Vistas de página en total

miércoles, 22 de abril de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (3)


Llevo tres días dándole vueltas a cómo llegar a plasmar algo que me atrae pero sigo sin saber cómo hacerlo. He emborronado papeles..., he pensado en visitar a Eduardo para someterle a una larga y tal vez insoportable entrevista..., he creído que lo mejor, tal vez, será renunciar al proyecto..., y sobre todo no he dejado de escuchar una vez más la mayoría de sus canciones.

Hace un momento acaba de sonar, en mi tocadiscos y también muy dentro de mí, uno de sus más antiguos poemas, uno de aquellos que en 1968 integraron su "24 CANCIONES BREVES"

«Yo pertenezco a la tierra
y al agua que a la semilla alimenta,
yo pertenezco a aquel niño
que alguna vez murió.

Yo pertenezco a esa vida
que con esperanzas no se resigna,
yo pertenezco al lamento
que un pan no silenció.

Yo pertenezco a la angustia
de yugos que aprietan por dentro,
yo pertenezco a la furia
causada por muros de miedo.

Yo pertenezco a la brisa
y al viento que nunca se inmoviliza,
yo pertenezco al recuerdo
de aquel que se marchó.

Yo pertenezco a la hierba
que crece a través de rocas y piedras,
yo pertenezco a esa gente
que alguno traicionó.

Yo pertenezco a los frutos
de un árbol expuesto a secarse,
yo pertenezco al futuro
y al cosmos que fluye en la sangre.

Yo pertenezco a la tierra
y al agua que la semilla alimenta,
yo pertenezco a aquel niño 
que alguna vez murió.» (3)




¡Ya está!..., ¡ahí está la clave!... creo que ya he encontrado un camino para responder coherentemente a este reto biográfico que me viene rondando y desafiando desde ya hace varios días.

Sí, voy a escribir la biografía de u hombre llamado Luis Eduardo Aute, pero voy a hacerlo buscando las huellas de su pasado en la coherencia absoluta de su presente, en lo que ha sido y hoy sigue siendo su obra poética... A cada paso encontrado en el tiempo que se fue, voy a intentar desvelarle un presente latente y vivo en sus poemas...; y lo voy a hacer así porque Aute, y en el fondo todos nosotros, "pertenecemos a la brisa tal viento que nunca se inmoviliza", porque todos nosotros, como él mismo nos dice "pertenecemos al futuro y al cosmos que fluye en sangre".

A cada momento de la historia personal de Luis Eduardo Aute le voy a buscar la expresividad la elocuencia de alguno de sus poemas... Soy consciente de que esta va a ser una aventura difícil y arriesgada sobre todo porque en ella pongo en juego mi propia subjetividad..., pero está claro, este es para mí, en este momento, el único camino, y es que, en el fondo, yo para Eduardo quiero necesito mucho más que una simple biografía.

(3) "Yo pertenezco" (24 canciones breves, 1968).

martes, 21 de abril de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (2)


Inmerso todavía en la magia de esas "20 CANCIONES DE AMOR Y UN POEMA DESESPERADO", que durante este fin de semana pasado he vuelto a escuchar repetidamente, me vuelven a pedir del Círculo de Lectores que les escriban un pequeño libro biográfico sobre Luis Eduardo Aute.

La idea y el proyecto me resultan profusamente atractivos. Escribir sobre algo en lo que crees y a lo que se ama es siempre una aventura apasionante... Lo malo es que tengo que volver a escribir una biografía –la anterior fue la de Carlos Cano– y no sé como hacerlo...; lo que a mí más me ha interesado desde siempre y lo que más conozco de Eduardo ha sido su pintura, sus poemas y sus canciones...; sus pequeñas anécdotas o sus circunstancias concretas y personales, cuando alguna vez me llamara la atención, fue siempre para intentar comprender y desentrañar mejor los secretos y el misterio que encerraba su obra; unos misterios que necesitaba penetrar.

Siempre he pensado que la vida de un artista puede aportarnos datos que nos ayuden a sumergiros en su mundo interior y simbólico, esa ha sido la única perspectiva biográfica que de Aute a mi personalmente me ha interesado.

