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jueves, 9 de julio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (Y 31)


Hace unos meses me propuse escribir una biografía, la biografía de un cantor, o la de un pintor, o la de un poeta…; ahora releo lo que he escrito y yo mismo me sorprendo; las fechas se me nublan y el tiempo no ha pasado, las anécdotas que pude escribir las he olvidado y solo me queda el armónico compás de unos latidos:

«Dónde está el hombre,
dónde la tierra,
dónde la vida,
dónde, dónde, dónde.»



Eduardo, cantor, pintor, poeta…, en ti queda el hombre, en ti, y siguiendo precisamente tus huellas, yo mismo lo he encontrado, el hombre gigante y poderoso abatido por sus dudas y engrandecido por sus pasiones; y el hombre pequeño y acobardado refugiado en sus pequeños instantes de ternura. Tú Luis Eduardo Aute has sido y eres ese hombre de carne y hueso que no muere, el que nace, sufre y vive –como diría Unamuno– dejándose desgarrar en el laberinto de sus propias contradicciones.



Eduardo, tuvo vida la tierra y naciste tú de ella, y yo mismo también, escribiendo de ti y bebiendo con sed de tus sentimientos, tan generosamente compartidos en tus lienzos y en tus canciones, he sabido encontrarla…. Yo lo he sabido y lo sabemos porque tú, con la misma tierra de la que se engendraron tus latidos, nos has hecho volver hacia ella. En ti la tierra se ha hecho carne: canto y pintura que prenden firmes en la «rocosa entraña de lo eterno».



Eduardo y en ti, tierra humanizada, he hallado también dónde está la vida; tú has sabido mostrármela con elocuencia rompiendo todas las puertas –como Lorca– y viendo por tus ojos «que la ley es un muro que se disuelve en la más pequeña gota de sangre»... Tú Eduardo que has sabido sacralizar la humana pasión hasta en las cloacas más infectar de exilio, nos has enseñado que la vida ea "rito", "sarcófago" y "espuma"; que la vida es "Albanta", "alma" y "latido"; que la vida es "fuga", "cuerpo a cuerpo" y "nudo"..., y por eso me acerco en esta noche, como un fatigado peregrino, al pórtico de tu "templo" y camino,,,, camino insaciable hacia el altar de tu poesía humanizada, donde bebo tu sangre y como tu cuerpo, practicando contigo "en un éxtasis de ángeles caídos", la comunicación total: He aquí el hombre, he aquí la tierra, he aquí la vida, algo que en realidad va mucho más allá que mis miles de palabras intentando escribir tu biografía,

sábado, 4 de julio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (30)


˝Son las cuatro de la madrugada. Hace unas horas he regresado de la presentación que Luis Eduardo Aute ha hecho en Madrid de su último LP: "20 CANCIONES DE AMOR Y UN POEMA DESESPERADO˝.



Estas fueron las primeras palabras al inicio de este proyecto o paréntesis biográfico que ahora apunta a su final inacabado; final inacabado porque Eduardo "que permanece libre, curioso, doliente y fiel" –como diría de él Fernando Savater– se encuentra aún en el pórtico de lo que puede llegar a ser, en el futuro, una aún más apasionante biografía.

Un futuro, a la vez, abierto a pasos agigantados como lo demuestra el que a partir de aquel 10 de octubre, al ritmo que yo escribía estas paginas, se desencadenaba en él una serie de acontecimientos que no puedo ahora dejar de constatar.

El 13 de noviembre se estrena en Madrid su película "Delirios de amor" y en diciembre inaugura en la Galería Kreisler 2 de Madrid una de sus más importantes exposiciones –antes en mayo lo hizo también en el Museo Municipal de Bellas artes de Santander–. Una exposición titulada genéricamente TEMPLO.



Por otra parte, y ahora ya en la conjunción más armónica posible entre la pintura, sus poemas y sus canciones, Aute prepara y está a punto de grabar su nuevo LP también llamado "TEMPLO", inicio de una cuarta trilogía de la "Pasión".
«Acudo
a tu templo de carne
como quien va a misa
dispuesto a oficiar
la ceremonia de la Consagración.
Y me acerco
a tu altar de transubstanciaciones,
divino alimento humano
donde bebo tu sangre,
cual vampiro,
donde como tu cuerpo,
cuál gusano,
practicando, en un éxtasis de ángeles
caídos,
la comunión original.» (73)


Muy posiblemente, cuando tú amigo lector estés en esta página, a Maritchu y a Luis Eduardo les haya nacido ya su tercer hijo y podrás celebrar conmigo el haber conocido un poco más desde la entraña al poeta que ha escrito y que canta esta canción que ayer él mismo me entregaba a la vuelta de la presentación de su película en Barcelona; canción que grabará en su próximo disco.

«Desciendan de la Gloria
legiones de arcángeles armados
de cólera divina fieramente resueltos
a expulsarnos del Paraíso.
Traspasen sus espadas de fuego
nuestra sed de Conocimiento,
fruto creado para la profanación
del mandato de quien los envía.
Desaten sus iras, alados ejércitos
sin sexo ni cerebro, cobardes
hermanos de quien osó,
Luzbel,
imitando al Creador, ser
humano.
Angelus, Angelus...

Ataquen inmaculadamente atacados
por la envidia de no estar hechos
a imagen y semejanza del Amo
como tú,
hembra dulce de víboras manzanas,
como yo, tu fiel esclavo.
Angelus, Angelus...

Qué si por castigo, compañera
de pecado, debo amarte
con sangre y con dolor,
hágase su Voluntad
que aquí en la tierra como en el cielo,
de nuevo profanaremos
el arcano de nuestra culpa carnívora
sacralizando la humana pasión
en las cloacas más infectas
del destierro
Angelus, Angelus...» (74)

Madrid, 28 de enero de 1987

(73) "Éxtasis de ángeles caídos˝ (Templo, 1987)
(74) "Ángelus" (Templo, 1987)

lunes, 29 de junio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (29)


Luis Eduardo Aute, aquel Eduardo que hasta hace unos años no quería cantar en público y que sensitivamente estaba reservado, casi en exclusiva, a la íntima y solitaria audición de quienes amaban sus  canciones y adoraban sus discos como preciados fetiches, es ahora una de las voces más populares y más cotizadas de nuestro panorama musical. Aute es famoso y ha alcanzado las más altas cotas de la "comercialización", pero todo ello sin concesiones porque nada ha cambiado en su arte y en su esencia...; «no ha cambiado –como diría Caballero Bonald– más que en el vehículo comunicativo; el oyente aislado acabó integrándose en el auditorio innumerable y Aute vino así a demostrar algo decisivo: que entre sus más adictos podían incluirse, sin mayores conflictos generacionales, el adolescente todavía recluido y el abuelo recién emancipado».

