Anoche tuve la suerte y el placer de asistir al estreno, digamos que oficial, de «Galicia Canibal. El musical. No hay que ser de los 80 para vivir los 80». Fue en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid y he de decir que se trata de un formidable espectáculo que, al menos a mí, me hizo disfrutar intensamente durante más de tres horas.
Se trata de un espectáculo musical y teatral construido en torno a la Movida Gallega y a todos los grupos que, a lo largo de los años 80, protagonizaron uno de los movimientos musicales, estéticos y sociales más importantes de las últimas décadas en España. (Grupos musicales como OsResentidos, Sinistro Total, GolpesBajos, SemenUp, Aerolineas Federales. Los Limones, etc.).
Espectáculo desarrollado bajo la dirección de Quico Cadaba y Curro Garabal; en el que con una extraordinaria banda tocando en directo, y un magnífico "cuerpo de baile", intervienen –actuando y cantando– Ana San Martín, Sergio Zearreta, Teté Delgado, Víctor Mosqueira, María Costas, Juanillo Esteban, Rosalía Castro, Iolanda Muíños, José Carlos Illanes e Iván Marcos.
Seguramente os estaréis preguntando que tiene esto que ver con el "cuelgue" de hoy sobre la "emigración"... Os lo cuento:
En la segunda parte del musical se puso en escena y se cantó una de los más importantes temas que se han compuesto sobre la "emigración gallega", me refiero en concreto a la canción "Miña terra galega" del grupo Siniestro Total... ¡Me impresionó!... La cantamos todos... Y a la salida del teatro lo pensé... Voy a hacer un "cuelgue" extraordinario dedicado a esta canción que es prácticamente un himno significativo de una realidad dolorosa, de una injusticia radical y de una toma de postura absolutamente denunciante y contestataria.
Os propongo escuchar esa canción que fue grabada en el tercer álbum de "Siniestro Total" titulado "Menos mal que nos queda Portugal" (DRO, 1984) y, después, entramos en un nuevo "cuelgue" al que voy a llamar: «SOBRE LA EMIGACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». VI. EL REGRESO. EL REENCUENTRO CON LO ABANDONADO.
Al igual que en el pasado mes de agosto tuvo lugar, en Chiclana de la Frontera (Cádiz), el Festival de la Estación de Campano, en la actualidad se está celebrando en Madrid otro importante encuentro musical que bajo el nombre genérico de Primer Festival de Canción en el Campo de la Cebada va a congregar –entre el martes pasado, al próximo domingo 16 de septiembre– a más de cincuenta cantantes.
Creo que iniciativas como éstas, de carácter privado, tienen que ser reconocidas, apoyadas y aplaudidas con entusiasmo fundamentalmente por dos motivos: Primero porque suponen sacar la "canción de autor" a la calle e imprimirle un "carácter popular" que considero imprescindible, y que nunca debería de perder. Y en segundo lugar, porque, éstas son iniciativas que contribuyen eficazmente al "impulso, a la difusión y al desarrollo de nuestra cultura" en un momento en el que, muy en particular la canción popular, –con el pretexto de la "crisis"– está siendo oficialmente relegada y desamparada por el Gobierno –y por sus acólitos políticos, económicos y sociales– a todos los niveles.
Pienso que iniciativas como éstas son las que estamos necesitando en estos momentos; momentos para la solidaridad y no para el individualismo. Momentos que me evocan aquello que decía Gabriel Celaya y que tantas veces repito –y no me canso–: «Cantemos como quien respira porque eso es decir quienes somos»... Con festivales de canción como el que se está celebrando en el barrio de La Latina, de Madrid, se está reafirmando ciertamente la identidad de una generación y de un sector de la sociedad que amamos la cultura, que optamos decididamente por la democracia, y que no estamos dispuestos admitir ningún tipo de rebaja en el ejercicio de nuestros derechos, sobre todo nuestros derechos a la justicia, a la libertad, a la solidaridad y al respeto.
