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miércoles, 20 de marzo de 2013

CRISTINA ALONSO, SIMPLEMENTE

Cada día mimo más este blog y le dedico más tiempo –todo el que puedo–; lo hago por varios motivos, pero hay uno que últimamente está por encima de todos. Os cuento:

Ya sabéis que una de mis obsesiones –en este caso relacionada con la "canción de autor"– es "proteger la memoria contra el olvido»; motivo por el que llevo ya más de año y medio, luchando por la creación de un CENTRO DE DOCUMENTACIÓN donde pudiera "atesorarse" todo lo que guardo y conservo sobre la historia de la "canción de autor" en  nuestro país y en Latinoamérica. Centro en el que, además, pudiera ampliarse y enriquecerse dicha documentación con nuevas aportaciones.


El resultado de esa lucha hasta este momento ha sido nulo; estoy llamando a muchas puertas, que teóricamente deberían estar interesadas en el tema –desde el Ministerio de Cultura actual y anterior, a la actual Fundación Autor de la SGAE, pasando por el Instituto Cervantes, Comunidades, Ayuntamientos y Asociaciones–, y a nadie le interesa realmente, porque, en realidad –con el socorrido pretexto de la crisis–, nadie está dispuesto a apoyar e invertir en este proyecto, o sea, porque nadie lo valora lo suficiente.

Ante esta situación, por supuesto ¡no me rindo! –sigo creyendo con Pablo Guerrero que a pesar de todo "los sueños son posibles"– pero cada vez me da más miedo que un día "tenga que largarme" –porque me toque–, y que quede en el olvido, y se pierda, todo lo que he venido investigando, amando, coleccionando y guardando sobre nuestra "canción de autor" durante más de cuarenta años.

Es por eso por lo que, entre otros motivos, le dedico tanto tiempo a este blog, para que, al menos, aquí vaya quedando impresa y digitalizada parte de esa memoria; la que yo pueda "almacenar"...; de esa forma siempre quedará aquí y podrá ser consultada y recuperada.
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He contado todo lo anterior, para decir que en esta especie de CENTRO DE DOCUMENTACIÓN CASERO Y ARTESANAL, al que llamo "CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA", hoy no puede faltar CRISTINA ALONSO; mujer, fuerte y valiente, que falleció el pasado día 11 de marzo; que ha sido, y es, parte de la historia de nuestra "canción popular", y a la que lo que más le gustaba y le hacía más feliz era cantar y ofrecernos sus canciones.

En el siguiente vídeo podemos escucharla interpretando "Los blues de la Moncloa", canción compuesta por Rafael Alba. Como podréis comprobar es un vídeo doméstico grabado en la Sala Libertad 8, de Madrid, el 8 de marzo de 2011; el sonido no tiene buena calidad, pero es –indiscutiblemente– un documento sonoro y visual que merece la pena conservar.


«Algún gato callejero
me enseñó que los garajes
son lugares estupendos
para gozar del amor.
Con prudencia y en silencio,
no es fácil que te descubran,
aunque, a veces sin remedio, 
se te cuele algún mirón.
Si hay dinero, las pensiones 
son también interesantes, 
sobre todo si las ‘lumis’
curran a tu alrededor.
Siempre quedan los portales,
cuando no hay otro remedio,
las estaciones de metro y 
el calor de un callejón.
Le seguí por todos lados,
nunca he sido tan feliz
como cuando descubrimos
los tejados de Madrid.
Fueron años de locura
en los bajos de Aurrerá
y los blues de La Moncloa
no paraban de sonar.
A la vuelta de un verano
se desvaneció su rastro
y el invierno fue más duro
de lo que esperaba yo.
Pregunté por todas partes
y nadie tenía noticias
ni la más mínima pista
de su nueva dirección.
Me supuse que otro gata
habría metido la pata
y pensé: “Que lo disfrute,
como lo disfruté yo”.
Me quedé con su sonrisa
para siempre en el recuerdo.
A los gatos callejeros
No se les guarda rencor.
Porque no hay que tener nada
para tener lo que quieres.
La pasión no tiene dueño
ni se alquila el corazón.
Y aunque ya no he vuelto a verle
al pasar por Aurrerá
sé que el blues de La Moncloa
no ha dejado de sonar».

