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lunes, 12 de noviembre de 2018

"MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA». EL REGALO/SORPRESA DE UN VÍDEO QUE ME ALEGRA PODER COMPARTIR.

Me siento feliz de poder compartir el siguiente vídeo realizado por mi buen amigo y cómplice JOAQUÍN MIMBRERO (Culturas Indómitas Joakim). Preciosa presentación del libro "MIGUEL HERNÁNDEZ ...Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA" montada con imágenes tomadas en la presentación que realizamos el día 7 de noviembre en el Café Libertad 8 de Madrid.

Agradezco la participación en el vídeo, con su canto y su sensibilidad, a Bernardo Fuster, Pedro Soriano, Ismael Peña, Luis Pastor y Esmeralda Grao.


viernes, 12 de octubre de 2018

"MI VIDA ENTRE CANCIONES". CAPITULO 34 (ÚLTIMO CAPÍTULO)



En febrero de 2010, nada más regresar de La Habana de presentar mi último libro, Miguel Hernández. ¡Dejadme la esperanza!, con mis 64 años recién cumplidos, tomé la decisión de plantearme un cambio en mi relación con la «canción de autor». Pensé en dejar de ser su cronista, tal y como venía siéndolo desde hacía años, para convertirme en un simple «disfrutante» de los creadores y las canciones que me emocionaban. En aquel momento, aunque acababa de escribir el libro de Miguel Hernández, hacía casi dos años que me había desconectado de la música para centrarme en la pedagogía. La canción y la pedagogía, que a lo largo de mi vida han sido dos amantes llamadas a convivir y a entenderse, a veces se han distanciado; aunque eso sí, por poco tiempo. Al final siempre han vuelto a encontrarse.

Tomada esta decisión, me dediqué con calma a recuperar y a volver a disfrutar de los discos y las canciones que habían sido parte importante de mi vida. A la vez, me puse a curiosear por las tiendas de discos y las salas de conciertos de Madrid (y de fuera de Madrid cuando salía de viaje) en busca de jóvenes autores y nuevas canciones que pudieran acrecentar mi disfrute.

Aquella búsqueda, en un principio, me resultó muy desconcertante. Es cierto que seguí encontrando nuevas y magníficas creaciones de muchos de los cantautores de la primera y la segunda generación; pero me sorprendió que muy poco de lo que iba descubriendo y escuchando de la canción más joven lograba emocionarme. Era evidente que, en aquel momento, el contenido y la proyección social y ética de la «canción de autor» se estaba diluyendo. Se notaba que estaba demasiado contagiada del individualismo tan característico de la época; y su identidad, desde mi punto de vista, empezaba a dispersarse.

Ante aquella situación, tal fue mi desconcierto que en algún momento llegué a pensar, por supuesto sin llegar a aceptarlo, que por fin había llegado la tan cacareada «crisis» que desde siempre venían aireando los enterradores de la «canción de autor». Había llegado o estaba a punto de llegar. En aquellas circunstancias yo también fui de los que se preguntaron: «¿Dónde están los jóvenes cantautores?».

Recuerdo que el 17 de noviembre de 2010, comiendo con un buen amigo que me conoce bien y que había sido recientemente mi editor, tras comentarle mi desconcierto, me dijo: «Deja de lamentarte y no te rindas, sigue apostando y reivindicando aquello en lo que crees. ¿Por qué no te creas un blog y vas escribiendo todo esto que vas descubriendo y me estás contando?». Yo de aquello de los blogs sabía muy poco. Enseguida me di cuenta de que lo que mi amigo me estaba sugiriendo era que volviera a mi condición de cronista, pero ahora en un formato más moderno: internet. Hablamos más de una hora sobre el tema y aunque en apariencia yo me resistía, al final me convenció. Hoy por hoy, mi amigo José Manuel Gómez sabe bien lo mucho que le agradezco que se empeñara tanto en convencerme.

Aquella misma tarde, nada más llegar a casa, con la ayuda de mis hijos, lo preparamos todo para lanzar la primera entrada de mi blog al día siguiente. Un blog al que, sin pesarlo mucho (no me hacía falta), llamé Cantemos como quien respira, reivindicando, de nuevo, la palabra y la presencia de Gabriel Celaya.


Empecé escribiendo prácticamente a diario, lo cual me exigió dedicar muchas horas a la investigación y a la reflexión. También me obligó a mantener de nuevo una disciplina de trabajo. Y según fueron pasando los meses fui saliendo de mi desconcierto hasta llegar, una vez más, al total convencimiento de que aquello de la «crisis» de la «canción de autor» volvía a ser una falacia. 

