Vistas de página en total

sábado, 7 de diciembre de 2013

CON EMILIANO DEL RÍO. CRÓNICA DE UN CONCIERTO MÁGICO E INOLVIDABLE.

A Candela Junco, a Jara,  
a Paloma Lopez y a Loreto Liz
con quienes tuve el inmenso placer de compartir, 
muy especialmente, este concierto.

El pasado 5 de diciembre –jueves– tuve la suerte y el placer de asistir a un concierto en el que tanto yo, como mi pequeña "samsung" –mi cámara fotográfica con la que hace años mantengo una tierna complicidad– disfrutamos "un montón". Fue el concierto de fin de gira por España, y de despedida –de Madrid–, antes del volver a Buenos Aires, del cantautor argentino EMILIANO DEL RÍO

El concierto se celebró en la Sala Libertad 8, de Madrid, y, como comentaba en mi muro de facebook –en una crónica de urgencia– fue «mágico, aLUZinante, bellísimo, de los que no se olvidan y difícilmente se repiten».

Hoy aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, voy a ampliar aquella breve crónica con una serie de fotografías que dan testimonio de lo que aconteció el pasado jueves en Libertad 8. Acudo a las imágenes, y escribiré poco, porque creo que es la mejor forma de haceros llegar lo que allí vivimos y sentimos.

El concierto-recital se inició, aproximadamente, a las 22:00 y lo presentó RODOLFO SERRANO que es amigo –al que quiero mucho–, poeta, "soña-luchador" de siempre, cómplice de Emiliano en afectos y mutuas admiraciones, y, sobre todo, ser humano de calidades muy bellas y profundamente tiernas y solidarias.

Rodolfo nos narró su primer encuentro con Emiliano en Buenos Aire, e inició el concierto-recital leyendo dos de sus poemas, uno de ellos "Noches de hospital"... ¡Hermosísimo!

Rodolfo Serrano.

«Esta casa vacía y estas noches,
como calles sin gente y sin farolas,
como sábanas blancas sin arrugas,
igual que el pan de hace varios días,
televisor apagado, sopa fría
en la cocina triste, y en el baño
la soledad rompiendo las toallas.
Estas noches sin ti. Como un cuaderno
sin versos y sin letras. [...]».

Este poema y parte de la obra poética de Rodolfo Serrano –aparte de en sus libros–
 puede leerse en su blog: http://rodolfoserrano.blogspot.com.es/

Seguidamente subió al escenario de Libertad 8 EMILIANO DEL RíO e inició su recital dedicándole a Rodolfo un tango. Concretamente "Nostalgias", compuesto por Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo... ¡Menudo tangazo..., Emiliano lo bordó!... «Nostalgias / de escuchar tu risa loca / y sentir junto a mi boca / como un fuego tu respiracion».

Emiliano del Río.

Emiliano interpretó varias canciones de su repertorio, entre ellas "Cómo" –con la que hace unas mañana daba yo el "buen día" en mi muro de facebook y que él tuvo el precioso gesto de dedicármela–...  y volvió reclamar la presencia de Rodolfo en el escenario.

Rodolfo Serrano leyendo un poema que dedicó a Jerónimo Salinero.

Rodolfo recitó otros de sus poemas y nos presentó al poeta amigo y cómplice, nacido en Macotera (Salamanca), llamado JERÓNIMO SALINERO

Jerónimo Salinero.

¡Genial el amigo Jerónimo!... ¡GENIAL!... ¡Me hizo reír y emocionarme! lo que es my sano en los tiempos que corren. Leyó varios poemas de su libro "La liturgia de la luna". Entre ellos el titulado "Lo que era mío" del que copio el inicio y el fin:

«Dejé por ti,
abandonado mi origen,
mi casa, las caricias de mis abuelos,
la esencia de mi existencia,
el alborozo de la mocedad. [...]
Dejé por ti, Madrid,
todo esto que era mío,
esperando tener recompensa
por tanto que dejé para tenerte».

