Vistas de página en total

domingo, 4 de diciembre de 2011

«MUERDO» EN "LIBERTAD"... Y EL REVUELO DE LA ESPERANZA - I

Samuel Vidal y Muerdo (Paskual Kantero).

El pasado viernes, 2 de diciembre, "MUERDO" presentó en la sala Libertad 8, su primer disco titulado "Flores sobre el acero"; obra que ya comenté, en este mismo blog, el 31 de octubre, en un "cuelgue" titulado "La grandeza y la dignidad de un insurrecto esperanzado".

En el momento de comentar aquel disco, prácticamente no había escuchado cantar en directo a este jovencísimo compositor murciano. Por fin, el pasado día 2 pude hacerlo –pude disfrutarlo– y hoy quiero confirmar y subrayar lo que ya escribí entonces. Para ello me vais a permitir que parta de una introducción que creo que es necesaria y que espero no se haga demasiada larga:

Como dicen Luis Delgado y Javier Bergia, «el oficio de "cantautor" es milenario» y «la historia de la humanidad está salpicada de un firmamento de canciones». Personalmente no sólo coincido con ellos en ese pensamiento, sino que además sus palabras puedo ratificarlas poniéndolas en referencia con mi propia realidad como ser humano. Lo he dicho y lo he escrito muchas veces: mi historia está totalmente salpicada de canciones, y yo, en gran medida, soy lo que soy, gracias a la "canción de autor"...; motivo por el que la amo, la reivindico y la defiendo.

Cuando hace poco más de un año decidí poner en marcha este blog –tras un largo paréntesis de retirada– lo hice, fundamentalmente, para dedicárselo a la "canción de autor" y a los "cantautores", aunque manteniéndome abierto, por supuesto, a cualquier otra forma de expresión musical de calidad. 


Durante todos estos meses pasados –ya van para trece– no he cesado de ir a recitales y de escuchar cientos de discos buscando anhelante la "nueva canción de autor", la contemporánea..., (las de las épocas antigua, media y moderna, me las conozco bien)... Y en esa búsqueda he encontrando de todo: aproximaciones, intentos, sucedáneos, imitaciones, subproductos..., ¡qué se yo!...; creaciones, muchas ellas, de gran calidad, pero que poco, o casi nada, tienen que ver con el género de la "canción de autor" tal y como yo lo entiendo y como lo he venido aprehendiendo y amando con el paso de los años. "Canción de autor" a la que, por otra parte, muchos jóvenes creadores desprecian, aunque, cuando les interesa, no tienen ningún reparo en entrar en su juego. (¿Por qué se presentan, por ejemplo, a un certamen de "cantautores" los que dicen que no lo son?. ¿Por qué se están censurando en ciertos certámenes para "cantautores" a jóvenes que se manifiestan descaradamente contestatarios, insumisos y críticos frente al sistema político y económico dominante?...  No puedo entenderlo... O tal vez sí, podemos pensar que "cantautor" es todo el que es autor de sus canciones, y, entonces, ¡todo vale!.., cualquiera puede serlo, hasta los·las más horteras, cúrsiles y reaccionarios... Evidentemente yo estoy en radical desacuerdo con esa forma de entender la "canción de autor").

En esa búsqueda que llevo emprendida a partir de la puesta en marcha del blog, también es cierto y esperazador, que me he encontrado con jóvenes que, con planteamientos musicales renovados, y respondiendo a las nuevas realidades sociales en las que viven, han asumido la tradición milenaria y comprometida de la "canción de autor", y están realizando creaciones sencillamente extraordinarias tanto desde el punto de vista musical, como del poético y del de la interpretación. Jóvenes creadores a los que, por supuesto, he apoyado y estoy dispuesto a apoyar incondicionalmente –Jesús Garriga, Manuel Cuesta, David Garrido, Dani Fernán, Fran Fernández, Diego Ojeda, Jorge Castro, Juan Socas, Ángela Biedma, Lucía Caramés, Alejandro Martínez, Fernando Lobo, Pau Alabajos, Alberto Alcalá, María Rozalén, Anna Roig, María Alsondelpez, Paula de Alba, Pedro Pastor..., y muchos más..., ¡los que haga falta!...– Ese, y no otro, es el sentido que tiene este blog que recibe a diario cientos de visitantes a los que les debo una información lo más honesta posible.

