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viernes, 4 de diciembre de 2015

«SUEÑO, LUEGO EXISTO»: PEQUEÑA HISTORIA DE UN GRAN SENTIDO DE LA VIDA.

Ayer, de forma inesperada y a la vez providencial, ordenando una de las carpetas de mi archivo, me encontré con este dibujo que creí tener perdido:

Se trata de un dibujo –este es el original– que me hizo el pintor Alfredo González con motivo de la edición de uno de mis últimos libros publicados como pedagogo.

Decía, al iniciar este "cuelgue", que fue un encuentro "providencial" porque llegó ayer justamente en un momento en que lo necesitaba; un momento de esos en que sientes que se te puede estar "rompiendo un sueño" y en que precisas que algo, o alguien, te dé un empujoncillo para seguir "volando".

Os cuento la historia que dio origen al dibujo de Alfredo, creo que ya le he contado alguna vez anteriormente jugando un poco con la ficción. Hoy me apetece, y me resulta muy liberador, volver a contarla tal y como me aconteció:

Fue en el año 1996. Una mañana estando en Barcelona tuve la necesidad de comprarme una libreta para empezar a tomar los primeros apuntes de un libro que tenía ganas de empezar a escribir sobre el tema de la "Educación en la Esperanza".

Entré en unos grandes almacenes del Paseo de Gracia, de esos en los que se venden de todo, y busqué una libreta que me gustara. Cuando la encontré, me dirigí a la caja, pagó su importe, y el dependiente muy amablemente, introdujo mi compra en una bolsa de papel de un atractivo e intenso color rojo. Mientras el dependiente hacía su trabajo, pensé que aquella era mucha bolsa para una libreta tan pequeña, pero no le di demasiada importancia, la tomó en mi mano y salí de la tienda.

Ya en la calle, me llamó la atención un slogan que venía impreso en la bolsa y que hasta ese momento me había pasado totalmente inadvertido. (Os muestro dos imágenes de aquella bolsa que guardo como recuerdo).



«¡Es increíble! –pensé–. Mira por donde resulta que como consecuencia de la necesidad que he sentido esta mañana de comprarme una libreta, acabo de tener la oportunidad de descubrir que existo»... 

Poco después, cuando ya estaba llegando de regreso al hotel en que estaba viviendo, acordándome de Descartes me surgió una pregunta: «¿Quién le iba a decir al gran filósofo que, a finales del siglo XX, su famosa frase iba a pasearse airosa y "manipulada" por las calles de una gran ciudad?»... «Ya ves amigo Descartes –me dije a mí mismo–, parece que en la actualidad lo de pensar para existir no está de moda, ni tiene demasiada importancia; es evidente que hoy por hoy parece que comprar es más útil, más necesario y mucho más eficaz para la vida.»

Ya en la habitación del hotel, muy indignado con el slogan de la bolsa –¡qué gran manipulación y que gran mentira!– tomé una decisión respecto al título del libro que iba a empezar a escribir, le llamaría "SUEÑO, LUEGO EXISTO". Un libro en el que me reafirmé, y me reafirmo en algo que desde entonces le ha dado, y le da, un gran sentido a mi vida: «Yo existo porque tengo el derecho a soñar..., porque sueño..., y porque con mis sueños sé que le abro horizontes al futuro: al mío y al de las personas que me rodean,»




Escrito y publicado el libro –hoy "agotado"– se me ocurrió lanzarlo –al menos el día de la presentación– metido en una bolsa similar a la de Barcelona, pero cambiando el slogan. Una bolsa "alternativa" en la que se reafirmara mi creencia y mi convicción: "SUEÑO, LUEGO EXISTO".

Fue entonces cuando el amigo Alfredo González decidió hacerme y regalarme el dibujo que encabeza este "cuelgue" –cuyo original encontré ayer– para que lo añadiera a la bolsa que me había decidido a fabricar.

Bolsa que efectivamente fabriqué y que puede verse en la siguientes fotografias:


Decía al principio que el recuerdo de esta historia, y el tener la posibilidad de compartirlo, es una "liberación"; pues sí, ¡lo ha sido!... A partir de ella un nuevo pensamiento me ronda en guerra contra el desfallecimiento: «No puedo, ni debo empobrecer mis sueños; no puedo admitir que se me rompan; porque si algún día lo hiciera "dejaría de existir", sería mi muerte real; ... Y lo tengo claro, mientras el cuerpo aguante ¡no voy a consentirlo!»

