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sábado, 24 de mayo de 2014

PRESENTACIÓN DEL DISCO «IÑIGO COPPEL EN EL OLYMPIA»... "NO LO OLVIDARÉ NUNCA, AQUEL 23 DE MAYO EN MADRID"

Anoche, 23 de mayo, IÑIGO COPPEL presentó su nuevo disco en Madrid; fue un gran encuentro, o mejor, una gran fiesta en torno a la música y a las canciones del que considero el mejor y el más completo compositor e interprete de la joven "canción de autor" que tenemos en este momento en nuestro país; opinión personal que anoche pude comprobar que es compartida por muchas más personas, en concreto, por la mayoría de las que nos concentramos en La Fídula, de la calle Huertas, completamente abarrotada.

Hoy este "cuelgue sabatino" se lo voy dedicar a Iñigo, y lo voy a dividir en dos partes: Su nuevo disco y el concierto de presentación.

EL NUEVO DISCO DE IÑIGO COPPEL


CANCIONES:
1. "Iñigo Coppel viaja a la Edad Media (y el rock and roll salva su vida)".
2. "Tango del amante traicionado".
3. Serenata para C.
4. ¿Estáis seguros de que era un fascista?
5. Acaba conmigo.
6. En el Olympia.
7. Laura y las desventuras del joven Coppel.
8. Recuerda el viento.
9. Oiga, que hubiera estudiado.
10. Si algún día yo muriera.

Disco grabado en directo acompañado de la magia y del violín de Manu Clavijo; en el que ha contado con una impecable producción de Jose Nortes; y del que merece la pena destacar la calidad de su edición –es un producto realmente bello– diseñado e ilustrado con tremenda sensibilidad por Josune Urrutia.

Seguidamente os reproduzco algunos de los dibujos de Josune de los que podemos disfrutar en esta nueva obra de Coppel.


CONCIETO DE PRESENTACIÓN EN "LA FÍDULA"
(Reportaje fotográfico)



«Le reconocí al instante
y lloré ante su explendor:
"¡Dios de todos los cantantes!
¡Oh Gardel, oh gran cantor!".
Él con su hermosa sonrisa
dijo: "Al fin estás aquí!
ven conmigo, date prisa
y no me llames así...
se acercan tiempos de horrores
os queremos ayudar
y es que amigos, ya sois tantos
los que, por desilusión,
apagasteis vuestros cantos
¡ya no se oye una canción!
La tierra estará maldita
cuando no quede un juglar,
nuestra gente necesita
que volváis pronto a cantar"...».
("En el Olympia")

Tanto el el disco, como en el concierto, Iñigo Coppel
contó con la magia, la sensibilidad y la armonía
de MANU CLAVIJO y su violín.
Al piano pudimos disfrutar de uno de los músicos
que más me ha sorprendido en lo que va de año: JAIRO MARTÍN.
JOSE NORTES, productor del disco de Íñigo
no pudo faltar al concierto de presentación y fue un disfrute total.
«Ya lo sé, mi hermano,
tú no eres un piano, 
recuerda el viento.
Tú fuite un bello roble,
tu fuite libre y noble,
recuerda el viento.
Con la furia de sus celos
te empujaron al suelo.
recuerda el viento.
En este bar de cantautores
a nadie importa que llores,
recuerda el viento...».



«Dejas que canten y te abran,
"libertad" es tu gran palabra,
qué sabrán ellos.
Acaso piensan que son libres,
se equivocan, no son libres,
recuerda el viento.
Yo te comprendo, amigo,
¿qué crees que hicieron conmigo?
recuerda el viento.
Tal vez con este vino
olvidemos el destino
por un momento,
recuerda el viento.
¡Saud! ¡salud, mi hermano!
déjame darte la mano
y recuerda el viento».
("Recuerda el viento").