Es cierto que en aquellos años la «nuevamente nueva canción de autor» y sus jóvenes creadores, que empezaban a ser multitud, estaban atravesando un proceso de búsqueda y transformación en el que (permitidme la metáfora) se estaba metiendo y mezclando en el mismo saco y sin ningún criterio lo bueno, lo malo, lo regular y «lo otro»; situación realmente desconcertante porque llegó a formarse un batiburrillo en el que se hacía bastante complicado el discernimiento.

Personalmente, gracias al blog empecé a descubrir y a disfrutar de nuevas creaciones y creadores (nuevos cantautores) que estaban realizando trabajos (en muchos casos su ópera prima) muy hermosos y de gran calidad, o sea, generando sensibilidad y emociones.

En todo este proceso de descubrimiento tengo que destacar un acontecimiento del que fui testigo directo y sorprendido en el mes de noviembre de 2011. Acontecimiento que, bajo mi punto de vista, marcó en gran medida el rumbo de una nueva generación de cantautores que, en el marco de la diversidad, venían a ofrecer una coherencia y una calidad musical y poética indiscutibles. Fue como un destello musical y poético, ya en pleno siglo XXI, que evocó en mí aquellos colectivos de cantautores de los años setenta a los que he hecho referencia en los primeros capítulos de «mi vida entre canciones»: Els Sets Jutges, Ez Dok Amairu, Voces Ceibes, Canción del Pueblo o Manifiesto Canción del Sur.

Fueron un grupo de trece cantautores, nacidos en la década de los ochenta y procedentes de distintos rincones del país, que decidieron unirse, rompiendo con el individualismo, para formar un colectivo al que llamaron Generación ochentií. Grupo inicialmente integrado por Adriana Moragues, Alberto Alcalá, Álvaro Laguna, Ángela Biedma, Antonio Hernando «Petete», Carmen Boza, Dani Fernán, Gema Cuéllar, María Peláez «Alsondelpez», María Rozalén, Paskual Kantero «Muerdo», Patricia Lázaro y Road Ramos.



Sobre la Generación Ochentií y su presentación en el Café Libertad 8 de Madrid el 24 de noviembre de 2011 realicé varios cuelgues en el blog Cantemos como quien respira. De uno de ellos es el siguiente fragmento:


«Iniciativas como la de la Generación Ochentií son lo que estamos necesitando en nuestro país porque proyectan vida, juventud, belleza, alegría, calidad, esperanza y entusiasmo (que falta nos hace). Se trata de una iniciativa que surge del amor y la pasión por el trabajo que realizan trece cantautores, o sea, por el arte de hacer canciones y cantarlas. ¡Lástima que, hoy por hoy, no se apoyen ni se impulsen proyectos culturales como este!»

He destacado este acontecimiento porque tuve la oportunidad de vivirlo y fue el que en aquel momento me sacó definitivamente de la situación de desconcierto que experimenté entre los años 2010 y 2011. 

Desde entonces, trabajando a diario en el blog el horizonte de la «canción de autor» se me ha ido haciendo cada vez más esperanzador gracias al trabajo, difícil y a la vez apasionante, de varios cientos de cantautores. También gracias a las crónicas e informaciones de blogs y páginas web como Cancioneros.com, El templo de las borracheras, Al caer el sol, El blog de piedra de sol y A la orilla de una guitarra; y a todos los demás proyectos e iniciativas que, en la misma línea de la Generación Ochentií, le han dado y le siguen dando vitalidad y calidad a este género poético y musical que ya ha cumplido el 61º aniversario de su nacimiento. Proyectos como el Festival Internacional de Barnasant, con el extraordinario Pere Camps a la cabeza y en el corazón (el festival, sin duda, más importante que se celebra en nuestro país); los numerosos Micros abiertos que se realizan por todo la geografía española, destacando, en particular, el que se celebra en el Café Libertad 8, creado por Andrés Sudón; Abril para Vivir, en Granada; Música por la Voluntad, proyecto liderado por Julio Hernández en Madrid; Cantigas de Mayo y Clave de Sol, en Murcia; Canciones que alimentan, en Alcalá de Guadaira; Universo de Trapo, en Sevilla, con Pedro Sosa contagiándole su fuerza y su solidaridad; Cantautaria, con Paco de Borja, en Cáceres; Y toco porque me toca, sueño posible gracias a Chema Lara; Viernes de Cantautar, en Galicia, donde han dejado «alma, corazón y vida», por ejemplo, Paris Joel y César de Centi; Versos sobre pentagrama con Rafa Mora y Moncho Otero, en Madrid; SdMA. El canal de los cantautores; Cantamañanas y Cantautores en Campo de la Cebada, también en Madrid; Los nueve gatos, en Barcelona; Cantautores de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria; Festival Otoño, en Navarrés, organizado por los amigos de Joan Baptista Humet; el Festival de Campano, celebrado en Chiclana de Frontera (Cádiz) con el esfuerzo y el entusiasmo de José Manuel de Villena, etc, etc, etc…

