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sábado, 8 de septiembre de 2012

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». III - EL DOLOR DE LO QUE SE ABANDONA



«Colgado de un barranco
duerme mi pueblo blanco
bajo un cielo que, a fuerza
de no ver nunca el mar,
se olvidó de llorar.
Por sus callejas de polvo y piedra
por no pasar, ni pasó la guerra.
Sólo el olvido...
camina lento bordeando la cañada
donde no crece una flor
ni trashuma un pastor.
El sacristán ha visto
hacerse viejo al cura.
El cura ha visto al cabo
y el cabo al sacristán.
Y mi pueblo después
vio morir a los tres...
Y me pregunto por qué nacerá gente
si nacer o morir es indiferente.
De la siega a la siembra
se vive en la taberna.
Las comadres murmuran
su historia en el umbral
de sus casas de cal.
Y las muchachas hacen bolillos
buscando, ocultas tras los visillos,
a ese hombre joven
que, noche a noche, forjaron en su mente.
Fuerte pa' ser su señor.
Tierno para el amor...
Ellas sueñan con él,
y él con irse muy lejos
de su pueblo. Y los viejos
sueñan morirse en paz,
y morir por morir,
quieren morirse al sol.
La boca abierta al calor, como lagartos.
Medio ocultos tras un sombrero de esparto.
Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.
Toma tu mula, tu hembra y tu arreo.
Sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna.
Tal vez mañana sonría la fortuna.
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.
Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...
Pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio»
("Pueblo blanco" Joan Manuel Serrat).



Tras la marcha, a veces masiva, de los emigrantes, se perfila otra de las dimensiones claves de este drama social: tierras y pueblos abandonados y solitarios..., casas cerradas y vacías..., madres que pierden a sus hijos..., niños de miradas tristes..., ancianos y mujeres que se ven obligadas a trabajar duramente..., y, en general, la dolorosa ausencia de los seres queridos.

«Pueblos medio vacíos 
gente güena como el pan
poca leña en el fuego 
mucha tierra abandoná.
Volando chía un grajo 
y una perra echa a ladrar
alguna puerta s'abre 
y otras se quean cerrás.
Ay la penita que me da 
en viendo los ancianos 
con la espina tronchá».
(“La contraviesa”. Carlos Cano)


«De cien vecinos que éramos
ya solo quedamos dos;
Don Florencio, que es el amo
y un seguro servidor.
Don Florencio vive en Huesca
aquí solo quedo yo,
con una cabra méchales
una gaita y un tambor.
Un día cojo la cabra
la trompeta y el tambor
y me voy a Zaragoza
y que pregone el patrón».
(“Meditaciones de Severino el Sordo. José Antonio Labordeta)


«Galicia, sin hombres quedas
que te puedan trabajar.
Tienes, en cambio, huérfanos y huérfanas,
y campos de soledad,
y padres que no tienen hijos
e hijos que no tienen padres.
Y tienes corazones que sufren
largas ausencias mortales,
viudas de vivos y muertos
que nadie consolará».
(“Para la Habana”. Amancio Prada / Rosalía de Castro)

«Galicia, sin homes quedas / que te poidan traballar. / Tés, en cambio, orfos e orfas / e campos de soledad, / e nais que non teñen fillos / e fillos que non tén pais. / E tés corazóns que sufren / longas ausencias mortás, / viudas de vivos e mortos / que ninguén consolará. / Viudas de vivos e morto / que ninguén consolará». (“Pra Habana”. Rosalía de Castro).

En el marco de esta soledad y desolación provocada por la emigración se destacan, en la canción, dos personajes especialmente tiernos y sensibles:

La MADRE que queda en el pueblo envuelta en tristeza al ir contemplando como sus hijos se marchan; eterna paciente que aguarda en vano un regreso que nunca termina de hacerse realidad.


«Siempre te recuerdo vieja
sentada junto al hogar,
acariciando la lumbre,
la cadiera y el pozal.

La tristeza de tus ojos
de tanto mirar,
hijos que van hacia Francia
otros hacia la ciudad.
Miguel dice que va bueno
y parió la del Julián.
Tú te quedas con tus muertos
rezándoles sin parar,
pensando que en esta vida
sólo se puede llorar.

Siempre te recuerdo vieja
sentada frente al portal,
repasando antiguas mudas
que ya nadie se pondrá.

Al cierzo de los otoños
vas a buscar
palabras desde la Francia
o desde la ciudad.
Miguel cayó del andamio
y parió la del Julián.
Tú, tus mitos y tus penas
cubren barbecho y erial,
cubren los viejos olivos
con tu densa soledad.

Siempre te recuerdo vieja
zurciendo la eternidad
con tus palabras menudas
ocultando la verdad.

Miguel murió del andamio
y los chicos del Julián
al final de aquel verano
volvieron a la ciudad.
A ti te enterramos pobre,
como debía pasar,
al lado de tu marido,
tus padres y el sacristán,
que loco por las campanas
se desguazó ante el altar.

Siempre te recuerdo vieja
nunca te podré olvidar,
eternamente paciente,
sufriendo sin más ni más».




Y junto a la madre, la MUJER, la NOVIA o COMPAÑERA del emigrante –en los años sesenta y setenta la mayor parte de los emigrantes eran varones–; mujer triste y atormentada que lucha entre la esperanza, teñida de felicidad, la necesidad afectiva y corporal de esa presencia perdida y convertida tan sólo en distancia y recuerdos.

«El traje de pana, la casa y la huerta;
el perro y la novia los días de fiesta.
La burra y el carro y sus cuatro fanegas
y un pozo reseco era toda su hacienda.
Y el duro trabajo,
el día y la noche arañando miseria
que a nadie extrañó que aquella mañana
cerrara su casa por irse a otras tierras.

Ya nun tien quien'i cante
a esa mozina junto al balcón;
ya nun tien quien'l cante
porque'l su mozu también marchó.

