcetines.

Esta muchacha dulce,
ojos llenos de cielo,
que se asombra por nada,
que mira y habla quedo,
que no habla mal de nadie,
que juega con los críos,
me enamora y la quiero tanto
que estoy tonto perdido.

Esta chica prudente
que le encantan los gatos,
que no se compromete,
que cuida sus zapatos,
que una inmensa ternura
atesora en sus manos
tiene el culo más lindo del mundo
occidental y cristiano.

Es la jai pecadora
que más odia las pecas
colecciona piropos
y cientos de muñecas,
memoriza a Neruda,
le confunde Picasso,
le gusta cómo guiso, por suerte,
que si no, no me haría caso».

Aquel maravilloso libro-disco lo presentamos en Barcelona, donde Quintín Cabrera era especialmente querido y recordado –fue en Barcelona donde vivió sus primeros años de exilio en España–. Aquel encuentro se celebró el día 3 de noviembre de 2008; fue un acto impresionante al que acudieron más de sesenta amigos y compañeros de Quintí –relacionados con la música y la canción de autor– para hacerle llegar su admiración, su agradecimiento y sobre todo su cariño. Cuatro meses mas tarde, Quintín murió en Madrid, fue el 12 de marzo de 2009.

Paca concluir este "cuelgue" "ascua encendida" que guardo en mi pecho– dejo algunas de las fotografías de aquella presentación en Barcelona, últimas en la que el amigo Quintín partipó y pudo ser fotografiado en un acto público.

Marina Rossell, Fernando G. Luicini, Quintín Cabrera
y Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales)-
Fernando G. Lucini, Quintín Cabrera, Marina Rossell y Ramón Muntaner.
(Fotografía Juan Miguel Morales).
Quintín Cabrera con Tòn Rolló y Jòrdi Fabregas (del grupo "Coses").
(Fotografía de Juan Miguel Morales)
Foto de familia en la que aparecen algunos de los amigos de Quintín
que participamos en su homenaje: JaumeArnella, Lluis Marrsé, Miquel Pujadó,
Jòrdi Fábregas, Tòn Rolló, Fernando González Lucini, Joan Isaac,
Marina Rossell, Ramón Muntaner, Joan Lluis Parra, Josep Tero, Jordi Rouca

Oriol Tranvia. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

sábado, 1 de diciembre de 2012

SUBURBANO IV - PRESENCIA PERMANENTEMENTE IRRENDIBLE Y SOLIDARIA

Grupo Suburbano en 1983; Nacho Sáenz de Tejada, Bernardo Fuster,
Billi Villegas, Tino de Geraldo, Luis Mendo
y Mario Jansen.

Ese eclecticismo o ese caos del que nos hablaban Luis y Bernardo en el "cuelgue" anterior es, sin duda, una de sus más destacadas y admirables cualidades; en su caso no es un defecto criticable como indefinición, sino todo lo contrario es la expresión más nítida de su libertad radical como creadores. La libertad asumida por Luis y por Bernardo, con todas sus consecuencias, es precisamente lo que dota de coherencia y sostenibilidad a sus creaciones, y lo que las hace irresistiblemente atractivas más allá del tiempo y el espacio.

Por otra parte, la música de Suburbano –en cualquiera de sus múltiples manifestaciones– transpira vida y vitalidad a borbotones; escucharlos tocar en directo es siempre una fiesta.

Recuerdo que, en 1955, les pedí que compusieran una canción dirigida a niños y a niñas de seis a catorce años, que lanzaríamos en el marco de un proyecto internacional de educación para la democracia al que llamamos "Aprender a vivir"; la canción, una vez grabada y editada, se presentó, junto con el proyecto, a padres, profesores y alumnos por toda España y Latinoamérica; pues bien, en cada una de aquellas presentaciones, llegado el momento de escucharla, todos –grandes y chicos– se ponían a cantar y a bailar, y un acto puramente académico se convertía en un encuentro alegre, desenfadado y festivo. Y es que del eclecticismo y del caos, Suburbano siempre ha sabido extraer la alegría, el entusiasmo y la esperanza; esa esperanza que –como ellos mismos afirman en una de sus canciones– resulta irremediable.

