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miércoles, 3 de octubre de 2012

PEDRO PASTOR. «VIVA VIVIR Y VIVA CANTAR... Y VIVA LA VIDA ¡JODER!»

Pedro Pastor.

«El amor mueve el mundo,
pero no nos salvará.
Digo yo que el temblor más profundo
está por llegar.
Pienso que sí, pienso que no,
pienso que puedo salvar el planeta cantando.

Dicen que el mundo se va a acabar
y yo como sudo de lo que me digan me pongo a cantar.
Que es la mejor manera de luchar.
Que es la mejor manera de morir.
Viva vivir y viva cantar.
Y viva la vida, joder».
(“2000 coces”. Pedro Pastor)

Va a cumplir dieciocho años y cuando le escucho cantar consigue emocionarme... Él cree que cantar es la mejor manera de luchar y de morir; y que cantando puede participar en la salvación del planeta... –yo lo creí siempre y lo sigo creyendo todavía–. «Tengo sed de hacer canciones», nos canta... ¡Y canta, y canta!... Estar cerca de él en un concierto –por supuesto en los suyos, y en los de cualquiera de sus compañeros– es no dejar de verle y de sentirle cantar... Lo ha mamado desde chico y lleva la canción incrustada en su identidad.

Va a cumplir dieciocho años, tiene una sonrisa y una mirada muy limpias, y ama la vida... Suele confesarlo de forma totalmente espontánea: «¿Os he dicho que soy feliz?»... «Viva vivir y viva cantar. Y viva la vida, joder»...  

Va a cumplir dieciocho años y es, sin duda, una de las más jóvenes esperanzas de nuestra canción popular.

Recientemente, Pedro Pastor ha grabado y publicado su primer CD  titulado "Aunque está mal contarlo"; disco que sale a la luz prácticamente un año después de que se presentara por primera vez en la Sala Libertad 8 y de que yo mismo, tras escucharle cantar, le dedicara un "cuelgue", en este mismo blog, al que titulé: «Pedro Pastor y su coctelera de sensibilidades».

Pedro Pastor en la Sala Libertad 8 el 2 de noviembre de 2011

En aquel primer cuelgue, sobre Pedro Pastor –publicado el 3 de noviembre de 2011–, yo mismo decía:

«En la "coctelera de sensibilidades" de Pedro Pastor hay ternura, mucha frescura y limpieza interior, una sonrisa de escándalo, mucho libertad, profesionalidad, juventud, capacidad de divertir, fidelidad a su gente –sobre todo a sus colegas– y una mezcla de romanticismo y de realismo social que no te pueden dejar indiferente. [...] Tengo el convencimiento de que el martes pasado, en Libertad 8, asistí, y asistimos, al nacimiento de un "cantor de oficio" que si se mantiene fiel a la línea que ha emprendido "va a tener mucho que cantar y que contar" con su fuerza creativa y con su guitarra».

Y efectivamente, pasado un año me reafirmo en todas y en cada una de las palabras anteriores, y digo más: en su disco "Aunque esté mal contarlo", Pedro Pastor, ya "cantor de oficio" –de los que llevan guitarras en el alma–, ha madurado y nos entrega (lo de "cantar" siempre supone una "entrega") seis canciones que en su desnudez –voz, guitarra, bajo y violín– te atrapan y te sumergen en un mundo de percepciones y de experiencias que lejos del "común tópico amoroso cantauotoril" –soporífico por cierto– respiran vida vivida...; análisis y crítica de la realidad...; compromiso –las cosas descaradamente claras y como se sienten–...; búsqueda, confusión, contradicciones y libertad...; estallidos de ternura, de sensibilidad y también a veces de dolor...; y; a fin de cuentas: el evidente y lúcido despertar de una joven e inconformista humanidad que se nos revela –con "v", pero también con "b"– con "palabras como cuerpos", calificadas así por Sabina en un tiempo demasiado lejano para Pedro.


