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lunes, 22 de abril de 2013

CABALLERO BONALD. PREMIO CERVANTES 2012 - 1: «LA PALABRA MÁS TUYA»

Mañana le será entregado el Premio Cervantes 2012 al poeta jerezano JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Deseo unirme desde aquí a ese acontecimiento manifestándole, por una parte, mi felicitación y mi alegría; y, por otra, resaltando, en este cuelgue, y en el de mañana, algunos "gestos" –o significativos "guiños"– en los que se pone, claramente, de manifiesto la relación creativa, y de apoyo, que siempre mantuvo el nuevo Premio Cervantes con la "canción de autor".

José Manuel Caballero Bonald.

Hoy voy a remontarme al año 1975, año en el que Caballero Bonald, junto con Luis Eduardo Aute, compusieron una canción, dedicada a Antonio Machado, a la que llamaron "La palabra más tuya"; canción que inicialmente grabó Rosa León en su LP "Al alba" (1975), y que Eduardo interpretó y grabó, años después, en el libro-disco "Trovadores de silencios" (Editorial Calambur, 2010).


La canción "La palabra más tuya" con letra de Caballero Bonald y música de Luis Eduardo Aute, podemos escucharla, interpretada por Rosa León, en el siguiente enlace de "goear":


«Con una mano escribo
Y con la otra abro
las páginas de un libro.
Aquí está
la palabra que busqué tantos años.
Merezco repetirla
impunemente ahora
mientras leo tu nombre siempre vivo
en el piadoso mármol.

Abel Martín, Juan de Mairena.
Conmigo estáis oyendo la apócrifa verdad
peregrinando
por las abiertas páginas de un libro.
Lejos ya
de los muros hostiles
que circundan
las letras de la fe.

Latino más liberto de Cotlliure.
Piedra sonora entre las impasibles
violetas sepulcrales.
Aquí dejo caer,
sobre la tierra,
calladamente,
la palabra más tuya».

Sobre esta canción hay una anécdota que me gustaría relatar. En el año 2006 diseñé y puse en marcha, para la Fundación Autor, una colección de 13 discos –más uno que editó "Sony BMG"– dedicados a la poesía cantada; el primero de aquellos discos decidí dedicarlo a Antonio Machado. 

Estando trabajando en aquel disco, me vino a la memoria la canción de Caballero Bonald y de Aute; volví a escucharla y aquella escucha resultó tremendamente luminosa: Llevaba más de un mes preguntándome qué nombre podría darle a la colección y, de repente, lo encontré: se llamaría "LA PALABRA MÁS TUYA", es decir, como el último verso de poema de Caballero Bonald.


Mañana –día en el que Caballero Bonald recibirá el Premio Cervantes– publicaré un segundo "cuelgue" referido a otros de sus gestos de acercamiento a la "canción de autor", entre ellos, su participación como asesor del histórico "Sello Pauta" de la discográfica Ariola –en el que se editó, por ejemplo, el disco "Forgesound 1976"–, o su colaboración con Joaquín Sabina en el disco "Alivio de luto" (2005); o, más recientemente, con Paco Damas en "Que a todas las balas se les haga de noche" (2011).

domingo, 21 de abril de 2013

MUCHO MÁS QUE UN "CANTIJUEGO": OS PROPONGO CREAR UN «VADEMÉCUM MUSICAL»

La propuesta que hoy os quiero hacer va mucho más allá de uno de nuestros clásicos "cantijuegos"; tal vez por eso hace unos días comentaba que podría tratarse de un "cantijuego de segunda generación"

En concreto, la propuesta consiste en crear –entre todos y todas– un "VADEMÉCUM MUSICAL".

Os recuerdo que un "vademécum" es "un manual, o un programa informático, de consulta o de información de datos, o nociones fundamentales, referido a una ciencia o a una rama del arte determinada". En concreto, es un tipo de manual, o de programa, al que acuden, con mucha frecuencia, los médicos y el personal sanitario para consultar "las presentaciones, composiciones y las principales indicaciones de los medicamentos".


Aclarado el concepto, explico en que va a consistir la propuesta que hoy voy a presentaros. Primero os cuento su origen y su historia, y, a continuación, os sugiero como podríamos desarrollarla.

El origen de esto que vamos a llamar un "vademécum musical" tuvo lugar en Segovia durante la celebración del XXI Seminario de Formación que organiza ALEZEIA (Asociación de Educación para la Salud); seminario en el que participan médicos y, en general, personal relacionado con el mundo sanitario, de todo el país.

Este año, dicho Seminario giró en torno al siguiente tema: "Cara y cruz de la personalidad; escucharla a través de la música"; y tuve el placer y la suerte de ser invitado por los organizadores para impartir una conferencia a la que llamé "La razón utópica y la capacidad de soñar como realidades básicas para el fortalecimiento de la personalidad"; conferencia que completé con una audición comentada de canciones referidas al tema de la "utopía" y de los "sueños".