Dicho lo anterior me gustaría resaltar dos aspectos muy positivos –¡MAGNÍFICOS!– que confluyen en la celebración de este Festival de Canción:
El primero, por si no es conocido, hace referencia al lugar donde se está celebrando dicho Festival: EL CAMPO DE CEBADA. Lugar que queda perfectamente situado leyendo lo que nos dicen los vecinos y las vecinas del Distrito Centro de Madrid, que se han agrupado para fomentar el uso temporal del solar del derribado polideportivo de La Latina:
«Somos vecinos y vecinas del Distrito Centro agrupados, para fomentar el uso temporal del solar del derribado polideportivo de La Latina, durante el tiempo en el que las obras previstas para su nuevo uso urbanistíco no se lleven a cabo; se prevee que pasen años antes de que esto ocurra y no queremos un espacio vacío y abandonado en el centro de Madrid. Creemos en el disfrute del espacio público frente a los espacios ofrecidos por entidades privadas, en donde el dialogo y las relaciones sociales entre vecin@s apenas se dan.
La intención es que el solar de cabida a todo tipo de propuestas/actividades/proyectos de tipo cultural, social, artistíco, deportivo… para el uso y disfrute de las personas del barrio y de Madrid». Ver: http://elcampodecebada.org/?page_id=40
El segundo aspecto positivo a resaltar es el grupo de "creadores" que se han unido para la organización del Festival, grupo integrado por Pedro Herrero, Osvaldo Ciccioli, Sergio Sleiman y Mariela Cassetta, con el nombre de "Cantamañanas".
Ellos mismos en http://www.cantamananas.net/#!qu%E9-es-cantama%F1anas nos explican su formidable proyecto:
«En Julio de 2011, un grupo de cantautores de amplia trayectoria profesional decidimos formar un proyecto de canción al aire libre, aprovechando el espacio que nos ofrecía un solar gestionado por vecinos del barrio de La Latina, en pleno centro de Madrid, denominado “El Campo de Cebada”. Desde entonces, y todas las mañanas de Domingo que el tiempo nos lo ha permitido, hemos celebrado conciertos de canción de autor bajo el pseudónimo de “Los Cantamañanas” hasta el día de hoy, en el que continuamos ofreciendo canciones propias y ajenas a un público cada vez más numeroso, llegando a congregar cada jornada a más de 500 personas. Para nosotros supone un inmenso placer llegar a tanta gente Domingo tras Domingo con la sola pretensión de mostrar nuestras canciones al aire libre para quien quiera entrar, sentarse y escuchar, en un espacio gratuito, abierto a la sensibilidad, en pleno centro de Madrid. Si cualquier Domingo de estos os da por entrar sabed que estáis en vuestra casa».
Evidentemente, después de todo lo anterior, está claro, que no queda más que decir: ¡Gracias por vuestro trabajo! ¡Gracias por la organización del Festival! y ¡Gracias a todos los participantes!... Y, los que estemos por Madrid, NOS VEMOS A LO LARGO DE TODA LA SEMANA –¡cómo no!– EN EL CAMPO DE CEBADA.
Para informarse de las actuaciones de cada día consultar en facebook: "Festival Campo de Cebada"
Yo estuve ayer por la tarde y me hice algunas "fotitos" que dejo aquí de recuerdo.
Yo "mismamente" con Pedro Herrero.
Ángela Biedma durante su actuación de ayer por la tarde.
Foto que voy a guardar entre mis favoritas. Nada más y nada menos
que con Luis Felipe y Matías. ¡SIEMPRE UN PLACER ESCUCHARLOS Y TENERLOS CERCA! Me contagian vuelos y esperanzas.
Y en esta ¡ni os cuento!. No se puede estar mejor que "abrazao"
a dos ANTONIOS como éstos: Antonio Toledo y Antonio de Pinto. ¡MÚSICA Y CANCIÓN EN ESTADO PURO!
Obra, realmente impresionante y desgarradora,
de Luis Seoane, pintor agentino-español fallecido
en La Coruña en 1979.
En el contexto de todas las canciones que recordamos, leímos y escuchamos en el "cuelgue" anterior, y en genera, en todo el canto a la "emigración" siempre surge una realidad y una aspiración común: el permanente recuerdo de la tierra natal y lo en ella abandonado, y la necesidad y el deseo del regreso.
Realidad y aspiración que aparece muy diversamente expresada en la voz de los cantores y de los poetas y que puede sintetizarse en en los siguientes textos:
«Para el vuelo golondrina,
detente y oye mi voz,
dile a la mujer querida
que no me olvide,
que no me olvide, por Dios,
que su amor es toda mi vida».
