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miércoles, 26 de enero de 2011

PALABRAS DE... Antonio Gala. "Canción y esperanza"

Continúo incorporando al blog textos de escritores contemporáneos referidos a los "cantautores" y a la "canción de autor". Hoy son las palabras de ANTONIO GALA, acompañadas de una imagen de Luis Pastor:
Este texto pertenece al prólogo que Antonio Gala escribió en 1984, como "Primeras palabras", para mi libro "Veinte años de canción en España (1963-1983) Vol. 1. De la esperanza". Considerando que es un texto muy hermoso, en el que Antonio rinden su homenaje a la "canción de autor" y a los "cantautores", me ha parecido interesante reproducirlo completo

«Uno de los dos rieles por donde circula toda mi obra –sin el cual descarrilaría– es la esperanza. (El otro es la búsqueda de la justicia. Entre ambos, aparte de mi obra, sostienen algo mucho más importante: La libertad). Pero cuando hablo de esperanza no me refiero a una actitud sedente, paralizada, alucinógena. No la confundo jamás con la vana ilusión, que es una esperanza acariciada sin fundamento, la sitúo cerca de la "ilusión real", esa hermosa contradicción humana de la que, como de otras muchas contradicciones, alimenta sus verdes cánticos la vida. Para mí, la esperanza –a menudo lo he dicho– es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí y con la lengua fuera a sus hermanas, más altas e importantes, la fe, la caridad, la prudencia, la fortaleza, todas.


«La esperanza es una virtud bajita e inquieta, una virtud con las piernas
muy cortas que, no se sabe como, arrastra tras de sí, a sus hermanas más importantes»

Ilustración de Federico Delicado
Si hay algo que distinga tajantemente al ser humano de todos lo demás –incluidos Dios y los ángeles– es su capacidad de esperanza. De una esperanza activa y consoladora, esa certeza de que los momentos más negros de la noche son los que preceden precisamente al alba. Cuando el contenido copioso y abigarrado de la caja de Pándora se desvanecía, quedó en su fondo un último rehén: el brillo de la esperanza, un patrimonio que el hombre usa en exclusiva mientras su vida dura. Porque cuando concluye la esperanza, sobreviene la muerte verdadera. Mientras hay vida hay esperanza, decimos. Y es verdad. Y también es verdad lo contrario. Lo que empuja a la muerte, lo que mata, no es la desesperación –cuyo oscuro ímpetu es todavía cosa de la vida, su desmelenamiento, su alarido–, sino la desesperanza, cotidiana vanguardia de la muerte.


¿Qué sería del mundo si no hubiera esperanza? ¿A santo de qué se movería, en qué dirección, con cuál  motivo? Se ha pretendido, a veces, que la esperanza es la minadora del presente, el aplazamiento que –por mirar al futuro– deja escapar la flor de hoy. En ese sentido de frágil remisión "sine die", de vergonzante delegación, no uso yo la palabra. Más aún, la detesto. Sin embargo, creo que apenas el presente existe sin su proyección hacia el futuro –un futuro más grande, más abierto, más noble, más alegre– en que cada instante comienza a convertirse.

Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza.

Prologarlo, por tal causa, era un deber para mi conciencia y una feliz necesidad para mi corazón. Es difícil que un libro de sociología equivalga, en una época coronada de espinas, al libro que el lector tiene en sus manos. Para dar las gracias a quienes lo protagonizan y al enamorado coleccionador de tanta humanidad, estampo aquí mi firma. No tiene más mérito que ser esperanzada y solidaria como lo que es esta obra».

martes, 25 de enero de 2011

ISMAEL SÁNCHEZ - I. "fluyendOncEmociones"

En el "cuelgue" que escribí el día 2 de enero, dedicado a Adolfo Langa, hablaba de un conjunto de jóvenes músicos sevillanos que, asumiendo y trascendiendo las "formas" y los "fondos" de la "canción de autor", están apostando por la consolidación de una "nueva canción del Sur". (Posición, por cierto, similar, a la que Alfredo González –protagonista de los "cuelgues" del el domingo pasado– está adoptando en Asturias.) 
  
Entre esos músicos sevillanos hoy voy a centrar la atención sobre un guitarrista excepcional, nacido en Alcalá de Guadaira, en 1972; me refiero a ISMAEL SÁNCHEZ.