Para concluir, decir –con mucho cariño y humildad– que aquí, por si os sirve, os dejo esta experiencia y mi descubrimiento: "Existimos cuando y mientras conservamos la capacidad y la fuera de soñar"... ¡Abrazo grande!"

jueves, 3 de julio de 2014

850.000 VISITAS Y UNAS INMENSAS GANAS DE APLAUDIROS

Amigos, amigas..., esto de hacer una pequeña celebración cada vez que el contador, que está ahÍ arriba, aumenta en 50.000 visitas, se ha convertido ya en un rito, o mejor, en un momento muy especial para el AGRADECIMIENTO.

Me siento inmensamente feliz y agradecido porque todos los días, y en cada "cuelgue" de los que voy publicando, percibo y siento la presencia de varios cientos de personas que sois, en realidad, los que le dais sentido a la existencia de este blog que puse en marcha hace tres años y medio.

Siempre lo he pensado: al igual que Jean-Paul Sartre yo siento "pasión por la escritura" y "escribiendo existo" –sobre todo si escribo de música y de canción–; pero también es verdad que yo "escribo para que se me lea", y es precisamente esa lectura la que completa y le da mayor sentido a mi escritura, y a mi vida...; o sea que hoy puedo celebrar los 850.000 "sentidos de vida" que he recibido aquí "DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA" en estos últimos tres años y medio.

Es esa la razón por la que en este momento, y a través de este "cuelgue", siento unas inmensas ganas de "aplaudiros". Y así lo hace mi corazón: aplaudiros con todas sus fuerzas.

Dibujo de mi buen amigo ALFREDO GONZÁLEZ.
850.000 APLAUSOS, GRACIAS Y TERNURAS

sábado, 4 de mayo de 2013

«500.000 VISITAS», O SEA, 500.000 MOTIVOS PARA EL AGRADECIMIENTO

Esta madrugada pasada, el contador que indica el número de visitas que ha tenido este blog desde el día en que lo puse en marcha –18 de noviembre de 2010, es decir, dos años y medio– ha marcado la cifra de 500.000; número de visitas al blog que quiero transformar en 500.000 motivos para el agradecimiento porque han sido como 500.000 latidos que me han dado ilusión y esperanza para mantenerlo vivo día a día; para intentar mejorarlo; y, sobre todo, para promover y defender la "canción de autor" con todas mis fuerzas y en la medida de mis posibilidades.

Hasta hoy he escrito aquí 1.410 "cuelgues", y en ellos, y a través de ellos, he querido transmitir, sobre todo, un pensamiento y una convicción que me contagió mi amigo Celaya desde el primer día que le conocí: el pensamiento y la convicción de que CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

Para celebrar y expresar este momento de la vida del blog –y en realidad, de mi propia vida– otro amigo entrañable: JUAN SOCAS –arquitecto y "cantautor"– me ha regalo este precioso y simbólico dibujo...  Efectivamente Juan, en este momento mis dedos, mis manos y todo mi cuerpo estallan en más de 500.000 vuelos de agradecimiento... ¡Gracias amigo!




Permitidme ahora que os dedique, con toda mi alma, un poema y una canción... El poema es de la escritora catalana MARIA MERCÈ MARÇAL, la música y el canto de MARINA ROSSELL, y el dibujo de la "luna velera" de ALFREDO GONZÁLEZ.


«¿Quieres subir a mi barca?
¡Hay violetas a montones!
Iremos lejos...
y seremos dos, y seremos tres.
Venid, venid a nuestra barca,
las velas altas, el cielo abierto.
Habrá remos para todos los brazos...
Sí, seremos veinte, seremos cuarenta
con la luna por estandarte...
Por todas partes se extenderá la vida
como una danza vegetal.
En la piel salada de la ola
seremos quinientos, seremos mil.
Perderemos la cuenta a envites de luna
y juntos haremos nuestra la noche»e

http://www.goear.com/listen/83c0cc1/canco-de-cami-marina-rossell

Marina Rossell.