«No pierdas la fe, no pierdas comba que la lucha es larga
defiende lo que crees, hay que minar cada palabra
en este circo el tiempo es oro y yo atesoro el tiempo.
No quiero lloros ni lamentos, solo buenas caras.
Ahora para, y dame una calada de amor eterno
que el dolor ha estado en este cuerpo antes
y ahora soy más tierno [...]
Si cada uno tiene lo que se merece, o eso dicen,
yo busco roce, ser el artífice,
el vértice donde se junten todos tus matices
que mi índice señale el horizonte, pero más dulce»
("Frente al espejo")

«... Guardo ases en tu manga y sueño con sacarlos-
Acabo pidiendo amor, paz y revolución,
–úsala– hay un arma escondida en tu voz. [...]
Esto es España, cuna del fascismo
donde siempre perdemos los mismos y nos golpean con saña,
y no enseñan lo que pasa si las masas gritan,
pecan de hipócritas [...].
Talante no sobra, pa'lante aunque joda».
("Renacimiento")

«Firmemos la tregua, busquemos el mar [...]
Dejemos las guerras, muramos en paz.
Hablemos en braile, perdamos los nervios [...]
jodamos el baile, cantemos aún muertos [...]
Llueve el caos en las aceras,
la utopía por bandera
y la libertad como forma de amar».
("El  braile")

Por cierto:
«¿Os he dicho que soy feliz?»... 
«Viva vivir y viva cantar. 
Y vida la vida, joder»...  



Va a cumplir dieciocho años y Pedro Pastor ha conseguido atesorar en el contexto de su espontánea y natural juventud, una muy sana madurez: madurez personal y humana –que lo hace especialmente atractivo–; madurez literaria en proceso de libre y progresiva creación; y madurez musical –crisol de ritmos, tendencias, estilos y melodías– que crece y se va definiendo al compás de su vida.

Para ir concluyendo este "cuelgue" es preciso mencionar al reducido pero genial equipo que le ha acompañado en la grabación de su primer disco: Manu Clavijo, con la magia de su sensibilidad y su violín; Joaquín Kamikace (Joaquín López), con sus guitarra, su bajo y responsable de la producción y masterización; y a Lourdes Guerra haciendo coros y en realidad meciendo con su voz los sentimientos que le producen el hijo que ya canta, y canta bien, "como quien respira".

No puedo terminar esta página sin hacer referencia a la canción "Prometí volver"; una de las canciones, para mí, más importantes del disco "Aunque esté mal contarlo", porque es la que tal vez mejor nos da la medida de este joven "cantor de oficio" –"cantautor" para más señas– que le pone un punto de esperanza al presente y al horizonte de nuestra canción popular.

«Sabor amargo, el de mi exilio.
Del trago largo, la última vez que vi a mis hijos,
no la recuerdo.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa mía.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa tuya.
Calor extraño, el de esta orilla, que no es la mía.
Queman los años, miles de millas, toda una vida.
Tú no te rindas, que la lucha siga.
No nos rendimos, no hay quien nos rinda.
Prometí volver, y si no vuelvo no es culpa nuestra».
("Prometí volver")

martes, 2 de octubre de 2012

NOCHES DE LA UNED: «UN ENCUENTRO CON FERNANDO GONZÁLEZ LUCINI»... ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!



Ayer, al medio día, recibí oficialmente la notificación de que la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), en al marco de sus encuentros «NOCHES DE LA UNED», ha organizado una fiesta-concierto para celebrar, entre otras cosas, el segundo aniversario de este blog en el que CANTAMOS COMO QUIEN RESPIRA.

A esta fiesta-concierto la han llamado: «NOCHES DE LA UNED: UN ENCUENTRO CON FERNANDO GONZÁLEZ LUCINI», y en ella cantarán los siguientes amigos y amigas:

PABLO GUERRERO, AMANCIO PRADA, LUIS EDUARDO AUTE, JOAN ISAAC,
LUIS MENDO, BERNARDO FUSTER, JAVIER KRAHE, JAVIER RUIBAL,
JAVIER BATANERO, JAVIER BERGIA, ISMAEL SERRANO, ANTONIO DE PINTO,
MATIAS ÁVALOS, LUIS FELIPE BARRIO, ESMERALDA GRAO, MANUEL CUESTA,
MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ, MANU MÍGUEZ, FRANCISCO ESPINOSA, CARLOS DE ABUÍN.

Quiero y necesito decir, en primer lugar, que me siento sorprendido y, por supuesto, profundamente agradecido a la UNED y a todos los cantantes que van a participar desinteresadamente en el encuentro. 

A la vez quiero expresar también mi gratitud a otros amigos cantantes que estarían encantados en participar –ya me lo están expresando– pero que por limitaciones de tiempo va a ser imposible. De verdad que lo siento.

