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jueves, 5 de diciembre de 2013

JULIO GONZALO: VIENTO, SAXO, MÚSICA, VUELO, LIBERTAD Y, SOBRE TODO, MUCHA SENSIBILDAD

Hoy le voy a dedicar este cuelgue a un músico –de los que yo llamo "de reparto"– que cada vez que le escucho tocar en un concierto consigue "emocionarme" y ponerme "patas arriba" el rinconcillo más íntimo de mis sentimientos; se llama JULIO GONZALO y es saxofonista.

Julio Gonzalo.

Antes de hablar de Julio, permitidme que os haga una confidencia que tiene mucho que ver con mi admiración hacia él.

Cuando yo era niño –ya casi adolescente– y llegaban los días de feria –en Jaén era la feria de San Lucas–, me encantaba ir al circo; siempre a las incómodas gradas de madera porque la economía familiar no daba para más. Recuerdo que de todas las actuaciones circenses mi preferida era siempre la de los payasos, no por lo que decían o por los golpes que se dabán ¡no!...; lo que más me entusiasmaba era cuando uno de aquellos payasos tomaba entre sus manos un saxo brillante y empezaba a tocar...

Yo cerraba los ojos y escuchaba aquella música imaginándome que por la "boca" del saxo salía algo mágico que conseguía hacer posibles mis sueños de entonces: poder besar a Carolina –de la que estaba totalmente "enamorao"–; conseguir que mis padres no estuvieran siempre de bronca –¡maldito dinero!–; o salir corriendo y huir de aquella ciudad que en aquel momento tanto me aprisionaba –¡sentía unas incontenibles ganas de volar!–... El payaso tocaba y tocaba el saxo, no recuerdo si bien o mal –¡que más daba!–, y aquella música "de viento" conseguía atraparme y hacerme sobrevolar sobre mi propia realidad...

... Son recuerdos de payaso, saxo, viento, música y vuelo que nunca olvidaré, y que provocaron que ese instrumento musical se convirtiera, siempre que lo escucho, en uno de mis mejores cómplices y confidentes...


Ahora he superado con creces la adolescencia –mi abono transporte ya sentencia mi "tercera edad"–; sigo siendo un soñador empedernido –«¡Sueñas!. Pues sí, claro, sueño constantemente»–; amo la música y la canción; y me sigue atrapando el excitante revuelo de notas y melodías que puede generar un saxo... Evidentemente es de ahí de donde radica, sin duda, parte importante de mi admiración hacia Julio Gonzalo.

A Julio le escuché tocar por primera vez, en febrero del 2012, acompañando a Paskual Kantero (Muerdo)  en uno de sus conciertos en la Sala Libertad Ocho; poco después fue ya con Esfumato, grupo mágico en el que participa, y cuyos conciertos se han convertido para mi en una especie de "lado, en este caso claro y luminoso, del deseo". Aquí en Madrid, donde vivo, procuro no perderme ninguno.

Julio Gonzalo y Enrique Amigó. (Fotografía Sergio López)

Contemplarle la cara de Julio, y mirarle las manos y todo su cuerpo cuando empieza a tocar el saxo es todo un espectáculo y un auténtico placer estético y sensorial. Se palpa como disfruta y como juega con los sonidos que, a golpes de viento –golpes de su sensibilidad– va creando y dejando revolotear libres por la sala del concierto. Y en su caso, a más improvisación, más vuelo, más libertad, más provocación de sueños...

Julio Gonzalo nació en Madrid y desde siempre ha sido un enamorado del jazz –es la música que realmente le apasiona–. Estando en el colegio se montó una primera banda con tres amigos –bajo, guitarra y batería– y empezaron a tocar –a disfrutar tocando–. Pasado un tiempo cayó en su mano una trompeta china, y durante unos días experimentó la magia que puede generarse de la conversión del viento –de su propio viento– en sonidos y en armonías.

Fue entonces cuando su padre –intuyendo, sin duda, el músico que Julio llevaba dentro– decidió comprarle y regalarle su primer saxo; saxo que todavía conserva y en el que encontró su identidad como músico, o sea, la prolongación de su cuerpo, o el vehículo, por el que canalizar sus inquietudes creativas, artísticas y, concretamente, musicales.

Enseguida aquel primer trío inicial –bajo, guitarra y batería– se transformó, resurgiendo como un nuevo grupo: trompeta, saxo tenor y saxo alto. Concretamente éste saxo alto que podemos contemplar en la siguiente foto que ¡no tiene desperdicio!.

Julio Gonzalo con su primer saxo y 23 años.

