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jueves, 9 de junio de 2016

SOL DE NOCHE (RADIO) - ENTREVISTA A "JAVIER RUIBAL" CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE SU DISCO «LA PIEL DE SARA». (FEBRERO, 1989)


Hoy, sigo completando este apartado dedicado a la evocación de algunos de los programas de radio que realicé a finales de los años ochenta, a los que genéricamente llamé "DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA"; programas que hice, en directo, de una a tres de la madrugada –los sábados y los domingos– y en los que, entre otros contenidos, me centré en presentar y dar a conocer las novedades discográficas de nuestras cantautores y cantautoras.

Concretamente, en el programa que hoy os invito a escuchar y a disfrutar de la entrevista que le hice a JAVIER RUIBAL con motivo de la publicación de su disco titulado "LA PIEL DE SARA"; disco, por cierto, bellísimo, en el que se recoge una de las canciones fundamentales que integran mi universo musical más querido, me refiero a la canción "Rosa azul de Alejandría". 

De esa canción, en enero de 2012, publiqué un "cuelgue", en este mismo blog, que podéis leer acudiendo al siguiente enlace:



Antes de "colgar" las dos partes de la entrevista a JAVIER RUIBAL, permitidme una confidencia: 

Al volver a escuchar este programa –que realicé hace más de 25 años junto con ANA GARCÍA LOZANO (¡experiencia inolvidable y bien linda!)– me he sentido feliz porque con la perspectiva que ofrece la distancia en el tiempo, y renunciando a falsas humildades, me he hecho consciente de que "DONDE LA PALABRA SE HACE MÚSICA" fue un "gran programa de radio"; grande, sobre todo, por lo que supuso para muchos creadores poder presentar en él sus trabajos con calma y en profundidad, y por lo que realmente aportamos, con él, a la difusión de nuestra música popular, y, más en concreto, de nuestra "canción de autor"... ¡Ojalá hoy se hiciera, o pudiera hacerse, un programa como aquel, o sea, permanente –no ocasional–, monográfico –dedicado a la "canción de autor"– y de ámbito nacional!

Y tras este desahogo paso a colgar, en dos parte, el programa de radio anunciado. Lo hago, como siempre, en soporte vídeo y, como alternativa, a través de un enlace de "ivook":

PRIMERA PARTE DEL PROGRAMA:

En esta primera parte del programa vamos a poder escuchar las siguientes canciones:

• En un primer momento  en el contexto de la celebración del “carnaval”, podremos escuchar canciones como “Máscara de Carnaval”, de CACO SENANTE; o “Noche de Carnaval” del dúo aragonés LA BULLONERA.
Seguidamente se inicia la entrevista a Javier Ruibal y escucharemos:
JAVIER RUIBAL: “Bulerías”.
JAVIER RUIBAL: “Duerme Sevilla”.
JAVIER RUIBAL: “La flor azul de Alejandría”.
JAVIER RUIBAL: “Agualuna”.



SEGUNDA PARTE DEL PROGRAMA:

En esta segunsa parte del programa vamos a poder escuchar
las siguientes canciones:

PABLO MILANÉS: “Sabado corto”.
GORKA KNÖRR: “Zu bait zaitut maite” (Porque te quiero).
JAVIER RUIBAL: “La dama de la isla”.
JAVIER RUIBAL: “Bendito veneno”.
JAVIER RUIBAL: “La boda”.
JAVIER RUIBAL: “La piel de Sara”.
BOB DYLAN: “If you see her say hello” (“Si la ves dile hola”).
JAVIER RUIBAL: “Cualquier canción que viniera”.

sábado, 4 de junio de 2016

«DIRTY WORKS» Y ALGUNA QUE OTRA CONFIDENCIA.

Permitidme que hoy inicie este "cuelgue" con una "confidencia". A veces uno siente la necesidad de compartir sus afectos y sus intimidades; hoy es una de esas ocasiones... Simplemente quisiera expresar mi agradecimiento profundo a la "vida" por haberme regalado una compañera y cuatro hijos absolutamente maravillosos –Tonona, Fernando, Javier, Maite y Dácil–; me siento, gracias a ellos, seguro, protegido y orgulloso; y son, sin lugar a duda, cinco de las razones esenciales de mi vivir... Y a ese respecto, nada más; todo lo demás va por dentro y, aunque a veces es duro, es muy hermoso.

Típica foto que nos hicimos, ya no sé cuando.
para el Libro de Familia Numerosa.

Deseaba partir haciendo una referencia concreta a mis hijos, porque cada uno de ellos, a su manera y en su "micro-mundo·", tiene una historia personal de creación y de compromiso social y cultural del que –necesito repetirlo– me siento orgulloso. Hoy, en concreto, voy a dedicarle este cuelgue a Javier –en la anterior fotografía es el primero de la izquierda en la fila de abajo–.

Javier, junto a Rosa Vam Wyk y Nacho Reig –dos muy buenos amigos que comparten sus mismas benditas locuras–, hace un año decidieron poner en marcha un proyecto editorial, de carácter independiente, al que decidieron llamar Dirty Works.


