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martes, 19 de agosto de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «CARLOS CANO».

 CARLOS CANO

Nació y creció en Granada y fue como un vagabundo, perseguidor sediento e incansable de una estrella a la que los locos del lugar llamábamos "utopía"; lo conocí «errante como un lobo, aullando las canciones de quien lleva ardiendo la mirada»; me dijo: «Soy la Esperanza», y le abrí mi corazón; viajamos juntos a las «cornisas de la luna, buscando el río que la mar serena»; ahuyentamos «veneno, espinas y serpientes»; y entendimos la amistad, la sensibilidad, la ternura, la libertad y la alegría, «como un puño sensible que mueve montañas».

Después la vida, el destino, o ¡qué sé yo! hizo que emprendiéramos distintos vuelos.

Él, su vuelo poético de cantor rabiosamente popular y ferozmente amarrado y comprometido con la vida, –tan feroz que desde Granada a Nueva York, fue capaz de hacerle frente a la muerte traicionera y de ganarle la batalla–. («Te buscaba la muerte y yo me sonreía porque la muerte sabe que tú te llamas "siempre"»).

Yo, mi vuelo por la pedagogía creyendo incansablemente en aquello que aprendí de Unamuno: «Hasta las más elevadas hipótesis –a fin de cuentas, doctrinas frías–, hay que hacerlas poesía».

Ahora, «buceando entre las sombras la melodía de los recuerdos», me reencuentro con una de las más grandes verdades a las que CARLOS CANO ha cantado: «La querencia –nos dice– es la única fuerza que no vence el olvido».

Carlos Cano... ¡A quien tanto he querido!

Jamás olvidaré, en primer término –y jamás podrá olvidarlo nuestra historia colectiva–, la pasión de este hombre por nuestra Andalucía; pasión contagiosa, fértil y desbocada que allá, por la «veredita verde y blanca», supo echarse a cantar arrancándonos a muchos andaluces de nuestra «duermevela».

Jamás olvidaré la grandeza humana que, en un tiempo, atisbé en su presencia y, siempre, en sus canciones. «Lo primero –le escucho– es decirle a la vida que la quiero; la vida contra la sombra, contra la ilusión perdida, contra el silencio...; y después a abrir de par en par las puertas y los balcones y a arrimarnos al "querer", porque sin amor –le sigo escuchando y le sigo creyendo– la vida no vale nada».

Jamás olvidaré, tampoco, su incapacidad –de la que fui testigo– para soportar la mediocridad; y su fuerza al revelarse contra la injusticia y el dolor ajeno, con una particular mezcla de ironía y amargura.

Por su voz solidaria desfilaron, a ritmo de tantos, de pasodobles, de murgas o de habaneras, currantesm jornaleros y marineros; «diamantinos» y «lailas»; «praderas», «don juanes decadentes» y «solfas»; «elisas», «rigonertas» y «madres de mayo»; María la Portuguesa y Mari Cruz; Edith Piaff y la niña Candela; Emilio el Moro y Al-Mutamid; Miguel de Molina y Gerald  Brenan...

Y jamás olvidaré, también –e irremediablemente–, sus contradicciones, que, como las mías, como las de todos –¡pobre del que no asuma sus propias contradicciones!–, nos hacen ser más humanos: la alegría y el dolor, la sombra y la luminosidad, la fidelidad y la ruptura, la confianza y el miedo, el reconocimiento y el olvido; tropezar, vacilar, dudar, equivocarnos, perdonar y siempre –¡siempre!– la posibilidad de volver a empezar; volver a empezar, amigo Carlos, como un día nos enseñó Aranguren: «desencantados, ¡puede que sí!; pero siempre prestos al reencantamiento».

domingo, 17 de agosto de 2014

EL AHORRO, LA SINVERGONCERÍA, EL "CANTO POPULAR" Y ALGUNAS INTERIORIDADES.

En estos días con esto del parón que tengo que hacer, obligado por el "ictus" traicionero, me estoy dedicando en casa a ordenar cajas y armarios y a ir preparando imágenes e informaciones para la construcción de la nueva Web.... Embarcado en esa tarea –que siempre es necesaria aunque la vas retrasando todo lo que puedes–, de vez en cuando te encuentras cosas inesperadas y sorprendentes que prácticamente tenías olvidadas como ésta:


¿Sabéis lo que es?... Pues nada más y nada menos que mi "cartilla" de ahorros fechada en el mes de junio de 1963, o sea, de hace más de cincuenta años...