Y apareció otro de los grades magos de la noche: ADÁN LATONDA, pianista maravilloso –entre otras muchas cualidades– al que, por cierto, le debo un "cuelgue". Es uno de esos músicos, a los que yo llamo "de reparto" y al que le concedería ¡ya mismo! un Óscar, o un Goya.

Adán Latonda

Mientras tanto ISMAEL SERRANO, en primera fila, no parpadeaba:

Ismael Serrano y Adán Latonda.

Y empezaron las colaboraciones musicales amigas. A Emiliano le quieren muchos –y mucho– compañeros y compañeras que comparten, con él, el "oficio de cantores".

La primera de esas colaboraciones fue la de MARWAN. Nos contó que conoció a Emiliano la primera vez que viajó a Argentina, y que él fue el "principal agitador" gracias al que más de cien personas asistieron a su primeriza actuación en Buenos Aires. Después, cantaron juntos.

Marwan y Emiliano del Río.

A Marwan le siguió FRAN FERNANDEZ. He de decir que cada vez me gusta y me emociona más cuando toca y canta "amarrao" o "abrazao" –que en él es lo mismo–, simplemente, a su voz y a su guitarra.

Fran Fernández, Emiliano del Río y Adán Latonda.

En un momento determinado descubrí que MANUEL CUESTA, le pasaba a Ismael Serrano este papel... Era la letra de su canción "Tu risa en la Alameda" –una de las canciones de Manuel que más me gustan–... ¿Iban a cantarla?...



Pues sí, la cantaron, y además a trío: Emiliano del Río, Ismael Serrano y Manuel Cuesta... ¡Inédito y genial!... Y la "magia" del concierto, "in crescendo".

Emiliano del Río, Ismaél Serrano y Manuel Cuesta
cantando "Tu risa en la Alameda".

Otro poeta que se unió al concierto con sus versos fue JOSÉ GONZÁLEZ, autor de los textos del disco recientemente publicado "La ternura del viejo cormorán". José había acompañado también a Emiliano del Río en el concierto del pasado miércoles en Salamanca.

José González.

Permitirme un paréntesis para mostraros una travesura de mi pequeña "samsung"... Podría ser un "microcantijuego" interesante... ¿Quiénes son estos tres "chicos cantores" y admiradores de Emiliano del Río?

«Podrían ser los tres mosqueteros...
... ¡peno no!...
¿Tal vez los tres tenores?...
... ¡pues tampoco!...
¿Los tres Reyes Magos?...
... frio, frío... 
Evidentemente no son los tres lobitos...
...  se les nota en la cara
Entonces, ¿quiénes son?»

Lo que está claro es que disfrutaron
y nos lo cntagiaron
en el concierto de Emiliano.

Y llegó, el que faltaba: ANDRÉS SUÁREZ... Emiliano le acompañó con su armónica y me encantó... El próximo lunes iré a su concierto que se celebrará también en Libertad 8 y ya os contaré... ¡Ganas tengo de escucharle!

Emiliano del Río y Andrés Suárez-

Por último, como broche final, ISMAEL SERRANO nos cantó dos temas, y cerró el concierto haciendo un último dúo con el gran protagonista de la noche: EMILIANO DEL RÍO.

Emiliano del Río e Ismael Serrano.

Y no quiero alargarme más, solamente decir que EMILIANO se nos ha "colao" muy hondo y por muchas razones, una de ellas, sin duda, por componer e interpretar canciones como ésta que podemos escuchar pulsando en el siguiente enlace de "goear":


«Calma, es lo que necesitamos en esta casa
en estos tiempos cuando el aguila devasta
toda remota posibilidad de soñar
Y aunque las brasas, que encendieron nuestros padres hoy sean escasas
no miremos como el fuego se apaga

y como vende frialdad la televisión.
No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor.

Utopia, tan lejana, tan soñada y tan temida,
utopia de vivir sin esa espina
de que sea utopico vivir mejor
y ese cansancio, del andar del que no debe cansarse
de trabajar para que otros se cansen
de joder hasta el cansancio la ilusión.

