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miércoles, 9 de febrero de 2011

CÉSAR RODRÍGUEZ - I. Entró y se quedó... ¡Qué bueno que viniste!

Hoy voy a comentar un disco, altamente recomendable, me refiero a la "opera prima" de CÉSAR RODRÍGUEZ, titulada "Déjame entrar"; pero antes deseo expresar tres "pensa/sentimento/reflexiones" que me han surgido en torno a la audición de este disco. (César, perdona, esta especie de "introitos" antes de entrar "a saco" con lo tuyo).

César Rodríguez
• El primero de esos "introitos" es decir que el disco de César y su banda me ha hecho estallar de alegría. Me explico...

Lo volví a escuchar ayer después de escribir el cuelgue sobre el disco "Contra la muerte"... y que bien me sentí... "Déjame entrar" fue el contrapunto a la experiencia auditiva anterior, ¡una auténtica liberación!... ¡Qué bueno es esto de poder gozar de la libertad sin miedo y sin amenazas (aunque nuestra democracia sea todavía adolescente e incompleta)...

Ayer me sentí –y hoy, todavía me dura– con César y sus amigos en "La noche kedada"... ¡tan bien! ¡tan felices! ¡tan agustito!... "se juntan los asientos, y allí es donde nacen las mejores risas"... Y pienso: merece la pena que sigamos luchando por la libertad y por esta democracia nuestra, aunque sea imperfecta; perderla, arriesgarla, empequeñecerla sería dramático... Así que, ¡César, sigue entrando de lleno en nuestras vidas con tus canciones! ¡y quédate!... ¡Que bueno que viniste!

• Por otra parte, ayer por la tarde vi en una estación del metro un enorme anuncio de los conciertos que ha organizado ARTERIA en el teatro Coliseum de Madrid. 

Arteria, pertenece a la Sociedad General de Autores y se define como "una red de espacios polivalentes para apoyar la creación, producción, promoción, distribución y consumo de la obra de sus socios creadores"... La cosa suena y pinta bien... pero ¿se hará realidad ese apoyo para todos sus socios creadores y, especialmente, para los más jóvenes que son los que más lo necesitan? o, por el contrario, ¿se beneficiarán los de siempre, como siempre?

De momento en estos conciertos anunciados predominan los de siempre y los "super"... y "pienso/siento/reflexiono", ¿cuándo les llegará el apoyo real y concreto de Arteria a los jóvenes "cantautores" que están trabajando intensamente y con mucho esfuerzo personal, y que tanto están aportando a la buena música y a la buena canción en nuestro país?... Me gustaría que esto se hiciera realidad muy pronto, pero tengo mis dudas... No es de extrañar que haya muchos jóvenes creadores que pasen olímpicamente de la SGAE...; desconfían de ella y no saben muy bien para qué puede servirles.

Lo que sí está claro, por ejemplo, es que con Arteria vino la liquidación del sello discográfico Factoría Autor, en el que habían confiando muchos jóvenes creadores; liquidación previsible no, porque en si misma no fuera rentable, sino por lo sospechosamente mal que estaba siendo gestionada y administrada sobre todo por su responsable o su dierector; situación que desde hacía mucho tiempo veníamos advirtiendo –yo el primero– a los más altos responsables de la SGAE, pero que mantuvieron tal cual e inexplicablemente hasta hace bien poco, en que decidieron cortar por lo sano, no ya solo con la Factoria Autor, sino con la ilusión de un montón de jóvenes creadores que tenían allí sus discos, o que habían presentado proyectos que, tras dormitar un buen tiempo en cajas, estanterías o apilados en las mesas de las secretarias de dirección, ahora han quedado frustrados.

• En tercer "introito" que el cuerpo me pide, es decir que la escucha del disco de César Rodríguez ha vuelto a introducir en mi universo sonoro a un creador al que admiro mucho desde hace años, me refiero a Antonio de Pinto, que ha realizado la producción artística y musical de "Déjame entrar" y toca la guitarra en algunos temas. 

Aunque dentro de unos días voy a comentar su último disco: "En mi rincón" –¡fantástico!– sigo "pensando/sintiendo/reflexionando" que Antonio es uno de los cantautores que más admiro, sobre todo, por la coherencia que ha transmitido a lo largo de su trayectoria como músico, como escritor y como cantante; trayectoria recorrida apostando siempre por la calidad, y con unas enormes y admirables dosis de humildad.

