CUARTA crónica de la fiesta-concierto "VIVIR ENTRE CANCIONES" celebrada en la Sala Galleo el pasado 6 de junio con motivo de la presentación de mi libro "MI VIDA ENTRE CANCIONES".
Y creando estas crónicas, contemplando las fotografías de Juan Miguel Morales, y recordando la fiesta, sigo quedándome impresionado de lo que aconteció aquel día. ¡Fué mágico! ¡Difícilmente lo olvidaré! ¡Pasará a la historia de la "canción de autor, si duda!
ÍÑIGO ZUMÁRRAGA volvió al salir al escenario con su mágica maleta repleta de sueños y de fantasía... Pensó que no podía ser menos que los más de 35 compositores y cantautores que actuaron en la fiesta, y, tras un "canturreo", decidió regalarme una "pluma" para que siguiera escribiendo; cosa que, por supuesto, no voy a dejar de hacer. Al final nos dimos un abrazo. ÍÑIGO ZUMÁRRAGA es un amigo al que quiero con toda mi alma. Personaje imprescindible en nuestro encuentro del día 6 de junio "VIVIENDO ENTRE CANCIONES"
En esta cuarta parte del concierto MIGUEL MONTANA, que se trasladó a Madrid desde Toledo, tuvo el precioso gesto de recordar al cantautor sureño FERNANDO LOBO cantando un tema al que llamó "Cantautores y poetas" cuyo texto está basado en uno de los poemas publicados por Fernando en su reciente poemario "Versos decimales". Aprovecho este momento para decir que MIGUEL MONTANA acaba de publicar un precioso disco titulado "En desbandada", y para darle las gracias a FERNANDO LOBO que hizo todo lo posible por participar de la fiesta/concierto pero que lamentablemente le fue imposible. ¡Gracias Miguel y Fernando por vuestra amistad y generosidad!
Como a lo largo de toda la fiesta, los diferentes grupos de creadores permanecieron en el escenario escuchando y disfrutando del canto y de la música de sus compañeros y compañeras. En esta foto ADOLFO CELDRÁN, CHIQUI CALDERÓN y yo, mismamente.
Y llegó el viento, la fuerza, el desgarro y la belleza del SUR con la música y la voz de CHIQUI CALDERÓN. Chiqui interpretó su canción "Desde aquí" grabada en su primer disco "Ni frío, ni calor" (2009). Como siempre: ¡Alucinante! ¡cuánto le admiro!
Más recientemente CHIQUI CALDERÓN ha grabado y publicado un tercer disco titulado "Vuelvo a empezar" (2016).
Desde que conocí a GEMA HERNÁNDEZ me resulta imposible prescindir de ella cuando organizo algún concierto, y ella –generosamente– siempre ha estado ahí: con la belleza de su voz y de sus canciones.
En esta ocasión nos cantó su tema titulado "Temporal" –otra de la alucinaciones de la noche– ¡Gracias Gema porque sé que tuviste que hacer un tremendo esfuerzo para participar en la fiesta! ¡Evidentemente no podías faltar!
¡No podía faltar tampoco mi amigo, mi cómplice, mi querido JUAN ANTONIO MURIEL! Son ya muchos años de "vida entre canciones" compartida; muchas horas hablando de lo que nos une y nos hermana.
JUAN ANTONIO nos cantó "A la orilla de una guitarra": «A la orilla de una guitarra me quedé porque a la orilla de una guitarra me siento bien»... ¡Y qué bien nos sentimos con el sonido de su guitarra y con la magia de sus palabras y su voz.
Totalmente de acuerdo con el amigo Francisco Espinosa cuando afirma que «Juan Antonio Muriel es un mago que saca de la chistera palabras de todos los colores».
MARTA SOLÍS, MON CABRERA y ROMÁN BRITO se trasladaron desde Santa Cruz de Tenerife para participar en la presentación de mi libro y en la fiesta; y lo hicieron con una desbordante generosidad. (La GENEROSIDAD fue otra de las grandes estrellas y protagonista de la noche del 6 de junio de 2017).
MARTA, MON y ROMÁN nos ofrecieron dos canciones: "Flor de Jacaranda" e "Isla". ¡Gracias, gracias!... Mata y Mon también han estado ahí, muy cerquita ¡SIEMPRE!
Y para concluir esta cuarta crónica y esta cuarta parte del concierto "VIVIR ENTRE CANCIONES" imprescindible también ADOLFO CELDRÁN que se nos vino desde Alicante... ¡Me siento tan orgulloso de su amistad"! ¡Ha sido un cantor y un amigo de los esenciales en "MI VIDA ENTRE CANCIONES"!
En la fiesta del 6 de junio primero recitó un fragmento de "Al borde del principio. Homenaje a Miguel Hernández", y seguidamente cantó la "Canción del esposo soldado" compuesta sobre el poema de Miguel. ¡Grande Adolfo!
La semana pasada he iniciado una tarea que está siendo alegre y llena de satisfacción, pero a la vez –he de confesarlo– un poquito "doliente" por lo que va a suponer de final de una etapa de mi vida –muy hermosa– y el necesario inicio de una nueva etapa que será también bien linda, pero diferente.
Os cuento. Estuvo en Madrid el amigo JAVI MARTÍN -responsable de la Asociación de Cantautores Ojalá, de Pamplona–, y nos reunimos para empezar a organizar la puesta en marcha del Centro de la Canción de Autor que vamos a crear definitivamente en Navarra, y para concretar el traslado de la exposición "...Y la palabra se hace música" y de todo el material –de todo tipo– que guardo en mi "garaje" y que muy pronto pasará a ser patrimonio de ese Centro.
