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jueves, 23 de junio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 92

...Y seguimos denunciando la violencia, las armas y la guerra...; y no nos cansamos de reivindicar la PAZ... Por eso me uno y os invito a uniros a esta danza, o ronda, de la amistad y de la paz, que Picasso dibujó el 25 de julio de 1961.

JABIER BERGIA - II. Primeros recuerdos. Empapándose de música y creando sueños.

Javier Bergia. (Fotografía de Sanguinetti realizada en 1989
para el lanzamiento del disco "Tagomago", publicado por "Gasa".

Jabier Bergia nació en Madrid, el 3 de junio 1958; concretamente en una casa situada en la calle Cedaceros 4. Calle y casa familiar, enclavadas en el centro de la gran ciudad, a las que Javier le dedicó su noveno disco titulado precisamente así "Cedaceros 4"; obra, publicada en el año 2007, en la que Javier reivindica la memoria del tiempo y de las circunstancias sociales, políticas y afectivas –o sentimentales–  en que transcurrió su infancia y su adolescencia.

En la calle Cedaceros 4, hoy,
conservando la fachada
 se encuentra este hotel de lujo.
De entre las canciones que compusieron aquel disco –que comentaremos más adelante– cabe recordar la que Javier llamó "Aquellos días", tema que abre el disco, y que nos ofrece una minuciosa secuencia de imágenes traducidas al lenguaje verbal –que con el refuerzo de la música– nos dibujan la cotidianidad de la vida de un niño y de un adolescente inmerso en un clima de represión generalizada, en pleno "franquismo". 

Canción hermosísima y de gran interés por dos razones, en primer lugar, porque pone de manifiesto la enorme y la fantástica capacidad descriptiva que Bergia puede llegar a desarrollar en su lenguaje poético; y, por otra parte, porque es, en realidad, todo un capítulo de la historia de España, desde la perspectiva de la vida cotidiana; vida entretegida de latidos y de sentimientos que no narran los libros de Historia y que debería enseñarse en las escuelas.


«Aún recuerdo aquellos días de la trenca y el verdugo
de las “Botas de Gorila”, del colegio de agustinos.
Por la calle de Valverde arrastrando la cartera
todo un niño por la acera caminando hacia el futuro.

Del aroma del tintero, del plumier y de la goma,
de los “Nodos” en el cine y “Quo Vadis” hacia Roma.
Y el terror de los petardos que lanzábamos al cielo 
y el camión aquel del hielo devorando la Gran Vía.

Y cantábamos canciones encerrados en el baño,
que felices vacaciones como acordes de oro en paño.
Hoy he vuelto a aquellas calles que aparecen en mis sueños,
del Madrid de aquellos días, hoy me quedan los recuerdos. 

Cara al sol en la azotea, la pizarra y el Caudillo,
los helados de barquillo, las peleasy el rosario.
Y el dolor de aquel calvario, de rodillas con faldones,
de tergal los pantalones, tantas veces monaguillo.

Y los cromos de “Bonanza”, las canicas y el TEBEO,
los tirones de pastillas, las manoplas y el trinero.
Y un Madrid en gris y negro con monóculo y sombrero 
dando palmas al sereno con el chuzo y el llavero. 

Y cantábamos canciones encerrados en el baño,
que felices vacaciones como acordes de oro en paño.
Hoy he vuelto a aquellas calles que aparecen en mis sueños,
del Madrid de aquellos días, hoy me quedan los recuerdos». 


Javier cuenta que su encuentro real con la música, se produjo cuando finalizó la "mili"; sus padres estaban empeñados en que estudiara arquitectura y él, que no soportaba aquellos estudios, decidió no hacerles caso y dedicarse a lo que realmente le gustaba: estudiar música; tocar, sobre todo, la guitarra; y componer.

A finales de los años setenta, recibió clases del extraordinario músico Gregorio Paniagua, al que considera su primer gran maestro, e inmediatamente después entró a formar parte del grupo de música antigua "Atrium Musicae" –fundado por Gregorio en 1964– con el que ha participado como multiinstrumentista en una gran cantidad de conciertos y grabaciones por todo el mundo. Hay que decir, que esta experiencia le proporcionó una sólida y disciplinada formación musical y una depurada técnica como instrumentista sobre la que Javier ha fundamentado después –y se nota– toda su actividad creativa.

