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viernes, 27 de julio de 2012

TERESITA FERNANDEZ . TESTIMONIOS Y ADMIRACIONES EN TORNO A UNA GRAN MUJER.

Teresita Fernández.
(Fotografia Eva Rubio).

En estos dos últimos días se ha producido una de esas situaciones mágicas que surgen como consecuencia de la comunicación que mantenemos diariamente a través del blog... He recibido muchos corrreos –la mayoría de gente joven– pidiéndome que ampliara la información sobre esta gran mujer "maestra y trovadora cubana" llamada TERESITA FERNÁNDEZ...

A través de esos correos he podido darme cuenta de que a Teresita no se le conoce demasiado en España, hecho que me ha hecho pensar, durante estos días, en que es realmente una pena que a lo largo de nuestra vida se nos "escape" la posibilidad de conocer a personas tan extraordinarias como ella; en este caso conocer a una MUJER –así, con mayúsculas–; una mujer que rompe con todos los estereotipos machistas de siempre y que nos demuestra que –glosando y robándole las palabras a Celaya– la feminidad, o mejor, la fuerza y la identidad femenina son auténticas «armas cargada de futuro».

Así pues, aunque tenía previsto dedicar este cuelgue a la relación poética y musical que en su día se estableció entre Teresesita y José Martí, antes de hacerlo voy a realizar una breve aproximación biográfica a esta gran mujer que, como decíamos ayer, ella misma la sintetiza con estas palabras: «Yo soy una maestra que canta»


Teresita Fernández en Santa Clara a los dos y diez años de edad.
(Fotografías tomadas del libro «Yo soy una maestra que canta» (Ed. Unión)
de Alicia Elizundia Ramírez).

Teresita del Carmen Julia Rosa Fernández García, nació en la ciudad de Santa Clara (Cuba) en el mes de diciembre de 1930.

Con solo cuatro años empezó a cantar en la emisora de radio de su ciudad natal en el programa "Hora Martha", que dirigía su madre Amparo García.

Aunque su madre deseaba que Teresita fuese pianista, ella decidió enfocar su vida por otros derroteros; lo que a ella le gustaba de verdad era cantar, tocar la guitarra y escribir poesía, –o sea, desde siempre tuvo alma de cantautora–. Por otra parte, ella tuvo, desde siempre, una clara vocación de maestra; deseaba dedicarse a la enseñanza.

En 1944 comenzó a estudiar en la Escuela Normal de Maestros, graduándose, en 1948, como Maestra Normalista. Nada más obtener el título empezó a dar clases sin dejar, por ello, de cantar  –lo hacía continuamente en su escuela–, y de escribir y publicar sus poemas en varios periódicos de la época.

En 1952 obtuvo el título de profesora de Solfeo, Teoría y Piano, y dos años más tarde ejerció como profesora ayudante de música en la Escuela Normal.

En 1957 se trasladó a vivir en La Habana donde se graduó en Doctora en Pedagogía y obtuvo, por oposición, la cátedra como profesora de música, solfeo y coro en la Escuela Normal de Maestros de Santa Clara.

A partirr de ahí, Teresita Fernández empezó a darse a conocer como trovadora en una gran variedad de programas de radio y de televisión; inició sus conciertos y recitales; actuó, en 1967, en el Festival Internacional de Varadero; y un año más tarde en el Festival Nacional de la Trova en Santiago de Cuba.

Teresita Fernández con Bola de Nieve en el restaurante
Monseigneur, en Ciudad de la Habana.
Bola de Nieve un buen día piropeó a Teresita diciéndole:
«Usted no necesita más adorno que la canción».

En 1974 Teresita Fernández fundó la Peña de los Juglares en el Parque Lenin; peña que mantuvo activa todos los domingos durante diecisiete años.

Viajó a España, por primera vez. en 1991 para participar en la primera muestra Iberoamericana de Narración Oral y Escénica; y en el Festival Juvenalia de Madrid, que fue donde personalmente tuve la oportunidad y la suerte de conocerla.

Entre su discografía figuran las siguientes obras: «Teresita y sus canciones» –disco editado en los años sesenta–; «Mi gatico Vinagrito» (1988); «No puede haber soledad» –grabado en directo en el año 2000 y editado en 2006– y «Teresita canta a Martí» –ambos publicados por el Centro Pablo de la Torriente–; «Vamos todos a cantar» (2002) –homenaje que le brindaron varios trovadores cubanos–; y «Teresita en nosotros» (2007), disco en el que participaron Sara González, Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Amaury Pérez y la propia Teresita.


Para completar este "cuelgue" voy a copiar, en primer lugar, dos testimonios sobre Teresita Fernández que nos aproximan a su verdadera personalidad. El testimonio de Víctor Casaus –director del Centro Pablo de la Torriente, de Cuba– y el del gran trovador cubano Silvio Rodríguez.

«Teresita –dice Víctorha llenado, llena un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad».


«En julio de 1967, recién salido del servicio militar –escribe Silvio Rodríguez en la presentación del disco «Teresita Fernández en nosotros», los fundadores del joven (grupo poético) Caimán Barbudo me invitaron a un recital llamado "Teresita y nosotros". Era un acto de identificación con la trovadora de Santa Clara, cuyo master de juglaría se basaba en una poética personal entonada, como después supe que le hubiera gustado poseer a varios de aquellos jóvenes poetas. Creo que fue mi primer recital y no fue un mal comienzo. Por un lado profundicé lazos con amigos escritores de mi generación y por otro me acerqué, para siempre, a la trovadora con quien más similitudes tenía, en cuanto a origen y formas. Por entonces Teresa cantaba en "El Coctel", night club que sobrevive en plena Rampa, zona de operaciones que me tocaba por haber empezado a trabajar en televisión a unos metros de distancia. Me hice asiduo al lugar por la fascinación de escucharle algunas de las canciones que están en este disco. Con ellas me enamoré de su arte único en aquel rinconcillo de la noche al que llegaba a la hora  que podía. Si Teresa estaba cantando, me volvía una estatua, pero después me iba escurriendo por el murito hasta su lado. En más de una ocasión me brindó su guitarra para que dijera algo a su auditorio [...].


Silvio Rodríguez, Teresita Fernández y Marta Valdés
en la Peña de Los Juglares, en el Parque Leni. 1975


Todas las generaciones de niños cubanos, desde hace cuarenta años hasta nuestros días, han cantado las hermosas versiones que hizo Teresita de Gabriela Mistral, además de sus propios y sabios poemas. Porque había pocas canciones infantiles y porque las de ella estaban entre las mejores [...]».