Pues bien, uno de esos jóvenes es MUERDO (Paskual Kantero). "Cantautor inmenso" y con un futuro esperanzador e indiscutible, que el pasado viernes abarrotaba la sala Libertad 8, de Madrid –como pocas veces la he visto–, haciéndonos sentir, de forma creíble, que todavía es tiempo de que nazcan "Flores sobre el acero".




Para darle fundamento a la rotunda afirmación de calidad que acabo de formular anteriormente sobre "Muerdo"; afirmación que va mucho más allá de una apreciación subjetiva –aunque lo subjetivo en mis perpepciones nunca lo he despreciado–, voy a realizar una aproximación a su incipiente obra desde varias perpectivas:

Empezaré por su canto en si mismo, es decir, por su forma de cantar: "Muerdo" cuando se echa a cantar tiene la capacidad de fundir en su voz la fuerza de sus convicciones y de sus creencias –que tiene bien asentadas, y que son profundamente críticas y, a la vez, esperanzadoras–, con la intimidad que se le desboca de los sentimientos, de los latidos y de las ternuras que se niega a reprimir o a enmascarar. Una forma de cantar con sangre; con el alma; con todo su pasión  y su rebeldía...; y además de cantar bien.

Muerdo.
En segundo lugar voy a referirme a su capacidad poética, al contenido de sus canciones, –dimensión en la que se pone especialmente de manifiesto su identificación y su identidad como "cantautor"–. "Muerdo" incluye en su repertorio, por ejemplo, hemosísimas canciones de amor construidas poéticamente sin la mínima concesión al tópico o a la mediocridad. Canciones como ésta, de la que reproduzco un fragmento:

«Fui buscando aquella luz, 
casi la toqué, 
me cegó al mirarla,
me quemó la piel, y el alma
conocí a la muerte
y escondí mi voz,
pero tuve suerte y descubrí el amor. 
Lo gané, lo perdí, 
lo gocé, lo sufrí, 
a veces sí, a veces ni lo vi,
se escapó, o no llegué, 
lo rompí, lo pegué,
y volver, a volver, 
a volver a cometer cada error,
aprender del dolor, y doler,
dolerle a quien me amó».


Y ensambladas, de forma indivisible, con canciones de amor, como la anterior, "Muerdo" es un cantor comprometido con su realidad generacional, con la justicia, con las marginaciones sociales, contra la guerra, por la igualdad, y siempre con una joven y descarada esperanza, es decir, reivindicando con su canto su irrenunciable derecho a soñar:

«Hay en la ciudad
algo que va naciendo debajo de tu piel,
raíces que el asfalto van rompiendo.
Imaginad, flores entre el acero,
mundos transformándose,
vidas que rompiendo van,
luz sobre la oscuridad».

Con el fin de no hacer demasiado larga esta entrada, y para darle un respiro a la lectura, hago seguidamente un STOP, y continuo esta misma crónica en el "cuelgue" siguiente.

«MUERDO» EN "LIBERTAD"... Y EL REVUELO DE LA ESPERANZA - II

Muerdo y Samuel Vida.

Una tercera perspectiva desde la que es imprescindible analizar la obra de Pakual Kantero, es desde la estrictamente musical; "Muerdo" es un compositor que se acompaña indistintamente con la guitarra o el piano, y que, hoy por hoy, a sus 23 años, desborda "músicas" a borbotones; y digo "músicas" porque se ha dejado empapar tanto de las nueves corrientes músicales y rítmicas de su generación, como de "otras músicas del mundo", y, sobre todo, del universo sonoro de los "clasicos" de la "canción de autor". Canta y redimensiona temas de Chicho Sánchez Ferlosio –por ejemplo, el "Gallo rojo"–, interpreta y adapta temas de Aute como el nada fácil "Prefiero amar" –que incorpora en su disco acompañado de la voz de Eduardo–, bebe insaciablemente del la mítica "Mandrágora" y, para colmo, el pasado viernes nos regaló dos bellísimas versiones acompañándose al piano: "La mala reputación", de Georges Brassens, y "Los ejes de mi carreta" de Atahualpa Yupanqui. (Momento de su recital en el que me estallaron dos tremendos lagrimones de emoción; conocí a "Don Ata", hace ya muchos años –en la sala Toldería, de Madrid–, y Paskual me lo me trajo a la memoria. En aquel momento me habría gustado que hubiera estado en Liberatad 8, acompañándonos, y escuchando a Muerdo... ¡hizo una versión impresionante!).