En realidad es tanta y tan intensa la vitalidad, o sea, el dinamismo y la vida activa que tiene nuestra «canción de autor» en la actualidad que, llegado a este punto de Mi vida entre canciones, siento la irrenunciable necesidad de plantearme un punto y aparte y, en cuanto me sea posible (espero que pronto), escribir un nuevo libro que tal vez podría titularse Vivir entre canciones en el siglo XXI. De estos últimos diecisiete años de nuestra «canción de autor» queda mucho por contar.

Finalmente, para concluir, necesito hacer dos puntos y aparte.

PRIMER PUNTO Y APARTE. A lo largo de los últimos quince años de mi vida, he soñado con la posible, y creo que necesaria, creación de un «Centro de Investigación y Desarrollo de la Canción de Autor». Un sueño por el que he luchado mucho y en el que he puesto y dejado muchas ilusiones. 

Un centro en el que se recogerían todos mis archivos y el patrimonio que he ido acumulando y coleccionando a lo largo de «mi vida entre canciones», y desde el que se impulsaría el crecimiento, la calidad y la difusión de nuestra «canción de autor».

En este sentido, he realizado varios intentos que, por unos u otros motivos, han fracasado. Hoy, llegando al final de Mi vida entre canciones, siento la alegría de poder compartir la gran noticia de que por fin ese Centro de la Canción de Autor va a ser una realidad en Granada, dentro del proyecto Abril para vivir, creado por Juan Trova (su director) y José Luís Pareja. Ya han viajado hasta Granada buena parte de mis archivos y en los próximos meses podremos anunciar y celebrar su definitivo nacimiento, con la colaboración del Ayuntamiento de Granada.

SEGUNDO PUNTO Y APARTE. Al encarar la recta final de este libro me queda la intranquilidad de que en sus páginas no hayan aparecido nombres significativos que han sido parte importante de la «canción de autor» en estos 61 años. Intranquilidad que procuro relajar remitiendo a la enciclopedia …Y la palabra se hizo música y, más recientemente, a la web Canción con todos (web en construcción que en este momento cuenta con el respaldo y la difusión de la Sociedad General de Autores, en la que estoy recogiendo las biografías y las obras de más de mil autores e intérpretes).



Tampoco quiero dejar de nombrar en este segundo punto y aparte a algunos amigos aún no mencionados que siempre han estado ahí, queriéndome y apoyándome, y que han sido parte incuestionable de «mi vida entre canciones»: Paloma López, Paco Navarro, Elena Bermúdez, Candela Junco, Xavier Pintanel, María Gracia Correa, Carlos Javier Monge, José Montoro, Víctor Alfaro, José Luis Martínez, Imma Hernández, Alejandro Romano, Alberto Oliveros, Natty Vacas, Pi Moraga Lorenzo, Paco Clavijo, David Tolber, Pedro Soriano, Luis García Gil, Juan Carlos Prados, Alberto Dobar, Íñigo Zumárraga, Juan Gamero, Gabriel Encinas, Pedro Alférez, Cinty Ele, Paco Gutiérrez, Fernando Bódalo, Ricardo Galán, José Sánchez Hidalgo, Inés Poveda, Manolo Charoles Míguez, Rodolfo Serrano, Enrique Martínez, Andrés Vázquez, Jara García.

