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lunes, 7 de enero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (4ª Parte)








En este "cuelgue" continuo el primer capítulo
de mi libro "Crónica cantad de lo silencios rotos".
Hoy prosigo el apartado titulado
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (3).



España 1963 a 1975. La uniformidad, oficial y forzosamente impuesta en el ámbito de las ideologías y de las creencias, fue también, como es lógico, una de las características que definieron las manifestaciones culturales de la época y, más concretamente, la música y la canción.

Controlar y dirigir la cultura del pueblo y, a través de ella, su educación sentimental, ha sido y será siempre una de las armas fundamentales utilizadas por el poder totalitario para imponer su ideología sin fisuras y para asegurarse su permanencia.

Es evidente, y los que ejercen el poder bien lo saben, que uno de los factores esenciales que mueven el pensamiento y la conducta humana, y, en general, la configuración global de nuestra personalidad, es la afectividad, es decir, el conjunto de nuestros sentimientos, de nuestras emociones y de nuestras pasiones. Como bien dice José Antonio Marina, la afectividad, entendida como el mundo de los sentimientos, «es en alguna medida, pero con enormes diferencias, el lugar en el que se vive» o «el envolvente de la vida», y es precisamente ahí, en los sentimientos que nacen de la interioridad y del silencio –que nacen de lo que Manuel Vicent llama «las cavernas submarinas de la carne»–, donde se descubren, se fortalecen y estallan los grandes valores, los valores que nos humanizan, que le dan sentido a nuestra existencia y que, cuando los estimamos, somos capaces de convertirlos en convicciones radicales, por las que merece la pena viviv, y en aspiraciones, o razones utópicas, que necesitamos alcanzar, cueste lo que cueste, aunque para ello sea necesario el riesgo, el atrevimiento, el sacrificio, la constancia e incluso la acción revolucionaria.

Lluís Llach. (Fotografía de Juan Miguel Morales)-
I
«Quan surts per fer el viatge cap a Itaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats per aprendre dels que saben.
Tingues sempre al cor la idea d'Itaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.
Itaca t'ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Itaca
t'hagi enganyat. Savi, com bé t'has fet,
sabràs el que volen dir les Itaques».

II
«Més lluny, heu d'anar més lluny
dels arbres caiguts que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.
Més lluny, sempre aneu més lluny,
més lluny de l'avui que ara us encadena.
I quan sereu deslliurats
torneu a començar els nous passos.
Més lluny, sempre molt més lluny,
més lluny del demà que ara ja s'acosta.
I quan creieu que arribeu, sapigueu trobar noves sendes».

III
«Bon viatge per als guerrers
que al seu poble són fidels,
afavoreixi el Déu dels vents
el velam del seu vaixell,
i malgrat llur vell combat
tinguin plaer dels cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels
plens de ventures, plens de coneixences.
Bon viatge per als guerrers
si al seu poble són fidels,
el velam del seu vaixell
afavoreixi el Déu dels vents,
i malgrat llur vell combat
l'amor ompli el seu cos generós,
trobin els camins dels vells anhels,
plens de ventures, plens de coneixences».
("Viatge a Itaca". Kavafis, Carles Riba, Lluís Llach.
LP: "Viatge a Itaca", 1975)


I - «Cuando salgas para hacer el viaje hacia Itaca / has de rogar que sea largo el camino, / lleno de aventuras, lleno de conocimiento. / Has de rogar que sea largo el camino, / que sean muchas las madrugadas / que entrarás en un puerto que tus ojos ignoraban / que vayas a ciudades a aprender de los que saben. / Ten siempre en el corazón la idea de Itaca. / Has de llegar a ella, es tu destino / pero no fuerces nada la travesía. / Es preferible que dure muchos años / que seas viejo cuando fondees en la isla / rico de todo lo que habrás ganado haciendo el camino / sin esperar a que dé más riquezas / Itaca te ha dado el bello viaje / sin ella no habrías salido. / Y si la encuentras pobre, no es que Itaca / te haya engañado. Sabio como muy bien te has hecho / sabrás lo que significan las Itacas».

II - «Más lejos, tenéis que ir más lejos / de los árboles caídos que os aprisionan. / Y cuando los hayáis ganado / tened bien presente no deteneros. / Más lejos, siempre id más lejos, / más lejos del presente que ahora os encadena. / Y cuando estaréis liberados / volved a empezar nuevos pasos. / Más lejos, siempre mucho más lejos, / más lejos, del mañana que ya se acerca. / Y cuando creáis que habéis llegado, sabed encontrar nuevas sendas».

III - «Buen viaje para los guerreros / que a su pueblo son fieles / favorezca el Dios de los vientos / el velamen de su barco / y a pesar de su viejo combate / tengan placer de los cuerpos más amantes. / Llenen redes de queridos luceros / llenos de aventuras, llenos de conocimiento. / Buen viaje para los guerreros / si a su pueblo son fieles / favorezca el Dios de los vientos / el velamen de su barco/ y a pesar de su viejo combate / el amor llene su cuerpo generoso / encuentren los caminos de viejos anhelos / llenos de aventuras, llenos de conocimiento». ("Viatge a Ítaca". Kavafis, Carles Riba, Lluís Llach).

En este sentido, siempre me impresionó aquella frase que una buena mañana apareció escrita en las paredes del Mayo Francés: «Olvida lo que sabes y aprende a sentir»; frase que conecta con uno de los contenidos claves presentes en e pensamiento y en las canciones de Luis Eduardo Aute, canciones siempre preñadas de una extraordinaria lucidez.


«Dicen que todo se explica,
que el azar oculta un orden.
Nada se escapa a la regla
de la cordura del hombre.
Bajo la luz de la ciencia
ninguna sombra se esconde;
música y magia son mitos
que a la materia responden.
Tiene que existir,
aún tiene que latir,
amordazado por la razón,
un corazón.

Nada obedece al misterio
que configura a la noche.
No tiene peso el vacío
puesto que no tiene doble;
el sentimiento es un lujo
que agujera el soporte
de las respuestas cabales
a lo que no se conoce.