Al fondo de la anterior fotografía se puede ver a una mujer a la que admiro mucho; preciosa fotógrafa, exquisito ser humano y enorme amiga: GADEA RAMOS; ella cubrió la recogida fotográfica y con vídeo del concierto. También pudimos compartir la noche con Flavio y su cámara, otro amigo del alma.


Y me falta una imagen, que seguro que dentro de un rato nos regala Gadea, me refiero a la fotografía del gran y genial CARLOS RECIO al que tuve el pacer de acompañar en la presentación del concierto... ¡Claro como estuvimos juntos y brindamos en el escenario de LA FÍDULA no pude fotografiarlo!.

Y para concluir este "cuelgue" y la celebración del nuevo CD de IÑIGO COPPEL os sugiero disfrutar de esta bellísima canción titulada "Si algún día yo muriera", con la que se cierra el disco; un cancion, lo confieso, que anoche me hizo llorar de emoción... ¡sensibilidad a grandes dosis y en estado puro!


«Si algún día yo muriera,
-Dios no lo quiera-,
y aún queréis saber de mí,
aquí está mi testamento:
quedará escrito en el viento
para quien lo quiera oír.

Dejaré, en estos cantos,
risas y llantos,
mi alegría y mi pasión:
son la prueba de que un día,
-¡qué gran suerte la mía!-,
también tuve un corazón...

...con el que lloré y sufrí;
como a todos, la vida me hizo daño,
como a todos, me enseñaron los años
a querer y a olvidar,
a cantar y a reír,
y... ¡cómo reí!

Yo sé cuánto me quisiste,
y sé que fue triste
verme roto y sin fe...
si en mis días de locura
sufriste mi amargura,
madre, perdóname,

porque ahora que al fin puedo
vivir sin miedo,
siento que tienes razón:
cada sol, cada latido
marca el ritmo y da sentido
a quien vive su canción.

Y sé que lloré y sufrí;
como a todos, la vida me hizo daño,
pero a todos nos enseñan los años
a querer y a olvidar
y, sobre todo, a reír,
y... ¡cómo reí!

Si algún día yo muriera,
-Dios no lo quiera-,
no lloréis mucho por mí:
no me quitan lo cantado
y, contra todo lo esperado,
morí cuerdo y fui feliz;
no me quitan lo cantado,
aprendí a estar de mi lado,
morí cuerdo y fui feliz.»

jueves, 22 de mayo de 2014

«"¡VOLDAD, CANCIONES, VOLAD!". CINCUENTA AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA» EN LA BIBLIOTECA NACIONAL. AÑO 2006. CRÓNICA FOTOGRÁFICA.

Hoy y mañana me va a tocar estar todo el día preparando el informe y la documentación que me solicitan en AIE (Sociedad de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes) para pedir una ayuda económica destinada a la puesta en marcha del Centro de la Canción de Autor

Por eso motivo, me va a ser imposible sentarme tranquilamente a redactar un "cuelgue" de los que cotidianamente publico; circunstancia que voy a aprovechar para iniciar algo que hace tiempo tenía ganas de compartir. Me refiero, a recuperar todo un conjunto de reportajes fotográficos –que guardo en mi archivo– de actos y acontecimientos importantes relacionados con la historia de la "canción de autor".

Hoy, por ejemplo, voy a recuperar una serie de imágenes de la muestra «¡VODAD, CANCIONES, VOLAD!» que se expuso en la BIBLIOTECA NACIONAL, de Madrid, del 7 de marzo al 14 de mayo de 2006. Fue una exposición que monté –con la colaboración de Fundación Autor– para celebrar el cincuentenario del nacimiento de la "canción de autor" en España

Cincuentenario que decidimos celebrar teniendo en cuenta que la primera canción de ese género la compuso PACO IBÁÑEZ en 1956: canción basada en un texto de Luis de Góngora, titulada "La más bella niña".

Como podréis comprobar, en esta exposición, entre otros materiales, se mostraron numerosos cuadros originales que a lo largo de los años habían sido creados para ilustrar discos hoy en día míticos e históricos.