CD con la canción "Aprender a vivir" de Suburbano.
Grupo Suburbano tocando en directo la canción "Aprender a vivir".
Acto de presentación celebrado en el Salón de Actos de Grupo ANAYA.
Grupo de niños y niñas cantando y bailando la  canción
"Aprender a vivir" en una fiesta celebrada en Valencia.

Hijos de Suburbano, a lo largo de los años, además de los tres discos ya citados en el "cuelgue" anterior, han visto la luz los siguientes: "Calendario" (1986); "Furtivos" (1993); "Ya no puedo pasar" (1994); "La Puerta de Alcalá" (1994); "De cine" (1995) – CD que recoge algunas de las canciones que han formado parte de bandas sonoras de películas y series de televisión–; "Paris Tombuctú"(1999) –banda sonora de la película del mismo título dirigida por Luis García Berlanga–; "20 años y un día" (2000) y "Los delirios del pirata" (2002) –álbum en el que narran y cantan la vida de Juan Sin Sombra, el músico de los piratas.


Finalmente deseo comentar tres proyectos emprendidos y realizados por Luis Mendo y Bernardo Fuster que considero muy importantes:

• El primero de ellos fue el que crearon, en el año 2006, junto con JAUME SISA, en homenaje a Vainica Doble. Homenaje que se produjo al desaparecer el dúo como consecuencia de la muerte de Carmen Santonja. Dicho homenaje consistió en la grabación de un libro-disco con quince de las más hermosas canciones de Vainica contando con la colaboración de Gloria Van Aerssens, de Paco Clabel y de jóvenes cantantes y músicos como Refree, Alicia y Mar Álvarez –de Pauline en la Playa–, y Natalia Quintanal –de Nosoträsh.


• Un segundo proyecto importante diseñado y producido por Bernardo y Luis –proyecto que supuso un desbordante gesto de amistad y de solidaridad– fue el homenaje que le rindieron a Imanol Larzabal después de su muerte; homenaje traducido en la edición de un bellísimo libro-disco titulado "Donosti-Tombuctú" –glosando el título de la película de Berlanga–. Sobre este disco se puede encontrar más información, en este mismo blog, localizando el siguiente cuelgue:


• Finalmente mencionaré un tercer proyecto que emprendimos juntos en el año 2008: fue la dirección y la producción de una serie discográfica titulada genéricamente "El canto emigrado de América Latina", en la que grabamos 9 libro-discos; entre ellos, los últimos aparecidos de Olga Manzano, Claudina y Alberto Gambino, Carlos Montero y Quintín Cabrera. Precioso y entrañable proyecto que nos proporcionó momentos de verdadero placer y felicidad.

Último disco grabado por Quintín  Cabrera dentro
de la colección "El canto emigrado de America Latina".
Luis Mendo, Carlos Díaz, Bernardo Fuster y Fernando G. Lucini
duerante la grabación del disco de Quintín Cabrera.
Bernardo Fuster, Fernando G. Lucini y Luis Mendo.
La realización del proyecto "El canto emigrado de América Latina"
fue un trabajo verdaderamente inolvidable.

miércoles, 4 de enero de 2012

QUINTÍN CABRERA IV - NUESTROS ÚLTIMOS ENCUENTROS

Quintín Cabrera.

En este cuarto "cuelgue" que voy a dedicar a QUINTIN CABRERA quiero evocar algunos de nuestros últimos encuentros antes de que la muerte –siempre desgarradora– nos lo robara el 12 de marzo de 2009. En concreto, voy a referirme a tres de esos encuentros que fueron –lo sé– importantes y felices para el, y, por supuesto, también para mí.