Y ahí esta todo colorista, con el aguilucho negro que no puedo soportarlo, con el yugo y las flechas, y con ese sin sentido cabrón del "Una, grande y libre" en los tiempos mas tristes de nuestra dictadura.

Cuando la descubrí me pasé un buen rato observándola y viendo sus contenidos –que luego os mostraré–. y de una forma inesperada me vinieron un montón de recuerdos  familiares de aquella época –muy duros, por cierto, en aquel momento–, y recuerdos de descubrimientos y aprendizajes que a partir de aquel momento empecé a realizar, gracias, entre otras causas, al aterrizaje de la "canción de autor" en mi vida.

Contemplado la cartilla, y lo que ella significó para mí, me acordé, por ejemplo, de una canción creada por un gallego llamado XERARDO MOSCOSO –que perteneció al colectivo Voces Ceibes– titulada "Leva los aforros pro banco" ("Lleva los ahorros al banca"); canción que grabó en su disco «Acción Galega», fechado en 1977.


En el siguiente enlace de "goear" podéis escuchar la canción y más abajo encontraréis su letra en catellano y gallego que es la lengua en la que Xerardo la cantaba:


«Yo comprendo que jure el labrador
y maldiga el mal agüero que le roe
olvidado de Dios y de la justicia
abrumado por mil traidores.
En una aldea perdida en el mundo,
aislado en medio del monte
todo un año trabaja, trabaja
para vivir lleno de penas y dolores.
el cacique mientras tanto
arregla papeles y pasaportes
para que el aldeano emigre a países lejanos
a la procura de francos y dólares,
y los penados viejos y viejas
cuando ya no pueden con sus años
se quedan solo en las casuchas
a llorar porque lo hijos no vuelven.
Buen negocio encontraron los Bancos
con los trabajos de los hijos de los pobres,
abrieron los caminos de Europa
para que, esclavos, para ellos ahorren.
No importa que la patria no crezca,
tanto da que Galicie se desgracie,
más provecho despertarán que la industria
las divisas que mandan los hombres.
No pensaste emigrante labrador
que tu mismo buscaste la muerte
al entregar al banquero tus ahorros
que les rentan el ciento por nueve.
Hacen pantanos, granjas y juegas
con los dineros que mandan de lejos,
largas vegas inundadas con agua.
"Si tú quieres luz, has de pagar hasta los postes".
Su ganado dará beneficios,
tú venderás el ganado si puedes,
ellos en palacios en la ciudad
tu trabajas para que ellos engorden».
(Xerardo  Moscoso - R. López /
"Lleva los ahorros para el banco")

«Eu comprendo que xure o labrego / e maldiga o mal fado que o roe / esquecido de Deus e a Xusticia, / aburado por mil traidores; / nunha aldea perdida no mundo / isolado no medio do monte, / todo un ano traballa, traballa / pra vivir cheo de mágoas e dores. / O cacique, namentras, arranxa / do aldeano papés, pasaportes... / pra que emigre a lonxanos países /ben percuro de libras e dólares, / e os coitados dos vellos e vellas, / cando xa cos seus anos non poden / fican soios nas súas casoupas / a chorar porque os fillos non volven. / Bo negocio albiscaron os Bancos / co traballo dos fillos dos probes / e os camiños abriron da Europa / pra que, escravos, pra iles aforren. / Non importa que a Patria non medre, / tanto ten que Galicia se escoe; / máis proveito deparan que a Industria / as divisas que mandan seus homes. / Non pensaches, emigrante ou labrego,/ que ti mesmo buscáche-la morte / ó entregar ó banqueiro os teus cartos / que lle rentan o cento por nove? / Fan pantanos e granxas e esmorgas / cos diñeiros que chegan de lonxe, / longas veigas asalagan coa auga. / «Se quers luz has pagar hasta os postes.» / O seu gando dará beneficios. / «Vendera-lo teu gando se podes.» / eles viven en pazos na vila; / ti traballa pra que iles engorden». (Xerardo  Moscoso - R. López / "Leva los aforros pro banco").