Con este nuevo rol perfectamente asumido, Eduardo prepara su nuevo LP "NUDO" y en "NUDO" –final de su tercera trilogía y síntesis de ella– insistentemente la duda transformada en incertidumbre y en conflicto...; «se pinta ahora lo blanco y lo negro sin transiciones».

En esta nueva obra de Aute la huida sin descanso al paraíso de los sueño –«donde siempre es primavera»– se entrelaza en una sólida confusión con la realidad en su evidencia –«laberinto de tinieblas»–; el ángel y el diablo, el bien y el mal, la gozosa anunciación y la pasión mortal y desgarradora, la llaga y el éxtasis, el deseo y la impotencia, un beso y un bombardeo. He aquí el nudo: «desafiante paisaje de contradicciones y de dudas».


«Todo me hizo suponer,
por lo que dijo el profeta,
que esto de la cuarentena
iba a ser la lucidez.
Dime tú, si es que me ves
entre todas esas nieblas,
dónde encuentro una linterna
para no meter el pie.

Mira qué fracaso,
mira qué desastre
acabar de nuevo dudando...
dudando en la tarde.

Yo creía que al crecer
uno se iba haciendo sabio,
más juicioso, más centrado,
más cabal, más... ¡yo qué sé!
pero, ay, loco mundo cruel,
con el paso de los años
uno se va equilibrando
y ve que es justo al revés.

Cuando todo va mejor
porque ya se ve muy claro
que el revés es lo contrario
de lo que uno imaginó,
vuelve la contradicción:
ni lo negro es siempre blanco,
ni los buenos son tan malos,
ni tampoco tú eres yo.» (70)

Eduardo, buscador infatigable del oculto secreto de la armonía, no sabe bien por qué camino tirar para desentrañar el nudo: su viaje fascinante a Vailima, en la que se armonizaban utópicamente los sueños, es ahora sustituido por una orgía esperpéntica o un sórdido aquelare que termina esfumándose en la Quinta del Sordo junto con Goya.


«Soñando que soñaba me encontré
al lado de un extraño personaje,
un viejo entre el Capricho y el Desastre
fundido a una paleta y a un pincel.

Pintaba, ensimismado, en la pared
un fresco con los locos más infames
revueltos en un sórdido aquelarre
a modo de ensalada Baudelaire.

Quinta del Sordo,
casa de locos,
el Sueño de la Razón
produce monstruos.

En medio de la insólita reunión
batíase el de la Triste Figura
en duelo contra un órgano que Schumann
tocaba con la oreja de Van Gogh.

Bailaba junto al fuego Maldoror
un vals con Luis II de Baviera
debajo de los pétalos que Ofelia
regaba desde un éxtasis de Artaud.

Sufría una iluminación Rimbaud
y en ella se le aparecía Hamlet
montado a lomos del Marqués de Sade
tirado por Calígula y Nerón.

Atada por el Capitán Ahab
dejábase violar Juana la Loca
por Hölderlin y Nietzche en plena euforia,
un poco más allá del bien y el mal.

Transido por aquella bacanal
de reyes, criminales y poetas
caí desvanecido en la quimera
del otro lado de la realidad.

De pronto aquella orgía se esfumó
y al despertar me vi mirando a Goya
dormido bajo el Reino de las Sombras
del sueño que soñaba mi razón.» (71)

Y justo en este momento, cuando Aute despierta una vez más en el Reino de las Sombras y la noche en su alma es una llama, le asalta, recreado y sublimado en el tiempo, un antiguo sentimiento religioso que nunca ha perdido: la creencia en una divinidad no teológica, sino existencial y apasionada...; un Dios que es éxtasis..., un Dios carne y alma, llaga y lágrimas, arrebato y estallido en el Universo...; un Dios que es amor no en la mística y retardada trascendencia de paraísos lejanos, sino en la plenitud delirante de los sexos


«La noche era una llama,
la luna estaba tierna.
Agosto era un suspiro
de cálidas estrellas.

El mar se deshacía
mojando tus caderas,
la arena entre tus labios
jugaba con mi lengua.

Y empapados de agua y luna,
enlazados cuerpo a cuerpo,
recorrimos las espumas
hasta el fin del Universo
donde nace el Universo
cuando estalla el Universo...
El Universo.

Tu piel eran chispazos
de mil aguamarinas,
tus pechos me miraban
como ávidas pupilas.

Tus muslos extendidos
tenían cierta prisa,
tu pubis era un beso
fundido en mi saliva.

Sentí que me sentías
meciéndote por dentro,
las olas eran ritmos
del mismo movimiento.

Disuelto en tus entrañas
de líquidos secretos
desentrañaba el Nudo
de Dios y su Misterio.» (72)

Durante el verano, ya con el nuevo LP en el mercado, Eduardo realiza múltiples y multitudinarios recitales por todo el país, recitales a los que ponen fin sus conciertos en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid y en la Monumental de Barcelona. Posteriormente vuelve a viajar a Cuba, canta en La Habana, y se desplaza a Argentina donde realiza un programs de TV en directo obteniendo un éxito inesperado.

Mientras tanto escribe y dirige uno de los cuatro sketches del largometraje "Delirios de amor", titulado "El muro de las lamentaciones", y expone sus cuadros en el Museo de Albacete, y en la galería Moriarty de Madrid.



