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domingo, 8 de enero de 2012

ALBERTO ALCALÁ II. AVIVANDO ASCUAS Y EXPRIMIENDO FANTASÍAS

Alberto Alcalá.

«Vengo de avivar las ascuas
de afuera de la caverna [...].
De encender un mundo sin espacio
y de un tiempo sin horarios,
de un reloj sin prisa.
De exprimir la fantasía haciendo contacto
con el humo y con la risa,
de perder el sentido del tacto
y de ganarme, a cambio, otro punto de vista.
Vengo de un universo
abierto a los sentidos.
De un grano de polvo en el desierto,
de un destierro transitorio,
de un orgasmo en cada poro.
De hacerme un pespunte en la boca y ovillarlo al corazón
con hilos de risa floja;
de una razón en estado de coma profundo, 
de un pulso de imaginación».
(Alberto Alcalá. "Habanera". Fragmento)

ALBERTO ALCALA, como ya decía en el cuelgue del pasado viernes, es un joven cantautor, de extraordinaria calidad, que con mucho trabajo –muchas horas de composición y de "cante" a sus espaldas– ha sabido escudriñar y "esponjarse" de los aires y de la esencia de la música popular andaluza –y, en concreto de la "Nueva Canción del Sur"– y que, a partir de ahí, vuela magistralmente a su aire, creando una poÉtica y unas composiciones musicales muy personales, y de una coherencia expresiva sorprendente... Él lo tiene muy claro: "Vendrán con el cuento de la hormiga y la cigarra a romperme la guitarra..., pero no..., no estoy dispuesto a empeñar primaveras".

Junto a esas cualidades artísticas y profesionales, Alberto, cuando canta –y cuando se habla con él– manifiesta una cualidad poco común en esto del universo "cantautoril", me refiero a su humildad natural –nada forzada–; humildad que le engrandece y le dignifica humanamente y que, a la vez –unida a su ironía y su sentido del humor– le convierte en un ser especialmente misterioso y atrayente...

A mi me pasa...; cada vez que le he escuchado cantar, he sentido una enorme curiosidad por conocer lo que hay más allá del umbral de sus silencios...; no tengo la menor duda –y no tengo más criterios para afirmarlo que el haberle escuchado cantar– de que Alberto atesora un mundo interior impresionante del que, poco a poco, podremos ir disfrutando en la medida en que nos vaya ofreciendo nuevas canciones...; que serán muchas, por cierto, porque aquí tenemos  un "cantautor" pa'rato que tiene mucho y muy bueno por cantar.

Alberto Alcalá con Patricia Lázaro.

Entrando ya más de lleno en el contenido de sus canciones es interesante destacar como en ellas  se entrelazan, de forma muy espontánea y muy sutil, la profundidad de su pensamiento –o, tal vez mejor decir, de sus sentimientos–, y su claro sentido –heredado e integrado– de lo lo que ha de ser, en realidad, el "canto popular"; que a fin de cuentas no es otra cosa, desde mi punto de vista, más que expresión de "suspiros" –tolerados o prohibidos, según las circunstancias–. Suspiros que Alberto verbaliza y canta con una hermosa y muy simbólica utilización del lenguaje como puede constatarse en los siguientes textos tomados de alguna de sus canciones.

«Con intriga de hoja en blanco,
van cogidos de la mano
mi insomnio con tu narcolepsia;
tu clarividencia y mi falta de luz.
Y en el filo de este precipicio
hacen equilibrismo el vicio y la virtud».
("Vicio y virtud" Fragmento)

«Si sólo costara dinero, te compraría tiempo.
Si sólo valiese tiempo, te regalaría un reloj.
Si sólo cuesta dinero, yo te compro el tiempo.
Y al viento de contra le soplo a favor.
Un reloj que deje de darle
cuerda a la costumbre
que tiene el despertador
de encender el sol
cuando no da lumbre mi corazón.
Reloj, si es verdad que me tienes
las horas contadas
que empuje rotunda tu arena
cuando luzca penas,
cuando tus manillas me apaguen la voz».
("Por las ramas". Fragmento).