De momento, puedo anticiparos, que entre los acuerdos que adoptamos en esa reunión están los siguientes:
El transporte definitivo de la exposición a Mutilva (Pamplona) –sede del "Baldo Escaldao"– será a mediados de agosto –una vez que finalicemos los rodajes de televisión que estamos haciendo en mi garaje–
La fecha en la que se inaugurará el "Centro de la Canción de Autor" –que, por deseo e iniciativa de la Asociación Ojala, llevará mi nombre– será el próximo 11 de noviembre; inauguración festiva que irá acompañada con la presentación de la exposición y tres días de concierto, celebrados en "Baluarte" (Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra), situado en Pamplona.
... Y EN ESE CONTEXTO,
INICIO EL "CUELGUE DE HOY:
En este momento, en mis ratos libres, me estoy dedicando a bajar al "garaje" para ir preparando todo el material que viajará a Pamplona; sorprendentemente –para mí mismo– hay más del que me imaginaba.
Y es curioso, y emocionante, comprobar, como cada vez que me encuentro con un cartel, un documento, un disco, una fotografía... me vienen a la memoria un montón de pensamientos y de sentimientos que son hermosos recuerdos que forman parte indiscutible de la historia de nuestra "canción de autor".
Pues bien, uno de los "encuentros" que tuve la semana fue con este cartel, o pósters, que aparece en la fotografía. Es una creación original de LUIS EDUARDO AUTE dedicada a ADOLFO CELDRÁN cantautor alicantino que fue uno de los fundadores, en 1967, del colectivo madrileño "CANCIÓN DEL PUEBLO".
Se trata de un cartel que me suscita, de entrada, tres palabras fundamentales relacionadas con el arte y –más concretamente– con la "canción de autor": "imaginación", "creatividad" y "solidaridad"; palabras que, a veces, hoy en día están demasiado olvidas.
En los años setenta, la canción y los cantautores –como siempre suele ocurrir mientras que no saltan a la fama y encuentran un apoyo de la industria discográfica– no tenían demasiados medios, por ejemplo, para imprimir sus "carteles" y promocionar sus conciertos. Por otra parte tampoco podían disponer de los recursos tecnológicos y de las redes sociales que hoy prácticamente están al alcance de todos.
Frente a aquella dificultad –y, en parte pienso que gracias a ella– para superarla, no había más remedio que echar mano a raudales, y sin límites, de la "imaginación" y de la "creatividad", y poner juego el valor de la "solidaridad" y de la amistad entre compañeros y compañeras.
Esto fue lo que le ocurrió a ADOLFO CELDRÁN en 1970: necesitaba un cartel para anunciar sus conciertos, e inmediatamente LUIS EDUARDO AUTE, espontánea y generosamente se ofreció a ayudarle. Como Eduardo además de cantante era, y es, pintor, se le ocurrió crear una plantilla con el perfil y la cara de Adolfo, y a partir de ahí, colocando la plantilla sobre una cartulina y aplicándole color –siguiendo la técnica plástica del "estarcido"– crear el cartel.
El primer resultado de aquel genial gesto artístico fue el siguiente:
Por lo que he podido comprobar, el cartel anterior debió de ser una primera prueba, puesto que aprovechando la misma cartulina –no eran tiempo para desaprovechar nada– Aute, por la otra cara, lo rehizo, parece que ya con carácter definitivo, puesto que está firmado y fechado en la esquina inferior derecha. A partir de ahí se podían realizar el número de carteles que Adolfo necesitara, o sea, una "tirada" ilimitada.
Este es el cartel definitivo que tengo en el garaje y que parará a formar parte del fondo documental y artístico del Centro de la Canción de Autor:
Como antes decía, el cartel anterior está firmado y fechado por Luis Eduardo Aute en el extremo inferior derecho. Esta es esa firma.
Por último, para completar y finalizar este "cuelgue", y el gesto artístico-solidario descrito, me apetece ofreceros una tercera versión del cartel de Adolfo Celdrán –¡es la imaginación y la creación sin límites!–; versión que se conserva en el archivo de la Universidad de Alicante en la que durante un buen tiempo Adolfo ha sido profesor.
Ya lo decía al principio del "cuelgue": Me encanta rescatar "genialidades" como ésta que hoy he presentado: Me encanta que dentro de poco tiempo éste, y otro muchos documentos similares puedan estar y ser públicos en el Centro de la Canción de Autor, con sede en Navarra... Y, me encantaría que la IMAGINACIÓN, la CREATIVIDAD y la SOLIDARIDAD nunca dejaran de ser valores vivos y característicos de nuestra "canción de autor"... ¡Ojalá!
Creo necesario aclarar AQUÍ DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA que los versos que ayer leyó JUAN CARLOS MONEDERO en la Puerta del Sol, al final de la "Marcha del Cambio" –y que pueden escucharse en el vídeo que han publicado en su página– no son de León Felipe –como afirmó– sino del cantautor alicantino ADOLFO CÉLDRÁN...
Por supuesto subrayo esos versos letra a letra y aplaudo a Juan Carlos Monedero por leerlos, pero creo que es necesario aclarar que esos versos pertenecen a la "Canción a las 6 de la mañana"; canción que ADOLFO CELDRÁN interpretó en su primer LP "SILENCIO" grabado en 1970... ¡Bendita sea la "memoria", y grandes poetas son, y han sido, nuestros cantautores!