(70) "Dudando en la tarde" (Nudo, 1985).
(71) "Quinta del Sordo" (Nudo, 1985).
(72) "El universo" (Nudo, 1985).

domingo, 21 de junio de 2020

TESTIMONIO MUSICALES: AUTE (28)


Luis Eduardo Aute nada más acabar su exposición en la Galería Kreisler Dos de Madrid vive una especie de enclaustramiento del que surgirá su segundo LP de la trilogía "Canciones de amor y duda". fue "CUERPO A CUERPO" grabado a lo largo del mes de abril.

«Parecía tan fácil vivir,
no era más ni era menos que un juego,
casi como jugar al parchís
que obligaba a llegar el primero.
Se trataba de darse un festín,
de comerse enemigos hambrientos...
y así es como jugando aprendí
a ser un contrincante
dispuesto al ataque,
el filo de un sable
erguido en el aire,
la bestia en el ángel
que libra combates
cuerpo a cuerpo, cuerpo a cuerpo,
cuerpo a cuerpo
contra el amor, contra el odio y también contra ti,
contra la vida, la muerte y también contra mí.
Descubierto más tarde el amor,
no era más que jugar con el fuego,
yo te apunto con el corazón,
tú disparas con balas de hielo.
La pasión es un beso feroz
entre la carne y el esqueleto...
y así es como el amor me enseñó
a ser un contrincante
dispuesto al ataque...
Y cercana la recta final,
no era más que jugar a hacer tiempo
evitando mirar hacia atrás
y pisando muy firme el terreno,
a la espera de verle la faz
a la dama del último duelo...
y así es como dejé de matar,
de ser un contrincante
dispuesto al ataque...» (66)


Acosado por la duda y traspasado el umbral de la "fuga", Aute –que en el fondo es incapaz de escaparse o de desertar de si mismo y de lo que le rodea– descubre ahora la necesidad de hacerle frente sin censuras y "cuerpo a cuerpo" a la realidad. En ese contexto se presiente a sí mismo enfrentado en un combate contra la vida; un combate, a veces infiltrado en el propio ser de forma totalmente inconsciente, y traducido en una larga e insólita carrera o batalla de contrincantes a la defensiva o al ataque..., frente  esa locura, en la recta final del destino, Eduardo, que siempre fue la antítesis de la agresividad, se niega a ganar resistiéndose a que la "bestia" pueda habitarle convirtiendo su cielo en un infierno.

«Al cuerno con la Historia y sus delirios,
no apuesto por la batalla campal,
que acaben los troyanos y los tirios
casándose que son tal para cual.
Las fórmulas exactas de los sabios
que han hecho de estos pagos un burdel
no valen las espadas de tus labios
ni el pozo incandescente de tu piel.
Va, va, va, va, va, va,
no quiero ser más que un hombre
con una mujer.
Va, va, va, va, va, va,
quiero morirme en tus brazos
pero de placer.» (67)

Desde esa concepción de su existencia a contracorriente, que le situará una vez más al margen del tinglado o del invento del vivir como algo institucionalizado, irreflexivo e infernal –que él no entiende–, no es posible para Aute el retorno a la fuga, le es imprescindible encarar la realidad y asumirla como un hecho tangible pero radicalmente doloroso y negado como proyecto.

En aquel momento también, después de nueve años de aquella tan esperada y deseada democracia, se lee ya en el aire y en el alma de los soñadores y de los utópicos el esbozo del desencanto y el hedor de la derrota. Ahora la poesía y la música de Eduardo se hacen especialmente directas y hasta incipientemente agresivas.


«Cuando despierto
y me encuentran las noches
lejos del sueño,
entregado, al abrazo
que me da el lecho,
voy librando combates
contra mi cuerpo.

Levanto el peso
de mi carne abrasada
por mil infiernos,
la conduzco a la calle
a que le dé el fresco
y me enciendo una nube
contra los nervios.

Y el humo se retuerce
y luego dibuja figuraciones,
los transeúntes se transforman
en buitres y tiburones...
buitres y tiburones.

Siento acercarse
monstruosas presencias
por todas partes,
buitres con rostro humano
y ojos de nadie,
tiburones con manos
llenas de hambre.

El día nace,
se recogen las sombras
tras los portales
y la boca del lobo
esconde sus fauces...
un olor a derrota
perfuma el aire.» (68)

Pero en el marco de ese realismo existencial y de esa agresividad sanamente incontenible, Aute no puede resistirse a la verdadera dimensión de lo que es –y de lo que llegará a ser para siempre– su realidad más entrañable, la realidad del amor que resurge en él como un eterno contrapunto al absurdo y a la nada; el amor contemplado ahora desde la perspectiva de la ternura.


«Estoy pasando un bache,
un revés, un agujero,
un no sé qué me ocurre
que ni yo mismo me entiendo...
No me apetece nada,
nada más que estar adentro,
pero no de tu vientre
sino de tus sentimientos.
Quisiera que supieras
que no tengo otro deseo
que estar entre tus brazos
como quien pide consuelo,
sentirte toda mía,
sin lujurias ni misterios,
como siento la sangre
que circula por mi cuerpo.

No me hace falta la luna
ni tan siquiera la espuma,
me bastan solamente dos
o tres segundos de ternura.

A veces me pregunto
si no me causa respeto
el paso de los años
desgastando nuestros besos
así como el derroche
de algo más que mucho tiempo
sin vernos un instante
más allá de los espejos.
Por eso necesito,
aunque sé que es un exceso,
que tus ojos me digan
algo así como: de acuerdo,
estoy aquí a tu lado
para que no tengas miedo
al miedo de estar solos,
solos en el universo.» (69)

Este nuevo LP –"CUERPO A CUERPO"– es presentado en el Palacio de los Deportes de Madrid durante las Fiestas de San Isidro en un concierto masivo e inolvidable, un concierto al que le sucederá una intensa y ajetreada gira recorriendo, especialmente durante el verano, prácticamente todo el país.