CUBIERTA DEL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN


MONTAJE DE LA EXPOSICIÓN

Estos paneles, una vez cerrada la exposición, tuve el enorme
placer de donárselos al Centro Cultural y a la Sala
"La Estación de Sevilla".

INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

Habla Rosa Regàs,
Directora de la Biblioteca Nacional.
Habla Elisa Serna.
Canta Marina Rossell.
Habla Paco Galindo,
Secretario General de la Fundación Autor.
Aquí fue cuando me tocó hablar a mí
Permitirme un paréntesis: De espaldas y con coleta 
está el amigo HILARIO CAMACHO. Aparece junto
a la obra original que se reproduce en la cubierta de
su disco "A pesar de todo" (1973).
Y para concluir, mostrar este panel de la Exposición en el que
le rendimos un homenaje a los cantautores que
en aquel momento ya nos habían dejado, entre ellos: Carlos Cano,
Chicho Sánchez Ferlosio, Indio Juan, Manuel Picón,
Carmen Santonja, Ovidi Montllor
e Imanol.

martes, 20 de mayo de 2014

«CENTRO DE LA CANCIÓN DE AUTOR». YA SOMOS 459 SOCIOS Y SOCIAS FUNDADORES... ¡Y QUEREMOS Y NECESITAMOS SEGUIR CRECIENDO!



El pasado 17 de febrero –es decir, hace poco más de tres meses– iniciamos la que llamamos "Campaña para la Puesta en Marcha del Centro de Investigación y Desarrollo de la Canción de Autor", con la que nos propusimos unirnos una serie de personas relacionadas con la "canción de autor" –tanto como creadores o como seguidores de ese género– para, con las ayudas y con las aportaciones de todos y todas, realizar dos acciones fundamentales:

• La elaboración de un "CATÁLOGO DE AUTORES E INTÉRPRETES” comprendidos entre los años sesenta y la actualidad. (Catálogo prácticamente finalizado).

• El diseño, la programación y la puesta en marcha de la WEB "CANCIÓN CON TODOS" en la que incorporaremos y desarrollaremos el catálogo de autores e intépretes. (Ya en proceso de creación).

El resultado de esta Campaña ha sido un gran éxito que, a todas las personas que hemos participado en ella, nos produce una enorme satisfacción y alegría. 

En este momento –20 de mayo de 2014– 
ya somos 459 socios y socias. Concretamente 
los siguientes:


El objetivo económico de esta campaña fue la recaudación de 10.000€, cantidad presupuestada para la ejecución de las dos acciones anteriormente expuestas.

En este momento, ese objetivo ha sido alcanzado e incluso superado.
A lo largo de estos tres últimos meses se han ingresado 
en la cuenta corriente del "Centro de la Canción de Autor", la cantidad de:
11.587 €

Con los 1.587 euros que hemos sobrepasado, respecto a la cantidad presupuestada, vamos a crear un fondo –que deberá incrementarse necesariamente– para acometer dos nuevas acciones:

• La incorporación de contenidos en la WEB "CANCIÓN CON TODOS"; contenidos referidos a los más de 1300 autores e intérpretes del catálogo; más los de apartados específicos como "Canción y Literatura", "Arte y Canción", "Biblioteca", etc.

• Y la puesta a punto de la "BASE DE DATOS" con la que montaremos, posteriormente –ya en el Centro, una "FONOTECA BÁSICA" de la "canción de autor".

Este fondo que ya hemos empezado a crear lo iremos ampliando con la esperada y deseada incorporación de nuevos socios y socias, y, si fuera posible, con el lanzamiento de una campaña para captar lo que podríamos llamar "Patrocinadores Fundacionales"; campaña de la que, por supuesto, os mantendremos informados e informadas.

