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jueves, 14 de febrero de 2013

LUCÍA SÓCAM 2 - DEL COMPROMISO, DE LA ESPERANZA Y DE LA SOLIDARIDAD.

En el "cuelgue" de ayer copiaba la primera parte del texto que he escrito para el disco-libro "VIEJOS TIEMPOS, NUEVOS TIEMPOS" que acaba editar la joven "cantautora jonda" de Guillena: LUCÍA SÓCAM; hoy sigo reproduciendo la segunda parte de aquel texto, en la que analizo y presento cada una de las canciones que componen la obra.

Lucía Sócam.

LUCÍA SÓCAM es una "artista" –¡me encanta esa palabra!–, que tiene "guitarras en el alma"… "Cantora" que posee el "taller de sus canciones en las entrañas"… "Trovadora andaluza" que "canta como quien respira"… "Cantautora" de versos y melodías que "palpitan en sus venas"…; Y "mujer" que "toma partido hasta mancharse" porque sabe y cree que su guitarra tiene sentido y razón. Ella misma  nos lo canta:

«Prefiero ser diferente,
aprender de mi cultura,
de mi tierra limpia y pura
conociendo mis raíces…
Siempre fui contracorriente,
puño en alto, paso al frente,
no me pidas que me siente
he aprendido a ser valiente…
Prefiero ser diferente
y sentir Revolución…
Empaparme de mi historia,
recorrer los callejones
que escribieron en canciones
Alberti, Machado y Lorca…
Prefiero ser diferente
y sentir Revolución».
("Prefiero ser diferente". Lucía Sócam)

Decía en el inicio de esta aproximación a la obra de Lucía Sócam –que publicaba ayer en el blog–  que el entramado sobre el que traza, o teje, sus canciones, es un entramado de sólidas esperanzas; o mejor, de «esperanzas sonoras, vociferantes y contestarías»; esperanzas que en este caso no son teóricas, o construidas y sostenidas sobre la fragilidad de los pensamientos o de los deseos, sino sobre la presencia y el testimonio referencial y vivo de un conjunto de personas –en concreto, cinco– que dedicaron parte muy importante de su vida a la defensa de la libertad, de la justicia, de los derechos humanos, y de Andalucía.

BLAS INFANTE, al que Lucía dedica su canción "Un hombre andaluz", y con el que somos muchos los andaluces que compartimos una común "paternidad". A Don Blas, aunque haya quien pretenda olvidarlo –¡ay qué tristeza el olvido!–, le seguimos reivindicado y queriendo como el "padre de la patria andaluza"…. Y Lucía con su juventud, ¡la primera!

«Ni héroe, ni líder, ni mito
solamente un hombre andaluz.
El ideal andaluz humanista,
la cultura andalucista. […]
La bandera blanca y verde
y la esperanza».
("Un hombre andaluz". Lucía Sócam).

RAFAEL ALBERTI, poeta gaditano del alma; "marinero en tierra" y "poeta en la calle" al que le canta Lucía su "Palabras", acompañada de Alfonso del Valle, otra de las voces y de los latidos claves de la "canción del sur".

Rafael Alberti.
«Son palabras las tuyas
que galopan en tus versos
acogidos por los folios
donde es fiel tu pensamiento. […]
Pelo blanco que corona
al maestro marinero
de pinceles y de plumas
entre sueños y deseos. […].
¡Que me cobije tu alma!
¡Que me guíen tus palabras!».
("Palabras". Lucía Sócam)

CARLOS CANO, cantautor granadino y amigo inolvidable, que le abrió todas las puertas a la vida –«¡Abrid, que la vida llama!»–, y que "a la luz de sus cantares" supo darle al pueblo andaluz vida, libertad y esperanza. Trovador sureño al que Lucía Socán admira y tiene como "referente".