De todas formas espero que el próximo día 16 de octubre podamos juntarnos en la Sala Galileo el máximo de amigos, creadores y amantes de la "canción de autor" para que esa noche se convierta, por encima de todo, en una auténtica fiesta en homenaje al hermanamiento entre la música y la palabra, es decir, un homenaje a esa extraordinaria magia que se produce cuando LA PALABRA SE HACE MÚSICA.

Además con este encuentro vamos a colaborar con una ONG que trabaja apasionadamente en Calcuta. Toda la recaudación que se consiga en concepto de entrada le será entregada a la ONG: 


Para más información, la UNED ha publicado el siguiente evento:
http://www.facebook.com/events/248426761946183/?ref=notif&notif_t=plan_user_invited

Ante todo esto solamente me queda repetir tres –y mil veces más– una palabra:

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

lunes, 1 de octubre de 2012

ALEJANDRO MARTÍNEZ: «ORGULLO Y SENSIBILIDAD»

Alejandro Martínez.

Si tuviera que sintetizar en una sola palabra la cualidad más determinante de la obra desarrollada por ALEJANDRO MARTINEZ –tanto desde el punto de vista musical, como del poético– elegiría, sin duda, la palabra "SENSIBILIDAD"; cualidad presente en toda su trayectoria creativa, pero que progresivamente se ha ido nutriendo y madurando en el ejercicio y en el disfrute de su "libertad".

Alejandro grabó en el año 2005 su primer disco titulado "Volviendo a casa", al que le sucedió "Orgasmos modernos" (2008), disco en el que define sus canciones como «canciones sin prejuicios, que derrochan más cariño que estilo, más libertad que pretensiones»... 

«Voy a aprender –nos cantaba entonces– a disfrutar de todo cuanto soy, 
de todo cuanto doy y es bueno». 
("Primero").


Y aprendió, y disfrutó, sobre todo, de lo que amaba y de todo lo que llegaba a emocionarle: su música, su actividad como profesor, su forma de entender el amor y la amistad, su apasionamiento, su sensibilidad literaria y, en particular, un gran descubrimiento que fue clave en su vida y en su forma de entender la canción; me refiero al descubrimiento de la personalidad y de la poesía de Jaime Gil de Biedma.

«Uno de los primeros días que fui a la Universidad Complutense de Madrid –cuenta Alejandro–, recién salido del metro, me quedé parado delante de una pared donde habían escrito unos versos de Jaime. Decían (y dicen) así: "Que la vida iba en serio ⁄ uno lo empieza a comprender más tarde ⁄ –como todos los jóvenes, yo vine ⁄ a llevarme la vida por delante"».

Aquel fue un día y un descubrimiento que, desde mi punto de vista, marcó "un antes y un después" en la música y en las canciones de Alejandro Martinez. Aquellas palabras de Gil de Biedma le suscitaron la creación de una obra monográfica dedicada al poeta, que personalmente considero como uno de los más hermosos discos grabados y editados el año pasado: "...Qué te voy a enseñar un corazón infiel" (2011). 

(Disco que comenté en este mismo "blog" en marzo de 2011. Ver:
http://fernandolucini.blogspot.com.es/2011/03/alejandro-martinez-retrato-sentimental.html)




Decía antes que el descubrimiento de Gil de Biedma y la edición de su disco con canciones sobre textos del poeta, marcó "un antes y un después" en el trabajo creador de Alejandro, porque estoy completamente convencido de que aquella experiencia le supuso un total desbordamiento y una absoluta madurez respecto a la vivencia y a la expresión de su sensibilidad y de su libertad sensitiva. 

Prueba de ello es el nuevo disco que acaba de publicar y de ofrecernos; un CD al que ha decidido ponerle directa y simplemente el título de "ORGULLO", lo que supone, creo yo, un claro y un libre posicionamiento respecto a su identidad, a su sensibilidad y a la forma de entender su propia existencia; Alejandro Martínez en esta ocasión sobrevuela por encima de cualquier otra realidad para reafirmarse y sentirse clara y libremente satisfecho de la suya.


«Orgullo de quererte como te quiero
y pasearnos por la ciudad,
y si nos miran es porque están
muertos de celos.

Orgullo de beberte como un veneno
y vaciarme en tu paladar,
y si se burlan es porque están
muertos de miedo.