En una cartera la foto de ella,
la duda y la pena son sus compañeras.
Y el agrio silbido de aquel tren tan viejo
que rompe la calma y araña el silencio.
En él se marchó
dejando su tierra bañada en sudor;
en el tren antiguo que araña el silencio
que pasa y se lleva los hombres del pueblo».
("Ya nun tien quien'l cante". Víctor Manuel San José)


«Los jornaleros se van 
pa la vendimia francesa. 
Sola queda una mujer 
con el pecho lleno pena. 
Tierna como un colorín 
en la cama se atormenta. 
No llores tanto morena... 
No puede ser, no debe ser, 
hermana mía, yo bien lo sé.
Si tos uníos y el pueblo atrevío 
decimos ¡basta! 
no habrá otra vez».
("Los jornaleros se van". Carlos Cano)



Guillermina Motta, "cantautora" catalana de extraordinaria sensibilidad, refleja esa situación de la compañera del emigrante en una de sus más hermosas canciones; canción en la que progresivamente nos va sumergiendo en ese clima en el que se desentrañan la soledad y la fidelidad, la esperanza y la desesperanza.

«Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo,
te esperare mucho tiempo,
el tiempo que haga falta...
Juan se ha marchado
una clara mañana de invierno.
El pueblo estaba en silencio,
los árboles desnudos,
las calles llenas de nieve.
Me voy, amor,
no tengo trabajo,
me voy, amor
a ganar dinero,
me voy a un país del norte,
no llores, ya volveré.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Isabel se ha encerrado en el frío rincón de la casa
y a comenzado a bordar
para el casamiento lejano
dos nombres en la seda blanca.
Adiós amor, cuando vuelvas,
adiós amor, yo estaré aquí.
Te querré como siempre,
no sufras, no, por mí.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Las flores han llegado,
también el buen tiempo,
después han venido las lluvias
y otra vez caerá la nieve.
Juan no está,
la muchacha espera
como tantas otras de los alrededores.
En el pueblo no hay trabajo
y los hombres se van marchando.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Pasan los años, poco a poco
y la esperanza va muriendo,
ninguno vuelve, Juan tampoco.
Así Isabel va envejeciendo
como tantas chicas sin amor,
soñando con un pueblo con tanto trabajo
que los hombres no tengan que irse al Norte».
("Mucho tiempo". Guillermina Motta).

«Molt temps, molt temps, molt temps, / l'esperaré molt temps, / el temps que calgui. / Molt temps, molt temps, / el temps que calgui. / En Joan ha marxat / un matí clar d'hivern. / El poble era callat / els arbres despullats / els carrers plens de neu. / Me'n vaig amor / no tinc treball, / me'n vaig amor / a fer diners, / me'n vaig al país del Nord, / no ploris que tornaré. / La Isabel s'ha quedat / a un fred racó de casa / començant a brodar / pel casament llunyà, / dos noms en seda blanca. / Adéu amor, quan tornaràs, / adéu amor, jo seré aquí. / T'estimaré com sempre, / no pateixis no per mi. / Les flors han arribat, / també el bon temps, / després han vingut les pluges / i altre cop caurà la neu. / En Joan no hi és, / la noia espera / com tantes altres pels voltants. / Al poble no hi ha feina, / els homes van marxant. / Passen els anys a poc a poc, / i l'esperança va morint / ningú no torna, en Joan tampoc. / Així la Isabel va envellint / com tantes noies sense amor. / Somiant un poble amb tanta feina / que els homes no hagin d'anar al Nord. ("Molt temps". Guillermina Motta).

viernes, 7 de septiembre de 2012

LA CLAVE 1993: «¿QUE FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»

Ultimamente siempre que se plantea el tema de la identidad de la "canción de autor", o de lo que son, o no son, los "cantautores", me viene a la memoria un programa de televisión en el que tuve el placer de participar hace casi veinte años y en el que, ya entonces, el tema era polémico y de actualidad.

Me estoy refiriendo al programa "LA CLAVE", dirigido por José Luis Balbín, que se emitió en directo, por Antena 3, el 7 de mayo de 1993.


Aquel programa, de los últimos de "LA CLAVE", José Luis lo dedicó a la "canción de autor" con el siguiente título: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»


En el programa participamos Chicho Sánchez Ferlosio, Marina Rossell, José Antonio Labordeta, José Luis Balbín, Carlos Cano, Jerónimo Granda, Javier Krahe y yo.

Durante varios años ando localizando ese programa que ahora es prácticamente imposible de conseguir, y que yo tenía perdido desde hace bastante tiempo. Esta semana por fin lo he recuperado, he vuelto a verlo, y ha sido una experiencia realmente hermosa por varios motivos.

El primero, sin duda, porque me he reencontrado con tres amigos que ya nos han dejado y que nunca olvidaré: Chicho Sánchez Ferlosio, Labordeta y Carlos Cano. Amigos que en aquella ocasión estuvieron fantásticos y que en aquel momento estaban hermosamente llenos de vida.

Chicho Sánchez Ferlosio.
José Antonio Labordeta.
Carlos Cano.

El segundo motivo por el que volver a ver aquel programa de LA CLAVE me ha resultado una experiencia muy positiva es porque efectivamente, como yo recordaba, aquel fue un programa, que duró tres horas y media, y que se planteó y se desarrolló como una defensa absoluta a la "canción de autor" en un momento en el que ya empezaban a surgir sus primeros "enterradores" tanto en la derecha y como en la izquierda española, lo cual es más grave y lamentable. 

De hecho en el programa estaban tres de los creadores que más se habían posicionado críticamente en contra de la incorporación de España en la OTAN, y, en consecuencia, en contra de la posición adoptada en ese sentido por el gobierno socialista de Felipe González: Krahe había compuesto su canción "Cuervo ingenuo", Labordeta había grabado "Desobediencia civil" y Carlos Cano, "Las murgas de Emilio el Moro" en las que decía: «Ay Felipe de la OTAN, cataflota, verigüé, llegarás a gran torero como Cervantes y Gregory Peck».

Recuerdo que antes de iniciar el programa, tuvimos una cena en la que Balbín, a partir del título que se le había ocurrido personalmente: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?», nos explicó que su objetivo –si estábamos de acuerdo– era desenmascarar precisamente a las personas que intencionadamente se planteaban y difundían esa pregunta porque en realidad la "canción de autor" les resultaba incómoda para el desarrollo de sus intereses políticos y económicos. (Es decir –para que quede claro– Balbín en aquel momento decidió liderar una clara y muy positiva reivindicación de los "cantautores").