Ser un verbo sin sangre
de pensamientos conformes,
una cabeza en la masa
con apellidos y nombre.
Triste deber de la Historia
el de encontrar soluciones
acribillando latidos
para que suenen relojes».
("Un corazón". Luis Eduardo Aute.
LP: "De par en par". 1979).

Negarle al pueblo su derecho a interiorizar y sentir en libertad, o, como dice Aute, «acribillarle sus latidos», ha sido, y será siempre, una de las formas más eficaces utilizadas por las dictaduras para despersonalizarlo, para masificarlo y para dejar así campo abierto a la acción dominadora; y con ese fin la primera medida a adoptar siempre se repite: amordazar la voz del corazón y deshumanizar el arte y la cutura.

Y, ¡claro! puestos a amordazar y silenciar la voz del corazón y a negarle al pueblo su derecho a sentir en libertad, uno de los primeros objetivos a plantearse, desde el sistema, non podía ser otro más que el de la manipulación y el control sobre la música y la canción, reconocidas, en su conjunto, como el arte y el lenguaje de los sentimientos. Como decía Platón en "La República", «nada hay más apto que el ritmo y la melodía para introducirse en lo más recóndito del alma y aferrarse tenazmente a ella».


Y hablando de Platón, nos encontramos, también en "La República", con un magnífico diálogo que aclara y pone el dedo en la llaga respecto a las motivaciones de la intervención del poder totalitario sobre la música:

«–Por tanto, es en el ámbito de la música –dije– donde, según parece, han de establecer su cuerpo de guardia los guardianes.

–Ahí es, en efecto –replicó Adimanto–, donde, al insinuarse, la ilegalidad pasa más fácilmente inadvertida.

–Sí –dije–, como cosa de juego y que no ha de producir daño alguno.

–Ni lo produce –observó– sino introduciéndose poco a poco y deslizándose calladamente en las costumbres y modos de vivir; de ellos sale, ya crecida, a los tratos entre ciudadanos y tras éstos invade las leyes y las constituciones, ¡oh, Sócrates!, con la mayor impudencia hasta que al fui lo trastorna todo en la vida privada y en la pública». (Platón. "La República").

Desde esa perspectiva, los guardianes del franquismo, conscientes y atemorizados, sin duda, por la influencia transformadora que puede llegar a tener la cultura popular y, en particular, la música y la canción, ejercieron sobre ellas, una implacable acción represora, Andrés Sorel, en el texto de presentación del primer LP de Elisa Serna grabado en Francia: "Quejido" (1972), expresaba así los rasgos de esa acción:


«En 1939, la música, y más concretamente la canción, fueron también derrotadas. Como las otras creaciones artísticas y culturales, ella también conoció la muerte, el exilio y el silencio. Viejos cantares de plazas y de ferias, heredados quizá del más remoto mester de juglaría; crónicas cotidianas en coplas de ciego y en romances; o ambiciosas tentativas entroncadas con las experiencias del teatro popular –como la Barraca, fundada por Federico García Lorca, o el Búho– en las que los poetas y los músicos rescataban la esencia del folklore popular y buscaban el reflejo del pueblo en el pueblo mismo, fueron paralizadas. Censura, desvinculación con el pasado y fin de la tradición. Eran tiempos de silencio. [...] Toda la actividad artística: música, pintura, cine, literatura, entraron en un trágico contexto cuyo resultado fue una auténtica esclerosis y paralización cultural».


«Jo vinc d'un silenci
antic i molt llarg
de gent que va alçant-se
des del fons dels segles
de gent que anomenen
classes subalternes,
jo vinc d'un silenci
antic i molt llarg.

Jo vinc de les places
i dels carrers plens
de xiquets que juguen
i de vells que esperen,
mentre homes i dones
estan treballant
als petits tallers,
a casa o al camp.

Jo vinc d'un silenci
que no és resignat,
d'on comença l'horta
i acaba el secà,
d'esforç i blasfèmia
perquè tot va mal:
qui perd els orígens
perd identitat.

Jo vinc d'un silenci
antic i molt llarg,
de gent sense místics
ni grans capitans,
que viuen i moren
en l'anonimat,
que en frases solemnes
no han cregut mai.

Jo vinc d'una lluita
que és sorda i constant,
jo vinc d'un silenci
que romprà la gent
que ara vol ser lliure
i estima la vida,
que exigeix les coses
que li han negat.

Jo vinc d'un silenci
antic i molt llarg,
jo vinc d'un silenci
que no és resignat,
jo vinc d'un silenci
que la gent romprà,
jo vinc d'una lluita
que és sorda i constant.».
("Jo vinc d'un silenci". Raimon. LP: "Recital en Madrid", 1976)


«Yo vengo de un silencio / antiguo y muy largo / de gente que va alzándose / desde el fondo de los siglos, / de gente que llaman / clases subalternas, / yo vengo de un silencio / antiguo y muy largo. / Yo vengo de las plazas / y de las calles llenas / de niños que juegan / y de viejos que esperan, / mientras hombres y mujeres / están trabajando / en los pequeños talleres, / en casa o en el campo. / Yo vengo de un silencio / que no es resignado, / de donde empieza la huerta / y acaba el secano, / de esfuerzo y blasfemia / porque todo anda mal: / quien pierde los orígenes / pierde identidad. / Yo vengo de un silencio / antiguo y muy largo, / de gente sin místicos / ni grancapitanes, / que viven y mueren / en anonimato, / que en frases solemnes / no han creído nunca. / Yo vengo de una lucha / que es sorda y constante, / yo vengo de un silencio / que romperá la gente / que ahora quiere ser libre / y que ama la vida, / que exige las cosas / que le han negado. / Yo vengo de un silencio / antiguo y muy largo, / yo vengo de un silencio / que no es resignado, / yo vengo de un silencio / que la gente romperá, / yo vengo de una lucha / que es sorda y constante». ("Jo vinc d'un silenci". Raimon).

Pero este silencio hondo también había que acallarlo, porque es en el silencio donde se puede escuchar el cantar del alma, «cuya voz es apenas un murmullo». Como dice Antonio Gala.