Ismael, de formación musical básicamente autodidacta, estudió Matemáticas en la universidad de Sevilla,  y, desde 1996 –tras tomar la decisión de dedicarse profesionalmente a la música– viene desarrollando una intensa y variada actividad como guitarrista, como compositor y como docente.

Sería demasiado larga la enumeración detallada de sus actividades musicales y voy a renunciar a ella para aterrizar, cuanto antes, en lo que considero su trabajo mas personal e interesante; me refiero a la grabación y edición de su disco titulado "fluyendOncEmociones" (2007), uno de los discos que considero esenciales –y de los más escuchados– de mi discoteca personal porque se ha convertido en parte de eso que suelo llamar mi "universo musical" cotidiano.

Pese a ello no quiero dejar de referirme a dos de esas actividades musicales realizadas o emprendidas por Ismael, que me parecen de especial interés, y que pueden ayudarnos a situar la "grandeza" de este andaluz que ama la música y que cuando nos habla de la que él compone –y graba en su disco– nos dice: «Te invito a que oigas estas composiciones de la misma forma en la que se escucha a un amigo que te revela un secreto, una ilusión o un deseo».

Una de esas actividades fue la emprendida en el año 2004 junto con Joaquín Calderón, José Antonio Delgado, Adolfo Langa y Pedro Sosa. Grupo de compositores que integraron un colectivo llamado "Laborautorio", que fueron el germen del movimiento renovador de la "canción de autor"en Sevilla, y los que, en gran medida están haciendo surgir esa "nueva canción del Sur", a la que anteriormente me refería. 

Cartel del colectivo Laborautorio.
Magnífica representación gráfica –o metáfora visual– del trabajo de renovación
y de experimentación musical que desarrollaron sus componentes en el año 2004.

La otra actividad de Ismael Sánchez, que considero importante resaltar, es la que realiza en el ámbito de la creación musical para niños y niñas de Educación Primaria e Infantil; ámbito complejo, nada fácil, y a la vez apasionante, en el que Ismael se mueve con una gran inspiración: En 2004, escribió y produjo, junto al autor argentino Gustavo Arduini, el musical "La isla del tesoro"; en 2006 trabajó con las editoriales "La Ñ" y "Algaida", creando y produciendo las composiciones musicales complementarias a los libros de texto de Educación Infantil; y en el 2008, compuso la banda sonora original de la obra "El niño que no quiso jugar a la guerra", para la compañía Hupa Teatro.

Y, con todos estos antecedentes, que ponen de manifiesto la gran experiencia musical acumulada por Ismael, ¡ahora sí!..., dejadme que os hable –apasionadamente– del disco que grabó –sin prisas– entre octubre de 2005 y mayo de 2007, con el sugerente título de "fluyendOncEmociones"; un disco que es simplemente eso: "once emociones hechas música con capacidad de emocionarte"; un disco tan bello y sugerente como el dibujo de su portada, obra de Manuel Domínguez Guerra.


En "fluyendOncEmociones", Ismael desarrolla toda su sensibilidad musical revelándonos su raíces y sus pasiones jazzísticas –ya latentes en 1996 cuando creó el grupo "aLTriO Quarter– que se funden con cadencias arabescas y aires sureños de ida y vuelta. Un disco en que canaliza y da salida a toda su experiencia y su sabiduría musical, tanto en el terreno de la composición, como de la interpretación.

Yo no sería capaz de poner el acento, o la lupa, sobre una de los once emociones de Ismael Sánchez porque todas me emocionan: Su obertura "A contracorriente", "Lo que debiera ser", "El aire del Pay-pay", "Y tú" –con la voz de Rocío Parrilla–, "Tras de ti", "Sakin a-n-nahr", "Donde el viento gira", "Ida y vuelta" –con la "músicavoz" de Adolfo Langa y la armónica de Álvaro Gandul, "Y nuevamente tú" y "Canción de ida y vuelta", tema con letra de Leo Minax en al que aportan sus voces el propio Leo, Joaquín Calderón y Adolfo Langa.

