Hoy, seguidamente, voy a reproducir las portadas de los 44 disco –autores y títulos– que aparecieron en el "supercantijuego" que lancé el pasado jueves día 2. Prácticamente en dos días la gran mayoría de estos "discos estrellas" ya han sido identificados.
La verdad es que tengo aquí, sobre mi mesa, otro montonazo de discos –bastamtes más de 44– también con estrella, que están esperando al próximo "supercantijuego" que lanzaré la semana que viene.
¿Sabéis que pasa? Que en realidad este juego me ha servido para redescubrir lo grande, lo mucho y lo hermoso que se canta en nuestro país... ¡Quien ha dicho que hay una crisis de la canción de autor?...
Por otra parte me encanta la variedad de obras que se han grabado... ¡esto es muy bueno para nuestra música popular! y, sobre todo, puede ser una buena cura de humildad para los "ombliguistas y adanistas" incapaces de descubrir y de alegrarse de esta extraordinaria variedad musical y poética a la que por desgracia tienden a ignorar.
En fin, aquí están esos 44 DISCOS ESTRELLAS, e insisto, faltan bastantes que aparecerán en un muy próximo "cantijuego"
Esta mañana me he "despertao" yo con ganas de CANTIJUEGO. Hace tiempo que tengo este rinconcillo del blog abandonado; me he puesto a pensar en como hacerlo y al final me ha salido un "SUPER-CANTIJUEGO" que me ha tenido toda la mañana "CANTICURRANDO"... Y al final solamente me ha dado tiempo a realizar la primera parte.
Este "SUPERCANTIJUEGO" consiste en identificar – título y autor– cada uno de los DISCOS ESTRELLA que aparecen numerados a continuación... Se trata pues de MIRAR ATENTAMENTE e identificar los que cada uno pueda. Entre todos seguro que enseguida le ponemos nombre y apellido a estos 44 discazos.
Y dentro de unos días más: 44 NUEVOS DISCOS en un "SUPERCANTIJUEGO 2".... ¡Está claro, en este país nuestro "CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA"!
Y ya sabes, las identificaciones que vayas realizando las puedes ir reflejando en el apartado de comentarios que aparece aquí abajo. En ese mismo apartado, si te apetece, puedes hacer el seguimiento del "SUPERCANTIJUEGO"
Hace unos días, cuando tuvimos la gran oportunidad de tener por España a VICENTE FELIÚ, entre los bien lindos regalos que me hizo figuraban esto dos "documentos" históricos e imprescindibles: "El documento fundacional del Movimiento de la Nueva Trova (1972-1973) y su Reglamento".
Evidentemente, además de emocionarme ante el gesto del amigo –que le agradezco con toda mi ama–, me he leído con entusiasmo y con mucho interés estos dos documentos, que conocía de referencia a través de diversos libros relacionados con la Nueva Trova, pero que nunca los había tenido completos en mis manos.
En realidad, os aseguro que no han podido llegarme en un momento más oportuno –como "caídos del cielo"–, porque justo me he hecho con ellos en un momento en el que por fin, después de un montón de años, me he decidido a escribir un nuevo libro sobre la "canción de autor", la "nueva trova" o, simplemente el verdadero "canto popular" y su identidad.
Hoy, en este cuelgue, simplemente voy a compartir, con todos vosotros y vosotras, algunos de los principios expresados entre los "acuerdos" fundacionales de la Nueva Trova, surgidos del "I Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores" celebrado en Manzanillo (Cuba), del 29 de noviembre al 3 de diciembre de 1972.
Soy consciente de que estos principios han cumplido ya más de cuarenta años, y de que el contexto en el que surgieron ha cambiado, sin embargo creo que merece la pena reflexionar sobre estas expresiones concretas de la "memoria" porque considero que de ellas podemos obtener referencias y aprendizajes importantes, y que creo que deberíamos recordar y, en muchos casos, recuperar. ¡Vamos con ocho de esos principios!
• La canción, como toda expresión artística, pero incluso con una efectividad superior a otras manifestaciones, influye en la educación tanto estética, como ideológica de nuestro pueblo.
• Este movimiento de jóvenes creadores quiere apoyarse en lo mejor de nuestras tradiciones estéticas, como fundamento de su actividad artística.