«Vols venir a la meva barca? / –Hi ha violetes, a desdir! / anirem lluny sense recança / d’allò que haurem deixat aquí. / Anirem lluny sense recança / -i serem dues, serem tres. / Veniu, veniu, a la nostra barca, / les veles altes, el cel obert. / Hi haurà rems per a tots els braços / -i serem quatre, serem cinc!- / i els nostres ulls, estels esparsos, / oblidaran tots els confins. / Partim pel març amb la ventada, / i amb núvols de cor trasbalsat. / Sí, serem vint, serem quaranta, / amb la lluna per estendard. / Bruixes d’ahir, bruixes del dia, / ens trobarem a plena mar. / Arreu s’escamparà la vida / com una dansa vegetal. / Dins la pell de l’ona salada / serem cinc-centes, serem mil. / Perdrem el compte a la tombada. / Juntes farem nostra la nit». ("Cançó de camí". Maria Mercè Marçal - Marina Rossell).

500.000 VECES: ¡GRACIAS!
A TODAS LAS PERSONAS QUE ME
FORTALECÉIS CON VUESTRAS VISITAS.

domingo, 23 de enero de 2011

ALFREDO GONZÁLEZ I - "De sorpresa en sorpresa"

Hoy me dispongo a comentar los discos "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" grabados y publicados, en 2008, por ALFREDO GONZÁLEZ, pero, de entrada, quiero advertir que no sé si al final terminaré haciéndolo, o me iré –como suele decirse en mi tierra– "por los cerros de Úbeda"... Y es que las canciones de Alfredo –que hasta ahora no había escuchado– me han causado una gran impresión, y, de paso, le han dado mucho "curro" a mis reflexiones y a mis pensamientos.

Alfredo González
Para evitar que efectivamente empiece a enrollarme, y parezca que he dejado a Alfredo al margen –aunque se lo tendría merecido porque él es el culpable de todo lo que voy a escribir– quiero aclarar que este primer "cuelgue" será una "introducción" que se concretará en el cuelgue siguiente. (De todas formas voy a poner un par de fotografías de Alfredo para que todo el mundo sepa de quien estoy hablando).

De entrada he de decir que yo, en esto de escribir sobre la "canción", siempre ando como de "retirada"...; escribo un libro –que siempre suele ser voluminoso– y pienso: "Y ahora dedícate a la pedagogía y a la enseñanza que es lo que te da de comer"... Pero lo cierto es que, por unas u otras razones, nunca lo he cumplido y siempre he vuelto al encuentro con la canción –será que es como una amante apasionada a la que uno le es voluntariamente fiel hasta la muerte.

Mi última intención de retirada fue en 2007 cuando terminé de escribir los tres volúmenes –más de mil quinientas páginas– de "...Y la palabra se hizo música"... –quedé "agotao"–. Después de aquel parto –al que tuve que añadir un "mano a mano" con mi corazón– estuve tres años alejado de la canción hasta que, en 2010, surgió el Centenario de Miguel Hernandez, el libro "¡Dejadme la esperanza!" –dedicado a su poesía cantada–, su presentación en la Feria del Libro de La Habana –que fue fantástica e inolvidable–, mi encuentro con Silvio Rodríguez y mi propósito de escribir un libro sobre su Po-Ética y, más recintemente, el abandono temporal del libro de Silvio, para poner en marcha este blog llamado "Cantemos como quien respira" al que estoy dispuesto a entregarme por completo, mientras el cuerpo aguante.

He de confesar que en el periodo comprendido entre los años 2007 al 2010 seguí con mis asuntos y proyectos pedagógicos, empecé a diseñar la "fonoteca" de la que ya hablamos, y me limité a escuchar y a disfrutar de la música y de las canciones que conformaban, de forma habitual, mi universo sonoro...; es decir, he estado bastante tiempo alejado –aunque no del todo– de las nuevas generaciones de creadores –compositores, poetas y cantantes– que iban surgiendo.

Cuento todo esto, para decir que tras los tres años que últimamente he estado alejado de la que podríamos llamar nueva canción de autor, ahora al reencontrarme con ella –gracias, o por culpa, del blog– ando de sorpresa en sorpresa. Sorpresa sobre todo ante la genialidad de jóvenes creadores como Alfredo González y otros de los que, día a día, vengo escribiendo en el blog y lo seguiré haciendo.

