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martes, 25 de diciembre de 2012

AQUELLA INOLVIDABLE «NOCHE DE LA UNED» AHORA EN EL PROGRAMA «DISCÓPOLIS» DE RADIO 3 (RNE)


Es una muy buena noticia que agradezco profundamente a JOSÉ MIGUEL LÓPEZ –director y presentador del programa "Discópolis"– y, una vez más, a las personas que pensaron y organizaron aquella noche inolvidable de la UNED en la Sala Galileo, de Madrid; entre ellas a CARLOS DE ABUÍN y ALVARO JARILLO.

En este "cuelgue" voy a limitarme a copiar el correo que Carlos de Abuín me ha enviado y ha difundido:

Queridos amigos,

El pasado 16 de noviembre dentro del ciclo Noches de la UNED se celebró en la Sala Galileo de Madrid (c/Galileo 100) un concierto dedicado a la canción de autor, en el que rendimos un homenaje al musicólogo y escritor Fernando González Lucini. Participaron en este concierto cantautores de distintas generaciones y procedencias geográficas: Amancio Prada, Pablo Guerrero, Javier Ruibal, Javier Krahe, Suburbano, Joan Isaac, Javier Batanero, Javier Bergia, Pedro Guerra, Ismael Serrano, Antonio de Pinto,  Manu Míguez, María José Hernández, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Esmeralda Grao, Francisco Espinosa, Manuel Cuesta y Carlos de Abuín.

El audio del concierto completo fue grabado y se va a emitir los días 26, 27 y 28 de diciembre dentro del programa Discópolis de Radio 3 (RNE) que presenta y dirige el periodista José Miguel López.

Enlaces:

Un abrazo y gracias y felices fiestas.

Las tres emisiones del programa podrán escucharse en directo a las 14:00 horas de mañana día 26 y de los días 27 y 28; o grabadas, tras su emisión, conectando con el enlace anterior.

Completo este cuelgue con dos fotografías tomadas por Juan Miguel Morales el día 16 de noviembre poco antes de iniciarse el concierto. Fue el día en que hicimos la presentación del concierto, precisamente en el programa DISCÓPOLIS.

José Miguel Lopez, Fernando G. Lucini y Álvaro Jarillo.
Álvaro Jarillo, Fernando G. Lucini, José Miguel López
y Carlos de Abuín a la salida de la grabación del programa DISCÓPOLIS.

DE LA HABANA Y DE PASKUAL KANTERO "MUERDO"

UN PREVIO QUE EN REALIDAD ES UN DESAHOGO

Dicen Armando Tejada Gómez y César Isella, en su "Canción de las simples cosas", que "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida", ¡y es verdad!...; yo incluso lo concretaría un poquito mas: yo diría que "uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida al sentirse amado y al ser acogido con auténticos y apasionados gestos de ternura".

Se trata de una experiencia que es, a la vez, cotidiana y extraordinaria; una experiencia que, en concreto, yo personalmente he experimentado cada vez que he viajado a Cuba, y más concretamente, a la ciudad de La Habana... He ido varias veces, he tenido que regresar otras tantas, y siempre de regreso he sentido el deseo y la necesidad de volver... Volver porque allí: en sus calles, inmerso en su música y en sus paisajes, paseando por el malecón, y atrapado por el cariño y la ternura con que siempre me acogieron los amigos, siempre he sentido un profundo amor a la vida.

Permitidme esta especie de desahogo inicial, pero no podía dejar de hacerlo; y, para completarlo, permitidme también que os deje aquí algunas fotografías de La Habana tomadas en mi último viaje con la misma cámara que me acompaña a diario a los conciertos a los que suelo asistir.









... Y AHORA YA, VAMOS AL GRANO:

Pues bien, esa misma experiencia de "volver a los sitios donde se amó la vida", es la que va a vivir dentro de unos días el "cantautor" y amigo PASKUAL KANTERO "MUERDO".


MUERDO, viajó por primera vez a Cuba en abril de este mismo año, invitado por el CENTRO PABLO DE LA TORRIENTE BRAU, de La Habana –centro que dirige mi grandísimo amigo Víctor Casaus–.

