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lunes, 10 de septiembre de 2012

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». IV - LA EXPERIENCIA DEL EMIGRANTE: «NUEVOS PAISAJES Y LOS MISMOS DOLORES» (1ª Parte)

"Emigrantes". Escultura de Agustín Casillas.

Hasta aquí –en los tres "cuelgues" anteriores– he analizado, a partir de los contenidos desarrollados en la canción, lo que podríamos calificar como los "preámbulos" en los que se enmarca o desde los que se plantea el problema de la "emigración", vamos ahora a adentrarnos en el núcleo humano de dicho problema, es decir, en la experiencia vital de la persona que, habiendo abandonado tierra y familia, intenta reinsertarse en una nueva y desconocida realidad.

Experiencia humana de integración realmente difícil y problemática desde distintos puntos de vista:

• Necesidad de integración que supone la ruptura –si no definitiva, sí por una larga temporada– con los lazos afectivos y culturales que se dejan atrás y de los que prácticamente resulta imposible desprenderse. Difícilmente el emigrante renunciará a su pasado y alejará de su mente y de su corazón el proyecto anhelante del retorno a hogar abandonado.

• Integración, a su vez, ejercida no desde un protagonismo social, sino desde una situación de pobreza económica y con mucha frecuencia de marginación. El emigrante se siente y se percibe, a sí mismo y por los demás, como un pobre extraño que busca desesperadamente en tierra de otros, lo que su propia tierra le ha negado.

• Integración al mismo tiempo materialmente difícil ante el enfrentamiento con una realidad absolutamente extraña y diferente a la propia: nueva lengua, nuevos paisajes, nuevas costumbres y, a veces, hasta formas completamente distintas de concebir la existencia. Experiencia que provoca desconcierto, arrinconamiento y soledad y que, como reacción, une física y afectivamente a los emigrantes entre sí en una especie de clan defensivo y nostálgico ante la hostilidad del medio en el que se encuentran inmersos.

(Problemas de integración que se plantearon los emigrantes españoles durante los años setenta a los ochenta, pero que, en realidad, están siempre latentes cuando cualquier ser humano se siente obligado a emigrar por las razones que sean; latentes, por ejemplo, en los inmigrantes que desde hace años están llegando a nuestro país en busca de una esperanza para sus vidas y las de sus familiares).



Toda esta realidad, núcleo del drama social, la podemos encontrar totalmente reflejada en la "canción de autor", siempre en un tono profundamente afectivo y teñido de una sutil amargura. (En este momento estoy recogiendo canciones sobre la emigración española de los años setenta y ochenta. En el último "cuelgue", que dedique a este drama social, presentaré y escucharemos canciones creadas por los jóvenes cantautores dedicadas a los inmigrantes que en estos últimos años están llegando a nuestro país).

Carlos Cano, por ejemplo, nos introduce en esa experiencia de la mano de "El Salustiano", un personaje tipo y símbolo del colectivo de los emigrantes.


«Hasta un pueblo d'Alemania 
ha llegao el Salustiano
con más de cuarenta años 
y de profesión el campo,
pa buscarse l´habichuela 
y ahorrar algunos marcos
y que pueda la parienta 
comprar algunos marranos.

Yo no creo que el sombrero
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban.

En principio se hace dura 
sobre to la soleá,
esa gente chamullando 
no se le entiende ni atá.
Menos mal que algunas veces 
la embajada cultura]
les manda al Julio iglesias 
y a un tal Manolo Escobar.

Yo no creo que el sombrero 
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban.

Y así s'acaba la historia 
del güeno del Salustiano
de tanto apencar los güesos 
otro gallo l'ha cantao.
Gallo dice que l'obrero 
de cachondeo está jarto,
si no hubiera ido a Alemania, 
no hubiera aprendido tanto.

Yo no creo que el sombrero 
les toque en la tómbola
a esos gachós trajeados 
que viven de na.
Que lo roban, lo roban, 
con cuatro palabritas finas lo roban»
("El Salustiano". Carlos Cano. 1975).

Pablo Guerrero retoma la misma perspectiva pero desde una vertiente más directa y entrañable, al descrirbirnos el encuentro de un emigrante con uno de sus compatriotas; encuentro de soledades y añoranzas compartidas del que estalla una comunicación evocadora de realidades que les fueron comunes y en las que se encuentran especialmente identificados.


«Un día cambió todo:
nuevos paisajes y los mismos dolores.
Las manos tienen callos, pero no de espigas,
y el corazón sin vino que solo está y qué solo.

Si el Rin fuera el Guadiana no estaríamos aquí
borrachos de nostalgias y cerveza,
borracho de vino no bebido
de ese vino caliente que hiere la cabeza.

Al vernos nos dijimos: Chacho, ¿qué haces tú aquí?
Como si fuera una casualidad habernos encontrado.
Tú nos contaste cosas mientras con avaricia
un cigarro negro entre todos fumábamos.

Nos contaste tu vida, de piedra despedida,
de piedra golpeada, de piedra sola y dura 
y entre la niebla tan sólo fue un momento
apareció de golpe el sol de Extremadura.

Allá estará el camino, allá estará el cortijo
del tío Pacorro, el alcalde del pueblo,
y un poco a la derecha seguirá la era de padre
y el río y el castillo que se verá a lo lejos.

Me hubiera gustado decirte que quizá todo cambie,
que algo pasa en el campo, en el aula y la mina,
pero no sé si mi voz fue muy convincente
y tu expresión siguió lo mismo de dormida.