De lo que sí me siento capaz es de recomendar este disco que, por esas cosas de la crisis de la industria –¡siempre la "cabrona" crisis!–, lleva varios años en la calle y todavía no ha recibido la acogida y la gratificación que merece... ¡Sí, gratificación!... porque los discos nacen para ser escuchados y si, por culpa de quien sea, no se escuchan, pues claro, ellos también tienen –y no seré yo quien se lo niegue– su derecho a cabrearse... Así que si el disco os interesa podréis obtener mas información acudiendo directamente a Ismael en:  www.ismaelsanchez.com

ISMAEL SÁNCHEZ - II . Y Vicky Luna contribuyendo al desbordamiento de la sensibilidad.

Ismael Sánchez, además de las actividades musicales ya citadas, a lo largo de estos últimos años ha acompañado a la guitarra a cantantes como Fernando Arduán, Chiqui y Joaquín Calderón, Alberto Senda, Adolfo Langa, Jose Antonio Delgado, o Patricia Fernández..., actividad que se vio sometida a un proceso de transformación muy interesante, cuando en 2008, se encontró personal y musicalmente con VICKI LUNA y tomaron la decisión de formar un dúo.


Vicki Luna, también sevillana, de padres cordobeses, tras mantener algunos "coqueteos" con el teatro y la danza, en 1996 decidió empezar a dedicarse a la música formando parte de varias bandas locales y trabajando como músico de estudio grabando coros en discos de diferentes artistas.


En 2003 formo parte del grupo Las Niñas, junto con Aurora Power y Alba Molina, con el que grabó dos discos: "Ojú" (2003) y "Savia Negra" (2005). 

Finalizada aquella experiencia, y disuelto el trío, Vicky continuó cantando con Alba Molina, y posteriormente, ya como voz solista, junto al guitarrista Pepe Delgado y el saxofonista José Luis "Soberao".

Fue por entonces cuando se produjo el encuentro de Vicky con Ismael, y cuando tomaron la decisión de formar un dúo en el que se unen la extraordinaria voz de Vicky, y la guitarra de Ismael que también se decide a cantar; fusión de sensibilidades "que nos recuerdan unas veces el acento exquisito del swing de Nueva Orleans, y otras veces los tintes cálidos de la música Brasileña".

Ismael Sánchez y Vicky Luna. (Foto: Manuel Ramos)
Se trata, en consecuencia de un joven proyecto que empieza a abrirse camino, despertando un verdadero interés, en el que el nuevo dúo realiza adaptaciones o arreglos –realmente sorprendentes–, e interpreta, canciones de compositores amigos como Paco Cifuentes, Leo Minax, Javier Ruibal, Eva Cortés, Joaquín Calderón o Xavi Garriga...; temas del alma seleccionados de Antonio Carlos Jobin, Stevier Wonder o Michael Jackson...; y sus propias canciones.

En este momento Vicky e Ismael, que están ofreciendo conciertos por toda España, preparan su primer disco; disco que personalmente tengo muchísimas ganas de tener en mis manos, porque –por lo que he podido escuchar en algunos vídeos– será un disco más que entrará, por la puerta grande, en el universo sonoro de muchos de los que amamos la música de calidad... ¡Ojalá que sea pronto!

lunes, 24 de enero de 2011

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA. Previos apasionados a un centenario - I


El próximo 18 de marzo se conmemora el centenario del nacimiento de GABRIEL CELAYA: gran poeta y amigo del alma. 

Estoy seguro, ¡ojalá me equivoque!, que será una celebración a la que no se le dará tanto "bombo y platillo" –por los dos bandos, o mejor, por las dos "bandas"– como a los centenarios de otros poetas...,  y es que Gabriel era demasiado humilde, demasiado coherente, demasiado "rojo", demasiado enamorado, demasiado honesto, demasiado bueno, demasiado claro, demasiado incómodo...

Pase lo que pase, o mejor, pase como pase, la celebración del centenario de Gabriel, aquí vamos a irlo preparando y anticipando con lo que he llamado unos "PREVIOS APASIONADOS"... Hacerlo me resulta absolutamente necesario, entre otros, por dos motivos –los más primarios y elementales–: porque a él le pertenece el nombre de este blog: "CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA", y porque nos quisimos mucho, igual que a Amparichu, la mujer de su alma.

El primer "PREVIO APASIONADO AL CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA" va a ser un reportaje fotográfico totalmente inédito.