Y ahora, seguidamente, podemos contemplar y recordar a Cristina Alonso, primero en la cubierta de su disco "Tarde de nubes" –compartiendo con Milagros Hidalgo el dúo "LAS DOS EN PUNTO"–, y, seguidamente, en una preciosa fotogragía presidida, como la anterior, por una sonrisa inolvidable.

Cristina Alonso a la izquierda y a su lado Milagros Hidalgo.
Cristina Alonso a la derecha y a su lado Milagros Hidalgo.

Finalmente, paso a escribir su nombre en eso que se llaman "etiquetas"... Escribo: CRISTINA ALONSO...; nombre que aparecerá en el listado de "cuelgues" de este rinconcillo en el que "CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA"... Sin duda, tuvo que aparecer antes, cuando salió su disco y me lo envió, pero –los siento con toda mi alma– ha sido una tarea pendiente que el tiempo me ha robado.

¡Cristina!, te mando un abrazo fuerte y un beso hacia donde quiera que estés.

martes, 19 de marzo de 2013

MONCHO OTERO, RAFA MORA Y «LA POESÍA DESPREJUICIADA» II - ¡DE SORPRESA EN SORPRESA!

Continuo haciendo la crónica de lo que viví y de lo que me sugirió el concierto que MONCHO OTERO y RAFA MORA nos ofrecieron, el pasado domingo, dentro del ciclo "VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA" que habitualmente desarrollan un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid.

De entrada –conectando lo que voy a decir con lo escrito en el "cuelgue" de ayer– Moncho y Rafa son dos compositores que han optado, desde hace tiempo, por darle a nuestra poesía contemporánea un aire verdaderamente popular, es decir, desprenderla de su aparente seriedad y sobriedad, para que "vuele alto" y para que pueda llegar al mayor número de personas que no leen poesía y que además tienen sus prejuicios –fundamentados o no– sobre ella.

Rafa Mora.
Moncho Otero.

Ese aire popular –ese "vuelo alto"– Moncho y Rafa lo logran musicalizando a los poetas, brindándoles su voz cantada –y muy bien cantada– y, sobre todo, aportando a sus recitales un encanto, un desenfado, y también una finísima ironía que los convierte en recitales realmente alegres, bellos, distentidos y sobre todo –entre bromas y seriedades– de una riqueza literaria que hoy no es demadiado común en el "mundillo cantautoril".

Escuchando a Rafa y a Moncho, me vino a la memoria un personaje –músico argentino extraordinario y singular– que conocí en los años setenta, y con el que entablé una gran amistad. Me refiero a Sergio Aschero –que integraba, junto con Ángeles Ruibal, el dúo Los Juglares–. Sergio en aquel tiempo realizó una investigación sobre un nuevo sistema de escritura, o de notación musical, que resultaba mucho más simple y atractivo que el convencional; sistema que desarrolló en un libro titulado "Teoría desprejuiciada de la música" (Editorial Alpuerto, 1977).

Sería complejo explicar aquí las características de su teoría y de su sistema de notación musical alternativa; mi limitaré a decir que se basaba en la utilización de líneas y de colores, tal y como queda visualizado en la siguiente "partitura", correspondiente a una canción, que él mismo compuso, basándose en el poema "Andaluces de Jaén", de Miguel Hernández.

Partirura de Sergio Aschero.

He contado la iniciativa y la experiencia de Sergio Aschero porque, pensando en su "Teoría desprejuiciada de la música", se me ocurrió pensar en que lo que Rafa Mora y Moncho Otero estan haciendo con los poetas era algo similar, pero distinto; ellos lo que están creando y practicando es todo un trabajo a través del que la poesía queda bella y atractivamente "desprejuiciada"; término que tiene mucho que ver con el de "digna y hermosamente popularizada".

Y hecha esa observación entro ya de lleno en el concierto del domingo. Yo lo definiría como un concierto que me sometió a la experiencia de ir de "sorpresa en sorpresa", y a cuál más gratificante. Os comentaré algunas:

Moncho Otero y Rafa Mora.