«Por derecho, tengo suelo;
por defecto, un alquiler,
que pago cuando yo quiero:
un mes sí, otro también.
Y tengo techo pa´resguardarme
cuando no escampa,
y una inundación de facturas
de luz y de agua,
que achico para que
me crezcan las plantas».
("Derecho y defecto". Fragmento).

¡Bienvenido sea Alberto Alcalá a este fantástico mundo mágico y entrañable; solidario, tierno y apasionado; contestatario y rebelde... que constituye la "canción de autor"!... Y para concluir, solo una afirmación que me atrevería a hacer rotunda: Alberto, dentro del panorama músico-cultural de este país nuestro, es una esperanza... Yo al menos así lo creo, y además, es curioso, todo el personal con el que he hablado de él, piensa lo mismo: «Es bueno, muy bueno».

sábado, 7 de enero de 2012

JUAN MANUEL BRABO "CACHAS". ORIGEN DE UN LOGOTIPO

En la historia de la "canción de autor" en España es imprescindible destacar una fecha importante, me refiero, en concreto, al 22 de noviembre de 1967, día en que se convocó y celebró el «Festival Folk Song (Música Popular)» en el Salón de Actos del Instituto Ramiro de Maeztu, de Madrid; festival a partir del que se constituyó el colectivo de músicos-creadores conocido como "Canción del Pueblo"; colectivo similar –aunque con características propias– al «Els Setze Jutges (Los diecisiete jueces)», creado en Cataluña; o al «Ez Dok Amairu (No hay trece)» que tuvo su origen en el País Vasco.

A aquel grupo, entre otros creadores, pertenecieron: Carmina Álvarez, Adolfo Celdrán, Luis José Leal, Elisa Serna, Anselmo Cano, Tony Brassas, Hilario Camacho, Paco Niño y José Manuel Brabo "Cachas" a quien le voy a dedicar hoy este "cuelgue". (En el colectivo "Canción del Pueblo" también colaboraron Luis Eduardo Aute y el periodista Antonio Gómez, que fue precisamente quien presentó el concierto «Festival Folk Song (Música Popular)». El cartel anunciador de aquel concierto fue el siguiente:


Este cartel, que ya ha aparecido más de una vez en el blog, vuelvo a reproducirlo hoy para fijar la atención sobre el dibujo que aparece en el centro, a la izquierda. Ese dibujo –fechado en 1967– fue creado por uno de los componentes del colectivo "Canción del Pueblo", concretamente por José Manuel Brabo "Cachas".
José Manuel Brabo "Cachas".
"Cachas", tras su participación en el colectivo "Canción del Pueblo", creado en Madrid, tomó la decisión de trasladarse a Barcelona, donde aterrizó a finales de los sesenta.

Nada más llegar, entró en contacto con el mundo de la música, y se encontró con Albert Batiste, con Jaume Sisa y con Selene. De aquel encuentro nació el grupo "Música Dispersa"; sin duda, el grupo más vanguardista y una de las bandas referenciales de la "música progresiva" catalana de la época.

En 1970 grabaron su primer y único LP, que llevaba el mismo nombre del grupo; precioso disco, ilustrado por la propia Selene.


Posteriormente, tras la disolución del grupo "Música Dispersa", "Cachas" decidió retirarse y se trasladó a vivir en Menorca. Lamentablemente falleció el 16 de octubre de 2004 como consecuencia de un cáncer de riñón.

Tras su muerte, sus compañeros y amigos de "Música Dispersa" sintetizaron su más íntimo retrato diciendo: «A mi siempre me pareció una mezcla de peregrino medieval y de sabio de Oriente –dice Sisa–. En lo musical era un genio»;  a lo que añade Batiste: «Tenía magnetismo, lucía melena pelirroja, era un gran lector, se interesaba por el Zen; era divertido y discreto». Selene apostilla: «Era un artista nato, con gran creatividad y afán innovador; y, sobre todo, una bellísima persona».ç


Esta evocación a Juan Manuel Bravo tiene, en este momento, una especial significación para mi, porque su dibujo, aparecido en el cartel del «Festival Folk Song (Música Popular)» –presente y vivo en mi memoria–, va a convertirse en el logotipo del "Centro de Documentación de la Canción de Autor en España" que estamos empezando a constituir. Ese logotipo es el siguiente:


Por cierto, ya puede empezar a visitarse la página del "Centro de Documentación" que hemos creado esta misma semana en "facebook", y nos encantaría que pudiéramos contar con la adhesión y la colaboración del máximo de personas posible a las que nos una el gusto y la defensa del canto popular de calidad, y, en particular, de la "canción de autor"...