No dejemos que las flores se marchiten,
que la esperanza se achique y se expanda el dolor
no resignemos nuestra lucha
en esa jodida balanza que pesa lo menos malo cono peor».
("Jardín de la utopía")

jueves, 5 de diciembre de 2013

JULIO GONZALO: VIENTO, SAXO, MÚSICA, VUELO, LIBERTAD Y, SOBRE TODO, MUCHA SENSIBILDAD

Hoy le voy a dedicar este cuelgue a un músico –de los que yo llamo "de reparto"– que cada vez que le escucho tocar en un concierto consigue "emocionarme" y ponerme "patas arriba" el rinconcillo más íntimo de mis sentimientos; se llama JULIO GONZALO y es saxofonista.

Julio Gonzalo.

Antes de hablar de Julio, permitidme que os haga una confidencia que tiene mucho que ver con mi admiración hacia él.

Cuando yo era niño –ya casi adolescente– y llegaban los días de feria –en Jaén era la feria de San Lucas–, me encantaba ir al circo; siempre a las incómodas gradas de madera porque la economía familiar no daba para más. Recuerdo que de todas las actuaciones circenses mi preferida era siempre la de los payasos, no por lo que decían o por los golpes que se dabán ¡no!...; lo que más me entusiasmaba era cuando uno de aquellos payasos tomaba entre sus manos un saxo brillante y empezaba a tocar...

Yo cerraba los ojos y escuchaba aquella música imaginándome que por la "boca" del saxo salía algo mágico que conseguía hacer posibles mis sueños de entonces: poder besar a Carolina –de la que estaba totalmente "enamorao"–; conseguir que mis padres no estuvieran siempre de bronca –¡maldito dinero!–; o salir corriendo y huir de aquella ciudad que en aquel momento tanto me aprisionaba –¡sentía unas incontenibles ganas de volar!–... El payaso tocaba y tocaba el saxo, no recuerdo si bien o mal –¡que más daba!–, y aquella música "de viento" conseguía atraparme y hacerme sobrevolar sobre mi propia realidad...

... Son recuerdos de payaso, saxo, viento, música y vuelo que nunca olvidaré, y que provocaron que ese instrumento musical se convirtiera, siempre que lo escucho, en uno de mis mejores cómplices y confidentes...


Ahora he superado con creces la adolescencia –mi abono transporte ya sentencia mi "tercera edad"–; sigo siendo un soñador empedernido –«¡Sueñas!. Pues sí, claro, sueño constantemente»–; amo la música y la canción; y me sigue atrapando el excitante revuelo de notas y melodías que puede generar un saxo... Evidentemente es de ahí de donde radica, sin duda, parte importante de mi admiración hacia Julio Gonzalo.

A Julio le escuché tocar por primera vez, en febrero del 2012, acompañando a Paskual Kantero (Muerdo)  en uno de sus conciertos en la Sala Libertad Ocho; poco después fue ya con Esfumato, grupo mágico en el que participa, y cuyos conciertos se han convertido para mi en una especie de "lado, en este caso claro y luminoso, del deseo". Aquí en Madrid, donde vivo, procuro no perderme ninguno.

Julio Gonzalo y Enrique Amigó. (Fotografía Sergio López)

Contemplarle la cara de Julio, y mirarle las manos y todo su cuerpo cuando empieza a tocar el saxo es todo un espectáculo y un auténtico placer estético y sensorial. Se palpa como disfruta y como juega con los sonidos que, a golpes de viento –golpes de su sensibilidad– va creando y dejando revolotear libres por la sala del concierto. Y en su caso, a más improvisación, más vuelo, más libertad, más provocación de sueños...

Julio Gonzalo nació en Madrid y desde siempre ha sido un enamorado del jazz –es la música que realmente le apasiona–. Estando en el colegio se montó una primera banda con tres amigos –bajo, guitarra y batería– y empezaron a tocar –a disfrutar tocando–. Pasado un tiempo cayó en su mano una trompeta china, y durante unos días experimentó la magia que puede generarse de la conversión del viento –de su propio viento– en sonidos y en armonías.

Fue entonces cuando su padre –intuyendo, sin duda, el músico que Julio llevaba dentro– decidió comprarle y regalarle su primer saxo; saxo que todavía conserva y en el que encontró su identidad como músico, o sea, la prolongación de su cuerpo, o el vehículo, por el que canalizar sus inquietudes creativas, artísticas y, concretamente, musicales.