Rafa y Moncho recuperaron y me hicieron descubrir, por ejemplo, a una poeta catalana, surgida en torno a la Generación del 27, llamada ELISABETH MULDER; poeta muy desconocida, por lo menos para mí, pero que ahora, que estoy entrando en su obra, me parece sencillamente genial; una de esas grandes mujeres que supo dignificar su identidad fundamentándola en la libertad, en la igualdad y en su pensamiento totalmente comprometido con los derechos y la dignidad humana.

En concreto Rafa y Moncho nos interpretaron el poema de Elisabeth "Roja, toda roja"; poema musicalizado recogido de la antología "Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27", realizada por Pepa Merlo, en el año 2010, para la Fundación José Manuel Lara.

Este poema-canción podemos escucharlo pulsando el siguiente enlace de "goear":

Elisabeth Mulder.
«Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?».
("Roja, toda roja". Elisabeth Mulder).

Otra de las sorpresas que me ofrecieron Rafa y Moncho fue una canción basada en fragmentos poéticos de mi bueno amigo JULIO SANTIAGO... ¡bellísimo el poema y la canción!, y ambas cosas juntas... ¡pa'qué contaros!... (Este mismo mes tengo que dedicarle un "cuelgue" a Julio y a su obra poética). 

El poema-canción se llama "Gira el mundo" y podemos escucharlo en el siguiente vídeo realizado por Amaya Sorondo con cuadros creados por el mismo Julio.


«El tiempo se desliza por estos lienzos
como mi saliva se desliza por tu piel
tu belleza es tan inmensa que no te cabe en el cuerpo
ha pasado el tiempo y no guardo lamento de ayer
no existe algo más que milésima de segundo
en la impregno mi pinzel para inventar nuestro mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo...».
("Gira el mundo. Julio Santiago)

Y la tercera sorpresa, aunque hubo muchas más, fue la presentación de la joven poeta extremeña SILVIA GALLEGO.  (Rafa y Moncho siempre suelen compartir su espacio "Versos sobre el pentagrama" con algún poeta; ahora apoyando a la nueva generación de jóvenes escritores, entre los que se encuentra Silvia). 

Silvia Gallego nos leyó algunos de sus poemas, que muy pronto serán publicados; poemas en los que se funden, en armonía, el amor, la ternura, su pasión por las palabras, su percepción también "desprejuiciada" del lenguaje; y una visión critica, y con intención humanizadora, de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Aparte de su lectura de poemas, Rafa y Moncho, cantaron varios textos escritos por Silvia, entre ellos el titulado "Toco tu boca, me miras", creado a partir del Capítulo 7 de "Rayuela", de Julio Cortázar. Texto con el que pongo fin a esta crónica.

Silvia Gallego.
«Toco el borde de tu boca con un dedo,
cierro los ojos para deshacerlo todo,
nacen los besos que deseo
que mi mano elige,
que dibujo con libertad.

Me miras cada vez más cerca,
en el latido nos superponemos,
nuestros ojos respiran confundidos,
se muerden como labios,
juegan con el silencio.

Mi mano acaricia lentamente la profundidad de tu pelo,
toca esos labios de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Nos ahogamos en una sola saliva,
en un breve y terrible absorber el tiempo.
Nos sentimos temblar, como luna en el agua».

lunes, 18 de marzo de 2013

MONCHO OTERO, RAFA MORA Y «LA POESÍA DESPREJUICIADA» I - PARECE UN CUENTO, PERO ¡NO!, ES UNA REALIDAD.

Ayer domingo, por la tarde, asistí a uno de los conciertos ofrecidos por MONCHO OTERO y RAFA MORA dentro del Ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA» que suelen celebrar un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Para empezar, quiero subrayar y llamar la atención sobre el nombre de ese ciclo: "Versos sobre el pentagrama"; es curioso, hace unos años, el gran pintor Josep Guinovart también se sintió atraído por esa forma de nombrar a la "poesías cantada" y creó este dibujo:


Cuando vi este dibujo –fue en casa de Paco Ibáñez–, me pareció tan genial, y tan expresivo, que decidí –con permiso de Josep y de Paco– utilizarlo como ilustración de cubierta de mis libros «...Y la palabra se hizo música», y así lo hice.