«El silencio es el único camino hacia el máximo encuentro. Sólo en él se halla la respuesta a las primeras preguntas verdaderas: ¿quién soy? ¿quién eres? [...]. El espíritu crece con la insonoridad igual que en un celda a la que sólo entra lo indecible: el enigma de mundos, la ligera y alegre esencia de las cosas, el agradecimiento por la vida... Sólo el silencio provoca los encuentros más nobles. Sólo el silencio es grande». (Antonio Gala. "La música callada". Artículo publicado en El País Dominical. Junio, 1997).

Había pues, que "silenciar el silencio" y llenarlo de las voces y de los cantos de legalidad; cantos que alegraran al personal, y que le distrajeran su conciencia con sentimentales dramas de la irrealidad, o con idílicos amores, normalmente imposibles, en maravillosas playas, que muchos no podíamos llegar a contemplar hasta bastantes años después; y, sobre todo,  coplas y canciones que no produjeran ningún daño al sistema. Así fue como, en concreto durante los años setenta, España se puso  cantar y a bailar al ritmo de «du-du-ás» y "porompomperos" intrascendentes, o al grito moderno y desenfadado de «auambabuluba-balambambú» (¡aquí no pasa nada!), por supuesto, ¡eso sí!, en versión «Typical Spanish Sound».


Sobre ese panorama musical de los años setenta, creo que es importante, desde el punto de vista sociológico, hacer algunas observaciones que nos pueden servir para entender mejor el irreversible y lógico estallido, que se produjo por todos los rincones del Estado, de una música y de un canción alternativas.

(Esas observaciones las plantearé en el siguiente cuelgue... ¡Continuará!)

domingo, 6 de enero de 2013

CANTIJUEGO: «SURESTRELLAS - 1»


La semana pasada hablando de Pedro Sosa y de su magnífico disco "UNIVERSO DE TRAPO" decía que nuestra "canción de autor" está mas viva que nunca, y, en concreto, me refería a la canción del Sur. Pues bien, para demostrarlo, voy a iniciar una serie de "cantijuegos" que nos van a permitir ir haciendo un listado de los "cantautores" y "cantautoras" de los que podemos disfrutar en este momento tanto en Andalucía como en el resto del país.

Hoy empezamos por el Sur: En el siguiente tablero de juego tienes 32 fragmentos de cubiertas de discos (CD's) de 32 cantautores o cantautoras andaluces. El "cantijuego" consiste en decir el nombre de cada uno de esos cantautores o cantautoras y el de sus discos correspondientes.

Para participar, o para seguir el "cantijuego", ya sabes: contamos con el apartado de "comentarios".

sábado, 5 de enero de 2013

PEDRO SOSA II - «UNIVERSO DE TRAPO»: UN CLAMOR DE BELLEZA Y DE SOLIDARIDAD.


En torno a este muñeco de trapo, PEDRO SOSA –como decía en el "cuelgue" de ayer– ha creado todo un universo de música, de canciones, de ternura y de sensibilidad, que proyecta humanismo en todos los sentidos; un proyecto que se traduce físicamente en la edición de un disco-libro titulado "UNIVERSO DE TRAPO", pero que, en realidad, es mucho más: es todo un gran proyecto de solidaridad... Solidaridad personal de Pedro con la asociación "Proyecto Honduras" –de la que luego hablaré–; y solidaridad de un grupo de músicos, de escritores, de creadores plásticos, de actores, y, en general, de amigos que –como dice el propio Pedro– han decidido unirse para «humanizar lo que nos rodea a golpes de arte».

En ese sentido, permitidme que en primer lugar cite a las personas que han intervenido en "Universo de Trapo", y que de antemano les agradezca su iniciativa, su trabajo, y toda la belleza, la generosidad y la ternura que han sido capaces de generar y transmitirnos.

En el disco-libro además de Pedro Sosa, han intervenido Adolfo Langa –que ha realizado la producción y los arreglos y es autor de la canción "A morir al mar"–; Carlos de Juan –autor de la canción "El sueño de la esperanza"– y el extraordinario grupo de músicos integrado por Álvaro García, Joaquín Calderón, Roberto Sánchez, Héctor Pérez y el propio Adolfo.


Por otra parte es importante citar a todo un conjunto de personas que también han aportado su trabajo y su sensibilidad al proyecto: Antonio Sabán –diseño gráfico, fotografía y caligrafías–, Almuena Hernández y Román López –creadores del muñeco de Pedro y de la guitarra de trapo–, Chío Romero –ilustraciones–, Andrea Sabán y Natalia Carrasco –títulos–, y los integrantes del equipo "La mirada expandida" –colaborando en la escenografía en directo y en el asesoramiento artístico.

Dicho todo lo anterior, y unido a lo que ya expresé en el "cuelgue" de ayer, solamente voy a hacer tres nuevas aproximaciones al disco-libro.

La primera, va a ser extraer de sus canciones algunos fragmentos poéticos que me han impactado muy especialmente y que nos pueden acercar al perfil global del contenido temático desarrollado en el proyecto. (Estos fragmentos poéticos los voy a ir intercalando con fotografías del concierto de presentación de "Universo de Trapo" en Isla-Cristina).

«En la mirada de los otros 
encuentro yo mi corazón. 
En un resquicio de mi alma 
guardo la rabia y el temor.
En los recodos del camino 
guardo semillas por sembrar 
para que cuando crezca el río 
me lleven a morir al mar.
Al mar...
... y que las ilusiones sean mis escamas».
(“A morir al mar”. Adolfo Langa).

«Tú, 
que equilibras los sueños, 
que recorres mi pecho.
Tú que no ataste mis manos, 
que desgarras los lazos.
Tu, que has llegado a encontrar 
en mi debilidad 
la verdad de mi intento. 
Que has llegado a mostrar 
que se puede saltar 
de comienzo en comienzo».
(“Reflejo”. Pedro Sosa).


«¿Quién? 
¿Quién me robó lo que me une 
a tu corazón? 
¿Quién nos mintió cuando creímos 
que somos dos?
Quiero ser tu cuerpo. 
Quiero ser tu hambre. 
Quiero ser tu voz».
(“Frontera”. Pedro Sosa).