«¡BUEN NEGOCIO ENCONTRARON LOS "BANCOS" –también entonces– CON LOS TRABAJOS DE LOS HIJOS DE LOS POBRES!». Yo a los 16 años ya había tenido que emigrar, como hoy siguen haciendo muchos jóvenes –aunque sin "águila, sin yugo y sin flecha"–. Ayudaba económicamente a mis padres que estaban en la miseria, y en esta cartilla –ahora reencontrada– aparecen mis primeros primeros ahorros que al final no llegaron a nada.

Al margen de ese echo duro y de triste evocación, la cosa tiene su gracia, obsérvenla en las dos primeras páginas de la cartilla: Nací en el 46 en Gerona, mis padres tuvieron que trasladarse a Jaén, viví en la calle "NOVIAS 1" –tuve felizmente unas cuantas más–, y el 7 de junio de 1976 ingresé en esta "libreta corriente" –con garantía del Estado–, ni más, ni menos, que "cuarenta pesetas" que era la mitad de mi sueldo mensual de aprendiz...

Aquello son solamente recuerdos. Hoy por hoy, incluso con "ictus" incorporado, os aseguro  que soy un hombre feliz, como diría Silvio Rodríeguez.

jueves, 14 de agosto de 2014

RERATO ÍNTIMO DE «PEDRO GUERRA»

PEDRO GUERRA

Habíamos iniciado ya la década de los noventa y éramos muchos los que andábamos con los pensamientos y los sentimientos de acá para allá, intentando adivinar, de una vez por todas, qué estaba pasando en éste  nuestro "viejo país ineficiente" –como llamó a España Gil de Biedma, en su poema "De vita beata"–... La desmoralización seguía extendiéndose, como si fuera un fantasma del desengaño que intentaba atraparnos, a todos, en su maraña gris de insatisfacción y del fracaso de la utopía democrática...; la tentación en aquel momento, al menos para mi, estaba precisamente en aquello que Gil de Biedma añadía a su poema: «En un pueblo junto al mar, poseer una casa y poca hacienda y memoria ninguna. No leer, no sufrir, no escribir, no pagar cuentas y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de mi inteligencia».

Viviendo inmerso en esa situación, un buen día de aquellos, me llamó y vino a verme a casa un joven canario al que había conocido, pocos años atrás, como uno de los componentes del grupo Taller. Hablamos un buen rato de la música y de la canción, y recuerdo que, de entrada, me impresionaron su sinceridad y su entusiasmo; había decidido dejar las islas y venirse a Madrid para dedicarse a cantar y a seguir creando la música y los textos que le gustaban y en los que él creía –yo tentado de dejar de leer y de escribir "arruinada entre las ruinas de mi inteligencia», y él, ¡tan descaradamente joven!, creyendo en lo mismo que yo creía, pero plantándole cara a la vida de una forma descarada–. Aquella entrevista y su presencia –a él nunca se lo he comentado– actuó en mi interior como el salvavidas que andaba buscando; él vino a reencarnar en el presente, y en mi propia casa, toda mi memoria y, en ella, todo lo que fui y todo lo que llegué a creer a través de la música y de las canciones.

Me dejó una cinta, con algunas de sus canciones, y se marchó. Nada más cerrarse la puerta escuché aquella grabación; en todas y en cada una de sus creaciones fui encontrándome con algo que me sobrecogía y me hacía cada vez más atrayente la figura de aquel muchacho: PEDRO GUERRA, con una tremenda fidelidad a la tradición –asumiendo poética y musicalmente toda la herencia ética, estética y cultural en la que había crecido–, respiraba frescura y aire limpio; en todas sus canciones se desvelaban un sentido profundo y, a la vez, directo de la realidad; un tono íntimamente esperanzador, y una ternura suave y envolvente. 


Me hablaba de palotes y de polos de limón, de adoquines de tiza y del creyón, de un sol de plastilina y de las gafas de Lennon... –«tengo en un baúl, me decía, dos mil recuerdos que quedaron de aquel tiempo donde guardo la ilusión»–... La ilusión, palabra mágica que, en aquel momento, las circunstancias políticas y sociales estaban sometiendo a un "tercer grado" de impotencia... De repente, el buen Pedro va y me canta: «No es bueno quedarse colgados de un sueño, habrá que empujarlo llegado el momento»...