En el año 1985, yo impartía clases en las Escuela de Magisterio ESCUNI –entre otras asignaturas daba una optativa que se llamaba "Música, canción y pedagogía"–; pues bien, ese mismo año los alumnos y las alumnas, creo recordar que de 3º, montaron la obra de teatro "El relevo", que Celaya escribió en 1963.

El día del estreno, que se hizo en el gimnasio de la escuela, llamé a Gabriel y a Amparo, los recogimos mi compañera y yo en su casa y, encantados, participaron en el acto. Se lo pasaron en grande –¡cómo sonreía el poeta! ¡que belleza tan mágica tenía su mirada!– y charlaron largo y tendido con los alumnos y alumnas. Por cierto, una de esas alumnas era Elena de Borbón, que ese año creo que cursaba segundo de Magisterio.

Estas son las fotografías inéditas de aquel día. Este es mi primer "PREVIO APASIONADO":


En el primer plano Gabriel Celaya, Amparichu Gastón
y Justina Sánchez, Directora de la Escuela.
La obra fue un éxito y aplaudimos como locos. Gabriel sonreía.
Después de la representación Gabriel conversó con los alumno/actores.
¡Cuanto disfruté sintiéndole feliz entre tanta gente joven!
La conversación de Celaya con los alumnos se prolongó
casi dos horas.
Dejadme decir por último que era muy difícil dejar
de enamorarse de un hombre como este. La mirada de Amparo
no podía ser más apasionada, ¡cuánto se querían!

domingo, 23 de enero de 2011

ALFREDO GONZÁLEZ I - "De sorpresa en sorpresa"

Hoy me dispongo a comentar los discos "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" grabados y publicados, en 2008, por ALFREDO GONZÁLEZ, pero, de entrada, quiero advertir que no sé si al final terminaré haciéndolo, o me iré –como suele decirse en mi tierra– "por los cerros de Úbeda"... Y es que las canciones de Alfredo –que hasta ahora no había escuchado– me han causado una gran impresión, y, de paso, le han dado mucho "curro" a mis reflexiones y a mis pensamientos.

Alfredo González
Para evitar que efectivamente empiece a enrollarme, y parezca que he dejado a Alfredo al margen –aunque se lo tendría merecido porque él es el culpable de todo lo que voy a escribir– quiero aclarar que este primer "cuelgue" será una "introducción" que se concretará en el cuelgue siguiente. (De todas formas voy a poner un par de fotografías de Alfredo para que todo el mundo sepa de quien estoy hablando).

De entrada he de decir que yo, en esto de escribir sobre la "canción", siempre ando como de "retirada"...; escribo un libro –que siempre suele ser voluminoso– y pienso: "Y ahora dedícate a la pedagogía y a la enseñanza que es lo que te da de comer"... Pero lo cierto es que, por unas u otras razones, nunca lo he cumplido y siempre he vuelto al encuentro con la canción –será que es como una amante apasionada a la que uno le es voluntariamente fiel hasta la muerte.

Mi última intención de retirada fue en 2007 cuando terminé de escribir los tres volúmenes –más de mil quinientas páginas– de "...Y la palabra se hizo música"... –quedé "agotao"–. Después de aquel parto –al que tuve que añadir un "mano a mano" con mi corazón– estuve tres años alejado de la canción hasta que, en 2010, surgió el Centenario de Miguel Hernandez, el libro "¡Dejadme la esperanza!" –dedicado a su poesía cantada–, su presentación en la Feria del Libro de La Habana –que fue fantástica e inolvidable–, mi encuentro con Silvio Rodríguez y mi propósito de escribir un libro sobre su Po-Ética y, más recintemente, el abandono temporal del libro de Silvio, para poner en marcha este blog llamado "Cantemos como quien respira" al que estoy dispuesto a entregarme por completo, mientras el cuerpo aguante.

He de confesar que en el periodo comprendido entre los años 2007 al 2010 seguí con mis asuntos y proyectos pedagógicos, empecé a diseñar la "fonoteca" de la que ya hablamos, y me limité a escuchar y a disfrutar de la música y de las canciones que conformaban, de forma habitual, mi universo sonoro...; es decir, he estado bastante tiempo alejado –aunque no del todo– de las nuevas generaciones de creadores –compositores, poetas y cantantes– que iban surgiendo.