En este primer año –de duro y arriesgado trabajo– siguiendo una línea editorial coherente y de alta calidad literaria y de edición, en Dirty Works han publicado seis libros. Concretamente los siguientes:


"TRABAJO SUCIO" de Larry Brown.
"MALDITO DESDE LA CUNA" de William S. Burroughs Jr.
"LOS AMANTES DE LAS CICATRICES" de Harry Crews.
"VOLT" de Alan Heathcock.
"EL HIELO EN EL FIN DEL MUNDO" de Mark Richard.
"AUTOBIOGRAFÍA DE UN BÚFALO PARDO" de Óscar Zeta Acosta.

Pues bien, con motivo de la Feria del Libro de Madrid han viajado a nuestros país dos de sus autores –concretamente Alan HeathcockMark Richard–, y se ha celebrado una fiesta para celebrar el primer cumpleaños de Dirty Works y de su andadura editorial; andadura por la que hoy, muy especialmente, quiero felicitar a Rosa Vam WykNacho Reig, Javier Lucini y a Ivan Sainz Jaio –ilustrador–.

De izquierda a derecha: Yvan Sainz Jaio, Nacho Reig,
Rosa Vam Wyk y Javier Lucini.

Tanto en la Feria del Libro de Madrd, como en la fiesta de cumpleaños de la editorial, celebrada el pasado día 2 de junio en la librería "Tipos Infames", tuvimos el placer de contar con la presencia, el testimonio, el afecto y la palabra de dos grandes escritores que ya han publicado en Dirty Works: Alan Heathcock Mark Richard. He de decir que después de conocerles realmente creo que para una editorial es una gran suerte y un gran placer tratar y trabajar con autores de la sensibilidad, del encanto y de la gran talla humana que han demostrado estos días pasados tanto Alan como Mark.
Alan Heathcock se crió en un suburbio de clase obrera del sur de Chicago, estudió periodismo en Iowa y actualmente reside e imparte clases de "Escritura Creativa" en la Universidad de Boise, Idaho. A los tres años un gato callejero estuvo a punto de dejarle sin ojo. La secuela de aquel incidente, un ligero estrabismo que durante años le proporcionó un espeluznante parecido con Popeye, le hizo quedar finalista para el papel de Danny, el chico «Redrum», de la película "El Resplandor". 

Escribe en la "VOLT-mobile", una caravana Roadrunner de 1967 que durante mucho tiempo perteneció al departamento de policía de Idaho. Hoy está llena de libros, premios y cachivaches. Dentro huele a bosque y llega el wifi de casa. Ha empapelado la encimera y una de las paredes con páginas de sus autores favoritos (siente especial debilidad por la carta que le escribió Joy Williams después de leer VOLT). Robert Mitchum, en el papel del reverendo Harry Powell, con "AMOR y ODIO" tatuado en los nudillos, le vigila desde un póster en la pared: «Mirad estos dedos, queridos hermanos, tienen venas que corren hasta el alma del hombre y están siempre luchando los unos con los otros». 

Con Alan Heathcock y Javier Lucini en la fiesta del primer
cumpleaños de la editorial 
Dirty Works.

Al final de la jornada, Alan hace lo posible por desconectar de los traumas de sus personajes antes de que su mujer y los niños lleguen a casa del colegio. Por lo general, funciona salir a correr escuchando lo último de Wilco, hacer una paradita en el Gyros Shack y darse una buena ducha. Le aburre pescar, es aficionado a la frenología y Ashley Roshitsh, la encargada y jefa de camareros del Saint Lawrence Gridiron de Boise, ha creado un cocktail que lleva su nombre. The Heathcock.

Mark Richard, de ascendencia cajun-creole-francesa, nació en Louisiana y pasó buena parte de su infancia en hospitales para niños tullidos. Debido a la deformidad de sus caderas le dijeron que a partir de los treinta estaría condenado a vivir en una silla de ruedas. No fue así. El día que los cumplió le pilló haciendo autoestop para mudarse a Nueva York y ser escritor. 

No lo tuvo fácil. Su padre, un hombre violento e impredecible, les abandonó una noche de borrachera. Sus motivos: la mala tierra, una mujer triste, varios bebés perdidos, un hijo «extraño» y la marcha del general Sherman. 

A los trece Mark se convirtió en el locutor de radio más joven del país. Abandonó sus estudios, se metió en problemas y se pasó tres años faenando en barcos pesqueros. Fue fotógrafo aéreo, pintor de brocha gorda, camarero e investigador privado. Asistió al taller literario de Gordon Lish, que le compró un gorro de artillero forrado de lana para sobrevivir al duro invierno de Nueva York y le publicó su primer libro de cuentos. El libro se vendió poco, pero después de que la editorial le transmitiera su poca fe, Norman Mailer le entregó el PEN/Hemingway Foundation Award y Barry Hannah le llamó para dar clases en Oxford, Mississippi.

Con Mark Richard y Javier Lucini
en la fiesta del primer cumpleaños de la editorial 
Dirty Works.

Por las noches se acercaba con su perro a la vieja casa de Faulkner y se asomaba a las ventanas esperando ver fantasmas. Un día, al volver de su paseo, se encontró a Larry Brown sentado en la mesa de la cocina, fumando y bebiéndose su bourbon. En el sur nadie cierra la puerta de atrás. Al verle, Larry simplemente le dijo: «Hey». Actualmente vive en Los Ángeles con su mujer y sus tres hijos. El día de su boda se dio cuenta de que había conocido a todos sus amigos en bares. Es autor de dos colecciones de relatos, una novela y un libro de memorias.