Aquellas mismas canciones se las volví a escuchar pocos meses después, ya en directo, en Libertad 8 –buen nombre para uno de los cafés madrileños donde están naciéndole a este país nuestro una canción y unos planteamientos culturales alternativos–; allí estaba él, con su guitarra, con su voz, con su tímida sencillez y «empujando su sueño»; empujando, en realidad, todos nuestros sueños...; ¡de ruinas nada!... PEDRO GUERRA se estaba encargando de reconstruir sobre los cimientos de sólidas y ancestrales esperanzas, una nueva forma de cantarles a la ilusión y a la vida.

Después, caminando por la vereda de lo auténtico, con esa hermosa sencillez que le caracteriza, y a la que sé que no va a estar dispuesto a renunciar, Pedro se ha convertido felizmente en uno de nuestros músicos y poetas populares más queridos, más admirados y más escuchados... Pedro, a corazón abierto, le está abriendo caminos nuevos a  nuestro futuro.

martes, 12 de agosto de 2014

ALEJANDRO RIVERA: DE COMO LA SIMPLICIDAD Y LA CALIDAD SE FUNDEN Y SE ABRAZAN EN «SIETE SÁBADOS».

Recuerdo que hace unos meses, un buen día, ALEJADRO RIVERA, cantautor sureño, me hizo llegar un vídeo de la serie "Directo en Lavapiés" que me encantó; tanto que lo seleccioné como uno de los vídeos-canciones que habitualmente utilizo como "buen día" en mi muro de facebook. 

Aquel vídio, Alejandro me lo anunciaba como un anticipo de su nuevo disco, y en él cantaba –acompañado de AROA FERNÁNDEZ– la canción "Más de cien lunas". Me gustó tanto lo que escuché que desde entonces he estado esperando con muchas ganas la audición de aquel su próximo disco completo.

Como pórtico del cuelgue de hoy os propongo ver y disfrutar el vídeo que Alejandro me mandó:


«Te colaste entre mis pasos 
sin permiso y sin reparo, 
derramaste mis esquemas, 
mis principios y teoremas.
Si tu risa me desarma 
y tus palabras me dan calma, 
no dejemos que las lunas 
que separan nuestras vidas 
sean los muros que hagan sombra 
y nos impidan a gritar bajo la lluvia, 
lo que hoy grito a escondidas».
(“Mas de cien lunas”)

Pasó el tiempo y, por fin se publicó el nuevo disco –segundo– de Alejandro Rivera titulado "Siete sábados" compuesto de siete canciones. (Es hermoso -o al menos curioso– esto de plantearse grabar un disco con siete canciones –los siete días que componen una semana– y que cada una de las canciones corresponda a un sábado. Concretamente la canción "Mas de cien lunas", que cierra el disco, es la "Sábado 7").


Las canciones que componen este disco son las siguientes:
• Sábado 1 - "Canción debida".
• Sábado 2 - "Como un globo por las calles".
• Sábado 3 - "La edad invisible".
• Sábado 4 - "El día de los parques".
• Sábado 5 - "Mi punto y aparte".
• Sábado 6 - "Veraneo".
• Sábado 7 - "Más de cien lunas" (Con Aroa Fernández).

Por una serie de circunstancias no pude asistir a la presentación de este disco en la Sala Libertad 8 –¡cuánto lo sentí!–, y hasta el pasado lunes no he tenido la oportunidad de escucharlo. (Ha sido uno de los discos "terapéuticos" o "cura-ictus" que, por supuesto, recomiendo a cualquier persona que quiera recuperarse y fortalecerse el alma).

Hace un tiempo –en junio de 2013– expresé, en este mismo blog. lo mucho que me gustó el primer disco de Alejandro Rivera titulado "La fiesta del agua"; lo anunciaba entonces y lo confirmo hoy, nos encontramos frente a uno de los mejores cantauores que tenemos en nuestro país tanto desde el punto de vista artístico –la calidad de sus canciones e interpretaciones–, como desde su profesionalidad y su personalidad. 