¡Ahí os esperamos para teneros al día de la puesta en marcha del nuevo "Centro de Documentación"!

http://www.facebook.com/pages/Centro-de-Documentación-de-la-Canción-de-Autor-en-España/320685501288177

CANTIJUEGO. «16 GRANDES DISCOS, 16»

El "cantijuego" de hoy se lo voy a dedicar a 16 discos y a 16 creadores y creadoras hacia los/las que siento una gran admiración; son discos que he reseñado en el blog a lo largo del años pasado, y que siguen ocupando un primer plano de mi universo sonoro cotidiano.

En el tablero de juego –como si fuéramos a jugar a los "barquitos"– te vas a encontrar con 48 piezas que reproducen 48 trocitos de las cubiertas de los CD's con los que vamos a "cantijugar". De cada CD, en el tablero, aparecen tres piezas.

El "cantijuego˝ consiste en lo siguiente:

PRIMERO: Identificar el título y el autor de cada uno de los 16 discos que aparecen en el tablero.

SEGUNDO: Nombrar las tres piezas que corresponden a cada uno de esos discos, para ello utilizaremos el código de números y letras indicado a los márgenes del tablero, por ejemplo, una de las piezas es la 1A

Y, ahora a "cantijugar" y a participar, si te apetece, en el apartado de "comentarios"... ¡Ah, si aún no tienes esos 16 discos, apúntalos en tu agenda recién estrenada... ¡MERECE LA PENA QUE LOS TENGAS, LOS ESCUCHES Y PUEDAS DISFRUTARLOS! ... ¡TE LO ASEGURO!

Y todavía hay más CD'S que considero altamente recomendables... Los dejo para el "cantijuego" de la semana que viene... 

viernes, 6 de enero de 2012

ALBERTO ALCALÁ I. MOTIVOS PARA UN ENCANTAMIENTO

Alberto Alcalá.

La primera vez que escuché a ALBERTO ALCALÁ fue hace unos meses en la sala Libertad 8, de Madrid y he decir que supuso para mí una tremenda y muy gratificante sorpresa. 

Alberto –nacido en Antequera (Málaga)– acababa de llegar de Granada, cuna del colectivo "Manifiesto Canción del Sur" –del que luego hablaré y al que me unen muchas querencias–; e, inesperadamente –y de repente–, se presentaba frente a mí y frente mi sensibilidad, como si fuera parte real de aquel movimiento musical en el que cuarenta años atrás participaron, entre otros, Carlos Cano, y al que estuvo tan vinculado Enrique Morente.

Hace años que en esto de la "Canción del Sur" a mi me viene ocurriendo algo muy similar a aquello que Carlos decía en su "Casida del cazador perdido": «Vagabundo voy por un camino detrás de la Errante»... Yo llevo ya mucho tiempo detrás de la obra de los jóvenes cantautores sureños, buscando y esperando encontrar la continuidad de aquella "Canción del Sur"... «Bebí de aquella fuente musical y poética, ando sediento tras ella, y ardiendo mi corazón».

Pues bien, después de varios años y de muchos cantautores a los que he perseguido en sus canciones, por fin, escuchando a Alberto Alcalá me daba de bruces con lo que tanto tiempo llevaba buscado: una "canción de autor" de auténtica identidad sureña y, a la vez, una renovada expresión musical y poética fiel a lo que fue, en sus orígenes, "Manifiesto Canción del Sur".

Alberto Alcalá.

Fue una noche de 1968 (y permitidme que haga este largo retroceso en el tiempo; ya sabéis de mi inevitable obsesión de acudir a la memoria contra el olvido)–, y fue en las Bodegas Natalio, de Granada. Aquel día se encontraron por primera vez Carlos Cano y el poeta Juan de Loxa, con Antonio Mata –cantautor jienense que ese mismo día había dado un concierto en la Casa de América–; hablaron, intercambiaron sueños, proyectos y canciones, y nació Manifiesto Canción del Sur.