Relacionadas con estas últimas palabras de Silvio –consciente de que este "cuelgue" se va a alargar más de lo acostumbrado–, no puedo resistirme a transcribir algo que me contaba anoche, a través de un correo electrónico, un buen amigo cubano; me refiero al diseñador Robertiko Ramos, ser humano de extraordinaria sensibilidad como se pone claramente de manifiesto en el siguiente testimonio:

«Todos los niños conocíamos y conocen a Teresita Fernández; tengo una anécdota con ella, que es muy linda y recuerdo con mucho cariño... Cuando yo tenía 6 años enfermé de "meningoencefálitis viral", una enfermedad muy fuerte que en su variante bacteriana puede dejar secuelas motoras, pués es una enfermedad neuro-motora... A esa edad se empieza en la escuela y se aprende a leer. Mi madre –que es una técnico medio pero que se ha hecho de un nivel de master en la vida a golpe de lectura y sed de conocimientos–, para que no me atrasara en la escuela, me enseñó las primeras letras según lo orientaba la maestra; pero yo que poseía una gran curiosidad con todo, pedía saber más... La enfermedad duraba un mes de reposo, en ese tiempo aprendí a leer y leía muy bien además. Mi madre me regaló "Veintemil leguas de un viaje submarino", "Los hijos del capitán Grant"... y también cayó en mis manos "La Edad de Oro", de José Martí (nuestro Martí)... Creeme que lo devoré...




Un día –pasado quizá un año de mi enfermedad– en mi escuela, que quedaba en La Habana Vieja, algunas tardes de la semana nos vinculaban a las actividades que se celebraban de la Casa de la Cultura del municipio. En una de esas tardes, apareció una señora muy simpática, con espejuelos y guitarra, y resulta que era la señora que cantaba aquello que todos nos sabíamos de "Vinagrito es un gatico que parece de algodón...". Yo me quedé de una pieza; recuerdo muy bien aquel momento, hasta que Teresita tenía puesta una blusa blanca como de artesanía mexicana, con flores recamadas de estambre de rosa mexicano y verdes, y azules... En fin, que entre canción y canción, Teresita preguntó si conocíamos el libro “La Edad de Oro”... Todos los niños muy disciplinado, aunque no lo conocían gritaron: “Sí”... Y ella siguió preguntndo: “¿Y conocen la historia de "Los tres héroes"?”...Y todos, automáticamente que SIIIIIIIIIIÍ... y la cosa se puso dura, pués Teresita preguntó: “¿Quienes son los tres héroes?... Silencio...; y entonces este Robertiko, solo que más chico (creo que uno es siempre el niño que fue) se levantó y dijo de pie, rodeado de niños-robots que hacían silencio: "Bolivar, San Martín e Hidalgo!!!!"... y empecé a decir después: “Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo..." (Texto de Martí)... Y Teresita bajó la guitarra de sus piernas, se quitó los espejuelos y se emocionó al oir a este “cabroncillo”... y pidió un aplauso para mí... Es increible como aún me sé de memoria eso de "Los tres héroes"». (¡Precioso testimonio de un amigo, del que hoy no he podido prescindir!).

Mañana, todavía seguiré hablando un poquito de Teresita Fernandez, en concreto, de su pasión hacia los versos de Martí... Ahora solo me queda, darle especialmente las gracias a Roberto Ramos por su amistad, por sus palabras y, sobre todo, por su sensibilidad... ¡Gracias Roberto!

jueves, 26 de julio de 2012

MANUEL CUESTA LE CANTA A «EL TEMPLO DE LAS BORRACHERAS»

Vuelvo a repetir este "cuelgue" añadiendo, seguidamente el video grabado en Libertad 8 en el que MANUEL CUESTA canta su nuevo tema dedicado a ALEJANDRO ROMANO y su «TEMPLO DE LAS BORRACHERAS».




El pasado día 18 le rendimos una sencilla, pero muy entrañable fiesta-homenaje a Alejandro Romano, felizmente responsable del conocido blog «EL TEMPLO DE LAS BORRACHERAS». Un blog que es, en realidad una concreción y todo un símbolo de la pasión que este gran argentino siente por la "canción de autor", y de la acogida que "ofrenda" a todos los músicos y cantautores españoles que viajan a su país.

Aunque a lo largo de la mañana, o primera hora de la tarde, colgaré una amplia crónica fotográfica de lo que aconteció anoche en la Sala Libertad 8 –lugar en el que se celebró la fiesta-homenaje–, quiero destacar un hecho sencillo, pero muy entrañable, que protagonizó Manuel Cuesta y que, desde mi punto de vista, fotografía uno de los rasgos más característicos de la "canción de autor" como género musical, me refiero a su capacidad para convertirse en crónica cantada de realidades y de sentimientos concretos; o mejor, en ser, como diría Manuel Vázquez Montalbán, «fotografía de los suspiros tolerados, o prohibidos, de una sociedad concreta y de los seres humanos que la integran».

Pues bien, en el inicio de la fiesta-homenaje del pasado miércoles Manuel Cuesta estrenó una hermosa canción dedicada a «EL TEMPLO DE LAS BORRACHERAS»; una canción en la que Manuel, efectivamente, logró fotografiar los sentimientos de todos los que nos habíamos reunido, en Libertad 8, para expresarle a Alejandro Romano nuestra amistad, nuestro cariño y nuestro agradecimiento... ¡Pura "canción de autor"!

Le he pedido a Manuel que me autorizara para reproducir el texto de su canción, y, como siempre,  he encontrado en él su más absoluta colaboración, ¡aquí la tenemos!... Es, lo que podríamos llamar: «un riguroso estreno»... Ahora falta escuchársela cantar...; ¡pues nada!, a perseguirle en sus conciertos, y a pedirle que nos la cante... ¡Gracias Manuel!

Manuel Cuesta.
«Un lugar en el mundo,
una barra en la que apoyarse,
un santuario civil, una fiesta,
una tregua para no derrumbarse.
Un bálsamo para las heridas
dulcemente cerradas con un buen tequila,
un oasis, una bienvenida,
el sabor que nos deja la derrota de una mala partida.

Cuando ya no me quedan trincheras,
ni lugares donde refugiarme,
cuando la suerte es una ramera
y la tristeza mi único estandarte.
Cuando el sistema nos robe la primavera
y no se sepa dónde ni encontrarte
iré al TEMPLO DE LAS BORRACHERAS,
allí comienza este viaje.



Un Kamchatka particular,
un lugar en el que resistir,
un escenario donde soñar
pero también en el que compartir. 
Canciones contra la nostalgia,
y que no falte el vino a ningún parroquiano,
un fuego por arte de magia,
promesas cumplidas junto a un buen asado.

Cuando ya no me quedan trincheras,
ni lugares donde refugiarme,
cuando la suerte es una ramera
y la tristeza mi único estandarte.
Cuando el sistema nos robe la primavera
y no se sepa dónde ni encontrarte
iré al TEMPLO DE LAS BORRACHERAS,
allí comienza este viaje.


Manuel Cuesta.
Y la música siempre sonando
en los sitios que quedan vacíos,
un brindis por los que se marcharon
y tu casa esperando a este lado del río.
"A cántaros", "Vine del norte", "Volver"
"Pongamos que hablo de Madrid",
"Mediterráneo", "Ojalá", "Las cuatro y diez",
"Te recuerdo Amanda",
"Quién me ha robado el mes de abril".