A la vez Luis Eduardo envía algunos de sus cuadros para ser expuestos en Holanda y Bélgica, participa en Arco 84 y realiza una exposición individual de su obra reciente en Barcelona. Ediciones Hiperión publica la segunda edición de su libro "CANCIONES"


(66) "Cuerpo a cuerpo" (Cuerpo a cuerpo, 1984).
(67) "Va, va, va" (Cuerpo a cuerpo, 1984).
(68) "Buitres y tiburones" (Cuerpo a cuerpo, 1984).
(69) "Dos o tres segundos de ternura" (Cuerpo a cuerpo, 1984).

domingo, 14 de junio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (27)


Después de 39 años de historia y de 11 LP's en el mercado discográfico, Luis Eduardo Aute finalmente va a encontrar reconocido y aplaudido su trabajo de una forma clamorosa…, era una obligada deuda cultural que tenía que llegar en algún momento. Fue el 4 de marzo en el Teatro Salamanca de Madrid en un recital "Entre amigos" que posteriormente crearía escuela en multiplicidad y variopintos imitaciones.

Aquel día Eduardo, sobre un escenario quiso testificar su presencia, y su testimonio, valioso y clarividente, no pudo dejar de ser reconocido.

Él calificó aquel encuentro como un punto y aparte –y puede que lo fuera para él–, sin embargo para mí resultó algo mucho más profundo; qué un subrayado; fue el reconocimiento a la coherencia y a la calidad de un artista y de unas canciones que, hasta entonces, y sin grandes apariencias, se habían venido filtrando en las entrañas de muchas de nuestras historias cotidianas.

Junto a Eduardo compartieron escenario y actuaciones, en un clima de verdadera amistad –mágicamente transferido y contagiado hacia todos nos encontrábamos allí–, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Teddy Bautista y como siempre últimamente el grupo Suburbano.


«Necesito confesaros
antes de decir adiós
que mi voz quiere ser vuestra
como es mía vuestra voz
compartiendo sentimientos
de alegría y de dolor
todas las contradicciones
que padece la razón

Permitidme unos instantes
solo siete versos más,
no quisiera despedirme
ni poner punto final,
sin deciros que esta noche
toco la felicidad
por estar con mis hermanos
Silvio, Teddy, Pablo y Joan.» (65)

La crítica especializada y la opinión pública en aquella ocasión colectivamente también se hermanaron: "Fueron dos horas y media en las que todos tocamos la felicidad".


Tras aquel recital, grabado en un doble LP, se abrirá para Eduardo una gran escalada de contratos y actuaciones en directo por todo el país y en el entreacto su participación en la Feria Internacional del Arte "Arco 83" y una importante exposición en la galería Kreisler Dos de Madrid, una exposición que resultó como una insólita orgía de pasiones y de colores abrazándose con pinceladas atrevidas y descaradas.
«Pretendo expresar la PASIÓN, como la realidad esencial y estructurante de todo cuanto verdaderamente existe, y hacerlo en sus más características manifestaciones, por eso divido la exposición en dos grandes conjuntos plásticos en los que los personajes desnudan sus pasiones: La pasión "divina", bajo el signo del nacimiento y la muerte, de la anunciación alada y de la muerte desgarrada del hijo amado, de su crucifixión. Y la pasión "humana", la pasión que es amor y armonía y que es también odio y violencia perturbadora. Y todo ello en la atmósfera incontrolable y espléndida del éxtasis, porque el éxtasis no es otra cosa que el rostro de la pasión.»


Recuerdo que aquel día, cuando salí de la exposición, muy impresionado por sus lienzos y contemplando la vida cotidiana de la ciudad, que por entonces preparaba ya las navidades, no pude resistir la evocación del fragmento de un artículo de Michel Maffesoli que Aute había reproducido en el catálogo de su exposición:
«Lo que sorprende en la historia de la humanidad y que los intelectuales y los políticos suelen olvidar, es el fracaso de la teoría que intentan, de modo petulante, ignorar o corregir, según los casos, el vaivén caótico de la pasión. Ahora bien, si hay una ley que rija el destino de los pueblos de una manera grandiosa y calamitosa al mismo tiempo es, sin duda, la persistencia, la fecundidad y el aspecto incontrolable de la pasión.»
Este mismo año Eduardo compone un LP con 10 canciones de amor para Pepa Flores.


Al mismo tiempo Aute empieza a gestar su "CUERPO A CUERPO" que escribirá y grabará definitivamente en 1984. En el mes de Julio Ediciones Jucar, en su colección Los Juglares, publica su biografía escrita por J.M. Plaza.




(65) "Entre amigos" (Entre amigos, 1983).

martes, 9 de junio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE 26


En el mes de marzo sale al mercado discográfico el LP: "FUGA". Eduardo pasa la Semana Santa en Sevilla y aquella experiencia le va a suponer un impacto importante que influirá decisivamente en su pintura y en sus canciones.

En Sevilla le impresiona el mundo fascinante de la luz y del color y sobre todo el contraste hecho armonía entre la fiesta y el drama, entre la procesión callejera y el paseíllo torero en la Maestranza…; le atrae irresistiblemente la imaginería religiosa apasionada y erótica de la que se desprende una leve sonrisa esperanzada y un llanto sutil y desgarrador…; un cirio, el olor a cera quemada, un fino, una lágrima y un "capote de grana y oro"…; la sangre en el ruedo y la sangre en el costado lanceado o en la frente coronada de espinas de un Cristo casi desnudo crucificado y yacente…; los ojos lastimosos y apasionados de la Macarena y el pueblo, un pueblo hambriento de pasiones, que se vuelca indiscriminadamente en "olés" y en "saetas".


Ante toda aquella experiencia cromática y sensitiva, Aute en el laberinto de sus fugas redescubre el color, se reencuentra con la visualización dramatizada y viva de todas sus contradicciones y se abre ante un  nuevo camino, el camino de la "PASIÓN" convertido desde ahora en una de las nuevas claves que definirán su futuro más inmediato; sus oleos y sus canciones van a entrar desde entonces en una progresiva armonía, en un todo difícilmente separable.


Poco tiempo después, el 28 de octubre, el PSOE obtiene la mayoría absoluta en las elecciones generales; Felipe González es nombrado presidente del gobierno y España inaugura con entusiasmo y con esperanza un gobierno socialista.

viernes, 5 de junio de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (25)


Mientras que Luis Eduardo Aute afirma cantando que vivir es el mandato de reflexionar qué es la libertad y que sin la libertad es absurda la vida,se está gestando en España uno de los acontecimientos más lamentables de nuestra historia contemporánea. El 23 de febrero, tras la dimisión del presidente del gobierno Adolfo Suárez, y durante la votación de investidura de su sucesor Leopoldo Calvo Sotelo, un grupo de militares capitaneados por el teniente coronel Tejero intentan dar un Golpe de Estado en el Congreso de los diputados acribillando, con sus pistolas y con su verborrea soez, los latidos del alma de un pueblo que finalmente había optado por la democracia y empezaba a intrusa o a saborearla como una posibilidad. 