FINALMENTE, PARA CONCLUI ESTE "CUELGUE", me apetece reproducir algo que le escuché a Mark Richard el día de la presentación de su libro. Dijo que en todas sus historias aunque son "grises u oscuras" siempre aparece un punto de luz, una estrella, una esperanza. «Y es que –afirma Marksolamente desde la oscuridad se puede ver una estrella»... ¡Qué tremenda, hermosa y esperanzada realidad!... Desde que se lo escuché no paro de pensar en ello; creo que es uno de esos pensamientos que a partir de ahora van a ser directriz y guía en el tiempo que me quede por vivir.

miércoles, 1 de junio de 2016

«TODO ES DE COLOR», "TRIANA", GONZALO GARCÍA PELAYO Y UNA ALTERNATIVA SUREÑA INCUESTIONABLE.

Hace unas semanas tuve la suerte y el placer de disfrutar del preestreno de la película "TODO ES DE COLOR" dirigida por GONZALO GARCÍA PELAYO; película en la que Gonzalo le rinde un homenaje –memoria viva– al grupo musical sevillano "TRIANA" integrado por Jesús de la Rosa (1948-1983), Eduardo Rodríguez Rodway (1945) y Juan José Palacios (1943-2002).


Antes de introducirme en esta nueva película de Gonzalo García Pelayo, he de decir que, por lo general, a mi, personalmente, su cine –libre y alternativo– siempre consigue "atraparme".

El cine que crea Gonzalo es, para mi, un cine "seductor" por lo que tiene de sensitivo –casi de irracional–. Un cine "latiente" y "cálido" que suena, visualiza y destila humanidad y "pasionalidad" en cada secuencia.

¡Sí!, así es, el cine de García Pelayo un cine en el que la "pasión" siempre aparece sutil y descaradamente presente entre los "créditos" silenciados: pasión por la vida, por el amor, por la belleza, por la libertad y por la música, a la que Gonzalo tanto le ha aportado a lo largo de toda su vida.

Gonzalo García Pelayo-

Es por todo lo anterior por lo que siempre que veo una película de Gonzalo por primera vez –siempre me ha ocurrido– me surgen inevitablemente dos experiencias:

Por una parte siempre hay una o dos secuencias, en cada una de sus películas, que, de entrada, me impactan y consiguen "arrebatarme" muy especialmente; se me quedan fijas en la retina, o quizá en el corazón o en el subconsciente. Son sin duda latidos y pasiones que de alguna manera Gonzalo y yo compartidas. 

Por otra parte con el cine de Gonzalo siempre me ocurre que cuando veo una de sus películas, salgo de la proyección impactado, cuestionado e insatisfecho; o sea con una especie de sensación de que "algo me he perdido"; sensación que permanece hasta que no vuelvo a ver sus películas una o dos veces...; y es que el cine de Gonzalo García Pelayo una vez visto, hay que repetirlo para disfrutarlo...: los latidos de este hombre son tan intensos y cotidianos, tan espontáneos, tan libres, tan "de verdad" –¡y tantos!– que requieren "parar el tiempo" para sentirlos y gozarlos.

Gonzalo y Javier García Pelayo.

En el contexto de lo que para mí es y representa el cine de Gonzalo García Pelayo, su nueva película "TODO ES DE COLOR", vuelve a ser una nueva expresión de sus latidos y de sus pasiones, pero en esta ocasión tomando como referencia vivida un hecho musical y cultural sureño que él mismo protagonizó e impulso junto a su hermano Javier: el nacimiento, la obra y la propuesta vital, libre, alternativa y democrática de TRIANA, grupo musical surgido en la Andalucía Occidental –concretamente en Sevilla– a mediados de los años setenta.

"TODO ES DE COLOR" es, en realidad, un viaje, o un tránsito intergeneracional, entre la muerte y la vida –o entre la vida y lo que la muerte no puede aniquilar–. Viaje que se inicia ante la tumba de Jesús de la Rosa –alma de Triana–, y que concluye en un concierto al aire libre en el que la música y las canciones de Triana están y estallan todavía hoy vivas y alternativas: «Ven, ven, ven,
 que te quiero cantar
...; ven, ven, ven, 
a la libertad..., 
sueño y fantasía 
se vuelven a juntar en 
un momento».




La película recién estrenada "TODO ES DE COLOR" te sumerge en una renovada forma e entender la vida a través de un de un hermoso entramado de nostalgias y recuerdos. Bellísimo callejeos por el barrio sevillano de Triana- Libres y apasionados amores juveniles –con ese erotismo sugerente que Gonzalo siempre sabe transmitir y despertar–. Reencuentros –para mí ha sido especialmente emotivo el de Gualberto que tanto tiene que ver en esta historia–. Situaciones cotidianas en una botica, o escuchando la sabiduría popular y romántica de una viuda enamorada. O una secuencia bellísima en la Alameda de Sevilla, junto a las columnas de Hércules, en torno a las que se congrega una multitud de todas las edades para cantar "Tu frialdad", convertido casi en himno: «Y sueño con gran pasión que vives para mí como yo vivo por ti.»



Y es que la historia que Gonzalo nos narra en "TODO ES DE COLOR" –en la que él y su hermano Javier fueron protagonistas imprescindibles– es una hermosa y esperanzadora "historia de la historia" del pueblo y de la música popular andaluzas de mediados de los setenta.