Pués sí, ayer estuve en el concierto de Moncho y de Rafa –que empezó a las 7:30 de la tarde–. No os podéis hacer ni idea de cómo disfruté; fue uno de esos conciertos que se te hacen tan cortos, que cuando te anuncian que ha terminado es cuando te acuerdas de mirar el reloj y piensas: «¡Pero si ya son las 9 pasadas...; y yo sin enterarme!».


Moncho Otero y Rafa Mora.

El concierto me pareció tan genial y tan interesante que voy a dedicarle dos "cuelgues"; estoy completamente seguro de que si le dedicara solamente uno, o se haría demasiado largo, o me dejaría totalmente insatisfecho...; y ¡no!... ¡ya no está uno para insatisfacciones!

El "cuelgue" de hoy, dedicado a Rafa Mora y a Moncho Otero va a ser como un "cuento", o mejor, lo voy a redactar como si fuera un "cuento", aunque en realidad -¡de cuento nada!– trata de una grandísima y lamentable realidad relacionada con nuestra literatura y, en concreto, con nuestra poesía.

Empiezo pues el cuento que de cuento no tiene nada:

«Érase una vez –antes de que aparecieran los libros– en la que ya existían los poetas, y en la que la poesía era "declamada" y cantada por juglares y trovadores acompañados de sus vihuelas:..; fueron tiempos en los que la poesía se escuchaba y se disfrutada en la calle, en las plazas o en las corralas...; y en los que "eso" a lo que suele llamarse "el pueblo", o sea, la gente sencilla –y con "alma"– apreciaba a sus poetas.


De repente, un buen día, apareció un orfebre alemán llamado Johannes Gutenberg –que, por cierto, debió ser un tipo genial– y se inventó la "imprenta"; y con la imprenta, aparecieron los libros –inicialmente engendrados en los "conventos"–; y con los libros "los almacenes de palabras engarzadas y alineadas" –estuvieran rimadas, o no–; e, imprevisiblemente, ocurrió algo triste y lamentable. Nos lo narra precisamente un poeta llamado Jesús Lopez Pacheco:

"Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.



Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, pudo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo".

Aquello fue tremendo, y sus consecuencias parecían prácticamente irreparables...; tanto que la poeta Gloria Fuertes lo dejó claramente dicho y denunciado en uno de sus poemas al que –no por casualidad– han puesto música e interpretan Moncho Otero y Rafa Mora:

Gloria Fuertes.
«Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo 
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte, 
ningún minero
ha leído a Walt Whitman. 
Ningún compañero, 
ningún campesino 
ningún obrero, 
ha leído a Blas de Otero. 
¡Neruda! Los esclavos de Chile 
no se saben tus versos. 
Y los inditos peruanos hambrientos, 
no saben quién fue Cesar Vallejo».
("Los hombres no supieron". Gloria Fuertes).

Ante esta lamentable situación, ¡algo había que hacer!... Y, ya en los años sesenta, hubo, varios poetas que lo tuvieron claro; entre ellos, Celaya, Otero y Federico: "¡A la calle; la poesía hay que echarla a la calle!... –escribieron y gritaron–. Hay que hacérsela llegar a la inmensa mayoría".

Federico, que tenía ese aire tan entrañablemente popular –"granaino pa'mas señas"–, lo expresó de una forma muy clara y muy hermosa: «La poesía nos puede esperar sentada  en el quicio de la puerta, en las madrugadas frías, cuando se vuelve con los pies cansados y el cuello del abrigo subido. Puede  estar esperándonos en el agua  de una  fuente, subida en la  flor de un olivo, puesta a secar  en la  tela  blanca de una azotea».

Y fue entonces cuando Paco Ibáñez, en París –con su amiga Mara–, y después todos los que les siguieron, tomaron sus guitarras y liberaron a la poesía de su "encarcelamiento"... A fuerza de música y de voces sacaron a los poetas a la calle; y los sacaron más vivos que nunca, como resucitados por el canto y las guitarras... Y fue así como volvió a renacer la "poesía cantada"; canción hermanada, yo diría que "consustancializada" –¡menuda palabreja!, ¡no sé si existe!– con el género de la llamada "canción de autor"».

Paco Ibáñez.