La "Nueva Canción del Sur" pensaban –y así lo dejaron claro en su "manifiesto" fundacional– debía ser una canción que acogiera la identidad andaluza forjada con las manifestaciones musicales más auténticas y más populares de la tradición y, a la vez, una canción de "acogida" hacia las nuevas tendencias musicales y poéticas que empezaban a forjarse dentro y fuera de Andalucía. 

Una canción en la que se integraran en armonía el puro y más auténtico lenguaje de la "copla" –en aquel momento tan vilipendiado–, la "jondura y el duende del flamenco" –que, como diría Lorca, «no está en la garganta, sino que despierta en la última habitación de la sangre»–, la riqueza expresiva de la música árabe, el jazz –en todas sus vertientes expresivas–, y, por supuesto, esa otra "nueva canción" que en aquel momento empezaba a surgir por todo el mundo en voces y sensibilidades que iban desde Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra, hasta Jacques Brel, Brassens o Leo Ferré, pasando por Bob Dylan, Pete Seeger o Joan Baez, y desembocando, ya entre nosotros, en Paco Ibáñez, Raimon, Lluís Llacha, Elisa Serna, Pablo Guerrero o Labordeta.

Teniendo en cuenta todo esto, que constituye el fundamento, o el origen, de mi universo sonoro –y, a la vez, la canción que más amo– mi primer encuentro musical con ALBERTO ALCALÁ, en Libertad 8, fue un acontecimiento sencillo, pero que permanecerá para siempre en mi memoria...; ¡allí estaba! –no sé si de una forma consciente, o inconsciete, por su parte–. Allí estaba el auténtico resurgir de una "Nueva Canción de Autor de identidad sureña", fiel a la tradición –a todo lo que antes he expresado refiriéndome a sus orígenes, es decir a "Manifiesto"–, y a la vez con un aire de libertad y de nuevos vuelos que consiguió emocionarme.

Alberto Alcalá.

Y una vez realiza aquella gratificante percepción, escuchando a Alberto, inevitablemente se me despertó también la fiera de la "indignación". Recuerdo que solté un "desgarrao" «¡Puto País!»...; sí, "puto país" éste con unos planteamientos culturales tan despreciables; que valora, ensalza y promociona la mediocridad mientras ignora y margina el trabajo artístico –poético y musical, en este caso– de jóvenes creadores como Alberto. ¡No lo puedo entender!.... (Fran Fernández que estaba sentado cerca de mí en el concierto, me escuchó y me lo suele repetir cada vez que nos reencontramos con nuestra "canción del sur": «¡Puto País!»...).

Es cierto que después de aquella experiencia Alberto ha recibido dos primeros premios en los "Certámenes de Jóvenes Cantautores" de Burgos y de Elche –certámenes en los que jóvenes suelen participar con el fin de conseguir algo de "plata" para sobrevivir y poder pagarse, en cuanto puedan, sus discos–... ¡Menos mal!... Alberto con lo ganado en esos certámenes posiblemente nos ofrecerá su primera grabación –lleva defendiendo y luchando por su música y sus canciones más de doce años–.

La grabación de su primer disco será maravillosamente recibida por parte de quienes le admiramos...; ¿pero que pasará con la gente que no ha tenido la suerte de conocerle todavía?... ¿tendrá el disco la adecuada promoción y difusión para que Alberto sea conocido en nuestro país y en los países latinoamericanos?... No estoy muy seguro... Y si no logra conseguirlo por falta de apoyos culturales –por mi parte los tendrá todos– perdonen que lo repita... «¡Puto País!»... O tal vez, glosando unos versos de Gil de Biedma, debería decir: «De todas las historias culturales de la Historia sin duda una de las más triste es la de España».

En síntesis estos, junto a la calidad y a la belleza de su obra –de la que en concreto hablaré mañana–, son los motivos del encantamiento muy especial que siento hacia Alberto Alcalá, cantautor malagueño  que, desde mi punto de vista, se está convirtiendo –para mí ya lo es–, en un referente joven indiscutible de la "Nueva Canción del Sur".

jueves, 5 de enero de 2012

VUELVEN MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR Y, LAMENTABLEMENTE, MILLONES DE ABARCAS SEGUIRÁN PERMANECIENDO DESIERTAS.