Enseguida aquel primer trío inicial –bajo, guitarra y batería– se transformó, resurgiendo como un nuevo grupo: trompeta, saxo tenor y saxo alto. Concretamente éste saxo alto que podemos contemplar en la siguiente foto que ¡no tiene desperdicio!.

Julio Gonzalo con su primer saxo y 23 años.

A principios de los años noventa, aquel primer trío estudiantil creció y pasó a convertirse en una auténtica banda de jazz integrada por ocho músicos, a la que llamaron "SAMBUSA"; banda que desde entonces no ha parado de actuar y de ofrecernos conciertos en directo en salas de jazz, teatros y festivales; el más reciente ha sido el que tuvo lugar en la Sala Clamores, de Madrid, el pasado 30 de octubre; concierto en que intervino como invitada Clara González –componente del grupo Esfumato a la que, por cierto, tengo que dedicarle uno de mi "cuelgues" cuanto antes–.

Grupo SAMBUSA tocando en la Sala Galileo (30 de octubre de 2013)
Grupo SAMBUSA en el concierto ofrecido en la Sala Galileo.
A la derecha Clara González, en el centro Julio Gonzalo.

Los componentes del grupo "Sambusa" son: Álvaro Cappa (trombón), Juanma Ramirez (piano). Diego López (guitarra eléctrica), Javier Calvo (bajo), Carlos Calvo (congas), Nicolás Martínez (batería), Antonio López (saxo tenor) y Julio Gonzalo (saxo alto).

En el siguiente vídeo os propongo escuchar una de las canciones de SAMBUSA con el alcompañaminro bien bello de Clara González... ¡Prepárense para disfrutar!


Y ahora cambiamos de plano; podríamos decir aquello de que "con la música a otra parte".

Esa otra parte se llama ESFUMATO y es otro de los grupos musicales en los que Julio Gonzalo participa y disfruta como saxofonista. Os cuento.

Julio –además de músico– es físico, informático y profesor de la UNED. Hace unos años conoció, y tuvo como alumno, a otro músico, también informático, llamado ENRIQUE AMIGÓ –todo un genio–. Le dirigió la tesis, se hicieron amigos; y ¡como no! la música –¡bendita sea la música!– les entrelazó en una muy hermosa complicidad que se concretó en el grupo ESFUMATO.

Enrique Amigó y Julio Gonzalo.

Sobre ese grupo ya he escrito varios cuelgues anteriormente en este mismo blog, os remito a uno de ellos que podréis retomar en los siguiente enlace:


Con "Esfumato", y más concretamente creando música –sobre todo en directo– con Enrique Amigó, Julio se siente feliz y su saxo, su viento y su música vuelan entrelazando tres claves para el encantamiento y la emoción, que él bien domina: libertad-belleza-sensibilidad.

Y lo mismo ocurre a la inversa. Hace unos días Enrique escribía en su muro de facebook lo siguiente: «Julio fue mi director de tesis. En realidad es un científico bien reconocido dentro y fuera del país. Pues resulta que me dijo un día que tocaba el saxo en una banda de jazz, como quien no quiere la cosa ("Sambusa", altamente recomendable) y resulta que tocaba como los ángeles. De hecho, alguna vez faltó, y buscamos sustituto, pero nunca fue lo mismo. ¿Su secreto? Sensibilidad y que en cada frase, aunque con pocas notas, cuenta una historia, e historias dentro de ésta. Quizás es que hay que ser científico para tocar de forma tan fractal».

Pues sí, ¡sensibilidad!, esa es la clave... ¡mucha sensibilidad!... ¡Ah! –y que no se me olvide– una bellísima "humildad" que le engrandece y que comparte con Esfumato en pleno –¡y mira que son grandes!–; "humildad" que –como repito constantemente– es el fundamento y la esencia de la verdadera humanidad..., y que a muchos jóvenes, músicos y cantores, compañeros de oficio, ¡tanto le falta!.