Y colorín, colorado, el cuento no se ha acabado, ni se acabará nunca, porque surgen, y estoy convencido de que seguirán surgiendo siempre, músicos y cantores como RAFA MORA y MONCHO OTERO –de hecho, hoy por hoy, hay algunos "cantautores" más, que comparten su mismo reto– que musicalizarán poemas y los cantarán como en este vídeo, en el que Rafa y Moncho interpretan al poeta Manuel López Azorín:


Y mañana sigo pues, como me temía, me falta contaros lo que pasó realmente ayer tarde con Rafa, con Moncho y con Silvia Gallego en Libertad 8 dentro del ciclo «VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA»... ¡Mañana os lo cuento!

CANTIJUEGO: «POEMUSICALIZADOS - 4»

Seguimos con los "Cantijuegos POEMUSICALIZADOS", hoy le corresponde al número 4. ¡Estos "cantijuegos" pretendo que sean mi pequeño homenaje a los compositores y "cantautores" que musicalizan y cantan a nuestros grandes poetas.

En los anteriores "Cantijuegos POEMUSICALIZADOS –1, 2 y 3–" identificamos a 50 poetas que han sido cantados; entre ellos estos 18:


Hoy nuestro "cantijuego" va a consistir en relacionar con cada uno de estos 18 poetas, las 18 canciones y los 18 cantantes que aparecen a continuación:  

CANCIONES:
1 - “Amada”
2 - “Aquí en la isla”
3 - “Milonga de Albornoz”
4 - “Tengo flores para ti”
5 - “Mientras tú existas”
6 - “Oda a Walt Whitman”
7 - “Los hombres no supieron”
8 - “Historia conocida”
9 - “A xusticia pola man”
10 - “Negro bembón”
11 - “Abril florecía”
12 - “Eu en ti”
13 - “Quisiera estar solo en el Sur”
14 - “La caricia perdida”
15 - “Dame la mano y danzaremos”
16 - “Fui madre a ver pasar”
17 - “Central Park”
18 - “Idilio en el café”

CANTANTES:
A - ADOLFO CELDRÁN
B - ENRIQUE MORENTE
C - LIUBA MARIA HEVIA
D - ALEJANDRO MARTÍNEZ
E - PACO IBÁNEZ
F - ROSA LEÓN
G - CARLOS MONTERO
H - UXIA
I - ESTEBAN VALDIVIESO
J - JOAN MANUEL SERRAT
K - OLGA MANZANO
L - LOQUILLO
M - ENRIC HERNÀEZ
N - TROVEROS DE ASIETA
Ñ - AMANCIO PRADA
O - VICENTE SOTO SORDERA
P - PATXI ANDIÓN
Q - MONCHO OTERO

Se trata, por tanto, de decir algo así como:
El poema de CESAR VALLEJO: (Nº X) lo ha cantado (Letra X)

Y ahora ya, ¡a "cantijugar"!... Ya sabéis, podéis hacerlo en el apartado de "comentarios.

domingo, 17 de marzo de 2013

«LA CLAVE» (7 DE MAYO DE 1993): «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?» - SEXTA Y ÚLTIMA PARTE.

Hoy voy a ofreceros la sexta y última parte del programa de LA CLAVE que se emitió en TV –año 1993– con el título «¿DONDE ESTÁN LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»; parte especialmente interesante y entrañable porque en ella vamos a poder ver, escuchar y disfrutar de un auténtico recital improvisado que resultó muy hermoso y que ahora, con el paso del tiempo, adquiere gran valor histórico.


Recuerdo con todo detalle este momento del programa, eran las seis de la mañana y estábamos realmente a gusto; prácticamente se nos habían olvidado las cámaras y habíamos conseguido convertir aquel encuentro en una especie de reunión de amigos a los que nos unía, fundamentalmente, nuestra pasión por la música... ¡Fue impresionante!... Aún ahora, pasados veinte años, me siegue emocionando. Aquel fue un encuentro con la "canción de autor" en estado puro.

Cuando hablo de mi emoción al volver a visionar esta parte del programa de la LA CLAVE he de confesar que, en gran medida, viene motivada por la presencia, en él, de tres grandes amigos que se nos han ido: Chicho Sánchez Ferlosio, Carlos Cano y Labordeta. Los veo y los escucho cantar ahora y es como si no hubiera pasado el tiempo.

Chico cantó "a capella" un tema que había compuesto reciéntemente titulado "El cuarto poder". Después se lo escuché alguna vez más en directo, pero creo que nunca llegó a grabarlo y que es bastante inédito.