A los participantes en el Seminario la audición de las canciones les pareció especialmente interesante y, a partir de ahí, se me ocurrió –entre broma y muy en serio– recomendarles algo a los médicos y sanitarios presentes: «Lo que tendríais que hacer –les dije–, es recetarles a vuestros pacientes, para que se relajen, la audición serena de un par de canciones, en lugar de dos pastillas de LORAZEPAM, o de ORFIDAL. Por ejemplo recetarles la audición de un "Reparador de sueños" y un "Yo vengo a ofrecer mi corazón". ¡Seguro que todo iría mejor y que los resultados serían muchísimo más liberadores y eficaces!».... Aquello planteado, inicialmente como una broma, se convirtió al final en algo que todos reconocimos que no era ningún disparate.

Me quedé con la "copla" y en el viaje de regreso, de Segovia a Madrid, me surgió la propuesta que ahora mismo os concreto.


Crear un "VADEMÉCUM MUSICAL" en el que se recojan canciones que pudieran recomendarse y ser utilizadas en sustitución de los "lorazepames", "orfidales" y otros medicamentos por el estilo; es decir, canciones "relajantes", "tranquilizadoras" y, a fin de cuentas, curativas de insomnios, depresiones, decaimientos o de cualquier tipo de "tristura".

Os pongo dos ejemplos:

Para una persona –podríamos llamarle "paciente"– que está a punto de perder el "sentido de la  vida", recetarle la audición de "GRACIAS A LA VIDA", interpretada por Mercedes Sosa.

Para una persona que empieza a desconfiar de su futuro, o del futuro, recetarle "SUEÑOS" interpretada por Pablo Guerrero.

Bueno, pues el "catijuego" de hoy –o lo que sea esto–, consiste en que toda aquella persona que quiera y le apetezca, entre en el apartado de "comentarios" y vaya añadiendo canciones para ir creando nuestro particular "vademécum musical".

Habría que decir el nombre de la canción, el o la intérprete, y especificar para qué dolencia, padecimiento, o situación más o menos crítica o conflictiva, podría utilizarse.

Esta propuesta que iniciamos hoy, vamos a alargarla todo el tiempo que sea necesario. La iremos completando poco a poco, y cuando se nos ocurra. Para ello voy a poner un enlace en la columna de la derecha del blog, que siempre que lo pinchemos nos conducirá a este "cuelgue" permitiéndonos así una permanente actualización.

Cada cierto tiempo, siempre que sea posible, iremos colgando los vídeos o los audios de las canciones que vayan apareciendo; pensando, sobre todo, en nosotros mismos, por si alguna vez nos toca tener que utilizarlas. Aquí y ahora os dejo los vídeos correspondientes a las dos canciones que yo he recomendado antes:






Y ya nada más... ¡ADELANTE!... Estoy convencido de que nuestro "VADEMÉCUM MUSICAL" va a ser una maravilla... De momento, muchos de los médicos que participaron en el XXI Seminario de Formación que organiza ALEZEIA (Asociación de Educación para la Salud) seguro que están dispuestos a participar y a poner en práctica nuestras recomendaciones.

LÁZARA RIBADAVIA: "ÁNGEL", "DUENDE", O LO QUE SEA... ¡SÓLO SÉ QUE ME ENCANTA!


Lázara Ribadavia.

Hoy, este "cuelgue" voy a dedicárselo a una trovadora cubana hacia la que siento una gran admiracion y a la que, además, me une una entrañable amistad: me refiero a LÁZARA RIBADAVIA, compositora  e intérprete nacida en La Habana, que actualmente residente en España.

La primera vez que supe de su existencia y que escuché su música fue en el 2008, gracias a Víctor Casaus –director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau–; Víctor me hizo llegar su primer disco titulado "Canción de tarde", editado dentro de la colección "A guitarra limpia" y grabado en directo en el patio del edificio que ocupa el Centro Pablo en La Habana Vieja. La audición de aquel disco me produjo un gran impacto.


Las canciones de Lázara, hermosamente interpretadas y navegando entre el intimismo y la pasión, lograron atraparme; aquella mujer, como dijo de ella la grandísima Sara González, tenía, y tiene, "ángel"Lorca le llamaría "duende"–; son canciones que transmiten y contagian latidos y sentimientos profundos y vivos, y que difícilmente te dejan indiferente.

Recuerdo muy bien, por ejemplo, el silencio interior que me produjo escuchar por primera vez su canción titulada "Amigo bueno", canción breve, muy bien escrita, entretejida con hermosas metáforas, e interpretada sobre una sencilla y preciosa melodía. (Os propongo pinchar a continuación para escucharla)


«Yo tengo un amigo bueno,
un arlequín de la suerte, 
un despilfarro de sueños,
que de listo, siempre pierde.

Llega de campo buscando qué amar,
sucio de tiempo me invita a volar,
anda con pecho travieso, 
recoge muñecos, y sabe llorar.

Yo tengo un amigo viejo
que se viste de duende para amarme, 
me roba un poco de luz,
y parte».

A partir de la audición de aquella canción el disfrute parecía estar asegurado y así fue, me lo confirmó justo el siguiente tema grabado en aquel disco; tema titulado "Despedida", canción de "ausencia" que ella dedica –con mucha ternura– a las personas amadas que, por unas u otras circunstancias, hay que despedir e ir dejando atrás; personas a las que Lázara cariñosamente califica como «grandes pedazos lejos, que ya son bastantes».

Lázara Rivadavia.

«Se apoderó de mis retazos
con un silencio de casi no ser, 
él que me halló hecha pedazos,
él que moría por querer.