Esos versos, con los que Adolfo concluye su canción, son los siguientes:
La semana pasada estuve trabajando varios días sobre la "entrada" en la Web «CANCIÓN CON TODOS» correspondiente a ADOLFO CELDRÁN y a su obra. Con ese motivo escuché muchas de sus canciones –algunas hacía tiempo que no hacía–, hablé con él varias veces por teléfono y, sobre todo, se me agolparon muchos sentimientos y muchos pensamientos en torno a la "canción de autor", a su historia y, en particular, a lo mucho –y muy bueno– que personalmente he recibido de ella y de algunos de sus creadores. Uno de ellos, Adolfo.
Durante esos días, en los que realicé un verdadero y hermoso ejercicio de "recuperación de la memoria" hubo momentos, especialmente emotivos, que zarandearon mi sensibilidad ética y social, y en los que sentí la necesidad de subirme a MI ATALAYA –como lo estoy haciendo ahora– para reflexionar sobre algunas cuestiones relacionadas con lo que voy a llamar, de forma genérica, "la identidad de la canción de autor y de sus creadores".
Es evidente, y así lo he puesto de manifiesto muchas veces, que el género al que llamamos "canción de autor" –en un sentido amplio y sin encorsetamientos– tiene –o mejor, debe tener– unos rasgos o características propias que definen su identidad.
Entre esos rasgos de identidad hoy me voy a centrar en dos:
En primer lugar, la "cercanía a la realidad interior de su creador y a la realidad social en la que vivimos de forma cotidiana". La canción no puede ser ajena a la vida real –positiva o de conflicto– en la que cotidianamente se desenvuelve nuestra existencia; no puede ni ignorar, ni falsear la realidad. Como diría Lorca«la poesía –y el canto popular– es algo que anda por las calles; que se mueve, que pasa a nuestro lado.»
En segundo lugar, otro rasgo de la identidad de la "canción de autor", vinculado al anterior, es su «visión y su proyección ética comprometida con unos valores y unos derechos humanos democráticos e irrenunciables». Recordemos aquello de Celaya: «Maldigo la poesía –y la canción– concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.»
Pues bien situándome en esas dos coordenadas "REALIDAD - COMPROMISO" hoy, aquí –desde MI ATALAYA– deseo compartir dos gestos o experiencias protagonizadas por ADOLFO CELDRÁN que conviene recordar para que la "canción de autor" y los "cantautores" no pierdan su "identidad".
• Adolfo Celdrán, con motivo de lo que tuvimos que vivir en nuestro país, en el año 2003, relacionado con la injustas y maldita guerra de Irak, escribió un poema titulado "Cuando decís "paz" sí, pero...", y creó una canción llamada "No a vuestra guerra"... O sea "REALIDAD –en este caso cruel– Y COMPROMISO"... ¡No podemos olvidarlo!
Adolfo Celdrán en la Plaza de España de Alicante. Su poema "Cuando decís paz sí, pero..." fue pintado en la pared junto a una reproducción del Guenica de Picasso. Pintado y ¡claro!, repintado cabronamente por lo fascistas.
«Cuando decís “paz sí, pero…”,
sabemos que decís guerra.
Cuando decís legalidad,
sabemos que decís poder.
Cuando decís solidaridad,
sabemos que decís dominio.
Cuando decís responsabilidad,
sabemos que decís bombardeos.
Cuando decís economía,
sabemos que decís expolio.
Cuando decís criminal al criminal,
sabemos que os reflejáis en sus espejos.
Y es que, para vosotros,
las palabras son tan sólo el eslogan, el señuelo, el envoltorio
con que cubrís las trampas
Y ya ni recordáis siquiera
los significados
de las palabras tiernas, compartidas, solidarias, hermosas
o duras, hirientes, implacables,
que estos días,
brotando de miles de gargantas,
han devuelto su honor y su sentido y su hermosura a las palabras.
Si traicionáis nuestras palabras
y traicionáis el poder que os delegamos
tan sólo sois traidores.
Devolvednos lo que ya no es vuestro
y pasad a la historia
de los traidores a su pueblo.»
• Por otra parte, Adolfo Celdrán –"cantautor"– musicalizó y cantó a Miguel Hernandez en los años setenta; y, en concreto, creó una hermosísima canción a partir del poema "Solo por amor" de Miguel... Y nuevamente "REALIDAD –en este caso interior– Y COMPROMISO"–. "Canción de autor" tan hermosa que el gran poeta Blas de Otero escribió sobre Adolfo este texto del que comparto el original mecanografiado:
«Escribo estas líneas bajo un fuerte reumatismo, lo digo para justificar su brevedad y, tal vez, la carencia de ímpetu y frescor que debieran tener. El primer poema de Celdrán que escuché fue el de Miguel Hernández que lleva el ritornello "Solo por amor". Me hizo una gran impresión y aún hoy, después de haber oído todos sus discos, sigue siendo mi canción preferida. Escuche a Adolfo en persona en el homenaje que la Universidad de Madrid rindió a Miguel Hernández y pudo comprobar el impacto que causaban sus canciones. Luego le acompañé por Alicante, prohibido y vapuleado una y otra vez por la guardia civil. Con él visité a Josefina y pasamos junto a ella momentos inolvidables.» (Madrid, junio 1977. BLAS DE OTERO)
Me apetece escuchar esta canción –aquí, en MI ATALAYA–, y hacerlo acompañado de todos vosotros y vosotras... ¡Os invito a escucharla!