Una vez que terminé de escribir, en el año 2006, los dos primeros "tomas" de mi libro «...Y la palabra se hizo música. La canción de autor en España», inicié el tercer volumen dedicado a «El canto emigrado de América Latina», es decir, al trabajo y a la obra desarrollada en nuestro país por los creadores y compositores latinoamericanos, como Quintín Cabrera, que habían emigrado o se habían exiliado en nuestro país.

Recuerdo que aquel libro lo inicié con especial entusiasmo. Creo que ha sido uno de los libros que he escrito con más placer y con más apasionamiento, y del que guardo mejores y más entrañables recuerdos.

A los pocos meses de iniciar su escritura, tuve, inesperadamente, una gravísima lesión de corazón que me tuvo una larga temporada casi totalmente paralizado; circunstancia que me obligó a abandonar el libro durante un tiempo. Después, felizmente, me fui recuperando, volví a retomarlo, se editó y fue presentado 4 de junio de 2007 en el salón de actos "Manuel de Falla" de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Foto de "familia" durante la presentación del libro «...Y la palabra se hizo música.
El canto emigrado de América Latina». Atrás de izquierda a derecha: Tabaré Picón,
Tacún Lazarte, Omar Berruti, Olga Manzano, Poni Micharvegas, Claudina,
Gonzalo García Pelayo, Carlos Montero, Caco Senante, Marina Rossell,
Esperanza Párraga, Antonio Gómez, Nagot Picón, Alberto Gambino, Javier Bergia,
Gonzalo Reig. Delante setandos: Quintín Cabrera y Fernando González Lucini.

Me llena de emoción contemplar esta fotografía y vernos ahí, los dos sentados –como dos "marajás–; "abrazaos" a las cubiertas ampliadas del libro.

Fue un encuentro inolvidable... Recuerdo que Quintín dijo: «Fernando nos ha tenido muy preocupados con su enfermedad, en primer lugar por él, pero he de confesar que también porque teníamos miedo de que le pasara lo peor y el libro se quedara sin terminar... ¿Si él faltaba quién iba a seguir acordándose de nosotros recuperando nuestra memoria contra el olvido?». Yo casi ni pude hablar; sÍ recuerdo que le contesté a él, y al resto de los protagonistas del libro, que me había recuperado de mi enfermedad gracias a ellos, porque nunca dejaba de pensar: «¡Tienes que ponerte bueno!, por lo menos el tiempo necesario para acabar el libro»... Pocas veces me he sentido tan emocionado; sobre todo cuando Quintín me dedicó, sé que con mucho amor, una de sus canciones.

Actuación de Quintín Cabrera en la presentación del libro
 «...Y la palabra se hizo música. El canto emigrado de América Latina»


Quintín, ya por entonces, había empezado a padecer una lesión pulmonar grave que, progresivamente, fue empeorando hasta el punto de requerir un transplante de pulmón.

Coincidiendo con el diagnóstico del transplante, yo había conseguido de la SGAE –en particular, gracias a Tedy Bautista– completar mi proyecto «El canto emigrado de América Latina» con la grabación de nueve disco-libros de cantautores latinoamericanos entre los que se encontraba, por supuesto, Quintín.

Hablé con él –que ya necesitaba ir arrastrando, casi todo el día, una botella de óxigeno–, le propuse la grabación, se puso a trabajar, y a los pocos días, con una ilusión inmensa, me presentó el nuevo disco totalmente diseñado. Era ya 2008. 

Una vez que todo estuvo preparado, contando con la dirección musical de Eliseo Parra y con la producción de Luis Mendo y Bernardo Fuster –todos grandes amigos de Quintín–, nos metimos en el estudio de grabación... Yo tenía miedo de que, como consecuencia de su enfermedad, se nos quebrara en cualquier momento y tuviéramos problemas, pero no, ¡ni mucho menos!... Dejó la botella de oxígeno a un lado, se puso a cantar y no había quien lo parara... Fueron unos días absolutamente inolvidables de los que dejo aquí algunas imágenes de entrañable recuerdo.