Y si me ves temblar es porque siento
que a veces duele tanta libertad,
¿por qué no curas a este bicho bueno
sacándome a bailar?

Me tragaré mi orgullo
y luego el tuyo,
y nos iremos a disfrutar
del lujo de nuestros cuerpos.

Orgullo al despertarme cosido al cuerpo
de un corazón tierno y animal,
que se desvela y es un volcán 
y escupe fuego.

No tengo más orgullo que el que merezco,
¿y cómo voy a disimular
si se te sube la vida al labio
y te la beso?

Y si nos quieren tienen que entenderlo,
¿acaso tienes más de un corazón?
Si duele aprieta fuerte entre los dedos
y desafíalo;

que si me ves temblar es porque vuelo
y luego no sé dónde aterrizar,
¿por qué no curas a este bicho bueno
sacándome a bailar?

Me tragaré mi orgullo
y luego el tuyo
y nos iremos a disfrutar
del lujo de nuestros cuerpos,
y no sabremos parar».


Del nuevo disco de Alejandro Martínez creo necesario resaltar tres aspectos que me han llamado la atención y me han sorprendido gratamente.

En primer lugar –y lo he repetido ya varias veces, pero insisto en ello– se trata de una obra de extraordinaria belleza y sensibilidad; una obra para escuchar relajadamente y para dejarse penetrar por ella y permitirle que escudriñe nuestra afectividad despertando sentimientos, sensaciones, gestos y latidos amorosos y apasionados: besos que hace temblar; cuidados –me cuida y se deja querer–; querencias y risas compartidas con alma y arriesgando; vuelos y despertares cosidos al cuerpo amado; fuego lento; rojo vivo; rupturas, separaciones, reencuentros, emboscadas y añoranzas... 

Alejandro Martínez.

En segundo lugar creo necesario resaltar en este disco el muy buen trabajo desarrollado por Antonio Aráez y por Diego Cantero (Funambulista) como productores. Antonio y Diego en este disco, nos ofrecen una prueba magistral de lo que es y debería ser siempre el trabajo de un productor. Se percibe con claridad –en todas y en cada una de las canciones– como han sabido captar y calar en la identidad musical y poética de Alejandro, y como, a partir de ahí, con un respeto absoluto, las han mimado y han sabido imprimirles vuelo, belleza y expresividad. Insisto, magnifico trabajo el de Diego Cantero y Antonio Aráez..

Y, en tercer lugar, celebrar como siempre que Alejandro nos regale los sonidos y el apasionamiento que sabe extraerle a su piano; y que nos permita disfrutar de la presencia bella y rotunda de Gastelo acompañándole en la canción titulada "Solo sabes hablar".


En "ORGULLO", por último, Alejandro Martinez rinde su personal homenaje a Dimitris Christoulas: farmacéutico griego –jubilado y enfermo de cáncer– que se suicidó, a los 77 años, el pasado 4 de abril de 2012, delante del Parlamente Griego dejando por escrito que no había encontrado otra solución ante las medidas tomadas por los políticos, que le dejaban en una situación de miseria tras toda una vida de trabajo. Canción en la que la belleza y la sensibilidad que caracteriza a todo este último disco de Alejandro, se desborda, poniendo al descubierto su grandísima humanidad.




En fin, y resumiendo, "ORGULLO" es un disco que hay que comprar y escuchar...; es un regalo que podemos hacerle en este otoño a nuestra sensibilidad, o a la de la persona a la que más amemos, o a la que nos gustaría amar porque nos tiene completamente "colgaos"... Un buen regalo, ¡os lo aseguro!

Y para concluir anunciar que ALEJANDRO MARTÍNEZ va a presentar su nuevo disco los días 5 y 6 de octubre en la Sala Libertad 8, de Madrid; y que, en concreto, la entradas para la presentación del día 6 pueden encontrarse vinculadas al proyecto CROWFUNDING. Ver:

http://www.cantauticket.com/Crowdfunding-ALEJANDRO-MARTINEZ-Madrid-Alejandro-Martinez-Crowdfunding-Proyecto-03-Oct-2012_show_174.html

domingo, 30 de septiembre de 2012

CANTIJUEGO «poÉTICO» PARA REIVINDICAR NUESTROS DERECHOS A SOÑAR Y A LA ESPERANZA.