Aquel fue un día tremendamente triste, tenso y depresivo para quienes habíamos construido nuestra identidad sobre el sueño o la utopía de la libertad…, después de tantos años de lucha y de esperanza, cuando parecía que dábamos nuestros primeros pasos hacia la Albania proyectada, constatábamos que aquello era una aventura, si no imposible, al menos permanentemente insegura y amenazada.

Diez días después, el 5 de marzo, Luis Eduardo Aute con su nuevo disco "ALMA" recién editado, se presenta en el Teatro Salamanca de Madrid…, la esperanza y el miedo, el amor y la muerte, y en el fondo el sueño desgarrado de una vida que pudiera ser radicalmente distinta de la que fue, palpitaron aquella noche en el teatro, un teatro-templo abarrotado de soñadores abatidos por el impacto y la evidencia de que la existencia humana no es mas que un reto en el tiempo entretenido de contradicciones.


Todo este acontecer, sin lugar a dudas, le afectó profundamente al hombre y al poeta sensible que se esconde en Eduardo…; en el final del camino de su segunda trilogía –sin duda la más vital y esperanzada–, cuando parecía que Aute había llegado a la cúspide de sus reflexiones y hallazgos sobre a vida como una realidad abierta y positiva, irrumpe en él de nuevo la duda ahora de la mano, por ejemplo, de Luis Antonio de Villena, de Stevenson o de Francis Scott Fitzgerald; «¿Dónde ese sur buscado noche a noche para ser feliz? ¿Dónde la tierra del alba?… Y así vamos hacia adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado… Y la vida… ¿qué es la vida? Es un páramo desnudo, ver el amor llegar y ver el amor marcharse».

«Como llegó,
pasó,
con la premura de quien huye
de un mal que todo lo destruye;
un implacable mal,
mucho peor que el más temible
criminal.
Y huye, huye,
del paso del tiempo el amor,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Al recordar
el mar,
un espejismo de esqueletos
desvela todos sus secretos,
sólo veo volar
un batallón de buitres vigilando
el mar.
Y huye, huye,
del pájaro la libertad,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Para vivir,
morir es algo más que su contrario,
es su perfecto corolario;
su dimensión fatal,
la eternidad que va acercándose al
final.
Y huye, huye,
del corazón su palpitar,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.» (60)

El 31 de abril nace su segunda hija Laura, está naciendo su "FUGA" y nos encontramos en el pórtico de su tercera trilogía. Desde el amor Luis Eduardo Aute en el tiempo ha chocado con la muerte, se ha enfrentado con la vida, y ahora le asalta la duda y ante la duda, en este momento, el pasmo desgarrador de la fugacidad, del desgarramiento sutil de la vida y del amor, de ese amor anteriormente concebido por él como la música que mueve el universo, o como el motivo buscado y encontrado para seguir viviendo.


«Desde hace algún tiempo te siento distinta,
no sé qué será pero no eres la misma,
observo en tus ojos miradas
que esquivan la mía,
cansada de tanto buscar tus pupilas
pidiendo respuestas a cada por qué,
pero adivino en ti
algo que empieza a huir
y no quiero entender
cuando un presentimiento no crea razón,
sólo infunde terror.
Siento que te estoy perdiendo...
perdiéndote.

Y con monosílabos adormecidos
pretendes decir que dialogas conmigo,
tus gestos son más elocuentes,
al menos son signos
de tu indiferencia por todo lo mío
y más si mi afán es hacerte feliz;
qué fue lo que pasó,
dónde estuvo el error
que no pude impedir
aunque sé que no es fácil decir la verdad
no la digas jamás.

Mis labios no encuentran tu beso oportuno,
ni encuentra mi cuerpo en tu cuerpo refugio,
tan sólo pasivo abandono,
distante desnudo
que entregas como algo que no fuera tuyo,
dejándote hacer en ausente actitud;
qué mortal desazón
es hacerte el amor
cuando ya no eres tú.
No quisiera saber, cuando sueles llorar,
en qué brazos estás.» (61)

Frente a esta nueva experiencia –«mortal desazón que infunde terror»– en las canciones de Eduardo van a aparecer tres senderos como siempre posibles, pero a la vez contradictorios:



• La posibilidad del retorno, o de la vuelta apacible a aquel pasado azul mitificado, romántico y aventurero en el que se entremezclan los recuerdos de la infancia con las grandes utopías.

«También pudiera ser
que huyéramos hacia el azul
con rumbo a un atolón
perdido en los mares del sur,
y allí te construiría
con corales y bambú
una cabaña bajo
un silencioso alud
de blanca luz.
Veríamos junto a las olas
a Daniel Defoe
bebiendo con John Silver
un barril de viejo ron,
a Robert Louis Stevenson
con una leve tos
jugándose a Maureen O'hara
al dominó
con Robinson.

Y el tesoro de la isla
yace bajo algunas rimas
en la cumbre prohibida
de Vaea, en Vailima.

Baroja y Joseph Conrad
raptarían a Melville
para ponerlo a salvo
de la airada Moby Dick;
con Shanti Andía bailaría
un tamouré Lord Jim,
cantado por Jacques Brel
desde su Plat Pays
en Tahití.
Del brazo irían Garfio
y Don Ramón del Valle-Inclán,
colgados de una nube
del Mar de Nunca jamás,
y el feo Bradomín,
católico y sentimental,
daría sus dos brazos
por poder volar
con Peter Pan.

En la familia Robinson
habría un niño más,
el Pequeño Salvaje
que soñara Marryat;
perdido entre una flor
y una vahiné de Paul Gauguin,
Jonathan Wyss escribiría
con champán:
Felicidad.
En la taberna de Colón
sería carnaval,
Salgari se disfrazaría
de Cápitan Grant,
de carabela, Verne,
de Jack London, Sandokán,
de Yvonne de Carlo, tú,
yo, de lobo de Mar,
o de Simbad.» (62)

• O la posibilidad de derramarse intensamente en el presente para escapar del pasado o para despistarse ante la incógnita del futuro.