En 1984 se integró al grupo "Finis Africae" –grupo de investigación sonora, de fusión de músicas étnicas, y de recuperación de instrumentos autóctonos–; en él, junto a músicos de la categoría de Luis Delgado, de José Alberto Arteche –creador del grupo "Nuestro Pequeño Mundo"– o de Olga Román –que acaba de grabar un precioso disco titulado "Seguir caminando"– Javier participó en dos LP's, verdaderamente históricos: "Primera travesía" (1984) y "Un día en el parque" (1985), dedicado al parque del Retiro de Madrid.



El mismo año en que Javier grabó "Un día en el parque", con "Finis Africae", decidió participar en la "Muestra Nacional de Canción Popular para Jóvenes Intérpretes", certamen celebrado en Jaén, en el que tuve el placer de participar como miembro del jurado, y en el que, aquel año, Bergia obtuvo el primer premio, lo que le permitió grabar su primer LP, editado en la empresa discográfica EMI Odeón.

En aquel primer disco, de 1985, titulado "Recoletos", se evidenciaba, por primera vez de forma pública, como Javier Bergia, además de ser muy buen compositor, era también un poeta urbano y un cantante de gran sensibilidad. Cualidades que inmediatamente capto Víctor Manuel que cambiando parte de la letra de la canción llamada "Recoletos", compuso otra –en versión "light"– a la que tituló precisamente con el texto del primer verso de Bergia, es decir, "Voy andando sola por la Castellana"; aquella canción la incorporó Rosa León a su disco "Cuenta conmigo" (1984), y dijeran, lo que dijeran, los créditos de la carpeta del disco, la canción era de Javier Bergia, y no de Víctor, que solamente había realizado una simple adaptación del texto y además no demasiado brillante.

Single del primer LP de Javier Bergia titulado "Recoletos" (1985)
En aquel primer álbum, el creador madrileño nos ofrecía todo un repertorio de canciones de corte esencialmente intimista, asociadas a paisajes urbanos madrileños, como el Paseo de Recoletos, la Gran Vía. el Retiro, o la Plaza Mayor; paisajes en los que acontecían historias de amor apasionado y experiencias concretas de búsqueda interior, siempre caminando y "criando sueños" entre semáforos, anuncios y luces multicolores; bajo la lluvia; en las noches de cielo estrellado; a la luz de la luna; o, simplemente, tocando la guitarra en un trastero solitario.

«Hoy estoy dispuesto
a dejarlo todo por mi
el tiempo se hará cargo de las cosas
los días son azules, mientras yo
estoy buscando a alguien
con quien hablar.
Todas las mañanas me despierto
corriendo por el parque del Retiro
es un sistema para adelgazar
y tienen resultados positivos.
Casi nunca tengo un duro
y cuando lo tengo me lo gasto
me encargo pantalones y zapatos
y no puedo pagarlos
y no sé que hacer.
Pronto cumpliré veinticinco años
tocando la guitarra en el trastero
en casa siempre sin saber que hacer
pintando monas y creando sueños.
Me quedé pensando en los sesenta
quería ser un hippie por mi cuenta
me fui a Ibiza y me puse a cantar,
tocaba la guitarra en cualquier bar.
Sin embargo espero que algún día
todo haya cambiado,
espero que la gente se de cuenta
de que todo ahora es raro
mientras yo no sé, no sé qué hacer».
("Veinticinco años")

miércoles, 22 de junio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 91

Hoy se ha publicado en la portada de el diario EL PAÍS una noticia que merece la pena leer con mucha atención; es la siguiente:

EUROPA CUESTIONA LA EFICACIA Y LOS COSTES
DE LA GUERRA DE LIBIA
La muerte de civiles por bombas de la OTAN
dispara el rechazo político y social

«A una semana de cumplirse los 100 días de la intervención de la OTAN en Libia, la sensación de fracaso crece entre los aliados. Los bombardeos no han logrado forzar la salida de Gadafi y han puesto al límite los pocos recursos con los que cuentan unas fuerzas aéreas atenazadas por la crisis económica. Para colmo, los recientes errores de la Alianza que han causado víctimas tanto civiles como de combatientes rebeldes libios a los que se pretende ayudar han minado la credibilidad de las operaciones aliadas.

Todo ha contribuido a disparar el rechazo político y social de una guerra que parece no ir a ninguna parte. [...] El reparto de las cargas financieras de la campaña ha llevado a algunos aliados, como Reino Unido, a debatir en público su coste. Francia asegura que ha gastado 100 millones de euros en tres meses, y España 43 millones en el mismo tiempo. Según las encuestas, los europeos quieren un cambio de régimen en Libia, pero sin pagar fortunas por ello».