(" Malagueñas de Luciano". Los Sabandeños / Elfidio Alonso)
«Verdes outeiros da nativa terra / durmindo nun azul de fumes quedos. / Rente de min estades, doces cumes, / pero eu estou moi lonxe, lonxe, lonxe. / Serpe de prata, río, longo espello / pasando con lecer. As túas augas / navegan o meu peito lentamente, / pero estou moi lonxe, lonxe, lonxe. / Antigas torres en líquenes douradas, / o chafarís, as rúas silenzosas / vanme cantando un son de gaitas ledas, / pero eu estou moi lonxe, lonxe, lonxe. / Un neno loiro en preces sulagado / buscando amor. Agora vai conmigo, / dentro de min, chorándome na ialma, / pero eu estou moi lonxe, lonxe, lonxe. / Un día voltarei, nativa terra, / a descansar en ti dos meus camiños, / mais non te alcontrarei. En min te levo, / pero eu estou moi lonxe, lonxe, lonxe». (“Moi lonxe”. Celso Emilio Ferreiro)
«Todos lo años que he tenido que vivir
alejado de mi país
han sido oscura noche,
un camino lleno de desazón.
Pienso en todo aquello
que dejé atrás cuando partí
y con los ojos de la esperanza
vuelvo a mi país.
No amo nada tanto como la dulzura
del cielo azul de mi país,
ahora estoy lejos pero me acuerdo
noche y día.
Si un día vuelvo, el viento que me reciba
borrará todas las angustias
y olvidaré los años que he vivido
tan solo y triste.
No existe nada que no me recuerde
cada instante mi país,
todo me hace pensar en los días
que viví tan feliz.
Cuando camino, el viento me atrae
voces que el tiempo no ha marchitado.
si me duermo, lo que sueño
es solamene mi país.
Antes que la muerte llegue
quiero volver a mi país,
pisar la tierra amiga,
caminar por los viejos caminos,
quiero oír las voces que amo,
quiero llorar por los viejos amigos
y morir cuando sea la hora
bajo el cielo de mi país».
("Mi país". Teresa Rebull / Miquel Martí i Pol)
«Tots els anys que he hagut de viure / allunyat del meu país / han estat una nit fosca, / un camí ple de neguit. / Penso en tot allò que enrera / vaig deixar quan vaig partir / i amb els ulls de l'esperança / torno encara al meu país. /No estimo res com la dolcesa / del cel blau del meu país; / ara en sóc lluny, però me'n recordo / dia i nit. / Si un dia hi torno, el vent que em rebi / esborrarà tots els neguits / i oblidaré els anys que he viscut / tan sol i trist. / No hi ha res que no em recordi / cada instant el meu país, / tot em fa pensar en els dies / que hi vaig viure tan feliç. / Quan camino el vent em porta / veus que el temps no ha pas marcit; / si m'adormo el que somio / és només el meu país. / No estimo res ... / Abans que la mort m'arribi / vull tornar al meu país; / trepitjar la terra amiga, / caminar pels vells camins. / Vull sentir les veus que estimo, / vull plorar pels vells amics / i morir quan sigui l'hora / sota el cel del meu país. / No estimo res com la dolcesa / del cel blau del meu país; / ara en sóc lluny, però me'n recordo / dia i nit». (“El meu país”. Miquel Martí i Pol).
(Seguidamente podemos comtemplar y escuchar a Lluís Llach cantando la canción anterior el el homenaje que se le hizo a Teresa Rebull en el Palau de la Música Catalana el 6 de Julio de 2006).
En este momento, en el contador que aparece en la parte superior de esta página, a la izquierda, ha aparecido el número 300.000, lo que significa que en el año y diez meses que tiene este blog, he recibido 300.000 visitas...
Este hecho hace que me sienta muy feliz, ¡de verdad!... Es un enorme estímulo para seguir defendiendo, promocionando y recuperando aquí –día a día, y todos los días– la "canción de autor" a la que tanto amo.
Quiero celebrar este momento diciendo, sencillamente, esto:
Hoy voy a hablar de MANUEL CUESTA, y voy a hacerlo por un motivo muy concreto y muy especial que enseguida explicaré; pero antes voy escribir unas cuantas cosas sobre él; y voy a hacerlo, en primer lugar, porque me lo pide el cuerpo –sobre todo mi "corazoncito"–; y, en segundo lugar –y esto ya es menos subjetivo– porque en justicia se lo merece.