Por supuesto todos estuvimos de acuerdo con sus planteamientos, y el desarrollo del programa fue un éxito: lo pasamos muy bien, se creó un clima muy relajado y, lo que es más importante, dejamos las cosas claras, la "canción de autor" seguía viva y más viva que nunca. Tan viva como ahora mismo.

Labordeta, Marina Rossell y Chicho Sánchez Ferlosio.

Me gustaría mucho poder colgar este programa de LA CLAVE en el blog, y tengo intención de hacerlo; es, sin duda un documento histórico que pone muchas cosas en su sitio. En cuanto tenga la autorización de Balbín y de Antena 3 lo compartiré con todos vosotros y vosotras. Dentro de poco celebro el segundo aniversario del blog y no estaría mal hacer coincidir esa fiesta con la "colgadura" del programa. ¡Lo intentaré!

Una última curiosidad, dada la emoción y la calidad que tuvo aquel encuentro televisivo, se nos permitió estar en antena, ya fuera del horario oficial, casi una hora. Hubo un momento en que apareció por allí una guitarra no prevista –¡os lo aseguro!, creo que fue la de Chicho– y se montó un precioso e improvisado recital que fue sencillamente genial. A continuación os dejo algunas imágenes de aquel momento que yo mismo acabo de fotografiar en la pantalla de mi ordenador. Disculpar la mala calidad de estas "fotitos".

Jerónimo Granda.
Javier Krahe.
Javier Krahe.
Marina Rosell.
José Antonio Labordeta.
Chicho Sánchez Ferlosio.
Carlos Cano y José Luis Balbín.
Carlos Cano.
Y yo... ¡que no canto "na de na"!

jueves, 6 de septiembre de 2012

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». II - LA SALIDA DEL EMIGRANTE HACIA TIERRAS EXTRAÑAS

Oleo de Amalia Avia creado para la cubierta
del volumen 3 de mi libro "Veinte años de canción en España
(1963-1983) Los problemas sociales y la solidaridad"

En todos los "cuelgues" dedicados a la "emigración",
voy a incorporar canciones que han sido escritas y cantadas en gallego, 
en catalán y en euskera. Primero copiaré el texto de la canción 
en castellano y seguidamente en la lengua que corresponda.


«En una cartera la foto de ella,
la duda y la pena son sus compañeras
y el agrio silbido de aquel tren tan viejo
que rompe la calma y araña el silencio,
en él se marchó
dejando su tierra bañada en sudor,
en el tren antiguo que araña el silencio,
que pasa y que lleva los hombres del pueblo»
("Ya nun tien quien'l cante". Víctor Manuel San José).

Hoy, en este segundo "cuelgue" dedicado a la "emigración" vamos a enfocar unos primeros planos en los que se puede contemplar el momento tan doloroso que supone el abandono de la tierra y del pueblo natal para dirigirse, con tristeza y con inseguridad, hacia tierras extrañas.

Salida de una situación familiar, a la que le vinculan normalmente unos profundos lazos afectivos, para aventurarse a situaciones y realidades que les son ajenas y que les sumergen en un clima total de desconcierto. Salida, por tanto dolorosa que en cualquier caso supone una ruptura con aquello a lo que se ama.

• Ruptura con la tierra que le vio nacer, con su paisaje, con los elementos naturales que integran su habitat: su aldea, su hogar, el camposanto donde yacen sus antepasados..., el riachuelo, el molino, la higuera, la casa, el campanario..., los viejos y entrañables recuerdos de la infancia.


«Adiós ríos, adiós fuentes;
Adiós, arroyos pequeños;
Adiós, vista de mis ojos;
No se cuando nos veremos.
Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertiña que quiero tanto,
higueriñas que planté,
prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajaritos piadores,
casita de mi contento,
molino de los castañares,
noches de clara luna,
campaniñas timbradoras,
de la iglesiña del lugar,
morriñas de aquellos bosques
que yo le daba a mi amor,
caminiños entre el trigo,
¡adiós, para siempre adiós!.
¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡Dejo la casa en que nací,
dejo la aldea que conozco
por un mundo que no vi!
Dejo amigos por extraños,
dejo la vega por el mar,
dejo todo cuanto quiero...
¡Quién pudiera no dejar...!
Mas soy pobre y, ¡Ay pecado!
esta mi tierra no es mía,
que hasta le dan de prestado
el sendero que camina,
a quien nació desdichado.
Os tengo que dejar,
huertiña que tanto amé,
hogueritas de mi lar,
arbolitos que planté,
fuentiña del cabañar.
Adiós, adiós que me voy,
herbiñas del camposanto
donde enterré a mi padre,
herbiñas que besé tanto,
tierriña que os crió.
Adiós, Virgen de la Asunción,
blanca como un serafín:
te llevo en el corazón;
pídele a Dios por mí,
mi Virgen de la Asunción.
Ya se oyen lejos, lejos,
las campanas de Pomar;
para mi, ¡Ay desdichado!,
nunca más han de tocar.
Ya se oyen lejos, lejos...
Cada toque es un dolor;
me voy solo, sin consuelo...
Tierra mía, ¡adiós, adiós!
¡Adiós también, queridiña...!
¡Adiós por siempre quizás...!
Te digo adiós llorando
desde la orilla del mar:
No me olvides, queridiña,
si muero de soledad...
Tantas leguas mar adentro...
¡Mi casiña!, ¡mi hogar!».
("Adiós ríos, adiós fuentes" Rosalía de Castro / Amancio Prada).