«A ver si Europa se entera 
que no hay quien ponga barreras 
al sueño de la Esperanza. 
Que el alma se aferra a un sueño 
y el sueño mueve las barcas».
(“El sueño de la esperanza”, Carlos de Juan Conejo).


«Dos vidas sostienen mi vida. 
Dos tiempos: un sólo reloj. 
En uno se abrazan dolor y alegría,
en otro sueño ser canción».
(“Dos vidas”. Juan Sosa).
«El olor y el sabor de tu hambre y tu miedo, 
la verdad de tu fuerza y tu pena... me atan... 
Al Sur...».
(“Al Sur”. Pedro Sosa).

«Vida que no huye, 
que alumbra la mañana, 
que salva mis cimientos del olvido,
que bebe del pasado, 
que cura lo que sangra, 
que espera para ser...
...espacio contigo».
(“Espacio conmigo”. Pedro Sosa)


«Libre, mi sueño se hace libre
 y cada día que paso 
hundido entre tus brazos 
más libre se hace mi alma.
Libre se hizo la esperanza 
y caben en mis manos 
las vidas que me has dado, 
el tiempo que no lleno 
cuando no estás a mi lado...».
(“Libre”. Pedro Sosa).


La segundo aproximación que deseo hacer al disco-libro "Universo de trapo" es informar de que todos los beneficios obtenidos de su venta irán destinados a la Asociación "PROYECTO HONDURAS".


«PROYECTO HONDURAS -explica el propio Pedro Sosaes una asociación sin ánimo de lucro a la que pertenezco desde hace 6 años. Pequeña, sencilla y con recursos muy limitados. Llena de gente con buenas ideas y con ganas de no conformarse con el mundo que tenemos. Gracias a ella he podido tener la experiencia de trabajar como cooperante en centroamérica durante varios años y puedo asegurar (porque mis ojos lo han visto) que la honradez, la transparencia y la opción por ayudar a los colectivos más desfavorecidos de este país –Honduras–, son las características que mejor la definen».

Pedro Sosa.

Y, por último, una tercera aproximación  para empezar a gozar y a disfrutar del nuevo trabajo de Pedro y de todas las personas que han intervenido en "UNIVERSO DE TRAPO"; me refiero a la visualización y a la escucha de este vídeo dedicado a la canción "Fronteras"... 

Digo "empezar a gozar y a disfrutar" porque creo que merece la pena que compréis el disco y gocéis de él al completo... ¡Merece la pena!... Para adquirlo y extender el entramado de solidaridad que a través de él se nos propone, podéis dirigiros directamente a http://pedrososa.com/


viernes, 4 de enero de 2013

PEDRO SOSA I - "RAZONES", CANTOS, PREGUNTAS NACIDAS DE LA ENTRAÑA Y MÁS CANCIONES

Hoy y mañana –y no sé si será suficiente– quiero hablaros del personaje que aparece en esta fotografía.


Se llama PEDRO SOSA, nació en Isla Cristina (Huelva); es médico, músico, cantautor, escritor, poeta y cualquier otro oficio relacionado con el universo de la creación artística, o con la magia del pensamiento, de la capacidad de soñar o, simplemente, del "oficio de vivir" con dignidad.

Para empezar a conocerle un poco, y como introducción a todo cuanto seguidamente voy a escribir sobre él y sobre su trabajo como "cantautor" –al que admiro mucho–, os sugiero que leáis esta breve reflexión que he encontrado en su blog; blog que, por supuesto, os recomiendo:

«No conozco a nadie que haya sido capaz de arrancarse los ojos 
para mirarse a sí mismo.
¿Quién puede prescindir de la mirada del otro?
¿Quién puede intentar conocerse sin observarse desde otra retina?»

Conocí a PEDRO SOSA hace años, en el inicio de los años 2000, a través de otro maestro-músico-poeta y militante práctico de la "multihumanidad", llamado ADOFO LANGA.

En aquel momento yo estaba escribiendo el segundo volumen de mi libro "...Y la palabra se hizo música" –en el que abordé la "canción de autor" en Andalucía– y Adolfo me pasó el primer disco de Pedro titulado "Razones" (2003).


Me encantaron las diez canciones que integraban aquel disco, pero, recuerdo, que me llamó especialmente la atención una de ellas llamada "Canto". Fue un tema que inesperadamente vino a reforzar y a darle sentido a una expresión que Gabriel Celaya solía repetirme con frecuencia: «Fernando, ¡cantemos como quien respira!»... Aquella canción de Pedro Sosa es ésta:


«Canto porque hay fuegos que abrasan. 
Canto porque hay mañana tras la noche. 
Canto porque hay quien escribe versos 
a la lucha y a la vida. 

Canto porque hay dolores secretos, 
canto a la soledad que vive en la esquina. 
Porque si no canto nace de mi un muerto 
que se aleja de tu vida. 

Canto porque hay amores que explotan, 
canto porque hay miradas que construyen, 
porque la esperanza nace cada día 
tímidamente en la sonrisa. 

Canto porque hay hombres que hieren, 
canto porque hay quien no cierra su herida, 
porque hay vuelos que nunca nacieron 
atados a una silla. 

Y cantaré si es preciso con mis manos, 
cantaré si es posible con mi vida. 
Cantaré, cantaré por un sueño cantaré, 
por ver amanecer la esperanza en ese día. 

Cantaré con la fuerza de un abrazo.
Cantaré con semillas de alegría. 
Cantaré, cantaré, con los hombres, cantaré 
la promesa de nacer juntos a un nuevo día. 

Canto porque hay hombres que mueren. 
Canto al hambre y la sed de cada día, 
porque hay trampas de ola y arena, 
paraísos de mentira.

Canto al amor de diario, 
a ese que sabe de fregona y cocina.
Canto a la sencillez de un abrazo, 
de un beso, del llanto».

Finalizada la escritura del libro que tenía entre manos, estuve un largo tiempo "oficialmente" retirado de la "canción de autor" hasta que hace poco más de dos años tomé la decisión de iniciar este blog. Durante todo ese "retiro" no supe nada de Pedro Sosa, hasta que hace unos meses, fue de nuevo Adolfo Langa –¡buen amigo Adolfo!– quien me informó de que Pedro estaba grabando un nuevo disco y que él, precisamente, le estaba haciendo la producción y los arreglos.