Ayer era complicadísimo circular por Madrid, y hoy pasará lo mismo, o peor...; gente, coches, prisas, bolsas con regalos, colas en los almacenes, productos que se agotan... y "pistolones" de juguete –pero a fin de cuentas "pistolones"–; ... comprar, comprar y comprar...; ya queda menos para la  Noche de Reyes...

De repente cruzando un paso de peatones y sintiéndome arrastrado por una multitud de consumidores apresurados –que parece que llegan tarde a no se sabe dónde–, me vinieron a la memoria Miguel Hernández y su poema "Las desiertas abacas", musicalizado e interpretado por Paco Curto, por Jarcha, por Toyo Gabarrús, por Filiu, por Donath Karls Pirs, o por Serrat.


«Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.



Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas».

Pienso que hoy, en esta noche, y en el despertar de mañana, que para muchas personas será especialmente alegre, no deberíamos olvidarnos de los miles –de los millones– de seres humanos que, cerca y lejos de nosotros, "visten la pobreza"; seres humanos –y en particular niños y niñas– que pese al metafórico e ilusionante paso de Melchor, Gaspar y Baltasar; mañana, al amanecer, volverán a encontrarse, un año más, sus abarcas heladas y desiertas. 

En la noche de ayer, esto fue una reflexión surgida a partir de una evocación poética mientras cruzaba un paso de peatones...; ahora, en este momento –escribiendo este "cuelgue"– es algo más: quiero y necesito revitalizar y darles más fuerza que nunca a los valores de la JUSTICIA, de la SOLIDARIDAD y de la TERNURA, y hacerlo uniéndome hoy, más que nunca, a la voz y al canto de Lluís Llach:

«Y la luna, que pasaba
entre una nube y el ciprés,
una lágrima vertía al mar sereno.

Cuando el niño que la miraba,
soñándola un farolillo,
sintió el pálido murmullo
de un lamento:
"La pobreza...nunca...
la pobreza...nunca!"».


«I la lluna, que passava
entre un núvol i el xiprer,
una llàgrima vessava al mar serè.

Quan l'infant que la mirava,
somniant-la un fanalet,
va sentir el murmuri pàl·lid
d'un lament:
"La pobresa... mai...
la pobresa... mai!"»
("Lluna")

miércoles, 4 de enero de 2012

UNA NUEVA Y DOLOROSA AUSENCIA: ENRIQUE DE MELCHOR

Miércoles, 4 de enero de 2012. Nueve de la noche. Llego a casa después de un día intenso, pero muy feliz, y me encuentro con una lamentable y triste noticia: Ayer, día 3, falleció ENRIQUE DE MELCHOR, sin duda uno de los más importantes guitarristas flamencos de la historia de nuestra música popular, y, a la vez, una persona buena, entrañable y de tremenda generosidad.

Enrique de Melchor.

Enrique nació en Marchena (Sevilla), en julio de 1950. A los 12 años se trasladó a Madrid y comenzó a trabajar en el tablao "Los Canasteros", de Manolo Caracol. Desde entonces ha acompañado a las grandes voces del flamenco, entre ellas a Antonio Mairena, Camarón de La Isla, La Perla de Cádiz, Pansequito, Rocío Jurado, Chiquetete, El Lebrijano, Enrique Morente, Fosforito, Carmen Linares o José Menese, entre otros muchos. Actividad que compaginó con la grabación de hermosisimos discos en solitario.

Yo personalmente conocí a Enrique  en 1981 acompañando a Carlos Cano en la grabación de su disco «El galló de Morón»; a partir de ahí siempre conté con su amistad. 

La última vez que hable con él fue hace algo más de un año, con motivo de la exposición «Pinceladas jondas», que estoy preparando en torno al "arte y el diseño en la discografía flamenca». El motivo aquel encuentro fue para explicarle que dentro de esa exposición habría una sección dedicada a la guitarra, en la que me gustaría que figurara la cubierta de su disco "Bajo la luna» (1988), ilustrada por Paco Rubio. No encontraba aquel LP por ninguna parte, y fue él, personalmente, quién me lo proporcionó.