A lo largo del mes de septiembre, todos los días, por la mañana, he venido proponiendo en mi muro de facebook la audición de una canción con el fin de poder afrontar el despertar de estos días de tanta crisis, de tantas injusticias, y de tanta crispación con un poquito de esperanza y, sobre todo, reivindicando nuestro "derecho a soñar", o, incluso, como dice Eduardo Galeano, nuestro "derecho al delirio" en favor de la justicia, de la libertad, de la solidaridad o de la paz.

De cada una de esas canciones, que han sido 30, cada día centraba la atención sobre un fragmento de su letra. En concreto, estos han sido los 30 textos propuestos a lo largo del mes de septiembre.


El "cantijuego" de hoy consiste en: 

1 - Identificar quién o quiénes son los autores, o autoras, de cada uno de los textos anteriores.
2 - Identificar el nombre de la canción a la que pertenece cada texto.

Y como siempre, ahí queda el apartado de "comentarios, para participar en el "cantijuego",
o para ir realizando su seguimiento.

sábado, 29 de septiembre de 2012

LA INQUEBRANTABLE LIBERTAD DE LA VOZ Y DE LOS VERSOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ II - Y SU PALABRA SE HIZO MÚSICA

Logotipo de la Cátedra Miguel Hernández
de la Universidad Miguel Hernández.
.
Junto al pretendido silenciamiento represivo, del que hablábamos en el "cuelgue" de ayer, sufrido por la poesía durante la dictadura franquista –y, en consecuencia, por poetas como Miguel Hernández–, hay que mencionar otro tipo de silenciamiento muy anterior, ejercido sobre la creación poética, que, sin ser estrictamente represivo, tuvo, de forma más sutil, graves e importantes consecuencias que aún hoy se ponen de manifiesto.

Me refiero, en concreto, a la intervención de la imprenta y a la publicación, en 1449, por Johannes Gutemberg, del llamado "Misal de Constanza", considerado el primer libro topográfico del mundo.


Sería un atrevimiento osado e injusto que yo negara o pusiera en duda, en este momento, el incuestionable valor de un gran personaje como Gutenberg, el de la imprenta y, en general, todo lo positivo que supuso aquel histórico descubrimiento. No es esa mi intención, ni mucho menos. Sin embargo, sí que me siento profundamente identificado –y, por tanto, de acuerdo– con las reflexiones de los poetas Jesús López Pacheco y Blas de Otero acerca de las consecuencias que se desencadenaron con la invención de la imprenta y con la publicación de los libros respecto a la poesía oral y, en particular, respecto al importante oficio cultural desempeñado desde siglos atrás por los juglares y los trovadores.


En 1968, Jesús López Pacheco escribía:

«Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. 

Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.

Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. 


Jesús López Pacheco.
Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, podo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo». (Fragmento de un texto que acompañaba la edición del primer disco grabado por Hilario Camacho en 1968).

En esa misma línea de pensamiento, y coincidiendo plenamente con López Pacheco, Blas de Otero, al referirse a la poesía y a la palabra decía:

«La palabra necesita respiro, y la imprenta se torna de pronto el alguacil que emprisiona las palabras entre rejas de líneas. Porque el poeta es un juglar o no es nada. [...]. El disco, la cinta magnetofónica, la guitarra o la radio y la televisión pueden –podrían: y más la propia voz directa– rescatar al verso de la galera del libro y hacer que las palabras suenen libres, vivas, con dispuesta espontaneidad». (Blas de Otero. "Poesías y palabra").


Esta es la segunda perspectiva a la que me refería en el "cuelgue" de ayer al hablar del silenciamiento del lenguaje poético: nuestra poesía en los años sesenta y setenta, se encontraba encerrada, atada, descolorida y muda entre rejas de líneas, y necesitaba un respiro.

Frente a los dos tipos de silenciamiento poético que he mencionado –el represivo y el libresco–, se imponía un reto urgente: romper con aquellos silencios y buscar los cauces para que la poesía, recuperando su libertad, su vida y su espontaneidad, pudiera acercarse a la "inmensa mayoría" de los ciudadanos y ser escuchada y sentida por ellos. Tarea a la que contribuyeron muy eficazmente los nuevos juglares y trovadores identificados ahora con el término de "cantauores"; hombres y mujeres que surgieron –y siguen surgiendo– para liberar la poesía a fuerza de música y de voz.