Carlos, que todavía arrastraba sus rachas de timidez, compartió dos canciones "La canción de los marineros" y  "Las murgas a Emilio el Moro".

Y Labordera su "Albada"; tema que siempre me pareció impresionante. Recuerdo el día que la cantó en el Teatro Cine Salamanca de Madrid –fue en 1991– acompañado de Imanol...; aquel día consiguió levantarnos a todos, y a todas, de los asientos, uniendo nuestras voces a la suya en un gesto inconteniblemente solidario.

En el programa que vamos a ver también cantaron Jerónimo Granda con la genialidad de su "Tenía un borrico Antón"; Marina Rossell –¡impresionante! ¡pura belleza!– cantando su habanera "Bahía de la Habana"; y Krahe –¡qué grande!– interpretando "En la costa Suiza"... ¡Total na!...

Seguidamente os dejo este vídeo, que deseo que recibáis como un regalo que os ofrezco con toda mi alma, y con todo mi agradecimiento, por ser tan buenos y fieles amigos y amigas de este blog. Después del vídeo, si me lo permitís quisiera hacer un comentario final. ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!


Hace años leyendo a Jacques Le Golf –importante historiador medievalista francés– aprendí algo que se me quedó, desde entonces, como uno de los principios básicos de mis investigaciones y de mi vida. «La memoria –decía– es el nexo de unión entre el pasado y el presente. Es necesario que la memoria no sea una memoria pervertida, deformada o manipulada».

Ese ejercicio honesto de recuperación de la memoria es el que he querido ejercer trayendo aquí el programa de LA CLAVE del que hemos podido disfrutar. Un programa del reconocido periodista JOSÉ LUIS BALBÍN –autor real del título «¿DONDE ESTÁN LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»– que se propuso realizar –en contra de lo que muchos puedan creer– una defensa clara y apasionada de la "canción de autor"; defensa a la que, sin duda, nos unimos incondicionalmente las personas que participamos en él.

Hoy yo, personalmente. quiero agradecerle a José Luis la generosidad y el apoyo que me ha prestado para que su programa pueda estar colgado y sea público aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

sábado, 16 de marzo de 2013

ÁNGELA BIEDMA AL DESCUBIERTO, O LA «REVELACIÓN DE UN MISTERIO»

Todos los días disfruto mucho escribiendo mis "cuelgues" en este blog, y mucho más al comprobar que diariamente los comparten y los leen cientos de personas...; pues bien, hoy mi disfrute va a ser un poquito más grande de lo habitual porque voy a intentar transmitiros un hermoso descubrimiento que realicé anoche, tras asistir al concierto de ÁNGELA BIEDMA, en la Sala Libertad 8, de Madrid.

Ángela Biedma.

Como pórtico, antes de contaros lo que anoche sentí y descubrí, os propongo la lectura de este texto del que es autora Ángela Biedama; texto que fue uno de los primeros que nos leyó anoche en un concierto en el que verdaderamente se encontraron y se hermanaron la palabra y la música. Un texto, que como seguidamente describiré, ha sido para mí muy revelador respecto a la magia y al misterio que esconde  esta singular "cantora" sevillana.


Ángela Biedma.

«No vine buscando fama, vine buscando mi paz, 
la seguridad de la lucha y de no dejar nada en el tintero.
Me he realizado.
He sentido el poder de las voces y el talento.
He gozado de la autocomplacencia, 
sintiéndome minúscula en la vorágine de músicos.
He crecido, vivivo y cambiado completamente sola.
He aprendido a valorar cada momento que esta ciudad me regala.
Descubrí que objetivos primordiales y utópicos una mañana te sorprenden
 como felicidad de haberlos cumplido.
He vivido la soledad mas cruel rodeada de gente que no te ayuda a liberarte,
y después he encontrado la combinación perfecta, en un engranaje de tres piezas.
Ahora tengo miedo, el miedo de la necesidad de esta paz, 
que como toda paz, es caduca.
He sentido hambre, ansiedad, inseguridad por no tener la certeza del dia siguiente.
He escapado a la costa y al sur, temiendo que escapara de mi.
Creo en el amor y su envase, como dogma irrefutable de mi vida.
Me ahoga el metro y todo lo que encuentro al pisar la calle.
Intento creer que todo sigue igual cuando vuelvo, 
que la cuerda que me ata a mis amigos desde hace años sigue amarrandome fuerte.
Que siguen necesitándome.
Y el resto, que es todo, mi brújula firme, mis ojos, mi voz y mis manos.
Las letras que un dia me dictó y formaron mi vocablo.
El resto, que es todo, eres tú».
("Lo que he sacado en claro". Ángela Biedma)