Y concluyo este "cuelgue" como lo empezaba en su titular: «CONVIENE RECORDAR Y REFLEXIONAR, DE VEZ EN CUANDO, PARA NO PERDER LA IDENTIDAD».
Si queréis saber mucho más de Adolfo Celdrán podéis hacerlo pulsando el siguiente enlace que os introducirá en la Web «CANCIÓN CON TODOS»:
Como ya he informado anteriormente en el "buenos días" cotidiano de mi muro de facebook, y seguiré haciéndolo en próximos "cuelgues", GERMÁN COPPINI acaba de grabar y publicar un disco que considero mágnífico e imprescindible en los tiempos que corren –en particular para la "canción de autor"– en el que con el título genérico de «AMÉRICA HERIDA» interpreta canciones de Violeta Parra, Amparo Ochoa, Víctor Jara, Daniel Viglietti, Mario Benedettim Atahualpa Yupanqui, Carlos Puebla, Carlos Mejía Godoy, Chico Buarque o Pablo Milanés.
Entre las canciones que integran el nuevo disco de German hay una, en concreto, que me gustaría incorporar a esta sección del blog titulada "Canciones con historia"; me refiero a la canción "Cajitas".
Vamos a escuchar esta canción y seguidamente comentamos algunos detalles y curiosidades de su historia:
«Cajitas en la colina
cajitas de tiki-tak
son cajitas pequeñitas,
las cajitas hechas igual.
Las hay blancas, las hay rojas,
también las hay de color marrón.
Todas son de tiki -taka
igualitas todas son.
La gente que vive en ellas
fueron a la Universidad.
Los metieron en cajitas,
salieron todos igual.
Empresarios, abogados,
médicos y economistas hay.
Todos son de tiki-taka
igualitas todos son.
Los domingos ven al fútbol
y beben Martini-dry
Tienen niños estupendos
que muy alto han de llegar.
Viajarán al extranjero
con el dinero de papá,
donde los pondrán en cajas
y saldrán todos igual.
Los chicos van al negocio,
se casan, tienen bebés,
en cajas, pequeñas cajas,
cajitas todas igual.
Las hay blancas, las hay rojas,
también hay de color marrón.
Todas son de tiki-taka
igualitas todas son».
La canción "Cajitas" –ya cantada, en 1969, por Adolfo Celdrán (luego lo comentaré); y ahora interpretada por Germán Coppini en su nuevo disco– es una versión al castellano de la titulada “Littles boxes” compuesta por la cantautora norteamericana Malvina Reynolds.
Malvina Reynolds.
Malvina Reynolds (1900-1978), defensora de lo derechos humanos, y, en particular, de los derechos de la mujer, compuso su canción “Littles boxes” en 1962.
Cuenta su hija que esta canción surgió en un viaje que realizó con sus padres hacia el sur de San Francisco, a través de Daly City. En aquel viaje a Malvina –su madre–, justo al pasar por Daly City, le llamó la atención un típico barrio residencial formado por casas elegantes y unifamiliares que aparentaban total tranquilidad y placidez, pero que en realidad ocultaban la presencia de una burguesía norteamericana totalmente clasista e insolidaria. Ante aquel panorama y las sensaciones que le produjo –relata su hija– Malvina Reynolds tomó su guitarra y compuso “Littles boxes”:
«Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky-tacky,
Little boxes, little boxes,
Little boxes, all the same.
There's a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.
And the people in the houses
All go to the university,
And they all get put in boxes,
Little boxes, all the same.
And there's doctors and there's lawyers
And business executives,
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.
And they all play on the golf-course,
And drink their Martini dry,
And they all have pretty children,
And the children go to school.
And the children go to summer camp
And then to the university,
And they all get put in boxes
And they all come out the same.
And the boys go into business,
And marry, and raise a family,
And they all get put in boxes,
Little boxes, all the same.
There's a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same».
La canción “Littles boxes” en muy poco tiempo se hizo muy popular hasta el punto que el propio PETE SEEGER la incorporó a su repertorio. ¡Vamos a escucharle!
La primera versión al castellano que se hizo de "Little boxes" la realizó VICTOR JARA en 1971, canción a la que tituló "Las casitas del barrio alto" y que incorporó a su disco "El derecho de vivir en paz".
«Las casitas del barrio alto
con rejas y antejardín,
una preciosa entrada de autos
esperando un Peugeot.
Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del barrio alto
todas hechas con recipol.
Y las gentes de las casitas
se sonríen y se visitan.
Van juntitos al supermarket
y todos tienen un televisor.
Hay dentistas, comerciantes,
latifundistas y traficantes,
abogados y rentistas
y todos visten polycron.
(y todos triunfan con prolén)
Juegan bridge, toman martini-dry
y los niños son rubiecitos
y con otros rubiecitos
van juntitos al colegio high.
Y el hijito de su papi
luego va a la universidad
comenzando su problemática
y la intríngulis social.
Fuma pitillos en Austin mini,
juega con bombas y con política,
asesina generales,
y es un gángster de la sedición».
En España fue ADOLFO CELDRAN, miembro del colectivo "Canción del Pueblo" que se formó en Madrid, en 1967, quien primero versionó el tema de Malvina Reynolds. En su caso le llamó "Cajitas" y lo incorporó en su primer single grabado en 1969.