Finalmente, agradecer también los poemas, las canciones y lo dibujos que me han dedicado a "mí vida entre canciones", o al blog Cantemos como quien respira: Alfonso Baro Alcedo, Juan Trova, Orli Pineda, María Barnuevo, Albeto Saura, Tontxu, Fernando Lobo, Diego Ojeda, Road Ramos, Pedro Alférez, Worve, Ana Gema Gómez, Ángel Idígoras, Luis Eduardo Aute, Julio Santiago, El Tío Antoño, Daniel Sesé, Joaquín Ferrer Guayar, Roberto Ramos Mori, José Sánchez Hidalgo, Joaquín Castro Falcón, Adriana Moragues, Fernando Bellver, Juan Socas. Vicente Casín, Moncho Otero, Raquel Ameyugo y Natty Vacas Prieto y sus alumnos y alumnas de Educación Infantil.

Y gracias, gracias, gracias.


viernes, 21 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y ROZALÉN: UN EMOCIONANTE Y SIGNIFICATIVO ENCUENTRO QUE MERECE LA PENA SER CONTADO.

Llevo tres días construyendo la entrada de ELISA SERNA en la WEB "CANCIÓN CON TODOS" y, de repente, anoche me vino a la memoria –¡bendita memoria!– uno de esos lindos encuentros que te proporciona la vida, y que, en realidad, son "pequeños momentos" que forman parte de la historia más profundamente sentimental de nuestra "canción de autor". Momentos que creo merecen ser contados.

Os cuento. Ocurrió en 2012. Había quedado con Elisa Serna en su casa. 

Hablando con MARÍA ROZALÉN descubrí que admiraba mucho a Elisa, aunque no la conocía personalmente. Ya esto fue una sorpresa, porque no son muchos los jóvenes cantautores que saben quién es esa gran mujer que en 1967 creó e impulsó el Colectivo "Canción del Pueblo".

Cuando le conté a María que había quedado con Elisa en su casa me propuso acompañarme, tenía ganas de conocerla. Os aseguro que aquella propuesta me encantó; para mí significaba el encuentro de dos "cantoras" de generaciones muy distintas, y de dos mujeres hacia las que siento una tremenda admiración.

Llegamos a casa de Elisa y el encuentro fue muy entrañable. Desembocó –quizá como no podía ser de otra forma– con una guitarra y con Rozalén y Ellsa cantando juntas. 

¿Y qué cantaron? Elisa propuso la canción "Qué volem aquesta gen?" –compuesta por Lluís Serrahima y Maria del Mar Bonet–. Buscamos la traducción al castellana en uno de la libros de la biblioteca y el espectáculo fue maravilloso –¡emocionante!–: Elisa y Rozalén –la primera y la más joven generación de cantautoras– cantado juntas... 

Los ojos de María ponían en evidencia su emoción, su admiración y la magia de aquel momento... Y a mí se me desbocaban los sentimientos... Fue un momento inolvidable y, como decía antes, uno de esos pequeños momentos que es necesario contar porque son parte –y creo que muy importante– de la historia de nuestra "canción popular".

A los pocos días yo había organizado un recital en la Sala Galileo; y Rozalén y Elisa Serna –aunque lo tenían muy poco ensayado, solamente aquella tarde en casa de Elisa– decidieron cantar juntas la mítica canción "¿Esta gente que querra?"...  El espectáculo volvió  a ser "alucinante" y hermoso...  Aquél día reafirmé mi ya larga admiración hacia Elisa, y me hice plena y objetivamente consciente de la sensibilidad y de la grandeza humana y artística de María Rozalén: dos referentes indiscutibles de nuestra "canción de autor".



Felizmente aquel histórico dúo se grabó en un vídeo que hoy quiero rescatar y compartir. Es un vídeo en el que, además del encuentro "intergeneracional", se puede visualizar y sentir la emoción de Rozalén y la de Elisa, que en un momento de la interpretación –me comentaba que se puso tan nerviosa de cantar con Rozalén– que hasta se olvidó de la letra de uno de los temas que más había cantado  en su vida.

Aquí os dejo ese vídeo, por si no lo habéis visto. Aunque su calidad no es demasiado buena creo que es importante compartirlo; para mí es un claro e indiscutible signo de esperanza; sobre todo esperanza en personas y profesionales como Rozalén que sabe y está entrelazando muy bien –con humildad y con genialidad– el origen de su oficio de cantora –su memoria–, con un futuro innovador y, sin duda,  de creciente calidad y popularidad... ¡GRACIAS ELISA Y ROZALÉN POR AQUEL MOMENTO!

domingo, 16 de septiembre de 2018

UN NUEVO PULSO GANADO AL OLVIDO: REEDICIÓN DEL DISCO "CANTO RODADO. OLGA MANZANO Y MANUEL PICÓN CANTAN A PEDRO LEZCANO"

El próximo sábado 22 de septiembre OLGA MANZANO presentará en Las Palmas la reedición del disco "Canto rodado" que OLGA Y MANUEL PICÓN grabaron y editaron en 1993 con poemas de PEDRO LEZCANO; disco que prácticamente ha permanecido inédito desde entonces y que ahora, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, he conseguido que se reedite, con nuevo diseño y maquetación, ganándole así un nuevo pulso al olvido.