¡ENRIQUE!... Desde donde quiera que estés, sigue contagiándonos tu pasión por la belleza...; nosotros aquí te seguiremos escuchando, seguiremos dejándonos atrapar por el hechizo de tus manos, y por la gradeza de tu sensibilidad... Y si te encuentras por ahí con Carlos, por favor, dale un abrazo fuerte de mi parte.

QUINTÍN CABRERA IV - NUESTROS ÚLTIMOS ENCUENTROS

Quintín Cabrera.

En este cuarto "cuelgue" que voy a dedicar a QUINTIN CABRERA quiero evocar algunos de nuestros últimos encuentros antes de que la muerte –siempre desgarradora– nos lo robara el 12 de marzo de 2009. En concreto, voy a referirme a tres de esos encuentros que fueron –lo sé– importantes y felices para el, y, por supuesto, también para mí.

Una vez que terminé de escribir, en el año 2006, los dos primeros "tomas" de mi libro «...Y la palabra se hizo música. La canción de autor en España», inicié el tercer volumen dedicado a «El canto emigrado de América Latina», es decir, al trabajo y a la obra desarrollada en nuestro país por los creadores y compositores latinoamericanos, como Quintín Cabrera, que habían emigrado o se habían exiliado en nuestro país.

Recuerdo que aquel libro lo inicié con especial entusiasmo. Creo que ha sido uno de los libros que he escrito con más placer y con más apasionamiento, y del que guardo mejores y más entrañables recuerdos.

A los pocos meses de iniciar su escritura, tuve, inesperadamente, una gravísima lesión de corazón que me tuvo una larga temporada casi totalmente paralizado; circunstancia que me obligó a abandonar el libro durante un tiempo. Después, felizmente, me fui recuperando, volví a retomarlo, se editó y fue presentado 4 de junio de 2007 en el salón de actos "Manuel de Falla" de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Foto de "familia" durante la presentación del libro «...Y la palabra se hizo música.
El canto emigrado de América Latina». Atrás de izquierda a derecha: Tabaré Picón,
Tacún Lazarte, Omar Berruti, Olga Manzano, Poni Micharvegas, Claudina,
Gonzalo García Pelayo, Carlos Montero, Caco Senante, Marina Rossell,
Esperanza Párraga, Antonio Gómez, Nagot Picón, Alberto Gambino, Javier Bergia,
Gonzalo Reig. Delante setandos: Quintín Cabrera y Fernando González Lucini.

Me llena de emoción contemplar esta fotografía y vernos ahí, los dos sentados –como dos "marajás–; "abrazaos" a las cubiertas ampliadas del libro.

Fue un encuentro inolvidable... Recuerdo que Quintín dijo: «Fernando nos ha tenido muy preocupados con su enfermedad, en primer lugar por él, pero he de confesar que también porque teníamos miedo de que le pasara lo peor y el libro se quedara sin terminar... ¿Si él faltaba quién iba a seguir acordándose de nosotros recuperando nuestra memoria contra el olvido?». Yo casi ni pude hablar; sÍ recuerdo que le contesté a él, y al resto de los protagonistas del libro, que me había recuperado de mi enfermedad gracias a ellos, porque nunca dejaba de pensar: «¡Tienes que ponerte bueno!, por lo menos el tiempo necesario para acabar el libro»... Pocas veces me he sentido tan emocionado; sobre todo cuando Quintín me dedicó, sé que con mucho amor, una de sus canciones.

Actuación de Quintín Cabrera en la presentación del libro
 «...Y la palabra se hizo música. El canto emigrado de América Latina»


Quintín, ya por entonces, había empezado a padecer una lesión pulmonar grave que, progresivamente, fue empeorando hasta el punto de requerir un transplante de pulmón.

Coincidiendo con el diagnóstico del transplante, yo había conseguido de la SGAE –en particular, gracias a Tedy Bautista– completar mi proyecto «El canto emigrado de América Latina» con la grabación de nueve disco-libros de cantautores latinoamericanos entre los que se encontraba, por supuesto, Quintín.

Hablé con él –que ya necesitaba ir arrastrando, casi todo el día, una botella de óxigeno–, le propuse la grabación, se puso a trabajar, y a los pocos días, con una ilusión inmensa, me presentó el nuevo disco totalmente diseñado. Era ya 2008. 