ESFUMATO:
Enrique Amigó, Clara González, Julio Gonzalo y Carlos Manzanares.

martes, 3 de diciembre de 2013

¡GUITARRA, DÍMELO TÚ!

El pasado domingo, preparando el "cuelgue" celebrativo del quince cumpleaños de "A GUITARRA LIMPIA" –hermoso proyecto desarrollado "en y por" el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en La Habana– me reencontré con un conjunto de carteles –más de sesenta– dedicados a expresar con imágenes el concepto simbólico de "guitarra limpia". Fueron los carteles que se presentaron al concurso organizado, precisamente por el Centro Pablo, cuando, hace cinco años, celebró el décimo cumpleaños de su proyecto.

Cartel creado por Damián Castillo.

Al recuperar aquellos carteles y al volver a verlos –algunos son muy hermosos– inmediatamente pensé en compartirlos con vosotros y vosotras –amigos y amigas que vistáis el blog–. A partir de ahí, me surgió la idea de dedicarle un "cuelgue" a la guitarra –una especie de homenaje– en el que, como vais a poder observar seguidamente, voy a ir alternando algunos de los carteles recuperados, con fragmentos poéticos de canciones que se han dedicado a la "guitarra" o que hablan de ella.

A este cuelgue le he llamado "¡GUITARRA, DÍMELO TU!" glosando esta hermosa canción de Atahualpa Yupanqui.


«Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.
Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz.
Porqué, la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tu».

Cartel creado por Eduardo García.

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos...»
("Guitarra negra". Afredo Zitarrosa)

Cartel creado por Abel Nova.

«Sol, mar, guitarra de medianoche.
Yo y tú, hermana de mi esperanza
Voy, voy; por algo soy caminante...
Andaré en la huella,
siguiendo una estrella,
que aunque esté muy alta,
yo sé que un día la he de alcanzar».
(“Guitarra de media noche. Horacion Guaraní)


Cartel creado por Walfrido Valera.

«Empieza el llanto de la guitarra.
Se rompen las copas de la madrugada.
Empieza el llanto de la guitarra.
Es inútil callarla.
Llora monótona como llora el agua,
como llora el viento sobre la nevada.
Es imposible callarla.
Llora por cosas lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas».
(“La guitarra”. Federico García Lorca)

Cartel creado por Nelson Poncel.

«Guitarra febril,
guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador. 
Guitarra tienes tú lo que a mi voz le falta,
tienes un ruiseñor despierto en la garganta,
sabes rondar la luz, la dicha y los anhelos,
trocarte con la miel surcando un aguacero».
(“Guitarra febril”. Lliuba María Hevia)

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«¡Gracias guitarra!
Por la lección que me diste
que en vez de llorar, cantara.
Por el amor a la tierra,
por la canción que adornabas.
Porque llegaste a mi vida
trayéndome la esperanza.
Porque juntos comenzamos
a subir la cuesta brava,
juntos en las horas buenas,
juntos en las horas malas,
por eso es que en esta noche
te digo: ¡Gracias guitarra!».
(“Gracias guitarra. Atahualpa Yupanqui)

Cartel creado por Luis Rodríguez.

«Cantará cantará, la guitarra cantará.
Y será en su cauce de frescura,
dónde abreve la ternura...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Vencerá a la noche del olvido
árbol al fin, raíz y nido...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Guitarra altiva y luchadora
viene fundando la aurora...».
(“La guitarra”. Rafael Amor”)

Cartel creado por Adrián Barazain.

«Mi guitarra tiene boca
para cantar los amores
y un ojo donde se esconden
en el invierno las flores.
Su cintura en mi rodilla,
mi pecho contra su espalda,
si mis dedos la acarician
de su cuerpo sale el alma.
Un eco de mariposas,
un torrente de agua clara,
un tono para la pena
y un arpegio de esperanza».
(“Mi guitarra”. Luis Pastor).

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«Me dicen que no tengo nada
y es que la gente no se entera
que a mi me basta una carretera,
mi guitarra y mi canción».
(“Carretera, guitarra y canción” Alfonso del Valle).