Es curioso, han tenido que pasar 100 días –en nuestro caso 91 "cuelgues"–, no se sabe cuántas muertes de seres humanos inocentes y un gasto de millones de euros, para que en Europa se produzca un rechazo a la guerra... ¡LÁSTIMA QUE EL MOTIVO FUNDAMENTAL DE ESE RECHAZO SEA EL ECONÓMICO!... De cualquier forma, esta noticia me hace pensar que, a pesar de todo, para algo útil está sirviendo la tan cacareada y manipulada crisis.

JAVIER BERGIA - I. Pórtico a la grandeza de una obra y de una entrañable personaidad.

En el inicio de este "cuelgue", pórtico de una serie de ellos que voy a dedicar a JAVIER BERGIA, quiero plantear dos cuestiones, o reflexiones, que me parecen previas e importantes.

La primera, es la formulación rotunda de una realidad: Hay que reconocer y que subrayar que nuestra cultura popular y, dentro de ella, nuestra realidad musical, es de una extraordinaria riqueza gracias a grandes creadores –compositores e intérpretes– que durante muchos años no han cesado de ofrecernos obras muy cuidadosamente trabajadas, de una gran belleza y sensibilidad, y siempre evolucionando y madurando en sus planteamientos y desarrollos musicales y poéticos. Creadores como Pablo Guerrero, del que hablábamos hace unos días, más jóvenes, como Ismael Serrano, o como Javier Bergia que va a acompañarnos a lo largo de esta semana.

Ismael, Javier Bergia y Silvio Rodríguez.

La segunda cuestión, que considero importante formular es la existencia en nuestro país de una tremenda, injustificada e injusta contradicción: frente a la riqueza musical que caracteriza a nuestra cultural popular, existe una casi absoluta ignorancia sobre ella; ignorancia motivada, entre otras razones, porque cada vez son menos los críticos o especialistas –hombres y mujeres que trabajan en los medios de comunicación– que mantienen viva la llama de nuestra autentica cultura, hablando de ella, defendiéndola y difundiéndola.

A veces pienso que esos críticos o especialistas, y sus respectivos "medios", padecen una amnesia grave, o es que definitivamente han descubierto que les es más rentable practicar el oficio de "enterradores". (Dejo a un lado el desprecio que suelen practicar hacia la auténtica cultura musical las empresas discográficas, las empresas dedicadas a la promoción musical y al desarrollo cultural, y hasta a la SGAE con ese parto que ha realizado con el nombre de ARTERIA y que cada vez, en lo que se refiere a la música popular, tiene más de "eria" –que no sé lo que es, pero que me suena a "erial"– que de "ARTE" –expresión que tengo muy clara y de la que en este país nos sobra por lo cuatro costados). 

Dicho lo anterior, centro el tema y anuncio que hoy, y en días sucesivos, voy a referirme al trabajo de uno de los músicos más importantes que han nacido en nuestro país y que lleva más de veinticinco años ofreciéndonos bellísimas composiciones que se van acumulando "vivas" en en ese especie de "baul mágico" –que es la memoria– en el que se atesoran joyas musicales cuidadosamente mimadas y preservadas contra el olvido: Me refiero a JAVIER BERGIA

Javier Bergia.

De entrada, y antes de cualquier otra consideración, he de decir que Javier además de poseer una extraordinaria grandeza  musical –como compositor y como intérprete–, es poseedor igualmente de una inmensa y exquisita  grandeza humana. Escucharle cantar es un delicia, pero lo es también escucharle hablar –en conversaciones privadas, en entrevistas o en sus conciertos–; es una auténtica gozada y un lujo poder disfrutar de su memoria compartida, de sus experiencias, de sus reflexiones, de sus anécdotas, y en fin, de lo mucho que piensa, que siente y que ha vivido. (Posee una filosofía de la vida definida por la sencillez, la ternura y, sobre todo, la honestidad; filosofía que admiro y de la que están preñadas todas su canciones).

Para empezar a hablar –"largo y tendido"– del trabajo y de la obra de Javier Bergia voy a hacerlo partiendo de una canción en concreto; una de sus últimas canciones titulada "Palito de madera" que formará parte del nuevo disco que está terminando de grabar en este momento y que se publicará próximamente. (En este disco, y en esa canción, Javier contará, entre otras, con las colaboraciones de Ismael Serrano y de Olga Román).