Luis Mendo, Carlos Díaz y Fernando González Lucini
en el estudio, preparando la grabación del disco de Quintín.
(Foto Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera y Eliseo Parra durante la grabación.
(Fotografía de Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera, Luis Barros –que grabó una canción con Quintín
y Fernando González Lucini. (Fotografía de Juan Miguel Morales).


Fernando González Lucini, Olga Manzano, Quintín Cabrera y Luis Toledo Sande
en uno de los descansos durante la grabación. (Fotografía de Juan Miguel Morales). 

El resultado de aquel encuentro en los Estudios Cata fue la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», último grabado por Quintín y, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras. Concretamente, contiene dos canciones extraordinariamente hermosas, por las que siento una especial querencia: «Hotel Luna», en la que le acompañó Luis Eduardo Aute; y «Empeño cariñoso por defender la "ñ"» tema el que Quintín contó con a colaboración, muy especial, de Eliseo Parra y Luisa Pérez de la  Cruz.



El tercer encuentro con Quintín Cabrera que deseo evocar en este "cuelgue", se produjo en Barcelona.

Dado lo avanzado de su enfermedad y la proximidad de su operación de transplante de pulmón, Marina Rossell me sugirió que, con el pretexto de la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», le organizáramos un homenaje íntimo en Barcelona en el que pudieran participar los muchos y muy buenos amigos que Quntín tenía allí; amigos surgidos durante los años en que –recién llegado a España– se integró tan positivamente en la comunidad catalana.

Me puse inmediatamente al habla con Ramón Muntaner, responsable de la SGAE en Cataluña, y organizamos el encuentro-homenaje. Cuando se lo comuniqué a Quintín percibí en su mirada una inmensa alegría y un tremendo agradecimiento. Se encontraba mal pero, como siempre, se fortaleció y nos dirigimos rumbo s Barcelona.

Aquel encuentro se celebró el día 3 de noviembre de 2008; fue un acto impresionante al que acudieron más de sesenta amigos y compañeros de Quintí para hacerle llegar su admiración, su agradecimiento  y sobre todo su cariño. Estas son algunas de las fotografías –en gran medida inéditas– de aquel acontecimiento:

Marina Rossell, Fernando González Lucini, Quintín Cabrera
y Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Fernando González Lucini, Quintín Cabrera, Marina Rossell
Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Quintín Cabrera con Tòn Rolló y Jòrdi Fábregas (del grupo "Coses).
(Fotografía de Juan Miguel Morales).

Foto de familia en la que aparecen algunos de los amigos de Quintín
que participamos en su homenaje: JaumeArnella, Lluis Marrsé, Miquel Pujadó,
Jòrdi Fábregas, Tòn Rolló, Fernando González Lucini, Joan Isaac,
Marina Rossell, Ramón Muntaner, Joan Lluis Parra, Josep Tero, Jordi Rouca

y Oriol Tranvia. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Después de aquel memorable de 3 de noviembre de 2008, hablamos en muchas ocasiones por teléfono, pero no volví a encontrarme personalmente con Quintín... Desgraciadamente cinco meses después se nos fue, ocurrió el 12 de marzo de 2009... Hoy por hoy sigo encontrándome con él con bastante frecuencia –como si estuviera vivo– y lo hago a través de sus canciones...; canciones que siempre le mantendrán "vivito y coleando"... ¡Era tan genial!... ¡QUINTIN, amigo, ya sabes que te seguimos queriendo!

viernes, 30 de diciembre de 2011

QUINTÍN CABRERA II - SU PASIÓN POR URUGUAY Y SU PRIMERA GRAN TRILOGÍA DISCOGRÁFICA

Quintín Cabrera.