Cuento todo esto, para decir que tras los tres años que últimamente he estado alejado de la que podríamos llamar nueva canción de autor, ahora al reencontrarme con ella –gracias, o por culpa, del blog– ando de sorpresa en sorpresa. Sorpresa sobre todo ante la genialidad de jóvenes creadores como Alfredo González y otros de los que, día a día, vengo escribiendo en el blog y lo seguiré haciendo.

Con todo ello, estoy llegando a una conclusión –que por supuesto es personal–: creo que cultural, poética y musicalmente nos encontramos frente a una generación de nuevos creadores, que siendo fieles a lo que podríamos llamar la esencia de la "canción de autor" –por ejemplo, a su deber de autenticidad y de proyección de la realidad– la están transformando muy positivamente tanto en lo que se refiere al contenido de los textos, como al tratamiento de las composiciones musicales y a las formas o tonos de interpretación.

A veces le he escuchado decir a mi amigo Luis Eduardo –me refiero a Aute– que los nuevos cantautores son los "raperos"; por supuesto, no se lo voy a negar, pero siempre que no se caiga en un reduccionismo progre y limitativo...

Yo, personalmente, añadiría algo más: Los nuevos cantautores son estos jóvenes compositores, poetas e intérpretes que con sus posibilidades, con sus pocos medios, y con mucho trabajo y sensibilidad están creando proyectos como "4 bajo par" –del que hablábamos el pasado viernes– y discos como "Dudas&Precipicios" y "La nada y tú" de los que voy a hablar –¡lo juro!– en el siguiente "cuelgue".

De cualquier forma, a estas alturas, deberíamos empezar a prescindir de "etiquetas"; cada uno compone y canta como puede, quiere y le da la gana, y lo importante no es que el resultado encaje en el estilo o en el género "x", "y" o "z"; lo único importante es que las canciones resultantes tengan calidad poética y musical; que sean honestas; y, sobre todo, no me cansaré de decirlo, que puedan llegar a emocionarnos... "La emoción" es para mí la clave de la comunicación artística en cualquiera de sus manifestaciones.

ALFREDO GONZÁLEZ II - Dudas, precipicios y emociones.

Para no irme "por los cerros de Úbeda" en este segundo "cuelgue" sobre Alfredo González, lo iniciaré como debe ser, o sea, al modo tradicional: 

Alfredo González nació en Turón (Asturias), en 1981, y es, según se define a sí mismo, «pianista de título, guitarrista de adopción y escritor de servilletas por cuestiones de azar». 

En el año 2004 editó su primer disco titulado "La vida de alquiler" –con títulos tan sugerentes como "La sombra de la libertad", "Perdido en tu equipaje", o "Fumarse la realidad"–; ha colaborado con el grupo Llangres –extraordinario grupo de folk asturiano–, y en 2008 grabó dos nuevos discos: "Dudas y precipicios" y "La nada y tú", obra cantada en lengua asturiana, sobre textos de poetas como Antón García, Nacho Fonseca, Ana Vanessa Gutiérrez, Xandru Fernández, Sergio Gutiérrez Cambror, Pablo Texón o Berta Piñán.

Hechas las presentaciones –y cumplidas, en consecuencia, las formalidades al uso–, voy a intentar desentrañar los motivos del impacto –inesperado y muy positivo– que me han producido las canciones de Alfredo.

En primer lugar Alfredo, al igual que otros compositores y "escritores de servilletas" de su generación, ha conseguido, con sus creaciones, romper cualquier tipo de estereotipo aplicable a la canción; su obra es imposible de encasillar porque en ella lo que vive es la música en su plenitud, sin corsés, sin límites, sin fronteras. 

En Alfredo, y en sus creaciones, conviven las "formas" y los "fondos" de la "canción de autor", el universo sonoro y de ruptura del rock, y hasta las tonalidades clásicas que le tatuaron en su sensibilidad sus infantiles y adolescentes estudios de piano; y todo ello entrecruzado y fusionado, de forma que en cualquiera de sus canciones se ponen de manifiesto, y son perceptibles, esos tres "ramalazos" musicales.