Cuando ya no me quedan trincheras,
ni lugares donde refugiarme,
cuando la suerte es una ramera
y la tristeza mi único estandarte.
Cuando el sistema nos robe la primavera
y no se sepa dónde ni encontrarte
iré al TEMPLO DE LAS BORRACHERAS,
allí comienza este viaje.


Alejandro Romano en Libertad 8.
Cuando ya no me queden quimeras
ni tus brazos para refugiarme,
cuando la suerte es una ramera
y la tristeza mi único equipaje.
Cuando el sistema nos robe la chistera
y no sepa dónde encontrarte
iré al TEMPLO DE LAS BORRACHERAS,
allí comienza este viaje.
En estos días azules
y este sol de la infancia...».
("El Templo de las Borracheras". Manuel Cuesta)

miércoles, 25 de julio de 2012

TERESITA FERNÁNDEZ Y GABRIELA MISTRAL. ENCUENTROS Y PASIONES COMPARTIDAS.

Teresita Fernández. (Fotografía: Kaloian).

Se lo comentaba hace un momento a uno de los buenos amigos que tengo en La Habana: pensar  en la maestra y trovadora TERESITA FERNÁNDEZ –nacida en Santa Clara (Cuba), en 1930–; leer sus memorias en un libro que tengo aquí a mi derecha llamado «Yo soy una maestra que canta» –coordinado por Alicia Elizundia Ramírez–, y escuchar sus canciones, resulta para mí como un respiro, como una inyección de aliento y de esperanza... ¡qué gran mujer!... ¡sencillamente admirable!...

Algún día, muy pronto, escribiré varios "cuelgues" dedicados a su biografía y a su obra; hoy quiero partir reproduciendo una pequeña reflexión que ella misma formula sobre su identidad; reflexión que entra en total relación, con lo que ayer hablábamos sobre los cantautores que comparten la creación musical con el desarrollo activo de su profesión como maestros o maestras. 

«Me considero una maestra que canta –afirma Teresita Fernández–, porque si con mi música no soy capaz de transmitir algo, de enseñar algo, entonces nada de lo que hecho hubiese valido la pena. José Martí decía que el maestro, dondequiera que esté, tiene que plantar su tienda de maravilla, porque hace falta que venga al mundo gente a conmover».

Teresita Fernández. Flores y abrazos para una gran maestra.

Y realizada esta introducción, hoy y mañana, voy a centrarme en una de las reflexiones y experiencias de Teresita Fernández que, desde que la conocí, más me interesaron y emocionaron, me refiero a su descubrimiento y a su relación creativa –poética y musical– con GABRIELA MISTRAL y con JOSÉ MARTÍ.  Me voy a limitar a reproducir sus palabras, hoy referidas a Gabriela; palabras tomadas del libro anteriormente citado.

«Hay dos cosas –dice Teresitaque han marcado mi vida para siempre que es el "Ismaelillo" de Martí –libro en el que se refleja toda su ternura, no sólo paternal, sino maternal hacia su hijo José Francisco–; y la obra de Gabriela Mistral.

Lo primero fue el deslumbramiento con la poesía de Gabriela, la leí desde casi mi adolescencia y me conquistó. Leí a Alfonsina Storni, a Juana Ibarbourou, a Delmira Agustini, pero cuando descubrí la obra de Gabriela y la compara con las otras poetisas, que también hablaban de los derechos de la mujer, del amor, la Mistral era más que eso. Se proyectaba como una gran mujer de América, en defensa del indio y de los valores del continente. Además de descubrirla como poetisa, me impresionó su origen sencillo, su profesión de maestra rural y su consagración a los niños. Tomé a Gabriela en el momento en que se definía mi vocación por el magisterio, entonces se convirtió en un símbolo que nunca he abandonado. A pesar de mi desenfado ella es la mujer con la que más empatía tengo. Me suscribo a su profundo sentido de nuestra América, a su vocación por los pobres, su ternura hacia los niños y a su profunda feminidad ultrajada. Después de estar unos años con la guitarra a cuestas, leo algo que ella dijo en sus rondas: "Nacieron los pobres con pies inválidos, buscando un músico que los echara a volar", y fue cuando decidí  musicalizar sus veintiocho rondas, lo cual ha sido una gran satisfacción. Las hice todas de un tirón porque iba pasando las hojas y sintiendo la música.


Teresita Fernández.


No llegué a conocerla porque increíblemente estuvo en Santa Clara, invitada por el Club de los Rotarios, y a mi me encomendaron para llevarle un ramo de flores, y por no tener un vestido adecuado para ir a la cena, no fui, y no me lo voy a perdonar nunca porque ahora iría hasta vestida de indigente. Claro su visita fue todo un acontecimiento para la ciudad y en aquel banquete, donde la poetisa dijo un discurso, estaba lo más selecto de la clase "high" santaclareña. Me escogieron porque yo era muy amiga de una profesora que se llamaba Concha Falcón, que estaba en la comisión organizadora, y como ella fue la que me enseñó a conocer a la Mistral, sabía que me había fascinado mucho con su poesía, con aquello de "Oración a la maestra". Eso fue en los comienzos porque después yo he ido descubriendo a otra Gabriela. Primero leí las canciones de "Desolación", que una gran parte son infantiles, y después los poemas de "Nuestra América" que son sinfónicos, y además totalmente americanos y universales tanto en la forma como en el fondo.


[...] En su libro "Desolación" tiene una sección llamada "Los motivos del barro", donde dice que quisiera ser polvo porque con él los alfareros crean distintas cosas de arcilla, y que no quisiera ser ladrillo de una cárcel, sino ladrillo de un a escuela, pero que sobre todo quisiera ser el polvo de los caminos para que los niños la pisen, y corran encima de ella. Y cuentan que en la tumba de Gabriela Mistral, están marcadas las pisadas de los niños que quedaron impresas en el cemento fresco. Mira a que grado de humildad llegó esta mujer.


Gabriela Mistral.


Y otra cosa que ha sido un premio para mí, porque los premios no son lo que la gente cree, son otros. Vino un muchacho joven que estaba estudiando Arquitectura, a decirme que sus padres están en Chile y tuvieron la oportunidad de ir a la tumba de Gabriela, allá en los cerros del valle de Elqui. Subieron recogiendo flores, y cuando llegaron, además de ponerles las flores, lo único que se les ocurrió fue abrazarse llorando y cantar "Dame la mano y danzaremos...". Los chilenos que iban junto con ellos les preguntaron como se sabían las rondas. Y ellos respondieron: "Gracias a Teresita Fernández", cuenta el muchacho, y yo digo: "Gracias a Graciela que es mi maestra".... Su "Dame la mano y danzaresmos..." no puede faltar en ninguna de mis peñas, con ella siempre abro y cierro, porque es una ronda muy solidaria y eso es lo que necesitan los pueblos de América». Y yo ahora añado...: eso es lo que necesitan, hoy más que nunca, los pueblos de Europa, y los pueblos del mundo entero.