Poco tiempo después de participar en el "Primer Encuentro Internaional de la Canción Protesta", en Varadero (Cuba), Quintín Cabrera viajó a París, a Suecia y, seguidamente, a Barcelona. 

«Mi llegada a Barcelona, en 1968 –comenta Quintín–, fue absolutamente casual. Estaba trabajando en Suecia, donde no me renovaron el contrato de trabajo, por lo que debía abandonar aquel país en un tiempo relativamente corto; entonces encontré un vuelo chárter a Barcelona que resultaba muy barato, y heme aquí».

Ya en Barcelona, además de seguir componiendo, empezó a interpretar sus propias canciones en un gran número de recitales celebrados dentro y fuera de Cataluña –siempre en defensa de los derechos humanos y de la democracia–; y se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Bellaterra.

Trabajó como periodista –especializado en música– en radio, prensa y televisión, y se estrenó en el mundillo discográfico con su canción "Milonga sobre cantores", incluida en un histórico disco colectivo titulado "Todo está muy negro" (1973).


Cubierta del disco "Todo está muy negro" en el que
además de Quintín Cabrera participaron Luis Pastor,  Las Madres del Cordero,
Gabriel Salinas
y Els Sapastres.

En 1975, Quintín Cabrera grabó su primer LP: "Yo nací en Montevideo", disco de carácter eminentemente autobiográfico en dos sentidos: Por una parte, por la presentación que nos hace de su tierra y de su gente en canciones como "Vidalita del desierto", "Mi padre, el compañero""Ferrán" –dedicada a uno de sus hijos– o "Yo nací en Montevideo".

«Me enseñaron, de botija,
en la escuela, este cantar:
“Naciste en Montevideo
junto a un río como mar,
no busques lugar más bello
porque no lo encontrarás”.
Yo nací en Montevideo
donde se endulza la mar,
los tranvías del Reducto
en mi infancia vi pasar.
Busque lugares más bellos
–y aunque los pude encontrar–,
nunca pude amarlos tanto
como quiero a mi ciudad [...]».
("Yo nací en Montevideo")

Por otra parte, en aquel disco, Quintín incorporó canciones basadas en textos de poetas y cantores uruguayos a los que admiraba, como Carlos María Gutiérrez, Aníbal Sampayo –de quien interpreta, magistralmente, la canción "Qué vida"– y Marcos Velásquez, con dos temas: "No puedo hablar" y "Juan"

«Juan aprobó el examen de cansancio 
y recibió su título de obrero,
sin felicitaciones ni agasajos,
como los juanes del planeta entero.
Y en los talleres donde crece el mundo
sembrado por los juanes jardineros
vio el picaflor de fuego de un soplete
sobre las orquídea roja del acero.
Y se sintió feliz
entonces Juan
creador del planeta
y de su pan».
("Juan")


En aquel primer disco, además, Quintín interpretó su canción "Solament", escrita en catalán, lengua que –en su afán desmedido de integración activa a la comunidad catalana– aprendió a hablar a los seis meses de su llegada a Barcelona.

Su segundo LP, publicado en 1976, se tituló «¿De qué se ríe?», obra que Quintín presentaba, en la carpeta del disco, con estas sinceras y entrañables palabras:

«Este segundo disco llega en un momento de transición, no solamente en la vida política del país, sino en mi pequeña historia particular. Son muchos los años que llevo fuera de Uruguay, y a pesar de que mis raíces son claramente uruguayas, mi vida diaria no lo es en absoluto.

Estos años he compartido todos los problemas comunes a todos los emigrantes: he sentido nostalgia, he trabajado en mil oficios (allá donde no lo querían hacer los aborígenes), he aprendido una nueva lengua, hice nuevos amigos, nueva familia, aprendí nuevos paisajes y nuevas tierras, e incluso tengo "problemas generacionales": Ferrán, mi hijo mayor (cinco años), me recrimina que no cante más canciones en catalán.