Adiós, ríos; adiós, fontes; / adios, regatos pequenos; / adiós, vista dos meus ollos, / non sei canto nos veremos. / Miña terra, miña terra, / terra donde me eu criei, / hortiña que quero tanto / figueiriñas que prantei, / prados, ríos, arboredas, / pinares que move o vento, / paxariños piadores, / casiña do meu contento, / muíño dos castañares, / noites craras de luar, / campaniñas timbradoras / da igrexiña do lugar, / amoriñas das silveiras / que eu lle daba ao meu amor, / caminiños antre o millo, / ¡adiós, para sempre adiós! / ¡Adiós, groria! ¡Adiós, contento! / ¡Deixo a casa onde nacín, / deixo a aldea que conoso / por un mundo que non vín! / Deixo amigos por estraños, / deixo a veiga polo mar, / deixo, en fin, canto ben quero / ¡Quen pudera no o deixar! / Adiós, adiós, que me vou, / herbiñas do camposanto / donde meu pai se enterrou, / herbiña que biquei tanto, / terriña que vos criou. / Xa se oien lonxe, moi lonxe, / as campanas do Pomar; / para min, ¡ai!, coitadito, / nunca máis han de tocar. / Xa se oien lonxe, máis lonxe / Cada balada é un delor; / voume soio, sin arrimo? / Miña Terra, ¡adiós, adiós! / ¡Adiós tamén, queridiña! / ¡Adiós por sempre quizais! /Dígoche este adiós chorando / desde a beiriña do mar. / Non me olvides, queridiña, /si morro de soidás / tantas légoas mar adentro / ¡Miña casiña!, ¡meu lar! ("Adios rios, adios fontes". Rosalía de Castro).

• Ruptura con la madre símbolo del cálido cobijo, de la seguridad y de la confianza.


«Es muy doloroso abandonar la tierra querida,
dejando atrás país, madre y pueblo.
Y aunque surcando mares voy a descubrir el nuevo mundo
es ahora cuando me siento más miserable y digno de compasión.
Madre querida, corazón mío, adiós...
Pronto regresaré para consolarte.
Pero ahora, si Dios ha decidido que me aleje por los mares,
madre, ¿para qué llorar?».
("Adiós al País Vasco". Antton Valverde / José Agustín Iparraguirre)

«Lur maitea uztea da negargarria, / hemen gelditzen dira ama ta herria. / Urez noa ikustera, bai, mundu berria; / oraintxe bai naizela errukigarria. / Agur ene bihotzeko amatxo maitea. / Laster etorriko naiz, kontsola zaitea. / Jaungoikoak nahi badu ni urez joatea, / ama, zertarako da negar egitea?» (“Gazte gaztetatikan”. Jose Agustín Iparraguirre)

• Ruptura con la amada o con el amado, compañeros en la alegría y en el dolor; germen y esperanza de una familia y de un futuro que se proyectaba lleno de felicidad y de armonía.


«¡Este es, amor
mi último baile contigo...
Quisiera que tú
vinieras conmigo.
pero nuestro deseo
no puede ser satisfecho!
¡Yo también soy consciente
de que mañana partiré solo!
¡Asumamos tranquilos esta pena!
Porqué yo volveré, ¡sí!
al País Vasco.
¡Aguantemos un año!
Y entonces retornaré
para siempre a tu lado.
Este último baile
no es definitivo..
¡Yo he jurado,
y me reafirmo.
que he de vivir aquí,
en nuestra tierra
y si eso no puede realizarse,
prefiero morir una vez por todas!».
("Mi último baile". Peio Ospital eta Pantxoa Carrere / M. Pagola

«Azken dantza hau / maitia zurekin / nahi zinduzket / eraman nerekin. / Baina gaurko xedia / ezin daike betia / badakit nik ere / bihar dela joaitia / Bego pena hau / itzuliren naiz / bai berriz Euskal Herrira. / Bego urte hau / etorriko naiz / betikotz zure ondora. / Azken dantza hau / ez da sekulako. / Zin egina dut / zin egin betiko / hemen gure lurrean / Bizi behar dudala. / Eta hori ez bada / hil hotz jar nadila». (“Asken dantza”. Peio Ospital eta Pantxoa Carrere / M. Pagola).

• Ruptura con los hijos, que se desvelan y lloran ante la marcha del padre o de la madre incapaces de comprender los motivos de la partida.


«Mi hija está despierta
¿Por qué no se quiere dormir?
–Porque sé que mañana
tu hablar no voy a sentir.
Mi hija no tiene sueño.
¿Por qué no puede dormir?
–Porque sé que tu vivir, mi padre,
tu vivir no es vivir.
Mi hija está llorando.
¿Qué es lo que la hace tanto sufrir?
–El saber que en mi sueño
tú parecerás huir».
(“Nana para la víspera de emigrar”. Benedicto).

«Miña filla está desperta / ¿Por qué non quere dormir? / –Porque sei que de mañán /o teu falar non vou sentir. / Miña filla non ten sono / ¿Por qué non pode dormir? / –Porque o teu vivir, meu pai, / o teu vivir non é vivir. / Miña filla está chorando / ¿Qué é o que a fai tánto sofrir? / –O saber que no meu soño / tí parecerás fuxir». (Benedicto. “Cantar de bercé pro vispera de emigra”).

Ruptura, en síntesis, rabiosamente amarga, que José Antonio Labordeta nos transmite con una rotunda fuerza expresiva en su canción "Todos repiten lo mismo":



«Todos repiten lo mismo
cuando dicen que se marchan.
Con cuatro granos de trigo
se alimentaban.
Vivía él y la vieja
y el resto de la compaña
y al sol de los mediodías
se calentaban.

Para Navidad la oliva,
para el verano la siega,
para el otoño la siembra,
para la primavera nada.

Mula pardera y monte,
cielo, tristeza y casona,
el día que el tren se marcha
todo abandona.
Tenía viento y carreta
y recuerdos de la guerra,
barro, sol, piedra y paisaje
y un regancho de agua muerta.

Si en algún camino encuentras
gente con la casa a cuestas
no les hables de su tierra
que te mirarán con rabia.
Con rabia en la voz y el viento,
con rabia en sus palabras,
con la rabia que produce
abandonar lo que se ama».

«Abandonar lo que se ama», dolorosa e irremediable partida vivida en ocasiones con el aliento de una joven esperanza: poder llegar a encontrar un puesto de trabajo, ahorrar lo suficiente durante pocos, pero largos años, y regresar al reencuentro de lo que un día se dejó pero que permanece anhelante a la espera de ese retorno soñado.

Esperanza de regreso en ocasiones truncada ante la evidencia de un retorno imposible, evidencia que con tremenda amargura podemos encontrar reflejada en aquel poema de Fernando Brasó cantado por Adolfo Celdrán:


«Se van
ya no volverán jamás
tras la oscura niebla
que deja el pasado.
Se van
como pájaros que cambian de lugar
a buscar un nuevo nido.
Un nuevo nido.
Se van
ya no volverán jamás.
Lucharán desde afuera.
Lucharán hacia adentro.
El hombre de tierra adentro 
vive en un hoyo metido
muerto sin haber nacido,
el hombre de tierra adentro.
Se van
ya no volverán jamás
tras la oscura niebla
que deja el presente.
Se van
con el alma rota
el corazón tranquilo
y la patria muerta».