La primera vez que le escuché interpretar esta canción a Javier fue en uno de sus directos en la Sala Buho Real y os aseguro que me impresionó; tanto que me quedó grabada en el "disco duro" de mi "universo musical" como uno de los más bellos temas y con más sentido que he escuchado desde hace tiempo.

Cuenta Javier que esta canción nació en una de sus girar por el sur de Argentina. Estaba realizando un viaje por una larguísima carretera en plena Patagonia, y de repente, en medio de aquel paisaje de pequeños matorrales descubrió un pequeño arbolito, de más o menos metro y medio de altura, que se alzaba airoso rompiendo la monotonía del paisaje. Javier detuvo el coche, se acercó a aquel arbolito –prácticamente un "palito de madera"– y descubrió que junto a él había un cartel que decía: «Soy yo solito»... La situación le pareció tan insólita, tan hermosa y, a la vez, tan conmovedora, que le suscitó esta canción:

«Caminaré despacio por los hermosos días que me tocó vivir, 
que aún llenos de arañazos que dejan los amores que sin querer perdí, 
colmaron de ventura, cariño y más ternura de la que pueda uno pedir, 
los años tan dichosos de música y antojos, allá por donde fui.

Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito, tenerse que partir,
palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir. 
Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito, tenerse que partir,
palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir.

Que corto este viaje, que rabia y que coraje, que ganas de seguir, 
porqué habré de marcharme, queriendo pues quedarme, quisiera repetir.
Que lánguido este beso, tan duro como un hueso, incierto y tan hostil, 
será que hay que dar paso, no hay vida sin ocaso nostálgico y febril.  

Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito tenerse que partir, 
palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir. 
Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito tenerse que partir, 
palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir.

El tiempo es como un tango frenético y fandango, celeste y carmesí.
Se vive acostumbrado, mas luego despojado se muere porque si.
Se pierde la memoria, no queda ni la gloria, si acaso algún  rumor.
Que insólito fracaso, sentir que ya de paso, me muero por tu amor.

Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito tenerse que partir,
Palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir. 
Qué pena de arbolito, que verde y tan bonito tenerse que partir, 
Palito de madera, ceniza de una hoguera que se ha de consumir».

Bellísima canción que quiero convertir en el pórtico de los "cuelques" que voy a dedicar a JAVIER BERGIA por dos motivos enunciados de alguna manera en su "Palito de madera": En primer lugar porque él nos ha colmado con sus canciones de «ventura, cariño y más ternura de la que uno pueda pedir»; y, en segundo lugar porque pretendo –en la medida de mis posibilidades– «que no se pierda su memoria».

NOTA: Escribiendo este "cuelgue" todo iba bien, pero de pronto, no sé muy bien por qué, pasa algo que me impide añadir las imágenes que voy seleccionando...; espero que el tema se solucione, o sea capaz de solucionarlo.

martes, 21 de junio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 90

Hoy estoy empezando a preparar una serie de "cuelgues" que quiero dedicar a uno de los compositores y cantantes que más admiro, me refiero a JAVIER BERGIA; lo primero que he hecho ha sido retomar su discografía y escuchar algunas de sus canciones, entre ellas una que fue la primera de su primer disco titulado "Recoletos" (1985); canción dedicada a la "música", en la que Javier nos ofrece unas claves esenciales para la construcción de la PAZ.

Esa canción de BERGIA hace hoy el número 90 de nuestro posicionamientos contra las guerras:
«Música, música,
tengo fe en la música,
sólo debe de haber música,
siempre la música,
orientando tu vida hacia lo mejor.
La música será tu solución,
hacia algo que lleva la paz,
la auténtica paz,
que hará que seamos hermanos,
entre la incomunicación
masiva que nos obliga a estar
de alguna forma dentro de esta bola redonda».

Quiero aprovechar este momento, y la canción de Javier, para rendirle mi homenaje a Clarence Clemons, gran saxofonista y amigo de Bruce Springsteen que se nos fue..., quizás al encuentro con Louis Armstrong para forma un dúo... 

¡Entren, por favor, con los sentimientos predispuestos al estallido!... ¡No se lo pierdan!... "Esta noche toca" en el PAY-PAY.

Si algún día viajáis a Cádíz, o si vivís allí, me voy a atrever a haceros, de entrada, dos recomendaciones que para mí son prácticamente imprescindibles:

La primera, dirigirse a la Bahía; pasear por el Malecón; perderse, sin prisa, contemplando el horizonte y la belleza del mar;  y  escuchar a Alejo Martínez cantando aquello de: «La Bahía de Cadiz abrazo inmenso / cuando cerró lo brazos me dejó dentro».