¡Buen dúo es éste!... Muchos ya lo sabéis... y "pa" los que no lo sepan... ¡os lo aseguro!

César Rodríguez y Antonio de Pinto

CÉSAR RODRÍGUEZ - II. "Se va enredando, enredando como en el muro la hiedra", que diría Violeta

Y ahora, tras los "introitos" anteriores, voy a comentar lo que me ha sugerido el disco "Déjame entrar", de CÉSAR RODRÍGUEZ.


De entrada me ha impactado la madurez musical, poética e interpretativa proyectada por César en su primer disco; madurez atribuible, por una parte, a sus más de diez años de trabajo: creando, componiendo, escribiendo, y, sobre todo, creyendo en lo que hacía, y amando este viejo, duro y hermoso oficio que es cantar; y madurez subrayada con el "mimo" –con el "apasionamiento", diría yo– con que ha contado al rodearse de músicos-amigos tan extraordinarios como Antonio Toledo, Mellén, Manuel Miguez, Alejandro Martínez, Antonio Peñalver, Irene López, Úrsula García, Miguel Rodrigáñez, Israel Jiménez, Alfredo Ochoa y, en particular Antonio de Pinto. 

Musicalmente estamos ante un disco muy bello... desde mi punto de vista: ¡impecable!

Antonio de Pinto, que conoce bien a César, ha realizado una producción muy cuidada; me atrevería a decir, que tremendamente tierna y elegante, sabiendo realzar y dibujar, en todo momento, la impecable voz de César; voz clara; limpia; madura; segura; íntima, rotunda o desgarrada según sea necesario; y, sobre todo, convincente; voz que se va colando, canción a canción, sin necesidad de pedir permiso. 

A todo ello se une, de forma inseparable, un conjunto de canciones –quince– que son como quince secuencias, muy bien narradas o descritas, de la realidad cotidiana.

Canciones de amor y desamor vividas, que marcan rutas y caminos de identidad, como "Déjame entrar", "Verás como al final", "Tira de mi", "Bienvenida", "Con la cabeza agachada", "La clace", o "Cortando rosas".

«Y no pienses que te engaño
si te digo que hace años que no siento este calor
porque todo mi pasado ya no es nada comparado
con lo que hay entre tú y yo [...]
Que esta vida que yo vivo
no tendría ningún sentido sin el eco de tu voz».
("Bienvenida")


«Qué queda de lo que tuvimos con tanta torpeza?
que pena que todo se acabe casi igual que empieza [...]
Me acuerdo de ti, no puedo dormir si no es en tu almohada [...]
Ya no voy cortando rosas del camino hacia tu casa...».
("Cortando rosas")

«Y ahora vuelvo con la cabeza agachada,
a limpiar mis armas, a esconder las balas
que no supe disparar contra tu alma
para retenerte, para rescatarte...».
("Con la cabeza agachada")

Canciones de amigo –como "Colisión" o "La noche kedada", y canciones en las que César va desgranando sutilmente retazos o destellos de su personalidad, que lo son, a la vez, de su tiempo y de su generación: «Un nuevo siglo, ¿en qué debo creer? se me acaba el calendario»... «¿Y quien cree en el amor si apenas queda? ¿Buscarlo, acaso es lo que uno debe? Tendré que conformarme mientras pueda con darle al corazón una y mil vueltas»... «Intento dejar las puertas abiertas a todas las propuestas»... «Y creo en lo que creo porque lo tengo a mi lado y lo demás no me importa»... «Y escribo lo que escribo por sentirme liberado»... «Y al cantar me desnudo más y eso nadie me lo quita»... «Y en esto me baso».




En resumen, quince canciones que te piden entrar y que entran, ¡joder que si entran!... entran y se van "enredando, enredando en la intimidad como en el muro la hiedra", que diría Violeta Parra, ella hablando del amor, yo refiriéndome a las canciones de César Rodríguez...; "y van brotando, brotando como el musguito en la piedra".

martes, 8 de febrero de 2011

CARÁTULAS CON HISTORIA. Un disco solidario... ¡Un grito contra la pena de muerte y la violencia!

El disco que traigo hoy a esta sección del blog se editó a finales de 1974 en Francia, y es uno de los discos del exilio más difíciles de encontrar. El número de ejemplares que se editaron fue muy pequeño y en su día se convirtió en un disco muy perseguido; a mí, concretamente, me lo requisaron dos veces en la frontera de Irún; finalmente pude pasarlo de Francia, en 1975, escondido debajo de una de las "alfombrillas" del coche de un anciano pescador que vivía en Hendaya –con el que muchas tardes compartí "atardecidas de caña y espera" en el espigón de Hondarribia– y que cruzaba a diario la frontera para comprar en el mercado de Irún. 