Para empezar, MANUEL CUESTA –siendo muy joven, nació en Sevilla en 1975– no forma parte de esa generación a la que llamamos genéricamente los "jóvenes cantautores"; Manuel es un "cantautor" de largo e intenso recorrido. Tiene grabados siete discos y una extensísima experiencia de recitales y conciertos como aquellos primeros, absolutamente míticos, en "La Carbonería" de Sevilla, o en los inicios de "El Buho Real", "Liberta 8", "Suristán", "Café del Foro", etc. etc.
Alfonso del Valle, Manuel Cuesta, Chiqui y Joaquín Calderón en "La Carbonería"
Por otra parte, he de decir –porque me consta– que Manuel Cuesta es un ser humano absolutamente generoso y solidario; un hombre comprometido con la justicia, con el valor de la libertad, y, en general, con toda la "ética democrática" por la que tanto hemos luchado, y seguimos luchando, en nuestro país y para todo el Planeta.
Podría enumerar varios gestos de solidaridad que conozco personalmente de Manuel, pero me voy a limitar a uno que constituye el origen de lo que después voy contar: Fue el pasado 26 de mayo en Salamanca; la ONG "Amigos de Calcuta" le solicitó que participara en un concierto benéfico al que llamaron "Los colores de la vida". Manuel no solamente no puso ninguna dificultad, sino que se entregó totalmente al proyecto. El concierto celebrado en un Teatro Juan de la Enzina de Salamanca, abarrotado de público, fue un completo éxito de calidad y de generosidad.
Manuel Cuesta interpretando en Salamanca su canción «Báilame el agua» acompañado del Coro Infantil Pequeña Annuba.
Pues bien, a Manuel Cuesta el trabajo que están realizando en la India los voluntarios de la ONG "Los amigos de Calcuta" le ha llegado profundamente al corazón, y afectado, en esta ocasión, por el saludable y necesario virus de la solidaridad, ha puesto en marcha un precioso proyecto en el que he querido y le he pedido implicarme porque cosas así son las que de verdad merece la pena hacer en los tiempos que corren.
Voy a dejar que él mismo explique el proyecto:
«La pasada Navidad compuse un villancico titulado "Hay una luz" que grabaré en los próximos meses de septiembre y octubre junto con otros importantes cantautores y que tendrá su correspondiente Vídeo Clip, que se rodará en noviembre bajo la dirección de Daniel e Ismael Serrano.
La canción se estrenará el 3 de diciembre en todas las plataformas digitales de música (Itunes, Spotify, Amazonmp3, Nokia Music Store...), y tanto las ventas de las descargas, como los beneficios de la explotación de los derechos de autor del villancico, irán a parar a la ONG "Amigos de Calcuta" con la que colaboro desde el pasado mes de mayo, cuando participé en el concierto "Los Colores de la Vida" en Salamanca.
Amigos de Calcuta (http://www.amigosdecalcuta.org) son un grupo de gente, cada uno con su propia historia, que tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano el proyecto de Xavier Raj en Calcuta. Aquella experiencia no les dejó indiferentes y desde 2007 empezaron a organizar, a título personal, grupos de voluntarios que van a Calcuta todos los años a colaborar con este proyecto. Sus fines son la promoción de actividades benéficas, de asistencia social, de cooperación para el desarrollo y de protección y promoción de la infancia y de la mujer, procurando ayuda económica y asistencial a los proyectos de desarrollo y de apoyo a la infancia promovidos por Xavier Raj en Calcuta».
«Aunque el invierno sea más frío que en los cuentos de Dickens
Aunque sea Andrew Lincoln en Love Actually
No te pienso dejar escapar ni un suspiro
Este año no me voy a rendir».
("Hay una luz". Manuel Cuesta).
Y somos muchos –y seguro que serán muchos más– los que "sin dejar escapar ni un suspiro, no nos vamos a rendir" unidos a Manuel Cuesta. De momento en el proyecto estamos Manuel, Ismael Serano, Luis Eduardo Aute, Pilar Bardén, Daniel Serrano y un servidor.