Para Alfredo en una canción la palabra y la música son dos lenguajes que necesariamente tienen que entenderse y complementarse –como si estuvieran dialogando o incluso, para ser más claro, como si estuvieran "bien-haciendo" el amor entre ellos–; hecho que se evidencia en sus discos y, en especial, cuando se le escucha cantar en directo acompañándose con el piano. Realidad perceptible –hasta la emoción– en temas de su disco "Dudas y precipidios" como "A borbotones", "El último taxi", "Piernas de marioneta" o la canción que da título al disco y que Alfredo incorpora como una sorpresa final que, como tal, resulta inesperada.



En el contexto de la relación letra/música que acabo de describir, los textos que Alfredo escribe para sus canciones en "Dudas y precipicios" –escritos en servilletas, o en lo que pille, cuando el corazón y la mano se lo reclaman– tienen una importancia radical y, al menos, a mi –porque esto es muy subjetivo y a cualquier otra persona puede que no le pase– han logrado prenderme y emocionarme por varios motivos que voy a intentar explicar.

Decía Manuel Vázquez Montalbán que "las canciones son a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantan y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad".

Siguiendo esa misma línea de pensamiento yo diría, en primer lugar, que las canciones de Alfredo González lo que fotografían más que "suspiros", son "latidos": los sístoles y los diástoles acelerados, o mimosamente pausados, dependiendo de las circunstancias que nos tocan vivir. "Latidos a borbotones", como estos:

"Yo que limpio con alcohol las despedidas,
que alquilo comprensión en las esquinas,
que pago a plazos la felicidad.
Yo que robo de tu piel las coordenadas,
que pongo el pecho cuando me disparan,
que canto porque no sé respirar".

En segundo lugar, las canciones de Alfredo son paisajes interiores –paisajes del alma– en un tiempo y en unas circunstancias muy concretas; este tiempo tan lleno de dudas y de precipicios frente al que, con demasiada frecuencia, nos invaden, a traición, la soledad, la desesperanza, la rutina, la tristeza, o el desamor... 

Tiempo en que parece que no nos quedan otros caminos mas que "jugarse a la ruleta rusa las llaves de la libertad", "renunciar a ganar las batallas perdidas", "aparcar el corazón junto a la camisa porque no lo vamos a utilizar", "jugar a perder con la sangre fría de un suicida", "palpitar como un colibrí con la piel de las alas gastada", "tirar por tirar", "hablar por hablar" "jugar por jugar"... y cuando podemos, cuando tenemos la posibilidad, engancharnos a la esperanza "como un pendiente atrapado a su nariz"... Paisaje interior teñido de tonalidades dolientes, pero que en la voz y con la música de Alfredo González ha logrado emocionarme.... ¡Alfredo no te puedes hacer idea hasta que punto!

Y en tercer lugar, y concluyo, en las canciones de Alfredo, como dice Vázquez Montalbán, están sus propias huellas..., no las huellas del día a día –o de la noche a noche–, sino también las de sus sístoles y diástoles esperanzados...

Vuelvo a mirar la cubierta de su disco "Dudas y precipicios" y al fondo me deslumbra un punto de luz que me hace recordar el final de una de sus canciones: "Sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue buscando, sigue...".

                              ***********

En este momento me percibo francamente bien; creo que he logrado expresar lo que ya hace unos días me hizo sentir Alfredo González cuando le escuché cantar en Libertad 8. y lo que me han sugerido sus canciones, que he escuchado un montón de veces antes de escribir la primera palabra de este "cuelgue"...

Después, en la tercera parte, hablaremos de "La nada y tú"; creo que es un disco que merece un tratamiento aparte.

ALFREDO GONZÁLEZ III - "La nada y tú", o el aliento que enciende la sangre.

"La nada y tú" es el título del disco que Alfredo González grabó y publicó el mismo año que "Dudas y precipicios", es decir, en 2008.

Se trata de un hermoso disco que entronca, o se vincula, con la corriente literaria conocida como el "Surdimientu" ("Surgimiento") que se ha venido manifestado, en Asturias, a través de varias generaciones, comprometiéndose con el renacimiento de la cultura, y especialmente de la literatura, en lengua asturiana. 