En este vídeo podemos escuchar a Teresita Fernandez interpretando la ronda "Dame la mano", de Gabriela Mistral.

martes, 24 de julio de 2012

RUBÉN MÁRQUEZ: ENCUENTROS CON LA CANCIÓN Y CON LA PEDAGOGÍA.

Rubén Márquez.

Debe ser que personalmente me encuentro muy sensible y emocionado con mi anunciada vuelta a la Pedagogía, el caso es que ayer por la tarde estuve tomando un cafelito con RUBÉN MÁRQUEZ cantautor sevillano de Alcalá de Guadaira– y, aparte de regalarme su disco «Transparente» –que hace mucho tiempo que lo andaba persiguiendo y al que dedicaré el próximo fin de semana una de mis "musicalmas sabaninas"–, hablamos y hablamos de la escuela y de lo mucho que se puede trabajar en ella utilizando la música popular, y, en concreto, esta "canción de autor" a la que tanto amamos.


Rubén, a parte de componer e interpretar sus propias canciones, es profesor de 5º y 6º de Primaria, es decir es uno de esos "cantautores" que han optado por compaginar su trabajo –en este caso como "maestro"– con la aventura y el riesgo de la canción. Posicionamiento que aplaudo y que me parece realmente valioso y meritorio cuando además, a diario, y de forma cotidiana, Ruben procura que ambas actividades no sean contradictorias, sino todo lo contrario, totalmente complementarias.

(Es un planteamiento similar al que comparten otros creadores a los que admiro profundamente como Adolfo Langa, Diego Ojeda, Rogelio Botanz, Alejandro Martínez, Manu Míguez, Patricia Fernández, Fernando Arduán, Pedro Sosa, Marino Saíz y otros muchos).

He de decir que el rato que compartí ayer con Rubén, y con su compañera, fue entusiasmante, sobre todo porque me contó "en vivo y en directo" la experiencia que recientemente ha vivido con sus alumnos y alumnas de 11 años, del Colegio Público San Mateo, de Alcalá de Guadaíra.

Una experiencia en la que se produjo un mágica interacción entre el Lenguaje –y, en concreto, sobre las formas de expresión o de comunicación verbales y no verbales–, la Etica, o Educación para la Ciudadanía –alrededor del tema de los ancianos y de la muerte– y la Música y la Canción; experiencia de la que surgió un "cortometraje" realizado por lo propios alumnos y alumnas, titulado "Silvestre"; auténtica joya que hace días colgué en mi muro de facebook, pero que hoy quiero hacerlo más extensivo aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.




Si ya han visualizado este cortometraje, merece la pena volverlo a ver, y si no entre en él y ¡disfrute!... creaciones así son las que merece la pena realizar en los tiempos que corren y las que dignifican de verdad, y definitivamente, a nuestra canción de autor y a nuestros cantautores.

Por supuesto el curso que viene RUBÉN MÁRQUEZ participará con su experiencia en los curso que vamos a organizar –allá donde nos lo soliciten– sobre MUSICA, CANCIÓN Y PEDAGOGÍA; me lo ha confirmado, me ha dado una gran alegría, y muy pronto nos pondremos a trabajar junto... ¡Gracias Rubén! 

MUY BUENAS NOTICIAS DESDE LA HABANA. LAS PROTAGONIZAN DOS AMIGOS DEL ALMA: "VÍCTOR CASAUS" Y "JUAN MIGUEL MORALES"

Hoy mi corazón y mi vuelo informativo se dirigen hacia LA HABANA porque se han producido allí dos acontecimientos, relacionados con el mundo de la "canción de autor", que me gustaría difundir y celebrar.

• El primero, la concesión del PREMIO BARNASANTS al amigo VÍCTOR CASAUS director del CENTRO PABLO DE LA TORRIENTE BRAU en La Habana.

Víctor Casaus.


En total conexión afectiva e intelectual con la concesión de este premio –por cierto, merecidísimo–, voy a copiar, a continuación, la nota de prensa que con ese motivo se ha difundido desde La Habana:

«El intelectual cubano, Víctor Casaus, recibió en La Habana el Premio Barnasants 2012 en la categoría de Activismo Cultural, un galardón concedido por ese festival europeo por “su incansable labor de compromiso con la cultura y con la canción de autor en Cuba”. 

El premio le fue entregado por el fotógrafo catalán Juan Miguel Morales el 20 de julio en la Casa del Alba, durante las jornadas de la red Articularte.

Morales leyó un mensaje enviado por Pere Camps, director del Barnasants, quien lamentó no haber podido viajar a Cuba para la ocasión y señaló que es para él una enorme alegría que Casaus reciba la distinción, “no solo como una de las figuras intelectuales más respetadas en Cuba, sino también y sobre todo, como portavoz del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, paraguas imprescindible para la creación crítica e independiente de la cultura cubana, desde la convicción de que sin cultura no habrá justicia social”.

Juan Miguel Morales.

Al recibir el premio Víctor Casaus señaló que son muchas las razones que le provocan una gran alegría. “Primero –destacó– porque en este reconocimiento al activismo cultural está en mi caso la labor por supuesto que ha realizado el Centro Pablo y por lo tanto en ese sentido este es necesariamente un premio compartido, compartido con María Santucho (coordinadora) y con todos los compañeros que día a día, en ese pequeño espacio, trabajan por la cultura”.

Explicó que la segunda razón de regocijo es porque el reconocimiento viene de un proyecto “que en muchos sentidos es afín con lo que hacemos en el Centro”. “Somos almas gemelas con el festival Barnasants y con su director, un activista aguerrido y firme a favor de la canción y de la cultura en medios en que lo comercial y la banalización tienen una fuerza muy grande”.

Juan Miguel Morales, Víctor Casaus y Vivian Núñez.
Además del premio por el Activismo Cultural, el festival de Barnasants entrega otros dos lauros, que este año recayeron en el valenciano Joan Amèric en la categoría de Mejor Concierto Oficial y en el legendario cantautor uruguayo Daniel Viglietti en la de Trayectoria.

• El segundo acontecimiento del que quiero dejar constancia en el blog se relaciona con JUAN MIGUEL MORALES –anteriormente  citado–. Magnífico fotógrafo español que acaba de impartir unas clases y comunicar sus experiencias en el marco de las llamadas Jornadas de la Red ARTICULARTE recientemente celebradas en La Habana.

Copio seguidamente, la crónica que ha escrito sobre ese acontecimiento la periodista Vivian Nuñez, amiga del alma a la que conocí en mi último viaje a La Habana y que jamás olvidaré por su tremenda profesionalidad y por su delicada y linda ternura.