Como consecuencia de aquel viaje, Paskual Kantero dio varios recitales por rincones claves para la música popular cubana como Santa Clara, Trinidad, Pinar del Río y la mismísima Habana, y, como suele ser inevitable cuando uno canta por allí,  la música cariveña le prendió de arriba a abajo dejándole unas huellas de las que Paskual –de entonces a acá– ha impregnado su propio canto... (¡Vayan preparándose para el nuevo disco que Muerdo nos va a ofrecer muy pronto, nada más regresar de Cuba! ¡será musical y poéticamente una gran sorpresa! ¡os lo aseguro!).

Aquí les dejo algunas fotografías de aquella primera estancia de Muerdo en Cuba:



Actuaciones de Paskual Kantero "Muerdo" en Cuba.
Paskual Kantero "Muerdo" con Víctor Casaus.
Paskual Kantero "Muerdo" con Silvio Rodríguez.

Como era de esperar, pasados ocho meses, Muerdo regresa a Cuba –"uno vuelve siempre a la sitios donde amó la vida y donde sintió el amor y la ternura"–.

Volverá a estar en contacto con el Centro Pablo y su extraordinario equipo; ofrecerá varios recitales, entre ellos un concierto con motivo de la Muestra de Cine Joven de La Habana; preparará con el artista plástico Roberto Ramos Mori el diseño gráfico de su próximo disco y el lanzamiento de su campaña; y, sobre todo, seguirá empapándose de la música cubana que ya forma parte de su identidad, y seguirá dándole "aire y vuelo" a su corazón y a su afectividad que revolotearán por aquellos aires que yo también tanto añoro.

Antes de emprender su viaje a Cuba, Muerdo nos ofrecerá mañana 26 de diciembre un concierto de despida en la Sala LIBERTAD 8, de Madrid; concierto que, por supuesto, os recomiendo... ¡Allí nos vemos!


Y para concluir el "cuelgue" de hoy, aquí os dejo también cuatro vídeos de Muerdo que pueden servir de anticipo al concierto de mañana, o, simplemente, de puro disfrute para una tarde navideña.






lunes, 24 de diciembre de 2012

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITAS ARMAS! 100 + 100 + 60


Perdonarme que en un día como hoy en el que con más o menos sencillez –con más o menos medios– preparamos la celebración de la llamada NOCHE BUENA, os hable de la guerra y de las armas...; pero es que tengo la necesidad de hacerlo –me lo exige el corazón–, y el motivo es esta imagen que hace un momento me ha mandado mi hijo Javier –que como el resto de mi familia conoce el odio que siento hacia la violencia–:



Viendo esta imagen me ha venido a la memoria la canción "Tiempo loco" que GONTZAL MENDIBIL compuso e interpretó en su disco "Lágrimas al viento" (2004).

Gontzal Mendibil.
«Qué tiempo el que vivimos.
Qué tiempo tan penoso.
Qué tiempo tan de locos.
Qué tiempo ignomminioso.

¿Habrá habido alguna vez
un periodo tan perverso?
¿Habrá habido alguna vez
un mundo tan injusto?

Hoy aquí ya no se puede amar
sin expandirn caminos indignos,
caminos de odio
Aquí no se puede hoy extender la paz
si no es por guerras, si no es por asedios.

¿Pero cómo ganar la paz
proclamando guerras?
Suelos truncados,
vidas deshechas llenan la tierra.
¿Pero como crear la paz
extendiendo el odio?
La guerra nunca es el medio,
no es buen remedio.
¿Pero cómo crear futuro
deshaciendo vidas,
con esperanzas rotas,
sin curar heridas?»

¡¡¡¡¡¡ MALDITAS GUERRAS!!!!!!
¡¡¡¡¡MALDITAS 
Y CABRONAS ARMAS!!!!!

domingo, 23 de diciembre de 2012

«SUPER-CANTIJUEGO»

Ya sabéis, cuando hace dos años me inventé esto de los "cantijuegos" lo hice con dos objetivos: uno de ellos difundir la "canción de autor" –como lo hago en todos los "cuelgues" que aparecen en este blog–; el otro objetivo, quizás el más importante, hacer unas propuestas lúdicas para pasar un buen rato, es decir, para entretenernos y divertirnos utilizando como recurso los discos y las canciones que más me gustan.