Escribir ahora una biografía..., interrumpir por un tiempo mi cuarto tomo de "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA"..., ¡de acuerdo!..., ¡acepto el reto!...; pero no sé como hacerlo-

Dibujo que Aute creó y me regaló para la cubierta
del primer volumen de "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA".
Obra cuyo original se encuentra actualmente en el
Centro Lucini de la Canción de Autor, de Granada.

Busco y releo en mis archivos, antiguos artículos y comentarios que a lo largo de varios años he escrito sobre Luis Eduardo Aute...; busco en el fondo un camino no precisamente original, sino sincero coherente con lo que pienso que debería ser una biografía... Entre aquellos artículos me reencuentro con uno que escribí en octubre de 1983 –hace ahora precisamente tres años– para la revista "MÚSICA POPULAR".

«Hacía varios meses que no había vuelto a ver a Eduardo, creo recordar que la última vez fue desde la tercera fila del Teatro Salamanca en aquel inolvidable recital celebrado "entre amigos"... Habían pasado los meses de verano, un verano de trabajo intenso y de gran éxito para él: más de 80 recitales y en gran medida la fama y la popularidad..., "el cantante del año.
»En el umbral de su puerta, adivinado ya su paso ligero y silencioso sobre aquel interior desconocido para mí –era la primera vez que iba a su nueva casa–, me asaltó a la memoria algo que días atrás yo mismo había escrito: "El éxito es siempre un arma de doble filo, afianza la seguridad y despeja los horizontes, pero tienta; tras él siempre acecha amenazante el engreimiento, el mito hasta el ámbito alucinante de la mediocridad".
»"¿Qué tal Eduardo?"... Y Eduardo, el entrañable Eduardo de siempre, con esa especie de aparente y misteriosa fragilidad que le caracteriza me responde: "Fernando me alegro de verte, ...disculpa un momento que en seguida estoy contigo".
»Deambulo entre aquellos muros blancos y vuelvo a fijar mi mirada, como tantas veces, sobre antiguos lienzos que espontáneamente asocio a "Rito", "Espuma" y "Sarcófago".
»Sobre todo me detengo en los ojos, en esos ojos que Aute siempre ha pintado..., siempre me impresionaron y me sumergieron en una especie de irremediable contradicción; son unos ojos que despiertan ternura y serenidad y a la vez tristeza y amargura; son unos ojos que te interpelan y te hieren con descaro y que te acarician de forma entrañablemente apasionada.

»Sus desnudos, en una tensión permanente entre la deformación y la belleza, me vuelven a evocar algunas de sus canciones: 
“Sólo el mar de tu oculta geografía,
ese mar aún sembrado de misterios,
lleva mi barco a buen naufragio.
No conozco otro mar más que tu cuerpo,
sólo tu cuerpo.” (1)

“Si supieras que entre tus brazos
me encadeno apaciblemente
y es entonces cuando se enciende
la tristeza más terrible
que es la urgencia de perderte.” (2)
»Siempre he admirado en Aute la profunda coherencia y el equilibrio existente entre su obra y sus canciones.
 »Vuelve Eduardo "Expongo en noviembre"... Charlamos amigablemente, me cuenta algunas cosas de su nueva obra plástica, me enseña su nueva casa... Pasa el tiempo, más de una hora... "Hasta pronto Eduardo"... "Nos veremos"... Y pienso: "El éxito y la fama es un arma de doble filo, es verdad; es puerta abierta a los falsos mitos y a la mediocridad, pero a veces libera y se integra en una perfecta armonía sin que llegue a afectar a la propia identidad˝... Y allí se queda Eduardo, el Eduardo sensible, apasionado y entrañable que siempre había conocido.»
Coherencia radical en el vivir cotidiano y contradicción profunda en el pensamiento popularidad sencillez apasionada y entrañable; éxito merecido y sensibilidad; fama y ternura... Indiscutiblemente no podían ser más que estas las coordenadas sobre las que discurre el reto que me está suponiendo el escribir su biografía.

(1) “Solo tu cuerpo” (Espuma, 1974)
(2) “Un ramo de viento” (De par en par, 1979) 

lunes, 20 de abril de 2020

TESTIMONIOS MUSICALES: AUTE (1)




Son las cuatro de la madrugada. Hace unas horas he regresado de la presentación que Luis Eduardo Aute ha hecho en Madrid de su último y doble LP: "20 CANCIONES DE AMOR Y UN POEMA DESESPERADO".