UN FOTÓGRAFO MILITANTE DE CAUSAS NECESARIAS
Por Vivian Núñez

«Así se autodefine Juan Miguel Morales, un artista catalán que vino a Cuba a participar en las jornadas de la red Articularte y que reafirmó un credo al que ha sido fiel desde décadas: “detrás de todo mi trabajo hay una declaración de amor a los cuatro vientos hacia el pueblo cubano”.

Juan Miguel Morales intercambió con creadores de la Isla y de otros países sobre el carácter social del arte, y aunque considera que no realiza un trabajo de ese alcance propiamente dicho, de alguna manera se vincula a él por ser “un fotógrafo comprometido con la canción de autor, con la música popular de mi pueblo, que es el catalán”.


Juan Miguel Morales en La Habana.

A pesar de que se considera un mal orador en público “porque soy fotógrafo, y los fotógrafos lo decimos todo con la imagen”, el artista participó en un panel realizado el jueves 19 de julio en la Casa del Alba, sede de estas jornadas. En esa ocasión presentó una colección de imágenes de un proyecto en el que trabaja desde hace diez años y que se titula Cuba, cuéntamelo con música.

“Se trata –explicó– de una serie de retratos de músicos cubanos de diferentes géneros, que se publicarán en un libro, probablemente a fines de este año”. Añadió que son retratos en un estilo muy clásico, retratos sicológicos del personaje en su entorno, “en los que uno intenta contar más de lo que se ve”.


Juan Miguel Morales. A la izquierda, sentados, Víctor Casaus y María Santucho.

Tras apuntar que esa labor trata de ser un trabajo testimonial, confesó Juan Miguel que detrás de todo ello está su amor por Cuba. Por ello ha participado con sus obras en otros eventos culturales de la Isla, como el X Salón y Coloquio de Arte Digital organizado en el año 2009 por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau donde se presentó su exposición "Caminos", acompañada de una ponencia titulada "Fotografiar música". Mundo analógico y mundo digital: dos cuerpos diferentes con un mismo espíritu.

Juan Miguel Morales en LA Habana.

Pero no solo para participar en las jornadas de Articularte viajó esta vez el fotógrafo catalán a la Isla. Vino también para entregar, a nombre del festival Barnasants –el evento de la canción de autor más importante de España– su premio anual en la categoría de Activismo cultural a Víctor Casaus.

“Debo decir que soy un admirador de Víctor Casaus, de su trabajo, de su obra personal y de su quehacer como director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, así como de su influencia en la cultura cubana y yo pienso que universal, porque la cultura es de un lugar y es también de todo el mundo”, enfatizó.

Y como quien entrega el premio es el director de Barnasants, Pere Camps, a quien Juan Miguel está vinculado por diversas y hermosas razones, entonces –dijo– “soy el mediador para la entrega de un premio de un hermano mío, que es Pere, a otro hermano, que es Víctor. Es un grandísimo honor”».


lunes, 23 de julio de 2012

ALFONSO DEL VALLE: «¡GÜENO, GÜENO, GÜENO!»

Si George Brassens viviera y le hubiese llegado a París el nuevo disco de ALFONSO DEL VALLE: «Güena gente» –yo me habría encargado de mandárselo–, estoy completamente seguro de que, tras escucharlo, aprovecharía la primera oportunidad que tuviera de venir a España para pasarse por Sevilla, sentarse de incógnito una noche en la Sala La Estación, y escuchar a Alfonso en directo... Y también estoy seguro de lo muchísimo que habría disfrutado oyéndole cantar... ¡Brassens conocía muy bien –porque era un "maestro"– la quintaesencia de la auténtica "canción de autor"!

Álvaro Ruiz, Alfonso del Valle y Aldo Antonio García.
(Fotografía de Alicia Albarrán).

«Me dicen que no tengo nada,
que no he sabido hacer fortuna.
Siempre se me cayeron las lunas
por el roto del pantalón.
Me dicen que no tengo nada
y yo les digo que se equivocan,
que tengo manos, que tengo boca
y muy mala reputación.
Cuando el viento va en otra dirección
me pongo el mundo por montera,
digo lo que me pide el corazón
y hago revolución.
Me dicen que no tengo nada
pero conservo los colores
a cuenta de no pedir favores
que me costaran la sumisión.
Me dicen que no tengo nada
y es que la gente no se entera
que a mi me basta una carretera,
mi guitarra y mi canción».
("Carretera, guitarra y canción")

Y es que Alfonso del Valle, con su corazón –sístoles y diástoles que alimentan su ternura y su libertad–, con sus manos, con su desbordante imaginación, con su boca y con su guitarra, va recorriendo los caminos regalándonos grandes canciones.

Canciones –como las que ha grabado en su último disco ˝Güena gente˝– en las que podemos encontrarnos con situaciones cotidianas aparentemente intrascendentes, pero que al final te atrapan, te dan un revolcón y te emocionan...; encontrarnos con sentimiento...; con recuerdos –como el de aquel macuto de «Munich 72» que nunca llegó a tener–; con vivencias personales –con amores y desamores incluidos– pero sin alardes de trascendencia y, por supuesto, sin la directa intención de entusiasmar a las jovencitas "mierdaliberarles" de la primera fila que aplauden, corean y casi se "corren" escuchándole cantar...

En las canciones de Alfonso podemos hallar y disfrutar de la desnudez de un latido...; y todo ello sin dramatismo –aunque sea doloroso–, con buen humor; como algo que aparentemente no tiene demasiada importancia pero que al final duele, o conmueve, o te llena de "mala leche". Valga como ejemplo, cuando Alfonso fotografía magistralmente los "suspiros" que se siguen escuchando por toda España porque continúa habiendo gente que tiene que "pirarse" de su casa, de su pueblo y de su entraña para buscar trabajo recorriendo todavía los crueles y dolorosos rumbos de la emigración.


«Sus-pirais porque no hay nada
y por desesperación,
con la esperanza gastada
de que ya empiece a ir mejor.
La historia cuenta que antaño
tu abuelo se hubo de ir.
Quizá no hace tantos años
y se vuelve a repetir...
...y a exilios en tierra extraña
sus-pirais de España».
("Suspiráis de España)

¡Fíjense por ejemplo en este pasodoble! –sigo imaginándome a Brassens escuchando a Alfonso en la penumbra de un un rinconcito de La Estación, con un sonrisa suave, pero sin poder contener una solidaria lágrima de dolor–. 

Esta canción, para quien no lo sepa, está inspirada en un famoso pasodoble titulado "Suspiros de España" que fue compuesto por Antonio Álvarez Alonso y su sobrino Juan Antonio Álvarez Cantos allá por 1938; pasodoble inmortalizado, entre otros copleros y copleras, por Estrellita Castro o Doña Concha Piquer, del que se han hecho varias versiones. Una de ellas, por ejemplo, la que dice así:

«Siento en mí triste emoción.
Me voy sufriendo lejos de ti
y se desgarra mi corazón.
Nunca el sol me alegrará.
En el vergel de España, mi amor,
como una flor siempre estará.
Dentro del alma te llevaré,
cuna de gloria, valentía y blasón.
España, ya nunca más te he de ver.
De pena suspira mi corazón».