Carlos Cano.
«Referente trovador…
hoy de nuevo en tu balcón
la bandera verdiblanca
se columpia en la palabra
del obrero y del amor.
Solidario compañero,
emigrante en el camino
denunciando al enemigo del amor»
("Referente trovador". Lucía Sócam)

"DIAMANTINO" García Acosta, cura obrero –le llamaban "el cura de los pobres"–, fallecido en 1995. Hombre de inmensa generosidad, cofundador del Sindicato Obrero del Campo y de la Asociación Andaluza Pro Derechos Humanos, y luchador infatigable en defensa de los sectores más pobres y marginados del pueblo andaluz. En su caso Lucía pone música e interpreta un hermoso texto –de carácter muy popular– escrito por Téllez.

«Creía en la gente
el cura que vino,
a pedir que escribas
tu proprio destino.
Su paraíso estaba
al pie del camino.
Aún le recuerdan
como Diamantino».
("Creía en la gente". Juan José Téllez - Lucía Sócam)

Y FRANCISCO JAVIER VERDEJO, estudiante almeriense que fue asesinado a tiros por la Guardia Civil en la madrugada del 13 al 14 de agosto de 1976. Tenía 19 años y su delito –su sentencia de muerte– no fue otro mas que intentar hacer una pintada sobre un muro –un grafito, diríamos ahora– reivindicando para Andalucía "¡Pan, trabajo y libertad!". Joven evocado y reivindicado por Lucia, en su nuevo disco, musicalizando y cantando un texto de Joaquín Recio.

«¡Para tí Verdejo!
volveremos a pintar
sobre los muros del olvido
¡pan, trabajo y liberad!»
("Arenas y metrallas". Joaquín Recio - Lucía Sócam)

Lucía Sócam. (Fotografía de Pako Manzano).

Junto al canto dedicado a esas cinco referencias históricas –canto a cinco enormes derroches de humanidad–, en el disco "VIEJOS TIEMPOS, NUEVOS TIEMPOS", nos encontramos también con una Lucía Sócam tierna y sensible que evoca en sus versos, y con su música, a las mujeres republicanas que la amamantaron –y nos amamantaron a muchos– con sed de libertad…; y a Amina, niña saharaui –hija del desierto– que reivindica con fe en su mirada, su derecho a "soñar" y a "ser feliz"; derechos que lamentable e injustamente, –junto con el derecho a la "esperanza"–, no figuran –ni con letras grandes, ni chicas– en ninguna de las Declaraciones Universales. (Hermosísima canción dedicada a Amina, en la que Alfonso Baro acompaña a Lucía con su guitarra y con su voz).



«Republicana…
heredera de la sangre de mi tierra
amamantándonos de sed de libertad.
Hundida en la miseria,
abandonada, criticada,
humillada por su gente.
Luchando y ganando
este pulso al destino
por sus hijos, como siempre».
("Republicana". Lucía Sócam).

«Tras la fe de su mirada
Amina ve pasar el tiempo […]
En la paz arrebatada
que Amina guarda en silencio
implora auxilio al sol naciente
que no castigue a su gente
danzando hacia el viento. 
Amina quiere soñar,
limpiar sus manos y salir.
Amina quiere volar,
quiere ser feliz».
("Amina". Lucía Sócam).

Por último, el el canto de Lucía no podía quedar ausente la denuncia directa y clara de estos "nuevos tiempos" que nos están tocando vivir, en los que triunfa la locura y el desatino de la injusticia y de la impiedad descaradas. Denuncia interpelante a la que David Caro une el desgarro de su guitarra flamenca.





«Quién eres tú 
que emerges del subsuelo 
y disfrazado de consuelo 
intentas detener mis pasos. […]
Quién eres tú 
para privar a alguien de su casa. 
Quién eres tú  
para hipotecar la libre y publica enseñanza. 
Quién eres tú  
para embargar los sueños 
para amordazar las ganas y el deseo. […]
Quién eres tú  
para juzgar a dos personas que se quieren.
Quién eres tú 
para señalarme por la ropa que yo lleve. 
Quién eres tú  
para embargar los sueños 
para amordazar las ganas y el deseo».
("Quién eres tú". Lucía Sócam)

Después de todo lo "dicho, contado y cantado", sólo me queda por formular una conclusión: LUCÍA SÓCAM en su nuevo disco nos transmite y nos contagia una "poÉtica de la solidaridad" que retoma y actualiza los fundamentos de la llamada "poesía social": «Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno» (Gabriel Celaya). Y así es: los cantares de Lucía no lo son; en este caso, porque esta joven cantautora andaluza, a la que admiro profundamente, ha optado, con clara evidencia –como antes decía–, por "tomar partido hasta mancharse"… ¡Benditas sean sus "manchas"!… y, sobre todas ellas, benditas las hermosas "manchas" de su sensibilidad, su solidaridad, su sentido de la justicia y de su ternura.

lunes, 6 de agosto de 2012

DE COMO DESCUBRÍ A «LUCÍA SÓCAM» Y CONOCÍ SUS «VERDADES ESCONDIDAS»

Lucía Sócam.

Lo primero que os sugiero es contemplar la foto anterior. De esta forma empezamos –como debe ser– poniéndole cara a la mujer que va a ser la protagonista de los "cuelgues" de hoy y de mañana aquí DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA. Su nombre es LUCÍA SÓCAM, compositora y cantante sevillana que a mi, desde hace ya tiempo, me tiene absolutamente fascinado con su trabajo de creación y de interpretación; fascinación que trasciende y va más allá de las formas, e incluso hasta del contenido de su expresión –es decir, de sus canciones–, para convertirse en una profunda admiración hacia su personalidad descaradamente joven –nació en 1986–, solidaria, valiente, y, sobre todo, fiel a su identidad sureña y a valores tan radicalmente democráticos como la libertad, la justicia y el compromiso en la lucha –que comparto con ella– de la "defensa radical de la memoria contra el olvido".

En el "cuelgue" de mañana me centraré más sobre su personalidad y su obra, permitidme que hoy me limite a contar como fue mi primer encuentro con Lucía; encuentro auditivo, y de sentimientos e ideales compartidos –que creo que ni ella misma conoce– producido al escuchar su canción titulada "Un hombre andaluz", dedicada a Blas Infante. Os cuento cómo fue la "cosa".

Yo, dada mi identidad andaluza, tengo, desde hace muchos años, como modelo de referencia ideológica a Blas Infante, considerado como "el padre de la patria andaluza". Hombre extraordinario, nacido en julio de 1985 y fusilado el 11 de agosto de 1936 en la carretera que va de Sevilla a Carmona. Fusilamiento cobarde y cruel –como lo son todos–, operado por el "rebaño franquista", contra un ser humano cuyo único delito fue la grandeza de reivindicar tierra, libertad y dignidad para el pueblo andaluz en su conjunto.

Mi conocimiento y mi admiración hacia Blas Infante tuvo su verdadero origen en 1982 cuando inicié la aventura de escribir la primera biografía de Carlos Cano, para Ediciones Júcar. Con ese motivo Carlos y yo compartimos muchas horas de convivencia y largas conversaciones; y fue, en ese contexto, en el que surgió Blas Infante. Carlos, como buen andalucista, lo tenía continuamente presente en sus reflexiones, y consiguió que a mí también me prendiera... Recuerdo que una tarde nos compramos una de las obras maestras Infante: "El ideal andaluz", en una edición publicada ese mismo año por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y como nos pasamos varios días leyéndola y comentándola retirados en una casa que yo entonces tenía alquilada en la sierra de Madrid, concretamente, en Los Molinos.




Conservo aquel libro que compartimos Carlos y yo, y sobre cuyo contenido tanto dialogamos; es emocionante ahora observar en él nuestros subrayados y notas comunes a pie de página, y constatar como todo aquello –con lo que nos íbamos sintiendo cada vez más identificados– se iba reflejando en la biografía que estaba escribiendo: «Andalucía de alma robusta, fuerte y prepotente; Andalucía culta, industriosa, feliz; templo soberano de la voluntad de vivir...; y "la blanca y verde" –a la que tanto le cantó Carlos...; bandera blanca y verde que vuelve a decir paz y esperanza bajo el sol andaluz».