Con todo ello, estoy llegando a una conclusión –que por supuesto es personal–: creo que cultural, poética y musicalmente nos encontramos frente a una generación de nuevos creadores, que siendo fieles a lo que podríamos llamar la esencia de la "canción de autor" –por ejemplo, a su deber de autenticidad y de proyección de la realidad– la están transformando muy positivamente tanto en lo que se refiere al contenido de los textos, como al tratamiento de las composiciones musicales y a las formas o tonos de interpretación.

A veces le he escuchado decir a mi amigo Luis Eduardo –me refiero a Aute– que los nuevos cantautores son los "raperos"; por supuesto, no se lo voy a negar, pero siempre que no se caiga en un reduccionismo progre y limitativo...

Yo, personalmente, añadiría algo más: Los nuevos cantautores son estos jóvenes compositores, poetas e intérpretes que con sus posibilidades, con sus pocos medios, y con mucho trabajo y sensibilidad están creando proyectos como "4 bajo par" –del que hablábamos el pasado viernes– y discos como "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" de los que voy a hablar –¡lo juro!– en el siguiente "cuelgue".

De cualquier forma, a estas alturas, deberíamos empezar a prescindir de "etiquetas"; cada uno compone y canta como puede, quiere y le da la gana, y lo importante no es que el resultado encaje en el estilo o en el género "x", "y" o "z"; lo único importante es que las canciones resultantes tengan calidad poética y musical; que sean honestas; y, sobre todo, no me cansaré de decirlo, que puedan llegar a emocionarnos... "La emoción" es para mí la clave de la comunicación artística en cualquiera de sus manifestaciones.

ALFREDO GONZÁLEZ II - Dudas, precipicios y emociones.

Para no irme "por los cerros de Úbeda" en este segundo "cuelgue" sobre Alfredo González, lo iniciaré como debe ser, o sea, al modo tradicional: 

Alfredo González nació en Turón (Asturias), en 1981, y es, según se define a sí mismo, «pianista de título, guitarrista de adopción y escritor de servilletas por cuestiones de azar». 

En el año 2004 editó su primer disco titulado "La vida de alquiler" –con títulos tan sugerentes como "La sombra de la libertad", "Perdido en tu equipaje", o "Fumarse la realidad"–; ha colaborado con el grupo Llangres –extraordinario grupo de folk asturiano–, y en 2008 grabó dos nuevos discos: "Dudas y precipicios" y "La nada y tú", obra cantada en lengua asturiana, sobre textos de poetas como Antón García, Nacho Fonseca, Ana Vanessa Gutiérrez, Xandru Fernández, Sergio Gutiérrez Cambror, Pablo Texón o Berta Piñán.

Hechas las presentaciones –y cumplidas, en consecuencia, las formalidades al uso–, voy a intentar desentrañar los motivos del impacto –inesperado y muy positivo– que me han producido las canciones de Alfredo.

En primer lugar Alfredo, al igual que otros compositores y "escritores de servilletas" de su generación, ha conseguido, con sus creaciones, romper cualquier tipo de estereotipo aplicable a la canción; su obra es imposible de encasillar porque en ella lo que vive es la música en su plenitud, sin corsés, sin límites, sin fronteras. 

En Alfredo, y en sus creaciones, conviven las "formas" y los "fondos" de la "canción de autor", el universo sonoro y de ruptura del rock, y hasta las tonalidades clásicas que le tatuaron en su sensibilidad sus infantiles y adolescentes estudios de piano; y todo ello entrecruzado y fusionado, de forma que en cualquiera de sus canciones se ponen de manifiesto, y son perceptibles, esos tres "ramalazos" musicales.

Para Alfredo en una canción la palabra y la música son dos lenguajes que necesariamente tienen que entenderse y complementarse –como si estuvieran dialogando o incluso, para ser más claro, como si estuvieran "bien-haciendo" el amor entre ellos–; hecho que se evidencia en sus discos y, en especial, cuando se le escucha cantar en directo acompañándose con el piano. Realidad perceptible –hasta la emoción– en temas de su disco "Dudas y precipidios" como "A borbotones", "El último taxi", "Piernas de marioneta" o la canción que da título al disco y que Alfredo incorpora como una sorpresa final que, como tal, resulta inesperada.