No tengo ni idea de cuantos "cantijuegos" hemos resuelto juntos en los dos años que tiene el blog, desde luego más de 132 que es lo que aparece, en este momento, en el marcador de "etiquetas"; lo que sí sé que es que lo hemos pasado bien juntos, y eso es ¡fántástico!... ¡HA MERECIDO LA PENA!

Pues bien, hoy para celebrar que "cantijugamos" como quien respira, vamos a "cantijugar" con un "supercantijuego" muy especial... No sé si será fácil, o difícil...; si será resuelto enseguida por nuestros expertos y expertas "cantijugadores" y "cantijugadoras", o no... Lo que sí sé, es que, aunque le he tenido que dedicar muchas horas de trabajo, ha quedado ¡PRECIODO!...  ¿A QUÉ SÍ?...

Y vamos al "cantijuego" sin más preámbulos: 

PRIMERA CUESTIÓN: En el CUADRO nº 1 que aparece a continuación hay 16 cuadraditos que pertenecen, cada uno de ellos. a un disco. La primer cuestión a resolver hoy es identificar cuáles son esos 16  discos... Si observando el CUADRO nº 1, no eres capaz de identificarlos, puedes observar los 15 CUADROS restantes porque en todos ellos aparecen repetidos los mismo 16 discos.

SEGUNDA CUESTIÓN: ¡Mucho más entretenida y para irla resolviendo con calma!... Se trata de decir dónde está situada en cada CUADRO la pieza correspondiente a cada disco, y de hacerlo como si estuviéramos jugando a los "barquitos". Por ejemplo:

Las piezas que componen el disco (X) son: 
Cuadro nº 1: A3 / Cuadro nº 2: A1.... etc., etc.

¡PUES ADELANTE, EMPEZAMOS A "CANTIJUGAR"!
Y las respuestas y el seguimiento del "cantijuego", ya sabes, en el apartado de "comentarios".

sábado, 22 de diciembre de 2012

DISCOS RECUPERADOS: «LA ESTRELLA DEL ALBA» DE HILARIO CAMACHO (1977)

Hilario Camacho en concierto, a su izquierda José Antonio Romero.

Hace unos días, a la salida de "Las noches de la UNED", en la Sala Galileo, hablando de HILARIO CAMACHO con Carlos de Abuín y con José Antonio Romero –que le acompañó a la guitarra desde 1981, y que posteriormente fue su productor– coincidíamos en que, a parte del disco titulado "De paso" (1975) –disco mítico–, otro de los que más nos gustaban era "La estrella del alba" (1977). 

En concreto, para mí, fue un disco fundamental, no solamente porque me gustó muchísimo –y me sigue gustando cada vez más–, sino porque influyó mucho en mis pensamientos, y, sobre todo, en mi vida y en mi experiencia afectiva y "sentimental"... Recuerdo que en mis primeras audiciones de aquel disco experimenté lo que Silvio años después me hizo descubrir: "No hacen falta alas para hacer un sueño".






«Construí una casa azul
junto a un lago
lleno de esmeraldas,
dibujé un manantial de luz
que bañaba un bosque
de palmeras

Sobre el papel pinté
siete ventanas,
siete azules ojos de cristal
y dejé después
la puerta abierta
invitando siempre a entrar.

El salón era un gran jardín
de claveles, rosas y violetas,
las guitarras daban al lugar
el color alegre de una fiesta.

Colgué la casa azul
junto a mi cama
y pensando en ella me dormí.
te oí llegar después
como un suspiro
y te oí decir: ¡Ven junto a mí!.

Tus palabras eran como un cascabel
que triste sonaba cuando desperté.
Contemplé la casa, la fuente, el jardín
pero tú, mi amiga no estabas allí
Porque a un sueño 
¿qué más se le puede pedir?».
("Arquitecto de sueños")

El disco "La estrella del alba" –creado íntegramente en Menorca– fue ilustrado por el extraordinario pintor sevillano Máximo Moreno –autor también de las cubiertas de los primeros discos de Triana, Lole y Manuel, Alameda, Manolo Sanlucar, Paco de Lucía, Javier Ruibal o Camarón–.


Cubierta del disco "La estrella del alba"
creada por Máximo Moreno.
Fotografía que utilizó Máximo Moreno
para la creación de la cubierta del disco "La estrella del alba".

La producción de aquel disco –que, por supuesto, recomiendo tener y escuchar–  corrió a cargo de Gonzalo García Pelayo, y en él musicalmente intervinieron: Tony López, Jesús Pardo, Fernando Bermúdez, y Jorge "Flaco" Barral.

Se compone de 10 temas, en concreto los siguientes:

"La estrella del alba" (Instrumental de Hilario),
"Claros sentimientos" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
"Soledad y silencio" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
• "La casa del pozo" (Instrumental de Hilario).
"Mis pies pisan roca, mi cabeza sobre nubes va flotando" 
(Letra y música de J. Barral).
"Arquitecto de sueños" (Letra y música de Hilario).
"Señora de ojos tristes" (Letra y música de Hilario).
"Guapachosa" (Letra: J. Barral. Música: Hilario).
"María" (Letra y música de Hilario).
"El paseo del atardecer" (Instrumental de J. Pardo e Hilario).

Seguidamente, para disfrutar de este sábado ya casi casi navideño, propongo escuchar otras dos bellísimas canciones de este disco que estamos recuperando:




En este enlace podemos escuchar también la canción "Soledad y silencio"

Y para concluir este "cuelgue" una fotografía genial a la que podríamos llamar "TRES HILARIOS TRES"; foto en la que también aparece, ¡como no! José Antonio Romero, en esta ocasión al pie del cartel como guitarrista de lujo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

UN LIBRO RECUPERADO: "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS". INTRODUCCIÓN - II








Hoy, en este "cuelgue" continúo
y concluyo la "Introducción" del libro
"CRÓNICA CALLADA DE LOS SILENCIOS ROTOS"
publicado por Alianza Editorial en 1998.


Carlos Cano escribía algo en 1984 –en el libro "Pueblo que canta", editado por la "Asociación para la Música Popular"– con lo que me sigo sintiendo plenamente identificado:

“La canción me dio voz, me abrió ventanas, me apartó sombras, me hizo libre, me puso alas, venció fantasmas, me alimentó ternuras, me quitó el miedo a la soledad, me unió a la gente, me dió una luz, sentimiento, dolores y alegrías, alamedas, caminos, ideas, horizontes, esperanzas, tierra, cielo y una luna clara para soñar.

La canción me dio herramientas para el amor, fuego por dentro, instinto, rebeldía, compromiso, bastón de ciego, magia, utopía, mar de sueños, transparencias, corazón, estrellas para leer, melancolía, silencio. Y lo más hondo de uno en lo más hondo de todos. Yo sólo puse el viento». 


Carlos Cano.

* * * * * * * * * *

Abril 1997. Han pasado treinta y cinco años y aquel adolescente que fui ya se ha convertido en un adulto al que, por la lógica del tiempo y el desgaste de las horas, le queda, muy posiblemente, por vivir, menos de lo que he vivido. Hoy ya no me habita el aburrimiento –¡no me lo puedo permitir!– y la vida cada vez me resulta mucho más inquietante.

Acabo de recibir el último disco de Raimon, un disco que aparece después de varios años de silencio, y, de nuevo, como en aquella atardecida adolescente y provinciana me dispongo al sensitivo ceremonial de sentarme serenamente a escucharlo. ¡Qué vértigo y qué emoción escuchar de nuevo su voz ahora madura, rotunda, cálida y convincente!


«Hem viscut junts, ben junts
ara fa ja molts anys,
qui sap què ens portarà,
què ens portarà demà.
I volem viure junts
els temps nous que vindran
i volem lluitar junts
per tot el que hem lluitat.
Com l'amor, 
com el foc,
com la veu, 
com la llum».
("Viure junts")

«Hemos vivido juntos, muy juntos, / ahora hace ya muchos años, / quién sabe qué nos traerá, / qué nos traerá el mañana. / Y queremos vivir juntos / los tiempos nuevos que vendrán, / y queremos luchar juntos / por todo lo que hemos luchado. / Como el amor, / como el fuego, / como la voz, / como la luz».
("Vivir juntos").

Amor, foc, veu, llum, lluitat, junts... –de nuevo aquellas mismas palabras breves– «i volem lluitar junts per tot el que hem lluitat»... –y de nuevo la misma sensación, con treinta y cinco años más a la espalda: un árbol que sigue creciendo entre las manos, un mar sobre mi frente y la esperanza como alfombra extendida a nuestro paso–.

* * * * * * * * * *

La audición de las «cançons de mai» de Raimon, y la evocación de aquellas sus primeras canciones que tanto influyeron en mi adolescencia, y después, en todo lo que he vivido, me hicieron replantearme, una vez más, la necesidad de volver a escribir sobre lo que supuso, para la historia personal y colectiva de un gran sector de mi generación, y sobre lo que hoy puede estar suponiendo en nuestra realidad social y cultural, el nacimiento y el desarrollo de aquella forma distinta y alternativa de entender la canción y de hacer canciones.

Esta necesidad de escribir, que ya pude satisfacer en 1984 con la publicación de los cuatro volúmenes de "Veinte años de canción en España", me vuelve a surgir ahora cada vez que alguien me habla, con sorpresa y con admiración, de los "jóvenes cantautores", y cada vez que los que, de forma ejemplarmente incansable, siguen en la brecha, me hacen llegar y sentir sus nuevas canciones.


Tan sólo hace unos días recibía el último CD de Labordeta"Paisajes" (1997)–, y en su cariñosa y escueta dedicatoria me decía: «Fernando: Y aquí seguimos». Aquí seguimos, sí, con todo lo vivido guardado en la memoria y en el corazón, y con el futuro y la esperanza por delante «como una estrella que nos sigue habitando en el pecho». («Tenemos una estrella / en el fondo del pecho / y una pupila abierta de vigilia / del siempre estar despiertos». Manuel Pacheco / Luis Pastor. "Despiertos, compañeros").

(Aquí seguiremos a pesar de los "modernos burguesolvidadizos", o de los "progres sordos y derechirreciclados" que no dejan de preguntarse: «¿Dónde están los cantautores?»).


Por fin, hoy, al decidirme a volver a crear un nuevo libro sobre la canción, tengo que reconocer que me dispongo a hacerlo, en primer lugar, por lo de siempre, es decir, por convencimiento, por amor y por fidelidad; pero además, en este momento, por algo más; por algo que considero urgente y necesario; por algo que necesito hacer antes de que la vida me pueda robar esa posibilidad: por la necesidad que siento de recuperar, sobre todo para las nuevas generaciones, nuestra memoria histórica; luminosa y fértil memoria colectiva, traducida en miles de canciones, que para muchos es ignorada, y para otros, lo que e peor, hipócritamente olvidada.

Recuperar nuestra memoria colectiva no supone, desde mi punto de vista, agarrotarse a la añoranza o a una nostalgia paralizante, ¡todo lo contrario!, supone abrirse a la vida, a la esperanza y al futuro desde la sabiduría que supone proporcionarnos, como diría Aranguren, «la experiencia de la vida como saber adquirido viviendo»; un saber que no es el estudiando y aprendido de forma puramente racional en sólidos e insufribles tratados, y que no es intelectual, sino rotundamente vital. Juan Cruz, en su "El territorio de la memoria" (1995), nos lo confirma hermosamente refiriéndose a la literatura:

«La memoria hace el milagro; camina a velocidades vertiginosas, se ríe sola, llora a veces, es un torbellino que te permite ser tú y el otro y el espejo de ti mismo, el paso audaz de la infancia, la premonición de la vejez. [...] La memoria es el territorio más transparente. Con la memoria no hay soledad, ni exilio».

Me dispongo, en consecuencia, a adentrarme en el transparente territorio de nuestra memoria colecctiva para rescatar y relatar la crónica de un tiempo y de un país (España, 1963 a 1997) a través de los paisajes y de las huellas que nos han venido dejando, en su canto, los poetas; canciones que, contempladas y sentidas en su conjunto, nos muestran lo que me atrevería a calificar como los latidos más auténticos y más entrañables de nuestra historia.


Dibujo de Eduardo Aute.

Siempre lo afirmé y hoy me reafirmo en mi pensamiento: Si, con el paso de los años, las generaciones venideras quisieran profundizar en la historia de nuestro país durante los últimos cuarenta años del siglo XX, necesariamente deberían acudir a la canción; en ella descubrirán, con sorpresa, todo aquello que con frecuencia suele ignorarse en los tratados de sesudos historiadores; descubrirán en el lenguaje popular –ese lenguaje en el que se funden inseparablemente palabra y sentimiento– el dolor y la alegría de la gente, su desesperación y su esperanza; su desencanto y su capacidad para el reencantamiento; la realidad de su vida cotidiana y la de su razón utópica: esa otra realidad de lo soñado como aspiración y como posibilidad y, a la vez, como derecho y como deber. («Somniem, si, constantment, somniem sense límits en els somnis, somniem fins l'inimaginable». «Soñamos, sí, constantemente, soñamos sin límites en los sueños, soñamos hasta lo inimaginable». Lluís Llach. "Somniem". 1989).

A esas nuevas generaciones, en especial, quiero dedicarles este libro, y dedicárselo adaptando y haciendo mías unas palabras que me atrevo a robarle a Gabriel Celaya, a quien tanto amé, y al que sigo amando y teniendo presente en lo más profundo y en lo más limpio de mi identidad:

«QUIZÁ, cuando me muera
no recordaréis quién fui.
¡Oh, hermosamente vivos!
QUIZÁ no quede nada de mí, ni una palabra.
¡No importa!
Sólo pretendo que en vosotros suenen
las canciones que un día puse en ciernes.
Sé que así, no sé bien cómo,
yo seguiré siendo parte del gran concierto».

jueves, 20 de diciembre de 2012

UN LIBRO RECUPERADO: "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS". INTRODUCCIÓN - I

Hace unos dias lo comentaba y hoy voy a empezar a hacerlo realidad. Voy a recuperar, poquito a poco, aquí DONDE CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA, un libro que publiqué en 1998; que se promocionó y vendió muy mal, y que, sin embargo, es uno de los libros que he escrito de los que me siento más satisfecho. (Es muy triste lo que ocurre a veces en este país con la edición de los libros: pasado un tiempo de la publicación, como el libro no se promocionaba y por tanto no se vendía, la editorial –que lo tenía arrinconado– decidió, no donarlo a instituciones y blbliotecas públicas, o repartirlo un buen día como regalo en mitad de una calle ¡no!... ¡decidió destruirlo!... y ¡claro!, como lo tienen muy pocas personas y yo lo escribí para que fuera leído, pues ahora a mi me apetece recuperarlo).

El libro en cuestión se llama "CRÓNICA CANTADA DE LOS SILENCIOS ROTOS. VOCES Y CANCIONES DE AUTOR 1963-1997", y es éste:

Cubierta creada por Vicente Serrano.

Recuperar ahora este libro –aunque me de mucho trabajo–, tiene, para mí dos objetivos:

El primero, conservar su memoria. Creo que contiene una historia de nuestra "canción de autor", muy completa, que debe quedar aquí para quien pueda sentir la necesidad de conocerla y consultarla. Por otra parte es un libro bastante autobiográfico que sigo reivindicando y que creo que aporta un testimonio sencillo –el mío–, pero muy apasionado –y a la vez critico–, de respeto, de conocimiento y de admiración  hacia la "canción de autor". (Además editarlo ahora en este formato me va a permitir ir incorporando imágenes y, sobre todo, vídeos, que fueron imposibles en la edición inicial en papel)

En segundo lugar, me apetece recuperar este libro como documento histórico para que los jóvenes –sobre todo los/las jóvenes cantautores y cantautoras– puedan acudir a él y puedan conocer la raíces y la identidad de la "canción de autor", y les ayude a su formación. (Formación imprescindible para conseguir salir de ese pecado capital muy grave al que vengo llamando: IGNORANCIA).

Así pues un día, o dos, a la semana iré publicando partes del libro hasta que esté completo... Tarea larga puesto que el libro tiene más de 300 páginas... Y sin más ¡empezamos con la INTRODUCICIÓN!

Fotografía que aparece en la contracubierta del libro
"Crónica cantada de los silencios rotos"

«Acababa de cumplir diecisiete años (Jaén, 1963) y aquella adolescencia provinciana cada vez me resultaba, a la vez más aburrida e inquietante: un bachillerato, en colegio de frailes, que no me había interesado para nada, pero que debí aprobar, a trancas y barrancas, para tener contentos a mis padres y me me dejaran tranquilo (recuerdo que me decían que no era un buen estudiante, cosa que yo me encargaba de compensar falsificando, de vez en cuando –y por cierto con gran maestría– mis boletines de  notas escolares); una familia aburguesada venida a menos, cuajada de tensiones, con un padre lamentablemente fracasado y con la imperiosa y absurda necesidad de guardar las apariencias; una calle  –"La Carrera"–, una plaza –la de "Las Palmeras"–, un parque, el paseo y las niñas "pum" –aquellas que cuando salías a la calle, ¡pum!, siempre te las encontrabas–; unos amigos en tardes de póker, de Ray Conniff, de rebotica y de "chatos" en "El Gorrión"; un "hola", un "me gustas" reprimido y callado, y un "adiós" a nombres y cuerpos de muchachas, con las que soñaba, y que nunca olvidaré; y unas canciones escuchadas en radio de madera noble, o en aquel "pick-up" que compramos a plazos en "Manuel Rubio y compañía" y que un buen día casi nos vimos obligados a devolver por falta de pago; canciones y coplas que, de vez en cuando, sonaban en "guateques" y fiestas que, al final, siempre se me hacían interminables, no sé muy bien si porque yo no sabia bailar, o porque lograban acrecentar en mí el aplastante complejo de muchacho gordinflón y sonrojado que en aquel tiempo tan molestamente me acompañaba.

Junto a todo aquello, y no vivido como contradicción –todavía no había aprendido a saber lo que es ser contradictorio–, estaba simplemente "lo otro", lo otro que me pasaba y que también hoy guardo en el recuerdo; una mujer extraordinaria –para siempre presente en mi memoria– a la que me madre, cuando yo era más chico, daba, de vez en cuando, unas monedas para que sacara a los niños de paseo; una mujer extraordinariamente humilde, pobre, buena, analfabeta y diferente –mi primera maestra de la vida– a la que llamábamos "Mariquita" y de la que aprendí, desde la nada, lo que era la ternura, la alegría, el optimismo, la fe y la esperanza; una naciente rebeldía, sin nombre, que casi sin quererlo se iba acrecentando ante todo aquello que me envolvía amordazando mis sentimientos, castrando mi sensibilidad y ocultándome palabras grandes y experiencias de lucidez que yo intuía pero que el sistema –¿qué mierda es eso del "sistema"?– se encargaba de convertir en palabras y experiencias prohibidas.

Y en aquel contexto, también, una militancia activa –al menos por el mucho tiempo que le dedicaba– en aquel equipo marginal, y casi clandestino, de la Acción Católica Diocesana, que empezaba tímidamente a renovarse con vocación revolucionaria –dentro de un orden–, y en que escuché por primera vez, y en serio, las palabras "compromiso", "solidaridad" y "libertad"; y, sobre todo esto, o tal vez por todo esto, una profunda sensación, acrecentada en noches de estrellas y de luna llena, de que algo nuevo e insospechado me rondaba, algo que lograba encenderme la sangre, que me obligaba a escapar de mi provinciana condición, y que hoy, con el paso del tiempo,  percibo como la incipiente búsqueda, en la que todavía me mantengo, de un "unicornio azul" en aquel momento desconocido y anticipado.

********************

Acababa de cumplir diecisiete años (España, 1963), y un buen día, a la salida de una reunión en la Parroquia, un "cura rojo", de aquellos que llamábamos de vocación tardía –el cura Manolo–, me regaló un pequeño disco con cuatro canciones, que le habían mandado de una comunidad cristiana de Barcelona. "Está cantado en catalán –me dijo–, pero ya verás, es muy bueno y tiene mucha fuerza".

Primer single de Raimon. 1963.

Llegué a mi casa, me encerré en mi habitación y escuché, no recuerdo cuántas veces, aquellas cuatro canciones; cuatro canciones que se convirtieron en el pórtico de la historia personal y compartida que hoy me dispongo a narrar:



«De la terra venim, 
a la terra anirem; 
en la terra vivim, 
en la terra serem.
Som una llum que s'enfuig, 
som una llum que s'apaga; 
som el gran fum de la terra, 
som, som, som».
("Som").

«De la tierra venimos, / a la tierra iremos; / en la tierra vivimos, / en la tierra seremos. / Somos una luz que se escapa, / somos una luz que se apaga; / somos el gran humo de la tierra, / somos, somos, somos». ("Somos").

«A colps,
a colps ens fa la vida,
a colps de mort i de fe [...].
A colps,
a colps de fe perduda,
a colps,
a colps, morim la vida».
("A colps").

«A golpes, / a golpes nos hace la vida, / a golpes de muerte y de fe [...]. / A golpes, / a golpes de fe perdida, / a golpes, / a golpes, morimos la vida». ("A golpes").

«Aquí, sota la nit, 
et diria 
que el mar és l'etern [...].
Aquí, entre els amics, 
et diria 
que ens vorem 
més enllà de tot cel.
Aquí, sota la pluja 
que cau, 
et diria 
que tot és pau».
("La pedra")

«Aquí, bajo la noche, / te diría / que el mar es lo eterno [...]. / Aquí, entre los amigos, / te diría / que nos veremos / más allá de todo cielo. / Aquí, bajo la lluvia / que cae, / te diría / que todo es paz». ("La piedra").


«Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.
I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu,
al vent del món».
("Al vent").

«Al viento, / la cara al viento, / el corazón al viento, / las manos al viento, / los ojos al viento, / al viento del mundo. / Y todos, / todos llenos de noche, / buscando la luz, / buscando la paz, / buscando a dios, / al viento del mundo». ("Al viento").

Fue una tarde inolvidable; ¡me encanta y me hace sentirme vivo recordarla! No me fue necesario conocer la lengua de aquel muchacho de Xátiva; los acordes de su guitarra y sus palabras –más que palabras gritos y sentimientos de realismo y de esperanza, resonaron en mi sensibilidad como si estuvieran construidas con una lengua universal y familiar; pequeñas, no grandes palabras que me fueron desvelando una identidad y unas ganas de vivir que me resultaban, a la vez, extrañas y apasionadamente excitantes: som, terra, serem, a colps, vida, mort, fe, cel, mar, nit, pau, vent, cor, mans,  ulls, llum, déu, món,  al vent, al vent, al vent... Aquella tarde, ya de anochecida, un revuelo de sentimientos me hizo descubrir lo que doce años después me verbalizaría Rosa León, en su primer LP "Al alba", cantando al poeta jerezano Carlos Álvarez:

Carlos Álvarez y Rosa León.
«Alguna vez a todos, a mi mismo,
nos ha crecido un árbol en las manos,
o un mar sobre la frente,
o la esperanza como alfombra extendida,
a nuestro paso.
al encontrar un verso entre la hierba».
("Alguna vez").

Así fue mi primer encuentro con aquello que, poco tiempo después, empezaría a llamarse la "nueva canción", y que para mí, desde aquel día, se convirtió en una especie de lenguaje del alma que, como dice Elisa Serna, siempre ha tenido el poder de rescatarme lo oculto y de romper la coraza que a veces yo mismo me fabrico para poder sobrevivir; "mi puente, mi ventana abierta a los demás y mi amuleto para conectar con el mundo".

Antton Valverde.
«Herri-kantuen aide artean
ikusi nuen mundua;
ipuiak ziren edo kondaira
edo-ta frutu santua.
Haien oihartzun eraginzalez
erein zidaten barrua.
Geroztik erne ta hazi zitzaidan
lore gorri bat ariman;
hemen daramat, hemen bizi-dut
ertetzen zaidan kantuan;
gerrako garrak etzuten erre
zelai kiskarratuetan,
izotzak arren gordinik dago
ondoko giro nahastuan;
gogorragoa giroa eta
gorriagoa orduan!».
(«Euskal kantuen mezua». Antton Valverde).

«Aprendí a ver el mundo /  a través de las canciones del pueblo... / sembraron mi espíritu / de sus ecos sugerentes. / Desde entonces brotó y creció / una roja flor en mi alma; / aquí la llevo, aquí me vive / en la canción que sale de mi garganta. / Pese a todo y a la helada, pervive lozana / en un medio brutal y enrarecido / y cuando más duro y más cruel es el ámbito, / más bella se vuelve». (Antton Valverde. "Una vieja canción", 1975).

ARTE Y CANCIÓN: "BALADA DE TOLITO" CON JOAQUÍN SABINA Y ALFREDO GONZÁLEZ

Una de mis actividades que más añoro y que me gustaría retomar algún día es el diseño y la realización de exposiciones relacionadas con la ...