Hoy les he prometido a los oyentes de mi programa de radio hacerles una crónica de urgencia de lo que allí ha acontecido, y sobre todo de lo que son y de lo que nos aportan estética y culturalmente sus nuevas canciones.

Cuando he llegado a casa he sentido la necesidad irresistible de escuchar ese nuevo y doble LP; no he sido capaz de retrasar ese momento. Luego me he sentado a la máquina y he intentado expresar y darle forma a lo que han sido en esta madrugada mis sensaciones y mis sentimientos frente a la obra de un gran artista y de un gran poeta al que siempre he admirado.



Concretamente estas han sido algunas de las notas que he escrito para ese rincón radiofónico de la COPE en el que cada noche intento que la «palabra se haga música»:
»He asistido a la presentación en Madrid de una de las obras musicales más hermosas que han sido grabadas en nuestro país en estos últimos años... La noche de ayer fue una noche de gozo y de regocijo estético para quienes amamos la música y la canción, y para quienes vamos realizando con ellas nuestro vivir cotidiano...
»Anoche Luis Eduardo Aute, rodeado de cientos de personas variopintas que le pedían un autógrafo, o reclamándole en el fondo, tal vez, dos o tres palabras de ternura, nos ofrecía algo más que su disco "20 CANCIONES DE AMOR Y UN POEMA DESESPERADO"...
»Anoche Luis Eduardo Aute reivindicaba y nos devolvía con su obra, ahora en el soporte  de una antología, la posibilidad de un hermanamiento real, armónico y tangible, entre el sentimiento libre y espontáneo y la reflexión profunda...
»Anoche la realidad, la posibilidad y la contradicción en el amor se hacía latentes más allá o por encima del convencionalismo social y de las formas, en el marco bullicioso y casi siempre superficial, de una presentación para los amigos y para la prensa... 
»Anoche en esa realidad del amor un gran profeta nos ofrecía su canto a la vida, a esa vida que es "rito", "espuma" y "sarcófago"; que es "alma", "fuga" y "nudo"; que es ternura y desesperanza a la vez, que es pasión y laberinto..., a esa vida cotidiana, siempre entretegida de dudas y contradicciones, de utopías y de realidades, de luces de sombras.
»Anoche Luis Eduardo Aute, en cada uno de los surcos de su nuevo LP dejaba claramente patente lo que es. o lo debe ser, la coherencia y la evolución en la obra de un artista.
»Anoche, escuchando "20 CANCIONES DE AMOR Y UN POEMA DESESPERADO" tuve la oportunidad de constatar una vez más cómo en el quehacer creador de un gran artista podemos encontrar y redescubrir nuestra propia identidad...; en Luis Eduardo Aute anoche me sentí humanizado en lo más sublime de mi ser y en lo más limitado también de mi propia existencia...
»Anoche Luis Eduardo Aute nos devolvió generosamente, con nuevos y bellísimos arreglos musicales, veinte de sus más hermosas canciones de amor y junto a ellas la desnuda simplicidad de un poema apasionadamente desesperado.»

domingo, 19 de abril de 2020

"TESTIMONIO MUSICAL" DE AUTE: A PARTIR DE MAÑANA EN "CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA"

A partir de mañana voy a publicar aquí donde CANTAMOS COMO QUEN RESPIRA el libro "Testimonios musicales. Aute", que escribí y publiqué en 1987 (Círculo de Lectores). Lo haré capítulo a capítulo para que puedan leerlo y disfrutarlo todos los amigos y amigos que deseen hacerlo.



Tomé la decisión la semana pasada, sobre todo evocando unas palabras de Federico García Lorca: "NO HAY COSA MÁS VIVA QUE UN RECUERDO"...

Siempre permanecerán vivos en mi recuerdo los meses que a petición de Luis Eduardo Aute dediqué a escribir –junto a él– su "biografía". Fue a finales de 1986.

Dicha biografía fue publicada por el Círculo de Lectores, dentro de una colección titulada "TESTIMONIOS MUSICALES". Publicación que constaba de un libro y una caja que contenía dos vinilos en los que se recogían las canciones mencionadas en el libro. (Selección que hicimos juntos Eduardo y yo).