Una salida del emigrante, en cualquier caso, quebrada de dolor y de añoranza. Salida evocadora de todas aquellas grandes y pequeñas cosas que, al margen de la economía, un día dieron sentido a su existencia: experiencias, recuerdos, presencias, paisajes, ternuras... Salida en la que confluyen y se agolpan en la memoria las realidades vividas y que en un momento parecen desdibujarse en la distancia. Estallido de amor hacia una tierra que se abandona y a la que llega a necesitarse entrañablemente en la ausencia.

Carlos Cano, emigrante obligado a abandonar Granada y a las puertas ya de los montes de Francia, revienta en un canto de amor a Andalucía lleno de apasionamiento y de ternura; canto simbolizado en una carta que sintetiza y expresa todo cuanto hasta aquí he escrito en este segundo "cuelgue" sobre la "emigración":


«Amor mío, 
cuánto esfuerzo me cuesta escribir 
estas palabras.
El destino, 
el destino de un tiempo ya viejo 
nos separa.
El destino es la inercia 
de la soga que ahoga, 
la piedra que entierra y que aplasta,
de la mano que apaga la aurora 
y nunca se cansa, 
de la voz que te llama en l'a noche,
detrás de una puerta 
y te clava un momento en la duda 
de quién es uno.
Cuando falta tu luz, 
no es igual que la luz de la luna, 
el sol o la estrella,
me falto yo 
y me falta en la boca saliva, corazón 
y dientes.
Agoto la esperanza 
y la vida me lleva hacia la frontera.
Y es aquí que me veo cruzando 
los montes de Francia,
mientras lejos se queda mi tierra, 
mi gente, mi casa.
Y mis ojos con tanta amargura, 
que me avergüenzo.

No es odio esta carta, 
que es de amor que se escribe con todos, 
se vive con todos.
Yo entiendo 
este amor como un puño sensible 
que mueve montañas.
Compañera, 
que por él los de abajo sufrieron 
el papel amargo 
del que enciende la luz en la sombra
y se ve tan solo, 
cara al viento, 
al rayo y al trueno de la gran tormenta,
cara al tiempo, al cerrojo, 
al silencio y a lo que caiga.
Ahora sé que eres tú 
lo que mueve la vida del árbol en la primavera
lo que mueve la voz de los hombres 
cuando los hombres luchan y mueren.
No quiero acabar con tristeza ni hielo esta carta amarga.
Ahora sé que las nubes 
se alzan y canto este canto:
«Por mi boca ya asoman las flores 
que regó con llanto en tu vientre amoroso 
este pueblo te ha embarazado». 

Esta es la canción: 
¡un, dos! 
Ustedes tienen sol, 
grasia pa vivir, 
vino, playas y flamenco... 
... sí, mucha grasia 
pa derramarla 
por las vendimias del Roselló. 
¡Viva la grasia de Andalucía 
con pasaporte de emigración!».
("Viva la grasia". Carlos Cano)


miércoles, 5 de septiembre de 2012

MARIA ROZALEN - «CON DERECHO A...». ¡YA LLEGA, POR FIN, UNO DE LOS DISCOS MÁS ESPERADOS DEL AÑO!


¡SÍ!... ¡No lo dudéis!... ¡Es ella!... ¡MARÍA ROZALÉN!


Y tiene "nuevo disco", se titula "CON DERECHO A..." y este es su primer videoclip:



Lo primero que escribí de María, hace meses, después de escucharla cantar por primera vez, fue lo siguiente:

«MARÍA ROZALÉN: un auténtico regalo para la sensibilidad; un desbodante torbellino de alegría, de ternura y de contagiosas ganas de vivir; y, sobre todo, una oleada de buena música y de canciones extraordinariamente hermosas».

Ahora con la edición de su primer disco lo confirmo y lo subrayo... ¡Ya veréis como llevo razón!

Estas son las canciones que María ha integrado en «CON DERECHO A...»:

1 - 80 veces (Canción sobre la que ha grabado el videoclip anterior).
2 - Susurros de papel.
3 - Comiéndote a besos.
4 - Las hadas existen.
5 - Saltan chispas.
6 - Para los dos.
7 - Bajar del mundo.
8 - Alivio.
9 - Levántate.
10 - Cal y arena


Y... ¡SEGUIREMOS INFORMANDO!

... De momento toma nota: día 5 de Octubre presentación
del disco en la SALA GALILEO de Madrid.

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». I - PAISAJES, HUELLAS Y SUSPIROS


Hoy inicio una serie de "cuelgues" dedicados a la EMIGRACIÓN en cualquiera de sus manifestaciones, sean cuales sean los motivos que la provocan, y el lugar en que pueda producirse... No sé cuántos "cuelgues" serán; serán los que resulten necesarios para poder acercarnos desde la sensibilidad, y en profundidad, a este drama humano tan cruel y doloroso.

Dos son los motivos por los que me he decidido a abordar este tema:

El primero, y el más importante, manifestar mi radical solidaridad con los emigrantes –sean quienes sean, y procedan de donde procedan–; una solidaridad que deseo que se traduzca en la posibilidad de introducirnos en sus corazones, en sus almas, para percibir sus sentimientos y vincularnos afectiva y generosamente a ellos.

Pensemos que la "emigración" no es un hecho histórico del pasado ¡no!; lo fue ciertamente, pero se sigue repitiendo; sigue habiendo personas de los más diversos rincones del mundo que llegan a nuestro país buscando entre nosotros el pan, la solidaridad y la justicia; y, al mismo tiempo, sigue habiendo cada vez más ciudadanos españoles que tienen que emigrar para poder sobrevivir; ciudadanos que fotografía, por ejemplo, Alfonso del Valle"cantautor" sevillano– en la canción que seguidamente vamos a poder escuchar; canción titulada "Suspiráis de España" que está intencionadamente  relacionada con un conocido pasodoble compuesto en 1902 con el nombre de "Suspiros de España"



«Sus-pirais porque no hay nada
y por desesperación,
con la esperanza gastada
de que ya empiece a ir mejor.
La historia cuenta que antaño
tu abuelo se hubo de ir.
Quizá no hace tantos años
y se vuelve a repetir...
...y a exilios en tierra extraña
sus-pirais de España.
De esa que gana mundiales
y da a Lorcas y a Dalís
y que desde los arrabales
de Europa está a verlas venir.
La de presiones fiscales,
políticos de postín,
de vehículos oficiales
y de mucho Urdanmanguín.