Poco después, Adolfo me mandó una maqueta del nuevo disco que iba a llamarse "UNIVERSO DE TRAPO"; la escuché y me quedé sorprendido tanto desde le punto de vista musical, como desde el poético: once nuevas canciones cuajadas de sensibilidad, de belleza y de una muy profunda humanidad. 


Y ahora, hace unos días PEDRO SOSA me ha mandado su nuevo disco-libro ya editado... Un disco-libro al que me encuentro totalmente "enganchao" porque se sale totalmente de lo común, porque es una obra que desprenden calidad, bondad y solidaridad por "tos los laos", y porque viene a ser un nuevo referente esperanzador de lo que es la auténtica "canción de autor", y de su posible y actual "vitalidad" a pesar de los malos tiempos que corren, no ya para la "lírica", sino en general, para todo lo que hace referencia a la sensibilidad y a la belleza.

Mañana comentaré este nuevo disco-libro recién editado, ahora, como anticipo o prólogo, os voy a dejar con un vídeo que Pedro ha grabado presentando su nuevo trabajo, y con un fragmento del texto introductorio que aparece en el pórtico del disco-libro; precioso texto en el que podemos descubrir de dónde, y por qué, han surgido estas once nuevas y hermosas canciones que configuran "UNIVERSO DE TRAPO":


«Hace mucho tiempo yo también fui como tú, alguien de carne y hueso. Alguien con sueños, con preocupaciones, con un trabajo y un coche. Alguien con una hipoteca y muchas facturas que pagar a final de mes. Alguien a quien la vida sonreía a veces, pero para el que en otras ocasiones, esa misma existencia se transformaba en una carga insoportable.

Como tú, me acostumbré a sobrevivir de momento feliz en momento feliz, sintiendo que en los intermedios (de estos espacios excepcionales) se me escapaba un tiempo que cada vez se hacia menos consistente, más insípido y vacío.

Fue el peso de las preguntas el que me hizo cruzar aquella puerta, el que me trajo hasta este lugar. Las preguntas nacidas de la entraña, en noches de insomnio y llanto contenido. 

¿Sobrevivir entre preocupaciones o mendigar felicidad es todo a lo que puedo aspirar? ¿Por qué parece estar prohibido soñar con algo más? ¿Qué o quién puede llenar verdaderamente mi tiempo? ¿Cuál es el sentido de estar vivo? ¿Para qué he sido hecho?...».

Es evidente, Pedro Sosa lo deja muy claro su "UNIVERSO DE TRAPO" nace y se origina de las profundidades de su humanidad, de lo más hondo de su humanismo...; de esas preguntas que nacen en la entraña y a las que en algún momento, si queremos ser libres, hay que atreverse a responder.

Y mañana... ¡más!

jueves, 3 de enero de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (3ª Parte)





Hoy prosigo recuperando el primer capítulo
de mi libro "Crónica cantada de los silencios rotos"
y, dentro de él, continúo el apartado que titulé
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL"
ya iniciado en el pasado "cuelgue del 
30 de diciembre de 2012. Así pues estamos en
"QUALSEVOL NIT POT SORTIR EL SOL" (2).



España; años sesenta. Para poder entender el origen y la importancia que ha tenido la canción en el desarrollo de nuestra historia reciente, y, sobre todo, para poder interpretar y juzgar con equidad, y desde el conocimiento, sus manifestaciones durante los doce últimos años de la dictadura franquista –origen que supuso, sin duda, una nueva forma de hacer canciones de la que hoy somos herederos–, resulta imprescindible perfilar unas notas iniciales, que aun a riesgo de su simplicidad y de su esquematismo, nos permitan situarnos en la escena social, cultural y política que en aquel momento se vivía en España y en la que vivimos y crecimos aquella "tribu" que un buen día,  convocados por el verso de Rafael Alberti, creímos y soñamos limpiamente con la posibilidad de crear, en nosotros mismos y para el futuro, «un hombre y una mujer nuevos cantando».


«Creemos el hombre nuevo cantando,
el hombre nuevo de España cantando,
el hombre nuevo del mundo cantando.
Canto esta noche de estrellas en que estoy solo y desterrado.
Pero en la tierra no hay nadie que esté solo si está cantando.

Al árbol lo acompañan las hojas
y si está seco ya no es árbol;
al pájaro, el viento, las nubes,
y si está mudo ya no es pájaro.
Al mar lo acompañan las olas
y su canto alegres los barcos,
al fuego, las llamas, las chispas
y hasta las sombras cuando es alto.

Nada hay solitario en la tierra
creemos el hombre nuevo cantando».
("Creemos al hombre nuevo")

En aquel momento nos encontrábamos en una España en la que, superados ya los dos decenios de dictadura, el fascismo seguía siendo la palabra clave que podía definir la filosofía y la práctica del Estado; un fascismo duro engañosamente disfrazado ahora de grandilocuentes palabras como "desarrollismo" o "consumismo"; palabras que, traducidas al lenguaje más llanamente popular se convirtieron en aquella expresión tan común y tan generalizada de «no te metas en política y ya verás como cada día vivirás mejor. Lo importante es el bienestar material y la "paz", y eso, si ere dócil y bueno, lo puedes tener asegurado». Asegurada una paz, por supuesto, que como nos cantaba Raimon, «no era más que miedo; como un desierto sin voces ni árboles; una paz que nos cerraba las bocas, que nos ataba las manos, y que sólo nos dejaba las piernas para huir». (Fue precisamente por aquella época cuando, mientras mi madre me alargaba las perneras y me remendaba las entrepiernas de mis pantalones largos –ya en su tercera temporada–, mi padre me compraba aquel primer "pick-up" a plazos que casi nos vimos obligados a devolver por falta de pago).


«Rezan las leyes básicas
de una curiosa ética
que el hombre es una máquina,
consumidora intrépida.
Compre electrodomésticos,
dicen los nuevos místicos,
es el gran signo de éxito
del "homo sapientísimo".

Producto, consumo,
éste es el triste tema de esta canción,
canción, canción... consumo,
éste es el triste tema de esta canción.