Cartel creado por Ranfis Suárez Ramos.

domingo, 1 de diciembre de 2013

"A GUITARRA LIMPIA": QUINCE AÑOS DE SUEÑOS CUMPLIDOS...¡Y LOS QUE FELIZMENTE QUEDAN POR CUMPLIR!

Fachada del edificio que acoge, en La Habana Vieja,
al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En el mes de noviembre de 1988, en el CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIETE BRAU –institución cubana ubicada en el centro histórico de La Habana Vieja– puso en marcha un hermoso proyecto poÉtico-musical, titulado "A GUITARRA LIMPIA" planteado con las siguientes finalidades:

• Fomentar y apoyar el trabajo creativo de los jóvenes trovadores cubanos.

• Estimular la actividad creativa de los trovadores y de las trovadoras a través de la programación de concursos o certámenes como el titulado "UNA CANCIÓN PARA MIGUEL" –organizado en el contexto del "Centenario del nacimiento de Miguel Hernández"–; o "UNA CANCIÓN PARA FRIDA Y DIEGO", dedicado a Frida Kahlo y Diego Rivera.


• Fomentar el intercambio enriquecedor entre los creadores –poetas y músicos– que a lo largo de los años han integrado, y lo siguen haciendo, el movimiento de la Nueva Trova Cubana.

• Y crear espacios para la expresión y la difusión de las obras de los trovadores: espacios escénicos para la realización de conciertos; y espacios de mayor proyección como la edición de discos, libros, vídeos y documentos sobre la trova cubana y, en particular, sobre la obra de los jóvenes trovadores.

Durante quince años el proyecto "A GUITARRA LIMPIA" –bajo la dirección de Víctor Casaus, y la coordinación de María Santucho– se ha ido desarrollando muy eficaz y positivamente, y ahora está de "fiesta": la fiesta de su QUINCE CUMPLEAÑOS a la que deseo unirme con enorme satisfacción.


Entre las múltiples actividades desarrolladas en el Centro Pablo de la Torriente y Brau, en el marco del espacio cultural "A Guitarra Limpia", hay dos que creo que merecen ser especialmente destacadas:

En primer lugar, la celebración, prácticamente mensual, de un concierto que se celebra en el patio del caserón que el Centro ocupa en La Habana Vieja; patio que podemos observar en las siguientes fotografías.

Patio de la casa en la que se encuentra situado el Centro
Pablo de la Torriente Brau
y en el que se celebran los conciertos del
proyecto "A GUITARRA LIMPIA".

Normalmente son conciertos ofrecidos por jóvenes trovadores y trovadoras que son presentados y apadrinados por poetas o personajes del mundo cultural cubano que ya han recorrido una larga y exitosa andadura profesional.

De igual forma se organizan conciertos extraordinarios acogiendo a trovadores de otros países que visitan el Centro, u otros, muy especiales, como los celebrados en homenaje a Teresita Fernández. (Conciertos de los que siempre suele realizarse una grabación en audio y en vídeo)

Teresita Fernández durante uno de sus conciertos ofrecidos
en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Baru.

(Recordemos también este preciosísimo testimonio ofrecido por Teresita Fernandez en uno de sus conciertos celebrados en el patio del Centro Pablo el 20 de diciembre del 2006).


La segunda actividad que me parece importante destacar sobre el trabajo desarrollado dentro del proyecto "A GUITARRA LIMPIA" es la edición de un amplio catálogo de discos, en soporte CD, en los que se recogen los conciertos ofrecidos por los jóvenes, y no tan jóvenes trovadores en el famoso y maravillo patio que hemos podido visualizar anteriormente. Entre esos discos aquí ofrezco una muestra:


Muchos de estos discos pueden encontrarse y ser adquiridos en "iTunes Store", localizándolos por el nombre de su autor correspondiente.

Por otra parte, el catálogo donde aparecen todos los  CD's editados puede consultarse a través del siguiente enlace del Centro Pablo:

ANEXO 1

Hace unos días recibí un correo de los amigos del Centro Cultural Pablo de la Torriente  Brau –con los que he vivido momentos inolvidables y a los que me une una entrañable amistad– solicitándome que les enviara un breve texto celebrativo del Quince Cumpleaños de " A GUITARRA LIMPIA". Por supuesto inmediatamente se lo mandé. Les decía:

La Habana, febrero, 2009. En el Centro Cultural Pablo de la Torriente y Brau.
A mi derecha Víctor Casaus, director del Centro.