Pues bien, Don Alfonso del Valle –que no ha perdido ni ha olvidado la memoria–, ante la barbaridad y el desastre económico que estamos viviendo y sus consecuencias –una de ellas la vuelta a la emigración– retoma el famoso pasodoble –que fue sentimiento y voz popular– y, en su característico tono irónico y desbordántemente tierno, le da un giro a la copla, y convierte aquellos "Suspiros de España", en un "Suspiráis de España" que se puede bailar, ¡por supuesto! –sigue siendo un pasodoble– pero que duele. A mí, logra romperme el alma... 

¡Señores y señoras! ¡jóvenes cantautores y cantautoras! ¡ESCUCHAD, POR FAVOR!...: ¡EN «GÜENA GENTE» PODÉIS ENCONTRAR LA AUTÉNTICA "CANCIÓN DE AUTOR" EN SU MÁS PURA ESENCIA!... Y Brassens aplaudiendo... 



Podría seguir analizando, una por una, las nuevas canciones de Alfonso: «Un Robinsón en Madrid» que nos canta «las verdades del barquero»; que nos confiesa «que nunca fue de amores a cuentagotas»; que nos habla de «penas» y de «la vida en la venas»; o que se revela –"mu", pero que "mu cabreao"– cuando percibe o siente que se «intenta poner en reventa su felicidad»... Dieciocho canciones que no tiene desperdicio... ¡No! no voy a comentarlas ahora, ¡ya habrá tiempo!... Lo que sí voy a comentar son varias cosas que en el nuevo disco llaman la atención:

En primer lugar su grabación en directo –en la Sala La Estación de Sevilla– y lo genialmente que el propio Alfonso ha conseguido que ese clima del directo –que a veces incomoda y se falsea– resulte auténtico y parte –¡parte importante y acogedora!– del concierto y de la escucha.

En segundo lugar, la extraordinaria colaboración instrumental de Álvaro Ruiz –que es un genio que... ¡ya verán ustedes! ¡ya me lo contarán pronto!..., de Aldo Antonio García con su contrabajo –amigo de hace muchos años–, y ¡como no! con la guitarra acústica de Joaquín Calderón, de quien –ya saben– soy irremediablemente "fan".

En tercer lugar citar a los amigos y admiradores –algunos discípulos– de Alfonso que le han acompañado con sus voces: Fito Mansilla, Adriana Moragues, Álvaro Ruiz, Manuel Cuesta, Alberto Leal, Antonio Martínez Arés, Joaquín Calderón, Chiqui Calderón, María Alsondelpez y David Garrido... 


Finalmente, hacer referencia a otra compañía: la de Alicia Albarrán, con sus fotografías; esta es una mujer que sabe expresar su amor a través de la imagen, y aquí, en esta ocasión, el amor ser le desborda; pueden comprobarlo viendo como ha quedado resuelto el tema de las letras en el folleto adjunto al disco;... aunque, a decir verdad, Alfonso podría haber adjuntado a su disco una "lupa", sobre todo pa los que como yo, andamos ya cortos de vista.

Y concluyo este cuelgue... Y justo ahora, hace cinco minutos, el ordenador ha dicho "¡Clin!", era un mensaje, y precisamente de Alfonso del Valle... Como en otras ocasiones era para hacerme llegar una de sus últimas canciones recién paridas, en este caso la canción se llama "SE BUSCA CANTAUTOR" –que, por supuesto, no aparece en el nuevo disco–; le he pedido que me autorizara a copiar la letra y, generosamente, me ha dicho que sí, así que aquí está –y para "fardar" un poco– "en rigurosa exclusiva"... ¡Gracias amigo!

«Finales de los sesenta.
Revolución en París
y en las listas de ventas,
Bob Dylan y su Blowing in the wind...
"The answer my frind
is blowing the wind..."
Cuarenta años han pasado
y tras cuarenta en gris,
el color nos ha cegado
y enmudecido a un pais.
Se busca cantautor
para revolución.
Principios de los setenta.
Con todo y mas que perder,
un extremeño nos cuenta
que pronto habrá de llover...
"Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover. 
Tiene que llover a cántaros..."
Bajo este cielo exultante
que nos compraron de ocasión,
ya no hay profetas que canten
que se avecina un chaparrón.
Se busca cantautor
para revolución».
("Se busca cantautor". Alfonso del Valle)

domingo, 22 de julio de 2012

JOSÉ LARRALDE. UNA HERENCIA RECUPERABLE - 1

Desde que conozco a Alejandro Romano, cuando nos encontramos en Madrid –normalmente en verano– solemos intercambiarnos algún "regalito" relacionado con la pasión que ambos compartimos  por la "canción de autor", y, en general, por el "canto popular"; pues bien, este año me ha sorprendido con este CD:


Es una reedición del disco de JOSÉ LARRALDE –compositor y cantor argentino nacido en 1937– en el que grabó completa su extraordinaria obra «El sentir de José Larralde. Herencia pa'un hijo gaucho». Reedición publicada en 1994, que originalmente se editó entre los años 1968 y 1970 con la siguiente cubierta:


Anoche volví a escuchar esta «Herencia pa'un hijo gaucho», y al igual que me ocurrió hace ya muchos años –la primera vez que la oí– ha vuelto a emocionarme...; qué hermosa lección la de Larralde  –¡magistral!– ...; ¡qué ética más limpia la suya!...; ¡que revolucionaria y que profunda su visión del canto popular!...

Y ya a las dos de la madrugada de anoche lo pensé: «Es imprescindible que en los tiempos que corren se vuelva a retomar la "herencia poÉtica" de este gran hombre... ¡Cuanto bien puede hacernos volver a escucharla!... Sobre todo a los jóvenes, y, muy en particular, a los jóvenes cantores».

Y en aquel momento tomé la decisión de dedicarle tres cuelgues a la «Herencia pa'un hijo gaucho», de José Larralde; un cuelgue a cada una de las tres partes de esa gran obra. Serán unos cuelgues largos y con mucho texto, pero no importa... Pondré uno cada domingo, durante tres semanas.

Lo que sí voy a hacer es colgar también el video en el que se puede escuchar al propio Larralde ofreciendonos su "herencia"; podremos oír su voz y podremos dejarnos atrapar por sus palabras.



«Cuando el canto me llega, me llega ansí;
decidor y sentido pa no… o pa sí.
Cuando el canto me llega suelo decir
lo que siente el que siente, y quiere sentir.
Cuando me llega el canto me meto en él,
él me cuenta sus cosas y yo; y yo también.
Cuando me llega el canto le doy mi voz,
porque quiero a esta tierra que me ha dao Dios.
Cuando suelto mi canto lo habrán de ver
desnudo como el alma que pongo en él.
Vení y te canto hermano.
Estoy aquí, esperando tu copla en el vivir,
y abrazao a tu copla me han de encontrar
los que viven el tiempo que fue y vendrá.