En el contexto de la relación letra/música que acabo de describir, los textos que Alfredo escribe para sus canciones en "Dudas y precipicios" –escritos en servilletas, o en lo que pille, cuando el corazón y la mano se lo reclaman– tienen una importancia radical y, al menos, a mi –porque esto es muy subjetivo y a cualquier otra persona puede que no le pase– han logrado prenderme y emocionarme por varios motivos que voy a intentar explicar.

Decía Manuel Vázquez Montalbán que "las canciones son a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantan y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad".

Siguiendo esa misma línea de pensamiento yo diría, en primer lugar, que las canciones de Alfredo González lo que fotografían más que "suspiros", son "latidos": los sístoles y los diástoles acelerados, o mimosamente pausados, dependiendo de las circunstancias que nos tocan vivir. "Latidos a borbotones", como estos:

"Yo que limpio con alcohol las despedidas,
que alquilo comprensión en las esquinas,
que pago a plazos la felicidad.
Yo que robo de tu piel las coordenadas,
que pongo el pecho cuando me disparan,
que canto porque no sé respirar".

En segundo lugar, las canciones de Alfredo son paisajes interiores –paisajes del alma– en un tiempo y en unas circunstancias muy concretas; este tiempo tan lleno de dudas y de precipicios frente al que, con demasiada frecuencia, nos invaden, a traición, la soledad, la desesperanza, la rutina, la tristeza, o el desamor... 

Tiempo en que parece que no nos quedan otros caminos mas que "jugarse a la ruleta rusa las llaves de la libertad", "renunciar a ganar las batallas perdidas", "aparcar el corazón junto a la camisa porque no lo vamos a utilizar", "jugar a perder con la sangre fría de un suicida", "palpitar como un colibrí con la piel de las alas gastada", "tirar por tirar", "hablar por hablar" "jugar por jugar"... y cuando podemos, cuando tenemos la posibilidad, engancharnos a la esperanza "como un pendiente atrapado a su nariz"... Paisaje interior teñido de tonalidades dolientes, pero que en la voz y con la música de Alfredo González ha logrado emocionarme.... ¡Alfredo no te puedes hacer idea hasta que punto!

Y en tercer lugar, y concluyo, en las canciones de Alfredo, como dice Vázquez Montalbán, están sus propias huellas..., no las huellas del día a día –o de la noche a noche–, sino también las de sus sístoles y diástoles esperanzados...

Vuelvo a mirar la cubierta de su disco "Dudas y precipicios" y al fondo me deslumbra un punto de luz que me hace recordar el final de una de sus canciones: "Sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue...".

                              ***********

En este momento me percibo francamente bien; creo que he logrado expresar lo que ya hace unos días me hizo sentir Alfredo González cuando le escuché cantar en Libertad 8. y lo que me han sugerido sus canciones, que he escuchado un montón de veces antes de escribir la primera palabra de este "cuelgue"...

Después, en la tercera parte, hablaremos de "La nada y tú"; creo que es un disco que merece un tratamiento aparte.

ALFREDO GONZÁLEZ III - "La nada y tú", o el aliento que enciende la sangre.

"La nada y tú" es el título del disco que Alfredo González grabó y publicó el mismo año que "Dudas y precipicios", es decir, en 2008.

Se trata de un hermoso disco que entronca, o se vincula, con la corriente literaria conocida como el "Surdimientu" ("Surgimiento") que se ha venido manifestado, en Asturias, a través de varias generaciones, comprometiéndose con el renacimiento de la cultura, y especialmente de la literatura, en lengua asturiana. 


Disco, compuesto de diez canciones, en las que Alfredo musicaliza, adapta e interpreta textos poéticos de varios escritores asturianos de su generación, o próximos a ella. Concretamente los siguientes: Antón García (Tinéu, Tuña, 1960), Sergio Gutiérrez Cambrol (Lieres, Siero, 1985), Xandru Fernández (Turón, 1970), Nacho Fonseca (Pola de Siero, 1951), Auelio González Ovies (Bañuges, Gozón, 1964), Berta Piñán (Caño, Cangas de Onís, 1963), Ana Vanessa Gutiérrez (Urbiés, Mieres, 1980), y Pablo Texón (Felechosa, Aller, 1978).