Disco, compuesto de diez canciones, en las que Alfredo musicaliza, adapta e interpreta textos poéticos de varios escritores asturianos de su generación, o próximos a ella. Concretamente los siguientes: Antón García (Tinéu, Tuña, 1960), Sergio Gutiérrez Cambrol (Lieres, Siero, 1985), Xandru Fernández (Turón, 1970), Nacho Fonseca (Pola de Siero, 1951), Auelio González Ovies (Bañuges, Gozón, 1964), Berta Piñán (Caño, Cangas de Onís, 1963), Ana Vanessa Gutiérrez (Urbiés, Mieres, 1980), y Pablo Texón (Felechosa, Aller, 1978).

Musicalmente "La nada y tú" se mueve en la misma perspectiva y en el mismo tono que enunciaba en el "cuelgue" anterior respecto a "Dudas y precipicios"; pero, en este caso, Alfredo le da un especial protagonismo a su piano, dejando "entre-escuchar", de una forma más evidente, su sensibilidad hacia las sonoridades clásicas, y a las formas y modos de la "canción de autor"; incluso, hay momentos, en que, me parece percibir aires de folk asturiano que, por otra parte, son inevitables habiendo trabajado con el grupo Llangres, y, más concretamente, con Esther Fonseca, voz en dicho grupo.

Alfredo
González
Respecto al contenido de las canciones, interpretadas en lengua asturiana, "La nada y tú" nos sumerge en un extraordinario y bellísimo itinerario entre el amor y el desamor. Por una parte el amor que resignifica y llena de sentido a la vida; que es la vida en sí misma.

«Pa la vida nun quiero otru equipaxe
que l'aliendu encendiéndome la sangre...
Nun me faen falta más qu'éstes dos manes
tengo'l vientu xiblando nes vidayes.
Fixi lluz col rellumu los tos llabios
y esbillé del to cuerpu los raigaños».
 ·················
«Para la vida no quiero otro equipaje
que el aliento encendiéndome la sangre...
No me hacen falta más que estas dos manos.
tengo el viento silbando en las sienes.
Hice luz con el brillo de tus labios
y escogi de tu cuerpos mis raíces».

«Págame amor, con sólo amor
y, si non, quédate'l vueltu».
·················
«Págame amor, con sólo amor
y, si no, quédate el cambio".

Y frente al amor, sus rupturas, las ausencias, las añoranzas, los recuerdos, y, a fin de cuentas, el desamor. Dolorosas experiencias que se hacen presentes en "La nada y tú" en hermosísimas canciones como "Alón", "Cuando yo te tení" o "Como l'azul al cielu", canción en la que participa, con su prodigiosa voz, Esther Fonseca.

«Y vuelvo
a buscate nos suaños,
faesme falta
como arena al desiertu,
como al monte la lluvia,
como l'azul al ciulu,
como al barcu la vela. [...]
Esmigayo les hores
yá nun m'importa'l tiempu.
Desque tas n'otros llabios
la vida nun la quiero».

En fin, "La nada y tú" es un disco del que seguiría escribiendo más y más... "Muerte natural", "Si muerro antes que tu" o "Nun voi mirar p'atrás", canción con la que finaliza el CD y en la que se puede escuchar la voz de Pablo Texón recitando sus propios versos: 

"Nun voi mirar p'atrás [...] 
prometo qu'esta nueche
voi faceme nueche
y voi rime de tolos que mir'ais p'atrás
en cuantes qu'atapez».
···············
«No voy a mirar para atrás [...]
prometo que esta noche
voy a hacerme noche
y voi a reírme de todos los que miráis hacia atrás
en cuanto amanece».

Y por último no quiero olvidar a los músicos que acompañan a Alfredo González en este disco, que me permito recomendar a cualquier persona sensible a la que le guste gozar con la belleza; esos músicos son:  Sergio Rodríguez –que a la vez ha dirigido la producción musical–, Antón Ceballos, Lisardo Prieto, Rubén Bada y Willy González.

Y EL UNIVERSO MUSICAL DE FEDERICO GARCÍA LORCA SIGUE CRECIENDO. HOY YA PUEDO CONFIRMAR QUE LOS 52 POEMAS DEL LIBRO "POEMA DEL CANTE JONDO" HAN SIDO MUSICALIZADOS Y CANTADOS.

AYER FUE UN DÍA MUY ESPECIAL EN EL QUE HE RECIBIDO UNA DE ESAS PEQUEÑAS PERO MARAVILLAS "ALEGRÍAS" QUE TE LLEGAN DE PRONTO SIN ESP...