Seguidamente comparto el texto que he escrito sobre este gran acontecimiento musical; texto que aparece en las primeras páginas de la separata que acompaña al disco.

Y LA PALABRA DE PEDRO LEZCANO 
SE HIZO MÚSICA

En los años setenta surgió en nuestro país un género musical y poético al que se le conoce como la "canción de autor". En el origen del nacimiento de ese género se produjo un encuentro creativo entre nuestros grandes poetas y los jóvenes compositores y cantantes. Los poetas tenían el deseo y la necesidad de llegar con sus versos a la inmensa mayoría de la ciudadanía, y los compositores y cantantes encontraron en la voz de los poetas la palabra que mejor expresaba sus latidos y sus sentimientos. Encuentro luminoso y fértil que dio lugar a una de las manifestaciones más características de la "canción de autor": la llamada "poesía cantada", o, lo que es lo mismo, la musicalización y el canto de la obra de nuestros grandes poetas… Y a partir de ahí, "la palabra se hizo música".

En ese contexto, en marzo de 1992, se encontraron el poeta canario PEDRO LEZCANO y MANUEL PICÓN y OLGA MANZANO. Manuel le hizo saber a Pedro que había musicalizado algunos de sus poemas y Pedro le contestó el 22 de noviembre de 1992 lo siguiente:

«Admirado amigo: Hace tiempo que me habían dicho que estabas musicando alguna letra mía, y tu carta me ha dado la alegría de confirmarlo. Huelga decirte que espero con orgullo e impaciencia poder escuchar esas canciones. En el libro mío que tienes hay un romance de valor general, ese que empieza: "Que no me pida licencia / quien quiera cantar mis versos / mis palabras son de todos / si no ¿para que las quiero?" […] “Es por lo tanto obvio que, habiendo dado un permiso general para utilizar mis versos a cualquier cantor, tratándose de artistas de vuestra talla, lo haga con satisfacción incondicional.» 

De aquel encuentro nació el proyecto y la edición del disco "Canto rodado. Olga Manzano y Manuel Picón cantan a Pedro Lezcano”, editado en 1993 con la producción de los Ayuntamientos de Telde y Santa Lucía de Gran Canaria. 

Este disco, verdadera obra maestra y referente esencial de nuestra música popular, fue el primero que se dedicó de forma monográfica al poeta Pedro Lezcano y en el que se pueden escuchar dos poemas recitados por él mismo.

Por una serie de circunstancias, aquel disco tuvo muy poca difusión y prácticamente hoy se considera desconocido o inédito; lo que resulta muy lamentable porque estamos hablando de una obra esencial en la trayectoria literaria de Pedro Lezcano y, por otra parte. del último trabajo que realizaron Olga Manzano y Manuel Picón como dúo dado que Manuel falleció en 1994, es decir, un año después de la grabación de "Canto rodado".


Como consecuencia de todas esas circunstancias es muy importante la remasterización y la reedición de este disco. Se trata, en síntesis, de recuperar la memoria de un momento crucial de la cultura, de la literatura canaria, del “canto popular”; y, a la vez, de la recuperación de una de las más hermosas iniciativas culturales emprendidas por las instituciones canarias en el inicio de la década de los noventa.»

FERNANDO GONZÁLEZ LUCINI

domingo, 9 de septiembre de 2018

ELISA SERNA Y SU CANTAR APASIONADO A MIGUEL HERNÁNDEZ. (AÑOS 60 Y 70)

Tras «Andaluces de Jaén» de Paco Ibáñez, las siguientes canciones grabadas en España sobre textos de Miguel Hernández las compuso y las interpretó Elisa Serna en 1968; fueron «El niño yuntero», poema tomado del libro Vientos del pueblo, y «No quiso ser», de Cancionero y romancero de ausencias; canciones que integraron su primer single Miguel Hernández. Canta Elisa Serna.