He de confesar –"mea culpa"– que el anciano desconocía que cargaba con aquel disco, pero yo confiaba, como así fue, que en aquella ocasión todo marcharía bien sobre todo por la cara de "buena gente" de mi amigo francés y por la simpatía que siempre derrochaba con la policía de control que le conocía perfectamente... Por supuesto nada más pasar la frontera le conté lo que llevábamos debajo de la "alfombrilla"; primero se enfadó un poco, pero luego me dijo: "La próxima vez que hagas una barbaridad así al menos me avisas"... Fijaron en esa expresión, pasar un disco de Francia a España el verano de 1975, era una "peligrosa barbaridad"


En la cubierta de este disco –publicado por Editorial Des Femmes, Production Droug– como podéis observar, aparecía la reproducción de un fragmento, en blanco y negro, de la obra "Los fusilamientos del 3 de mayo", de Francisco de Goya, y, sobre ella, como título: "Contra la muerte. Espagne en marche". En la contracubierta, el contenido ideológico y solidario del LP se concretaba diciendo: "Solidarite avec les peuples d'Espagne. Peuble qui chante ne meurt jamais" ("Solidaridad con los pueblos de España. Pueblo que canta no morirá jamás").

El dísco recogía ocho canciones: 

Imanol Larzabal
"Imanol" Larzabal –fallecido en 2004– cantaba "Burgos 70", sobre un texto de Gabriel Aresti; y "Martillo Pilón", canción interpreta en castellano: «Somos los hombres / que la historia olvida, / aquellos a quien nadie representa, / los que el mundo / en sus libros no comenta [...]. / Pero escuchad: / la clase enflaquecida, / los parias de la historia / y de la renta / no dan aún la guerra / por perdida». 

Elisa Serna, con el seudónimo de María Burruca, cantaba los temas: "Saeta" y "Carmona", canción dedicada a la gran manifestación que se produjo en Carmona (Sevilla), el 1 de agosto de 1974, en señal de protesta por la falta de agua, y a su disolución a tiros, por parte de la Guardia Civil; tiroteo que causo varios heridos y la muerte de un ciudadano llamado Miguel Roldán Zafra.

Michel Arbatz, cantante francés, intervino en el disco con dos temas: "Etranges corridas" "Salvador Puig Antich", anarquista catalán condenado a muerte y ejecutado, mediante garrote vil, el mismo año en que se editó el disco.

Elisa Serna

Completaban la grabación dos textos recitados: "La ballade de la mort d'Alfonso Sastre" y "Lettre de prison d'Eva Forest", fragmento del libro "Diario y cartas desde la cárcel", obra de la escritora Eva Forest, publicada en París.

A la vista del contenido de este disco se ponen en evidencia dos realidades: por una parte el clima de violencia de Estado que se respiraba en España en los últimos años del franquismo; y, por otra, la dura persecución ejercida por el poder contra cualquier medio de expresión –como este disco "Contra la muerte"– que denunciara y condenara la pena de muerte, o la violencia generada por la actividad represiva ejercida en aquel momento por la policía o la guardia civil.

He de decir, para concluir. que al traer al blog recuerdos y discos como éste. no intento, bajo ningún concepto remover la "mierda" del pasada para ensañarme ella. Todo lo contrario, como le comentaba ayer a Rubén Buren lo que pretendo es reivindicar y fortalecer la memoria contra el olvido porque estoy convencido –radicalmente convencido– de que la memoria simpre nos puede abrir horizontes de esperanza para construir y vivir un futuro cada vez mucho más digno.

lunes, 7 de febrero de 2011

CENTENARIO DE GABRIEL CELAYA. Previos apasionados a un centenario - III



Cuando pensé ponerle un título a este blog, no lo dudé un momento, acudí a una expresión que Gabriel recordó y escribió en el prólogo que le dedicó al segundo volumen de mi libro "Veinte años de canción en España. (1963-1983). 2. Libertad, identidad y amor" (Ed. Grupo Cultural Zero, 1985); aquella expresión fue: "CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA".