El cuelgue de hoy surge y vuela desde la ciudad de Segovia donde me encuentro participando, como invitado, en el XXI Seminario de Formación que organiza ALEZEIA (Asociación de Educación para la Salud); un encuentro en el que se reúnen anualmente médicos y, en general, especialistas relacionados con la Sanidad, con el fin de reflexionar sobre su trabajo y actualizar permanentemente su formación.
Este año, en el XXI Seminario, están trabajando un tema que me parece especialmente interesante; tema al que han titulado: "Cara y cruz de la personalidad; escucharla a través de la música".
Cuando la Asociación decidió dedicar su seminario a ese tema, me solicitaron mi participación, y yo, encantado, acepté su propuesta y les sugerí dos módulos de reflexión y de trabajo que son precisamente, sobre los que trataremos esta tarde: "La razón utópica y la capacidad de soñar, como como realidades básicas para el fortalecimiento de la personalidad"; y, ya a un nivel más práctico, el módulo al que he llamado: "Canción, razones utópicas, sueños posibles y esperanzas".
En el contexto de esos dos módulos, vamos a escuchar y a trabajar, en concreto, sobre diez canciones, que, posteriormente, los participantes en el Seminario aplicarán en sus consultas o tratamientos sanitarios. Esas diez canciones son las siguientes:
• CONTADME UN SUEÑO de León Felipe / Adolfo Celdrán
• YA NO HAY LOCOS de León Felipe / Paco Ibáñez
• UN CORAZÓN de Luis Eduardo Aute
• EL REPARADOR DE SUEÑOS de Silvio Rodríguez
• VOLAR ES PARA PÁJAROS de Hilario Camacho y Pablo Guerrero
• RABO DE NUBE de Silvio Rodríguez
• SOMNIEM de Lluís Llach
• NO ABARATEXIS EL SOMNI de Lluís Llach
• YO VENGO A OFRECER MI CORAZÓN de Fito Páez
• SUEÑOS de Pablo Guerrero
Pues bien, he pensado, que entre hoy y mañana, podríamos compartir esas diez canciones aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA; y es lo que os propongo en esta ocasión: disfrutar juntos de esas canciones que nos pueden ser tan feliz y eficazmente saludables. Hoy colgaré cuatro, y mañana las seis restantes.
«Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,
soy nuevo en la ciudad... Y esto quiere decir:
Me durmieron con un cuento...
y me he despertado con un sueño.
Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.
Voy a contar mi sueño.
Es un sueño sin lazos,
sin espejos,
sin anillos,
sin redes,
sin trampas... y sin miedo.
Soñé... ¡Sueño!
No soy un cuento.
Vengo de más lejos...
¡Soy y vengo del sueño!
Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer...
querer escaparse del espejo,
querer desenredarse del ovillo,
querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,
querer desenvolverse... prolongarse...
soñar es decir 4 veces,
44 veces,
4.444 veces, por ejemplo:
Yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
verme en el tiempo
ni en la tierra
ni en el agua sujeto;
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento».
("Contadme un sueño". León Felipe - Adolfo Celdrán).
«Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, en España ya no hay locos.
Se murió aquel manchego,
aquel esrajalário fantasma del desierto.
Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, amigos ya no hay locos.
Todo el mundo está cuerdo
terrible, horriblemente cuerdo.
Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, en España ya no hay locos.
¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto: ¿Cuando se pierde, cuándo?
Si no es ahora, que la justicia
vale menos que el orín de los perros.
Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, amigos ya no hay locos».
("Ya no hay locos". León Felipe - Paco Ibáñez).
«Dicen que todo se explica,
que el azar oculta un orden.
Nada se escapa a la regla
de la cordura del hombre.
Bajo la luz de la ciencia
ninguna sombra se esconde;
música y magia son mitos
que a la materia responden.
Tiene que existir,
aún tiene que latir,
amordazado por la razón,
un corazón.
Nada obedece al misterio
que configura a la noche.
No tiene peso el vacío
puesto que no tiene doble;
el sentimiento es un lujo
que agujera el soporte
de las respuestas cabales
a lo que no se conoce.
Ser un verbo sin sangre
de pensamientos conformes,
una cabeza en la masa
con apellidos y nombre.
Triste deber de la Historia
el de encontrar soluciones
acribillando latidos
para que suenen relojes».
("Un corazón". Luis Eduardo Aute).
«Hace tiempo era un niño
buen cazador de nubes
y es que al cielo subía por sumas de escaleras
trepando por la hierba de luz del arco iris
o por los hilos de sol de mis cometas.
Ahora quiero volar, y sé que antes del silencio,
antes del bien y del mal, del cruel y del tirano
pasaba por el mundo sobre ángeles y cosas
un hombre libre con alas en las manos.
Ahora vuelvo a volar. Tengo unas alas blancas
con que abrazar el aire, romper el horizonte,
llegar hasta ciudades lejanas como sueños
y enseñarles a todos que es posible la vida.
Suben a mi ventana gritos alucinados,
chirridos de sirena arañándome entero
y voces de "estás loco, volar es para pájaros".
Pero extiendo mis alas, miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el suelo y caigo».
("Volar es para pájaros". Pablo Guerrero - Hilario Camacho).
El pasado día 15 moría en Madrid, a los 85 años, el ceramista, escultor y artesano ARCADIO BLASCO –alicantino de Mutxamel–.