Musicalmente "La nada y tú" se mueve en la misma perspectiva y en el mismo tono que enunciaba en el "cuelgue" anterior respecto a "Dudas y precipicios"; pero, en este caso, Alfredo le da un especial protagonismo a su piano, dejando "entre-escuchar", de una forma más evidente, su sensibilidad hacia las sonoridades clásicas, y a las formas y modos de la "canción de autor"; incluso, hay momentos, en que, me parece percibir aires de folk asturiano que, por otra parte, son inevitables habiendo trabajado con el grupo Llangres, y, más concretamente, con Esther Fonseca, voz en dicho grupo.

Alfredo
González
Respecto al contenido de las canciones, interpretadas en lengua asturiana, "La nada y tú" nos sumerge en un extraordinario y bellísimo itinerario entre el amor y el desamor. Por una parte el amor que resignifica y llena de sentido a la vida; que es la vida en sí misma.

«Pa la vida nun quiero otru equipaxe
que l'aliendu encendiéndome la sangre...
Nun me faen falta más qu'éstes dos manes
tengo'l vientu xiblando nes vidayes.
Fixi lluz col rellumu los tos llabios
y esbillé del to cuerpu los raigaños».
 ·················
«Para la vida no quiero otro equipaje
que el aliento encendiéndome la sangre...
No me hacen falta más que estas dos manos.
tengo el viento silbando en las sienes.
Hice luz con el brillo de tus labios
y escogi de tu cuerpos mis raíces».

«Págame amor, con sólo amor
y, si non, quédate'l vueltu».
·················
«Págame amor, con sólo amor
y, si no, quédate el cambio".

Y frente al amor, sus rupturas, las ausencias, las añoranzas, los recuerdos, y, a fin de cuentas, el desamor. Dolorosas experiencias que se hacen presentes en "La nada y tú" en hermosísimas canciones como "Alón", "Cuando yo te tení" o "Como l'azul al cielu", canción en la que participa, con su prodigiosa voz, Esther Fonseca.

«Y vuelvo
a buscate nos suaños,
faesme falta
como arena al desiertu,
como al monte la lluvia,
como l'azul al ciulu,
como al barcu la vela. [...]
Esmigayo les hores
yá nun m'importa'l tiempu.
Desque tas n'otros llabios
la vida nun la quiero».

En fin, "La nada y tú" es un disco del que seguiría escribiendo más y más... "Muerte natural", "Si muerro antes que tu" o "Nun voi mirar p'atrás", canción con la que finaliza el CD y en la que se puede escuchar la voz de Pablo Texón recitando sus propios versos: 

"Nun voi mirar p'atrás [...] 
prometo qu'esta nueche
voi faceme nueche
y voi rime de tolos que mir'ais p'atrás
en cuantes qu'atapez».
···············
«No voy a mirar para atrás [...]
prometo que esta noche
voy a hacerme noche
y voi a reírme de todos los que miráis hacia atrás
en cuanto amanece».

Y por último no quiero olvidar a los músicos que acompañan a Alfredo González en este disco, que me permito recomendar a cualquier persona sensible a la que le guste gozar con la belleza; esos músicos son:  Sergio Rodríguez –que a la vez ha dirigido la producción musical–, Antón Ceballos, Lisardo Prieto, Rubén Bada y Willy González.

lunes, 17 de enero de 2011

¡VOLAD, CANCIONES, VOLAD!

En el "cuelgue" del pasado 20 de diciembre hablaba de un proyecto de exposición titulado "¡Volad, canciones, volad!" que puse en marcha hace nueve años y que, aunque lo tengo prácticamente terminado, todavía no ha podido hacerse realidad. Es uno de esos proyectos en los que merece la pena trabajar aunque al final no pueda realizarse. A mí, por lo menos, me ha merecido la pena.

Logotipo de la exposición

Si me lo permitís voy a recordarlo:

Seleccioné veinte canciones –mis canciones preferidas– y veinte pintores amigos. A cada uno de esos pintores les di una de las canciones y les propuse que hicieran un cuadro en el que quedara reflejado lo que esa canción les sugería.