Alejandro es un hombre sencillo, humilde, trabajador al límite, buen compañero y con un claro distanciamiento –que le engrandece– de la "movida y del mundillo cantautoril insostenible" que a veces suelen provocar tres puntos de conflicto que, con bastante frecuencia, son convergentes: la "envidia", el "despelleje" y el "peloteo-servil".

Alejandro Rivera. (Fotografía: Jesús Mayorga).

¡Dejado claro lo anterior, vayamos a lo importante!. Aquí lo importante es Alejandro. En "Siete sábados", con referencia a "La fiesta del agua", Alejandro ha conseguido el dominio de la simplicidad en el describir y narrar literario de sus canciones; una simplicidad que embellece sus textos y los hace directos; aparentemente muy sencillos, pero, a la vez, de una gran profundidad.

«No pierdas la calma
porque he inventado una sonrisa de perfil
que se deshace por amor....
Porque busco cielos para ti,
busco cielos para mí,
busco cielos y vivir».
(“Canción debida”)

«Para volar me sobran las canciones,
entre canciones te espero algún día...
y una sola canción me bastó a mí
para encontrate a ti».
(“La edad invisible”)

«Exprimo mi vida en nuevas canciones,
revivo y me ahogo en breves historias».
(“El día de los parques”)

“Cambio el cielo por el suelo 
pinto piedras como estrellas, 
guardo hojas que me abrigan 
y personas que me alivian. 
Vendo risas en canciones, 
piruletas en acordes y mi voz…
y mi voz en cualquier noche“
(“Mi punto y aparte”)

Por otra parte Alejandro Rivera –que ama su profesión y es consciente de que la va construyendo día a día sin "prepotencias"– ha mejorado considerablemente en su cantar y en su capacidad interpretativa; resultado evidente de su trabajo sistemático formando parte, desde el 2012,  de "Black Light Gospel Choir" –en el que interviene como corista y solista–, y, paralelamente, trabajando en el elenco del teatro musical infantil "Pepe Grillo Gospel Show & The Jauja Singers" con permanentes representaciones en  Galileo Galilei, Teatro Sanpol o Teatro Lara de Madrid.



En síntesis, que los "SIETE SÁBADOS" de ALEJANDRO RIVERA son absolutamente recomendables pa'cualquier día de la semana y del año. 

Evidentemente, concluyo este cuelgue haciendo una especial mención al equipo que ha acompañado a Alejandro Rivera en la grabación del disco: Rolfi Calahorrano (coproductor, pianos, rhodes y saxos), Lauren P. Stradmann (percusión), César Torres (guitarras), Jose Carlos Roca (violoncelos), Joaquín Brito (guitarra flamenca),  Aroa Fernández, Noelia Marló, Laura Serrano, Justi Vega y Álvaro Serrano (coros), Ricardo Poyato Stradmann (grabación, mezclas, masterizado), Jesús Mayorga (fotografía) y Adriana Moragues (arte, diseño y maquetación)

domingo, 10 de agosto de 2014

RETRATO ÍNTIMO DE «AMANCIO PRADA»

AMANCIO PRADA

La primera vez que tuve la oportunidad de conocer en persona a AMANCIO PRADA, recuerdo que la imagen de su presencia corporal me fue muy impactante

Aquella imagen corporal –vinculada, sin duda al impacto que me habían producido las canciones de su primer LP "Vida e Morte"– me impresionó. En aquella presencia se entremezclaban muchos de los rasgos y de las realidades humanas que conformaban ese ideal juvenil que uno se iba forjando, a contratiempo, frene a un sistema social y político, de ideas ramplonas y encorsetadas.

En Amancio, aquel día, percibí una extraña y atractiva mezcla de guerrillero –salido de un "mayo francés" o de una contienda en el monte con el Che–, y de trovador misterioso, romántico y errante. En él percibí, a la vez –y sin contradicciones–, la exquisita espiritualidad de un San Juan de la Cruz, la fuerza contestataria y, al tiempo, delicada de un Miguel Hernández; el romanticismo apasionado de Rosalía, y la santa locura comprometida y delirante de un Agustín García Calvo o de un Sánchez Ferlosio.

Amancio Prada.