Personalmente le tenía un gran cariño, al igual que a Carmen Perujo –ceramista sevillana que fue su compañera durante muchos años–, y a sus hijos Isidro y Agar.
Arcadio Blasco.
Aparte de su obra artística, una de las cosas que más he admirado de Arcadio –desde que le conocí a finales de los años sesenta–, ha sido su pasión por la libertad y su posicionamiento personal descaradamente democrático. Fue un gran militante del antifranquismo durante la dictadura y un luchador permanente y coherente en defensa de los derechos humanos.
De toda su larga y espléndida trayectoria artística hoy me viene a la memoria, en primer lugar, una exposición que realizó en Madrid, en 1972; exposición que pudo permanecer abierta muy pocas horas porque fue clausurada el mismo día de su inauguración, y de la que Arcadio salió directamente esposado por la policía.
En aquella muestra de su trabajo presentó una serie de obras entre las que figuraban una serie esculturas con las que denunciaba y condenaba la violencia y las "torturas" practicadas, en aquellos años, por las fuerzas de seguridad del régimen franquista.
Hago la evocación de esta etapa creativa de Arcadio Blasco porque entre aquellas obras figuraba una a la que tituló "Cercenador de dedos decisorios". Concretamente esta:
Pues bien, en 1976, el cantautor ADOLFO CELDRÁN, amigo de Arcadio, ilustró con esa obra la cubierta de su disco –homenaje a Miguel Hernández– titulado "Al borde del principio", y contó con su colaboración en el diseño e ilustración de los interiores;hecho que se produjo en aquellos años en los que surgió ese hermanamiento entre la palabra, la música y el arte, al que suelo hacer referencia con bastante frecuencia.
La segunda evocación que deseo hacer de Arcadio Blasco es una especie de divertimento artístico, creo que poco conocido, pero muy significativo de aquellos planteamientos y actitudes antifranquistas que compartíamos, en los años sesenta y setenta, amigos comunes. A Arcadió un buen día se le ocurrió crear dos cerámicas, de carácter muy popular, dedicadas a Franco; en una de ellas montado a caballo y en la otra incrustado a una especie de hornacina. Conservo la segunda. Es esta:
Con esta cerámica, en mi casa, mantuvimos durante un tiempo una especie de juego que consistía en colocar la cerámica de pie, o tumbada, según quien viniera a visitarnos. De pie, como aparece arriba, Franco parecía estar en los altares; y tumbado estaba evidentemente "difuntito".
Valgan estas dos evocaciones entrañables –Arcadio se reía siempre que le comentábamos los movimientos que experimentaba su cerámica en mi casa–, para mandarle un abrazo allí donde quiera que esté, y para subrayar su amor a la libertad, sus actitudes profundamente democráticas y, sobre todo, su honestidad y su intachable coherencia personal en defensa de los derechos humanos.
Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos";
concretamente el titulado:
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (2)
Cataluña, 1957. Josep M. Espinàs, uno de los creadores del colectivo "Els Setze Jutges", del que seguidamente hablaré, de varias conferencias bajo el título de "Georges Brassens, el trobador del nostre temps" –en mayo del 62 grabaría su primer disco cantando en catalán: "Espinàs canta Brassens"–.
En enero de 1959, Lluís Serrahima publica en la revista "Germinàbit", de la Unió Escolania de Montserrat, un artículo titulado "Ens calen cançons d'ara" que tendrá una repercusión muy importante dentro y fuera de Cataluña. Entre otras cosas, en aquel artículo Lluís decía:
Lluís Serrahima. (Foto de Juan Miguel Morales).
«Hem de cantar cançons però nostres i fetes ara […] és greu que no se'n facin de noves, jo almenys no n'he sentides. Podem atribuir-ho a les circumstàncies, però de cançons se'n poden fer de moltes menes i maneres, a més, aquestes circumstàncies no poden per elles mateixes, privar un poble de les seves cançons. És precisament en moments difícils que han nascut gran nombre de cançons, de les boniques, aquelles que els pobles han transformat en una mena d'oració col·lectiva […]. Es tracta, doncs, que surtin cançons d'aquest moment nostre […]. Què fan els músics que ara són joves?».
«Hemos de cantar canciones pero que sean nuestras y hechas ahora [...] es grave que no se haga nada nuevo, yo por lo menos nada he oído. Esto lo podemos atribuir a las circunstancias, pero se pueden hacer canciones de muchos modos y maneras; aún más, estas circunstancias no puede, por sí mismas, privar a un pueblo de sus canciones Es precisamente en los momentos difíciles cuando han nacido muchas canciones que el pueblo transformó en oraciones colectivas [...]. Se trata, pues de que aparezcan canciones de este momento nuestro [...]. ¿Qué hacen los músicos que ahora son jóvenes?».
¿Qué hacían los músicos que entonces eran jóvenes?... Aquel mismo año (1959), un joven valenciano –que posiblemente ni había leído el artículo de Serrahima–, durante un trayecto en motocicleta de Xàtiva (su ciudad natal) a Valencia, idea "Al vent". Era Raimon, y era la canción que marcaría un hito indiscutible no sólo en la historia de nuestra canción popular, sino, también, en la toma de conciencia y en el impulso colectivo de muchos miles de ciudadanos y ciudadanas que, por todos los rincones del Estado, clamaban, y a partir de ahora cantaban, a la vida y a la libertad.