NOTA: Si en el listado de socios y socias anterior apareciera alguna errata; o si alguna persona que se hubiera hecho socio/socia no apareciera en él, os ruego que me lo hagáis saber en el apartado de “comentarios” o a través de mi correo personal: fglucini@gmail.com

lunes, 19 de mayo de 2014

CUATRO REFLEXIONES SOBRE LA «CANCIÓN DE AUTOR», EL «CANTO POPULAR»..., Y "EL CIFU", POR EJEMPLO. (SEGUNDA PARTE).

Hoy completo el "cuelgue" publicado el pasado sábado con la tercera y cuarta reflexión que desde hace unos días me vengo planteando sobre la relación, creo que importante entre la "canción de autor" –por supuesto, de calidad– y el "canto popular".

III

En la segunda reflexión que me formulaba el pasado sábado decía que la "canción de autor" es, o se hace, realmente "canto popular", cuando "esa canción llega al pueblo y se funde con el alma popular"; es decir, cuando el pueblo –o la ciudadanía– la escucha, se identifica con ella, la disfruta, y la hace suya. Objetivo que es necesario, desde el punto de vista cultural y artístico; y que es –creo yo– una meta a la que todo creador aspira. 

Es cierto, como comentaba Andrés Sudón al hilo de mis reflexiones, que los "cantautores" buscan a través de la canción la expresión artística de su mundo interior –¡por supuesto, sin lugar a dudas!–. Pero además, y lo demuestran a diario con sus actitudes y con sus gestos cotidianos, buscan también la comunicación, o sea, conseguir que sus creaciones lleguen al pueblo, y que las personas las escuchen, las conozcan, las disfruten, las aplaudan y las canten, o sea, que se transformen en "canto popular". Para mi, esa es una realidad innegable.

Frente a esa realidad surge esta tercera reflexión, con la que inicio el "cuelgue" de hoy, en la que me formulo un nuevo interrogante: ¿Y cómo debe ser el gesto del creador o de la creadora de canciones –en qué actitud debe producirse ese gesto– para que su resultado pueda transformarse realmente en auténtico "canto popular"?. Creo sinceramente que esta es una cuestión clave que debe afrontarse con una postura abierta a la escucha y al aprendizaje y, por supuesto, dejando al margen "ombliguismos" y prepotencias.

Para contestar por mi parte a ese interrogante, o mejor, para contribuir, desde mi perspectiva a la búsqueda de respuestas a la cuestión antes planteada, voy a acudir, de nuevo, a la sabiduría de Atahualpa Yupanqui –adquirida en su intensamente vivir cotidiano–, y al pensamiento, en esta ocasión, de Antonio Machado.

Atahualpa en su libro "El canto del viento", editado por primera vez, en 1965, nos responde de forma clara y directa a cuál debe ser el gesto o la actitud del creador, en nuestro caso del "cantautor", para que el resultado de su creación sea auténtico "canto popular". Dice así:


«La luz que alumbra el corazón del artista
es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
para encontrar la belleza en el camino,
la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás acaso, tu drama de hombre huraño,
solo sin soledad...
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender».

Espléndida reflexión que, en el mismo libro citado, le lleva a afirmar con rotundidad: «En el fondo. lo único que me importa profundamente es ser un intérprete fiel a lo que he aprendido y vivido, a lo que amo y a lo que he elegido: a mi tierra, a mi mundo».

Personalmente me siento totalmente identificado con Atahualpa y pienso y siento como él –que ha sido uno de mis grandes maestros–: Si el creador, si el cantautor o la cantautora de turno no cree en su pueblo, si no ama, ni espera, ni sufre, ni goza con su pueblo, no llegará nunca ser "cantor popular", y su cantar será solamente suyo, o todo lo más compartido por el coro, más o menos numeroso, de unos seguidores, o fans, a los que les gusta contemplarse en su ombligo.

Planteamiento que Antonio Machado remata por boca de Juan de Mairena –"profesor apócrifo" de retórica y poética– afirmando que la verdadera poesía la hace el pueblo, y que el "canto popular" es «lo que el pueblo sabe, tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar». 