Después, con el paso del tiempo, aquella imagen se fue transformando: el guerrillero que había en Amancio se fue haciendo cada vez más romántico y más espiritual –sin renunciar por ello, en ningún caso a su compromiso solidario con el humanismo y con la vida–; y el misterioso y romántico trovador que le habitaba, se fue convirtiendo en un guerrillero que empuñaba la poesía –con fuerza y con convicción– como un arma cargada de futuro, (Es curioso, al retomar de mi discoteca, en estos días, su primer LP, me he reencontrado con una frase de León Felipe que escribí –debe de hacer mucho tiempo– en la hoja en que se reproducían, dentro de la carpeta del disco, los textos de las canciones: «El eje del universo descansa sobre una canción no sobre una ley».

Amancio sabe –lo sabe y lo practica– que la gran revolución de la humanidad –la revolución y el reto que nos demanda el futuro– empieza por la libre movilización de la sensibilidad y de los sentimientos; y es por esto por lo que cada día, en cada una de sus creaciones –y en su misma presencia corporal– afina ese toque de sensibilidad que le va aproximando, cada vez más, a la imagen simbólica que él mismo le atribuía a su amada en su "Canción de amor nº 2": "gacela blanca", "volcán de miel", "bosque lleno de pájaros".


Amancio Prada.

Y así ha sido como, a través de él, hemos podido disfrutar y crecer, por ejemplo con los "Soneto del amor oscuro", de Lorca"Tú nunca entenderás lo que te quiero porque duermes en mí y estás dormido"–; o con "A dama e o cabaleiro", de Álvaro Cunqueiro"No vento poréi este meu lume novo porque andar as rulas, as cerdeiras e todo! Amiga, namorado vou!". ("¡En el viento pondré este nuevo fuego mío para que ardas las tórtolas, los cerezos y todo! ¡Amiga, enamorado voy!")–; o con aquellas canciones que recrearon personajes e imágenes cotidianas extraídos del  navegar nocturno y literario de Manuel Vicent; o con los poemas de mujeres –poetas deslumbrantes– como Teresa de Jesús, Rosalía, Isabel Escudero o Carmen Martín Gaite.

Y así ha sido también, como en la música y en la voz de Amancio Prada, nos hemos podido encontrar, y nos encontramos con la fusión, hermosamente armónica, entre la belleza y la sobriedad del claustro de un monasterio, al verde resplandor de una pradera, el ocre de una tierra sedienta de cultivos y el enigmático misterio de la noche junto a un semáforo o en una gran avenida.

jueves, 7 de agosto de 2014

«DISCO-WEB CANCION CON TODOS»... «DIRECTOS EN TOLDERÍA»... ¡"UN CUELGUE IMPORTANTE"!


Hoy, de nuevo, activo nuestra «DISCO-WEB» para ofrecer a la venta un nuevo disco –en este caso un libro-disco con doble CD– con el fin de poder seguir obteniendo fondos para impulsar la puesta en marcha de la WEB «CANCIÓN CON TODOS», en concreto en su fase de incorporación de contenidos.

En este caso se trata de la obra "DIRECTOS EN TOLDERIA", obra que produje en 2008, y de la que he encontrado en mi archivo QUINCE ÚLTIMOS EJEMPLARES

Es un disco que pertenece a la colección "EL CANTO EMIGRADO DE AMÉRICA LATINA", en el que, con la colaboración de Gonzalo Reig, pudimos recuperar 33 canciones históricas interpretadas en directo, durante los años ochenta, en la Sala Toldería de Madrid, de la que he hablado en los dos "cuelgues" anteriores.

Estas grabaciones están tomadas de cintas de casete que Gonzalo guardaba en su casa. "Nunca ni él, ni yo, nos podríamos haber imaginado que pudieran servir como testimonio posterior de toda una época. En aquellos tiempos, ni por asomo, podíamos pensar que algún día, gracias a las muevas tecnologías, se pudieran masterizar y recuperar con tanta calidad unas grabaciones caseras".