Hasta aquí –en los tres "cuelgues" anteriores– he analizado, a partir de los contenidos desarrollados en la canción, lo que podríamos calificar como los "preámbulos" en los que se enmarca o desde los que se plantea el problema de la "emigración", vamos ahora a adentrarnos en el núcleo humano de dicho problema, es decir, en la experiencia vital de la persona que, habiendo abandonado tierra y familia, intenta reinsertarse en una nueva y desconocida realidad.
Experiencia humana de integración realmente difícil y problemática desde distintos puntos de vista:
• Necesidad de integración que supone la ruptura –si no definitiva, sí por una larga temporada– con los lazos afectivos y culturales que se dejan atrás y de los que prácticamente resulta imposible desprenderse. Difícilmente el emigrante renunciará a su pasado y alejará de su mente y de su corazón el proyecto anhelante del retorno a hogar abandonado.
• Integración, a su vez, ejercida no desde un protagonismo social, sino desde una situación de pobreza económica y con mucha frecuencia de marginación. El emigrante se siente y se percibe, a sí mismo y por los demás, como un pobre extraño que busca desesperadamente en tierra de otros, lo que su propia tierra le ha negado.
• Integración al mismo tiempo materialmente difícil ante el enfrentamiento con una realidad absolutamente extraña y diferente a la propia: nueva lengua, nuevos paisajes, nuevas costumbres y, a veces, hasta formas completamente distintas de concebir la existencia. Experiencia que provoca desconcierto, arrinconamiento y soledad y que, como reacción, une física y afectivamente a los emigrantes entre sí en una especie de clan defensivo y nostálgico ante la hostilidad del medio en el que se encuentran inmersos.
(Problemas de integración que se plantearon los emigrantes españoles durante los años setenta a los ochenta, pero que, en realidad, están siempre latentes cuando cualquier ser humano se siente obligado a emigrar por las razones que sean; latentes, por ejemplo, en los inmigrantes que desde hace años están llegando a nuestro país en busca de una esperanza para sus vidas y las de sus familiares).
Toda esta realidad, núcleo del drama social, la podemos encontrar totalmente reflejada en la "canción de autor", siempre en un tono profundamente afectivo y teñido de una sutil amargura. (En este momento estoy recogiendo canciones sobre la emigración española de los años setenta y ochenta. En el último "cuelgue", que dedique a este drama social, presentaré y escucharemos canciones creadas por los jóvenes cantautores dedicadas a los inmigrantes que en estos últimos años están llegando a nuestro país).
Carlos Cano, por ejemplo, nos introduce en esa experiencia de la mano de "El Salustiano", un personaje tipo y símbolo del colectivo de los emigrantes.
«Hasta un pueblo d'Alemania
ha llegao el Salustiano
con más de cuarenta años
y de profesión el campo,
pa buscarse l´habichuela
y ahorrar algunos marcos
y que pueda la parienta
comprar algunos marranos.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
En principio se hace dura
sobre to la soleá,
esa gente chamullando
no se le entiende ni atá.
Menos mal que algunas veces
la embajada cultura]
les manda al Julio iglesias
y a un tal Manolo Escobar.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban.
Y así s'acaba la historia
del güeno del Salustiano
de tanto apencar los güesos
otro gallo l'ha cantao.
Gallo dice que l'obrero
de cachondeo está jarto,
si no hubiera ido a Alemania,
no hubiera aprendido tanto.
Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados
que viven de na.
Que lo roban, lo roban,
con cuatro palabritas finas lo roban»
("El Salustiano". Carlos Cano. 1975).
Pablo Guerrero retoma la misma perspectiva pero desde una vertiente más directa y entrañable, al descrirbirnos el encuentro de un emigrante con uno de sus compatriotas; encuentro de soledades y añoranzas compartidas del que estalla una comunicación evocadora de realidades que les fueron comunes y en las que se encuentran especialmente identificados.
«Un día cambió todo:
nuevos paisajes y los mismos dolores.
Las manos tienen callos, pero no de espigas,
y el corazón sin vino que solo está y qué solo.
Si el Rin fuera el Guadiana no estaríamos aquí
borrachos de nostalgias y cerveza,
borracho de vino no bebido
de ese vino caliente que hiere la cabeza.
