ENCUENTROS Y CONCIERTOS como el que viví ayer por la tarde en la librería "SIN TARIMA" de Madrid son, al menos para mi, imprescindibles en los "tiempos y circunstancias" que estamos viviendo en todo el mundo y, muy especialmente cerca, en Madrid. (Este Madrid que me apasiona y que me indigna).
Pues sí, ayer en la particular y hogareña "cueva" de la librería Jesus Albarran Ligero –escritor, profesor, cantautor y amigo sureño– nos ofreció un concierto íntimo y a "corazón abierto" que inició evocando a Celaya ("La palabra es un arma cargada de futuro") y concluyó con Alberti, con el que volvimos "A galopar" con renovada esperanza.
Además de Celaya y Alberti compartimos la tarde con Agustín García Calvo, Goytisolo, Antonio Machado, Paco Ibáñez, Amancio Prada, Hilario Camacho, Chicho Sánchez Ferlosio, Aute o un maravilloso poema de Juan Ramón Jiménez, de difícil musicalización, que Jesús Albarran ha convertido en una hermosa canción.
Y todo ello vivido en un clima, o en una atmósfera, preñada de fuerza, convicción, coherencia, pasión, desgarro y esperanza, como es y transmite el canto de Jesús.
Y yo feliz. Llevo una temporada en que lamentablemente la salud no me permite salir mucho de casa, pero ayer pensé, y pude confirmarlo, que mereció la pena. Todos los poemas, canciones, poetas, compositores y cantores que desfilaron en la guitarra y en la voz de Jesus Albarran Ligero tienen una vigencia incuestionable aunque hoy por hoy se olviden o muchos quieran ignorar –entre ellos muchos jóvenes cantores acomodados–. Y es que la canción surgida en los años setenta y ochenta sigue estando viva y es imprescindible. ASÍ LO CREO Y AQUÍ SIGO reinvidicándola sin ningún tipo de nostalgia y con todas mis fuerzas "contra el olvido"








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