Muerdo.

Por último, hay una cuarta perspectiva, para mi muy importante, desde la que se puede enjuiciar y valorar la obra de Muerdo: me refiero a su gran humanidad, a sus posicionamientos solidarios, a su ternura... En ese contexto, en su recital del lunes, en Liberdad 8, nos ofreció un testimonio de amistad que solamente personas como él son capaces de suscitar. Me refiero a la forma en que nos invitó a celebrar el cumpleaños de Begoña García Triviño ("Lunska Nicori"), poetisa murciana. Begoña nos recitó uno de sus poemas mientras Paskual acariciaba sus palabras con el sonido de su piano y, sobre todo, con la elocuencia enternecida de su mirada.

Muerdo y Begoña García Triviño ("Lunska Nicori")

Y continúo con el recital evocando las "colaboraciones" de las que pudimos disfrutar. En primer lugar, la participación de Maria Rozalén –otra joven "compositora" que posee una voz, una magia, un encanto y unas canciones que la convierten en una "cantautora" con "caché"; es decir, de los pies a la cabeza–; seguidamente la intervención de Petete cantando con Muerdo; y como colofón, allí estuvo Esmeralda Grao, fans absoluta de Paskual, que –como siempre– nos ofreció una magistral lección de sensibilidad y de buen cantar.

María Rozalén.
Muerdo y Petete.
Esmeralda Grao.

Para concluir, y aparece al final intencionadamente, quiero resaltar a otra de las personas claves y mágicas del concierto –fue para mí un verdadero descubrimiento–, me refiero al guitarrista Samuel Vidal, ¡espléndido!... ¡Que grandes jóvenes músicos tenemos en este país!


Samuel Vidal.

Bueno, y si me lo permitís, después de un cuelgue tan largo, dejadme decir que, entre el público –además de Álvaro Laguna, Dani Fernán, Lucía Caramés, y otros– estaba Paula de Alba, a la que admiro y quiero mucho. Cantará en Libertad 8 el próximo día 19 de diciembre... Mi cámara –siempre tan generosa y sensible– me regaló una preciosa fotografía de Paula, y yo, como me gusta serle agradecido –me refiero a mi cámara–, pues aquí la dejo... La verdad es que yo ante la  belleza siempre me rindo.

Paula de Alba.

sábado, 3 de diciembre de 2011

"CANTIJUEGO" BREVE Y ENTRAÑABLE PARA UNA EMERGENCIA

El breve –pero muy entrañable– "cantijuego" de hoy, responde a que tengo un fin de semana de muchísimo trabajo, y a que me va a faltar tiempo para desarrollar el que había planeado.... Tenía pensado dedicárselo a esa experiencia tan mágica que es la "amistad": "La palabra "amigo" en los textos de nuestros poetas y cantautores"... Lo dejaré para la semana que viene.

Pero no, no quería faltar a nuestra habitual cita semanal de los sábados, y aquí estamos... 

Hoy las soluciones serán breves, y creo que poco complicadas; y es que hoy, lo verdaderamente importante y entrañable, va a ser rendirle homenaje a los dos personajes con los que vamos a "cantijugar": dos geniales "cantautores" –a los que quiero mucho– que un buen día se encontraron en Zaragoza –concretamente, en la Casa de los Morlanes– visitando la exposición "Cantemos como quien respira"; exposición que monté en aquella ciudad, en abril de 2004, con la colaboración con el Ayuntamiento.

Paneles situados a la entrada de la exposición
"Cantemos como quien respira". Casa de los Morlanes (Zaragoza).
23 de marzo a 18 de abril de 2004.

En concreto, esos dos personajes, que forman parte de la historia, de la Canción de Autor en España, son los siguientes:



¿Quiénes son estos dos "cantautorazos"? Ya sabéis podéis participar en el apartado de comentarios... No es difícil, pero como podréis comprobar es una preciosa y entrañable imagen que me siento feliz de compartir con todos vosotros. (La colección de caricaturas que aparecen en el fondo se exhibe, actualmente, en la sala de conciertos "La estación" de Sevilla).