Vengo siguiendo y persiguiento a Ángela y a sus canciones desde hace mucho tiempo –desde el 9 de abril de 2011 en que la escuché cantar por primera vez en Sevilla–; y siempre, en ese seguimiento  –desde el primer día– me sorprendieron, sobre todo, los textos de sus canciones. 

Primera fotografía que le hice y que publiqué de Ángela Biedma
en este blog. Fue el 11 de abril de 2011. Fotografía
tomada en la Sala La Estación, de Sevilla.

Ángela –cuando la conocí– era una mujer sevillana descaradamente joven y, siendo tan joven, cantaba –y lo sigue haciendo– unos textos complejos y, a la vez, de gran belleza conceptual y literaria. Complejos y misteriosos textos entretejidos de surrelismo, de pasión y de sensualidad –de amor vivido– que, al menos a mí, desde el primer momento, consiguieron prenderme sé que de forma totalmente irracional. (Por aquel entones Ángela no solía leer sus textos o poemas en los recitales).

Las preguntas que siempre me han surgido en todo este tiempo pasado escuchando a Ángela han sido siempre las mismas: ¿De dónde le surge toda esa cálida y apasionada capacidad literaria? ¿Cuál es el secreto de ese arte que practica con tanta genialidad y al que ella llama "metaforar"? ¿De dónde surge su encanto y su convicción? ¿Cuál es el misterio y el origen de su seducción?

Anoche mis preguntas anteriores fueron poco a poco despejándose y la clave estuvo en la forma en que Ángela se planteó su concierto: Decidió entrelazar sus textos literarios –lo que ella habitualmente escribe– con sus canciones –lo que ella habitualmente compone–; y fue precisamente en esa confluencia donde Ángela se manifestó al descubierto y donde fui capaz de encontrarme con "la revelación de su misterio".

Ángela Biedma.

«¿En qué se basan los poetas que siempre están hablando de ti y de mi?
Con tu capa y tu sombrero te has colado en mis estribillos favoritos,
has alimentado a mis hormonas, han engordado como bestias al mirarte.
 He comprado todas las entradas de tu obra,
siempre estoy dispuesta a que vengas a darme el espectáculo.
Enseñaste a la seducción a vestirse de gala,
a mirar de reojo,
a ser imprevisible... deseablemente inalcanzable.
Pusiste el blanco y negro en las teclas, 
solo tu podrías darle lógica a esa algarabía de sonidos.
Ordenaste mis estaciones, me diste aire 60 veces por minuto.
En qué se basan los poemas que nacieron antes que tú,
cómo era posible que te predijeran.
Mucho antes de la fauna estabas creando el epicentro, 
haciendo temblar el interior de nuestra especie.
Mucho antes de la flora germinamos,
sé que sonreía por ti en alguna parte.
Te veo reírte a carcajadas arrasando con pureza a mis pulmones demacrados.
Te veo, como siempre, rebosando esta cama de horas.
Aunque el tiempo se haya parado».
("¿En qué se basan los poetas?". Ángela Biedma)

En lo que Ángela Bedma escribe habitualmente –estoy seguro de que porque el cuerpo se lo pide– se revela una mujer a la que le estallan interiormente sentimientos y sensibilidades "a lo bestia". En lo que anota en sus libretas o en sus papeles sueltos circunstanciales –hasta en una servilleta–, se revela también una sólida y cálida humanidad...; o sea –y permitidme una generalidad exenta de cualquier tipo de tópico– "en los pepeles de Ángela" se deja ver y sentir a una mujer extraordinaria, libre, desprejuiciada, tierna, apasionada, currante... y, ¡claro! es de ahí de donde surge su capacidad seductora; por eso me tiene a mí seducido, a mí a todos y todas los/las que estábamos anoche en Libertad 8.