Esta es la cubierta del DISCO-LIBRO del que venimos hablando:


Esta son las 33 CANCIONES que aparecen grabadas en el DOBLE-CD:

PRIMER CD:
1 - ZAMBA DE LA TOLERÍA
 (Buenaventura Luna - Óscar Valles - Fernando Portal) 
Canta: Grupo Toldería
2 - TE RECUERDO AMANDA 
(Víctor Jara) 
Canta: Guillermo Basterrechea
3 - VALS PAREJO 
(Luis Barros) 
Canta: Luis Barros
4 - ALFONSINA Y EL MAR 
(Félix Luna - Ariel Ramírez) 
Interpreta a la guitarra Jorge Cardoso
5 - EL TAMBOR DE GUTIÉRREZ 
(Manuel Picón - Olga Manzano) 
Cantan: Manuel Picón y Olga Manzano
6 - LA BAYANA 
(Manuel Picón) 
Canta:  Huerque Mapu
7 - DÉJAME EN PAZ  
(Alejandro Lara) 
Canta: Silvia Pacheco
8 - CINTAS AMARILLAS (LAURA) 
(Rafael Amor) 
Canta: Rafael Amor
10 - CHACARERA DE LAS PIEDRAS o [Y CANTABAN LAS PIEDRAS
(Atahualpa Yupanqui - Pablo del Cerro) 
Canta: Omar Berruti
11 - PLEGARIA A UN LABRADOR 
(Víctor Jara - Patricio Castillo) 
Canta: Mónica Pelay
12 - ANSIEDAD
(José Enrique Sanabria) 
Cantan:  Claudina y Alberto Gambino
14 - PA'QUÉ
(Romildo Risso - Atahualpa Yupanqui) 
Canta: Manuel Picón
15 - SOPA DE MARISCOS 
(Luis Barros) 
Canta:  Luis Barros
16 - NACIMIENTO DEL HIJO
(Rafael Amor - Mikis Theodorakis) 
Interpretado por Grupo Toldería

SEGUNDO CD:
17 - VOLVER AL VINO 
(Horacio Guarany)
Canta: Grupo Toldería
18 - LA ENREDADERA
(Óscar Valles - Julián Díaz)
Canta: Omar Berruti
19 - ADAGIO A MI PAÍS
(Alfredo Zitarrosa)
Canta: Huerque Mapu
20 - BAGUALA DEL SEMBRADOR
(Atahualpa Yupanqui)
Canta: Manuel Picón
21 - MALENA
(Lucio Demare - Homero Manzi)
Canta: Claudina y Alberto Gambino
22 - YO PISARÉ LAS CALLES NUEVAMENTE
(Pablo Milanés)
Canta: Roberto Darvin
24 - QUÉ SERÁ DE TI 
(María Teresa Márquez - Demetrio Ortiz)
Canta: Gonzalo Reig
25 - COQUIBACOA
(Humberto Piñeiro - Julio Víctor González)
Canta: Grupo Toldería
26 - AL REVES O EN DIAGONAL 
(Luis Barros)
Canta:  Luis Barros
27 - LA TEMPRANERA 
(León Benarós - Carlos Guastavino)
Canta;  Silvia Pacheco
28 - EL CANELAZO 
(Popular ecuatoriana)
Canta: Huerque Mapu
29 - ¡AY JALISCO NO TE RAJES! 
(Ernesto M. Cortázar - Manuel Esperón)
Canta: Alfonso Ortuño
30 - ARRIBA EN LA CORDILLERA
(Patricio Manns)
Canta:  Mónica Pelay
32 - POR LOS MÉDANOS BLANCOS 
(Manuel Picón)
Canta: Manuel Picón
33 - LA MURALLA
(Nicolás Guillén - Quilapayún)
Canta: Grupo Toldería


Equipo que participamos en el desarrollo del proyecto
«EL CANTO EMIGRADO DE AMÉRICA LATINA».

Realiza la presentación del libro-disco os propongo directamente que si os interesa, y os es posible, lo compréis. Los beneficios que se obtengan de la venta irán directamente a un fondo destinado al trabajo de la incorporación de contenidos en la WEB: «CANCIÓN CON TODOS». Web, a la que, como sabéis, empezaremos a darle vuelo el próximo día 2 de octubre.

El precio de venta de este discos va a ser de 
TREINTA EUROS (30 EUROS) 
y su envío irá acompañado de una colección de postales 
correspondientes a la colección "Mis retratos íntimos".