Al vernos nos dijimos: Chacho, ¿qué haces tú aquí?
Como si fuera una casualidad habernos encontrado.
Tú nos contaste cosas mientras con avaricia
un cigarro negro entre todos fumábamos.
Nos contaste tu vida, de piedra despedida,
de piedra golpeada, de piedra sola y dura
y entre la niebla tan sólo fue un momento
apareció de golpe el sol de Extremadura.
Allá estará el camino, allá estará el cortijo
del tío Pacorro, el alcalde del pueblo,
y un poco a la derecha seguirá la era de padre
y el río y el castillo que se verá a lo lejos.
Me hubiera gustado decirte que quizá todo cambie,
que algo pasa en el campo, en el aula y la mina,
pero no sé si mi voz fue muy convincente
y tu expresión siguió lo mismo de dormida.
Pero bueno, dejémonos de melancolías
y si no hay vino con cerveza brindamos
y porque lo pediste, sólo por eso,
una canción de Manolo Escobar tarareamos».
("Emigrante". Pablo Guerrero. 1975)
Paralelamente a estas canciones anteriores, que nos sumergen en las limitaciones y dificultades experimentadas por el emigrante de cara a su integración, podemos encontrar también otro núcleo de ellas en las que el problema es planteado a partir de la comunicación sencilla y espontánea que el trabajador establece con sus familiares quedados en el lugar de origen. Una comunicación que al desarrollarse a unos niveles profundamente afectivos resulta mucho más directa y a la vez también mucho más conmovedora.
Son canciones que al ser por si mismas lo suficientemente expresivas no es necesario introducirlas con ningún tipo de comentario. Vamos a recordar dos de ellas; la primera es una conversación telefónica creada por el "cantautor" sevillano Benito Moreno, y la segunda una carta escrita por el para siemre inolvidable Ovidi Montllor.
Benito Moreno, autor del siguiente tema –conversación telefónica– incorporado a su disco "Ellos, ellos, elllos y.... ella" (1976).
«Sí. ¿Cómo estás en estos tiempos raros?
¿Sigue todavía cantando el pájaro?
¿Los buenos siguen buenos? ¿Y los malos?...
Escucha, ¿hay muchos todavía en paro?
¿Que no viene el cartero por la casa?
Pues que no sé escribir, pero te quiero,
que si supiera te escribiría una carta
y no se quedaría en el tintero.
Si que me doy cuenta del silencio,
estar lejos, ya sabes, me encanalla,
que estar tan lejos de allí no tiene precio,
¡que mejor no hables de eso!, anda, calla.
Van a subir de nuevo los salarios...
Y los niños, ¿dan siempre tanta guerra?...
Sí, te he mandado dinero, con Rosario...
¿Aquí?, frío, no es como en nuestra tierra.
Despacio pasa el tiempo, muy despacio...
Sé que Toto está enfermo, por Consuelo...,
el parte lo escucho por la radio
de transistor, esa que mandó el abuelo,
dale las gracias y también un beso...
Yo aquí no compro nada, todo es caro,
¿al cine?, una vez, a un cine de esos,
pero ver esas cosas creo que es malo.
La cocina la hago, pero mala,
yo le echo igual que tú le pones,
no sabe como allí, sabe muy rara...
también sé ya coserme los botones.
Yo no comprendo aquí lo que me dicen,
cuando hace falta, pues, traduce el Sergio,
este idioma es lo más raro que existe,
eso, hay que aprenderlo en los colegios...
Pues todavía no lo sé seguro,
vamos por Navidad, en un Peugeot,
mil y pico francos, tres mil duros,
no la mitad Sergio y la otra yo.
Así no tenéis que ir a la estación...
Bueno Pepa, no, si yo no bebo
adios... ... ...
... Sí finí la comunicación,
ouí, ouí, ¿combien, madame... debo?
... ¡A esta gente no la entiende ni Dios!
("Hablando con Pepa". Benito Moreno, 1976).
«Querida Antonia:
Te escribo desde aquí,
lejos de casa.
La lluvia va mojando
los sucios vidrios
del bar extraño
donde ahora estoy, ahora, esperando
un vaso de vino
y un poco de engaño.
No tengo otra solución
lo sabes ya: el engaño
Me llenaré de él,
para seguir viviendo,
para seguir aguantando,
para seguir amando.