Una vez que todo estuvo preparado, contando con la dirección musical de Eliseo Parra y con la producción de Luis Mendo y Bernardo Fuster –todos grandes amigos de Quintín–, nos metimos en el estudio de grabación... Yo tenía miedo de que, como consecuencia de su enfermedad, se nos quebrara en cualquier momento y tuviéramos problemas, pero no, ¡ni mucho menos!... Dejó la botella de oxígeno a un lado, se puso a cantar y no había quien lo parara... Fueron unos días absolutamente inolvidables de los que dejo aquí algunas imágenes de entrañable recuerdo.

Luis Mendo, Carlos Díaz y Fernando González Lucini
en el estudio, preparando la grabación del disco de Quintín.
(Foto Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera y Eliseo Parra durante la grabación.
(Fotografía de Juan Miguel Morales)
Quintín Cabrera, Luis Barros –que grabó una canción con Quintín–
y Fernando González Lucini. (Fotografía de Juan Miguel Morales).


Fernando González Lucini, Olga Manzano, Quintín Cabrera y Luis Toledo Sande
en uno de los descansos durante la grabación. (Fotografía de Juan Miguel Morales). 

El resultado de aquel encuentro en los Estudios Cata fue la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», último grabado por Quintín y, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras. Concretamente, contiene dos canciones extraordinariamente hermosas, por las que siento una especial querencia: «Hotel Luna», en la que le acompañó Luis Eduardo Aute; y «Empeño cariñoso por defender la "ñ"» tema el que Quintín contó con a colaboración, muy especial, de Eliseo Parra y Luisa Pérez de la  Cruz.



El tercer encuentro con Quintín Cabrera que deseo evocar en este "cuelgue", se produjo en Barcelona.

Dado lo avanzado de su enfermedad y la proximidad de su operación de transplante de pulmón, Marina Rossell me sugirió que, con el pretexto de la edición del disco «Naufragios y palimpsestos», le organizáramos un homenaje íntimo en Barcelona en el que pudieran participar los muchos y muy buenos amigos que Quntín tenía allí; amigos surgidos durante los años en que –recién llegado a España– se integró tan positivamente en la comunidad catalana.

Me puse inmediatamente al habla con Ramón Muntaner, responsable de la SGAE en Cataluña, y organizamos el encuentro-homenaje. Cuando se lo comuniqué a Quintín percibí en su mirada una inmensa alegría y un tremendo agradecimiento. Se encontraba mal pero, como siempre, se fortaleció y nos dirigimos rumbo s Barcelona.

Aquel encuentro se celebró el día 3 de noviembre de 2008; fue un acto impresionante al que acudieron más de sesenta amigos y compañeros de Quintí para hacerle llegar su admiración, su agradecimiento  y sobre todo su cariño. Estas son algunas de las fotografías –en gran medida inéditas– de aquel acontecimiento:

Marina Rossell, Fernando González Lucini, Quintín Cabrera
y Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Fernando González Lucini, Quintín Cabrera, Marina Rossell
y Ramón Muntaner. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Quintín Cabrera con Tòn Rolló y Jòrdi Fábregas (del grupo "Coses).
(Fotografía de Juan Miguel Morales).

Foto de familia en la que aparecen algunos de los amigos de Quintín
que participamos en su homenaje: JaumeArnella, Lluis Marrsé, Miquel Pujadó,
Jòrdi Fábregas, Tòn Rolló, Fernando González Lucini, Joan Isaac,
Marina Rossell, Ramón Muntaner, Joan Lluis Parra, Josep Tero, Jordi Rouca

y Oriol Tranvia. (Fotografía de Juan Miguel Morales).
Después de aquel memorable de 3 de noviembre de 2008, hablamos en muchas ocasiones por teléfono, pero no volví a encontrarme personalmente con Quintín... Desgraciadamente cinco meses después se nos fue, ocurrió el 12 de marzo de 2009... Hoy por hoy sigo encontrándome con él con bastante frecuencia –como si estuviera vivo– y lo hago a través de sus canciones...; canciones que siempre le mantendrán "vivito y coleando"... ¡Era tan genial!... ¡QUINTIN, amigo, ya sabes que te seguimos queriendo!

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