«Yo no olvidaré nunca –nos recordaba José Luis Aranguren– la presentación, todavía en una política intimidad, si es que pueden casarse estas dos palabras, y desde luego en una intimidad políticamente asediada, que en la sesión de clausura de un congreso internacional nuestro sobre el «nouveau roman» y el realismo social, hicieron José María Castellet y sus amigos catalanes de la cançó, de Raimon. Fue un acontecimiento memorable». (Fragmento del prólogo del Vol. 4 de mi libro "Veinte años de canción en España").
Cubierta del primer single de Raimon en el que aparece la primera grabación de "Al vent" (1963)
Contraportada del primer single dedicado por Raimon a Gabriel Celaya y Amparo Gastón, 1964.
(Mientras tanto, un preadolescente, en Jaén, –yo concretamente– sin enterarse de lo que estaba pasando de Despeñaperros para arriba, se debatía entre el aburrimiento y la inquietud sin saber muy bien lo que le pasaba por dentro..., tuvieron que transcurrir cuatro años para que Raimon y "Al vent" se cruzaran en su camino y le hicieran cambiar radicalmente su vida. Y es que la canción, como el amor –como cantaba Violeta–, «se va enredando, enredando como en el muro la hiedra, y va brotando, brotando, como el musguito en la piedra»).
Entramos ya en el periodo comprendido entre los años sesenta y primeros de los setenta, años en los que los hechos y los acontecimientos anteriormente destacados, y sin duda otras muchas iniciativas culturales de ese mismo signo, van a alumbrar una década y media auténticamente prodigiosa y fértil respecto a la creación musical y, unida a ella, a la revolución cultural y política en todo el Estado.
Fue una etapa de nuestra historia en la que, como vamos a redescubrir seguidamente –analizada y sentida con la perspectiva que siempre nos proporciona el tiempo transcurrido–, parece como si realmente todos nuestros pueblos hubiesen escuchado y creído en los versos de Jesús López Pacheco que Adolfo Celdrán musicalizó y cantó en 1970.
Dado que el número de iniciativas y experiencias culturales que se desencadenaron en aquella época, pese a la represión y la censura, fueron muchas, y aún muchos más los nombres propios que las protagonizaron –bien participando en colectivos más o menos organizados, bien de forma independiente–, me voy a limitar a mostrar tan sólo un plano general y algunos planos medios de la situación.
Si contemplamos desde un plano general el fenómeno creativo que, en torno a la canción, se produjo en España durante los años sesenta y primeros de los setenta, pienso que al menos podemos obtener tres visiones altamente significativas de la época que pueden resultarnos elocuentemente aleccionadoras en el presente.
Por una parte, el estallido de un "entusiasmo creador" incontenible generado, sin duda, por la existencia de una razón utópica, de una esperanza compartida, que provocaba la fertilidad fluida, airosa y limpia del sentimiento, de la palabra y de la sensibilidad.
Una esperanza que nuestro inolvidable Ovidi Montllor, lamentable e irremediablemente ausente, supo expresarnos y transmitirnos, ya en los años ochenta, con la contundente fuerza de su voz, haciéndose eco de unos extraordinarios versos del poeta Vicent Andrés Estellés:
,
«Me aclamo a ti, madre de tierra sola. araño tus rodillas con uñas sucias,
invoco un nombre o secreta consigna,
madre de polvo, secuestrada esperanza.
Mientras el gran fuego o la ferocidad
sigue caminos, sigue oscuros caminos,
me agarro a ti, a lo que más quería,
y canto el día de la mañana ilimitada.
El claro camino, el profundo idioma,
un alfabeto fosforescente de piedras,
un alfabeto siempre con la llave en la cerradura,
el limpio destino, la senda de luz.
Siempre a la noche iluminado entero,
un bello futuro, un augusto lugar,
serás levadura que hace subir el pan,
serás el sol y serás la cosecha.
Serás la fe y la medalla oculta,
serás el amor y la ferocidad,
serás la llave que abre todas las cerraduras,
serás la luz, la luz ilimitada.
Serás confín donde la aurora comienza
serás trigo, escalera iluminada.
Serás el ave y serás la bandera,
el himno fecundo del retorno de la patria,
todo desgarrado del emblema que sube,
serás el ave y serás la bandera.
Yo subiré piadosamente los escalones
y cuando llegue al final entonaré
la plegaria de los bienes que me retornabas siempre».
(“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).
Vicent Andrés Estellés.
«M'aclame a tu, mare de terra sola. / Arrape els teus genolls amb ungles brutes. / Invoque un nom o secreta consigna, / mare de pols, segrestada esperança. / Mentre el gran foc o la ferocitat / segueix camins, segueix foscos camins, / m'agafe a tu, os que més estimava / i cante el jorn del matí il·limitat. / El clar camí, el pregon idioma / un alfabet fosforescent de pedres, / un alfabet sempre amb la clau al pany, / el net destí, la sendera de llum, / sempre, a la nit, il·luminant, enterc, / un bell futur, una augusta contrada! / Seràs el rent que fa pujar el pa, / seràs el solc i seràs la collita, / seràs la fe i la medalla oculta, / seràs l'amor i la ferocitat. / Seràs la clau que obre tots els panys, / seràs la llum, la llum il·limitada, / seràs confí on l'aurora comença, / seràs forment, escala il·luminada! / Seràs l'ocell i seràs la bandera, / l'himne fecund del retorn de la pàtria, / tros esquinçat de l'emblema que puja. / Jo pujaré piament els graons / i en arribar al terme entonaré / el prec dels béns que em retornaves sempre». (“Me aclamo a ti”. Vicent Andrés Estellés - Ovidi Montllor).