JAVIER BERGIA - "UN LUGAR BAJO EL SOL". PLANO GENERAL

Nuevo disco de Javier Bergia.
JAVIER BERGIA acaba de publicar su nuevo disco titulado "Un lugar bajo el sol" al que voy a ir dedicando tres "cuelgue" que serán como una secuencia de planos: "Primer general" –el "cuelgue" de hoy–, "Plano medio" y "Primer plano".

En este "Plano general" –reprimiendo las ganas que tengo de empezar a comentar este nuevo disco y a echarle piropos–, me voy a limitar a copiar dos textos que aparecen en la parte interior de la carpeta del CD: uno de Carl Friedrich Wilhem Vom Bergia –de la Universidad de Leipzig, en Sajonia–, texto escrito en 1959 –"¡chúpate esa mamdarina!"...; y el otro, del magno-músico Luis Delgado, redactado, en Urueña (Valladolid), cincuenta y tantos años después del publicado por el ilustrado profesor Wilhem Vom Bergia.

Carl Friedrich Wilhem Von Bergia.
¿Les suena?
«Hace relativamente tiempo, y aún no se sabe porqué, en el transcurso de una cadena de acontecimientos asombrosos y ciertamente difíciles de asimilar, suponemos que empezó a engendrarse el universo que nos ocupa, el mismo que apenas alcanzamos a digerir y explorar. Cuando menos prodigiosa, fue la oportuna conjunción de singulares circunstancias, que hizo posible que se diera la ecuación necesaria para el desarrollo paulatino de una asombrosa forma de vida en este nuestro pequeño planeta. En el ámbito de una naturaleza fecunda y despiadada, permanentemente en movimiento y a merced de las inclemencias propias de una atmósfera inestable, nuestra especie, depredadora como imprudente, sometida a una depravada estructura piramidal de poder económico, político y religioso, ha venido perpetrando a lo largo de su corta historia, un permanente hostigamiento al ecosistema, hasta el punto de dañar, de forma casi irreversible su propia consubstancialidad; la nuestra, que es la de todos. Ese hermoso patrimonio heredado, que algunos se afanan en destruir. Un lugar bajo el sol».

El segundo texto es de Luis Delgado, se titula «Habitando el lenguaje», y dice así :


Luis Delgado.
«Pudiera parecer que este prólogo al nuevo disco de Javier Bergia fuese a tratar del dominio de la le lengua escrita del cantautor madrileño, pero no será así. El lenguaje que se me viene al teclado no es el literario, sino ese otro lenguaje, aún más comprometido en el manejo, que es el de la canción ¿Dónde se aprende a colocar una melodía sobre un texto, de forma que el resultado sea para siempre indivisible? He ahí el misterio de este oficio milenario. Se pierde en la historia, el nacimiento del primer texto cantado, y, además, siempre albergaremos la duda de si el experimento se realizó para desnudar el texto de toda posible impregnación sensiblera en la voz del lector, como en la salmodia religiosa, o por el contrario, para dotarle de una fuerza aún más expresiva, como en las canciones tradicionales. En cualquier caso, la fórmula tuvo éxito, y la historia de la humanidad está salpicada de un firmamento de canciones procedentes de todas las culturas y todas las épocas.


Javier Bergia.


En esta circunstancia toma de nuevo el testigo Javier Bergia para continuar en su veterana carrera de fondo con la edición de su decimosegundo disco. Ajeno a las corrientes y a las amenazas de los noticieros, su análisis del entorno y del alma nos vuelve a mostrar una mirada serena y profunda, que plasma sin rubor las sensaciones más íntimas, junto a las frases más sarcásticas. Rodeado de una nutrida plantilla de músicos (nadie en su sano juicio se niega a participar en un disco de Javier), este «Lugar bajo el sol» nace, efectivamente, como una inundación de luz en un habitación en penumbra, que descubre los objetos que la ocupan, y que sólo necesitan la sensibilidad luminosa del observador para gozarlo. En un artículo de 1953, Don Álvaro Cunqueiro recogía una cita del dramaturgo alemán Enrique Von Kleist: "De los dones de Dios, dos amo sobre todo: las mañanas de luz y los sueños"».