Te he mandado el dinero
como todos los meses.
Por ahora no hay aumento.
Paciencia, todo llegará.
He guardado un poco
para comprarme un abrigo.
El invierno, sin tu cuerpo
es mucho más crudo.
Se dice que van a pasarme
a una sección más descansada.
Y, si Dios quiere, muy pronto
encontraré casa.
Y vendréis aquí, tú y la niña,
Mi compañero de habitación
ha estado enfermo.
La gripe, cosas de ahora,
ya sabes...., el invierno.
Llevo más de una semana
esperando carta.
¿Estáis enfermos?
Me hacéis sufrir muchísimo
tan lejos de casa.
El próximo año, quizá
tengamos coche.
¡Quien iba a decirlo!
Y escuela para la niña
sin pagar.
Y dinero suficiente
para no llorar.
Todo ello, pero, ya sabes...
lejos de casa,
aquello que no se olvida
ni con vino,
este que tengo yo ahora
en la mesa.
Aún llueve, Antonia.
Mañana será domingo
y no pasearemos los tres juntos
por la plaza del pueblo.
Cuidaros mucho. Besos.
Escróbeme más a menudo».
("Carta a casa". Ovidi Montllor, 1973).
«Estimada Antònia: / T'escric des d'ací, / molt lluny de casa. / La pluja va mullant / els vidres bruts / del bar estrany / on, ara, em trobe esperant / un got de vi / i un poc d'engany. / No tinc més solució, / ja ho saps: l'engany. / I m'ompliré tot d'ell, / per anar vivint, / per anar aguantant, / per anar estimant. / T'he enviat els diners, / com tots els mesos. / Per ara no hi ha augment. / Paciència, tot arriba. / Me n'he guardat uns quants / per a comprar-me un abric. / L'hivern, sense el teu cos / és molt més cru. / Diuen que em passaran / a una secció més descansada. / I, si Déu vol, molt prompte / trobaré casa. / I vindreu tu i la nena. / El company del meu "cuarto" / ha estat malalt. / La grip, coses molt d'ara, / ja saps... l'hivern. / Fa més d'una setmana / que espere carta. / Esteu malalts? / Em feu patir moltíssim, / tan lluny de casa. / L'any que ve, potser / tindrem cotxe. / Qui ho havia de dir! / I escola per a la nena / sense pagar. / I diners suficients / per a no plorar. / Tot això, però, ja saps... / lluny de casa, / allò que no s'oblida / ni tan sols amb vi, / aquest que tinc jo ara / posat a taula. / Encara plou, Antònia. / Demà serà diumenge / i no passejarem tots tres junts / per la plaça del poble. / Cuideu-vos molt. Besades. / Escriu-me més sovint».
Ayer en un mano a mano entre PIMORAGA y ANDRÉS VASQUEZ (Tenerife - Cali) solucionaron el "cantijuego" «24 PEQUEÑAS poÉticas de PASKUAL KANTERO (MUERDO)».
Hoy voy a copiar en este "cuelgue" las soluciones al "cantijuego" para, de paso, dar la noticia de que el próximo día 22 de Septiembre Muerdo presentará en la Sala Galileo la segunda edición de su disco "Flores entre el acero", obra de la que están tomadas la mayoría de las «poÉticas» sobre las que "cantijugábamos" ayer.
Estas son las soluciones al "cantijuego"
«24 PEQUEÑAS poÉticas de PASKUAL KANTERO (MUERDO)»
Canción: AMOR Y CULPA
1 - «Tendré que hacerte reír para olvidarte llorando».
8 - «La vida es como un río y se secan las flores si faltan abrazos».
Canción: ME LO PROMETO
7 - «Hay que estar loco para ser tan feliz».
15 - «Voy a empezar a escuchar lo que siento y todo irá bien».
22 - «Voy a vivir, vivir creciendo».
Canción: HERMOSOS PECADOS
9 - «El día me encontró otra vez bailando».
10 - «Sé que hay tantas cosas por vivir».
Canción: LO BUENO
2 - «Sé aliento en la vida, abono en la tierra».
16 - «Regala de ti lo bueno, camina con corazón».
Canción: LA INSURRECIÓN
6 - «Yo no soy mejor ni peor que tú, pero sé bien,