Queda un último término
lo del salario mínimo
con el Madrid-Atlético
y el juego quinielístico.
La corrida benéfica
hoy televisan íntegra,
es la moderna técnica
de crear alienígenas.

Este mensaje estúpido
tan saturado en tópicos,
hay que venderlo al público
como un jabón biológico,
así dispone el código
mafioso-discográfico
y así se explota al prójimo,
prójimo y primo práctico».
("Canción consumo". Luis Eduardo Aute, 1976)

Eran momentos en los que los muchachos y las muchachas, al tiempo que nuestros cuerpos y nuestros sentimientos se nos abrían íntima y apasionadamente a la vida, estudiábamos y aprendíamos, sin entenderlo, aquello de "la unidad del espíritu nacional».

Ramón Muntaner.
«Sabien que les paral.leles convergeixen
a la tarda lenta del dissabte,
que el dia no plega
a cops de campana,
que les flors no perden pètals
a les plane de'un llibre,
que teniem milja hora de pati
per oblidar una guerra perduda,
que un milió de mort en convidaven al seny,
que erem una unidad del destí en el no-res».
("Taula del 2". Ramón Muntaner)

«Sabíamos que las paralelas convergen / en la tarde lenta del sábado, / que el día no termina a golpes de campana, / que las flores no pierden los pétalos / entre las páginas de un libro, / que teníamos media hora de patio / para olvidar una guerra perdida, / que un millón de muertos nos invitaban a ser razonables, / que éramos una unidad del destino en la nada». ("Tabla del 2". Ramón Muntaner. LP: "Veus de lluna i celobert", 1978).

Aquella unidad del espíritu nacional no era otra cosa mas que una uniformidad centralista, absoluta y demagógica en lo político, en lo cultural y en lo religioso; uniformidad mantenida a base de una represión total y despiadada hacia todo lo que se sospechara que pudiera generar divergencias ideológicas o culturales que ocasionaran cualquier tipo de fisura al régimen establecido.

Esta represión, manifestada en todos los órdenes, se agudizaba de una forma muy particular respecto a las divergencias históricas y a los signos de identidad que caracterizaban a nuestros pueblos, especialmente en el ámbito de la lengua y de la cultura; causa, sin duda, como más adelante analizaré, del carácter organizado y radicalmente nacionalista con el que surgieron los primero movimientos contestatarios y reivindicativos de lo que en aquel momento se reconoció como "nueva canción", "canción del pueblo" o "canción protesta".

"Represión", era en consecuencia, una de las palabras y de las consignas claves de la acción ejercida por el poder, y una de las realidades más corrosivas y demoledoras del elemental derecho a la libertad. Y estrechamente unido a la represión, para los enamorados de la libertad, el "miedo"; un miedo físico y real al que románticamente podemos adornar y trascender como nos de la gana, pero que era sencilla y llanamente eso: "¡miedo!"; miedo en el cerebro, en el estómago, en la voz y hasta en el bolígrafo. En este sentido, creo que es importante evocar el texto de una canción que nos cantó Rosa León, ya en 1978,  y que pertenece a Basilio Martín Patino, a quien durante tanto tiempo tuvieron secuestrada una de las más grandes y más bellas y entrañables obras de nuestra producción cinematográfica: "Canciones para después de una guerra».
«Porque nací con el miedo
y miedo era,
de tanto
miedo me libro
¡de tanto!
es como empezar a ser mujer,
al fin y al cabo
sobre la tierra sin miedo
recién nacido y desnudo.
Porque nací con el miedo
y miedo era
miedo sobre miedo miedo
que es como nacer esclavo:
Cuántos miedos a la sombra cara al sol
y la camisa bordada
de terror,
que con miedo me parieron
y con miedo me amasaron
y en el miedo me hice vieja,
llena de miedo y de años,
amedrentada con el miedo
de quienes del miedo alzaron
la bandera,
ciegos de miedo viviendo
ellos también amiedados.
¡Cuánto años en el miedo, amortajado!
Quiero comerme el miedo de una vez,
todo el miedo del mundo,
todo el miedo...
¡y vomitarlo!
Porque en el miedo viví
y con miedo me callaron
la vergüenza de enmiedarme
y desangrarme en el miedo,
desde el miedo me levanto
lleno de miedo el crebro
y mi estómago
y mi voz y mi bolígrafo.
Cuánto
poco a poco puede ser
miedo a miedo hasta agotarlo.
Experta de tantos miedos
sin miedo ya lo proclamo
sólo al miedo tengo miedo,
sólo al miedo, nada más
miedo al miedo
por si acaso...»
("Miedo". Basilio Martín Patino.
Rosa León - Teddy Bautista. LP: "Tiempo al tiempo". 1978).

Estos hechos y estas experiencias de la represión cultural e ideológica y del miedo, en concreto durante los años sesenta y hasta el final de la dictadura, creo que son unas realidades que necesariamente debemos reanalizar en profundidad con la perspectiva que puede darnos el distanciamiento de los treinta años pasados y la nueva situación política en la que, desde la transición, venimos viviendo.

La represión en el ámbito de la cultura, y del pensamiento en general, se traducía permanentemente, por ejemplo, en el absoluto control y en la manipulación ejercida desde el poder hacia los medios de comunicación, y en la censura entendida como un implacable "agente de orden" que castraba y cercenaba de raíz cualquier tipo de libertad expresiva o cualquier iniciativa crítica o liberadora, por simple o por elemental que pudiera resultar. (Recuerdo, y es sólo una pequeña anécdota, la requisa que, en 1972, hizo la policía de los discos que teníamos en un centro de formación de profesores y profesoras, con motivo de que alguien denunció que en uno de mis cursos de verano, sobre la técnica del disco-fórum, había utilizado las canciones del disco "Quejido" grabado en Francia por Elisa Serna y que en nuestro país estaba totalmente prohibido. Disco que me secuestraron –luego volví a hacerme con él en Biarritz– y que, por cierto, se editó en España dos año después, pero teniendo que sustituir dos canciones que ni entonces lograron superar la guadaña de la censura).