A principios de los años noventa, aquel primer trío estudiantil creció y pasó a convertirse en una auténtica banda de jazz integrada por ocho músicos, a la que llamaron "SAMBUSA"; banda que desde entonces no ha parado de actuar y de ofrecernos conciertos en directo en salas de jazz, teatros y festivales; el más reciente ha sido el que tuvo lugar en la Sala Clamores, de Madrid, el pasado 30 de octubre; concierto en que intervino como invitada Clara González –componente del grupo Esfumato a la que, por cierto, tengo que dedicarle uno de mi "cuelgues" cuanto antes–.

Grupo SAMBUSA tocando en la Sala Galileo (30 de octubre de 2013)
Grupo SAMBUSA en el concierto ofrecido en la Sala Galileo.
A la derecha Clara González, en el centro Julio Gonzalo.

Los componentes del grupo "Sambusa" son: Álvaro Cappa (trombón), Juanma Ramirez (piano). Diego López (guitarra eléctrica), Javier Calvo (bajo), Carlos Calvo (congas), Nicolás Martínez (batería), Antonio López (saxo tenor) y Julio Gonzalo (saxo alto).

En el siguiente vídeo os propongo escuchar una de las canciones de SAMBUSA con el alcompañaminro bien bello de Clara González... ¡Prepárense para disfrutar!


Y ahora cambiamos de plano; podríamos decir aquello de que "con la música a otra parte".

Esa otra parte se llama ESFUMATO y es otro de los grupos musicales en los que Julio Gonzalo participa y disfruta como saxofonista. Os cuento.

Julio –además de músico– es físico, informático y profesor de la UNED. Hace unos años conoció, y tuvo como alumno, a otro músico, también informático, llamado ENRIQUE AMIGÓ –todo un genio–. Le dirigió la tesis, se hicieron amigos; y ¡como no! la música –¡bendita sea la música!– les entrelazó en una muy hermosa complicidad que se concretó en el grupo ESFUMATO.

Enrique Amigó y Julio Gonzalo.

Sobre ese grupo ya he escrito varios cuelgues anteriormente en este mismo blog, os remito a uno de ellos que podréis retomar en los siguiente enlace:


Con "Esfumato", y más concretamente creando música –sobre todo en directo– con Enrique Amigó, Julio se siente feliz y su saxo, su viento y su música vuelan entrelazando tres claves para el encantamiento y la emoción, que él bien domina: libertad-belleza-sensibilidad.

Y lo mismo ocurre a la inversa. Hace unos días Enrique escribía en su muro de facebook lo siguiente: «Julio fue mi director de tesis. En realidad es un científico bien reconocido dentro y fuera del país. Pues resulta que me dijo un día que tocaba el saxo en una banda de jazz, como quien no quiere la cosa ("Sambusa", altamente recomendable) y resulta que tocaba como los ángeles. De hecho, alguna vez faltó, y buscamos sustituto, pero nunca fue lo mismo. ¿Su secreto? Sensibilidad y que en cada frase, aunque con pocas notas, cuenta una historia, e historias dentro de ésta. Quizás es que hay que ser científico para tocar de forma tan fractal».

Pues sí, ¡sensibilidad!, esa es la clave... ¡mucha sensibilidad!... ¡Ah! –y que no se me olvide– una bellísima "humildad" que le engrandece y que comparte con Esfumato en pleno –¡y mira que son grandes!–; "humildad" que –como repito constantemente– es el fundamento y la esencia de la verdadera humanidad..., y que a muchos jóvenes, músicos y cantores, compañeros de oficio, ¡tanto le falta!.

ESFUMATO:
Enrique Amigó, Clara González, Julio Gonzalo y Carlos Manzanares.

martes, 3 de diciembre de 2013

¡GUITARRA, DÍMELO TÚ!

El pasado domingo, preparando el "cuelgue" celebrativo del quince cumpleaños de "A GUITARRA LIMPIA" –hermoso proyecto desarrollado "en y por" el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en La Habana– me reencontré con un conjunto de carteles –más de sesenta– dedicados a expresar con imágenes el concepto simbólico de "guitarra limpia". Fueron los carteles que se presentaron al concurso organizado, precisamente por el Centro Pablo, cuando, hace cinco años, celebró el décimo cumpleaños de su proyecto.

Cartel creado por Damián Castillo.

Al recuperar aquellos carteles y al volver a verlos –algunos son muy hermosos– inmediatamente pensé en compartirlos con vosotros y vosotras –amigos y amigas que vistáis el blog–. A partir de ahí, me surgió la idea de dedicarle un "cuelgue" a la guitarra –una especie de homenaje– en el que, como vais a poder observar seguidamente, voy a ir alternando algunos de los carteles recuperados, con fragmentos poéticos de canciones que se han dedicado a la "guitarra" o que hablan de ella.