PROCEDIMIENTO 
PARA LA COMPRA EL LIBRO-DISCO

Como disponemos solamente de QUNCE ejemplares, a las personas que les pueda interesar la compra les proponemos lo siguiente:

Mandar un correo a fglucini@gmail.com indicando estar interesado en tener el disco. Recibidos los primeros 15 correos entraremos en contacto con los interesados para verificar y efectuar la compra.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!... 
¡LA WEB SOLAMENTE PUEDE SEGUIR AVANZANDO
GRACIAS A VUESTRA COLABORACIÓN!

martes, 5 de agosto de 2014

SALA "TOLDERIA" «TABERNA DE ALMAS». (SEGUNDA PARTE) ... Y MAÑANA EL DISCO: «DIRECTOS TOLDERÍA».

Cartel de la Sala Toldería. (Diseñado y dibujado por Ortuño)

Efectivamente, TOLDERÍA, como dijo el escritor paraguayo Roa Bastos, fue esa “taberma de almas” –o “tabernáculo del espíritu iberoamericano”– por la que desfilaron la voz y el genio creativo de artistas y creadores como Ástor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarrosa, Chabuca Granda, Armando Tejada Gómez, Isabel y Tita Parra, Mercedes Sosa, Misia, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Rosa Jiménez o María Dolores Pradera.

Escenario de la Sala Toldería.

De forma más asidua, en Toldería actuaban también, Rafael Amor, Jorge Cardoso, Indio Juan, Olga Manzano y Manuel Picón, Claudina y Alberto Gambino, Nicolás Caballero, Gonzalo Reig, Omar Berruti, Alfonso Ortuño, Adrián Miranda, Norma Peralta, Queimada y Mate, Guillermo Basterrechea, Luis Barros, Silvia Pacheco, Mónica Pelay, Los Juglares, Roberto Darvin, Víctor Luque, Graciela Giordano o los grupos Hueque Mapu y Toldería.


Rosa Jimenez y Chicho Sánchez Ferlosio, en Toldería.

Finalmente, para concluir esta evocación de la sala Toldería –que cerró sus puertas a finales de los años noventa–, voy a reproducir, a continuación, dos comentarios aparecidos en la prensa con motivo de la celebración de su vigésimo aniversario, en 1994.

El primero fue publicado por Ricardo Cantalapiedra en el diario El País, el 26 de marzo de 1994.

“24 de marzo de 1974. En una cueva del Madrid de los Austrias, bajo el Viaducto, se inauguraba La Toldería, un local dedicado a la música sudamericana [...]. Eran tiempos oscuros –escribía Ricardo–. La dictadura agonizaba. La Toldería se convirtió en guiño clandestino y cobijo de resistentes. Mientras la policía de todo el Estado buscaba a Santiago Carrillo, de quien se decía que había entrado en España, un extraño señor con ostentosa peluca acudía al local frecuentemente y conspiraba a sus anchas. También visitaba la sala un joven abogado sevillano que se hacía llamar Isidoro, pero cuyo verdadero nombre se descubrió años más tarde: Felipe González" –fue allí donde tuve el placer de conocer y conversar por primera vez con Santiago y Felipe–.

“Allí se hablaba mucho, pero todo el mundo callaba cuando alguien salía a cantar. Junto a la barra, un cartel advertía: Para evitar malos entendidos, en La Toldería, durante las actuaciones, el silencio es tan importante como el aplauso. Veinte años después, la norma se mantiene inalterable”.


Olga Manzano y Manuel Picón en la Sala Toldería
El segundo comentario sobre la sala Toldería pertenece a Cándido, y fue publicado en el diario El Mundo, el 5 de abril de 1994.

“Se han cumplido veinte años de Toldería y he vuelto [...]. El folklore sudamericano que se sigue oyendo en Toldería es real y sin argucias. [...] Escribí  en el 88 y vuelvo a escribir: «La música era, y lo es ahora, una llaga en los cuerpos vivos, y hasta el ruido de las sillas –que siguen siendo tan incómodas como entonces– nos dice que ninguna de ellas ha olvidado su árbol”.




Misia en la Sala Toldería.
Rafael Amor en la Sala Tordería.
Claudina y Alberto en la Sala Todería.
Atahualpa Yupanqui, María Dolores Pradera y Olga Manzano,
espectadores en la Sala Toldería.
Joaquín Ruiz Jiménez, su esposa y Gonzalo Reig en la Sala Todería.
(Gonzalo Reig es el fundador de Toldería
y del grupo conocido con ese mismo nombre).

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...