Me propuse con Eduardo escribir una biografía que rompiera el molde de las "clásicas biografías" y después de mucho pensarlo y hablar con él, –agarrándome al título de la "colección" en la que iba a ser publicado–, decidí que el libro fuera más bien una expresión del "testimonio musical" de Eduardo incidiendo, sobre todo, en la coherencia radical que él siempre ha manifestado entre su vida, su pensamiento y su obra.

Trabajé en aquel libro entre el 10 de octubre de 1986 y el 28 de enero del año siguiente... Algo más de tres meses dedicados a buscar las huellas del pasado vital de Aute, presentes con absoluta coherencia en su obra poética y en la letra de sus canciones... Tres meses en los que nos encontramos muchas veces y durante los que surgió una muy entrañable amistad.

El resultado de aquel proceso creativo lo sinteticé en las últimas líneas del libro dirigidas directamente a Eduardo: «He aquí el hombre, he aquí la tierra, he aquí la vida..., algo que en realidad va mucho más allá que mis miles de palabras intentando escribir tu biografía».

El libro y la caja con los dos discos –editado en vinilo y en casete– se agotaron a los cuatro meses de publicarse. Y el Círculo de Lectores, que en aquel momento priorizaba su venta y su fidelidad a socios, siguiendo su política editorial, decidió no realizar una reedición... A partir de entonces aquel libro+discos pasó a llamarse una "rareza" con la que se ha venido especulado en ventas por internet. Sé de buenos amigos que se han hecho con él.

El caso es que aunque este libro figura en todas las "biografías oficiales" de Aute, ha sido ignorado –es lo que pasa con los "investigadores "progres", amantes del famoso, e intencionadamente, o no, desmemoriados o ignorantes–... Y justo esta semana pasada –en la que le hemos dedicado un precioso homenaje a Eduardo – evocando, como decía al principio, aquello de que "no hay cosa más viva que un recuerdo" (Lorca), he decido publicar aquel libro –"testimonio musical"– aquí, en CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA.

Lo haré A PARTIR DE MAÑANA, capítulo a capítulo de forma que pueda estar libre y gratuitamente disponible a cualquier persona que pueda sentirse interesada en su lectura.

¡Me encanta!... Acabo de recordar al amigo Umbral y aquí me veo como él... Pues sí, amigos y amigas, yo he venido hoy aquí a hablar de mi libro ¡no faltaba más!


(Las imágenes que aparecen en este "cuelgue" corresponden a la caja que contenía los dos discos de Aute y el libro cuya cubierta también reproduzco.)

... Y MAÑANA:

jueves, 16 de abril de 2020

"PUEBLO QUE CANTA", AUTE, UN DILEMA Y –COMO SIEMPRE– EL TESTIMONIO DE SU SOLIDARIDAD

En 1983, decidimos crear la "Asociación de la Música Popular" en la que colaboré como vicepresidente apoyando incondicionalmente a ELISA SERNA como auténtica creadora de aquel gran proyecto que felizmente, por un tiempo, se hizo realidad.

Una de las primeras iniciativas que tuvimos fue la edición de un libro en el que participaran el máximo de cantautores, cantautora y amantes de la "música popular"; libro al que decidimos titular "PUEBLO QUE CANTA".

El amigo VÍCTOR CLAUDÍN dirigió aquel libro y realizó un magnífico trabajo que se publico  en 1984 contando con la cubierta y las hermosas ilustraciones de MORGAN. En aquel histórico libro colaboramos Francisco Almazán, Elfideo Alonso, Moncho Alpuente, Luis Eduardo Aute, Benedicto, Carlos Cano, Adolfo Celdrán, Víctor Claudín, Joaquín Díaz, Álvaro Feito, Manuel Gerena, Antonio Gómez, Pablo Guerrero, José Antonio Labordeta, Julia León, Fernando G. Lucini, Luis Pastor, Raimon, Marina Rossell, Joaquín Sabina y Elisa Serna.


Recuerdo perfectamente el día que le pedimos a LUIS EDUARDO AUTE –que fue uno de los primeros socios– que participara en el libro. Enseguida tuvo clara su colaboración y a los pocos días nos trajo personalmente este dibujo "dilemático" que donó a la Asociación y que se reproduce en la página 8 del libro.