«Bailemos, bailemos, pues,
los últimos compases del derroche,
viajeros de la noche,
sonámbulos sin pies,
bailemos, pues,
bailemos, pues.…

Bailemos, bailemos, pues,
con máscaras, disfraces y tambores,
confundan los colores
lo que es y lo que no es,
bailemos, pues,
bailemos, pues…» (63)

• O tal vez la aventura de un viaje a toda prisa al más allá, hacia el futuro, cruzando los espejos tras las horas que se van y siempre a la búsqueda de aquella tierra del alba o de aquel tesoro oculto más allá del universo.

«Vámonos,
que queda poco tiempo,
vámonos,
apenas un momento,
vámonos,
y acudamos al baile
que recorre las calles.
Y hay que sacar los pies del tiesto
y correr a toda prisa
tras las horas que se van,
girando sobre sí mismas,
un, dos, tres, como en un vals.
Vámonos,
huyamos de los cielos,
vámonos,
bajemos al infierno,
vámonos,
a ser cuerpo sin alma,
sin más fe, sin más patria
que el mapa que dibuja el fuego;
vámonos, seamos pasto
de las llamas del amor,
que es obra del mismo diablo
cuando pretende ser Dios.
Vámonos,
no lo pienses más,
vámonos,
que es la cuenta atrás,
vámonos,
vámonos por ahí...
Vámonos,
viajemos hacia adentro,
vámonos,
cruzemos el espejo,
vámonos,
a través de los ojos
a buscar el tesoro
oculto tras el universo.
Vámonos, barco pirata,
a buscar la libertad
detrás de cada mirada
cuando se mira en el mar.
Vámonos,
que el fin está por medio,
vámonos,
que tocan a degüello,
vámonos,
a ocupar el ahora
antes de que la historia
lo llene con sus cementerios.
Vámonos, junto a los locos
deslumbrados por el sol,
que nos invaden los monstruos
del sueño de la razón.
Vámonos,
no lo pienses más...» (64)

(60) "Flor de un día" (Fuga, 1982).
(61) "Siento que te estoy perdiendo" (Fuga, 1982).
(62) "Vailima" (Fuga, 1982).
(63) "Bailemos pues˝ (Fuga, 1982).
(64) "Vámonos por ahí" (Fuga, 1982).

domingo, 31 de mayo de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (24)


El 22 de febrero Aute se presenta en el Teatro Alcalá de Madrid. Aquel "cantautor" –filósofo  introvertido e intimista que supo vestir de acordes sus contradicciones y sus silencios– desnuda ahora definitivamente su alma ante un público que ya había presentido y conocido sus latidos, años atrás, a través de los recursos fonográficos. Su voz, aquella noche, se hizo luz pública de nuestras propias contradicciones y sus canciones –como palabras y sentimientos cotidianos – nos habitaron «como vive el planeta en la esfera y la luna en el mar». Fue una noche mágica en la que los "bises" se sucedieron con euforia y en la que en el aire se respiraba una especie de resistencia a romper la atmósfera de íntima comunicación con Eduardo, con su palabra y con su música, había logrado crear.

En aquel momento se estaba produciendo también un acontecer que va a ser clave en el futuro artístico de Aute, fue su encuentro y su trabajo musical con el grupo Suburbano, y más concretamente con Bernardo Fuster y, sobre todo, con Luis Mendo, que a partir de entonces será su arreglista.


El intimismo y la profundidad poética de Eduardo ha hallado en la frescura y en la vivencia de la música de Suburbano armonía y resonancia…; el resultado de este encuentro se convertirá en un prolongado trabajo colectivo y solidario que romperá con los habituales moldes del cantautor aislado con sus músicos de turno. Aute y Suburbano serán desde entonces artística –y también amigablemente– un todo inseparable.

En este mismo año y después de cuatro de silencio plástico la galería de arte Faunas de Madrid abre sus puertas a las últimas pinturas de Luis Eduardo Aute. Por entonces se edita también su tercer libro con el título de "CANCIONES".


En el mes de agoto Eduardo graba su LP: "ALMA" –con el que cierra se segunda trilogía–, Eduardo, que durante los dos últimos años ha buscado y ha reivindicado la vida desde el valor del sentimiento se reencuentra ahora de lleno, y una vez más, con la experiencia del amor reconvertida en necesidad y en deseo.

«Deseo es el uno,
deseo es la idea,
deseo es el surco
que deja una estrella.
Deseo es espejo,
deseo es enigma,
deseo es el verbo
que engendra la vida.
Deseo es la pregunta
que no tiene respuesta;
deseo, deseo,
deseo es...
deseo es...
ese amor que no quiere ser un
sentimiento
si no es para observarse en el
conocimiento,
deseo es...
deseo es...
Deseo es eterno,
deseo es principio,
deseo es encuentro
con el infinito.
Deseo es el fuego,
deseo es el rayo,
deseo es el beso
de signos contrarios
Deseo es la pregunta...» (56)

La experiencia del amor expresada en este momento por Aute, aunque apasionada, es más serena. En "ESPUMA" el amor aparecía amenazado por la muerte; en "ALMA" el amor aparece como una dimensión sustancial para la vida, como una forma de negación radical del si mismo abocado a ser simplemente un tiempo en el espacio.


«Quiero vivir contigo
como vive el planeta en la esfera
y la luna en el mar,
como el destino en el camino
y así siendo distintos en la misma
identidad
seré el deseo tuyo dentro de mi voluntad,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.

Quiero vivir contigo
como vive la llama en el centro
de la claridad
como en el texto vive el pretexto,
así yo quiero ser palabra en tu
conversación
como la voz es música cuando se hace
canción,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.