Él que arrendaba mariposas blancas, 
en pleno invierno se me hizo tan fiel, 
que me enseñó a pacer las rosas,
y le dejé todas mis cosas,
un sueño, un buen poema, una mujer.

Hoy se despide a puro intento,
pocos creen que va a volver; 
quizás me mande algún aliento 
cuando las rosas no sepan que hacer.

Como el que va, con mucha fe,
como el que gana andando un ala,
él se me aleja soñador, sin ver
que se me queda dando vueltas el alma». 

Podría seguir glosando todas las canciones de aquel disco, una por una, y para mí sería un placer; pero no, no voy a hacerlo, prefiero que os hagáis con el disco –puede adquirirse en iTunes– y que os arrebate, como a mí, la sorpresa. 

De toda formas no puedo resistirme a nombrar una preciosa versión que Lázara nos ofrece –en su primer disco– del bolero "Sabor a mi", de Álvaro Carrillo; tema que interpreta con el acompañamiento a la guitarra de su padre Jorge Ribadavia, que fue quien le regaló su primera guitarra cuando solamente tenía tres años.


En el año 2012, Lázara Ribadavia grabó –también en un concierto ofrecido en el patio del Centro Pablo– su segundo disco titulado "Razones", disco con el que reafirmaba, por una parte, su buen gusto literario y su capacidad poética; y, por otra, ese "angel" musical –tan rebosante de ternura y de sensibilidad– del que antes hablaba.


Valga como muestra, y como confirmación de lo que digo esta canción que es la que le da el título genérico a este segundo disco de Lázara; preciosa canción con la que experimenté algo muy similar a lo que me ocurrió con aquel "Amigo bueno", es decir, ¡me enganchó de pleno!...; y es que así es de "linda" y de gran trovadora esta cubanita del alma.


«Que grande es tu corazón,
que buena suerte la mía,
quién me pagó con tu amor,
como me alivias la vida.

Hay una estrella, quizás,
en el banco de algún parque,
hay veinte mil mal heridos
rotos de fe por las calles,
un loco agita su espada
en una guerra de nadie,
mientras tu abrazo mi amor
devuelve el sol a mi valle.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida.

Y secuestran la ilusión
cuatro pandillas de malos, 
y se le ocurre a un suicida
decir te quiero en la radio,
el mundo grita su espanto 
por los que arriendan la ira,
y yo me rompo de paz, 
si tú me besas mi vida.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida.

Debe haber una esperanza
tienen que salir caminos, 
nadie me pida razones 
si quiero cambiar de vino, 
ocupémonos del mundo
que exige luces abiertas,
como se ocupa mi amor
de los sueños en mi puerta.

Que grande es tu corazón
que buena suerte la mía
quién me pagó con tu amor
como me alivias la vida»


No quiero alargar más este cuelgue para que podais disfrutar y saborear con calma de las canciones que os he propuesto escuchar. 

Casi para concluir, me gustaría pedirle a Lázara Ribadavia que nos siga cantando como quien respira; que luche, todo lo que pueda, para que podamos seguir disfrutando de su "duende", de su encanto, de su sensibilidad... La tenemos cerca, de momento, y no queremos perderla dentro del universo de nuestra canción popular.

Decía "casi concluir" este "cuelgue" porque, en realidad, quiero hacerlo –por supuesto con el permiso de Lázara– dedicándole una de sus canciones a ALFREDO GUEVARA que se nos fue en estos días; tuve la suerte de conocerle en Madrid, en 1976, cuando cantaron por primera vez en España Sara González, Amaury, Milanés y el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC; recuerdo perfectamente aquellos conciertos y aquel primer encuentro con Alfredo... Pues bien, ¡Alfredo, allí donde quiera que estés escucha esta canción que quereremos dedicarte! ¡Va por ti!



«Soplan vientos de nostalgias,
anda triste un corazón,
te apoderas de mis ganas
y me entrego a tu pasión,
mi Habana,
Si fueran tiempos para naufragar
regresaría a tu rincón.
Si es ola esta ilusión que canto,
si es mar azul haciéndote el amor,
permíteme intentar que puedo
volar camino de otra luz,
si sabes que al final en tu embrujo me quedo
y rompo la ansiedad en tus boleros,
mi Habana».
("Mi Habana". Lázara Ribadavia)

viernes, 19 de abril de 2013

«EL BAÚL DE MIS RECUERDOS» I - "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA (1963-1983)" EN EL PROGRAMA "LA TARDE" DE TVE.


Abro por primera vez «EL BAÚL DE MIS RECUERDOS» para rescatar varios vídeos sobre entrevistas que me fueron realizadas entre los años 1984 y 1985 con motivo de la edición de los cuatro volúmenes de mi libro "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA (1963- 1983)".

Estos libros fueron publicados, en su origen, por la editorial "Grupo Cultural Zero", en 1984, y posteriormente reeditados, ya en 1989, por "Ediciones de la Torre"

Cubiertas de los libros "VEINTE AÑOS DE CANCIÓN EN ESPAÑA (1963-1983)"
en la reedición publicada en 1989)

Con motivo de la publicación de estos libros, y de la presentación que de ellos se realizó en la Sociedad General de Autores, de Madrid, el 24 de octubre de 1984, fui invitado por Televisión Española a participar en varias emisiones del programa de sobremesa titulado "LA TARDE" que se estuvo en antena, a diario, entre 1983 y 1989.