Elisa, republicana y obrera de profesión, trabajaba en aquel momento en una fábrica de componentes eléctricos y acababa de incorporarse al colectivo Canción del Pueblo; colectivo que tenía como objetivo la creación de una «nueva canción» realmente alternativa a la canción comercial que durante los años setenta contaba con el apoyo y la protección del régimen franquista; una «nueva canción» que asumiera y expresara las inquietudes, las realidades y los sueños de toda una generación de jóvenes que amaban y reivindicaban para su vida la justicia, el amor y la libertad, contra la injusticia, la represión y la dictadura. 

Fue precisamente dentro de ese grupo de jóvenes creadores donde Elisa, cumplidos ya los veinticinco años, se encontró por primera vez con la obra de Miguel Hernández. Ella misma me comentaba, en una de nuestras muchas conversaciones, cómo fue aquel primer encuentro: 


«Antonio Gómez, hoy periodista, fue uno de los fundadores del colectivo Canción del Pueblo, en realidad, era nuestro mentor intelectual. Recuerdo que un día me habló de Miguel Hernández. 

»Fue tal el entusiasmo y la curiosidad que me transmitió, que a los pocos días me acerqué a la librería Cult-art, situada cerca de la madrileña plaza de Quevedo, para intentar comprarme algún libro de Hernández. Pensé que aquel sería uno de los pocos lugares donde podría encontrarlo. Y así fue como, medio clandestinamente, me compré la Antología editada en Argentina por Editorial Losada. 

»A la salida de la librería, en el autobús, de vuelta a casa, empecé a leer aquellos poemas. ¡Me entusiasmaron! 

»Recuerdo que durante un tiempo, a la salida de la fábrica, volvía inmediatamente a mi casa y no salía de mi cuarto, embelesada en la lectura de aquel poeta que había conseguido seducirme desde el primer momento».

Narrado este primer encuentro con la obra de Miguel Hernández, Elisa, sonriendo y con los ojos llenos de luz y de una explosiva mezcla de ilusión, ternura e indomable esperanza, me siguió diciendo: 

«Fue sorprendente y maravilloso, él era como yo, como mi familia, como mi padre...; era uno de nosotros; sus palabras fotografiaban nuestra realidad, nuestros sufrimientos, nuestros sentimientos, nuestros mismos problemas... Así que, sin pensarlo dos veces, como si fuera un impulso o tal vez como una necesidad, seleccioné dos de sus poemas que me impresionaron especialmente: «El niño yuntero» y «No quiso ser», tomé la guitarra y compuse mis dos primeras canciones.» 

Aquellas dos canciones conformaron el primer single de Elisa Serna, editado en 1968 por EDUMSA (Editorial Universitaria Madrileña, S.A.)

Al año siguiente, disuelto el colectivo Canción del Pueblo, Elisa Serna grabó un segundo single con el grupo La Trálaga, disco en el que incorporó una nueva canción basada en un poema de Miguel Hernández, «La luciérnaga», de Cancionero y romancero de ausencias.


Posteriormente, en 1972, Elisa grabó en París su primer LP con el título de Quejido; disco muy representativo de la llamada canción del exilio español en el que incorporó la canción «Las cárceles», creada a partir de un fragmento del poema que, con ese mismo título, había escrito Miguel en su libro El hombre acecha (1937- 1939). 

Aquella canción, en aquel momento, fue, sin duda, un canto de auténtica liberación y esperanza para los españoles que estaban siendo encarcelados por el simple hecho de manifestarse contra la dictadura y reivindicar el derecho a la libertad. Sin ir más lejos Elisa fue encarcelada en marzo de 1975 como consecuencia de un recital celebrado en la Universidad de Valencia en el que interpretó algunas canciones que no estaban autorizadas ni visadas por los organismos competentes del Ministerio de Información y Turismo; canciones entre las que se encontraba “Las cárceles” de Miguel Hernández.


«Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero. 
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. 
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: 
no le atarás el alma. [...] 
Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio, 
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada. 
Porque un pueblo ha gritado ¡libertad!, vuela el cielo. 
Y las cárceles vuelan».

martes, 4 de septiembre de 2018

RETRATO ÍNTIMO DE «ELISA SERNA»

ELISA SERNA

Hoy ELISA SERNA nos ha dejado. 
¡Gran amiga y querida complice!
Este "retrato íntimo", lo escribí en 1998; 
y hoy con él quiero rendirle mi homanaje 
y hacerle llegar, allí donde este, 
todo el amor que siento por ella

ELISA SERNA "madriterránea jonda" y vanguardista, es como una "brasa viva", cálida y apasionada, que no hay quien la apague porque ella incansablemente siempre resucita. Confiesa que la utopia es su elixir, su secreto y su fortaleza; y amarrada a ella, con su temple comunero y con su persistencia infatigable –aunque sólo sea entre las cuatro paredes de su buhardilla– no deja de cantarnos: «Más allá, hay que ir más allá».