Aunque seguidamente voy a reproducir el prólogo completo, copio, a continuación, el fragmento en que aparece esa expresión; se trata del párrafo final tal y como él me lo entregó mecnografiado.


Recuerdo que el poeta me lo dio su texto metido en un sobre y me dijo: «Pensaba mandártelo por correo. No lo leas ahora, déjalo para casa»... Amparo nos preparó un vinito, charlamos un rato y me marché enseguida porque en aquel momento, lo que más deseaba era leer lo que había escrito.

Nada más salir de su casa, abrí el sobre, y lo primero que me encontré fue con esta tarjeta que guardo como un tesoro:


El texto de Celaya, que seguidamente voy reproducir, tiene para mí un doble valor: Fue el origen, o el punto de partida, de nuestra amistad, y lo considero como un documento clave que centra dos temas fundamentales: en primer lugar, la relación que existe, o que debe existir, entre la "poesía oral o cantada" "nuevo mester de juglaría"– y la "poesía escrita y leída""nuevo mester de clerecía"–; y, por otra parte, la afirmación de que la "canción de autor", dentro del universo de la literatura y de la música, constituye un nuevo género literario.

«Creo que mi condición de vasco y el hecho de que la poesía de mi país, precisamente por su carácter originario eminentemente oral –poesía más cantada y salmodiada que leída o escrita– contribuyó a que con esa agresividad típica de la juventud me dirigiera contra el pobre Gutemberg y contra la imprenta. Algún fondo de razón tenía. La poesía, tanto en la Grecia Clásica como en la España Medieval y en mil otros lugares siempre nació unida a la música y al canto. Pero también sería una simplicidad que junto a ese "mester de juglaría", a cuyo renacimiento asistimos hoy en día, se desconociera el "mester de clerecía", es decir, una poesía escrita y quizá un poco marisabidilla que surgió poco más tarde. A mi modo de ver lo importante no es optar entre una y otra forma de expresión, sino recordar, como toda la historia de la poesía no los demuestra en nuestro país y en cualquier otro, que siempre hubo una mutua y recíproca influencia de ambas formas de expresión y que si la canción popular revitalizó mil veces la poesía sabia, ésta, además de aprovecharla, la llevó a altos resultados de los que, en último término, la canción utilizó también mucho.

La gran ventaja de la poesía oral o cantada sobre la poesía leída radica en que el oído es el más primario, directo y total de nuestros sentidos. El primero que experimentan los niños, y el último que pierden los agonizantes. Pero también es cierto que leer, precisamente porque nos es tan fácil y tan inmediato como oír, exige un esfuerzo de atención que nos lleva a profundizar en los textos más de lo que percibimos en una primera lectura. En este sentido quiero decir que al releer los textos que creía conocer y que Fernando González Lucini ha recopilado, me he dado cuenta de que hay muchos mejores de lo que me parecieron cuando los oí de pasada. Y esto, a fin de cuentas, confirma que, como antes decía, los creadores de la canción popular no ignoraban la poesía culta de su época, sino que la cantaban a su aire y con su modo propio, revitalizándonos a los escritores. Aunque creo que nosotros también les ayudábamos a ellos.


Creo que el trabajo que está realizando Fernando González Lucini tiene un valor inmenso, no solo porque es un documento esencial para comprender nuestra época, sino porque además de que tiene un valor poético en sí, nos muestra el camino de un nuevo género literario, que yo presentía, allí en mi juventud y que hoy día es una realidad. Yo pensaba, y creo que tenía razón, en que la poesía cantada estaba llamada a renacer, porque si la imprenta había estado a punto de enterrarla, los nuevos medios de comunicación –radio, televisión, tocadiscos, micros, altavoces, etcétera– estaban llamados a resucitar esa forma de expresión que tan antigua parecía en cierto momento, y que tan actual y llena de porvenir ha llegado a ser en nuestro tiempo.


En el libro que ahora prologo se habla de la libertad, de la identidad y del amor. Se habla de temas que el hombre lleva, ha llevado y llevará siempre dentro mientras viva. Responde así a algo que hace treinta o más años yo pedía: "Cantemos como quien respira". Porque eso es la libertad, porque eso es el decir quiénes somos, porque eso es el amor: Respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía».