• La creación de "contenido social" (entre otras posibles denominaciones) emana directamente del desarrollo histórico de nuestro pueblo. Es en él donde está su fuente vital.
• Rechazar todo tipo de individualismo, autosuficiencia, veddetismo, con las concepciones de modestia, austeridad y naturalidad que deben caracterizar a todo artista revolucionario.
• Debemos ir a nuestro "folclor", recoger los aspectos positivos de nuestra música tradicional, conocer las expresiones culturales latinoamericanas, los valores verdaderos de los pueblos que luchan contra el imperialismo y el colonialismo, y utilizar lo mejor de la cultura universal.
• Estos aspectos deben enriquecerse mediante la técnica rigurosa, que sirva de base a la investigación y a la experimentación, a fin de ampliar la cultura musical de nuestro pueblo.
• Este movimiento expresa y reafirma la importancia del análisis crítico de los textos, combatiendo la ambigüedad literaria y la superficialidad propias de la ignorancia y el facilismo.
• Debemos actuar en todo momento con la conducta digna de un revolucionario, tanto en la escena como fuera de ella.
Estos ocho principios constitucionales del Movimiento de la Nueva Trova fueron consensuados y firmados por los siguientes creadores y/o trovadores:
Han pasado los años, y quizá esos principios –que personalmente considero válidos en su conjunto–, hoy en día algunos de los anteriores firmantes no los suscribirían. (Lamentablemente algunos de ellos han fallecido). De la misma forma tampoco lo harían otros creadores más jóvenes tanto en España, como en Latinoamérica.
Soy consciente de ello, sin embargo creo que merece la pena repensar esos principios porque el sueño de la justicia, de la libertad, de la paz, y del disfrute universal de los derechos humanos –del y por el que nacieron– sigue siendo un sueño no realizado, pero posible y cada vez mas necesario y urgente.
Pues sí, reconozco que soy un obsesivo con eso de que hay que "rescatar la memoria contra el olvido". En realidad es la mayor inquietud intelectual y afectiva que tengo en este momento de mi vida; ¡la inquietud más importante!.
Esa obsesión –convertida prácticamente en "razón de vivir"– la mantengo fundamentada en y por varios motivos; uno de ellos –quizá el más importante– es la luchar incansable y con todas mis posibilidades, contra ese "adanismo" del que nos hablaba hace unas semanas Javier Marías en su columna del periódico "El País"; "adanismo" entendido como "tendencia a actuar prescindiendo de lo ya existente o de lo hecho antes por otros"; o sea, pasando, ignorando y enterrando la "memoria" porque, a fin de cuentas, –pensaría un "adanista"– ¿para qué la necesito?.
En ese sentido, he de confesar que últimamente descubro bastantes "adanistas" en este "asuntillo" que tanto amo de la "canción de autor" o del "canto popular"; se trata de "cantautores"o "cantores" –que dicen serlo– y que pasan de la tradición, del trabajo y del testimonio de quienes durante muchos años han luchado por una "nueva canción", por un "canto libre" o, sencillamente por lo que a veces calificamos como "el otro cantar"; situación que genera, con frecuencia, una gran ignorancia entre los creadores y, lamentablemente, una tremenda mediocridad en lo que componen aunque, eso sí, con "mucha originalidad".
Surge hoy esta reflexión –que ya es parte de un libro. que después de seis años estoy empezado a escribir– como consecuencia de la visualización y el disfrute reciente de un vídeo sobre JOSÉ DOMINGUEZ MUÑOZ "EL CABRERO" que me parece una genialidad, y sobre todo un maravilloso e imprescindible testimonio, que deberíamos ver muchas personas que amamos el arte y la canción de calidad y, en particular, muchos "cantautores" y "cantautoras".
Ver y disfrutar este vídeo, ¡PARA APRENDER! de grandes maestros y referentes –como "El Cabrero"– que tienen mucha experiencia; mucha vida vivida y que contarnos; mucho buen "cante" en el alma y a su espalda; mucha sabiduría fundamentada en su humildad y en sus silencios; y una coherencia ética y democrática ejemplar e intachables.
Así pues hoy quiero invitaros a ver, a disfrutar, a aprender, a agradecer, a emocionaros, a soñar con la vida y con el cante de José Domínguez Muñoz "El Cabrero" que para mí es, simplemente, "EL NOMBRE PROPIO DE LA «LIBERTAD»".