Decía antes –y permítaseme este paréntesis– que considero imprescindible volver serenamente la mirada sobre las duras experiencias de la represión y de la censura vividas en los años pasados, no tanto para regodearnos en ellas y seguirnos lamentando –muchos ya las hemos vomitado definitivamente– , sino para encontrar en esas experiencias un referente que nos pueda dar luz a la hora de construir y de interpretar el presente.

En ese sentido, y desde esa perspectiva, siento la necesidad de hacer dos consideraciones:

En primer lugar, denunciar –y no puedo dejar de hacerlo de forma reiterativa y con apasionamiento– a toda esa "panda" de mediocres ex izquierdistas, que eran los primeros que encendía sus mecheros y sus cerillas en los recitales de los sesenta y de los setenta, y que ahora nos vienen con el "cuento" de que los "cantautores" eran tristes, aburridos y panfletarios. Esto, en general, ni es verdad, ni es justo –es cierto que en algunos casos, los menos, pudo ocurrir así; pero también lo es que esos, desde el punto de vista cultural e histórico, ni tuvieron, ni tienen ninguna trascendencia–.

Aquellas canciones, en general, fueron lo que tuvieron que ser; lo que necesitábamos que fueran: cantos a la libertad y a lo humano; trabajosos y amenazados cantos artesanalmente tejidos, no desde a tristeza, sino desde la ilusión y desde la esperanza. Antonio Gala, en 1984, lo escribía en el prólogo de uno de mis libros dedicados a la canción de la que venimos hablando:

«Este libro, para el que escribo con tanto amor las líneas iniciales, es un prueba de cuanto venero. No se trata en él de recoger unas esperanzas acobardadas, reacias, contentadizas. Se trata de ofrecernos un ramo de esperanzas sonoras, vociferantes, contestatarias. Se trata de una esperanza en marcha, que se echó a cantar por las caminos apasionadamente. Por que si ella es el sabor de la vida, también es cierto que la vida en ocasiones –largas, largas a veces– no amarga. Y es preciso sacarnos su amargura, a gritos, de la boca. Eso hicieron los hombres y mujeres cuyas canciones recopila y ordena este libro, contagiarnos desesperadamente su esperanza». (Antonio Gala. "Veinte años de canción en España. Vol. 1", 1984)

En el fondo la actitud y los comportamientos de todos esos olvidadizos de la historia –y hasta de su propia historia personal–, convertidos ahora en nuevos y sibilinos censores, desde la industria discográfica o desde los medios de comunicación, confirman la verdad rotunda y permanente de aquellos versos de León Felipe a los que puso música y voz el grupo Aguaviva.






«Yo no sé muchas cosas, es verdad. 
Digo tan sólo lo que he visto. 
Y he visto: 
que la cuna del hombre la mecen con cuentos, 
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, 
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, 
que los huesos del hombre los entierran con cuentos, 
y que el miedo del hombre... 
ha inventado todos los cuentos. 
Yo no sé muchas cosas, es verdad, 
pero me han dormido con todos los cuentos... 
y sé todos los cuentos».
("Los cuentos". León Felipe - Aguaviva.
LP: "Cada vez más cerca". 1970).

En segundo lugar, considero que es imprescindible volver la mirada sobre nuestro pasado reciente –reciente sobre todo porque todavía somos muchos los que lo hemos tenido que vivir en directo– para alertarnos sobre el sentido profundo de lo que es la manipulación, y sobre las estrategias de acción, siempre represoras, ejercidas por las dictaduras como formas de concentración y de ejercicio absoluto de todos los poderes.

Y planteo esta reflexión porque ahora, en el tan "cacareado" tiempo de las libertades y de la democracia, el pasado puede enseñarnos a desentrañar –o mejor a desenmascarar– las estrategias de una nueva forma de dictadura, que pienso que estamos viviendo, ejercida bajo el gran poder del Rey Midas; estrategias que se concentran en lo que ahora llaman el "mercado" –a mi me sigue enamorando más la palabra "pueblo"– a través de consignas y eslóganes como el "compro luego existo", que un buen día me encontré integrado en una bolsa de la compra que regalaban en una tienda, o "el pienso luego estorbo", que con tanto acierto nos ofrecía recientemente Forges en una de sus viñetas.


Una nueva forma de dictadura ejercida de forma operativa por un grupo de ciegos adoradores del Rey Midas, en el que ponen todas sus complacencias, y, curiosamente, siempre justificada por las exigencias del "mercado", es decir, del pueblo. (Si hay que hacer televisión basura..., ¡es lo que el mercado nos demanda!. Si no puedo grabarle a usted su disco aunque reconozco que está muy bien, o si no puedo dedicarme a promocionárselo desde mi radio..., ¡es que al mercado eso no le gusta! ¡no se vende!. Si me niego a contratarle a usted para cantar en las fiestas que vamos a organizar en el ayuntamiento..., ¡es que el mercado quiere cosas con mucha más marcha!... Y así podríamos seguir enumerando, y, al final, siempre la misma historia, siempre el mismo cuento: «¡viva el beat, el rock, el soul, el pop y el capital!»).

En este sentido –y cierro ya este paréntesis–, yo personalmente me apunto a lo que Luis Eduardo Aute nos canta en su última «alevosía»:


«A riesgo de que digan que estoy loco
por no buscar el oro en lo que toco,
no pienso rebelarme contra mi enajenación.
Cansado de vivir sin salvavidas,
sé bien que no es la mano del Rey Midas
la que vendrá a salvar mi naufragado corazón.

Y no me romperán los huesos ni quemarán mis alas,
les basta y sobra con dar besos,
besos como balas...

Me advierten "mira, no juegues con fuego,
respeta al menos las reglas del juego
o hazte a la idea de tener a mano un extintor".
Declaro que me bato en retirada,
no sé jugar con las cartas marcadas,
será que nunca tuve vocación de ganador

Me recomiendan que no escupa al cielo
si mi propósito es pisar el suelo
y no cruzar una tormenta en vuelo sin motor.
Aunque me expulsen de sus paraísos
no pienso doblegarme a sus avisos
y menos si quien viene a darme aviso es un traidor».
("Besos como balas". Luis Eduardo Aute.
CD: "Alevosia". 1975).

miércoles, 2 de enero de 2013

DISCOS RECUPERADOS: «OYEME!», VÍCTOR MARIÑAS Y LA GRANDEZA DE VIVIR.