NOTA: Tras colgar el primer "Previo apasionado a un centenario" hablé con Moncho Otero, nos pusimos en contacto con Javier Rodríguez, y hemos pensado organizar una fiesta-concierto de HOMENAJE A GABRIEL CELAYA con motivo de su centenario. La celebraremos el 25 de Abril en la Sala Galileo. Ya iré informando sobre los avances que vayamos dando sobre la organización y el programa de esta fiesta-concierto.  

domingo, 6 de febrero de 2011

SOLIDARIDAD CANTADA CON EL PUEBLO EGIPCIO



«Pero, de pronto, una voz creció
y se hizo escuchar por toda la ciudad.
El silencio se rompió en diez mil pedazos
en un grito suyo de furia y de esperanza.
La oscuridad se tambaleó y una luz
al tiempo antigua y nueva, fue surgiendo»

(Adolfo Celdrán"A la voz de un pueblo")

Hoy, con mis medios, con la fuerza de la palabra hecha canto, quiero expresar mi solidaridad rotunda y afectiva con el pueblo egipcio, y mi posición radical contra todas las dictaduras y los dictadores... Hoy contra el sinverguenza faraón Mubarak...

Y voy a hacerlo retomando algunos fragmentos creados y cantados cuando aquí, en España, nos empezamos a rebelar contra nuestro "gran dictador" y sus "mandarines"... 

No digo más, todo queda dicho en la palabra hecha música: 

«Malditos los que viven
de la venganza
mientras mueren los pueblo
por la esperanza.»
(Chicho Sánchez Ferlosio. "Julián Grimau")


«No ens ve de la terra i també de la terra
aquesta força que ens puja fins als límits del crit.
Perquè tenim la cançó contra la por d'ara,
perquè tenim la cançó contra la mort d'ara,
contra el dubte que s'amaga en més petit racó:
no ens ve de la terra i també de la terra.
Hem sortit al carrer convençuts tantes vegades.
Cada cop un poc més donem vida
a esperances segles i segles buscades.
No ens ve de la terra i també de la terra.»


«No nos viene de la tierra y también de la tierra
esta fuerza que nos alza hasta los límites del grito.
Porque tenemos la canción contra el miedo de ahora,
porque tenemos la canción contra la muerte de ahora,
contra la duda que se esconde en el más pequeño rincón:
no nos viene de la tierra y también de la tierra.
Hemos salido a la calle convencidos tantas veces.
Cada vez un poco más damos vida
a esperanzas por siglos y siglos buscadas.
No nos viene de la tierra y también de la tierra.»
(Raimon. "13 de març, canço dels creients")


«Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!.»
(Paco Ibáñez-Rafael Alberti. "A galopar")


«Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
que la siesta se acaba,
y que una lluvia fuerte, sin bioencimas, claro
limpiará nuestra casa.
Hay que doler de la vida hasta creer
que tiene que llover
a cántaros.»
(Pablo Guerrero, "A cántaros")


«Enciende, amigo, tu alegría y tu hoguera,
que se acerca el tiempo de la vida.
Quemad, quememos las palabras antiguas,
la palabra del miedo y de la muerte. 
y ven, mira que la fiesta empieza, ven.»
(Pablo Guerrero, "Predicción de la fiesta")

POLAVIEJA, AUTE Y ORY - II. Mi camino es el amor y nada más

«Dame tus manos y dame tus pies
Dame de día y de noche tu boca
Yo te daré lo que ves y no ves
un alma profunda y una risa loca


Te diré quién soy y hacia dónde voy
Me dirás quien eres y hacia dónde vas
Soy un hombre como todos y aquí estoy
Mi camino es el amor y nada más.»

(Carlos Edmundo de Ory. "Para Laurence")

Este hermosísimo poema de Ory, es uno de los que Fernando Polavieja convirtió en una bella canción de amor en su disco –compartido con Luis Eduardo Aute– "El desenterrador de vivos" (2006); obra que fue editada por Galaxia Gutenberg –del Círculo de Lectores– integrada al libro, que, con ese mismo título, publicó Carlos Edmundo de Ory, "grandísimo" poeta gaditano fallecido el 11 de noviembre de 2010, en Thézy-Glimont (Francia).

En dicho libro, prologado por Francisco Nieva, se recogen quince poemas de Ory, 33 aerolitos inéditos, una hermosa colección de dibujos y collajes, un documental en DVD realizado por Álvaro Forqué y 14 canciones –de Polavieja y Aute– sobre textos del poeta al que, como él mismo decía, el mar de su Cádiz "le hacía reír de gozo".