Quiero vivir contigo
como vive en el todo la nada
y el bien en el mal,
como el espejo
en su reflejo,
así yo quiero ser la luz de tu
contradicción
y verme como imagen de tu propia
reflexión,
quiero vivir,
quiero vivir contigo.» (57)

El amor-deseo, personalizado y tangible, puede llegar a ser, en el pensamiento actual de Aute, como una luz frente a las contradicciones, como la música que mueve el universo o, simplemente, como ese motivo siempre buscado para seguir viviendo en esta muerte cotidiana que es el existir… Ante esta posibilidad, que puede darle un tono de sentido a la existencia, Eduardo en "ALMA" no puede resistir el miedo que le provoca el hecho también personalizado y tangible del amor en su fugacidad o en su envejecimiento.

«Nos va ocupando
una incipiente indiferencia que levanta
su voz
en silencio precoz,
avisando
que el fantasma del tiempo no vive en
la edad
sino en la soledad,
esa prisión
donde envejece el corazón.

Y así es lo mismo
la noche y el día,
la cumbre, el abismo,
la melancolía
y el llanto de amor,
ese espejo de Dios
que se empañó, mirándonos los dos.

Siento que el alma,
desvaneciendo en nuestros cuerpos,
lejos de resistir
se dispone a morir
en la calma.

Y esa muerte que nadie podrá detener
no dejará de ser un paso más,
ese otro que quedó detrás.

La cobardía
que nos esposa el uno al otro
provocando el temor
de afrontar el error,
que nos guía,
es la herida que deja el sentido común
ese residuo aún
de insensatez,
que nos conduce a la vejez.» (58)

Finalmente en "ALMA", como en la mayoría de los discos de Aute, nos encontramos también con esa "canción enlace" en la que se esconde como el "hilo conductor" que le va dando coherencia y continuidad sensitiva y temática a toda su obra. En  esta ocasión será su reafirmación en la libertad, ahora menos optimista o eufórica que "A por el mar", e integrada en el universo de sus búsquedas entre el amor y la vida; unas búsquedas muy personalizadas pero a la vez, y como siempre, radicalmente solidarias.


«Y van pasando los años
Y al fin la vida no puede ser
sólo un tiempo que hay que recorrer
a través del dolor y el placer;
quién nos compuso el engaño
de que existir es apostar a no perder.
Vivir es más que un derecho,
es el deber de no claudicar
el mandato de reflexionar
qué es nacer, qué es morir, qué es amar.
el hombre, por qué está hecho
y qué eres tú, libertad,
libertad, libertad, libertad.
La idea no es razonable,
tampoco el verbo fundamental;
¿es el alma principio o final,
o armonía del bien frente al mal?
qué es el amor insondable
que empuja al cuerpo a ser incógnita
inmortal.
El siglo está agonizando
y el testamento que va a dejar
es un orden que quiere ocultar
el preciso compás del azar;
a qué seguir respirando
si no estás tú, libertad,
Libertad, libertad, libertad.» (59)

(56) "Deseo" (Alma, 1980).
(57) "Quiero vivir contigo" (Alma, 1980).
(58) "Mirándonos los dos" (Alma, 1980).
(59) "La libertad" (Alma, 1980).

miércoles, 27 de mayo de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (23)


He aquí un año al que yo me atrevería a calificar como clave en la trayectoria poética y musical de Luis Eduardo Aute y en general en la configuración de su personalidad y de su pensamiento. Un año que vuelve a ser para él como un nuevo punto de partida, sin que esto suponga, bajo ningún concepto y desde su coherencia radical, la ruptura con su pasado ni el encorsetamiento hacia el futuro… Eduardo será siempre un eterno y radical inconformista que en cada momento de su obra nos deparará sorpresas insospechables…, «su vida –como el mismo lo canta– no puede tomar asiento» y su deambular por la vida siempre desembocará en unas búsquedas en cuyas metas alcanzadas reaparecerán inevitables interrogantes a los que siempre necesitará encontrar nuevas respuestas.

En el país en este momento de nuestra historia se producen de forma precipitada una serie de circunstancias que fueron soñadas durante años y que ahora parecen que por fin pueden llegar a hacerse realidad…, se habla de democracia y de libertades, se firman los Pactos de la Moncloa y el 6 de diciembre es sometida a referéndum y aprobada mayoritariamente la nueva Constitución Española.

En el marco de todo ese acontecer histórico Luis Eduardo Aute vive una serie de situaciones y de experiencias personales importantes. Se decide a cantar en directo y empieza a percibir de una forma mucho más sensible, la presencia y los latidos de un público  que se identifica con él y que puede llegar a palpitar o a sentirse proyectado en sus canciones. Graba y edita su LP: ALBANTA, pórtico de su seguida trilogía "Canciones de amor y vida".



En este nuevo disco Eduardo cuenta con la colaboración de Teddy Bautista en los arreglos musicales; unos arreglos con un mayor predominio de las percusiones y de los teclados, y que le distancian por el momento de su intimísimo acostumbrado.



En el mes de abril muere su padre y de nuevo la muerte –ahora de un ser tan especialmente querido– le ocasiona un profundo desgarramiento. Durante el verano es invitado a cantar en La Habana en el Festival Mundial de la Juventud y allí entra en contacto directamente con el movimiento de la Nueva Troba Cubana. A la vuelta de Cuba atraviesa una delicada enfermedad que le retiene durante varios meses en casa dedicándole largas horas a la lectura y a la reflexión.

Así están las cosas en el 78: por un camino avanza con cierto optimismo la vida y el futuro del país, ahora en manos de unos políticos de ideologías variopintos que pactan, prometen y se enfrentan dialécticamente en el parlamento, y por el mismo camino, pero con cierto desconcierto e incertidumbre, pasea Aute, incrédulo radical de fórmulas y de mensajes.

«No sé si a estas alturas
puedo llamar altura a lo que es abismo
de incertidumbres.
No sé si voy o vuelvo
o acaso esté acercándome hacia mí mismo,
como es costumbre.

Y tal vez, 
en el tiempo me consumo
y soy humo sobre humo
de algún fuego que no fue.

No sé si éste es mi sitio,
si se entiende por sitio el eje invisible
de alguna noria.
Quizá la vida es esto,
esto de ser incógnita inaccesible
contra la historia.