Mientras en la Andalucía Oriental había nacido "Manifiesto Canción del Sur", colectivo de "cantautores" insumisos y rebeldes –como lo fueron otros similares en Cataluña, País Vasco, Galicia, o Castilla–; en la Andalucía Oriental –y más concretamente en Sevilla– tres jóvenes –a los que se unieron e impulsaron javier, Gonzalo, Dolores Montoya, Manuel Molina, o Máximo y Benito Moreno– crearon una verdadera alternativa de identidad sureña que, con muy buena música –lo que dio en llamarse el "nuevo rock andaluz"–, formularon una propuesta de vida luminosa, libre y esperanzada; propuesta en la que la capacidad de soñar y el amor vivido en libertad era las claves esenciales de la existencia... Propuesta que, como afirma y convence Gonzalo García Pelayo en su película, hoy sigue teniendo plena vigencia.

Tres jóvenes llamados Jesús de la RosaEduardo Rodríguez y Juan José Palacios, y su grupo: TRIANA.



Me encantaría en este momento hacer un recorrido por algunas de las canciones de Triana para reencontrarnos con sus propuestas poéticas, musicales y existenciales que, para mí, fueron y siguen siendo revolucionarias; pero, para no alargar demasiado este "cuelgo" lo aplazo para otro día.

Sin embargo, no me voy a resistir a proponer el disfrute de una de sus canciones creo que especialmente significativa porque a su creación se unió Antonio Mata –no podía ser otro– de "Manifiesto Canción del Sur"; me refiero a la canción "Del crepúsculo lento nacerá el rocío", tema que cierra "Hijos del Agobio", segundo LP de Triana publicado en 1997.


«Que importa si es largo el camino 
del crepúsculo lento, nacerá el rocío
segando el abrojo y el cardo 
mañana compañero, florecerá el trigo. 

Cuando el trueno es amor 
el relámpago es vida 
y la lluvia es la luz. 

Que importa si pierdo mañana, 
si gané libertad, para mis hijos 
el ayer no es el hoy, ni el mañana, 
que es tiempo pasado. 

Cuando el trueno es amor 
el relámpago es vida 
y la lluvia es la luz.»

Y finalmente, sin más –no quiero alargarme demasiado– solo me queda, de momento, recomendaros un regalo para el cuerpo y para el alma: Ver, gozar, disfrutar y vivir la película ˝TODO ES DE COLOR", de Gonzalo García Pelayo. Creo sinceramente que merece la pena.


domingo, 15 de mayo de 2016

DISCOS RESCATADOS: «MÚSICA DISPERSA» (SISA, SELENE, CACHAS Y BATISTE)

Hay discos que permanecen en la memoria y, de alguna manera, en el "universo musical" de un tiempo pasado; y que, un "buen día", te los reencuentras, los rescatas del silencio, vuelves a escucharlos y te devuelven momentos hermosos y muy bellos de tu vida... Son "discos recuperados"  –tan significativos en un momento dado– que, de repente, te entran unas tremendas ganas de darlos a conocer y de recomendarlos.

Uno de esos discos con el que me reencontré anoche, inesperadamente, fue el LP –único– que grabaron, en 1970, el grupo MÚSICA DISPERSA, compuesto por Jaume Sisa, Albert Bstiste, José Manuel Brano "Cachas" y Selene.


José Manuel  Brano "Cachas", tras su experiencia madrileña –a finales de los sesenta– como uno de los fundadores y miembro del colectivo "Canción del Pueblo" –junto con Hilario Camacho o Elisa Serna, por ejemplo–, decidió marcharse a vivir en Barcelona.

Nada más llegar a Barcelona entró e  contacto con el mundo de la música y conoció a tres grandes creadores: Albert Batiste, Jaume Sisa y Selene –que había estudiado piano y flauta, y que poseía una voz absolutamente maravillosa–; de ese encuentro nació el grupo MÚSICA DISPERSA; sin duda, uno de los grupos más vanguardistas y una de las bandas referenciales de la música progresiva catalana de la época.

«Nos vimos, conectamos y empezamos a tocar juntos sin saber por qué, ni cómo –comenta Sisa–. Teníamos muchas ideas, casi reventábamos, y las liberamos juntos.»

«Cada uno mostraba sus retazos de composiciones –añade Albert Batista– , y, sobre eso, los demás hacíamos nuestras aportaciones. Vivíamos a nuestro aire. Y la música seguía a la vida.»

En 1970 grabaron su primer y único LP que llevaba el mismo nombre del grupo: con  Jaume Sisa (guitarra, percusión, voz), José Mª Brabo, «Cachas» (mandolina, guitarra, flauta, voz), Albert Batiste (bajo, armónica, órgano, batería, voz) y Selene (piano, bongos, flauta, voz).

Un precisos disco, ilustrado por la propia Selene, del que no llegaron a venderse en aquel momento más de cuatrocientos ejemplares, pero que, con el paso del tiempo, se convertiría en uno de los discos míticos de la música catalana de la época. Esta es su cubierta:


1. Diálogo - 2. Hanillo -  3. Cromo - 4. Swani - 5. Gilda        
6. Rabel - 7. Eco - 8. Cefalea - 9. Arcano - 10. Fluido - 11. Cítara

Grabado aquel disco, Cachas tuvo que dejar el grupo para hacer la "el servicio  militar obligaorio" y la banda, haciendo honor a su nombre, se dispersó.