El horizonte final de aquel proyecto era, por una parte, publicar una caja-libro –tamaño LP– con la grabación de las veinte canciones y las reproducciones de los cuadros correspondientes. Por otra parte acaricié la posibilidad de montar una exposición itinerante con las obras plásticas originales.

Al final, con casi todos los cuadros terminados, no encontré a nadie que colaborara en la edición del disco y en el montaje de la exposición... Tal vez algún día puede que salga adelante.

En el "cuelgue" del día 20 de diciembre os presentaba el cuadro que creó Jesús Gabán tomando como referencia la canción "Unicornio", de Silvio Rodríguez. Hoy voy a presentaros otra obra de aquel proyecto, es el cuadro creado por ALFREDO GONZÁLEZ inspirándose en la canción "Balada de Tolito" de JOAQUÍN SABINA.


La "Balada de Tolito" es una de las canciones de Joaquín Sabina que, aunque no es de las más recordadas y conocidas, es claramente una de mis preferidas; creo que es una auténtica maravilla tanto desde el punto musical, como poético. Esta canción Joaquín la grabó en su disco "Juez y parte" (1985). Vamos a recordar su letra y si tienes la oportunidad escúchala en el disco.

«Tolito tiene un dado y una paloma,
una tos y una copa llena de vino,
y unas ropas con polvo de los caminos,
caminos que jamás llevaban a Roma.

Mago de las barajas y la sonrisa,
malabarista errante de las plazuelas,
corazón que le sale por la camisa,
botas de andar sin prisa ni mediasuela.

Empieza la función, pongan atención,
el circo cabe en un asiento del vagón.
Empieza la función, pongan atención,
billete de segunda, próxima estación.

A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía.

Para dormir a pierna suelta le basta
con tener para vino, pan y tabaco.
Igual te rifa un peine que echa las cartas
y saca el rey de bastos de tu sobaco.

Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está bajando de algún tren.
Si quieres verlo, ven, busca en el andén,
Tolito siempre está subiendo al primer tren.

Cada vez que se encuentran dos caminantes,
se cuentan sus andanzas y sus querellas,
le cuelgan a la noche un interrogante
y llegan hasta el fondo de las botellas.

Luego, entre cuatro muros y dos escuetos
colchones, rescatados de la miseria,
se intercambian los trucos y los secretos
del arte de ir rodando de feria en feria.

Ponnos dos copas más antes de cerrar,
morirse debe ser dejar de caminar.
Ponnos dos copas más antes de cerrar,
hoy bebo a tu salud, mañana Dios dirá.»

Indiscutiblemente, ¡Sabina es un genio!... Un buen músico, un cantor peculiar y, sobre todo, un extraordinario poeta.





sábado, 8 de enero de 2011

ALFREDO GONZÁLEZ EN "LIBERTAD 8"... ¡MAGNÍFICO!

Anoche actuó en "Libertad 8" el músico y cantor asturiano Alfredo González. 


Era la primera vez que le escuchaba cantar en directo y he de decir que consiguió "clavarme" en una silla completamente inmerso en su música y, sobre todo, en los textos de sus canciones. 

Anoche, precisamente, para que no se me hiciera demasiado tarde, tenía necesidad de salirme de la sala antes de que finalizara el concierto –cuestiones personales derivadas de la muy "cachonda" de mi diabetes–, pero fui incapaz de hacerlo; estaba tan metido en la música, en la voz y en las historias cantadas de Alfredo –¡me lo estaba pasando tan bien!– que decidí quedarme a disfrutar hasta el último segundo.


Me limito a hacer esta breve crónica del recital de anoche porque la semana que viene quiero dedicarle un "cuelgue", con más detalles, a los dos últimos discos de Alfredo González: "Dudas & Precipicios" y "La nada y tú", ambos publicados en 2008.


Si voy a comentar que el complemento del concierto de anoche en "Libertad 8" fue que, en un momento determinado, Luis Ramiro subió al escenario para cantar un tema con Alfredo; me encantó aquel dúo tan espontáneo y tan entrañable. Yo admiro muchísimo a Luis y siempre he dicho, y hoy lo confirmo, que su disco "Dramas y caballeros" (2009) es, sin duda, uno de los mejores que se han editado en nuestro país durante la primera década del siglo XXI a la que le pusimos fin hace ocho días.


CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...