Se lo dijo Carlos Cano nada más salir su disco "Diez soneto de amor de Antonio Gala": "Víctor, busca y encuéntrate con el oasis de tu propio corazón, porque es ahí donde radica la verdadera escuela del canto popular». 

Y Víctor Mariñas lo hizo, zahondó en su corazón –que desborda sensibilidad, ¡yo lo sé!– y encontró ese oasis del que brotan las verdaderas canciones del alma –¿qué es en realidad una canción popular sino un latido, o un suspiro, limpios e incontenibles que se hacen música y palabra?–... Y Víctor compuso sus propias canciones, ¡las suyas!, y sintió la necesidad de cantarlas, de decir «ÓYEME!»... Eran sus canciones, sus latidos, sus sentimientos... «Óyeme, no puedo retrasarlo ni un instante siquiera, te quiero, me pierdo, y mi mente nada puede hacer sin ti».

Víctor Mariñas.

Y Víctor para desahogar esa necesidad de cantar y de ser oído, decidió grabar su segundo disco reuniéndose con un extraordinario grupo de músicos, yo diría que de los mejores en aquel momento; músicos que se sintieron cómplices de sus sentimientos y de sus latidos para hacerlos volar bien alto; .... y ¡volaron!..., ¡óyeme, volaron!... Aquellos músicos fueron Bernardo Fuster (percusiones),  José Luis "Villi" Villegas (bajo), Luis Mendo (guitarra), Lorenzo Solano (saxos y flautas), Javier Palancar (Acordeón) y Susana Martins (coros) –o sea, Suburbano al completo–.

Recuerdo que una mañana me llamó Bernardo para hablarme de Víctor: «Te voy a mandar una maqueta de lo que estamos grabando con un chico extremeño que es extraordinario; escúchalo y verás; después de escucharlo si te gusta lo que estamos grabando, y si te apetece, podrías escribir un texto de presentación; vamos a presentar el nuevo disco en la Sociedad General de Autores y me gustaría contar contigo».

Cuando recibí la maqueta me sentí doblemente sorprendido. Primero porque ya conocía a aquel chico extremeño; le conocía y le admiraba a través de su libro-disco "Diez soneto de amor de Antonio Gala"; y en segundo lugar porque lo que pude escuchar en aquella maqueta era de una enorme calidad.


«Óyeme!» era, y es, es un disco del que destacaría, para empezar, su riqueza musical...; musicalmente es una auténtica joya. A ello se une la magnífica interpretación de Víctor –¡canta francamente bien!–. Y como remate hay que destacar el hermoso contenido poético de sus canciones, tanto las doce escritas por él, como las tituladas "Cielo abierto" –de Luis Mendo y Bernardo Fuster– o "Te buscaré a ti", canción basada en un poema de Pablo Guerrero musicalizado por Víctor. 

Evidentemente, ante todo aquello no tuve la menor duda en escribir el texto que Bernardo me había solicitado; fue un verdadero placer; entre otras cosas, en aquel texto decía:

«Hay que oirle –tenemos que ecucharle– porque en sus catorce nuevas canciones Víctor plantea y desarrolla una propuesta hoy por hoy –y más que nunca– imprescindible: una propues entretegida de afectos, pasiones, seducciones y entregas; de deseos, raptos y complicidades; una hermosa propuesta de latidos y de suspiros; de besos y de miradas, de caricias y de ternura...; toda una propuesta que apunta a lo que él llama “la grandeza de vivir” y que nos puede proporcionar esas alas necesarias para la felicidad que el mundo busca y reclama en una de sus canciones...; propueta, a fin de cuentas, revolucionaria por lo que tiene de antídoto, o de muro de contención, contra la depresión y la violencia».

Escuchado nuevamente el disco me reafirmo hasta en las comas de lo que escribí en el año 2006...; y ya solamente me queda invitaros a escuchar dos de aquellas canciones: "Te buscaré a ti" –con letra de Pablo Guerrero– y "Suspiros", canción de Víctor Mariñas ¡que me sigue encantando!



«Cuando eras tristeza en mis ojos
y un juego lejano,
cuando eras un fuego que esparce
calor en mis manos.
Te buscaba a ti.

Cuando eras un cometa errante
en un hilo de seda,
cuando eras un mar de diamantes,
una luna nueva.
Te buscaba a ti.

Te buscaba a ti,
golpeando las puertas
de antiguas ciudades,
llegando a las calles
de mis soledades.
Te buscaba a ti.

Cuando eras como una mirada
con cuatro deseos,
cuando eras un camino largo
y unos pasos lentos,
Te buscaba a ti.

Cuando eras una herida abierta
y un pajaro que huye,
cuando eras un silencio claro,
lo mejor que tuve.
Te buscaba a ti.»
(“Te buscaba a ti”
Pablo Guerrero - Víctor Mariñas)


«Si te regalo un suspiro
tómatelo muy en serio
porque cuando estoy contigo
no sé si vovo o si muero. Ay...
Si te contemplan mis ojos
con aromas olvidados
es que no quieren perderte
si no quedarse a tu lado. Ay...

Suspiros, suspiros que me vais llevando,
suspiros que a mi me van llevando
y hacen de tu presencia un canto.

Si se me escapan las manos
para acariciar tu cuerpo
será que no han despertado
del sueño de tenerte a mi lado. Ay...
Si en una noche estrellada
pienso que nada es eterno,
me dice que me equivoco
cada estrellita que cuento. Ay...».
("Suspiros". Víctor Mariñas)

Finalmente, para concluir este "cuelgue", me apetece dejar aquí, como recuerdo, una muy recientemente fotografía. Está tomada hace unos días en el último concierto de Juan Antonio Muriel, en Libertad 8; fuel el día que, después de varios años, volví a encontrarme con Víctor Mariñas.

Juan Antonio Muriel, Fernando G. Lucini, Laura Graados,
Milagros
–de "Las dos en punto"– y Víctor Mariñas.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...