Pues bien, en el "rescate" de vídeos que estoy realizando –con la imprescindible colaboración de Ramón Moratalla– han aparecido dos referidos precisamente a aquellos programas de "LA TARDE". Hoy voy a mostraros uno de ellos, el segundo lo colgaré la semana que viene.

En este primer vídeo –que dura en total 14:41 minutos– aparecen fundidos dos programas que nos ha parecido interesante no cortar y, por tanto, no separar. El primero corresponde a 1984, y el segundo –del que sólo aparece grabado un fragmento– presentado por la actriz María Casanova, creo que fue emitido al año siguiente. (En el primer caso no cito el nombre de la "presentadora" porque lo desconozco; agradecería que si alguien la identifica me lo haga saber para poder nombrarla, que sería lo justo).

En el primer programa –que podremos ver en los primeros 10:30 minutos– me gustaría destacar, si me lo permitís, una curiosidad: la parte musical se realiza contando con un pianista –Ángel Álvarez– que interpreta fragmentos de cuatro canciones: "La estaca", de Lluís Llach; "Al vent", de Raimon; "La murga de los currelantes" de Carlos Cano; y "A cántaros", de Pablo Guerrero.

En el segundo programa –del que solamente podremos ver algo más de tres minutos y que aparece fundido con el primero– cambia la presentadora y se utilizan ya fragmentos de imágenes de archivo, en concreto podremos ver y escuchar a Raimon interpretando su canción "Diguem no", a Paco Ibáñez cantando "Nocturno" de Rafael Alberti y a una jovencísima Marina Rossell.

En cualquier caso, en ambos programas, se define –creo que con claridad– el género de la "canción de autor"; y ambos, a la vez, me producen una gran alegría al poder comprobar que sigo siendo coherente con lo que pensaba, creía y amaba hace treinta años; en lo que se refiere a mi pasión por la "canción de autor" –aunque ahora más "mayor"– poco he cambiado.

Aquí os dejo el video y la semana que viene más... ¡Volverá a abrirse EL BAÚL DE MIS RECUERDOS!

«EL BAÚL DE MIS RECUERDOS» - INTRODUCCIÓN


Pues sí, este baúl que podéis ver aquí arriba –dibujado por mi amigo Alfredo González– es MI BAUL DE LOS RECUERDOS; un baúl, muy íntimo y muy personal, que durante un tiempo, voy a ir abriéndolo un día a la semana. No tenía pensado abrirlo, pero al final entre varias personas amigas me han convencido de que lo haga. Os cuento:

Llevo en esto de la "canción de autor" más de cuarenta años y en ese tiempo, como os podréis imaginar, las experiencias, los momentos vividos y los recuerdos son innumerables... Por ejemplo, he hecho cientos de entrevistas, en prensa y radio, a cientos de cantantes, y a mí –por eso de dedicarme a escribir sobre la canción– también me las han hecho, muchas de ellas en televisión... Esas entrevistas televisivas, la mayoría en los años setenta y ochentan, son las primeras que voy a sacar del BAÚL DE MIS RECUERDOS.

Normalmente cuando me llamaban de alguna "tele" para hacerme una entrevista yo iba, la hacía y "santas pascuas" –no había "redes sociales" como ahora para anunciársela a los amigos o seguidores–. A la salida, a veces, me daban una grabación en VHS, o la grababa alguien de mi familia. Todas aquellas grabaciones en VHS –la mayoría sin etiquetas y por tanto de contenido irreconocible a primera vista– iban a para a unas cajas de cartón que habitan en el "altillo" de mi casa, condenándolas así al olvido y a un hermanamiento con el "polvo" que se les va acumulando. (De una de esas cajas es de la que rescaté, con mucho esfuerzo, el programa de LA CLAVE que hemos podido visionar en las pasadas semanas).

Estas son dos de esas cajas de las que os hablo.

Hasta aquí todo bien, pero mira por donde, hace unos días me llamaron Carlos Javier Monje y Ramón Moratalla para grabarme una entrevista que incorporarán a un documental que están creando sobre Luis Pastor.

Durante los preparativos del rodaje no recuerdo por qué –sería haciendo tiempo– le comenté a Ramón Moratalla que en el altillo de la casa tenía un montón de vídeos en VHS y que la gran mayoría eran precisamente de entrevistas y programas de televisión que me habían hecho a lo largo de mi vida dedicada a la canción. Le contaba, por ejemplo, que allí deberían estar los programas que hice en "La tarde" de RTVE; un programa que me rodaron en la televisión gallega –creo recordar que con Emilio Cao y Ruper Ordorika–; un preciosísimo programa titulado "En la cadeira" grabado en Aragón con  Labordeta...; y ¡qué se yo!... Pero que aquello era un auténtico caos, porque debía haber más de cien vídeos que en la mayoría de los casos no se sabía ni lo que contenían.