«El país estaba dormido y queríamos despertarlo –comentaba Ory–. Esto tiene mucho que ver con el título de mi libro. Yo era un desenterrador de vivos. Intenté desenterrar vivos, pero esto es más difícil que resucitar muertos. Se puede estar muerto en vida».

No sabría decir si con aquel libro se desenterró, o no, todo lo que estaba muerto en vida; pienso que no, porque todavía quedan muchos "cadáveres vivientes" a nuestro alrededor: gentes, por ejemplo, que han perdido la ilusión y la esperanza, o que han decidido renunciar a sus sueños y a sus utopías de libertad para agarrotarse al cobijo del poder o del dinero –¡pobres ideologías revolucionarias!–; o incluso "personajillos" del mundo de la cultura y de los medios de comunicación que, por ejemplo, se han hecho los locos, o no se han dado por enterados, de la muerte del que fué, y es, uno de nuestros más grandes poetas... ¡Claro! ¡eso sí!... un poeta incómodo por lo que tenía de vanguardista, rebelde, rabiosamente hereje, revoluconario... y ¡bueno! inmensamente bueno... «Me extraña –decía– la palabra amar en el verbo amordazar».

Lo que sí sé es que, con la voz y la guitarra, Aute y Polavieja le dieron aliento y vuelo a la sensibilidad –que es el pórtico de las más grandes virtudes democráticas– poniéndole música e interpretando los versos de Ory. 

Fernando Polavieja, Carlos Edmundo de Ory y Luis Eduardo Aute

Aute cantando los poemas "Rosa mía" –impresionante poema en el que el poeta afirma que la física nuclear no le sirve para comprender por qué llora por amor–, "Carta", "Estoy callado", "Cuando no cante más", "De mi estilo y tinteros", "Finis musicae" y "Las estrellas y la belleza".

Y Fernando Polavieja –que amaba mucho al poeta y que desde su ausencia anda como huérfano– cantando "Tótum revolútum", "En un café", "Antifonero", "Para Laurence", "Tres cosas / Conjuro", "Un maestro de Job" y "Soneto escrito en la taberna", poema que concluye diciendo: «Voy por las calles lleno de intención / y me sostiene siempre una canción"... ¡Maestro Ory, a mí me pasa lo mismo! 

Y ahora, un cambio de tercio, fijaros en la siguiente forografía:


En esta imagen aparecen Fernando Polavieja y un cuarteto de cuerda integrado por Nonna Natsvlishvili, Vladimir Dmitrienco, Luis Miguel Díaz Márquez y Jerome Ireland. ¿Que preparan? ¿Que están ensayando? ¿Cón qué nos van a sorprender próximamente?

Ya decía ayer que Fernando Polavieja no se rinde –os puedo asegurar que no está "muerto en vida" y que no necesita que le "desentierren"–; ahora, en este momento, está trabajando, con el cuarteto de cuerda que aparece en la fotografía y con Miguel Ángel López, en su nuevo disco de próxima aparición...; Fernando vuelve a Alberti con un disco-libro sobre el libro de Rafael titulado "La amante"; serán 24 temas que nos dejarán entrar y disfrutar en el "espíritu" de ese gran poeta también gaditano, como Ory.

¡Buen trabajo Fernando!... y aquí estamos esperando tu nuevo disco para seguir CANTANDO COMO QUIEM RESPIRA...; a los fieles seguidores de este blog, y a mí, con ellos, también "nos sostiene siempre una canción".

sábado, 5 de febrero de 2011

FERNANDO POLAVIEJA - I. El descubrimiento de un gran tesoro de "piedras preciosas".

No hace mucho tiempo –enfrascado en el desarrollo de la "base de datos" que estoy creando en torno a la experiencia que ha supuesto, en nuestro país, y en toda Latinoamérica, el encuentro de la "música" con la "literatura"– estaba investigando, en concreto, qué poemas de Rafael Alberti habían sido musicalizados y cantados. 

Conocía y tenía clara, en ese sentido, la obra creada por Laurentino –en el exilio–, Mikaela, Soledad Bravo, Paco Ibáñez, Rosa León, Alfredo Arrebola, Vicente Amigo, Ángel Corpa, Enrique Llopis, Miguel Poveda y otros muchos más "cantautores"; y resulta que, cuando creía que prácticamente tenía descubierta y localizada toda la poesía cantada de Alberti, surgió ante mi, ¡y por sorpresa! –en una página de internet– un personaje que había grabado un disco entero, en 2001, basado en poemas de Rafael: "FERNANDO POLAVIEJA canta a Rafael Alberti. Marinero en Tierra", obra que para mi totalmente desconocida. (Tocayo, por favor, perdóname por aquella ignorancia transitoria.)