A este cuelgue le he llamado "¡GUITARRA, DÍMELO TU!" glosando esta hermosa canción de Atahualpa Yupanqui.


«Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.
Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz.
Porqué, la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tu».

Cartel creado por Eduardo García.

«Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos...»
("Guitarra negra". Afredo Zitarrosa)

Cartel creado por Abel Nova.

«Sol, mar, guitarra de medianoche.
Yo y tú, hermana de mi esperanza
Voy, voy; por algo soy caminante...
Andaré en la huella,
siguiendo una estrella,
que aunque esté muy alta,
yo sé que un día la he de alcanzar».
(“Guitarra de media noche. Horacion Guaraní)


Cartel creado por Walfrido Valera.

«Empieza el llanto de la guitarra.
Se rompen las copas de la madrugada.
Empieza el llanto de la guitarra.
Es inútil callarla.
Llora monótona como llora el agua,
como llora el viento sobre la nevada.
Es imposible callarla.
Llora por cosas lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas».
(“La guitarra”. Federico García Lorca)

Cartel creado por Nelson Poncel.

«Guitarra febril,
guitarra canción,
robaste el silencio al buen trovador. 
Guitarra tienes tú lo que a mi voz le falta,
tienes un ruiseñor despierto en la garganta,
sabes rondar la luz, la dicha y los anhelos,
trocarte con la miel surcando un aguacero».
(“Guitarra febril”. Lliuba María Hevia)

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«¡Gracias guitarra!
Por la lección que me diste
que en vez de llorar, cantara.
Por el amor a la tierra,
por la canción que adornabas.
Porque llegaste a mi vida
trayéndome la esperanza.
Porque juntos comenzamos
a subir la cuesta brava,
juntos en las horas buenas,
juntos en las horas malas,
por eso es que en esta noche
te digo: ¡Gracias guitarra!».
(“Gracias guitarra. Atahualpa Yupanqui)

Cartel creado por Luis Rodríguez.

«Cantará cantará, la guitarra cantará.
Y será en su cauce de frescura,
dónde abreve la ternura...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Vencerá a la noche del olvido
árbol al fin, raíz y nido...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Guitarra altiva y luchadora
viene fundando la aurora...».
(“La guitarra”. Rafael Amor”)

Cartel creado por Adrián Barazain.

«Mi guitarra tiene boca
para cantar los amores
y un ojo donde se esconden
en el invierno las flores.
Su cintura en mi rodilla,
mi pecho contra su espalda,
si mis dedos la acarician
de su cuerpo sale el alma.
Un eco de mariposas,
un torrente de agua clara,
un tono para la pena
y un arpegio de esperanza».
(“Mi guitarra”. Luis Pastor).

Cartel creado por Jorge L. Fernández.

«Me dicen que no tengo nada
y es que la gente no se entera
que a mi me basta una carretera,
mi guitarra y mi canción».
(“Carretera, guitarra y canción” Alfonso del Valle).

Cartel creado por Ranfis Suárez Ramos.

domingo, 1 de diciembre de 2013

"A GUITARRA LIMPIA": QUINCE AÑOS DE SUEÑOS CUMPLIDOS...¡Y LOS QUE FELIZMENTE QUEDAN POR CUMPLIR!

Fachada del edificio que acoge, en La Habana Vieja,
al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

En el mes de noviembre de 1988, en el CENTRO CULTURAL PABLO DE LA TORRIETE BRAU –institución cubana ubicada en el centro histórico de La Habana Vieja– puso en marcha un hermoso proyecto poÉtico-musical, titulado "A GUITARRA LIMPIA" planteado con las siguientes finalidades:

• Fomentar y apoyar el trabajo creativo de los jóvenes trovadores cubanos.

• Estimular la actividad creativa de los trovadores y de las trovadoras a través de la programación de concursos o certámenes como el titulado "UNA CANCIÓN PARA MIGUEL" –organizado en el contexto del "Centenario del nacimiento de Miguel Hernández"–; o "UNA CANCIÓN PARA FRIDA Y DIEGO", dedicado a Frida Kahlo y Diego Rivera.


• Fomentar el intercambio enriquecedor entre los creadores –poetas y músicos– que a lo largo de los años han integrado, y lo siguen haciendo, el movimiento de la Nueva Trova Cubana.

• Y crear espacios para la expresión y la difusión de las obras de los trovadores: espacios escénicos para la realización de conciertos; y espacios de mayor proyección como la edición de discos, libros, vídeos y documentos sobre la trova cubana y, en particular, sobre la obra de los jóvenes trovadores.

Durante quince años el proyecto "A GUITARRA LIMPIA" –bajo la dirección de Víctor Casaus, y la coordinación de María Santucho– se ha ido desarrollando muy eficaz y positivamente, y ahora está de "fiesta": la fiesta de su QUINCE CUMPLEAÑOS a la que deseo unirme con enorme satisfacción.


Entre las múltiples actividades desarrolladas en el Centro Pablo de la Torriente y Brau, en el marco del espacio cultural "A Guitarra Limpia", hay dos que creo que merecen ser especialmente destacadas:

En primer lugar, la celebración, prácticamente mensual, de un concierto que se celebra en el patio del caserón que el Centro ocupa en La Habana Vieja; patio que podemos observar en las siguientes fotografías.

Patio de la casa en la que se encuentra situado el Centro
Pablo de la Torriente Brau
y en el que se celebran los conciertos del
proyecto "A GUITARRA LIMPIA".

Normalmente son conciertos ofrecidos por jóvenes trovadores y trovadoras que son presentados y apadrinados por poetas o personajes del mundo cultural cubano que ya han recorrido una larga y exitosa andadura profesional.

De igual forma se organizan conciertos extraordinarios acogiendo a trovadores de otros países que visitan el Centro, u otros, muy especiales, como los celebrados en homenaje a Teresita Fernández. (Conciertos de los que siempre suele realizarse una grabación en audio y en vídeo)

Teresita Fernández durante uno de sus conciertos ofrecidos
en el patio del Centro Cultural Pablo de la Torriente Baru.

(Recordemos también este preciosísimo testimonio ofrecido por Teresita Fernandez en uno de sus conciertos celebrados en el patio del Centro Pablo el 20 de diciembre del 2006).


La segunda actividad que me parece importante destacar sobre el trabajo desarrollado dentro del proyecto "A GUITARRA LIMPIA" es la edición de un amplio catálogo de discos, en soporte CD, en los que se recogen los conciertos ofrecidos por los jóvenes, y no tan jóvenes trovadores en el famoso y maravillo patio que hemos podido visualizar anteriormente. Entre esos discos aquí ofrezco una muestra:


Muchos de estos discos pueden encontrarse y ser adquiridos en "iTunes Store", localizándolos por el nombre de su autor correspondiente.

Por otra parte, el catálogo donde aparecen todos los  CD's editados puede consultarse a través del siguiente enlace del Centro Pablo:

ANEXO 1

Hace unos días recibí un correo de los amigos del Centro Cultural Pablo de la Torriente  Brau –con los que he vivido momentos inolvidables y a los que me une una entrañable amistad– solicitándome que les enviara un breve texto celebrativo del Quince Cumpleaños de " A GUITARRA LIMPIA". Por supuesto inmediatamente se lo mandé. Les decía:

La Habana, febrero, 2009. En el Centro Cultural Pablo de la Torriente y Brau.
A mi derecha Víctor Casaus, director del Centro.

«El espacio GUITARRA LIMPIA es una iniciativa y un hecho de extraordinario valor. Lo es internamente a la realidad cubana por lo que viene aportando respecto a la defensa, a la protección y al desarrollo de la trova –en particular de los jóvenes trovadores–; y lo es internacionalmente porque gracias a GUITARRA LIMPIA somos miles de personas las que, desde lejos de Cuba, podemos disfrutar de los latidos, de los sentimientos, de la música, de la canción y de la realidad del pueblo cubano.

A mi personalmente –que amo la canción de autor– el espacio GUITARRA LIMPIA me ha aportado mucho. Creo que es una propuesta cultural admirable y “limpia” de la que destacaría varias cualidades: su pasión por la música de calidad...; su propuesta honesta y solidaria...; su poÉtica democrática, libre, soñadora y utópica...; y su apuesta por la juventud y por el futuro manteniendo una radical fidelidad a la “memoria” contra el olvido...

A GUITARRA LIMPIA –y todo el equipo de personas que trabajan en ese espacio– han fortalecido en mí la confianza en que verdaderamente “cantamos como quien respira”, y en que cantamos juntos conscientes de que nuestras guitarras y nuestras voces –o sea, nuestra "palabra cantada"– es la única “arma” con las que podemos construir el futuro, como diría Celaya.

Por todo ello felicidades y ¡GRACIAS! en este 15 cumpleaños...; y que cumplamos –juntos y cantando– muchos más».


ANEXO II

VÍCTOR CASAUS, fundador y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, me ha remitido, desde La Habana, el siguiente texto titulado "A GUITARRA LIMPIA: QUINCE RAZONES PARA SEGUIR SIGUIENDO"; precioso y aleccionador texto que tengo el placer de compartir con todos vosotros y vosotras, convencido de que os va a resultar de gran interes:

Víctor Casaus.
(Foto de Juan Miguel Morales)

«1. A GUTARRA LIMPIA nació a finales de la década del 90 en el vacío que la crítica situación económica había provocado, también, para la nueva trova, para la canción pensante, doliente y amante. Los espacios que existían para compartir y difundir se fueron apagando, hasta prácticamente desaparecer. Los artistas que los frecuentaban, muchos de ellos jóvenes, se vieron –como otros sectores de la sociedad– ante dos alternativas: buscar fortuna en otros horizontes geográficos o tratar de afrontar los rigores de aquel áspero tiempo, entre los alumbrones del momento, sin perder la guitarra ni la esperanza.

2. Con LA GUITARRA LIMPIA, se llega a este aniversario quince. Los trovadores y las trovadoras construyeron en ese tiempo este espacio para comunicarse, compartir, disfrutar, debatir, que son infinitivos parciales para expresar este otro, mayor: vivir. El Centro Pablo fue el instrumento, la herramienta, el arma (y a veces el alma) para esa construcción colectiva. Otros lo llamarán casa, nido, familia. Y también tendrán razón.

3. Este espacio pudo tomar como suyo aquel lema con que el arte digital cubano presentó sus credenciales tres lustros atrás: una apuesta a favor de la imaginación y la belleza. La belleza como materia imprescindible para estar, para ser y para continuar. La apuesta como aceptación del riesgo necesario, como negación de la rutina: impecable, correcta pero empobrecedora. Sin embargo, A GUITARRA LIMPIA descubrió, concierto a concierto, su propia consigna, diversa y diversificadora: todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana han pasado –y seguirán pasando– por este patio.


Víctor Casaus y María Santucho, coordinadora
del Centro Pablo de la Torriente y Brau.
(Dos grandes amigos a loa que me unen muchos sueños y,
sobre todo un enorme cariño).

4. Para hacer posible aquel sueño de finales de siglo y de milenio, acercaron su hombro, su solidaridad, la gente amiga de Puerto Rico y de otras partes; las instituciones fraternas que entendieron las claves de este movimiento sistemático, a veces imperceptible, sobre el filo de la navaja del riesgo –es decir, de la creación–; los artistas mayores de la canción que respaldaron con su presencia, a veces con su ayuda directa y silenciosa, esta apuesta que también fue la suya en otros tiempos. 

5. El espacio multiplicó las voces de los más jóvenes, propiciando que sus obras primeras llegaran a otras gentes, y sus propuestas –acertadas o no, eso es lo menos importante– fueran conocidas, debatidas, analizadas, vividas por sus contemporáneos, esos jueces terribles o amables, cómplices o escépticos –eso también es lo menos importante. Lo importante es la posibilidad de estar, de ser y de seguir. Y A GUITARRA LIMPIA ha contribuido, en estos quince años, a conjugar esos verbos trascendentes y cotidianos al mismo tiempo.

6. Un joven trovador lanzó un día, en medio de una conversación intrascendente, esta verdad compartida: “En otros lugares uno llega, canta y se va. Aquí uno llega, canta y se queda”.

7. Se quedan porque el sonido de sus voces y de sus músicas es grabado y reproducido en discos y lanzados al éter antiguo pero eficaz de la radio y colocados en los sitios cada menos misteriosos del espacio digital. En ese mismo espacio y en otros se difunden sus imágenes estáticas o en movimiento, acariciando una guitarra o pulseando con los nervios en su primera presentación, en su segundo nacimiento.

Fernando G. Lucini y Víctor Casaus en una cervecería
próxima al Centro Pablo.
8. Se quedan porque con ese disco en la mano llegan una mañana, un año, al festival que los premia, o los valora, o los desconoce –eso tampoco es lo más importante, porque lo más importante es haber dicho lo que se quería decir y como se quería decir y seguir siendo, en paz –o en guerra– con los ángeles o los demonios de cada momento.

9. Pero se quedan, sobre todo, porque en la magia terrenal de un patio o en la solidaridad de una guitarra prestada o en la complicidad de un texto maldito han construido una comunidad. Diversa, múltiple, contradictoria, como son en la realidad real las comunidades verdaderas. Como es la vida.

10. Si las estadísticas solas pudieran ofrecer la imagen cierta de los hechos y de los procesos, bastaría con mencionar los 170 conciertos soñados y realizados en el patio querido o en las salas fraternas; los 80 discos producidos a punta de tesón y de talento; los 200 programas radiales que llevaron, En el Centro,  cada semana, las voces de los maestros y los recién llegados; los 15 cuadernos Memoria que dieron fe (de vida), a lo largo de estos años, a lo cantado, soñado o vivido en un patio de la Habana Vieja –de la nueva Habana–; los 50 capítulos de una serie televisiva que mostró la altura de la canción de la Isla a las gentes de muchas partes del mundo.


Luis Eduardo Aute, Víctor Casaus y Fernando G. Lucini.
Previos a una cena en casa de Eduardo.

11. Pero las estadísticas, solas, no pueden expresar la alegría de encontrar a un trovador nuevo en una provincia apartada, ni la emoción de acompañar la gira interminable de la canción renovada y renovadora por los barrios humildes, ni el asombro persistente ante lo que puede hacer un hombre o una mujer con su guitarra en ristre.

12. “Uno llega, canta y se queda”.

13. Uno los ve llegar, cantar, quedarse entre nosotros, entre ustedes. Los ve pidiendo el espacio que les corresponde, el micrófono que multiplique sus dudas, sus certezas y sus nuevas dudas, en ese ciclo interminable como las giras verdaderas.

14. Por eso nació, hace quince años, A GUITARRA LIMPIA.

15. POR ESO SEGUIMOS SIENDO. Que sigue siendo –hasta donde sabemos, hasta donde adivinamos–  la única manera de ser y de estar».

 Juan Miguel Morales y Víctor Casaus. (¡Cómo les quiero!)
Juan Miguel Morales le hizo entrega a Víctor, en La Habana, del Premio
de la XVII Edición del Festival de Canción de Autor BarnaSants 2012.

sábado, 30 de noviembre de 2013

"MARTÍN ACOSTA" Y SUS ÚLTIMAS CREACIONES CON "MANUEL CUESTA" Y "DIEGO OJEDA"... «DE COMO EL DISEÑO GRÁFICO PUEDE LLEGAR A SER –Y ES– ARTE Y BELLEZA».


Marín Acosta.

MARTÍN ACOSTA –diseñador gráfico y fotógrafo–, es un creador que se encuentra cada vez más estrechamente inmerso y vinculado al universo de la  "canción de autor". Sobre él, y sobre su trabajo, ya escribí –en este mismo blog– un extenso "cuelgue" publicado en el mes de agosto pasado;"cuelgue" que podéis volver a leer, y a difrutar visualmente, acudiendo al siguiente enlace:


Hoy retomo su presencia aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA para presentar dos de las últimas cubiertas que ha diseñado y creado para los nuevos discos de Manuel Cuesta y de Diego Ojeda que se editarán próximamente. Dos aunténticas y muy bellas "obras de arte". Son éstas:



Con estas dos creaciones –como en general, con toda su obra– Martín Acosta consigue darle al "diseño gráfico" su verdadero valor artístico –que a veces se cuestiona o se infravalora– pero que en su sensibilidad, en sus manos y en su imaginación creativa es evidente e incuestionable. Los diseños gráficos de Martín son bellos y son verdaderas obras de arte.

Pero además, en estas cubiertas de los nuevos discos de Manuel Cuesta y de Diego Ojeda –a los que creo que conozco bien– Martín Acosta ha conseguido fotografiar perfectamente sus personalidades; son dos diseños "con alma" –no hay más que contemplarlos para descubrirlo–. Dos diseños que trascienden la realidad física y que así, de entrada –es lo primero que vamos a ver al tener el disco en las manos– nos sumergen, silenciosamente, en el tono y en el clima musical y poético al que arropan; es decir, en el tono y en el clima musical y poético de las canciones que, una vez quitado el "celofán" –a veces con dificultad–, vamos a poder escuchar. (Sobre esto ya hablaremos, con más detalle, cuando en las próximas semanas realice la presentación  concreta del disco de Diego y de Manuel).

Por hoy, lo importante es felicitar una vez más a Martín Acosta, recomendar su extraordinario trabajo, e invitaros a visitar su Web y su "rinconcillo" en facebook:

viernes, 29 de noviembre de 2013

RODRIGO GÓMEZ PASTOR... ESTABA ANOCHECIENDO, Y, DE REPENTE, ME SENTÍ INUNDADO DE LUZ Y DE ESPERANZA.

A lo largo de esta semana, a partir de las dificultades que se nos van presentando para poner en marcha el Centro de Documentación de la Canción de Autor; dificultades tan incomprensibles –mientras que no se nos dé una explicación razonable– como la protagonizada recientemente por la Junta de Andalucía, he recibido una gran cantidad de mensajes y de llamadas dándome aliento, apoyando la creación del Centro, y proyectándome palabras y gestos de esperanza para que no me tiente el riesgo de la "rendición".

Hoy, en primer lugar, quiero agradecer todas esas palabras y todos esos gestos que me han sido muy liberadores emocionalmente, y que me han producido una gran felicidad. Sentirse valorado y querido de forma generosa y desinteresada –como yo me he sentido en estos días– es uno de los más hermosos regalos que uno puede esperar de la vida.

De entre todas esas palabras y gestos –que repito, han sido muchísimas–, me vais a permitir que comparta, en este momento, las palabras y, en este caso, el gesto musical que he recibido de un amigo pianista –al que muchos conocéis– llamado RODRIGO GÓMEZ PASTOR.