Tras esas consideraciones de Atahualpa y de Antonio Machado –unidas a las que nos ofrecía en el cuelgue del sábado Manuel Machado– , llego finalmente, como síntesis de mis tres reflexiones anteriores, a dos conclusiones, o mejor, a dos creencias que siempre han estado latentes en mi acercamiento y en mi pasión hacia la "canción de autor" y hacia el "canto popular":

1 - «La luz que alumbra el corazón del cantor es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza en el camino, la soledad, el miedo, el amor y la muerte» (Atahualpa Yupanqui); de ahí que, como decía Miguel de Unamuno, «el pueblo necesita que se le cante mucho más que el que le enseñe».

2 - En consecuencia, el gesto y la actitud imprescindibles del creador o de la creadora de canciones que aspira a que su canto sea real y honestamente popular, ha de ser alimentar esa lámpara de la creación con las cotidianas y, a la vez, más profundas realidades humanas, las propias y las de su entorno. Ya lo decía Manuel Vázquez Montalbán: «Las canciones son a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantaron y fotografía de los suspiros de una sociedad»

IV

A esta cuarta, y última, reflexión la he llamado: "... Y El Cifu, como ejemplo". (Digo "por ejemplo" porque lo que voy a escribir sobre El Cifu, ya lo he hecho anteriormente, y lo seguiré haciendo, con referencia a otros jóvenes "creadores" y "creadoras" que hoy en día están componiendo e interpretando canciones de carácter clara y honestamente popular).

El Cifu es un cantautor que ya ha recorrido un largo camino como compositor y como intérprete pero al que he descubierto muy recientemente "cacharreando" por internet. Escuché una de sus canciones en un vídeo, y de inmediato sentí y pensé que me encontraba ante un "cantautor" que se desenvolvía, con mucha calidad, en el ámbito, o en el universo, del auténtico "canto popular"; o sea, un creador que entraba en sintonía positiva con lo que he planteado en mis tres reflexiones anteriores.

En concreto este fue el vídeo en el que le escuché cantar por primera vez:


A partir de la audición de esta canción –"Que no te rindas"– me hice y he disfrutado de sus dos últimos discos: "Más cerca del suelo que del sofá" (2012) –título que me encanta– y "De fiera en fiera" (2014) –título tomado de "El rayo que no cesa", de Miguel Hernández.


Tras la audición de estos discos y de escucharle tocar y cantar en directo en dos conciertos que recientemente nos ha ofrecido en Madrid, quiero agradecerle a El Cifu su música, agradecimiento por dos razones. La primera porque gracias a ella han surgido estas reflexiones que he venido haciéndome y formulando sobre la "canción de autor" y el "canta popular". La segunda razón, parafraseando a Yupanqui, porque sus canciones han sido para mí como "una luz que ha alumbrado" la esperanza de que la "canción de autor" sigue apuntando eficazmente hacia el "canto popular" que es, en realidad, una de las características claves de su identidad, para mí la más importante.

Y no me enrollo más; solamente decir que mientras sigan surgiendo obras musicales como las creadas por El Cifu... SEGUIREMOS CANTANDO COMO QUIEN RESPIRA... (Celaya continuaría diciendo: «Porque eso es la libertad, porque eso es decir quienes somos, porque eso es el amor: Respirar o cantar».

sábado, 17 de mayo de 2014

CUATRO REFLEXIONES SOBRE LA «CANCIÓN DE AUTOR», EL «CANTO POPULAR»..., Y "EL CIFU", POR EJEMPLO. (PRIMERA PARTE).

I

Pensando en la presentación del disco "De fiera en fiera" del cantautor valenciano "EL CIFU" –al que considero potencialmente un extraordinario "cantor popular"– me he encontrado inmerso –inesperadamente y por su feliz culpa– en unas reflexiones personales sobre el tema de la "canción de autor" y del "canto popular" a las que vengo dándole "vueltas" hace varios días y que me gustaría compartir con todos vosotros y vosotras. ¡Creo que merece la pena!... Después, y al final de mi reflexiones, hablaré concretamente de El Cifu.