Inmediatamente me tiré a la calle buscando ese disco en las tiendas en las que habitualmente se vende "canción de autor" y en las que se consiguen de segunda mano –concretamente en Madrid os recomiendo dos: "La metralleta" y "Bangladésh", en las dos he comprado, a muy buen precio, obras importantes y en muy buen estado–.

Bueno, pues después de un par de días agotadores, busca que te busca, terminé descargándome aquel "Marinero en Tierra", de iTunes –compra rápida y bastante económica que no me gusta demasiado porque a mí lo que me "pone" es el disco; si es en CD, pues bueno; pero si es en vinilo ya es la "repera"–.

Nada más realizarme la descarga me puse a escucharlo... ¡Bellísimo!... ¡Qué pena no haber descubierto antes a Fernando Polavieja!... Escuchando las quince canciones que componen el disco, me vino a la memoria aquella hermosa definición de la "poesía" dada por Carlos Edmundo de Ory: «La poesía es un vómito de piedras preciosas»... Aquel día en que escuché, por primera vez, a Fernando Polavieja había hecho realmente el descubrimiento de un gran tesoro de piedras precisos: sus canciones compuestas sobre poemas de Rafael.

Fernando Polavieja cantando en
la Noche de Literatura en la Calle. Rota (Cádiz)
Después, lleno de curiosidad y de un poco de indignación conmigo mismo por el desconocimiento de  aquel tesoro que me había pasado desapercibido, quise enterarme de quien era Fernando Polavieja y me encontré con una especie de autobiografía que curiosamente aparecía en el contexto de una entrevista que le habían hecho a Fernando en la web titulada "El arte de vivir el flamenco" (http://www.elartedevivirelflamenco.com/

«Nací en Santander –comenta Fernando Polavieja– y cuando yo tenía tan sólo un año mi familia se vino a Jerez. Mi padre falleció cuando yo tenía 14 años. Él era administrador de La Voz del Sur y mi madre tuvo que criar a 11 hijos. A los más mayorcitos nos mandaron al colegio de huérfanos de periodistas de Madrid, San Isidoro. Con 17 años cogí la guitarra y la maleta y me recorrí media España. En Madrid cantaba en los mesones para ganarme la vida. Llegué a hacer una prueba en una casa de discos con 20 años y me dijeron que tenía que cantar algo más comercial para triunfar. No me dio la gana y me vine para Jerez. Aquí nació mi primer disco. Recuerdo que hubo un concurso en TVE que se llamaba "Música 3" que llevaba cantautores. Yo gané uno de los programas con la canción de "Nanas de la cebolla" de Miguel Hernández. Me censuraron parte de los versos y nunca más me llamaron para seguir con la grabación.»

¡Es curioso!... ¿A cuánto creador le habrá pasado, o le pasará, lo mismo que a Polavieja?; es decir, que haya dedicado su vida a la canción –optando por la calidad y arriesgando en defensa de la libertad–; que haya grabado un "grandísimo" disco como su "Marinero en Tierra" con textos de Alberti, y que, sin embargo, su obra no se haya difundido, ni haya tenido el apoyo que merece ni por las instituciones públicas en sus departamentos culturales, ni por los medios de comunicación...

Creo que eso mismo le ha pasado a muchos creadores. De ellos, algunos, decidieron retirarse, sin embargo otros como Fernando Polavieja no se rinden..., y se superan..., y afrontan nuevos retos..., y exploran nuevos tesoros de "piedras preciosas"..., y nos los ofrecen con ilusión, con entusiasmo, arriesgando, y con generosidad... En el "cuelgue" de mañana, también dedicado a Fernando, lo veremos... 

Amancio Prada, Fernando Polavieja
y Luis Eduardo Aute.
¡Prepararos porque vamos a conocer a "El desenterrador de vivos" que hay en Fernando Polavieja... ¡qué hermoso título para quienes creemos que ni los poetas, ni los cantantes..., ni las personas a las que amamos, mueren para siempre!

NOTA: Sobre la "fonoteca literaria" todo sigue igual... ¡siguen las "calladas" por respuesta!... Lo que significa que cada vez estoy más cerca de mi situación –que será muy gratificante– de ilegalidad.

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...