¡Qué grande SIEMPRE nuestro Eduardo!.

Recordando aquellos días y, en concreto, el día que inauguramos la Asociación de la Canción Popular, situada en la calle Navas de Tolosa 3 –centro, centro de Madrid–, me apetece compartir estas  tres imágenes y los latidos de los amigos y amigas que aparecemos en ellas:

Elisa Serna y detrás Raúl Marcos –que se nos fueron–,
al lado de Elisa, Víctor Claudín y Lucini.
En la pared de la izquierda un gran retrato
de Luis Eduardo Aute.

Luis Eduardo Aute, yo "enganchao" al cigarrillo
y detrás Álvaro Feito que dirigió la revista de la Asociación
"Música Popular"
Y, ¡por supuesto!, Antonio Gómez

martes, 7 de abril de 2020

AUTE, "POESÍA 70", LAS FLORES Y UN "ESTERTÓRICO OLOR A CRISANTEMOS"

El día que LUIS EDUARDO AUTE se nos fue, recibí varias llamadas de periodistas pidiéndome algunos datos e informaciones sobre su vida y sobre su obra; una de esas llamadas fue de la periodista granadina Isabel Vargas, que trabaja en el diario "Granada Hoy". Básicamente me preguntó y hablamos sobre la relación que Eduardo sostuvo, a finales de los años sesenta y principio de los setenta, con el colectivo poético –granadino– "POESÍA 70" y con su creador JUAN DE LOXA. Llamada y conversación que me hizo recordar un momento que fue clave en la vida de Eduardo porque nos ofrece una de las primeras manifestaciones de su sensibilidad y de su compromiso con la libertad y contra la sangrienta dictadura franquicia. (No olvidemos que estamos hablando de entre 1969 y 1970),

Juan y Eduardo eran amigos y cómplices en su forma de entender la poesía y la "nueva canción" que  empezaba a surgir por todo el país.

En aquel momento Aute centraba su actividad creativa en diseñar carpetas de discos para RCA, carteles para el Cinestudio California –hoy Sala Berlanga de Madrid–, realizaba su primer corto "Minutos después" y escribía los poemas que más tarde recogería en su libro "Matemática del espejo".

Cuando Juan de Loxa se decidió a publicar el primer número de la revista "POESÍA 70", –curiosamente dedicado a las flores–, Aute le mandó su colaboración poética –y en su caso también "plástica"–. como también lo hicieron Joaquín Sabina o Carlos Cano,

Cubierta del número 1 de la
Revista "Poesía 70"
Concretamente, refiriéndome a aquel momento y a aquella colaboración escribí lo siguiente en mi libro "Manifiesto Canción del Sur. De la memoria contra el olvido" (2004).

«Sensibilidad, revolución y amor, tres palabras que nos dan la clave y el tono de lo que fue el compromiso adquirido en aquellos años por Juan de Loxa y por todos lo componentes de "Poesía 70", y que determinaron, sin lugar a dudas, la corta vida que pudo tener la revista. Aquella aventura, en el contexto represivo de la época, era insostenible, era, en realidad, una provocación que, fuese como fuese, había que silenciar... ¿Cómo se podían consentir en sus páginas atrevimientos como éste, protagonizado por LUIS EDUARDO AUTE?
»La aparición de este poema ilustrado en el número de la revista dedicado a las flores dio origen a una multa impuesta por la Administración por considerarlo un "serio atentado contra la moralidad".

»Es evidente que se trataba de una sanción ocasionada por el dibujo de Aute, y no tanto por el texto de su poema, texto que era donde en realidad radicaba su actitud más revolucionaria al afirmar que en nuestros pueblos –como consecuencia de la dictadura franquista– se respiraba "un estertórico olor a crisantemo".

«A partir de aquella multa, "POESÍA 70" empezó a estar bajo sospecha y fue víctima de todo tipo de acosos administrativos y censuras.»

»Recuerdo una vez
que, viajando en un tren,
en mi vagón
se encontraban una madre
y su hijo
de cinco o seis años.
Al pasar por el cementerio
de un pueblo, recuerdo
haber escuchado
al niño
preguntar
a su madre:
-¿Verdad que los cementerios
es donde
viven los muertos?
Y su madre que leía
una revista gráfica
respondió afirmativamente
mientras que por la ventanilla
del vagón se empezaba
a divisar
el pueblo
donde seguramente
mueren los vivos.
Un estertórico olor a crisantemos.»

domingo, 5 de abril de 2020

RETRATO ÍNTIMO DE AUTE ESCRITO EN1988.