Para los amigos y amigas que os apetezca y tengáis curiosidad de conocer este disco os adjunto, a continuación, un video en el que puede escucharse completo. A mí, personalmente, es un disco que me sigue "enganchando".


sábado, 7 de mayo de 2016

CARLOS MONTERO I - Un entrañable porteño de Mataderos.

En la historia de nuestra música y de nuestra canción popular hay presencias muy importantes que considero debemos reivindicar clara y apasionadamente; una de esas presencias ha sido, y sigue siendo, la del compositor e intérprete CARLOS MONTERO.

Carlos Montero.
Juan Carlos Zamboni, verdadero nombre de Carlos Montero, nació en Buenos Aires, en 1938.

Carlos, con su corazón “siempre mirando al Sur”, es un músico y un guitarrista excepcional que, además, canta; y lo hace con eso que en el lenguaje flamenco se llama “jondura”, es decir, con una voz que le sale de lo profundo y que suena a suspiro, a latido o a desgarro del alma.

En su infancia –y después en toda su trayectoria artística– desempeñó un papel fundamental el barrio concreto en que nació: fue en Mataderos, barrio que en el Buenos Aires de los años treinta era un lugar fronterizo entre la pampa y la gran ciudad.

A un lado de aquel barrio –y de la casa en que nació Carlos– se encontraba el mundo y la realidad rural, con sus paisajes, sus gentes sencillas, el verde, el ganado, el gaucho y su folclore –zambas, milongas y chacareras–; al otro lado, la ciudad, el suburbio, la sed de verde, la calle, el arrabal, el bullicio, la soledad, el tango; género musical de carácter urbano y popular que el gran Discépolo definió como «un pensamiento triste que se baila».

Zambas, milongas, chacareras... y tangos..., que Carlos fue integrando en su universo y en su sensibilidad musicales; experiencia reforzada, además, a través de su formación clásica, adquirida, inicialmente, en las clases particulares de guitarra que recibió en su casa, y, poco tiempo después, en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Bouchardo.

El hecho fue que Carlos a los cinco años ya tocaba la guitarra.

Su padre –también guitarrero, que formaba parte de un grupo musical llamado Alberto Coria y su Cuarteto– lo que más deseaba era que su hijo se dedicara exclusivamente a estudiar, pero, a pesar de sus deseos, no pudo evitar que Carlos, siendo aún muy niño, iniciara sus primeras actuaciones en público.

Una de aquellas actuaciones tuvo lugar el 5 de octubre de 1949, en un Gran Festival Artístico y Cinematográfico, organizado por la Asociación “11 de Setiembre”, en el Cine National Palace; festival en que se le anunciaba así:
«El niño Juan Carlos Zamboni. 
Canto, acompañado en guitarra».

“En casa había gran tradición –comentaba Carlos en el diario Madrid, el 6 de noviembre de 1971–. Era lógico que me entusiasmara con la música desde el principio. Pero fue un aprendizaje duro, porque había que vivir y ganar dinero. Así, toqué en salas de fiestas y cabarés, en salones folclóricos y boites, cuando era todavía un adolescente. Por supuesto, con el permiso de mi padre en el bolsillo, por si la policía me encontraba a altas horas de la noche en la calle... Después, ingresé en el Conservatorio de Música, donde aprendí las normas de lo clásico, que afortunadamente no destruyeron para nada mi entusiasmo ni mi afición por el folclore [...]. En el Conservatorio aprendí lo clásico; la calle me enseñó el folclore, lo que cantaba y sigue cantando la gente».

Hasta 1959, Carlos Montero –o, mejor, Juan Carlos Zamboni– participó en diversos grupos musicales y afianzó su carrera como solista ofreciendo recitales de canto y guitarra en los que interpretaba, sobre todo, temas folclóricos. Uno de aquellos recitales fue, por ejemplo, el que dio, en Buenos Aires, el 9 de agosto de 1958, organizado por MEEBA, Asociación de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes.

Aquel recital, en el que Carlos interpretó obras populares de Ariel Ramírez, de Oscar Valles, de Eduardo Falú y de Jaime Dávalos, fue presentado en los siguientes términos:


«Nuestra música autóctona, expresión melancólica de ardiente sentir que anida en los sentimientos de los hombres de nuestra tierra, tiene un ferviente y expresivo cultor en el joven artista Juan Carlos Zamboni [...]. MEEBA, al brindarlo a la consideración del público amante de esas bellezas del espíritu, asegura a este joven ejecutante un lugar de privilegio entre los valores de ese género que encuentra hoy en Buenos Aires la cuna del nacimiento del Arte Folclórico”.


En 1959, con toda la experiencia artística acumulada, Carlos recibió la oferta de un conocido músico argentino, Hugo Díaz, para incorporarse a una compañía folclórica que estaba montando con la intención de emprender una gira por diferentes países europeos; entre ellos, Alemania, Bélgica y Holanda. Carlos aceptó la propuesta e ingresó en aquella compañía, que, con el nombre de "Hugo Díaz y sus Changos", integraban el propio Hugo, Victoria Díaz –su mujer–, Carlos, Alberto Cortez y un bailarín apellidado Ferreira.

Así fue como Juan Carlos Zamboni, ya con el nombre artístico de Carlos Montero –sugerido por el representante de Hugo Díaz–, viajó por primera vez a Europa para presentar un espectáculo al que llamaron Argentine National Tanz-Show.