Después, una vez emborrachados de brisas, de azules y de sensibilidad, y con los sentimientos "predispuestos al estallido", dirigirse a la Calle Silencio –magnífico nombre para una calle– y entrar en el Cafe Teatro Pay-Pay, donde solo caben encuentros y sorpresas de los que logran darle un empujoncillo a esto del vivir; del vivir y del amar; amar apasionadamente y en libertad que es lo mejor que se puede hacer en la vida



El Café Teatro Pay-Pay es un espacio cultural gaditano con historia; una historia sin duda apasionada y apasionante para las miles personas que a lo largo de los años han pasado por allí. Nos lo cuentan sus responsables, y más concretamente Paloma, que es el alma del local:

«Hubo un tiempo en que el muelle de Cádiz bullía de barcos, marineros, pasajeros y viajantes. Al calor de la actividad del puerto gaditano, allá por los años 40, florecían locales como el Salón Moderno, la Cueva del Pájaro Azul o el mítico Pay-Pay.

En el Cádiz en blanco y negro de la posguerra, la entonces Sala de Fiestas Pay-Pay teñía de luces y colores el interior del barrio más antiguo de la ciudad.

Desde sus comienzos, la vida de aquel legendario Pay-Pay, que tantas inquietudes causaba a los puritanos de la época, iba paralela a la vida del muelle de Cádiz y, cuando los barcos ya no llenaban la dársena gaditana, las luces y los colores del viejo Pay-Pay se fueron apagando poco a poco. Esa tenue oscuridad no hizo que la leyenda del Pay-Pay cayese en el olvido, pero sí provocó que permaneciese aletargado varios años.



Desde julio de 2.001, como si de un ave Fénix se tratara, aquella mítica sala de fiestas renació para transformarse en lo que hoy es: el Café Teatro Pay Pay, un local que se ha convertido en un fuerte referente del movimiento cultural de Cádiz y la Bahía. De miércoles a sábado, por el escenario del Pay Pay pasan desde cantautores a cuentacuentos, pasando por música en directo de todo tipo, espectáculos de draggs queen, flamenco… En definitiva, cualquier tipo de manifestación cultural tiene su tiempo y su lugar en el Pay Pay».

Prueba clara y evidente de lo que acontece a diario en el Pay-Pay –en particular los miércoles– es el espacio genéricamente llamado "Esta noche canta", dedicado a la "canción de autor"; espacio entrañable en el que se dan cita creadores y creadoras como éstos –y es sólo un ejemplo–:


Como testimonio en vivo de la música en Pay-Pay se ha editado un CD con dieciséis actuaciones en directo que nos ofrecen una interesantísima panorámica de la joven "canción de autor"; un disco grabado en 2009, que merece la pena tener.


Los autores y las canciones recogidas en este disco son las siguientes:

1. KUCI GÓMEZ. Urbano ático de sol.
2. DAVID GARCÍA y MIGUEL RODRÍGUEZ. Agua de noviembre.
3. DAVID GARCÍA. De espaldas.
4. MIGUEL GÓMEZ. En el umbral.
5. NEUS. Submarino.
6. QUIQUE PARODI. Cuánto me quiero
7. RICARDO SINBLANCA. Vuela.
8. MANOLO SEVILLA. Pretérito imperfecto.
9. NANIEVA. Te comparto.
10. NACHO MORENO. Pero si no me quieres.
11. BENJY MONTOYA. Tardes de domingo.
12. VERÓNICA DÍAZ. A la hora del café.
13. NEUS y VERÓNICA DÍAZ. Necesito volar.
14. MIGUEL RODRÍGUEZ. El marinero de Berlín.
15. PACO MEDINA. El tiempo no pasa en tu pecho.
16. MIGUEL RODRÍGUEZ. Las puertas del Pay-Pay

lunes, 20 de junio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 89

Esta mañana me puse "malito" y me han tenido que ingresar en urgencias... Ahora acabo de llegar a casa y estoy muy cansado, pero no quiero que falte mi grito –hoy con muy poca fuerza– pero con absoluto convencimiento.

¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!

¡PUES S!Í, UN AÑO NUEVO A LA VISTA PARA SEGUIR CREYENDO, SIN DESFALLECER, QUE "CUALQUIER NOCHE PUEDE SALIR EL SOL"

Anoche, después de tomarnos las uvas en familia, me asomé a la ventana de mi dormitorio y contemplé lo que os muestro en estas dos fotografí...