De entrada, y como preámbulo, me ha vuelto a la memoria, una vez más, un día en que estando en casa de Gabrilel Celaya, con él y con Blas de Otero, volvió a plantearse un tema que a ambos –y a mí mismo también– nos provocaba una gran inquietud –era casi una obsesión–: «La poesía social tenía que salir de los libros para echarse a la calle, para llegar, lo más directamente posible, al oído y al corazón del pueblo, o sea, para llegar a lo que ambos poetas calificaban como "la inmensa mayoría"».

Fue en gran medida, por aquel motivo –yo fui testigo de ello– por lo que a finales de los años sesenta resurgió en nuestro país lo que podríamos llamar una nueva generación de juglares y trovadores –renovado "Mester de Juglaría"– que empezaron a cultivar un genero musical al que globalmente se le dieron varios nombres "canción de autor", "nueva canción", "canción protesta", "canción de resistencia", "canción del pueblo" o incluso "el otro cantar".


En aquel momento, el objetivo esencial perseguido por aquel género musical –se le llamara de una u otra forma– era crear e interpretar una canción básicamente "de contenido social" –en el sentido más vivo, más amplio y más comprometido de la palabra "social"– que llegara al "pueblo", es decir a aquella "inmensa mayoría" de los ciudadanos y ciudadanas de la que hablaban Otero y Celaya.

Y fue en ese contexto, en el que nos planteamos –compositores, cantantes, poetas, críticos y seguidores– una cuestión en torno a la que se abrieron muchos y muy intensos debates: ¿Se pueden identificar en cualquier caso los términos "canción de autor" y "canto popular"? ¿A las creaciones de los "cantautores" se les puede atribuir genéricamente el calificativo, o el valor, de "canción del pueblo"?

Inmersos es en todas esos disquisiciones –en gran medida teóricas– recuerdo que un buen día descubrí –también gracia a Celaya– un poema de MANUEL MACHADO titulado "Cualquiera canta un cantar" –escrito en 1919– en el que, con una lucidez extraordinaria –y anticipándose sesenta años a nuestro debate– había intuido y formulado una clara respuesta a nuestros interrogantes: Dice y escribe Manuel Machado:

«Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria [...]
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad».

Años después, escuchando el disco de Atahualpa Yupanqui "El último recital, (Zurich, 8 de febrero de  1992)", descubrí que había incorporado el poema de Machado, recitándolo abreviado, y confiado en que su autor era Antonio, y no Manuel Machado. Seguidamente, os propongo hacer un paréntesis para escuchar en el siguiente enlace de "goear" la voz de Atahualpa en aquel recital:



(Los últimos cuatro versos del oema de Manuel Machado, Atahualpa los adapta diciendo: «Que, al volcar el corazón /en el alma popular, /lo que se pierde de fama / se gana de eternidad»).

Evidentemente Atahualpa asume y recita este poema –ya casi en el final de su vida– porque en realidad él, por encima de todo, lo que siempre pretendió fu ser un "cantor polpular", o sea, "fundir su corazón y sus canciones con el alma popular" con el fin de que el pueblo sintiera sus canciones como propias. Lo pretendió y lo consiguió: El cantar de Atahualpa se ha hecho eterno y universal porque en realidad, durante toda su vida, siguió al pié de la letra las afirmaciones y recomendaciones de Manuel Machado.

II

El día que descubrí el anterior poema de Manuel Machado, a principios de los años setenta, empecé a despejar todos, o casi todos, mis interrogantes y mis dudas sobre la relación y la identidad del concepto –y de la práctica– de "canción de autor" y de "canto popular".