A exilios en tierra extraña
sus-pirais de España.
De la del salto la rana,
el Lalalá y Eurovisión.
La del "vuelva Vd. mañana"
y la cabra de la legión.
Y de esa la del plan Marshall,
bata de cola y tambor.
Esa de siempre "a dios gracias"
y "haz de tripas corazón".
A exilios en tierra extraña
SUS-PIRAIS de España».



El segundo motivo por el que voy a escribir y publicar estos "cuelgues" sobre la "emigración" es ofrecer un testimonio práctico y directo de lo que ha sido, es y debería de ser la auténtica "canción de autor, a la que no se le puede, ni se le debe, atribuir, bajo ningún concepto, el "tópico generalizado" del "aburrimiento" y de la "politización". ¡Ojalá hubiera, en la actualidad, más expresiones artísticas y musicales de la sensibilidad, de la ternura, y con tanta sed de justicia y de solidaridad como las que vamos a poder escuchar y leer hoy, y durante los próximos días!.

El contenido de estos cuelgues voy a plantearlo tomando como referencia básica un extenso libreto que escribí y publiqué en 1988 con motivo de la edición de un triple LP titulado "España fuera de España. Canciones de Ida y Vuelta. Antología de Canciones sobre la Emigración", y una serie de programas radiofónicos que me solicitó Eduardo Sotillos siendo director de Radio Exterior.


Cubierta del libreto adjunto al triple LP
"España fuera de España. Canciones de Ida y Vuelta".


INTRODUCCIÓN

«Las canciones –dice Vázquez Montalbánson a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantaron y fotografía de los suspiros tolerados y prohibidos de una sociedad».

Paisajes, huellas y suspiros. Esto es y esto han sido siempre el auténtico canto popular y la "canción de autor"; una expresión incontenible del alma que se vuelca y que se comunica en desahogos, desgarros, esperanzas y denuncias. Expresión del gozo y de la fiesta a veces, y expresión también de la injusticia y del dolor...; y siempre, "bajo los acordes de suspiros".

Hablar, por tanto, del canto popular y de la "canción de autor" es hablar de los latidos de pueblo, es perseguir sus huellas, y es dejarse seducir, encantar y perder en sus paisajes; es, en el fondo, aproximarse a su acontecer histórico, y a su presente, desde la verdad más auténtica, más cotidiana y más profunda, o sea, desde esa verdad que se proyecta y se traduce en el lenguaje de los sentimientos.

Hoy, cuando por las razones anteriormente expuestas, me propongo fotografiar el hecho histórico y latente de la emigración me resulta imposible hacerlo sin referirme a las canciones que fueron y que son desahogo sensitivo y, en cierta medida, consuelo para los emigrantes. Canciones como la "Zamba del emigrante", escrita por Ismael y Rodolfo Serrano, e interpretada por Ismael, con Mercedes Sosa, en su disco "Sueños de un hombre despierto" (2007).



«Tengo que partir, mi corazón, 
antes que yo otros se fueron. 
Todos saben que las aves migratorias 
siempre encuentran el camino de regreso. 
Todos saben que las aves migratorias 
siempre encuentran el camino de regreso.
No llores más, mi corazón, 
que yo no busco el olvido. 
Sólo busco futuro y horizonte, 
el faro que orienta al naufrago perdido. 
Sólo busco futuro y horizonte, 
el faro que orienta al naufrago perdido.
Sube al ómnibus de Zitarrosa 
una mañana de domingo, 
aquel que nos llevaba al cerro. 
Buscarás en la ciudad dormida 
el sueño que tuvimos siendo niños. 
Buscarás en la ciudad dormida 
el sueño que tuvimos siendo niños.
Regarás bien, mi corazón, 
nuestro jardín y los recuerdos. 
Y cuando pasees por el mercado 
brindarás a mi salud con medio y medio
Y cuando pasees por el mercado 
brindarás a mi salud con medio y medio.
Volveré muy pronto, mi corazón, 
y sanará el barrio enfermo. 
Todos saben que las aves migratorias 
siempre encuentran el camino de regreso. 
Todos saben que las aves migratorias 
siempre encuentran el camino de regreso».


Canciones que han sido muy diversas y en ocasiones hasta contrapuestas. Unas que fueron toleradas y otras prohibidas. Unas escuchadas cientos de veces en las radios de la dictadura; otras coreadas –entre cerillas y mecheros encendidos– en recitales subversivos; y, felizmente, otras nacidas en libertad ya en plena democracia, como las que hemos escuchado de Alfonso del Valle o Ismael Serrano... Canciones algunas de lenguaje primario y cargadas de tópicos; y otras de alta calidad musical y poética y cargadas de rabia y de impotencia...

Pero, a fin de cuentas, todas canciones del pueblo, y en el pueblo "suspiros" –cuando las hace suyas– Suspiros que se hacen voz y sentimiento de un mismo drama que encuentra su origen en la miseria y en la impotencia de muchas personas incapaces de subsistir en su tierra natal, y abocadas de forma irremediable hacia un exilio forzado a la búsqueda, en lugares extraños, del pan, del trabajo y de la justicia que en su propia tierra les niega.





«Hasta un pueblo d'Alemania 
ha llegao el Salustiano
con más de cuarenta años 
y de profesión el campo,
pa buscarse l´habichuela 
y ahorrar algunos marcos
y que pueda la parienta 
comprar algunos marranos.

Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban.

En principio se hace dura 
sobre to la soleá,
esa gente chamullando 
no se le entiende ni atá.
Menos mal que algunas veces 
la embajada cultural
les manda al Julio iglesias 
y a un tal Manolo Escobar.

Yo no creo que el sombrero 
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban.