¡Precioso texto que recoge la sabiduría profunda de Luis Delgado!,  ante el que, de momento, y hasta  que describa el "Plano medio" del nuevo disco de Bergia, poco queda por decir.

viernes, 2 de diciembre de 2011

NICANOR PARRA Y SU APASIONADO AMOR POR VIOLETA

Nicanor Parra.


NICANOR PARRA, hermano de Violeta Parra, ha sido galardonado con el Premio Cervantes de la Letras 2011; premio que le ha sido concedido, a los 97 años, en reconocimiento «por toda una vida dedicada a la poesía». Hoy, y en los próximos días, con motivo del premio, se va a hablar mucho de este gran escritor; por mi parte voy a rendirle mi homenaje a través de su poema «Defensa de Violeta Parra», bellísimo y apasionado texto que dedicó a su hermana, poco tiempo después de su muerte, y a través del que podemos sentir –como si la estuviéramos palpando– la grandeza y la sensibilidad de aquella grandísima mujer: Viola chilensis... Viola doliente... Viola admirable... Viola piadosa... Viola volcánica... ¡Violeta Parra!

«Dulce vecina de la verde selva,
huésped eterno del abril florido
grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.

Jardinera
locera
costurera.
Bailarina del agua transparente,
árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra.

Has recorrido toda la comarca
desenterrando cántaros de greda
y liberando pájaros cautivos
entre las ramas.

Preocupada siempre de los otros,
cuando no del sobrino
de la tía,
cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.

Tu dolor es un círculo infinito
que no comienza ni termina nunca
pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable.

Cuando se trata de bailar la cueca
de tu guitarra no se libra nadie
hasta los muertos salen a bailar
cueca valseada. [...]


Ni bandurria,
ni tenca,
ni zorzal,
ni codorniza libre ni cautiva
solamente tú
tres veces tú
ave del paraíso terrenal.
charagüilla gaviota de agua dulce.

Todos los adjetivos se hacen pocos,
todos los sustantivos se hacen pocos
para nombrarte.

Poesía
pintura
agricultura.
Todo lo haces a las mil maravillas
sin el menor esfuerzo
como quien se bebe una copa de vino.


Pero los secretarios no te quieren
y te cierran la puerta de tu casa
y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.

Porque tú no te vistes de payaso,
porque tú no te compras ni te vendes,
porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.
¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte
me pregunto,
cuando son unos tristes funcionarios
grises como las piedras del desierto.
¿No te parece?

En cambio tú
Violeta de los Andes
flor de la cordillera de la costa
eres un manantial inagotable
de vida humana.


Tu corazón se abre cuando quiere,
tu voluntad se cierra cuando quiere
y tu salud navega cuando quiere
aguas arriba!

Basta que tú los llames por sus nombres
para que los colores y las formas
se levanten y anden como Lázaro
en cuerpo y alma.

¡Nadie puede quejarse cuando tú
cantas a media voz o cuando gritas
como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
es guardar un silencio religioso
porque tu canto sabe adónde va
perfectamente.

Rayos son los que salen de tu voz
hacia los cuatro puntos cardinales
vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.


Se te acusa de esto y de lo otro
yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.

Yo te conozco bien
hermana vieja
norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo,
tejedora a palillo y a bolillo
arregladora vieja de angelitos,
Violeta Parra. [...]

Cocinera,
niñera,
lavandera,
Niña de mano
todos los oficios.
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.

Yo no sé qué decir en esta hora
la cabeza me da vueltas y vueltas
como si hubiera bebido cicuta
hermana mía.


Dónde voy a encontrar otra Violeta
aunque recorra campos y ciudades
o me quede sentado en el jardín
como un inválido.

Para verte mejor cierro los ojos
y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.

Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
¡Lautaro!
¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
a cantar
a bailar
a navegar
en tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable,
una canción que no termine nunca
una canción no más
una canción
es lo que pido.

Qué te cuesta mujer árbol florido,
álzate en cuerpo y alma del sepulcro
y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra.