Y vamos a hacerlo a través de una película de aproximadamente 30 minutos en la que los protagonistas son "El Cabreso", su alma y su arte. Película-documental editada en París, por la televisión francesa, en 1988, y de la que fueron realizadores Amar Arhab y Béatrice Soulé.
Esta película vista prácticamente en todo el mundo, de la que tendríamos que sentirnos orgullosos –yo lo estoy y ¡mucho!– no ha sido emitida por ninguna cadena de televisión en España y –pese a los años transcurridos de su rodaje– lamentablemente no ha podido ser vista a través de los medios de comunicación de masas por esa "inmensa mayoría" de personas amantes de la libertad –de la que hablaban Celaya y Otero– y, en particular –cono también ellos mismos decían–, de las personas que "viven desarraigadas y sin más destino que apuntalar las ruinas».
Pues bien, dando un paso más en la reivindicación de la memoria contra el olvido y contra el "adanismo", aquí os ofrezco esa película... ¡DISFRUTAR DE ELLA!
Volviendo a la palabra libre de Blas de Otero, podríamos introducir esta película diciendo:
ALBERTO SAURA, además de un "gran cantautor", es un amigo entrañable. Yo tenía alguna idea de que había compuesto un canción que hacía referencia a este blog: CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA; pero no se la había escuchado cantar.
Hoy Alberto, celebrando conmigo las 1.100.000 visitas que lleva recibidas este blog desde su nacimiento, me ha regalado esa canción: "COMO QUIEN RESPIRA"... ¡No sabe bien Alberto lo que me emociona, y la energía que me "inyecta en vena" su regalo!...
No tengo la menor duda, este seré el himno del blog y –a la vez– el testimonio cantado y vivo de una linda amistad. ¡VAMOS A ESCUCHARLO Y A DISFRUTARLO!
«Camino de vuelta a casa,
me he 'liao' la manta a la cabeza
y hago la maleta llena de cantos rodados,
elegí tirar los dados y fabricarme un carnaval
y eso fue así casi de principio a fin,
se manifiesta la soledad,
cantemos como quien respira
y luego, luego te vas,
como un mecanismo que hace de la poesía,
un breve latido, que da vuelo a las palabras,
un derecho humano para soltarse las riendas
y sentirte libre como en la naturaleza de escribir,
sin saber a veces, que decir...
Cantemos como quien respira,
como aquel que hizo de su vida un argumento,
¡echad canciones a volar!
que ahora ya encaja,
pues cada pieza del engranaje...
Desde otro punto de vista,
me adentré en la madrugada
y ahora ya se fue lo que escribí,
quise ser malabarista,
así que solté las cuerdas
y ando dando volteretas
y eso fue así casi de principio a fin,
se manifiesta la soledad,
cantemos como quien respira
y luego, luego te vas,
como el desatino de tomarte la revancha,
sólo és el capricho de andar a tus anchas,
un suspiro a los cuatro vientos
para desnudar el ama, un canto a la vida
y después vuelves a casa...
Cantemos como quien respira,
como aquel que hizo de su vida un argumento,
¡echad canciones a volar!
que ahora ya encaja, pues, cada pieza del engranaje...
¡No!, no quiero renunciar a daros las gracias, con toda mi alma, cada vez que el marcador del blog redondea un número determinado de visitas.
Hoy 1.100.000... ¡Increíble!... De ningún modo pude imaginármelo el día que puse en marcha este rinconcillo en el que CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.
Daros las gracias porque esas visitas son como 1.100.000 regalos, aparentemente pequeños, pero que en su conjunto son grandes, ¡MUY GRANDES!...; por ejemplo, el gran regalo que supone para mi poder sentir cada día que pasa que tengo más ganas de vivir para que podamos seguir encontrándonos felizmente en la palabra y en la música
Hoy también, gracias muy especiales, a EL TIO ANTOÑO –amigo, cantautor y cómplice– que me ha mandado este genial regalo: jardín rebosante de genialidad en el que la música vuela, nos seduce y nos atrapa... ¡Gracias TIO ANTOÑO!.
En este momento –emocionado y profundamente agradecido– contemplando el dibujo de EL TÍO ANTONIO me vienen a la memoria aquellas palabras de Serrat: