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jueves, 11 de octubre de 2012

VICTOR JARA IV - DENUNCIA Y SOLIDARIDAD

Víctor Jara.

En este cuarto "cuelgue" dedicado a VÍCTOR JARA, voy realizar una aproximación global al contenido temático de su obra.

El análisis de los contenidos poéticos desarrollados por Víctor Jara en sus canciones nos revela, con toda claridad, dos perspectivas de su personalidad y de su pensamiento bien diferenciadas y, a la vez, complementarias.

Por una parte, su extraordinaria sensibilidad ante los problemas sociales, y, en particular, frente a la violencia, la injusticia y la pobreza; realidades que siempre le quebraron el alma, que le provocaron una profunda indignación, y que sintió la necesidad de expresar y de denunciar con un lenguaje claro y directo.

Por otra parte, en todo su cancionero se respira también un profundo humanismo, fundamentado sobre cuatro valores básicos en los que él siempre creyó y por los que arriesgó su vida: el amor, la libertad, la solidaridad y, sobre todo, la esperanza.

Respecto al reflejo y a la denuncia de los problemas sociales vividos por el pueblo chileno, en la obra de Víctor encontramos un numeroso grupo de canciones que podrían agruparse en los siguientes interrogantes y afirmaciones expresadas en su canción "Somos pájaros libres" y en el último poema que escribió antes de ser asesinado la tarde del 15 de septiembre de 1973; poema titulado "Somos cinco mil". (La canción mencionada podemos escucharla interpretada por el grupo Quilapayún en el siguiente video; y, a continación, en el segundo video, podemos escuchar igualmente el poema de Víctor "Somos cinco mil"). 




«¿Cuántos caminos recorre
el hombre sin descansar?
Y se muere en el camino
sin hallar la libertad.

¿Cuántas veces en la noche
el soldado llorará?
Debe cumplir el mandato,
le enseñaron a matar.

¿Hasta cuándo la pobreza
se tiene que soportar?
El hambre es un pozo oscuro,
tan profundo como el mar.

Yo no soy aquel que soy,
yo soy aquel que será.
Si tengo las manos sucias
el viento las limpiará».

«¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! 
Llevan a cabo sus planes con precisión artera 
Sin importarles nada. 
La sangre para ellos son medallas. 
La matanza es acto de heroismo 
¿ Es este el mundo que creaste, dios mío?». 

En ese sentido crítico y sensible frente a los problemas sociales que afectan dura y dolorosamente a los seres humanos cabría mencionar canciones como "Luchín", "Pepe Mendigo", "Canción del minero", "Canción del soldado", "La bala", "Vientos del pueblo", o "Quién mató a Carmencita"; canción, esta última, compuesta por Víctor en 1969 abordando una realidad que sigue estando de plena actualidad.


«Con su mejor vestido bien planchado, iba
temblando de ansiedad sus lágrimas corrían
a los lejos gemidos de perros y de bocinas
el parque estaba oscuro y la ciudad dormía.

Apenas quince años y su vida marchita
el hogar la aplastaba y el colegio aburría
en pasillos de radios su corazón latía
deslumbrando sus ojos los ídolos del día.

Los fríos traficantes de sueños en revistas
que de la juventud engordan y profitan
torcieron sus anhelos y le dieron mentiras
la dicha embotellada, amor y fantasía.

Apenas quince años y su vida marchita...
Huyó, Carmencita murió
en sus sienes la rosa sangró
partió a encontrar su ultima ilusión.

La muchacha ignoraba que la envenenarían
que toda aquella fábula no le pertenecía,
conocer ese mundo de marihuana y piscina
con Braniff International viajar a la alegría.

Su mundo era aquél, aquél del barrio Pila
de calles aplastadas, llenas de griterías
su casa estrecha y baja, ayudar la cocina
mientras agonizaba otros se enriquecían.

Los diarios comentaron: causa desconocida...».


Víctor Jara.
Frente a canciones de denuncia, como las anteriores, que proyectan la realidad cruel y dolorosa de la violencia y de la injusticia, Víctor, en un gesto solidario y, a la vez, revolucionario, alzó también su voz para proclamar su derecho a la esperanza; derecho que todos los seres humanos compartimos y al que nunca, y por nada, deberíamos renunciar.

En torno a esta visión y actitud profundamente esperanzada que Víctor poseía, girará el "cuelgue" de mañana.

VICTOR JARA III - EL VUELO DE UN CANTO QUE FUE –Y SIGUE SIENDO– PURA LIBERTAD Y SENSIBILIDAD.



A mediados de 1963, Víctor Jara decidió separarse del Conjunto Cuncumún para empezar a cantar en solitario.

Dejando a un lado su intensa actividad como director teatral –actividad que siempre compaginó con la música–, a partir de 1963 Víctor desarrolló una rápida y exitosa carrera como compositor y como intérprete en solitario, al tiempo que colaboraba, por ejemplo, con los grupos Quilapayún –del que fue director artístico de 1966 a 1969– o Inti-Illimani.

Ese mismo año, 1963, fundó y dirigió la Academia de Folclore de la Casa de la Cultura de Nuñoa, en la que, con la ayuda de un grupo de alumnos, recopiló y recreó danzas y cantos tradicionales de todo el país; actividad similar a la que ya había emprendido antes su gran maestra Violeta Parra.

En 1965, Víctor grabó y publicó su primer disco en solitario, un single con dos canciones. "La cocinerita" y "El cigarrito", al que le sucedió un segundo single, publicado en 1966, con los temas "La beata" y "Paloma quiero contarte", canción de la que ya hablamos en el cuelgue anterior. 

En el siguiente video podemos escuchar dos versiones de la canción "La beata", rescatada del folclore popular. La primera versión está tomada del single grabado en 1966, y la segunda del LP "Canto por travesura" editado en 1973.


«Estaba la beata un día
enferma del mar de amor
el que tenía la culpa,
era el fraile confesor.

Chiribiribiribiri,
chiribiribiribón
a la beata le gustaba
con el fraile la cuestión.

No quería que le pusieran
zapato ni zapatón,
sino las sandalias viejas
del fraile confesor.

No quería que le pusieran
mortaja ni mortajón,
sino la sotana vieja
del fraile confesor.

No quería que la velaran
con vela ni con velón
sino con la vela corta
del fraile confesor».

Al año siguiente apareció su primer LP, titulado, sencillamente, "Víctor Jara" (Demon-Arena, 1967), disco que se reeditó más tarde con el nombre de "Canto a lo humano".

LP: "Víctor Jara" (1967)

A aquel primer LP lo sucedieron los siguientes: "Víctor Jara" (EMI-Odeón, 1967) –con la colaboración de Sergio Ortega y el grupo Quilapayún–, "Canciones folclóricas de América" (EMI-Odeón, 1968) y "Pongo en tus manos abiertas" (DICAP, 1969) –ambos con el acompañamiento de Quilapayún–. "Canto libre" (EMI-Odeón, 1970) –con Patricio Castillo e Inti-Illimani–, "El derecho de vivir en paz" (DICAP, 1971), "La población" (DICAP, 1972) y "Canto por travesura" (DICAP, 1973).


En España, la discografía de Víctor Jara pudo empezar a editarse un año después de su muerte; lo hizo la compañía discográfica Movieplay, dentro del sello GONG, adaptando la edición de cada disco a las posibilidades que permitía la censura ejercida durante los últimos años de la dictadura e, incluso, en los primeros años de la transición democrática.

El primer LP de Víctor editado por Movieplay se publicó en 1974 con el título de "Te recuerdo Amanda"; disco que correspondía al que apareció en Chile con el nombre de "Pongo en tus manos abiertas", pero en el que se habían suprimido algunas canciones que estaban prohibidas, y se había cambiado la cubierta por la que se utilizó en Chile para el disco "El derecho de vivir en paz".

Cubierta del primer disco de Víctor Jara editado
en España: "Te recuerdo Amanda" (1974).

A continuación, vieron la luz "La población" (1976), "El derecho de vivir en paz" (1977), "Canto libre" (1978), "Canto por travesura" (1978) –editado con una divertida cubierta dedicada a la canción "La beata"–, "Canto a lo humano" (1979) –reedición del primer disco grabado por Víctor en 1966–, y "Desde Lonquén hasta siempre" (1980), disco que correspondía al titulado "Víctor Jara" grabado por EMI-Odeón en 1967.

Edición española del LP: "Canto por travesura" (1978)

Tras la muerte de Víctor, apareció un disco que recogía algunas de sus últimas canciones que no habían sido editadas. Este disco en Gran Bretaña se tituló "Manifiesto" (1974); en Francia, "Presente" (1974); y en España, "Canciones póstumas" (1975).

La discografía de Víctor Jara se completa con dos grandes obras grabadas en directo: "En México" –publicada en 1996– y "Víctor Jara habla y canta en vivo en La Habana. Cuba" –grabado en 1972.

En el disco grabado en México podemos encontrar una hermosa curiosidad, Víctor canta una canción que es de Chicho Sánchez Ferlosio, pero que en aquel momento se consideraba como una canción anónima surgida durante la Guerra Civil Española; se trata de la canción "Que la tortilla se vuelva" (o "La hierba de los caminos"). Esa canción podemos escucharla en el siguiente video:


«La hierba de los caminos
la pisan los caminantes
y a la mujer del obrero
la pisan cuatro tunantes
de esos que tienen dinero.

Qué culpa tiene el tomate
que está tranquilo en la mata
y viene un hijo de puta
y lo mete en una lata
y lo manda pa’ Caracas.

Los señores de la mina
han comprado una romana
para pesar el dinero
que toditas las semanas
le roban al pobre obrero.

(Qué culpa que tiene el cobre
que está tranquilo en la mina
si viene un yanqui ladrón
y lo mete en un vagón
y lo manda a Nueva York.)*

Cuándo querrá el Dios del cielo
que la tortilla se vuelva
que los pobres coman pan
y los ricos mierda, mierda».

* Estrofa añadida por Rolando Alarcón

miércoles, 10 de octubre de 2012

VÍCTOR JARA II - PASION POR EL FOLCLORE E INICIOS MUSICALES CON EL "CONJUNTO CUNCUMÉN"

Víctor Jara.

En 1950, VÍCTOR JARA, tras la muerte de su madre, ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo, situado a 18 kilómetros al sur de Santiago. «Para mi –dijo el propio Víctor– fue una decisión muy importante ingresar en el seminario. Al pensarlo ahora, desde una perspectiva más madura, creo que lo hice por razones íntimas y emocionales, por la soledad y la desesperación de un mundo que hasta entonces había sido sólido y perdurable, simbolizado por mi hogar y por el amor de mi madre. Yo ya estaba relacionado con la Iglesia, y en aquel momento busqué refugio en ella. Entonces pensaba que ese refugio me guiaría hacia otros valores y me ayudaría a encontrar un amor diferente y más profundo que quizá compensaría la ausencia del amor humano. Creía que hallaría ese amor en la religión dedicándome al sacerdocio». (Testimonio recogido por José Manuel García en su libro "Como una historia. Guía para escuchar a Víctor Jara", 2000).

Pero no, aquél no era el camino que buscaba Víctor Jara para poder canalizar sus inquietudes sociales y para desarrollar su sensibilidad artística, motivo por el que, dos años más tarde, decidió abandonar el seminario, cumplir con el servicio militar obligatorio e ingresar en el coro de la Universidad de Chile como tenor, actividad que compaginó con algunos viajes al norte del país para investigar y recoger diversas manifestaciones de la música y el canto popular.

En 1955, Víctor sintió necesidad de completar sus inquietudes y su formación artística compaginando la música y el canto con la expresión dramática y la danza; con ese fin, ingresó en la compañía de mimos de Enrique Noisvander, y, posteriormente, en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, donde –entre 1956 y 1961–, estudió actuación y dirección teatral.

Durante aquellos años, conoció a Violeta Parra, a Margot Loyola –una de las más importantes folcloristas e investigadoras de la música popular chilena–, a Gabriela Pizarro –que junto con Violeta y Margot integraron una extraordinaria trilogía de cantoras, investigadoras y apasionadas difusoras de la tradición folclórica chilena–, a Héctor Pavez y a los miembros del Conjunto Cuncumén, surgido en febrero de 1955, a partir de los cursos de folclore que dirigía Margot Loyola en la Escuela de Verano de la Universidad de Chile.


Víctor, poco tiempo después del nacimiento de Cuncumén –integrado inicialmente por Nelly Bustamante, Helia Fuentes, Silvia Urbina, Alejandro Reyes, Juan Collao, Jaime Rojas y Rolando Alarcón–, empezó a colaborar con el grupo tocando la guitarra y como voz solista; colaboración que se tradujo, por ejemplo en la grabación del disco de Cuncumén "El folklore de Chile. Vol. V" (EMI, 1957), en el que Víctor interpretó la canción "Se me ha escapado un suspiro", recogida en la región de Nuble.

Más tarde, aconsejado por Violeta Parra decidió centrarse en la música y se integró plenamente en el grupo Cuncumén, con el que grabó, en 1958, el álbum "Villancicos chilenos", y, en 1960, el titulado "150 años de historia y de música chilena", LP en el que se incluyó el tema "La paloma", primera tonada compuesta por Víctor Jara.


Conjunto Cuncumén.

A aquellos discos los siguieron "Folklore por el Conjunto Cuncumén" (1961) o "El folklore de Chile IX" (1962), último trabajo registrado con el grupo, que incluía tres hermosas canciones de Víctor: "Canción del minero", "Acurrucadita te estoy mirando" y "Paloma quiero contarte".


«Paloma quiero contarte
que estoy solo,
que te quiero.
Que la vida se me acaba
porque te tengo tan lejos,
palomita verte quiero.

Lloro con cada recuerdo
a pesar que me contengo.
Lloro con rabia pa' fuera
pero muy hondo pa' dentro,
palomita verte quiero.

Como tronco de nogal
como la piedra del cerro
el hombre puede ser hombre
cuando camina derecho,
palomita verte quiero.

Cómo quitarme del alma
lo que me dejaron negro,
siempre estar vuelto hacia afuera
para cuidarse por dentro,
palomita verte quiero».

martes, 9 de octubre de 2012

VICTOR JARA I - INFANCIA Y SENSIBILIDAD

Víctor Jara.

Víctor nació en Chillán, provincia de Ñuble, el 28 de septiembre de 1932. Sus padres, Manuel y Amanda, eran campesinos. Manuel trabajaba en las labores propias del campo intentando obtener algún rendimiento de una parcela que había alquilado para poder sobrevivir, y Amanda, de origen mapuche, ayudaba a su marido y cuidaba de sus seis hijos, entre los que Víctor ocupaba el cuarto lugar.

Cuando nació el último de los hijos, la familia se trasladó a Lonquén, localidad próxima a Santiago. 

Permitirme hacer aquí un paréntesis para escuchar la canción titulada precisamente "Lonquén", creada por la compositora y cantante chilena Francesca Ancarola evocando la infancia de Víctor en la escuela de Lonquén. 


«En una escuela de Lonquén
sin bancos y sin ventanas
un niño aprende con ganas
los números del uno al cien,
la madre siempre el sostén
fue cantora y cocinera
con ella la vez primera
en escuchar la tonada
Amanda como si nada
va cantando la quimera.
Se le ha escapado un suspiro
entre el murmullo del agua
canto que cuando se fragua
brota por ancho camino».


Poco tiempo después, María –la hermana mayor de Victor– sufrió un grave accidente y fue ingresada, durante un año, en un hospital de Santiago, motivo por el que, para estar lo más cerca posible de ella, Amanda decidió irse a vivir, con toda la familia a la población de Los Nogales, uno de los suburbios de la capital. Allí se puso a trabajar en un negocio de comidas próximo al mercado.

«Era un lugar gris y deprimente –comenta Joan Jara, viuda de Víctor, refiriéndose a Los Nogales– ; caluroso y polvoriento en verano [...]. Aquella fue la primera experiencia urbana de Víctor. Apiñados en una sola habitación, durmiendo juntos en colchones sobre el suelo, los chicos se sentían en un medio hostil. Después de la calma campestre, los ruidos, la mugre y la falta de intimidad eran insoportables». (Texto recogido por José Manuel García en el libro "Como una historia. Guía para escuchar a Víctor Jara", 2000).

En Los Nogales, Víctor hizo buenos amigos. Uno de ellos, Julio Morgado, lo recuerda: «Creamos un grupo de amigos entre los que íbamos juntos al colegio o vivíamos por allí. Pasábamos el rato en la cancha de fútbol o nos reuníamos en alguna plaza. A Víctor ya le gustaba mucho cantar. A veces decía: "Chiquillos, ¿les canto?", y tomaba el palo de una escoba, haciendo ver que era una guitarra, y se ponía a cantar canciones de Lucho Gatica o cuecas del folclore chileno". (Omar Jurado y Juan Miguel Morales. "Víctor Jara. Te recueda Chile", 2003).

Monumento a Víctor Jara.

Aquella afición a cantar la había heredado Víctor, sin duda, de su madre. «Recuerdo –narra Juan Pinto, cuñado de Víctor– que la señora Amanda cantaba muy lindo. Solía cantar en las reuniones familiares. Tenía una voz muy suave». Por otra parte Víctor conocía a Omar Pulgar, un muchacho que vivía dos casas más abajo de la suya y que tocaba muy bien la guitarra; él fue su maestro: «A veces –sigue recordando Juan Pinto–, cuando yo llegaba en las tardes de trabajar, me lo encontraba tocando alguna melodía, yo no podía distinguir cuál de los dos era el que tocaba. El Tito, como le llamábamos a Víctor, tocaba muy lindo la guitarra; tocaba preciosa la música popular». (Omar Jurado y Juan Miguel Morales. "Víctor Jara. Te recueda Chile", 2003).

Durante aquellos años, Víctor se incorporó a un grupo de Acción Católica que solía reunirse en una iglesia del barrio, experiencia que le sirvió para desarrollar una gran sensibilidad religiosa fundamentada en los valores evangélicos que poco a poco fue descubriendo; valores y sensibilidad en torno a los que, años después, surgiría, por toda Latinoamérica, la "teología de la liberación", tan lamentable e injustamente perseguida y condenada por el conservadurismo eclesial y por los gobiernos reaccionarios.

A Víctor, el despertar de esa sensibilidad religiosa le sirvió para sentar las bases del compromiso social y político sobre el que, a partir de entonces, fundamentó su vida y su obra. Prueba de ello, y valga como ejemplo, fue su canción "Plegaria de un labrador" –creada en colaboración con Patricio Castillo–, que llegó a convertirse –tanto en América como en España– en un auténtico himno solidario y revolucionario; una canción en la que, basándose e inspirándose en el "padrenuestro" católico, formuló una hermosa invocación al trabajo y a la solidaridad del campesinado frente a la injusticia.


«Levántate y mira la montaña
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.

Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.

Líbranos de aquel que nos domina en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia e igualdad.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.

Hágase por fin tu voluntad aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor al combatir.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.

Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen. Amén. Amén».

lunes, 8 de octubre de 2012

VICTOR JARA - TERCERA INTRODUCCIÓN: "MÁS PIROPITOS BUENOS Y HOMENAJES ENTRAÑABLES"

Víctor Jara.

En este tercer "cuelgue" que voy a dedicarle a VÍCTOR JARA –"tercera introducción"– voy a limitarme a seguir ofreciendo canciones que han sido dedicadas a él, a su obra y a su memoria, y que, e realidad, son como un conjunto de "piropitos buenos" y de homenajes entrañables, con los que me siento plenamente identificado.

... Y para empezar vamos a leer y a escuchar
a ISABEL PARRA en su canción titulada "Como una historia",
precioso tema dedicada a Víctor, de quien decía Violeta
"que hacía hablar a la guitarra".


«Son años pasados presentes en mí,
era allá en Santiago y te conocí.
Sería en el parque, yo creo que sí,
dieciocho en septiembre te veo venir.

Con paso seguro traes el color
y el campo de Chile te llena la voz.
Estudiante quieres hacer lo mejor,
tu chaqueta humilde sabe del dolor

del que llega un día de verdes montañas
y habita la pieza de una casa extraña,
no recuerdo el nombre de la población.
Con tu risa franca me siento mejor.

Será en los momentos de todo buscar
que el teatro alimenta tu sed de crear.
El canto del pueblo, la vida, el amor,
orillando el río se rompe mi voz.

Escenario humilde donde el Cuncumén
sabe que ha encontrado al fin su clavel,
cantando tonadas que saben querer
bailando la cueca hoy te vuelvo a ver.

Decía la Viola que Víctor hacía
hablar la guitarra, brotar poesía,
cantando a lo humano con el guitarrón
era joven sabio del verso mayor.

El tiempo nos pasa, nos llena de amor,
la bella Joanita te dio el corazón.
Será con tus hijas, será con Amanda
que cambie tu vida, que encuentres la calma.

Un día decides, será aquí en la Peña,
que ponga mi canto junto a mi bandera.
Son años de lucha, son años de hacer,
la patria que espera volver a nacer.

No sé cómo puedes cambiar de lugar
con tanta paciencia, tanto trabajar,
oír a los otros, cantar y enseñar,
tomarte un tecito junto a los demás.

Quien a tu guitarra le vio su razón
mordió las raíces de Nueva Canción.
Cuando el pueblo dijo canción combatiente,
te cantaba entonces, te cantará siempre.

De nuevo es septiembre, dolor que se siente,
es de madrugada, te espera la muerte.
No habrá más consuelo para este dolor.
No habrá nunca olvido por lo que pasó».

La segunda canción que os propongo escuchar se titula "A Víctor",
es de OTILIO GALÍNDEZ y ROBERTO TODD,
y en el siguiente video la interpreta MERCEDES SOSA.


«No puede borrarse el canto
con sangre del buen cantor
después que ha silbado el aire
los tonos de su canción.

Los pájaros llevan notas
a casa del trovador;
tendrán que matar el viento
que dice lucha y amor.

Tendrán que callar el río,
tendrán que secar el mar
que inspiran y dan al hombre
motivos para cantar.

No puede borrarse el canto
con sangre del buen cantor,
tendrán que matar el viento
que dice lucha y amor.

Tendrán que callar el río,
tendrán que secar el mar
que inspiran y dan al hombre
motivos para cantar.

Tendrán que parar la lluvia,
tendrán que apagar el sol,
tendrán que matar el canto
para que olviden tu voz».

MERCEDES SOSA, junto con RICARDO FLECHA, nos ofrecen 
a continuación una tercera canción dedicada a VÍCTOR JARA; 
se trata de la canción titulada "Victor libre"
compuesta por MANECO GALEANO y CARLOS NOGUERA.


«Dónde quedó tu mirada limpia,
sonrisa abierta en la noche,
alas de gaviota y puñal.

Chile llora tu canto inmolado,
de Víctor Libre es la luz,
de Patria y Jara la voz.

Piedra, pasión, plegaria,
arrullo araucano,
libre ha nacido el sol
después de morir.

Un río de luna baña tu rostro
de poesía y vergüenza
que es desafío al traidor.

Soplan los cuatro vientos,
valientes jinetes de la victoria
esclarecedora y final».

Os propongo escuchar ahora este otro tema titulado
"Canción a Víctor", está compuesto por JORGE COULÓN y
HORACIO SALINAS, y lo interpreta el grupo INTI ILLIMANI.


«Trigo y maíz era tu voz,
mano de sembrador,
alma de cobre, pan y carbón,
hijo del tiempo y del sol.

Tu canto fue flor de metal
grito de multitud,
arma en el puño trabajador,
viento del norte y del sur.

Caíste allí junto a otros mil
cuando nació el dolor,
hoz y martillo tu corazón
rojo de vida se abrió.

El pueblo así te regará
en un jardín de luz,
serás clarín de lucha y amor
¡Canto de Chile serás!»

Y por último, siguiendo con el grupo chileno INTI ILLIMANI,
 vamos a escuchar la canción titulada "Canto de las estrellas",
tema dedicado a Víctor compuesto por
MOISÉS CHAPARRO y JOSÉ SEVES:


«No me alcanza la razón
ni el amor, ni la palabra,
mis manos que ahora labran
en este instrumento un son.
Si no alcanza mi visión
y nunca me ha de alcanzar
pa' poder interpretar
el pensar de Víctor Jara,
quien dijera en su plegaria
yo no canto por cantar.

Cómo se escuchan tus sones
con tonos de consecuencia,
de verdad y de paciencia
de pensar sin más presiones,
no canto por ilusiones
dijo delante de Dios,
ni canto porque entre dos
sea el camino menos largo,
no canto ni por encargo
ni por tener buena voz.

Cantó porque el sentimiento,
cantó porque la amistad,
cantó por la realidad,
cantó por el sufrimiento,
cantó porque su talento
en la música desgarra
cantó porque las amarras
se soltarán de la gente,
se le oyó decir ausente
cantó porque la guitarra.

Tu vida encaminada
por un ideal diferente,
por estar entre la gente,
a la muerte llevada.
Y no puedo ser librada
de la fuerza y la opresión,
que apretado el corazón,
tu canto hoy día se aferra
porqué cantarle a la tierra
tiene sentido y razón.

Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón».

domingo, 7 de octubre de 2012

FOTOGRAFÍAS DE JUAN MIGUEL MORALES. SOLUCIÓN AL CANTIJUEGO DE ESTA MAÑANA.

En este "cuelgue" podemos contemplar las fotografías de JUAN MIGUEL MORALES con las que monté esta mañana el "cantijuego" «OH! ¿QUIÉN SERÁ? ¿QUIÉN SERÁ?»... Como podréis comprobar su trabajo es magnífico. (Permitirme que repita una vez más que me siento muy orgulloso de ser su amigo y de poder tenerlo "cerquita" el próximo día 16 en "Las noches de la UNED").



CANTIJUEGO: «OH!, ¿QUIÉN SERÁ? ¿QUIÉN SERÁ?»

Tengo un gran amigo que el próximo día 16, en "Las noches de la UNED", va a ser otro de los grandísimos regalos que voy a recibir; entrañables regalos –con cuerpo y alma– por los que me siento inmensamente agradecido. En este caso se trata de JUAN MIGUEL MORALES, uno de los jóvenes fotógrafos más valiosos que tenemos en nuestro país.

Juan Miguel Morales. (Fotografía de Alain Gutiérrez).

Juan Miguel se ha especializado, de alguna forma, en captar los rostros y el quehacer artístico de muchos de los grandes "cantautores" de nuestro país y de los países hermanos latinoamericanos; trabajo por el que cariñosamente se le conoce como el "fotógrafo de los cantautores".

Pues bien, Juan Miguel, se desplazará a Madrid, desde Barcelona –donde vive y trabaja– para realizar un detallado reportaje fotográfico de la fiesta-concierto que vamos a celebrar en la Sala Galileo; reportaje que generosamente va a "regalarme" –otro regalo– para colgarlo posteriormente aquí donde CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

¡Gracias JUAN MIGUEL MORALES!... Y ahora permíteme que te dedique el siguiente "cantijuego"... ¡VA POR TI!

Seguidamente aparecen 20 imágenes, son 20 fragmentos de 20 retratos de "cantautores" creados por Juan Miguel.

El "cantijuego", que en realidad no es demasiado difícil, consiste en identificar y decir el nombre de los "cantautores" o "cantautoras" que aparecen en las imágenes... 

... Y como siempre, "cantijugamos" en el apartado de "comentarios".





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Hoy voy a compartir un texto global de presentación de su identidad y de su contenido: «Esta WEB trata del encuentro, hermanamiento y fusión...