Es así de claro y así de sencillo: La "canción de autor" es realmente "canto popular", cuando "esa canción llega al pueblo y se funde con el alma popular"; objetivo que ha de ser esencial y prioritario en el creador a riesgo de que sus creaciones "puedan dejar de ser suyas para ser de los demás" y consciente felizmente de que "lo que se pierde de su nombre se gana de eternidad".

Planteamiento que, por supuesto, nada tiene que ver con los "yoismos" y los "ombliguismos" hoy en día tan frecuentas en muchos de nuestros jóvenes creadores.

Hay cientos de canciones creadas en la España de los años sesenta y setenta que ejemplifican esa transformación de la "canción de autor" en auténtico "canto popular"

Ocurrió, por ejemplo, con las canciones de Chicho Sánchez Ferlosio que interpretaron Joan Báez, Víctor Jara o el grupo Quilapayún creyendo que eran canciones tradicionales de autor anónimo. Canciones que los periodistas italianos Sergio Liberovici y Michele L. Straniero grabaron en España,  interpretadas por gentes sencillas y humildes, en tabernas, cantinas, hoteles de barrio, o incluso en la calle; canciones todas ellas de autores desconocidos y recogidas en su libro "Cantos de la nueva resistencia española".



Otros claros ejemplos, en esa misma línea, se manifiestan en anécdotas tan tremendamente significativas  como estas:

El día que José Antonio Labordeta –según me contaba– escuchó en la iglesia de un pueblo –fuera de Aragón– que en mitad de una ceremonia religiosa los participantes entonaban su "Canto a la libertad"; terminada la ceremonia José Antonio preguntó a algunos de los feligreses sobre aquello que acababan de cantar y todos le respondieron que era un canto religioso que hacía alusión a la "salvación" después de la muerte. "Veremos una tierra que ponga libertad", ese lugar esperado para aquellas personas era el "cielo" y no la liquidación de la dictadura franquista a la que se refería concretamente José Antonio. Por supuesto ninguna de aquellas personas conocía el nombre del autor de la canción; ni a José Antonio –como buen cantor popular– se le ocurrió reivindicar su autoría.

Otra situación similar me ocurrió en Barcelona ya en los años noventa, me subí en un barquito que te da un paseo por el puerto –pura y dura actividad turística– y durante el paseo un anciano acordeonista empezó a tocar "La estaca" de Lluís Lach. Prácticamente todos los turistas con los que compartí la navegación se quedaron encantados de aquella música y alguien le preguntó al acordeonista: «De quien es esa música». El buen hombre contestó: «Sé que es de un músico catalán pero no le se decir el nombre».

Hace unas semanas, paseando por un parque que hay cerca de mi casa, me encontré con un grupo de chicos y chicas jovencísimas. Estaban sentadas en el césped, tenían una guitarra, y cantaban "Al alba" de Aute. Ese día fui yo mismo quien me acerqué al grupo para preguntarles: «¿Cómo se llama la canción que estáis cantando?». No sabían el nombre, les daba igual, lo que sí me comentaron es que era una de sus canciones de amor preferidas.

Podría contar muchos más casos y situaciones similares, pero creo que no es necesario: "El gallo rojo" de Chicho, "El canto a la libertad", "La estaca" o "Al alba" son realmente "canciones de autor" que se han convertido, y son, auténtico "canto popular".

«Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor».

Todo esto me hace pensar y preguntarme si con en el paso de los años ocurrirá lo mismo con las canciones que ahora nacen creadas por las nuevas generaciones de "cantautores". ¡Ojalá pasara!... Pero si queréis que os sea sincero, creo que, por una parte, corremos el riesgo de que no ocurra; aunque también es cierto que están surgiendo muy buenos cantautores y cantautoras que, si se lo proponen e impulsamos su trabajo, pueden llegar a crear y a generar una nueva y auténtica "canción popular".

En torno a esa posibilidad van a girar mi tercera y cuarta reflexión que, para no hacer demasiado largo este "cuelgue", las publicaré mañana.

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...