Rodrigo Gómez Pastor. (Fotografía de Inés Poveda).

El  martes pasado, ya de anochecida recibí el siguiente mensaje de Rodrigo:

«¡Buenas Fernando! Espero que estés bien pese a lo de la financiación! ¡Estoy seguro de que lo conseguirás! Te mando un abrazo con mucho ánimo, fuerza, apoyo y paciencia para que no cese tu constancia para lograr tu sueño!

Siempre he creído que por oscuro que parezca el abismo, hay una luz que nos indica el camino de salida, una luz que siempre esta; sólo hay que estar atentos a ella para no perdernos, ni sentirnos derrotados! Además esa Luz nace desde lo más profundo de nuestro ser, de nuestra alma, se alimenta de nuestros sueños y de la luz de cada una de las personas que nos rodean! 

Te mando un abrazo con toda mi Luz y esta canción, que compuse sintiendo todo esto que te cuento, para que no ceses de luchar por tu sueño!».

De entrada estas palabras me emocionaron mucho, sobre todo por lo que tuvieron de inesperadas; pero lo que terminó de "tocarme" directamente al corazón y a la sensibilidad –lagrimeo positivo incluido– fue ver y escuchar este vídeo que contiene su regalo; un bellísimo tema instrumental, creado e interpretado al piano por Rodrigo, que, como podréis comprobar, irradia una muy misteriosa y esperanzada luminosidad.... Os invito a escucharlo:


Tras escuchar varias veces este tema llamado "Luz en la oscuridad" –como una auténtica "farmacocanción"–, y sintiéndome inundado de luz y de esperanza, me dirigí a Rodrigo para darle las gracias –abrazo incluido–, y para pedirle si me permitía compartirlo con todos vosotros y vosotras.

Conozco a Rodrigo porque le he visto, le he disfrutado y le admiro, acompañando al piano a Chica Metáfora en sus recitales –la última vez en el pasado concierto de los "Maestros Cantores"–; pero casi no nos habíamos comunicado verbalmente.

En esta feliz ocasión sí que conversamos un ratito. Me contó que el tema que hemos escuchado, compuesto recientemente, formará parte –muy pronto– de su primer disco que ya tiene grabado y al que piensa titular "Entre sueños".

De aquella conversación deseo conservar y compartir también algo que me dijo y que está muy relacionado con esta pasión que muchos sentimos hacia la música y la canción de autor –y que también sienten muchos poetas a los que conozco–: «Utilizo la música –me dijo– como forma de expresión cuando no encuentro palabras, para desnudar mi alma y liberar mis emociones, para desconectar del día a día, e intentar hacer de lo complicado algo sencillo, y de lo sencillo algo bello».

¡Gracias Rodrigo, por tu palabra y por tu música!; y gracias, sobre todo, porque quiero que sepas que tu palabra y tu música han sido para mí, por un momento –glosando al cantautor argentino Víctor Heredia– «fogata de amor y guía, razón de vivir mi vida». ¡GRACIAS AMIGO!

jueves, 28 de noviembre de 2013

EN MI CASA CON LOS "CINCO"... NO "LOS CINCO" DE LA ESCRITORA INGLESA "ENID BLYTON"... ¡NO!... CON LOS CINCO COMPONENTES DEL PROYECTO «CON LA MUSICA A OTRAS PARTES».

Como pórtico de este "cuelgue" he de confidenciaros tres de mis grandes obsesiones con relación a la "canción de autor", que aunque creo que la mayor parte de los lectores y de las lectoras del blog ya conocéis, voy a recordarlas:

La primera es el resultado de mi fijación afectiva e intelectual sobre el principio de que es imprescindible "proteger la memoria contra el olvido". Llevo más de cuarenta años guardando y protegiendo todo lo que con el paso de los años me he ido encontrando y disfrutando en relación con la "canción de autor". (Todo ello lo guardo en el garaje de mi casa, que nunca he usado como tal, porque no tengo, ni coche, ni carnet de conducir).


La segunda obsesión que me domina –pero que, a la vez, me fortalece– es, cómo hacer para que el día que aterrice en el final del laberinto de mi vivir, no se pierda nada de lo que he ido guardando y protegiendo durante tanto tiempo. De ahí surge la idea de ese "Centro de Documentación de la Canción de Autor" que tanto nos está costando poner en marcha.