«El espacio GUITARRA LIMPIA es una iniciativa y un hecho de extraordinario valor. Lo es internamente a la realidad cubana por lo que viene aportando respecto a la defensa, a la protección y al desarrollo de la trova –en particular de los jóvenes trovadores–; y lo es internacionalmente porque gracias a GUITARRA LIMPIA somos miles de personas las que, desde lejos de Cuba, podemos disfrutar de los latidos, de los sentimientos, de la música, de la canción y de la realidad del pueblo cubano.

A mi personalmente –que amo la canción de autor– el espacio GUITARRA LIMPIA me ha aportado mucho. Creo que es una propuesta cultural admirable y “limpia” de la que destacaría varias cualidades: su pasión por la música de calidad...; su propuesta honesta y solidaria...; su poÉtica democrática, libre, soñadora y utópica...; y su apuesta por la juventud y por el futuro manteniendo una radical fidelidad a la “memoria” contra el olvido...

A GUITARRA LIMPIA –y todo el equipo de personas que trabajan en ese espacio– han fortalecido en mí la confianza en que verdaderamente “cantamos como quien respira”, y en que cantamos juntos conscientes de que nuestras guitarras y nuestras voces –o sea, nuestra "palabra cantada"– es la única “arma” con las que podemos construir el futuro, como diría Celaya.

Por todo ello felicidades y ¡GRACIAS! en este 15 cumpleaños...; y que cumplamos –juntos y cantando– muchos más».


ANEXO II

VÍCTOR CASAUS, fundador y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, me ha remitido, desde La Habana, el siguiente texto titulado "A GUITARRA LIMPIA: QUINCE RAZONES PARA SEGUIR SIGUIENDO"; precioso y aleccionador texto que tengo el placer de compartir con todos vosotros y vosotras, convencido de que os va a resultar de gran interes:

Víctor Casaus.
(Foto de Juan Miguel Morales)

«1. A GUTARRA LIMPIA nació a finales de la década del 90 en el vacío que la crítica situación económica había provocado, también, para la nueva trova, para la canción pensante, doliente y amante. Los espacios que existían para compartir y difundir se fueron apagando, hasta prácticamente desaparecer. Los artistas que los frecuentaban, muchos de ellos jóvenes, se vieron –como otros sectores de la sociedad– ante dos alternativas: buscar fortuna en otros horizontes geográficos o tratar de afrontar los rigores de aquel áspero tiempo, entre los alumbrones del momento, sin perder la guitarra ni la esperanza.

2. Con LA GUITARRA LIMPIA, se llega a este aniversario quince. Los trovadores y las trovadoras construyeron en ese tiempo este espacio para comunicarse, compartir, disfrutar, debatir, que son infinitivos parciales para expresar este otro, mayor: vivir. El Centro Pablo fue el instrumento, la herramienta, el arma (y a veces el alma) para esa construcción colectiva. Otros lo llamarán casa, nido, familia. Y también tendrán razón.

3. Este espacio pudo tomar como suyo aquel lema con que el arte digital cubano presentó sus credenciales tres lustros atrás: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. La belleza como materia imprescindible para estar, para ser y para continuar. La apuesta como aceptación del riesgo necesario, como negación de la rutina: impecable, correcta pero empobrecedora. Sin embargo, A GUITARRA LIMPIA descubrió, concierto a concierto, su propia consigna, diversa y diversificadora: todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana han pasado –y seguirán pasando– por este patio.


Víctor Casaus y María Santucho, coordinadora
del Centro Pablo de la Torriente y Brau.
(Dos grandes amigos a loa que me unen muchos sueños y,
sobre todo un enorme cariño).