En el contexto de aquella conversación, y creo que rondándome una vez más –por el corazoncito– mi obsesión de recuperar la memoria contra el olvido, les comenté a Carlos y a Ramón que tal vez debería recuperar todos esos vídeos que en realidad son piezas únicas e, indiscutiblemente, parte de la historia de nuestra "canción de autor", pero que me daba un poquito de "cosa" rescatarlos y hacerlos públicos siendo yo el entrevistado en todos ellos y casi siempre con motivo de alguna de mis publicaciones; sería como dedicarme una sección de mi blog a mi mismo, y no sé, podría sonar a "petulancia" –palabra que, por cierto, no me gusta nada–.

Hicimos el rodaje para el documental de Luis, y Ramón Moratalla –por cierto con una inmensa generosidad– se me ofreció a revisar todos aquellos vídeos, a identificar lo que contenían, a digitalizarlos y, si yo quería, a prepararlos para subirlos a internet y poder colgarlos en mi blog y compartirlos. Su propuesta –aunque solamente fuera por matar mi curiosidad– me pareció genial y le di varios VHS para comenzar la experiencia.

Hace unos días Ramón me ha traído el resultado de sus trabajo –absolutamente desinteresado– lo hemos estado viendo juntos y después de charlar un buen rato hemos decidido compartir esta aventura y crear este espacio o rinconcillo al que vamos a llamar EL BAÚL DE MIS RECUERDOS. ¡Gracias inmensas Ramón!.

Esta tarde pondremos el primer video, e iremos colgando uno más cada semana, creo que puede ser apasionante; a nosotros nos lo parece... Ahora bien, eso sí, pido disculpas a quien pueda pensar que en las imágenes acaparo mucho protagonismo; deseo, de verdad, que quede claro que la gran protagonista de este espacio de mi blog es, como siempre, LA CANCIÓN DE AUTOR; yo solamente soy su "enamorado intermediario".

Y bien, como he dicho antes, esta tarde sacaremos del BAÚL un primer vídeo...¡A ver que os parece!...

jueves, 18 de abril de 2013

... Y LA PALABRA SE HIZO MÚSICA. "PUEBLO DE ESPAÑA, ¡PONTE A CANTAR!" (4ª Parte)









Continuo la copia de un nuevo apartado de mi libro
"Crónica cantada de los silencios rotos" (1998);
concretamente el titulado: 
«Pueblo de España, ¡ponte a cantar!» (4)


En 1969 el colectivo catalán Els Setze Jutges se disuelve. Éste fue un acontecimiento sobre el que me gustaría detenerme un momento dado que, en torno a él, y a las causas que lo motivaron, se ha hablado y se ha escrito mucho y, con frecuencia, con una carga expresiva clara y maliciosamente demagógica. (Por una parte, las reflexiones que seguidamente voy a hacer podrán servirnos también para aclarar, o al menos para centrar situaciones similares que se produjeron alrededor de esos años en otros lugares del Estado).

Antes de entrar en los detalles creo importante partir de un principio que, de olvidarse, invalidaría, por lo menos para mí, cualquier reflexión o cualquier crítica que pueda hacerse sobre los acontecimiento vividos en un tiempo pasado, me refiero, en concreto, a la necesidad de juzgar y valorar esos acontecimientos situándolos siempre en su contexto, es decir, en lo que los hombres y las mujeres de ese tiempo, y en ese espacio, estaban viviendo y experimentando. (Pienso que es fácil, y también muy cómodo, juzgar y ser crítico; lo difícil, y eso es lo justo, es saber valorar los acontecimientos intentando conocerlos a fondo y sumergiéndonos en ellos con el corazón limpio, es decir, con la honradez imprescindible que se requiere para intentar buscar siempre la verdad, conscientes de aquello que nos decía Aute en una de sus primeras canciones breves: «Como una llama que aparta tinieblas [...], así es la verdad»).


«Como una llama que aparta tinieblas
quemando las dudas en los pensamientos,
como ese río que nunca se seca,
que sigue su cauce arrastrando a las piedras,
como esa sangre que cae sin miedo,
sangre que limpia paisajes y penas,
así es la verdad.

Como esa vida que decimos nuestra
y que nos reconoce por su único dueño,
como esa vida que es causa primera
y que lucha por serlo a golpes de fuerza,
como esa vida que no quiere muertos,
como esa vida que no quiere esperas,
así es la verdad».

Intentaré pues apartar las tinieblas en la medida de lo que sé y de lo que pueda, sobre aquella histórica disolución del colectivo Els Setze Jutges en 1969.

En primer lugar fue un hecho natural que surgió como consecuencia de la propia dinámica y evolución que experimentó el grupo, con el paso de los años, respecto a sus objetivos o metas fundacionales. Cuando nació, no lo olvidemos, el pueblo, en este caso, el pueblo catalán había perdido su voz; –y no me estoy refiriendo sólo a los intelectuales y a la burguesía, sino sobre todo, al «home del carrer» (al "hombre de la calle" al que tan genialmente le cantó Quico Pi de la Serra–.


«A este hombrecillo que todo lo hace bien,
que siempre camina, que siempre camina,
a este hombrecillo que nada puede hacer,
lo llamaré desde ahora el hombre de la calle.

Nunca se levanta tarde, se afeita muy bien
–la patilla izquierda, la patilla izquierda–,
desayuna una pizca, porque no tiene más;
mirad si lo hace bien el hombre de la calle.