En los tiempos de la "España negra" ella apostó decididamente por la libertad: por la suya y por la de los compañeros; y lo hizo con la filosofía rebelde, arriesgada y dignamente quejumbrosa aprendida de la voz y de los sentimientos de la clase obrera –de la clase social en la que había nacido, en la que creció y de la que era "arte y parte"–.

Un buen día optó por convertir aquella filosofía en canciones, y lo hizo desde lo más grande que poseía: desde su sensibilidad; una sensibilidad musical innata, innovadora, diferente y libre, como su pensamiento... ¡y siempre apuntando al porvenir!

ELISA SERNA. (Fotografía de Juan Miguel Morales).

Su quejido en aquel tiempo fue vociferante y por muchos aplaudido; y fuimos  muchos los que nos unimos a él sin importarnos ni tonos, ni timbres, ni gaitas; y es mucho lo que le debemos, sobre todo la fuerza, la rebeldía, la solidaridad y la esperanza que ella supo contagiarnos. (¡Lástima que algunos –algunos de los que más vociferaban entonces– hoy quieran olvidarla para no reconocerse en su voz, para borrar una memoria acusatoria e intranquilizadora que, imprudentemente, siempre refleja, en el espejo de la conciencia, la esperpéntica historia del travestismo ideológico y de la incoherencia!).

Ella nunca fue una estrella, fue siempre "luna"; luna que iluminó interminables noches de impotencia –luna condenada hoy a un "cuarto menguante" como consecuencia del crimen del olvido y de la impiedad de la injusticia–; nunca obtuvo un disco de oro, y menos de platino, sólo consiguió el cobre indispensable para poder ir sobreviviendo. («Me hago vieja en la pobreza –nos cantaba ya en el 92–, eso es lo que hay conmigo, yo que quiero estar contenta y se me escapa un quejido».

Primer disco grabado por Elisa Serna
dedicado a Miguel Hernández. 1968

Pero no importa, ella, dale que dale y contra "viento y marea" –sobre todo contra su soledad– prosigue intuitivamente investigando, siempre coherente y éticamente incorruptible. Esclava de sus creencias y de sus afectos, siempre tiene un proyecto entre las manos y una canción en sus entrañas; y para colmo, en su rincón –cuarto piso de una antigua corrala madrileña– rodeada de plantas y de entrañables recuerdos, tiene una gata a la que ha decidido ponerle el nombre de "Utopía".

"Utopía" es inquieta, saltarina, indiscreta y a veces hasta un poco imprudente; y lo que menos puede soportar es que se le encierre en el diminuto "excusado" del hogar para que no resulte molesta a las visitas; cuando así ocurre, la gata se queja, grita y se hace notar, y siempre, al final, Elisa le abre la puerta y te dice, con esos ojillos suyos –siempre vivos y a veces tan tristes– : "Mi utopía es mi único consuelo".

Elisa –mujer extraordinaria–, tú que siempre nos dices que hay que reservar un tiempo para el amor y para la ternura, déjame devolverte –ahora sólo para ti– unos versos de amor que tú nos regalaste: «Como el agua te das; como ella callas... Tu siempre brotas lanzando a la luz cantos lunares y matizando, con ellos, de azul mis manantiales».

viernes, 3 de agosto de 2018

ARTE Y CANCIÓN: UN REGALO MUY ESPECIAL.

Hoy recibo la desgarradora noticia de la muerte de MIGUEL LOPEZ –murió el año pasado y hasta este momento no me he enterado– . Miguel es uno de nuestros grandes cantaores flamencos y para mi sigue vivo en sus cantes, en su sensibilidad... Quiero rendirle mi homenaje recuperando este "cuelgue" que publiqué en 2015.