Esto es lo que quería decirte
continúa tejiendo tus alambres,
tus ponchos araucanos
tus cantaritos de Quinchamalí.
Continúa puliendo noche y día
tus toromiros de madera sagrada.
Sin aflicción
sin lágrimas inútiles.
O si quieres con lágrimas ardientes.
Y recuerda que eres
un corderillo disfrazado de lobo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

MANUEL CUESTA Y SU BANDA - II. POR ALLÍ RONDABA..., SE LLAMABA "BELLEZA"

Y después de dos días de "cuelgues" girando en torno a la muy buena música que nos ofrecieron Marino Saiz, Jordi Pinyol, Albert Angella, Carlos Expósito y Adán Latonda el pasado lunes 18 de noviembre en la sala Galileo, ahora sí, ha llegado el momento de comentar el "conciertazo" que protagonizó MANUEL CUESTA acompañado, como veremos, por grandes y solidarios amigos y "amiga".

Manuel Cuesta.

Antes de hablar de Manuel, he de hacerlo de Diego Ojeda que ofició el "introito" del alucinante ceremonial que iba a producirse en el Galileo. Diego, acompañado al violín por la genialidad de Marino Saiz, nos cantó temas de su disco "Semáforos en verde" y de lo que será su nuevo álbum; obra que está creando entre Madrid y México, y que estoy convencido de que va a ser el disco que nos ofrezca la verdadera medida de la calidad y de la sensibilidad que posee este "cantautor" canario al que admiro y quiero.

Marino Saiz y Diego Ojeda.

Y salío Manuel con su banda...; un Manuel "entregao" y dispuesto a introducirnos en los dos cauces por los que discurre su sensibilidad y su música –que, en realidad, es su "salvavidas"–: sus propias canciones –entre ellas las grabadas en su disco "La vida secreta de Peter Parker"–; y hermosas versiones de temas incorporados a su memoria musical que adapta, mima e interpreta, sobre todo, con un tremendo apasionamiento.


Manuel Cuesta.

Esto de subirse a un escenario para desnudar sentimientos a través de la palabra y de la música siempre resulta una aventura arriesgada y valiente... La aventura consiste en mostrarse uno tal cual es –¡un auténtico despelote interior!– y dejarlo ahí "pa'que" el personal piense y sienta lo que quiera... Te puede gustar, o no...; puedes pensar esto, o lo otro...; ¡bendita sea la libertad!... Y como estamos hablando de percepciones, de emociones, de sentimientos, de subjetividades, al final nadie tiene lo que podríamos llamar "la razón"...; o sí, quien sí la tiene de verdad es el público que el pasado lunes 28 de noviembre llenó el Galileo –¡por que le dio la gana!– y que disfruto a lo bestia escuchando las canciones de Manuel.

Mi opinión sobre Manuel y sus canciones –y llevo mucho años en esto de la música– es que es un creador sincero, con mucha fuerza, con mucho que contar, con una gran formación espontanea-musical-sentimental, buen compositor, buen cantor y, encima, hombre generoso y solidario...; es decir, absolutamente nada que ver, con la "ñoñería" o con el "aburrimiento"; atrevidos y creo que desafortunados "piropos" que –en el ejercicio de su libertad y de su sensibilidad– alguien se atrevía a atribuirle recientemente.

Y volvamos al concierto, que hoy es lo importante. Tras ofrecernos varias canciones –y el público "entregao"– Manuel reclamó la presencia de su primer invitado: Garret Wall –compositor irlandés–, con el que cantó –como ya lo hizo en su disco– "La balada de Elliot Smith" y "Los días", maravillosa versión de un tema de These Days.


Garret Wall.

La segunda invitada por Manuel a su concierto fue Lucía Caramés  –¡que grande, y que bello y potente es su cantar!–. Interpretaron juntos el tema de Cuesta "Vas a agradecerle al mar". Y ahí estuvo Lucía derrochando voz como ella suele hacerlo, como si no pasara nada..., pero ¡sí!, ¡algo estaba estaba pasando!...; fue un nuevo momento mágico del concierto en el que nos sentimos acariciados y inmersos en la "belleza".


Lucía Caramés.

Después le llegó el turno a Ismael Serrano...; ¡qué puedo decir de Ismael que ya no haya escrito en este mismo blog!... Quizá acercar mi lupa verbal sobre su generosidad, sobre eso que a veces pierden las "estrellas", y que es tan importante: dar un poquito de luz a los humildes y anónimos caminante de las madrugada; a las gentes sencillas que se acercan a él, y a sus canciones, en busca de un poquito de ternura y de esperanza. Él sabe darlo.