Y así s'acaba la historia 
del güeno del Salustiano
de tanto apencar los güesos 
otro gallo l'ha cantao.
Gallo dice que l'obrero 
de cachondeo está jarto,
si no hubiera ido a Alemania, 
no hubiera aprendido tanto.

Yo no creo que el sombrero 
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban»
("El Salustiano", de Carlos Cano.
Canción grabada en su primer LP: "A duras penas" (1975)

martes, 4 de septiembre de 2012

RESISTENCIA INQUEBRANTABLE. POR UNA REIVINDICACIÓN APASIONADA DE LA "CANCIÓN DE AUTOR"

Ayer me fue imposible silenciar la "sana envidia" que me producía el trabajo que están realizando en Italia el "Istituto Ernesto de Martino" y la discográfica "I Dischi del Sole"; una "sana envidia" que en ningún caso me resulta desmoralizante, sino todo lo contrario. Encontrarme por el mundo con proyectos como esos me sirve todavía para "ponerme las pilas" y seguir creyendo y soñando en que en nuestro país podemos emprender aventuras similares.

Amo tanto la "canción de autor" y la considero tan importante desde el punto de vista musical, poético, histórico y cultural que aquí estoy: reivindicándola apasionadamente y manifestando una "resistencia inquebrantable" frente a sus "enterradores", es decir, frente a quienes hace años decidieron, y hoy siguen decidiendo,  que eso de la "canción de autor" fue una "aburrida y politizada" manifestación del pasado que hoy por hoy no tiene ningún sentido. Hasta he escuchado y leído en estos últimos días que para algunos de los jóvenes que hoy componen y cantan sus propias canciones el calificativo de "cantautor" les resulta incluso "incómodo""degradante". Lo siento, pero no puedo entenderlo.

Y créanme mi "resistencia" ante esos posicionamientos es absolutamente desinteresada; la expreso a través de este blog al que le dedico diariamente varias horas, y que, por supuesto, no me produce mayores beneficios y gratificaciones que las que a diario me proporcionan los cientos de personas que entran en él y me leen. (Por cierto, gratificaciones que son las que alimentan y fortalecen mi "resistencia", y por las que me siento enormemente agradecido).

Mi defensa de la "canción de autor" –a la que vengo dedicándome durante muchos años, y sobre la que he escrito ya más de veinte libros– se convierte en este momento en "resistencia inquebrantable" por tres motivos que seguidamente voy a exponer:



• El primero porque considero que el propio término "canción de autor" –que en su día fue considerado como un "género musical"– está sometido a una total y absoluta confusión. Creo que es un término sobre el que hay que reflexionar y al que hay que "redefinir".

Es curioso, mientras creadores como Luis Pastor, Ismael Serrano, Marwan, Lucas, Sara López Veneros, Manuel Cuesta, Alfonso del Valle, Manu Míguez, María Rosalén o el mismísimo Iñígo Coppel, reivindican el término "cantautor"; hay otros que no es que lo rechacen –no adjudicándoselo a ellos mismos– sino que lo consideran como algo característico de otra época y que ahora, en la actualidad, es preciso negar y olvidar.  ¡Pues muy bien!... ¡Pero no estoy en absoluto de acuerdo.

• El segundo motivo que me mueve a esta "resistencia inquebrantable" es la necesidad de "recuperar la memoria contra el olvido" –confieso que es una de mis obsesiones–. Es muy importante recuperar y volver a dar a conocer la historia de nuestra canción de autor durante estos cuarenta y cinco últimos años. Y recuperarla para que no se olvide, y para que no se la juzgue desde el desconocimiento y la ignorancia.

Lo siento pero tengo que decirlo: El problema de muchos jóvenes detractores de la "canción de autor" es precisamente ese: la superficialidad, el desconocimiento y la ignorancia de lo que realmente ha sido y ha significado la "canción de autor" en nuestro país... ¿Cómo se puede habla de "aburrimiento" y "politización" pensando en Vainica Doble, Hilario Camacho, Maria del Mar Bonet, Luis Eduardo Aute, Carlos Cano, Joan Manuel Serrat, Mikel Laboa, Joan Isaac, Quintín Cabrera, Lluís Llach, Amancio Prada, Marina Rossell, etc. etc. etc.? ¡No lo entiendo! ¡Que me lo expliquen!



• Y el tercer motivo que alimenta mi "resistencia inquebrantable" es una obsesión y una urgencia que me persigue hace tiempo y que surge de la fusión de mis dos grandes pasiones profesionales: la canción y la pedagogía. 

En este caso –ya lo he dicho en otras ocasiones– la culpa de mi obsesión la tiene Don Miguel de Unamuno cuando, hace ya bastante años, me convenció de uno de los principios de su pensamiento: «El pueblo necesita –decía Don Miguelque le canten, que le rían y que le lloren, mucho más que el que le enseñen»... ¡Pues sí! ¡estoy totalmente de acuerdo con él!...; pero eso sí, el pueblo –por supuesto– necesita que le canten "bien y bueno".

Es realmente extraordinario el trabajo que en ese sentido están realizando muchos cantautores y cantautoras que a la vez trabajan profesionalmente como profesores y profesoras.

Pues bien, creo que también es urgente buscar y poner los medios para que la "canción de autor" entre en la escuela y se integre en los programas y en las programaciones educativas en las diversas áreas o ámbitos del aprendizaje. Entre esos medios, considero prioritario, desarrollar cursos de formación a profesores y profesoras, sobre la utilización de la canción en las aulas. No estaría nada mal en ese sentido, por ejemplo, recuperar técnicas de trabajo educativo en el aula tan interesantes y eficaces como el "disco-forum".

Sobre todo lo que he expuesto anteriormente pienso desarrollar mi trabajo en los próximos meses.... ¡Vamos a ver si es posible!... ¡Yo lo estoy deseando!... Y, por supuesto, seguiré luchando por ese Centro de Documentación y Difusión de la Canción de Autor  que sigo considerando imprescindible

lunes, 3 de septiembre de 2012

HOY SANA ENVIDIA Y MAÑANA RESISTENCIA INQUEBRANTABLE

Acabamos de iniciar el mes de septiembre y esto, de alguna forma, significa, que empezamos una etapa más de nuestra vida...; es decir, lo que podríamos calificar como una nueva "temporada" o un nuevo ciclo vital para seguir luchando por lo que creemos, y para seguir empujando los sueños que acariciamos sin olvidarnos, por supuesto, en ningún momento de aquello que nos canta Pablo Guerrero: «Los sueños son posibles».