Ese fue el reto que asumieron, y siguen asumiendo, respecto a la poesía de Miguel Hernández, creadores como Paco Ibáñez, Elisa Serna, Luis Pastor, Joan Manuel Serrat, Adolfo Celdrán Francisco Curto, Amancio Prada, Alberto Cortez, Los Juglares, Bernardo Fuster, Camarón de la Isla y un largo etcétera entre el que figura como referente para mí esencial ENRIQUE MORENTE, del que os sugiero escuchar seguidamente dos temas: "El niño yuntero" y "Nanas de la cebolla", cantes grabados inicialmente en 1971 en el mítico LP titulado "Homenaje flamenco a Miguel Hernández".



viernes, 28 de septiembre de 2012

LA INQUEBRANTABLE LIBERTAD DE LA VOZ Y DE LOS VERSOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ - I

Llevo varios días en Orihuela participando en el Curso de Verano que han organizado la Universidad y la Fundación Miguel Hernández, sobre "LA MÚSICA EN MIGUEL HERNÁNDEZ". A mí me ha correspondido inaugurarlo con una conferencia sobre la poesía cantada  de Miguel; conferencia que voy a sintetizar en este "cuelgue" y en el de mañana.

(Esta conferencia, en gran medida, está tomada de mi libro "MIGUEL HERNÁNDEZ. ¡DEJADME LA ESPERANZA!˝, publicado en el año 2009).


«En pleno siglo XXI, y recordando a Miguel Hernández, puede resultar inverosímil que hace cuarenta y cuatro años –acercándonos ya al final de la dictadura franquista–, cuando empezaron a musicalizarse y a cantarse en nuestro país los primeros poemas de Miguel, todavía una gran mayoría de la población española no  conocía, no ya la obra, sino incluso la existencia del gran poeta nacido en Orihuela (Alicante), el 30 de octubre de 1910, y que falleció en la enfermería de la prisión de Alicante con treinta y un años.

En ese sentido, recuerdo –y valga como anécdota muy significativa– que una tarde de 1972, en el contexto de una de aquellas reuniones clandestinas que solían organizarse en los barrios, al abrigo de las parroquias y de los curas progresistas –concretamente, en el Pozo del Tío Raimundo, de Madrid–, uno de los jóvenes participantes nos dijo: "Tenéis que escuchar el último disco de Serrat que acaba de salir, se lo ha dedicado a un poeta llamado Miguel Hernández" –se estaba refiriendo al disco grabado por Juan Manuel en Nóvola-Zafiro con el título genérico de Miguel Hernández (1972)–.


La información de aquel admirador y seguidor de Joan Manuel resultó, sin duda apasionada; pero lo sorprendente fue que al comentarla, se puso de manifiesto que la mayoría de los jóvenes allí presentes, aunque afirmaban –no con demasiada convicción– conocer algo del poeta, en realidad, no habían leído prácticamente ninguno de sus versos.

Y es que aquellos eran tiempos aún asolados por la represión, en los que se pretendía silenciar la voz y la palabra de las personas que amábamos la libertad –y, en particular, la voz y la palabra de poetas como Miguel Hernández–. Descarado silenciamiento que resultaba cobarde, insostenible e inútil.

Cobarde, en primer lugar, porque respondía al miedo que la poesía y los poetas provocaban en quienes gobernaban en el país al son del pandero autoritario y militarista golpeado por el Caudillo; gobernantes, políticos y fuerzas de seguridad plenamente conscientes de que la poesía social –es decir, la poesía comprometida con la realidad y con los sentimientos populares– era una peligrosa "arma cargada de futuro"; arma no mortífera, sino de generosa entrega, pero tan peligrosa. o más, como la que muchos de ellos portaban en sus cartucheras.

A ese respecto, Miguel Hernández comentaba, en 1937: "La poesía es en mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. Lo sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme a través de sus martillerazos".


Miguel Hernández.
Me he metido con toda ella dentro de esta tremenda España popular, de la que no sé si he salido nunca. En la guerra, la esgrimo como un arma, y en la paz será un arma también aunque reparadora. Vivo para exaltar los valores puros del pueblo, y a su lado estoy tan dispuesto a vivir como a morir".