Y la tercera obsesión es que las nuevas generaciones de cantautores y cantautoras conozcan, disfruten y aprendan de esa "memoria"; que se hagan conscientes del largo y apasionante camino recorrido por la "canción de autor" en nuestro país, durante sus diferentes y progresivas etapas; y que sean capaces de empaparse de la música y de la poÉtica de nuestros grandes creadores –cada uno en su lengua y en su contexto cultural e histórico– salpicados por todo el país

Como consecuencia de esa tercera obsesión, me encanta que, de vez en cuando, pasen por mi casa y por el garaje –ya casi "garaje-museo"– cantautores y cantautoras jóvenes para escudriñar con ellos la memoria de nuestra "canción de autor" y para, en la medida de mis posibilidades, "enamorarles" de la historia de ese "género" que ellos continúan desarrollando ahora.

Pues bien, hace unos días, entusiasmado con el trabajo que están realizando Adriana Moragues, Alejandro Rivera, Esther Zecco, Manu Míguez y Virginia Montaño; y con su proyecto «CON LA MÚSICA A OTRAS PARTES», les invité a pasarse por mi casa para hablar tranquilamente de su trabajo, y para que, si les apetecía, bajaran al garaje e hicieran la exploración que les viniera en gana. (Era un buen momento porque justo en esos días estaba todo a la vista dado que me encontraba preparando la exposición que iba a viajar hacia Ejea).

Les encantó la idea y organizamos el encuentro... A continuación simplemente os voy a ofrecer una crónica fotográfica de la visita, añadiendo algún breve comentario. De esa crónica me gustaría destacar que fue realmente una mañana muy alegre, muy feliz, nos reímos mucho y, yo creo, que nos hicimos un poquito más amigos, y mucho más cómplices, al calor de la memoria recuperada y compartida.

Manu Míguez observando y leyendo un texto literario
sobre la "canción de autor" enmarcado junto
a una fotografía de Luis Eduardo Aute.
Esther Zecco observando unos móviles creados a partir de
las cubiertas de discos diseñados por grandes pintores contemporáneos.
En concreto está contemplando el móvil correspondiente al disco
de Ricardo Solfa (Sisa) "Cuando tú seas mayor" diseñado por Mariscal.
Alejandro Rivera dando un repaso a la colección de singles
grabados entre 1965 y 1975.
Manu Míguez observando el disco "Mikaela canta poesías
de Rafael Alberti" grabado en 1968. 
Alejandro sigue con los singles, Esther mira un cartel 
y Adriana y Virginia le atacan al archivo fotográfico.
Repaso a la biblioteca sobre la "canción de autor".
Alejandro y Adriana observando el primer cartel
del colectivo andaluz "Manifiesto Canción del Sur".
Este cartel fue creado y diseñado por Angel Luis Luque en 1969.
Explorando los cuadros de la exposición
«...Y la palabra se hizo música».
Hubo, en particular, cuatro cuadro-discos selecionados para esta foto de familia:
• Alejandro sostiene el disco "Paloma desesperada" de Rosa León
cantando a Rafael Alberti. Cubierta dibujada por Rafael.
• Adriana el disco "Misa sabandeña" de Los Sabandeños
con cubierta creada por el pintor canario Manolo Millares.
• Virginia Montaño el disco "Canciones de la Resistencia Española. 
Año 1963", grabado en Francia por Chicho Sánchez Ferlosio. El dibujo
y el diseño de la cubierta fueron creado por José Ortega.
• Y Manu Míguez sostiene el disco "Manifiesto" grabado
en Alemania por Pedro Faura (Bernado Fuster), en 1974.
Y ahora, en la puerta de mi "rinconcillo" de trabajo donde atesoro una "base
de datos"
compuesta por más de 70.000 canciones clasificadas.
En la imagen falta Manu Míguez que ha entrado en la que llamo
la Avenida de la República y se ha puesto a "cacharrear" en mi ordenador.
Luego lo hicieron también Esther, Virginia, Alejandro y Adriana.
Manu Míguez.
Esther Zecco.
Virginia Montaño.
Alejandro Rivera.
Adriana Moragues.
Para concluir la mañana les pedí a LOS CINCO 
–de "CON LA MÚSICA A OTRAS PARTES"– que se dejaran hacer estas
fotografías en "el patio de mi casa". ¡Me encantan sus sonrisas!

¿Veis un tronco que se ve al fondo del patio?... Pues es un enorme pino... Y a la sombra del pino surgió una idea que me encantaría que se hiciera realidad; la idea de que el primer concierto de la segunda gira de "CON LA MÚSICA A OTRA PARTE" lo hagamos aquí, "en el patio de mi casa", y ¡por supuesto! con los amigos y amigas que quieran participar de la fiesta... Pero, ¡bueno! eso será ya el año que viene, ahora vamos a ponerle fin a la primera gira.

¡Ya sabéis!, será el próximo lunes 1 de diciembre a las 21:00 horas, en la Sala Clamores, de Madrid.

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...