Por otra parte, un segundo rasgo o visión panorámica que podemos obtener de aquella época fue la «capacidad de difusión y de contagio» que tuvo aquel movimiento precisamente en un tiempo en el que grabar un disco era muy complicado –casi imposible para la mayoría de los creadores–, y cantar en público, una peligrosa y arriesgada aventura, tanto para los cantantes como los que participábamos con entusiasmo en los recitales. Difusión y contagio que sólo fueron posibles, por tanto, gracias a la convicción radical y a la necesidad de una vida más digna, que todos compartíamos, y al lenguaje universal utilizado, que por encima del espacio, de la lengua, de las nacionalidades o de las creencias religiosas, nos permitía entendernos, nos hacía sentirnos cómplices y nos ayudaba a descifrar todas las claves que, de forma imprescindible, había que utilizar para liberarse de la censura.
(Recordemos que fueron años en los que, por ejemplo, trabajábamos codo a codo, ateos, agnósticos y creyentes –eso sí: todos revolucionarios amantes de la libertad–; momentos en los que, ante la ausencia de sindicatos libres y de partidos políticos legalizados, las comunidades cristianas de base, progresistas, y los movimientos apostólicos estudiantiles, rurales y obreros se convirtieron –sobre todo en los años sesenta– en plataformas eficaces para el encuentro, el diálogo, la reivindicación y la lucha contra la dictadura).
Aquel era el lenguaje que, en la esperanza –«claro camino, senda de luz y confín donde la aurora empieza»–, nos desvelaba la grandeza de nuestra humanidad secuestrada; un lenguaje que resultaba como un elixir estimulante que hacía posible lo casi imposible: burlar –no sin riesgos– la represión y la censura:
Y en un pozo de sangre ilusionas tus dones fracasados.
Todo es cielo en silencio. Tú sólo ruges.
Tú sólo ríes. Tú sólo lloras sobre el mar.
Nace la primavera otra vez para ti.
Y para que tú vengas
Se han hecho los abismos que en cada vida se crean
Y las noches terribles
En que una vez desolada
Nos advierte para siempre
Que nada importa ya.
¡Arriba esa mirada eterna
que desafía océanos impávidos de estrellas
y es capaz de enfrentarse cara a cara
con la sorpresa de existir
en el inocente vértigo del tiempo!
¡Todo es quimera en tomo!
¡Todo es un tigre merendando
entre tumbas y olvido y viento y nubes!
Pero tu relámpago abraza las colinas
y es tu testuz altiva
como mundos de asombro
la exacta demostración dolorosa
de que el infierno se ha hecho para ti
y para que tú la violes sagradamente;
He ahí a la vida esperando tus puños y tus besos,
y estelares nacientes prometidas
surcando tu viejo corazón de niño navegante
entre horas sin cerco y horas derruidas y amarguras proféticas
moldeando en sollozos la aurora de dioses.
Triste es el fondo de tus ruinas.
Pero un buzo celeste
tú: hombre hermano maldito
minero de ternura luchador sanguinario
sin meta fija en las noches ardientes
marcha, busca, acaricia, mata
ávido de esplendores dice la palabra
y la tierra sabe de un sentido como espada
y ya no es tan ciego el girar de los soles».
("Hermano hombre". Miguel Labordeta - José Antonio Labordeta).
Y, en tercer lugar, un último rasgo que nos ofrece este primer plano de la realidad en aquel tiempo en nuestro país, es el hecho de la «solidaridad». Sabíamos que la "estaca" estaba empezando a pudrirse y que si todos trabajábamos fuerte, unos por el norte, otros por el sur, por el este y por el oeste, seguro que caería:
«En esta nave en que vamos
se necesitan remeros;
el puerto es la libertad,
el capitán es el pueblo.
Un grano no hace granero,
pero ayuda al compañero».
(“Un grano no hace al granero”
Cástor - Luis Pastor).
«Desbrozando cada uno el suyo,
y entre todos el nuestro
ampliemos sin interrupción
el camino humano.
Dueño cada uno de sí mismo,
nadie en lugar alguno dominado.
Unidos todos los pueblos
tendremos nuestro futuro».
(“Martxa baten lehennotak” [Fragmento].
J. A. Arze - Mikel Laboa).
«Bakoitzak urraturik berea / denon artean geurea / etengfabe gabiltza zabaltzen / gizatasunari bidea. / Inon ez inor menpekorokan / nor bere buruaren jabe / herri guztioak bat eginikan / ez gabiltza gerorik gabe». (“Martxa baten lehennotak”. J. A. Arze - Mikel Laboa).
«Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos».
(“L’estaca” [Fragmento]. Lluís Llach).
«Si jo l'estiro fort per aquí / i tu l'estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, / i ens podrem alliberar». (“L’estaca”. Lluís Llach).
«Delante de nosotros las mareas,
las barcas y los peces...
Delante de nosotros, una vida
entera para remar...
Ahora no tenemos miedo
a que llegue el invierno.
Nuestra barca dominará
el temporal».
(“Estamos chegando ó mar” [Fragmento].
Bibiano Morón).
«Diante de nós as mareas / as chalanas e os peixes... / Diante de nós unha vida / enteira pra remar / Agora non temos medo / que veña o inverno / a nosa gamela campeará / o temporal». (“Estamos chegando ó mar”. Bibiano Morón).