Apasionado y comprometido planteamiento que Gabriel Celaya retomó, diecisiete años después, en su libro "Cantos íberos" –publicado en 1974–, y, más, concretamente, en el poema "La poesía es un arma cargada de futuro".


«Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho».

Intentar silenciar aquella "arma poética" construida de sentimientos, de latidos del alma, de realidades y valores populares, de sensibilidad, y, sobre todo, de una radical y solidaria honestidad, era, ciertamente, un acto cobarde, pero, a la vez, una pretensión inútil e insostenible.

Federico García Lorca –otro de los poetas malditos de la época– tenía muy clara la inutilidad de aquel pretendido silenciamiento: «Tener encerradas prodigiosas voces poéticas –decía– es lo mismo que cegar la fuente de los ríos o ponerle toldo al cielo para no ver el estaño duro de las estrellas».

Por mucho que se intente cegar las fuerzas de los ríos, al final, nada ni nadie podrá contener la fuerza de la corriente de agua...; por mucho que se quiera ponerle un toldo al cielo, nadie podrá hacer desaparecer la billeza y el misterio de las estrellas.

Experiencia que el propio Miguel Hernández concretó, cuando estaba en la cárcel, afirmando con todas sus fuerzas, y con radical convencimiento, que jamás nadie podría privarle de su libertad personal y, en particular, de la inquebrantable libertad de su voz y de sus versos:




«Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor. [...]
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?. [...]
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor».
("Antes del odio")


miércoles, 26 de septiembre de 2012

SERGIO ALZOLA Y VÍCTOR LEMES... «CANTO POPULAR Y CANCION DE AUTOR EN ESTADO PURO»

El pasado lunes 24 de septiembre, los "cantautores" canarios SERGIO ALZOLA y VICTOR LEMES nos ofrecieron en la Sala Libertad 8, de Madrid, un concierto muy especial titulado genéricamente "Una década de cada"; concierto en el que celebraron los diez años que ambos llevan siendo buenos amigos y compartiendo el oficio de cantores.

Víctor Lemes y Sergio Alzola

«Agua pasada
sigue moviendo nuestros molinos
con la misma intensidad.
El tiempo pasa
como un metrónomo interminable de neutrinos
a toda velocidad.
El escenario
fue la terapia que nos pusimos
contra toda adversidad.
Fue necesario
que se cruzaran nuestros paralelos caminos
para hacerlos realidad.
Secante lo que se cante
cantar es nuestra tangente
con tanta gente delante
dos miradas diferentes
que guardan acumuladas
una década de cada .
El boca a boca
oxigena nuestras canciones
que respiran al compás.
Dando la nota
en los espacios que nos regalan a pie de guerra
nuestra musicalidad».
("Una década de cada". Víctor Lemes y Sergio Alzola)

El concierto que nos ofrecieron fue realmente sorprendente; fue, diría yo, "una clase magistral" sobre lo que es la auténtica "canción de autor" en sus diferentes formas, expresiones y modalidades; , y, sobre todo –y esto es tal vez lo más importante– fue un autentica fiesta rebosante de sensibilidad, de buena música, de "humor" y "amor" entrelazados, de calidad poética, de relajación y de belleza, y, a fin de cuentas, de "canción popular" en estado puro.


SERGIO ALZOLA, cantando cada día mejor, y con una progresiva y contagiosa convicción, nos ofreció un hermoso recorrido por lo que yo llamaría –siguiendo el título de su último disco– canciones y ritmos "tricontinentales". Es impresionante la capacidad que Sergio posee para "multiculturalizar" su canto, es decir, para hermanar pueblos y culturas con su palabra y con su música, y hacerlo con entusiasmo y con enorme respeto y calidad.

Refiriéndome a esa capacidad "múscicomulticultural" que Sergio posee, cuando presenté su disco en este mismo blog afirmaba –y lo sigo afirmando– que navega y se desborda –guitarra en ristre– escudriñando siempre con su oído y con su mirada nuevos horizontes más allá de su isla...; rompiendo fronteras y, sobre todo, anhelando, buscando y haciendo posible en sus canciones una "multicomún-humanidad" entretegida de latidos, de sentimientos y de sensibilidad, y además comprometida y muy hermosa.