Ángela nos contó en su concierto que es de esos textos de donde surgen sus canciones –de las que hoy estoy hablando poco intencionadamente–. Nos comentaba, también, que en ocasiones releyendo sus textos encuentra una frase, o una expresión, que se transforma en el germen de sus canciones...; con ello mis descubrimientos de anoche gozosamente se multiplicaron: Es evidente que las canciones de Ángela crecen y surgen del germen de su vida, de su humanidad, de su calidad como mujer.

Fijense atentamente en ese otro texto de Ángela construido de pensamientos hilados en liberad, al que ella llama "Enumeraciones":


Ángela Biedma.

«Deberíamos dosificar éste amor, no abusar de las sonrisas, ni de los "te quieros".
Dame la guerra una vez al día
Hazme rabiar
Vacúname con tu risa
Ódiame antes de dormir
Obligame la noche en vela
Amanece bajo mantas
Patéame las sienes
Muéreme el Aquiles
Humíllame en el desayuno
Tómame de aperitivo
Engáñame con otra
...engáñala conmigo
Almuérzame la boca
Domestica a África en la siesta
Encarcela la tormenta tras tus dientes
Despierta la primavera a media tarde
Acuchilla las serenatas
Llévame lejos
Traeme desde el infinito hasta el suelo que tu pises
Tuerce mis renglones
Ahórcame en tus cuerdas».

Después de leer estas "Enumeraciones", poco me queda que decir; aunque ¡sí!, hay algo que es importante y que no debo olvidar, y es que, a todas estas, Ángela Biedma canta cada vez mejor; que cada vez toca mejor su guitarra y el piano –cuando se pone a hacerlo–; y que desde el punto de vista de la composición, está creando una auténtica alternativa musical con claras raíces y referencias sureñas. Desde esa perspectiva su crecimiento está siendo grande y es imparable.

Finalmente me gustaría mandar un "guiño" de admiración a Carmen Boza, amiga del alma de Ángela, que nos regaló una de sus canciones... Carmen es otra de esas mujeres que están surgiendo en nuestro país dignificando –desde la calidad y la sensibilidad– a nuestra música popular.

Carmen Bozza.

viernes, 15 de marzo de 2013

MÁXIMO MORENO Y LAS INOLVIDABLES CUBIERTAS DE LOS DISCOS DEL GRUPO "TRIANA"

Ayer, en el "buenos días" que cotidianamente nos damos en mi muro de "facebook", escuchábamos la canción "Sé de un lugar" de Jesús de la Rosa componente del grupo andaluz TRIANA –fallecido en 1983–. 

Esa canción, de inmediato, me trajo a la memoria, primero visual e, inmediatamente después, afectiva, a un hombre de tremenda sensibilidad: MÁXIMO MORENO, pintor sevillano que creó las más significativas y míticas cubiertas del grupo "Triana".

Máximo Moreno.

Hoy quiero dedicarle este "cuelgue" a Máximo, por un doble motivo: el primero, por el afecto y la admiración que siento hacia él y hacia su grabajo; el segundo porque su nombre forma parte de la historia de nuestra canción popular; él ha sido autor de las cubiertas de los discos de "Triana" que voy a reproducir a continuación, y de otras muchas cubiertas más creadas para Lole y Manuel, Camarón de la Isla, Los Chichos, El Luis, Los Amaya, Laventa, Manolo Sanlúcar, Manuel Sánchez Pernía, Alameda, Mezquita, Ibio, Romero Sanjuán, Manuel Lópe, Paco de Lucía, Javier Ruibal, El Barrio, Miguel Ríos, Hilario Camacho, Daniel Vega, Antonio Resines y Teresa Cano etc. etc. (Os recomiendo que visitéis su página de internet:

Están son algunas de las cubiertas que creó para el grupo "Triana":

LP "El patio" editado en 1974.
LP "Hijos del agobio" editado 1977.

LP: "Sombra y luz" editado en 1979
Recopilatorio "Una historia de la luz y de la sombra"
editado en el año 2000.
CD grabado en homenaje
a Jesús de la Rosa en el año 2000.
Dibujo utilizado en el disco recopilatorio "Quiero contarte"
editado en 2008.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...