Tener el sentimiento
de que sin daño no existe la alegría
me desconcierta.
En fin, frente al futuro,
esa vieja y desdentada teoría,
cierro la puerta.» (52)

Eduardo está descubriendo que el camino emprendido por la política –que es camino de aparente cordura– no conduce hacia Albanta, aquel es un camino estratégico de una lucidez demasiado sensata «que por clara puede estar ciega»…; el camino que puede abrir de par en par las puertas de la Albanta soñada es completamente diferente.


«Hay quien mantiene la convicción
de que la vida
es una partida
entre el azar y la comunión
con el destino,
entre la ley y la invocación
al desatino.

Quien mira no ve ni una mitad,
es evidente
que es diferente.
Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.

Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura...

Ante el intento de construir
la convivencia
en la apariencia
opongo el reto de destruir
toda la historia,
las estrategias, el porvenir
y la memoria.

No sólo no me quiero atener
a ser comparsa
de esta otra farsa
sino, además, me excluyo el deber
del raciocinio,
esa otra trampa que usa el Poder
para el dominio.

Ante esa coyuntura
de la claridad y lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura.» (53)

A la gran contradicción experimentada por Aute entre el amor y la muerte se le añade ahora la contradicción profunda que encierra en sí mismo el hecho de la vida: la claridad de la cordura o la lucidez de la locura, la ley o el desatino, el racionalismo científico y despersonalizados o el sentimiento libre y desamortizado… y de nuevo el interrogante original: «¿Dónde estará la verdad?»… La opción de Eduardo en este momento parece clara, él opta por la vida como posibilidad de un corazón que deja expresar sus latidos.


«Dicen que todo se explica,
que el azar oculta un orden.
Nada se escapa a la regla
de la cordura del hombre.
Bajo la luz de la ciencia
ninguna sombra se esconde;
música y magia son mitos
que a la materia responden.

Tiene que existir,
aún tiene que latir,
amordazado por la razón,
un corazón.

Nada obedece al misterio
que configura a la noche.
No tiene peso el vacío
puesto que no tiene doble;
el sentimiento es un lujo
que agujera el soporte
de las respuestas cabales
a lo que no se conoce.

Ser un verbo sin sangre
de pensamientos conformes,
una cabeza en la masa
con apellidos y nombre.
Triste deber de la Historia
el de encontrar soluciones
acribillando latidos
para que suenen relojes.» (54)

Desde esta opción de Eduardo, una opción que le lleva a la necesidad de ser y de sentirse vitalmente no como comparsa sino como latido, Aute descubre también la necesidad de distanciarse afectiva y corporativamente del "tinglado" político, cosa que realiza con un escepticismo bastante radical. «La democracia es la menos mala de las sociedades posibles y la política, interpretada como fin, que es lo habitual, es una forma de proseguir con un estatus peligroso. Lo que realmente aliena al ser humano es la interpretación de la vida única y exclusivamente a través del análisis político de la sociedad, que sólo se ocupa del traje que se ha de llevar por la vida, pero no de lo que está dentro, del ser que late en el interior. La política, entendida de este modo, puede ser una trampa que nos aleja cada vez más de lo realmente importante, que es preguntarnos de qué va todo esto, qué coño hacemos aquí, por qué estamos aquí y para qué… Estas son las preguntas».

La proclamación y la defensa de la existencia como la gran tarea del hombre en el mundo se convierte ahora, como ya lo fueron intuitivamente en otros momentos, en los grandes ideales de Luis Eduardo Aute; por eso su gesto de solidaridad en los recitales se expresará a partir de ahora, siempre que en ellos sea necesario, de denunciar las injusticias concretas e inmediatas y, huyendo en lo posible, de los montajes abstractos en los que se entremezclan sutilmente las ideologías con los oportunismo.

Y así nace "DE PAR EN PAR", un LP que en principio llevaba el título genérico de "LATIDO" y que se graba y edita en 1979.


Dentro de este LP no pudieron faltar tampoco las reflexiones cantadas de Eduardo sobre el amor en coherencia radical con sus planteamientos actuales de la identidad y la vida, y de entre ellos una de sus canciones de amor más hermosas: "Un ramo de viento":

«Aún es tiempo para decirte
ahora que aún no duele la herida,
que te quiero sin que me exijas
ser el cerco de tu sombra
que te sigue y te limita.

No pretendas hacerme tuyo,
que no sirvo para cautivo.
Solamente sé de un camino
para atarme a tu paisaje
y es el que va haciendo el río.

Quiéreme así
y no esperes más que el recuerdo,
mi pobre recuerdo
y un ramo de viento.

Aunque pienses que te utilizo,
lo hago como respiro el aire,
no sé como puedo explicarte
que tu vida es sólo tuya
y que yo no soy de nadie.

Si supieras que entre tus brazos
me encadeno apaciblemente
y es entonces cuando se enciende
la tristeza más terrible
que es la urgencia de perderte.» (55)

En 1979 Aute compone también la música para la obra teatral "Cinco horas con Mario" dirigida por Josefina Molina y edita su tercer libro de poemas: "LA LITURGIA DEL DESORDEN" obra  en la que se incluye una reedición de "Matemática del espejo". Antonio Martínez Carrión escribía por entonces en el prólogo del nuevo libro de Eduardo lo siguiente:

«A través de esa mirada atentísima, de ese calor templado en la sonrisa que cierra el paso a cualquier grandilocuencia, Aute, al contrario de tanta flor de un día, ha sorteado con éxito los terribles escollos, las resacas mortales que en los malhadados setenta tanto han arrasado y arrasarán. Cuando en el territorio poético joven, en lo que a mí se me alcanza, “todo son ruinas / todo son despojos” parafraseando a Quevedo, ha aquí un autor que nada tiene que ver, por fortuna, con la aburrida salmodia al uso, que salta de los falsos alejandrinismos que abandonaron hace mucho (e inteligentemente) sus cultivadores en buena hora, a los neojeremías incapaces de mirar más allá de un ombligo dudosamente interesante o a los imitadores de estériles “Ukases” emitidos por los mandarines franceses de turno.»
(52) "Humo sobre humo" (De par en par, 1979).
(53) "Elijo la locura" (De par en par, 1979).
(54) "Un corazón" (De par en par, 1979).
(55) "Un ramo de viento (De par en par, 1979).

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...