He vivido en carne propia, no obstante, cosas tan hermosas como la solidaridad de clase, el internacionalismo. En realidad, este desarraigo que llevo a cuestas, compartido con cientos de miles de emigrantes, se compensa con el sentimiento solidario con todos los pueblos del mundo. Ello se refleja en las canciones; son sentimientos vivos».




En aquel segundo disco, Quintín se sintió acompañado de un numeroso y espléndido equipo de músicos; entre ellos, Aureli Vila, Jep Nuix, Nicanor Sanz, Ramón Aragai, Jaume Francesc, Joan Oliver, Joan A. Bou, Eladio Rodríguez, Aureli Vila, Ernest Xancó, Rafael Escoté, “Max” Suñer, Jordi Vilaprinyó o Jordi Martí.

Entre las canciones que integraron el álbum, cabe destacar dos con textos de Mario Benedetti, musicalizados por él –"Te quiero" y "Seré curioso", más conocida como "De qué se ríe"–; la canción "Nadie se atreva a contarle", compuesta sobre un poema de Cástor; "Vaqui q’un ser (Aquí una nit)" –de Claude Martí, traducida del occitano al catalán–; "No esconda la mano", de Víctor Lima, y cuatro canciones propias: "El Sr. Daymán Cabrera" –dedicada a su hijo–, "Por el mundo", "Canto de amor por Ciudad Ho Chi Minh" –con música de Viçent Mayol– y "En las noches sin sueño".

«¡Cuántas noches sin sueño! 
!Cuántos sueños callados! 
Buscando una patria entre recuerdos. 
Entre recuerdos cansados. 
Van pasando las cosas de la infancia 
–monstruos descabezados– 
el fútbol, el cine, los domingos, 
la escuela, los hermanos. 
En las noches sin sueño 
no soy nadie y declaro: 
por haber nacido en todo el mundo 
hasta soy uruguayo [...].
Hoy recuerdo un país inexistente 
–o que existe en todo caso– en maletas de miles de emigrantes 
repartido en pedazos. 
Por eso no reniego de mi Patria. 
Es la misma de todos, el trabajo, 
y soy compatriota de todos los que luchan. 
De todos los que luchan y han luchado».
(“En las noches sin sueño”)

Quintín, en 1978, completó lo que podríamos llamar su trilogía discográfica con Edigsa-Le Chant du Monde, a través de la edición de un nuevo LP titulado "Como mi Uruguay no había". (Trilogía que en el año 2010 fue remasterizada y editada en un triple CD por la discográfica PICAP).


En aquella tercera grabación volvió a incluir canciones propias y canciones basadas o inspiradas en poetas amigos. En concreto, nos ofreció seis canciones basadas en textos de poetas y compositores como Marcos Velásquez, o mi querido Eduardo Nogareda; y cinco canciones propias: "Las bestias" –que nació a partir de la matanza de abogados laboralistas que se produjo, en 1977, en la calle Atocha, de Madrid–, "Pero che!... Mateo", "A ras del suelo" –dedicada a Luis Pastor–, "Que sí, que no" y "Uruguayos campeones", canción llena de palabras, de frases y de personajes con connotaciones claramente evocadoras de esa patria uruguaya, tan próxima y tan lejana a la vez, e introducida por la voz de Carlos Gardel recitando la primera estrofa del tango "Como abrazao a un rencor", de Antonio Miguel Podesta ("El Gauchito") y Rafael Rossi.

«"Está Listo". Sentenciaron las comadres y el varón
ya difunto en el presagio, en el último momento
de su pobre vida rea, dejó al mundo el testamento
de esas amargas palabras, piantadas de su rencor...».

Tras aquel tercer disco, Quintín Cabrera aterrizó en Madrid, donde ya había atesorado grandes amigos que le conocíamos y le admirábamos.

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...