Pues bien, esta nueva etapa que estamos empezando personalmente la inicio con dos ingredientes que, en realidad, me sirven para "ponerme las pilas" y tirar "pa'lante" con más fuerza que nunca. Esos dos ingredientes son: una "sana envidia" –a la que voy a referirme hoy– y una "resistencia inquebrantable" –de la que hablaré mañana–...; ¡voy a explicarme!

Del ingrediente anímico de mi "sana envidia" tiene la culpa un amigo que ama apasionadamente la "canción de autor" y, muy en particular, la canción italiana, se llama Arturo. A primeros de agosto viajó de vacaciones a Italia y a su regreso me llamó, nos vimos, hablamos y me hizo el siguiente regalo:

Ilustración: Sergio Staino.

Como podréis observar el maravilloso regalo es un CD titulado «L'ITALIA NELLE CANZONI. 150 anni di storia attraverso il canto sociale e popolare», o sea, y traduzco: «ITALIA EN LA CANCIÓN. 150 años de historia a través del canto social y popular».

Se trata de un triple CD, con un total de 86 canciones que constituye una apasionante crónica de la historia de Italia a través del canto popular y, muy en particular, del canto de resistencia o revolucionario. Ochenta y seis canciones, recogidas entre 1797 y 2001, y agrupadas en tres discos:



Hasta aquí todo bien, ¡yo encantado con el regalo!... ¡precioso!..., ¡y a disfrutar!... Pero hablando con Arturo surgió inevitablemente eso que antes llamaba mi "sana envidia".

Resulta que esta joya discográfica ha sido pensada, creada, diseñada, producida y editada por una institución italiana, con sede en Milán, llamada "ISTITUTO ERNESTO DE MARTINO", en colaboración con la discográfica, "I DISCHI DEL SOLE", vinculada al Instituto.


Instituto que lleva el nombre de Ernesto de Martino –antropólogo nacido en Nápoles, en 1908 y fallecido en Roma, en 1965– y que fue creado en Milán, en 1966, para "el conocimiento crítico de las presencias alternativas del mundo popular y proletario en la historia y en la evolución democrática italiana", y, en ese contexto, para "investigar, salvaguardar y difundir el canto social y político, tanto de tipo tradicional como de los nuevos cantos de protesta obreros y juveniles".

Ese Instituto, según me cuenta mi amigo Arturo, y he podido comprobarlo en su página web: www.iedm.it es, globalmente, una iniciativa similar al "Centro de Documentación y Difusión de la Canción de Autor" por el que vengo, y venimos luchado, durante hace ya varios años; similar fundamentalmente en lo que se refiere a la investigación, la protección y la difusión de nuestra canción popular, y, en particular, de nuestra "canción de autor" durante estos últimos cincuenta años.  

Centro de Documentación y Difusión que, aín contando con el respaldo de muchísimas personas –sobre todo del mundo de la creación–, no hemos conseguido que sea apoyado por las instituciones relacionadas con la cultura en nuestro país; a las que en el fondo –con crisis y sin crisis– les "importa un bledo" la música y el canto popular, y, por supuesto, la "canción de autor". (Me refiero sobre todo al Ministerio de Cultura y de Educación, a las correspondientes consejerías de las Comunidades Autónomas, a las Universidades, a la Sociedad General de Autores, a las Concejalías de Cultura de los Ayuntamientos, etc. etc.)

Comprenderéis que ante esa realidad, y –por comparación– ante el magnífico trabajo que está desarrollando el "Istituto Ernesto de Martino", en Italia, me asalte una "sana envidia", pero "envidia", a fin de cuentas. Envidia "sana", e indignación –ya no tan sana–, al constatar como aquello que aquí estamos proponiendo, en lo que estamos trabajando, y por lo que estamos luchando, ya se esté realizando, desde hace años, con apoyos, organizadamente y con éxito, en otro país hermano. (Prueba de ello es la edición el triple CD al que anteriormente hacía referencia, obra imposible si no fuera por el trabajo de investigación y recopilación que está realizando el "Istituto Ernesto de Martino").

Pero hay algo más que ha alimentado en estos últimos días mi "sana envidia", mi amigo Arturo me trajo también el siguiente folleto:



Se trata de un curso/encuentro organizado también por el "Istituto Ernesto de Martino" y la discográfica "Il Disqui del Sole", sobre el llamado "Nouvo Canzoniere Italiano", es decir, sobre todo un movimiento de creación musical y poética iniciado en Italia en 1962 del que ahora, cincuenta años después, se hace síntesis, y se propone su renovación, dándole un nuevo impulso.

Cursos y encuentros como este necesitaríamos organizar en nuestro país, entre otras razones, porque poseemos igualmente un cancionero extraordinario. Ya lo he repetido muchas veces, yo mismo, en este momento, y en este mismo ordenador en el que estoy escribiendo, dispongo de una Base de Datos que ya supera las 50.000 canciones.

En fin, pero de esto último hablaremos mañana. Hoy os querido transmitir el trabajo que se está realizando en el "Istituto Ernesto de Martino" –que para mí ha sido un gran descubrimiento– y mañana le daremos un giro al tema, y de la "sana envidia" –que hoy os estoy transmitiendo– pasaremos a la "resistencia inquebrantable", o sea, a todo lo que tenemos que seguir haciendo –cueste lo que cueste– para "investigar, salvaguardar y difundir" nuestro canto popular y nuestra "canción de autor"... ¡Mañana hablamos!

Y EL UNIVERSO MUSICAL DE FEDERICO GARCÍA LORCA SIGUE CRECIENDO. HOY YA PUEDO CONFIRMAR QUE LOS 52 POEMAS DEL LIBRO "POEMA DEL CANTE JONDO" HAN SIDO MUSICALIZADOS Y CANTADOS.

AYER FUE UN DÍA MUY ESPECIAL EN EL QUE HE RECIBIDO UNA DE ESAS PEQUEÑAS PERO MARAVILLAS "ALEGRÍAS" QUE TE LLEGAN DE PRONTO SIN ESP...