4. Para hacer posible aquel sueño de finales de siglo y de milenio, acercaron su hombro, su solidaridad, la gente amiga de Puerto Rico y de otras partes; las instituciones fraternas que entendieron las claves de este movimiento sistemático, a veces imperceptible, sobre el filo de la navaja del riesgo –es decir, de la creación–; los artistas mayores de la canción que respaldaron con su presencia, a veces con su ayuda directa y silenciosa, esta apuesta que también fue la suya en otros tiempos. 

5. El espacio multiplicó las voces de los más jóvenes, propiciando que sus obras primeras llegaran a otras gentes, y sus propuestas –acertadas o no, eso es lo menos importante– fueran conocidas, debatidas, analizadas, vividas por sus contemporáneos, esos jueces terribles o amables, cómplices o escépticos –eso también es lo menos importante. Lo importante es la posibilidad de estar, de ser y de seguir. Y A GUITARRA LIMPIA ha contribuido, en estos quince años, a conjugar esos verbos trascendentes y cotidianos al mismo tiempo.

6. Un joven trovador lanzó un día, en medio de una conversación intrascendente, esta verdad compartida: “En otros lugares uno llega, canta y se va. Aquí uno llega, canta y se queda”.

7. Se quedan porque el sonido de sus voces y de sus músicas es grabado y reproducido en discos y lanzados al éter antiguo pero eficaz de la radio y colocados en los sitios cada menos misteriosos del espacio digital. En ese mismo espacio y en otros se difunden sus imágenes estáticas o en movimiento, acariciando una guitarra o pulseando con los nervios en su primera presentación, en su segundo nacimiento.

Fernando G. Lucini y Víctor Casaus en una cervecería
próxima al Centro Pablo.
8. Se quedan porque con ese disco en la mano llegan una mañana, un año, al festival que los premia, o los valora, o los desconoce –eso tampoco es lo más importante, porque lo más importante es haber dicho lo que se quería decir y como se quería decir y seguir siendo, en paz –o en guerra– con los ángeles o los demonios de cada momento.

9. Pero se quedan, sobre todo, porque en la magia terrenal de un patio o en la solidaridad de una guitarra prestada o en la complicidad de un texto maldito han construido una comunidad. Diversa, múltiple, contradictoria, como son en la realidad real las comunidades verdaderas. Como es la vida.

10. Si las estadísticas solas pudieran ofrecer la imagen cierta de los hechos y de los procesos, bastaría con mencionar los 170 conciertos soñados y realizados en el patio querido o en las salas fraternas; los 80 discos producidos a punta de tesón y de talento; los 200 programas radiales que llevaron, En el Centro,  cada semana, las voces de los maestros y los recién llegados; los 15 cuadernos Memoria que dieron fe (de vida), a lo largo de estos años, a lo cantado, soñado o vivido en un patio de la Habana Vieja –de la nueva Habana–; los 50 capítulos de una serie televisiva que mostró la altura de la canción de la Isla a las gentes de muchas partes del mundo.


Luis Eduardo Aute, Víctor Casaus y Fernando G. Lucini.
Previos a una cena en casa de Eduardo.

11. Pero las estadísticas, solas, no pueden expresar la alegría de encontrar a un trovador nuevo en una provincia apartada, ni la emoción de acompañar la gira interminable de la canción renovada y renovadora por los barrios humildes, ni el asombro persistente ante lo que puede hacer un hombre o una mujer con su guitarra en ristre.

12. “Uno llega, canta y se queda”.

13. Uno los ve llegar, cantar, quedarse entre nosotros, entre ustedes. Los ve pidiendo el espacio que les corresponde, el micrófono que multiplique sus dudas, sus certezas y sus nuevas dudas, en ese ciclo interminable como las giras verdaderas.

14. Por eso nació, hace quince años, A GUITARRA LIMPIA.

15. POR ESO SEGUIMOS SIENDO. Que sigue siendo –hasta donde sabemos, hasta donde adivinamos–  la única manera de ser y de estar».

 Juan Miguel Morales y Víctor Casaus. (¡Cómo les quiero!)
Juan Miguel Morales le hizo entrega a Víctor, en La Habana, del Premio
de la XVII Edición del Festival de Canción de Autor BarnaSants 2012.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...