Manuel e Ismael cantaron juntos "Tu risa en la Alameda" –ya sabe Manuel que es una de las canciones que me "ponen las pilas" en todos los sentidos– y "Si amanece por fin", tema de Joaquín Sabina.


Ismael Serrano.
Y seguidamente, llegó lo que fue para mi un gran descubrimiento y una enorme sorpresa, aparecieron en el escenario Joel Reyes y Ramonet ("Malacabeza"). No los conocía. Acaban de grabar un segundo disco titulado "Pirómanos", y ya lo tengo aquí, a mi lado, pa'abordarlo y disfrutarlo –to lo que pueda– el próximo fin de semana. Ya os cuento.

"Malacabeza" cantó con Manuel el tema "Dónde vas" y me quedé "flipao", fue un espectáculo increíble en el que se hermanaron espontáneamente la ruptura y el exuberante misterio de la "belleza". (La "belleza" una vez más, presente en un concierto de los que no se olvidan).


Malacabeza.
Por último Manuel se sintió acompañado de otro de esos violinistas que, hoy por hoy, son imprescindibles  en nuestra canción popular, me refiero a Diego Galaz; Diego interpretó con Manuel dos temas: "Báilame el agua" y "The blower's daughter", de Damien Rice.

Pero, mira por donde, justo en ese momento mi pequeña e inseparable máquina de fotos se me quedó sin batería –a la pobre le doy unas palizas que no sé como me aguanta–... Y como no pude fotografiar a Diego, pues aquí os dejo una imagen de él que he tomado de internet:

Diego Galaz.
Y termino... Fue en gran concierto... Por ultimo quisiera dedicar este "cuelgue" a cuatro personas: a Joaquín Pérez Azaústre, porque no pudo estar, pero ni nos olvidó, ni lo olvidamos. A Rodolfo Serrano, por los muchos años que llevamos amando la canción. Y a dos mujeres, cuyas sonrisas le dieron belleza –¡más belleza todavía–! y alegría a la noche del Cuesta y de todos nosotros: Sete Jiménez y Vanessa Rodríguez. Un especial beso a los cuatro.

¡MALDITAS GUERRAS! 100 + 100 + 21

¡No!... ¡No me he rendido!... 
¡MALDITAS GUERRAS!... 

Hay momentos en los que la impotencia consigue entristecerme y hacerme pensar si verdaderamente merece la pena mantener la cansada, pero imprescindible, lucha por la PAZ... Eso es un poco lo que me ha ocurrido en estos últimos días.... Menos mal que tengo muy cerca a personas que me gritan, o me dicen al oído: «¡No te rindas!»... Y eso me recupera la ilusión; realimenta mi capacidad de soñar; y me ayuda a "rearmar el corazón" como dice "Muerdo" en una de sus canciones.

Pensando en todo esto, hace un momento me he encontrado con esta imagen que me ha dado mucho que pensar:


Es un cartel, o una viñeta, del movimiento "Occupy Wall Street". Contemplándolo he encontrado representados en él los dos ejes de mi pensamiento que, junto con mis amores, me mantienen vivo: A la izquierda –como debe ser– mi pasión por la música –¡bendita la musica!–; a la derecha mi odio –¡sí! odio– a las armas y a la guerra... ¡cada vez me dan más asco!; y ambas radicalmente enfrentadas, con el absoluto convencimiento de que la música, la sensibilidad y la belleza algún día podrán contra las armas...: de que la música es un camino eficaz e infrenable para conseguir la paz.

Por eso hemos de mantenernos con la música y contra la guerra... Objetivo claro de este blog que pretende ser, ante todo, una defensa incondicional de la buena música; y, a la vez, una permanente condena de la guerra y de las armas. ¡Ojalá consigamos con, y desde la música, la destrucción total de cualquier tipo de violencia!...; ¡qué no haya tanque que se nos resista!... Este es mi sueño.

¡No! ¡no me rindo...
¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!
Por cierto, os acordáis de cuál fue el origen de estos –ya 221– "cuelgues
contra la guerra?... Por si alguien no lo recuerda fue el impacto que me produjo 
esta viñeta de mi admirado Forges:

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...