Saca un cigarrillo, ¡ay no!, que no tiene,
cuando fuma es de gorra, cuando fuma es de gorra:
los amigos, si lo ven, se hacen los distraídos...
¡qué poco fumarás, hombre de la calle.

Baja en ascensor, ¡ay no!, que no tiene,
camina deprisa, camina deprisa,
en el rellano de abajo, encuentra a Roser,
te pones colorado, hombre de la calle.

La mujer no lo sabe, ¡ay no!, que no tiene,
¡qué mal pienso!, ¡qué mal pienso!,
se le murió, ya ni sabe de qué;
eso es un pecado, hombre de la calle.

Abre su cochecito, ¡ay no!, que no tiene;
no tiene una peseta, no tiene una peseta,
no quiere cambiar el último billete...
¡ya ves qué papel, hombre de la calle.

A pie va al trabajo, de eso sí que tiene;
mucho menos querría, mucho menos querría,
si no hay dinero, tampoco hay Roser...
¡lo tienes muy crudo, hombre de la calle.

Le duele la cabeza, ¡ay no!, que no tiene;
antes la tenía, antes la tenía;
un día la perdió y no la encontró más...
no tienes nada de nada, hombre de la calle».

«Aquest homenet que tot ho fa bé, / que sempre camina, que sempre camina, / aquest homenet que res no pot fer, / des d'ara en direm l'home del carrer. / No es lleva mai tard, s'afaita molt bé/ –la patilla esquerra, la patilla esquerra–, / esmorza poquet, perquè no en té més; / mireu si ho fa bé, l'home del carrer. / Treu un cigarret, ai no, que no en té; / quan fuma és de gorra, quan fuma és de gorra: / els amics, si el veuen, fan tots el distret... / que poc fumaràs, home del carrer. / Baixa amb ascensor, ai no, que no en té, / camina de pressa, camina de pressa, / al replà de sota, troba la Roser, / et poses vermell, home del carrer. / La dona no ho sap, ai no, que no en té, / malament que penso, malament que penso, / se li va morir, ja ni sap de què; / això és un pecat, home del carrer. / Obre el seu cotxet, ai no, que no en té; / no té una pesseta, no té una pesseta, / no vol descanviar el seu bitllet darrer... / ja veus quin paper, home del carrer. / A peu va al treball, d'això sí que en té; / molt menys en voldria, mol menys en voldria, / si no hi ha calés, tampoc no hi ha Roser... / ho tens molt pelut, home del carrer. / El cap li fa mal, ai no, que no en té; / abans en tenia, abans en tenia; / un dia el va perdre i no el trobà més... / no tens res de res, home del carrer».


De repente tres personas, ¡tres!, se plantean, nada más y nada menos, que poner toda su capacidad, toda su ilusión y todo su empeño en que esa voz castrada o silenciada pudiera recuperarse; gesto que en aquellos momentos no sólo era atrevido, sino arriesgado y revolucionario. (Me estoy refiriendo a los tres fundadores del colectivo  Els Setze Jutges: Josep M. Espinàs, Remei Margarit y Miquel Portel).

Lógicamente, en un principio aquel empeño exigía unidad y solidaridad en los criterios y en las actuaciones personales y de grupo, aquello no fue una plataforma cómoda para suscitar "estrellas" o clubs de "fans", tan típicos de la época; aquello suponía un auténtico posicionamiento cultural que implicaba tanto una opción política comprometida, como unas actitudes personales nada fáciles de mantener. Fue, creo yo, lo que Cataluña necesitaba en aquel momento.


Con el paso de lo años –aproximadamente ocho años– el objetivo propuesto se fue cumpliendo; es más, como veremos después, y como yo mismo pude advertir en mi propia experiencia, aquella iniciativa logró traspasar las fronteras de Cataluña, sirviendo de revulsivo para que otros pueblos de España iniciaran su propia revolución cultural y política a partir de la creación de una forma alternativa de comunicación, como fue, y sigue siendo, la genéricamente identificada como "nueva canción", o "canción de autor".

Por otra parte, como resultado lógico de la evolución y del paso del tiempo los componentes de Els Setze Jutges también evolucionaron individualmente y, algunos de ellos, vivieron la experiencia –adquirida en el trabajo cotidiano– de pasar de ser voluntariosos músicos y poetas, a convertirse en músicos y poetas "de verdad", pero además empeñados en hacer un tipo de canciones que fueran a la vez populares, comprometidas, de gran calidad estética y con sabor a vida cotidiana; y hacerlo, además, cada uno desde sus peculiaridades, es decir, desde su particular manera de entender la creación artítica, y desde sus propias formas expresivas o de lenguaje. A partir de ahí y de sus actuaciones en público, que cada vez fueron más abundantes dentro y fuera de Cataluña, aquello de que la idea del "yo" era indisoluble de la idea del "nosotros" resultaba imposible, no tanto por ellos mismos, sino porque el público, la gente del pueblo, desde su sensibilidad, así lo había decidido. (Ese fue claramente el caso, por ejemplo, de Lluís Llach, de María del Mar Bonet, o de Joan Manuel Serrat).