Entre los grandes discos (LP's) que se editaron a finales de los años setenta –concretamente en 1977– hubo uno que tuvo una singular importancia por dos motivos: En primero lugar, porque fue un disco flamenco –monográfico– dedicado al tema de la "emigración" –realidad social muy extendida y dolorosa en aquel momento en gran parte de nuestro país–. Y en segundo lugar, porque aquel LP contó con una bellísima cubierta ilustrada por el pintor sevillano MÁXIMO MORENO –ilustrador de otras cubiertas o carátulas esenciales de Paco de Lucía, Lole y Manuel, Triana, Camarón, Alfalto o Manolo Sanlúcar–. Me refiero al disco que publicaron MIGUEL LÓPEZ (cantaor) y JAIME BURGOS (guitarrista), titulado "Cantes de la emigración" (RCA).


Recuerdo perfectamente que aquel LP me produjo un gran impacto, por los cantes que Miguel López había incorporado al disco –entre ellos, su "Nana al niño emigrante", "Quiero morir en mi tierra" o "Andaluza fortaleza" y, en particular, por el cuadro de Máximo Moreno que ilustraba la cubierta. (Aquella fue una época en que la relación entre la expresión de nuestros grandes pintores estuvo íntimamente relacionada y vinculada con la de nuestros cantautores en cualquiera de sus manifestaciones musicales y poéticas).

El cuadro de Máximo nos ofrecía una preciosa y muy realista imagen de una estación de ferrocarril de la España de los setenta dentro de la que destacan pequeños "guiños", o detalles, que me siguen llamando la atención: El dibujo de una maleta atada con una cuerda, de un botijo y de un paraguas –alusión directa a la más cruda emigración–; o unos carteles publicitarios, entre ellos dos en los que se dice "Vota sí" y "Vota no" –clara referencia a las primeras Elecciones Generales celebradas el 15 de junio de 1977–; un cartel en el que se destaca que la canción "Nana al niño emigrante" había sido ganadora del "XII Festival de la Canción de Alhama", en Granada; y, curiosamente, una placa, situada a la derecha del cuadro con la firma de su autor: "VÍA Máximo Moreno".




La carpeta de este LP fue una de las piezas fundamentales de mi colección hasta que un "mal día" me lo pidieron prestado para una exposición itinerante que iba a realizarse por varios países latinoamericanos, sobre el tema de la "emigración"; préstamo que supuso la pérdida del disco porque al final no llegaron a devolvérmelo.

Posteriormente, en febrero de 1998, preparando la exposición "Arte y Canción" que monté en la Sala Juana Mordó, del Círculo de Bellas Artes, descubrí que el cuadro original de Máximo Moreno, que fue portada del disco Miguel López, lo había comprado y lo tenía en su casa el productor discográfico y director de cine GONZALO GARCÍA PELAYO –gran coleccionista–, al que desde hace muchos años me une un gran amistad.

Contemplar aquel original por primera vez fue para mí un inmenso placer; el cuadro era en realidad mucho más bello de lo que yo me había imaginado. Siempre que he ido a casa de Gonzalo –que ha sido con frecuencia– el cuadro de  los "Cantes de la emigración" me ha seducido porque –aparte de su belleza y de su valor pictórico– es, sin duda, un claro y hermoso testimonio visual "de un tiempo y de un país".

Pues bien, hace unos día, Gonzalo, sabiendo mi interés por el cuadro del que venimos hablando, ha decidido regalármelo –hermosísimo y generoso gesto que le agradezco con toda mi alma–.

De esta forma –tan mágica– el cuadro de Máximo Moreno ha pasado a formar parte del Centro de la Canción de Autor, que sigo "empecinado" en crear, y, a la vez, a la exposición "...Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA" que en este momento está "parada" y dormita en el garaje de mi casa, pero que continua teniendo una clara vocación de "seguir volando".

Cuando Gonzalo me transmitió su donación mi alegría fue inmensa y tardé bien poco en ir a su casa para recoger el cuadro. Lo hice el lunes pasado y aquí os dejo unas imágenes de nuestro encuentro:

Gonzalo García Pelsyo
¡Que le vamos a hacer, compartimos la misma locura!

En este momento, gracias a Gonzalo, el cuadro original del disco "Cantes de la emigración" de Miguel López y Jaime Burgos –pintado por Máximo Moreno– ya lo tengo en casa y forma parte del patrimonio del Centro de la Canción de Autor que algún día sueño que podamos crear y compartir. ¡Gracias Gonzalo, muchísimas gracias!

¡ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR UN GRAN ACONTECIMIENTO!...

ALEGRÍA DE PODER COMPARTIR ESTE GRAN ACONTECIMIENTO: A partir del próximo 25 de septiembre va a reponerse en cines la película CHICHO o MIEN...