Nocheador de recuerdos me sé esperar
madrugadas de sueños de acá, y de allá.
Cuando el tiempo me llegue han de quedar
el calor de mis coplas pa los demás.
Por eso, si abarco ancho es que hay.
Me va a decir que está mal
porque a usted no le gusta,
a mi tampoco me gusta el frío
y lo mesmo caen unas machasas heladas
y me las aguanto
porque sé que sirven aunque, aunque yo tirite.
¿Que pa qué sirven?
Muy fácil; pa saber lo lindo que es el calor.
Si no existiera el no, el sí estaría de más.
Se ha inventao el pecao. ¿Y pa qué sirve?
Pa poder ubicar cuatro palabras que son
“eso no se hace”.
Se ha inventao el castigo y… ¿pa qué sirve?
justamente pa que otro pueda hacer lo que usted no debe hacer.
Y se ha inventao el perdón. ¿Y pa qué sirve?
pa aliviar la concencia del que lo da.
Es una buena forma de perdonarse a uno mesmo.
Entonce, ya somos buenos y podemos seguir bufando honestidá.
Aha, linda palabra. Lástima que es medio larga.
Será por eso que a veces es medio incómodo ubicarla.
Ah si se le manca el zaino no lo muente.


¿Sabe qué pasa? que todavía no aprendí a resbalarme cuesta arriba.
Le voy a dar mucha gratitud si trata de entenderme.
Sé que es mucho pedir.
No porque usted sea un inorante, un malintencionao,
sino porque yo soy medio bagual
y utilizo pa hacerme entender un relincho
que algunos le llaman canto
y que al final es lo mesmo,
porque hay relinchos lindo y de lo’otro
igual que las flores.
¿Usted alguna vuelta miró a las flores?
Una vez mirando a los bichos en el campo
observé que las abejas y las mariposas
no eligen las flores más bonitas
pa pararse arriba de ellas.
De ahí aprendí que lo lindo debe estar adentro.
Igual que en el relincho.
Y sino digame qué tal es el peludo sancochao.

De mirar pa’rriba, se me endureció el pescuezo.
De ahí, de ahí aprendi a mirar pa’ bajo,
y lo primero que vi me dejo asombrao.
Vi a la raíz retorcida de una planta
que asomaba como si fuera un callo
crecido en el pecho de la Tierra.
Alrededor las hojas caidas
y el ramerío seco y derrotao;
con un silbido gemidor y agonizante
que acompañaba el viento del invierno.
Vi una torcacita acurrucada
al reparo de una paja brava,
y hacía retrainta como defendiendo a su hijo de carne tibia 
que su especie de yuyo no le dio.
¿Su nido?
Su nido había volao en una sacudida,
Como voló el orgullo arrogante de la tupida copa.
Y allá estaba la raiz, jugándole rocío a las heladas,
creciendo por dentro;
lambiendo toscas pa parir veranos.
De ahí, de ahí justamente aprendí a mirar pa bajo.
Me miré los pies
y me dio vergüenza de ensuciar la tierra con las alpargatas.
No sé si me entiende,
pero no me arrime leña, yo tengo las mía.
Me suebra un invierno pa… pa arder todo un año.
Quiero que me entienda por qué abarco ancho.
Porque yo no quiero dejar mis palomas
a merced del viento, sin tener reparo.
Porque tengo raices que crecen por dentro
lambiendo las toscas pa parir verano.
Por eso relincho. O, o por eso canto.
Por eso me atrevo a tender la mano
con mis pareceres que son unos cuantos;
de hijo, de padre, de amigo y de hermano.

“Perdone mijo y no crea que le voy a dar consejos,
solamente en el reflejo de un parecer sin pasión
quiero darle la ocasión de verle el alma a su viejo.”

Seguro que de mi charla nada malo va a sacar.
Si hasta puedo asegurar que sin tener mucha scencia,
le va a alegrar la concencia alguna que otra verdá.
Verdades que fueron yagas,
verdades que alivio fueron.
Verdades que se metieron con arrogancia salvaje.
Es el grito del gauchaje
que se escucha hasta en el cielo.
En toda la huella larga donde mi voz se esuchó,
hasta el viento se calmó para poderse enterar
que un hombre quiso cantar y porque quiso, cantó.

Ah mijo cuando usted sepa
lo mucho que puede andar.
Cuando sepa la verdad de lo que el mundo atesora,
verá que el que canta llora y el que llora, canta más.
Es lindo sentirse sano y con la frente limpita.
Es lindo ver de cerquita lo que de lejos se almira.
Los placeres de la vida se gozan cuando palpitan.

“Cuando no se quiere ver
no hay más que cerrar los ojos.
Pero no es bueno a mi antojo
ser ciego por voluntá.
Castiga más la verdad en rancho que usa cerrojo.
Abra grande la brazada cuando es pa dar bienestar.
No espere que pidan má,
cuando es amor lo que imploran.
Respire con la aurora, y cante por la amistad.
Déle abrigo al que precisa, que su padre precisó.
No olvide que si nació, y una mujer fue su madre;
Sabe bien que por su sangre usted recibió calor.”

Siempre es poco lo que dé si de cariño se trata.
Si de su pecho desata el ñudo de la bondad,
amará la libertad y ya habrá honrao a su tata.
El rispeto debe ser desde el más chico al más grande.
Rispete cuando usted mande y
rispete cuando es mandao;
respetar y ser callado son las armas del que sabe.
Nunca se sienta humillao ni se arrodille ante nada.
Pero no gaste en parada ni se haga el lomo ladiao,
el fierro mas afilado se mella de una mirada
Sepa morderse la lengua cuando no tenga razón.
El hombre que es moscardón
nunca gana una partida.
La palabra bien medida tiene el doble de valor.
Si el perro mueve la cola
el perro sabe lo que hace…
Nunca se meta ni pase por juez de problema ajeno
el rancho suyo está lleno de cosas por arreglarse.

“Que el hombre no tema al hombre
porque el temer perjudica.
La idea, aunque a veces chica,
de que aquel es superior;
obliga a ser inferior
y a que haga carne la pica.
Pero tampoco se agrande
porque sepa un poco más.
Al pingo que dende atrás
arranca sin banderola,
no hay lazo, ni pial, ni bola,
que lo alcance a sujetar.”

Si un día le da por cantar, trate de hacerlo solito.
Aprienda del pajarito que canta por ser cantor.
Pero sepa que la flor primero fue capullito.
Trate de ser llegador con palabras decidoras.
Las cosas más entradoras
son las que el pueblo compriende.
Y sepa que no se vende la idea que se atesora.