Con todo esto, los integrantes del grupo, en 1969, tomaron conciencia de que sus objetivos, como colectivo, se habían cumplido, y de que la libertad de creación, precisamente gracias a lo que habían conseguido colectivamente, era ya lo que en la época se llamaba "un nuevo signo de los tiempos". A partir de ahí, sabiamente, decidieron la disolución como tal de Els Setze Jutges. (Ojalá actuaran hoy así otros grupos y colectivos culturales y políticos que se empeñan en mantener "tinglados" insostenibles; pienso que, en el fondo, porque llevan en la sangre aquello que Erich Fromm llama "El miedo a la libertad").

También se suele asociar a la disolución del grupo la crisis que provocó la actitud de Serrat cuando decidió empezar a cantar en castellano, sin dejar por ello de seguir haciéndolo también en catalán. Ciertamente aquella crisis existió y debió ser tensa. En el fondo Joan Manuel venía a cuestionar y, de hecho, a romper un axioma que hasta entonces no se ponía en discusión y que constituía una de las bases de la identidad del colectivo: la utilización del catalán como forma radical e incuestionable de enfrentamiento contra el sistema centralista, en particular, por sus actitudes represoras y culturalmente colonialistas.

Joan Manuel Serrar,  Josep Maria Espinàs y Quico Pi de la Serra
en la Plaça del Sol en Gràcia (1965) (Fotografía de Josep Puvill).

Aquella posición decidida y consciente de Serrat, fue un acto de libertad personal difícilmente enjuiciable sin haber vivido la experiencia desde dentro y en su contexto. No obstante, poco tiempo después, en 1972, el propio Joan Manuel, tomando un poema de Miguel Hernandez, nos diría algo que, al menos a mí, me hizo pensar mucho.


«Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida».

No seré yo quien se dedique a analizar los actos de su libertad –no me interesa–, lo que sí me atrevo a afirmar, porque es claro, objetivo y evidente, es que su decisión, aunque sin duda dolorosa en aquel momento para un sector de la cultura catalana, en ningún caso supuso la más mínima debilidad respecto a su posicionamiento y a su compromiso ideológico y cultural en defensa de la democracia y los derechos humanos. Y digo esto, para salir al paso –no sé si todavía es necesario; en aquel momento lo fue– de la asociación que se hizo de su actitud con la búsqueda de planteamientos más comerciales, con todo lo que de "mala leche" implica esa observación. Yo solo diré que su ingente obra posterior está ahí, en catalán y en castellano; coherente y radicalmente comprometida siempre con la grandeza de los humano. Y también, que culturalmente este país no tendrá nunca suficientes palabras para agradecerle a Serrat la capacidad y la sensibilidad que tuvo para saber devolverle al pueblo, por ejemplo, la palabra y el alma de dos de sus más grandes poetas: Antonio Machado y Miguel Hernández.


Entre la grabación del disco dedicado a Machado (1969) y el dedicado
a Miguel Hernández (1972), Joan Manuel grabó, por ejemplo,
un LP llamado Serrat 4 (1970), con canciones todas ellas en catalán.

Por supuesto a las razones que acabo de enumerar respecto a la crisis y a la disolución del colectivo catalán, habría que añadir aquellas otras comunes a las de cualquier otro colectivo humano que emprende una tarea en la que se tienen que conjugar los planteamientos soñadores y utópicos compartidos con la realidad que implica la personalidad, la vida y las necesidades de cada uno de sus miembros, normalmente irrepetibles. Me estoy refiriendo, en concreto, a las tensiones que, sin duda, surgieron desde el principio, en función del mayor o menor tiempo de dedicación de cada uno de los jutges al grupo, de sus medios o posibilidades económicas individuales, o de la conflictividad que siempre surge en un proyecto como aquel entre la teoría y la práxis. (Concretamente, y como pura anécdota, recuerdo algo que contaba Quico Pi de la Serra medio en serio y medio en broma: «Los más jóvenes, como Guillermina, Barbat o yo, pasábamos bastante y no íbamos ni a reuniones, ni a tribunales de pruebas, ni "hostias"».

Al final, también en los últimos años de existencia del grupo, cuando ya por su propia evolución personal y artística algunos de los componentes empezaron a plantearse un nivel más serio de profesionalidad –los artistas son también profesionales que necesitan planificar, organizar y rentabilizar su trabajo– , surgieron nuevos problemas relacionados con ese otro mundo paralelo en el que todos los artistas se ven implicados irremediablemente; me refiero, en concreto, al complejo "tinglado" de los representantes, los empresarios, las contrataciones, los "cachés", las casas discográficas, la promoción, etc.

(En el próximo "cuelgue" abordaré otras manifestaciones musicales que se produjeron en Cataluña por aquellos años al margen del colectivo Els Setze Jutges, por ejemplo, el Grup de Folk).

miércoles, 17 de abril de 2013

AMANCIO PRADA, LORCA Y ROSALÍA... UN FELIZ DESBORDAMIENTO DE BELLEZA Y DE SENSIBILIDAD.



El domingo pasado, día 14 de abril, a la salida del concierto que AMANCIO PRADA nos ofreció en e Teatro Español de Madrid, presentando su obra "A Rosalía de Federico", me resultó imposible sentarme para hacer un comentario de ella; salí tan emocionado y tan entusiasmado que solo fui capaz de escribir sobre ella una palabra y un sentimiento. La palabra: «¡Indescriptible!». El sentimiento: «¡Hay "esperanza"!... Hoy he podido constatar que es posible el gran triunfo de la "sensibilidad"».