De momento me resulta imposible colgar una fotógrafa de esas que en estos días tanto se están prodigando en las redes sociales –“aquí Yo con Eduardo”–; también me siento incapaz, todavía, de compartir una de sus canciones. La verdad, sinceramente, es que tiene que pasar un tiempo para que pueda reencontrarme serenamente con su voz y con su música… 

Lo que sí me pide el corazón. en este momento. es evocar y compartir escritos, como su “RETRATO INTIMO”, que publiqué en mi libro “Crónica cantada de los silencios rotos” (1988) y que ilustró Alfredo González


«Me encontré con él y con sus canciones en el tiempo en el que buscábamos, desesperadamente, «rosas en el mar» –«los pies desnudos, la voz al viento; las manos limpias, la sangre ardiendo»– y clamábamos al firmamento: «La verdad, ¿dónde estará la verdad?»...

»Lo recuerdo muy bien, fue para mi como «una llama que apartó tinieblas en los claroscuros de mis pensamientos»...; incendió …«la vida que fluye en las ramas del árbol que llevo en el cuerpo» y «resucitó mis músculos dormidos» –sed de sentimientos–...; me enseñó a escuchar «la débil voz y el inexorable latido que brota de hombre que nunca quiso ser máscara del hombre», y entré en su «templo encomendando mis espíritu al vientre consumado de mi bien amada».

»Enganchado a sus canciones, descubrí que la vida es «rito», «sarcófago» y «espuma»; que es «alma», «fuga» y «nudo»; ternura, deseo y desamor –«enamorarse o morir»; pasión y laberinto de tinieblas –«cuerpo a cuerpo»; «esfera del azar..., fe de armonía»...; «milagro de la luz en las pupilas»...: querencia, alevosía y arrebato: «¡A vivir que la vida no es medida, ni porvenir!..., que queda todo, todo, todo por sentir».

Él se negó a «ser tiempo en el espacio» apuntalando un mar –promesa de libertad– que es como «un niño que canta sobre cuarenta prisiones» –«un niño que se despierta como una ola gigante; lleva en el puño una perla y un coral rojo en la sangre»–; él aprendió del niño-Pablo los secretos de «Albanta», donde «el amor es la flor más perfecta que crece en el jardín»; y convencido radical de que «el fuego es el orden», emprendió su inexorable batalla: «al alba, en pie de guerra y con un beso por fusil» –«habrá que hacer acopio de fusiles que disparen girasoles»; Van Gogh, desde su nube, está dispuesto a descargar «bombas de flores»–.

Alguien le dijo: «Mira, Eduardo, no te esfuerces, déjalo estar; ayer amores, hoy ni flores...»; estuvo unos instantes con la vida arriada, perdido en laberintos de «quién soy yo y a dónde voy...», pero pronto –irreversible militante de la belleza– recordó: «Que no, que no, que el pensamiento no puede tomar asiento»... y así, con su coherencia personal –esa coherencia solidaria, sensible y apasionada que nunca le abandona–, aquí sigue: manteniendo su empeño de «combatir molinos» –«creyendo que la razón, sin el ensueño, produce desatinos»–; huyendo de las prisas –«yo quiero amarte paso a paso, con pausas insumisas»–; descaradamente sacrílego frente a la hipocresía y el poder –«sé bien que no es la mano del Rey Midas la que vendrá a salvar mi naufragado corazón»–; y hermosamente inmoral contra la moral de los que persisten en el empeño de «acribillar latidos para que suenen relojes» –«aunque me expulsen de sus paraísos, no pienso doblegarme a sus avisos... ¡no quemarán mis alas!»–.

Alas trazadas en palabras que no cesan de danzar «siguiendo la singladura que un albatros le marcó»; alas en la desnudez y en la pasión de sus pinceles; alas en cada una de sus secuencias cuando penetra, enamorado y atrevido, en el lenguaje cinematográfico –últimamente en el lenguaje de la animación–; alas de amigo entrañable al que es imposible dejar de querer.»

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...