“Si quiere ser hombre libre
cante por la libertad.
La lucha por la verdad
se ha hecho para los varones.
Ladiarse de los maulones
alcanza para empezar.
Es fácil mirar de arriba
cuando abajo no se estuvo.
El lechuzón por ojudo
observa desde el alambre,
pero va a matarse el hambre
a la cueva del peludo.
Si el de arriba tiene ganas,
el de abajo es el que aguanta.
Por eso a veces me encanta
ver ladearle la osamenta;
y ver que el toro se encuentra
con que el ternero se agranda.”

Nunca se deje llevar por palmadas ni alabanzas.
El grujido de la gansa es opaco y ordinario,
las cuentas de ese rosario no alimentan esperanzas.
A veces, a veces el ser sumiso da lugar a confusión,
y en más de una ocasión les rasguñan las costillas.
Si entonces muestras cosquillas te acusan de rebeldón.
Pero a veces el que aguanta… dice basta y se acabó.
Entonces sí, ay mi Dios! ya se termina la historia,
la calle canta victoria al compás del barrigón.
Pero cuidao con que el odio le empiece a roer la mente;
hay muchos hombres decentes que se mantienen en pelo.
El odio es mal consejero; enfermedad inconsciente.
Con no olvidar; suficiente pa que no pase otra vez.
Si el mal por el bien no es; el bien por el mal tampoco.
Diferenciar cuesta poco si se tiene sensatez.
Del gajo que da la parra es fea sacar estaca.
Nace torcido y destaca su deforme horqueterío,
y aunque su tronco es sombrío su fruta suele ser blanca.
El color… poco interesa si el jugo que dá es mejor.
Pero no fueron ni son los que pa ejemplo he tomao
a esos hombres que han dejao que se le afloje el cinchón.
Almiro al que se retuerce, pero entiendasé y explique.
Pa quel barro no salpique se lo ha de pisar despacio;
el hombre ha de ser reacio con causas que justifique.
Lo primero en aprender es no dejarse pisar.
La prudencia y la verdá son cosas que van pareja,
pero si sufre y se queja; hay que saberse quejar.
Nunca valla con tapujos ni con mostrarios de ablande.
El que paga; que lo mande. Es justo y sin discusión.
Pero nunca dé ocación a que le chupen la sangre.

Pal amigo que precisa trabaje sin interés.
Pa ayudar, no hay una vez.
Nunca cuente sus gauchadas;
acordarse y dar patadas no aparejan honradez.
Hay quienes le dan la mano y uno confiao se la agarra.
Después viene la fanfarrea y da su grito cobarde;
el bocón canta su alarde al sonar de las cascáreas.
Es bien abrirse camino entre cardales chusientos,
pero si pasan los vientos el hombre puede pasar.
Tan sólo se queda atrás quien no, abriga sentimientos.
Perdone... perdone el palabrerío y mi forma de expresión.
Pero teniendo razón yo las canto derechito;
y aunque no canto bonito canto con inspiración.

“No me achico en la postura
ni retiro lo bancao.
Si mi taba se ha clavao
en las patas del que copa,
que las pise el que le toca
y se cuide del blanqueao.”

Mil ejemplos da la vida pal que los quiera tomar.
No es fácil poder guardar tanta agua en un solo aljibe,
pero siempre se consigue cubrir la necesidá.
Cuanto más cosas se saben más quedan por aprender,.
La ayuda que dá el saber termina en lo que se ignora;
Si hasta la luz de la aurora termina al anochecer.
Si el hombre quiere vivir debe cambiar de querencia.
No es bueno ni encierra escencia nacer y quedarse quieto.
El andar, el andar pa mis defectos ha sido madre esperiencia.
El andar regala vida. Pagar; regala abandono.
Diferencia que de asomo tal vez lo invite a pensar;
pero puedo asegurar quel que vive es uno solo.
Andar y andar por andar, es quedarse donde está.
Si el hombre quiere avanzar debe aprender cuanto pueda;
Vive aquel que no se queda el otro…el otro dura nomá.

Hay cosas que uno pregunta y nadie sabe explicar.
el derecho de ignorar tiene razón limitada.
La explicación regalada a veces suele hacer mal.
El tranco del buey es lento, pero su fuerza es pareja.
Mi parecer no asemeja al hombre que es sabedor;
lento el tiempo es gran señor y grande el tendal que deja.
Al que vive del ayer jamás le llega un mañana,
se envuelve solo y se afana por conservar la distancia;
la grasa se pone rancia a fuerza de estar colgada.
También está el que de apuro del presente se ha olvidao.
Vive siempre fatigao por alcanzar el mañana;
hoy se queda con las ganas y mañana con pasao.
De las dos formas de vida ninguna es buena ami ver.
Que el que guarda va a tener es cosa ya muy sabida.
Pero en las horas perdidas jamás se encuentra un después.
La vida, la vida es sólo presente. El futuro es esperanza.
Es bueno tener constancia y mirar con claridá.
Si el hoy es conformidá mañana es perseverancia.

“No quieran mis intenciones alterar su independencia.
Jamás mi precaria scencia quiera imponer tiranía.
La luz que regala el día nace en su propia consencia.
No hay ser que tenga más fuerza que el que obra con honradez.
No implore si alguna vez la injusticia lo maltrata,
La razón, aunque ande en patas, camina con altivez.”

Muéstrese siempre sencillo sin gritar ni hacer alarde.
La humildad no es ser cobarde, es muestra de educación.
Y no espere una ocasión pa sacar trapos al aire.
No hay cosa más repugnante que el comentario viajero. Los chismes
de orejero y el cuereo a lo comadre
son cosas que donde cuadre debe huirle al entrevero.
Siempre existe la ocasión pa poderse entreverar.
El arte de lacranear no existe má herramienta
que tener la jeta suelta y usarla pa los demá.

“Todo pastel bien cosido se masca y deja el gustito.
Algunos son amarguitos, otro suave y dulzones,
y al que juece los bocones, los comen los pajaritos.
Muy ignorante ha de ser el que sufre por los cuentos,
hay hombres que están contentos y por una chismoseada
empiezan a las patadas y hacen un mundo al comento.”

Y está el otro que la goza viendo sufrir al pavote.
Estira largo el cogote pa mirar como patea,
la vívora culebrea y hace gala de su dote.
Hay veces que l hombre siente necesida de decir
cosas que el ir y venir de esta vida sobradora
al fin se hacen cansadoras y uno tiene que escupir.
No hay desgracia más atroz en la vida del humano,
que ampararse en el desgano por ocultar su razón;
no hay cielo que dé perdón pal que oficia de gusano.
Hablar de esto llevaría más tiempo que el de un almanaque,
Pero le brindo, y empaque su lengua en lugar sencillo,
que si tiene calzoncillo difícil que se le escape.

“Por eso mijo, repito,
que consejos no le doy.
El canto que canto hoy
y el canto que ayer canté
mañana lo cantaré
de puro criollo que soy…”».

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...