Sergio Alzola en Libertad 8
«A los proxenetas de la nada
A los guías y fantoches
A mi generación acomodada
Fiel amiga de las noches
A la población hipotecada
A sus ecos y a sus voces
A toda la cosecha maltratada
Con  los hilos del derroche

Dame la matriz en una coordenada
El origen, el afán y una mirada
Dame la pasión quizás yo me equivoque
La palabra sin la espada de Damocles
Dame la sonrisa etrusca de los años
El arrabal de la esperanza
La quimera Bariloche
Dame la inocencia pura y el veneno
El espíritu del viento, el guardián entre el centeno

A los traficantes de la moda
A las cábalas del tiempo
Acróbatas y magos de la tele
Y del entretenimiento
A los protectores del cinismo
Donde el miedo es refrigerio
Cátedra mundial del egoísmo
Dividido en hemisferios».
("Tregua". Sergio Alzola)

VICTOR LEMES, por su parte –y con un estilo completamente distinto al de Sergio–, el pasado lunes llegó a convertirse, definitivamente –al menos dentro de mi universo sonoro– en uno de los compositores más lúcidos que tenemos en este país. 

La suya es una lucidez cuajada de referentes culturales...; de profundas y críticas miradas sobre la realidad...; de una fusión irónica-sentimental sorprendente...; de una capacidad "libre-literaria" que va rompiendo –cada día más y mejor– con cualquier tipo de corsé en el uso y en la construcción del lenguaje. 

Una lucidez cachonda y divertida que bajo, la apariencia del lo intrascendente, es profunda y puede llegar a ser corrosiva frente a la mediocridad, la derechización de la política y la injusticia...; y, a la vez, una lucidez que es tierna, muy sensible y romántica, ¡sí!, sus referencias al amor "encandilan"... ¡vaya si que encandilan!. ("Encandilar" en el sentido pleno de lo que significa esa palabra: Deslumbrar, alucinar o cautivar los sentidos / Despertar amor o deseo / E incluso avivar la lumbre... "A mi me "aviva" –¡que bien suena!– y me "alucina" –como corresponde–).

Víctor Lemes.
«A menudo pierdo el juicio y la cartera
y habito primaveras con esquinas por hacer.
A menudo se adelanta una hora
envejece una señora, se derrite un iceberg.
A menudo alguien culpa a la rutina
traen las olas gasolina, erupciona un capilar.
A menudo canto y lloro en la ducha,
meto el miedo en una hucha
y no lo quiero sacar
y no lo quiero gastar
A menudo falta un nombre en las esquelas,
brota sangre en las favelas y una nueva enfermedad.
A menudo una gota colma un beso
y cae por su propio peso la ley de la gravedad
A menudo crece un diente y una planta
y un nido en la garganta anudando una verdad.
A menudo alguien llora si me escucha.
Mete el miedo en una hucha 
y no lo quiere sacar y no lo quiere gastar.
A menudo
te contemplo y te desnudo
y te uso como escudo
contra todo lo que dudo,
a menudo».
("A menudo". Víctor Lemes)

Decía al principio de este cuelgue que el recital de Sergio y de Víctor fue una fiesta de "canción popular" y de "canción de autor" en estado puro, y lo reafirmo ahora. A ello, además de lo dicho anteriormente, contribuyeron también dos factores complementarios:

El primero, el gran protagonismo de la GUITARRA al desnudo; importante y única protagonista instrumental de la noche –no hace falta más para que un concierto sea mágico, ¡estoy plenamente convencido!–.

Y el segundo, los compañeros-cantores que, invitados por Sergio y por Víctor, pararon por el pequeño escenario de Libertad 8; colaboraciones que le dieron color a la noche; color en el sentido de la diversidad; esa diversidad que caracteriza, y debe caracterizar, a la "canción de autor": Jesús Garriga, Fran Fernández, El Kanka y MARIA Rozalén.

Sergio Alzola y Jesús Garriga.
Jesús Garriga.
Fran Fermández.
El Kanka.
María Rozalén y El Kanca

Para concluir este "cuelgue", pensando en quien no lo conozca y en quien pueda apetecerle, propongo la visualización del siguiente video creado por Sergio Alzola y Víctor Lemes para la promoción de su concierto "Una década de cada"... ¡Merece la pena!

¡RECONFIRMADO!: LOS SUEÑOS SON POSIBLES.... ¡GRACIAS "PABLO GUERRERO" POR TU ESPERANZA FELIZMENTE CONTAGIOSA!

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