Durante aquellos años, tras la transición y ya en un sólido proceso de consolidación democrática, Blas Infante siempre estuvo presente en el alma y en el genio andaluz –y muy en particular, en el pensamiento y en la ideología de los partidos políticos nacionalistas y de izquierdas–; tanto que en 1984, la Editorial SM decidió reeditar unos cuentos "Cuentos de animales" que Infante había escrito y publicado en 1921... ¡Magníficos, por cierto!...



Aquella reedición, publicada por SM, con la colaboración de la Fundación Blas Infante, fue prologada por Manuel Ruiz Lagos, y a mi me fue solicitada la redacción de epílogo, tarea que realice con inmenso placer dada la pasión personal e ideológica que sentía, y sigo sintiendo, por Infante.

De repente, pasado un tiempo, empecé a constatar que de una forma muy sutil se hablaba mucho menos –y con menor pasión– de Blas Infante, sobre todo a nivel político y administrativo. ¡Sí! estaba ahí, pero menos...

Un día, ya más recientemente, en 2009, con motivo de una conferencia que desarrollé en la Universidad de Granada hice una larga referencia a los "Cuentos de animales" y a su ideología subyacente; hablé de la pasión que compartimos Carlos y yo por Blas Infante; y reivindiqué la necesidad de recuperar la esencia de su pensamiento y del "ideal andaluz"; necesidad que consideraba urgente por aquello de la "defensa de la memoria contra el olvido".

Fue justamente al año siguiente, cuando tuve la oportunidad de escuchar por primera vez el canto de LUCÍA SOCÁM.

Una de las participantes de la conferencia que di en Granada se puso en contacto conmigo para informarme de la edición de un disco titulado "Verdades escondidas" en el que una jovencísima cantautora sevillana había dedicado uno de sus temas a Blas Infante, en concreto el titulado "Un hombre andaluz".


Inmediatamente me hice con el disco, adquiriéndolo por internet –los discos están y hay que comprarlos–.

Tras su audición me quede absolutamente sorprendido, no tan solo por la canción "Un hombre andaluz" –que logró emocionarme–, sino por las 18 que componen el disco; disco que comentaré detalladamente mañana y que, por supuesto, considero altamente recomendable.

He contado toda esta larga historia para situar en su justo lugar el magnífico trabajo artístico, cultural e ideológico que está realizando LUCÍA SÓCAM; Lucía es una mujer que reivindica la memoria contra el olvido y que lo hace con sensibilidad, con la belleza de la honestidad, y con una forma de cantar "jonda", profunda, sincera, con alma, con sangre, con latidos... De ello seguiré hablando mañana; mañana haré referencia mucho más amplia y esplícita a su vida y a su obra...

Y ahora, para concluir este "cuelgue", os propongo escuchar y leer a Lucía rindiéndole su joven homenaje a Blas Infante.






«Ni héroe, ni lider, ni mito
solamente un hombre andaluz.
El “ideal andaluz” humanista
la cultura andalucista.
Mira a su alrededor
donde se mezcla el dolor
con las ganas de luchar,
impotentes, sedientos de vida, de pan,
de justicia y de libertad.

¡Viva Andalucía libre!
Pedid tierra y libertad
¡vamos compañeros!
marchemos unidos
ganaremos esta guerra,
que nuestras raices no se pierdan
bajo el sol de nuestra tierra Andalucía.

La bandera blanca y verde
que renace con la paz y la esperanza.
Aflorando los sueños de esta tierra
con lágrimas sembradas.
La carretera de Carmona
no acabó con la esperanza
la palabra fue su arma
y ni quitándole la vida
puedieron jamás retirle su libertad

¡Viva Andalucía libre!...
Y que al fin seamos libres
nuestra bandera está presente
en el trabajo y el descanso
de las mujeres y los hombres
que sea eterna la sonrisa 
de los niños la inocencia que vuele
que este hombre tiene hambre
de aprender de su sol,
de saber y vivir el amr.
Que esa alma que encierra
los sueños anhelados
abrá las puertas de su corazón.
Ha llegado a hora de que el hombre
se emancipe del hombre».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...