Pasados unos días, y aún bajo el efecto estusiasmante y esperanzador del trabajo de Amancio, me dispongo a escribir un extenso comentario sobre lo que pudimos ver, escuchar y disfrutar los pasados días 12, 13 y 14 de abril, en el Teatro Español.

En efecto AMANCIO PRADA, acompañado al acordeón por el genial CUCO PEREZ, nos presentó su espectáculo poético-músico-teatral titulado "A Rosalía de Federico", obra dirigida por Carlos Aladro, con guión de Juan Carlos Mestre, e iluminación de Carlos Marqueríe.

El objetivo de esta crónica de hoy es dar a conocer el nuevo trabajo de Amancio, pero, sobre todo, pretende ser un gesto de reivindicación en torno a lo que considero uno de los espectáculos más bellos y de mayor sensibilidad que he presenciado en estos últimos años. Dar a conocer este espectáculo que  debería poderse disfrutar por todo nuestro país –¡este país nuestro se lo merece!–; y que debería volar hacia el continente hermano –Latinoamérica del alma– donde laten tantísimas vinculaciones afectivas e intelectuales con Lorca, con Rosalía y con Amancio.

Amancio Prada en el Teatro Español de Madrid.

Para ir entrando en el tema, permitidme que diga algo sobre AMANCIO PRADA que nos puede servir de introducción: 

Amancio es un compositor, un creador, un poeta, un juglar, un cantor, un "cantautor", un humanista... –todo eso y mucho más junto– de características muy singulares; ¡siempre lo fue!. 

De esas características quizá la más destacable es su tremenda y desbordante sensibilidad, que en su caso se convierte en una especie de fuerza interior  que –glosando una de las obras de Teresa de Jesús– le somete artísticamente a un natural, imparable –y nada forzado– "camino de perfección". 

Cada vez que me reencuentro con Amancio, en sus recitales, o en sus espectáculos, percibo y siento la concreción tangible de ese natural y espontáneo perfeccionamiento artístico concretado en el enriquecimiento de sus capacidades musicales, de su pasión por la literatura, de su buen cantar, de su capacidad para crear ámbitos de belleza y de serenidad, y, últimamente, enriquecimiento de su visión de la canción inmersa en un ámbito artístico mucho más global. La canción y la poesía en Amancio se funden con el gesto, la expresión corporal, la luz, las sombras, la declamación, la mirada...  y se convierten en lo que se ha dado en llamar un "diálogo escénico"; para mí ¡puro teatro!

¡Sí, teatro!, en el sentido de la visión del teatro que nos ofrece Federico García Lorca, y que Amancio proclama en mitad de la obra a la que hoy estoy haciendo referencia: "A Rosalía de Federico".


«Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta –declama Amancio, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa… Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo"». 

Pues bien, en ese contexto poético, musical y escénico AMANCIO PRADA ha creado un espectáculo –mucho más que un puro concierto– en el que con absoluta sobriedad –con su única presencia en el escenario, acompañado de CUCO PÉREZ al acordeón– nos ofrece la apasionada y apasionante aproximación literaria y afectiva que Federico García Lorca sostuvo con el pueblo gallego y, más concretamente, con Rosalía de Castro.

«Llevo a Galicia en el corazón porque en ella he vivido y soñado mucho»

«Desde las entrañas de la Andalucía,
mojados con sangre de mi corazón,
te mando a Galicia, dulce Rosalía,
claveles atados con rayos de sol».
(Federico García Lorca)


Amancio aparece en escena sentado con su guitarra –sobriedad también en la escenografía–, canta y recita... «Empieza el llanto de la guitarra. Se rompen las copas de la madrugada... Es inútil callarla...».

«A mi llegada a Galicia -dice Lorca y recita Amanciome sentí también poeta de la alta hierba y de la lluvia alta y pausada. Me sentí poeta gallego. Una imperiosa necesidad de hacer versos, su cantar, me obligó a estudiar a Galicia y su idioma. Y en el estudio de lo gallego, en su literatura y en su música encontré afinidades verdaderamente milagrosas con la literatura y la música andaluzas, o mejor dicho, flamencas».

Y a partir de ahí Amancio con su canto y con su voz alada invoca a la lluvia, a la luna, al agua...; nos acerca a un Lorca fundiendo, en sus versos y reflexiones, la sensualidad, el misticismo y la serenidad de los paisajes sureños y gallegos...; y nos canta –acariciando y rompiendo el aire a la vez– los "Seis poemas gallegos" de Federico que ha musicalizado magistralmente.



La obra continúa: «El silencio tiene su músicaFederico y Amancio y Rosalía–, pero el sonido tiene la esencia de la música del silencio»... Y a partir de ahí, el desbordamiento estético y sensitivo de la palabra y de la música: Federico y Rosalía encontrándose, y Amancio estrechando ese encuentro... "La gallina" (cuento para niños tontos), "Campanas de Bastabales", "Adiós ríos adiós fontes", "Pra a Habana", "Cando era tempo de inverno"... Y aplausos, y bravos... ¡Muchos aplausos!... ¡Gracias Amancio!... 

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...