Grupo Hugo Díaz y los Changos.
De pie, de izquierda a derecha: Carlos Montero y Hugo Díaz.
Sentados, de izquierda a derecha: Alberto Cortez, Victoria Díaz y Ferreira.

Finalizada aquella gira europea, Hugo Díaz y Victoria regresaron a Argentina, y Carlos Montero y Alberto Cortez decidieron quedarse en Europa.

Esta decisión la motivó el gran éxito que en aquel momento había logrado Alberto con la grabación, en Bruselas, de sus primeras canciones; entre ellas, El sucu-sucu y Las palmeras; grabación realizada en noviembre de 1960, en la que Carlos le acompañó a la guitarra. Aquella circunstancia le permitió a Alberto darse a conocer por toda Europa, y empezar a ofrecer numerosos recitales, en los que Carlos Montero solía acompañarle. En 1964, Alberto Cortez, tras contraer matrimonio con Renée Govaerts, fijó su residencia en España, y Carlos, siguiendo sus pasos, tomó la decisión de trasladarse a vivir a Madrid.

Durante varios años –en concreto, entre 1964 y 1971, y, posteriormente, siempre que se lo solicitaron–, Carlos, vinculado totalmente a la "canción de autor", llegó a convertirse en uno de los más importantes arreglistas de la época; por ejemplo, prestó su sensibilidad, su maestría y su sabiduría musical a artistas como Alberto Cortez, Luis Eduardo Aute, Mari Trini, Patxi Andión, Gontzal Mendibil, Jerónimo Granda, Adolfo Celdrán, Mestisay, Luis Pastor, Pablo Guerrero, Carlos Cano y muchos más.

En 1971, tras todo ese recorrido musical, decidió grabar su primer disco, con el fin de reivindicar y actualizar el auténtico folclore de su país natal. Aquella fue una aventura apasionante, gracias, entre otras razones, a su encuentro con el poeta argentino José Alberto Santiago –ganador del premio de poesía Leopoldo Panero, y hoy lamentablemente fallecido–, que llegó a convertirse en su cómplice literario inseparable.


«Yo siempre tuve ganas de hacer un disco –le comentaba Carlos a Alberto Míguez, en la entrevista al diario Madrid antes citada– He trabajado en varias casas de discos y estoy muy relacionado con el ‘medio’. Pero necesitaba una persona que compartiera mis propias inquietudes. Yo soy un mal letrista; no soy escritor, soy músico. Hasta que un día conocí por casualidad al poeta José Alberto Santiago, que compartía mis propias inquietudes pero desde otra perspectiva: la de la literatura. Él buscaba una persona que pudiera musicalizar sus poemas. Yo buscaba una letra adecuada para mis músicas. Comenzamos a reunirnos y hablamos largo rato».


«Primero, surgía el tema poéticamente, y, después de muchas tentativas, tensiones, discrepancias, iban saliendo la música y la letra al unísono. No se trataba, pues, de dos realidades autónomas que llegaban a unirse, sino de un solo acto de creación, realizado al mismo tiempo por dos personas. Después de la reunión, cada uno se iba a su casa y revisaba, mejoraba los textos y la música. Claro que no todas las tardes fueron inspiradas. Nos pasamos muchas horas en blanco, sin saber qué escribir ni qué inventar. Otras eran, por el contrario, tremendamente fecundas. Dependía del estado de ánimo y de la inspiración».

Así fue como nacieron los primeros discos de Carlos Montero; obras inolvidables que se convirtieron en documentos sonoros básicos para entender y para disfrutar, en España, de la auténtica música popular argentina.


El primero se llamó "De la huella" (1971), disco en el que, además de las canciones compuestas sobre textos de José Alberto Santiago, Carlos incluyó el tema "Hacia la ausencia", de Jaime Dávalos y Eduardo Falú, y una preciosa zamba basada en un poema de Patxi Andión. Con ese disco ya en el mercado, Carlos Montero participó en el Primer Festival Internacional del Poema Musicado –también llamado Festival del Fuego–, celebrado en septiembre de 1972, en el Club Entrepicos, de la sierra madrileña. En aquel festival, Carlos y José Alberto obtuvieron el primer premio con el tema "Zamba de la pensión"; canción que grabó y editó Movieplay en un single, y que inmediatamente adquirió una gran popularidad.

Los otros dos discos de Carlos, creados en colaboración con el poeta José Alberto Santiago sobre temas del folclore argentino actualizados, fueron los titulados "De las raíces" (1973) y "De allá lejos y este tiempo" (1976).

Sobre el valor musical y poético de estos discos resulta muy interesante el contenido de la carta que le escribió el poeta Félix Grande a Julio Cortázar, residente en aquel entonces en París, que apareció publicada en la carpeta del LP de Carlos Montero: "De las raíces", y de la que me voy a permitir reproducir un fragmento:

«José Alberto Santiago –escribía Félix Grandesigue dándole al verso, por aquí anda, y en una de ésas acertó en todo el centro a unas cuantas letras de zamba, milonga, chacarera, vidala y, sobre todo, claro, de vidalita irreparable; y como a veces es verdad que nada importante se pierde, apareció Carlos Montero, un porteño de Mataderos (¡de Mataderos, che!), agarró esas letras tan verdaderamente argentinas que hasta llevan entre sus versos unos años de expatriación, y amando mucho a su lejana partida de bautismo diseminada por toda aquella patria de provincias inmensas y caudillos norteños y del folclore impresionante, y usando de su voz que es a la vez ingenua y profesora, que es a la vez tierna y viril (si vieras qué cantor de tangos), y manejando una técnica guitarrística de estudioso del corazón, y creando melodías alucinadas, hizo con todo ello unos discos, que son, también, una partida de bautismo, un lenguaje; por eso tú, Julio, parsimonioso catador de lenguajes, imagina que en dirigible umbilical y misteriosamente llegué a París, que en silencio y sin llave y sin llamar entré en tu casa, que eché a andar este disco que se llama "De las raíces" con precisión tumultuosa, y que sin hacer ruido me fui cuando empezaba a sonar esa "Zamba de la pensión" insoportablemente hermosa o esa excepcional vidalita que ahora tú empiezas a oír desde la almohada insomne, y te levantas, y te acercas hasta esta música, y escuchas solitario, y empiezas a preparar el mate, y fumas en la oscuridad deseando suerte para vivir a estos poetas, a estos dos camaradas americanos que giran, giran, giran su amor y su nostalgia y su profundidad en este disco incontenible».

CARLOS MONTERO II - "Un susurro de aguardiente y nostalgia que repasa las lejanas geografías de Buenos Aires"

Paralelamente al trabajo creador que analizábamos en el "cuelgue" de ayer, en el que Carlos Montero realizó la reivindicación y la actualización del auténtico folclore rural de Argentina, también se propuso la necesaria recuperación de la esencia de otro género de la música popular argentina de carácter más urbano: el tango; recuperación personalísima y dignificadora que calificó como "Tangos a mi manera", nombre del primer LP, grabado en 1973 por Carlos y dedicado exclusivamente a ese género.

Carlos Montero.
En la contraportada de la carpeta de aquel disco, Carlos escribía:

«Quiero dejar constancia de que el tango es una parte más de la música popular argentina y de que Buenos Aires es otra de las muchas regiones que le dan variedad y riqueza al folclore».

«Por todo esto y a mi manera, quiero rendir un homenaje a aquellos hombres que, alrededor de los años treinta, comprendieron el peligro de la comercialidad y la cursilería que rodeaba al tango».

«Gracias a sus obras, podemos gozar hoy de su autenticidad y también del peculiar lenguaje que aún se mantiene, ¡lo único quizá!, y que les da a los porteños esa particularidad que distingue a los pueblos con propias y entrañables raíces».

Homenaje que en "Tangos a mi manera˝ se traduce en la exaltación de grandes nombres propios como Homero Manzi, Aníbal Troilo, Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores, y en piezas hermosamente inolvidables como "Cambalache", "Cafetín de Buenos Aires", "El último organillo", "Malena", "Sur" y "Che bandoneón".



Catorce años más tarde, sin dejar de trabajar como compositor y como arreglista, y de acompañar a la guitarra a muchos de los compañeros citados en el "cuelgue" de ayer, Carlos grabó y publicó una nueva obra, titulada "Y sigo con los tangos... " (1987).

En aquel disco volvió a hacerse presente la obra de Discépolo con temas como "Esta noche me emborracho", "Victoria" y "Yira yira"; y, junto a él, otros grandes creadores argentinos como Homero Expósito, Nicolás Olivari, Homero Manzi o Eladia Blázquez.

Apartir de aquel momento, la presencia discográfica de Carlos, interpretando tangos, fue permanente. Entre sus discos figuran los siguientes:

"Con el tango en el bolsillo" (1989) –en el que incluye, por ejemplo, el tema "Setenta balcones", de Piazzolla y Baldomero Fernández Moreno–, "Perfil de tango" (1990), un segundo disco titulado "Tangos a mi manera" (1990) –ilustrado con un magnífico retrato de Aute– y "Naturalmente, tangos" (2001).


Luis Eduardo Aute, refiriéndose a esa pasión que Carlos Montero siente y sabe transmitir con el tango, y, en general, a su extraordinaria personalidad como músico y como guitarrista, realiza este comentario:

«Me propuse conocer a Carlos, allá por el 68, después de haberlo escuchado tocar la guitarra, acompañando a otro compañero, en un programa de radio. Carlos tocaba, y toca, la guitarra como a mí me hubiera gustado hacerlo, por eso llegué a la urgente necesidad de conocer a aquel extraordinario guitarrista. A partir de aquel encuentro, se inició una amistad que daría como fruto toda una serie de discos, mis primeros discos, que contaban con la imprescindible colaboración de Carlos. Todos los arreglos de aquellas canciones eran arreglos suyos. Eran trabajos de difícil clasificación porque intentaban a toda costa salirse de la norma instrumental de aquellos años. Ahí están, como testimonio de aquel trabajo, discos como 24 canciones breves, "Rito", "Espuma", "Sarcófago" o "Babel"».

«Pero, probablemente, la faceta oculta de Carlos, faceta que me descubrió algún tiempo después (pudores estúpidos del genio...), era la de cantante de folclore argentino y de tangos. [...] Los tangos, en la guitarra y en la voz de Carlos Montero, adquieren una nueva dimensión... Se transforman en canciones intimistas, llenas de matices que apuntan hacia nuevas vibraciones poéticas y musicales, a esa manera de entender la canción. Discépolo, Manzi, Cátulo Castillo, Cadícamo, Expósito, se descubrían, a través de la personalidad de Carlos, como los más grandes entre los grandes de la canción».

Carlos Montero.
«Debo confesar, con toda sinceridad –continúa diciendo Aute–, que gracias a Carlos y sus tangos, abrí los ojos y los oídos a una ‘esencialidad’ de la manera de escribir canciones. Gracias a esos tangos..., a la manera de Carlos, empecé a aprender, y todavía sigo en el empeño, el muy difícil oficio de juntar palabras y acordes musicales con el fin de ser cantados».

Por su parte, Moncho Alpuente, al hablar de Carlos Montero, en 1990, escribió lo siguiente:

«Carlos Montero sabe que el tango anida en los rincones oscuros de bulevares y plazuelas, folclore bastardo que se nutre de sombras, de mujeres fugaces que dejaron su huella en el empedrado. Su guitarra conjura los espíritus del tango y la milonga, al otro lado del Atlántico, y sus espíritus responden porque el viajero es un iniciado en los misterios que destilan las seis cuerdas. Su voz, como un susurro de aguardiente y nostalgia, repasa las lejanas geografías de Buenos Aires. [...]»

«Carlos Montero, contemporáneo y sabio, traspasa las fronteras del tiempo y del espacio con su canción eterna, melodía de arrabal, de todos los arrabales del mundo en los que reina resucitado por su ensalmo S. M. el Tango».

De Carlos Montero debo decir, también, que, en 1990, fue galardonado con el premio Gardel de Oro, otorgado por el Centro Cultural Argentino del Tango, en Buenos Aires, y que ha sido director y presentador, en Radio Nacional de España, del programa titulado "La noche que me quieras".

Finalmente, recordar y recomendar el disco de Carlos titulado "Tangolatría" (2010), obra que tuve el placer de producir e incorporar a la colección "El canto emigrado de América Latina" que diseñé y dirigí para la Sociedad General de Autores, en la que también grabaron Quintín  Cabrera –fue su último disco–, Olga Manzano, Rafael Amor,  Claudina y Alberto Gambino y Gonzalo Reig. Colección que se completó con una recopilatorio de Indio Juan, la reedición –en soporte CD– de la obra "Papá Bolero" de Manuel Picón y un entrañable doble álbum con grabaciones en directo, relizadas en su día, en la mítica Sala Toldería. 



Tras este disco Carlos Montero "amarrao" a su guitarra ha seguido trabajando, ¡como siempre!; entre otras razones porque como dice el título de su último disco "ME GUSTA EL TANGO" (2015); de este disco y de sus aventuras musicales más recientes hablaremos muy próximamente en la WEB ·CANCIÓN CON TODOS", en la que, sin duda, tendrá en justicia un lugar preferente.

jueves, 5 de mayo de 2016

«PALABRAS CON ALAS». CONCIERTOS DE PACO IBÁÑEZ EN MADRID TRAS CATORCE AÑOS DE AUSENCIA.


PACO IBÁÑEZ la voz de los poetas, el humanista, el artista comprometido, rebelde, mágico, inmortal, estrena su nueva creación artística “PALABRAS CON ALAS” en el teatro Nuevo Apolo de Madrid, ciudad en la que desde hace 14 años no ha ofrecido ningún concierto. Los conciertos se realizarán los próximos días 6, 7 y 8 de Mayo; los días 6 y 7 a las 20:30; y el día 8 a las 19:30.

“Palabras con alas” retoma un formato similar al de “A galopar” junto al poeta Rafael Alberti y “La voz y la palabra” junto a José Agustín Goytisolo.

Dice LUIS GARCÍA MONTERO: «El artista propone ahora sobre el escenario un diálogo entre las lenguas del Estado para afirmar no sólo la riqueza de la poesía como patrimonio cultural, sino la necesidad de reconocimiento mutuo y de complicidad humana. Sólo a través de la cultura pueden salvarse la distancias impuestas por el desconocimiento, la intolerancia y la sinrazón. La poesía es un bien cargado de futuro!»



El concierto está estructurado en dos partes.

La PRIMERA PARTE, unirá en el escenario la voz y la guitarra de Paco Ibáñez con la voz de los poetas: Luis García Montero, Bernardo Atxaga, Joan Margarit y Antonio García Teijeiro. La voz, la música y la poesía entrelazadas en los idiomas castellano, euskera, catalán y gallego sobrevolarán el espacio como hermosas estrellas.

En la SEGUNDA PARTE, sobre el escenario Paco Ibáñez –con una bella y sobria escenografía de Frederic Amat, vestido de negro y guitarra en mano, y acompañado de magníficos músicos– viajará por la historia de la literatura en lengua castellana desde el siglo XIII hasta la actualidad

PACO nos va a ofrecer canciones de amor, de lucha y resistencia, de existencialismo puro, envueltas por la fuerza de la poesía y el ritmo de los instrumentos. [...] Su voz abre para todos una puerta misteriosa y secreta, la silenciosa y deslumbrante entrada a la poesía… ¡la puerta de la libertad!

En esta segunda parte le acompañarán: Mario Mas, guitarra; Gorka Benítez, saxo tenor y flauta; Joxan Goikoetxea, acordeón; y Horacio Fumero, contrabajo.

¡SIN DUDA, 
UN GRAN ACONTEMIENTO!

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" – opera prima del cantau...