Pero bueno, dejémonos de melancolías
y si no hay vino con cerveza brindamos
y porque lo pediste, sólo por eso,
una canción de Manolo Escobar tarareamos».
("Emigrante". Pablo Guerrero. 1975)

Paralelamente a estas canciones anteriores, que nos sumergen en las limitaciones y dificultades experimentadas por el emigrante de cara a su integración, podemos encontrar también otro núcleo de ellas en las que el problema es planteado a partir de la comunicación sencilla y espontánea que el trabajador establece con sus familiares quedados en el lugar de origen. Una comunicación que al desarrollarse a unos niveles profundamente afectivos resulta mucho más directa y a la vez también mucho más conmovedora.

Son canciones que al ser por si mismas lo suficientemente expresivas no es necesario introducirlas con ningún tipo de comentario. Vamos a recordar dos de ellas; la primera es una conversación telefónica  creada por el "cantautor" sevillano Benito Moreno, y la segunda una carta escrita por el para siemre inolvidable Ovidi Montllor.

Benito Moreno, autor del siguiente tema –conversación telefónica–
incorporado a su disco "Ellos, ellos, elllos y.... ella" (1976).
«Sí. ¿Cómo estás en estos tiempos raros?
¿Sigue todavía cantando el pájaro?
¿Los buenos siguen buenos? ¿Y los malos?...
Escucha, ¿hay muchos todavía en paro?
¿Que no viene el cartero por la casa?
Pues que no sé escribir, pero te quiero,
que si supiera te escribiría una carta
y no se quedaría en el tintero.
Si que me doy cuenta del silencio,
estar lejos, ya sabes, me encanalla,
que estar tan lejos de allí no tiene precio,
¡que mejor no hables de eso!, anda, calla.
Van a subir de nuevo los salarios...
Y los niños, ¿dan siempre tanta guerra?...
Sí, te he mandado dinero, con Rosario...
¿Aquí?, frío, no es como en nuestra tierra.
Despacio pasa el tiempo, muy despacio...
Sé que Toto está enfermo, por Consuelo...,
el parte lo escucho por la radio
de transistor, esa que mandó el abuelo,
dale las gracias y también un beso...
Yo aquí no compro nada, todo es caro,
¿al cine?, una vez, a un cine de esos,
pero ver esas cosas creo que es malo.
La cocina la hago, pero mala,
yo le echo igual que tú le pones,
no sabe como allí, sabe muy rara...
también sé ya coserme los botones.
Yo no comprendo aquí lo que me dicen,
cuando hace falta, pues, traduce el Sergio,
este idioma es lo más raro que existe,
eso, hay que aprenderlo en los colegios...
Pues todavía no lo sé seguro,
vamos por Navidad, en un Peugeot,
mil y pico francos, tres mil duros,
no la mitad Sergio y la otra yo.
Así no tenéis que ir a la estación...
Bueno Pepa, no, si yo no bebo
adios... ... ...
... Sí finí la comunicación,
ouí, ouí, ¿combien, madame... debo?
... ¡A esta gente no la entiende ni Dios!
("Hablando con Pepa". Benito Moreno, 1976).



«Querida Antonia:
Te escribo desde aquí,
lejos de casa.
La lluvia va mojando
los sucios vidrios
del bar extraño
donde ahora estoy, ahora, esperando
un vaso de vino
y un poco de engaño.
No tengo otra solución
lo sabes ya: el engaño
Me llenaré de él,
para seguir viviendo,
para seguir aguantando,
para seguir amando.

Te he mandado el dinero
como todos los meses.
Por ahora no hay aumento.
Paciencia, todo llegará.
He guardado un poco
para comprarme un abrigo.
El invierno, sin tu cuerpo
es mucho más crudo.
Se dice que van a pasarme
a una sección más descansada.
Y, si Dios quiere, muy pronto
encontraré casa.
Y vendréis aquí, tú y la niña,

Mi compañero de habitación
ha estado enfermo.
La gripe, cosas de ahora,
ya sabes...., el invierno.
Llevo más de una semana
esperando carta.
¿Estáis enfermos?
Me hacéis sufrir muchísimo
tan lejos de casa.
El próximo año, quizá
tengamos coche.
¡Quien iba a decirlo!
Y escuela para la niña
sin pagar.
Y dinero suficiente
para no llorar.
Todo ello, pero, ya sabes...
lejos de casa,
aquello que no se olvida
ni con vino,
este que tengo yo ahora
en la mesa.
Aún llueve, Antonia.
Mañana será domingo
y no pasearemos los tres juntos
por la plaza del pueblo.
Cuidaros mucho. Besos.
Escróbeme más a menudo».
("Carta a casa". Ovidi Montllor, 1973).

«Estimada Antònia: / T'escric des d'ací, / molt lluny de casa. / La pluja va mullant / els vidres bruts / del bar estrany / on, ara, em trobe esperant / un got de vi / i un poc d'engany. / No tinc més solució, / ja ho saps: l'engany. / I m'ompliré tot d'ell, / per anar vivint, / per anar aguantant, / per anar estimant. / T'he enviat els diners, / com tots els mesos. / Per ara no hi ha augment. / Paciència, tot arriba. / Me n'he guardat uns quants / per a comprar-me un abric. / L'hivern, sense el teu cos / és molt més cru. / Diuen que em passaran / a una secció més descansada. / I, si Déu vol, molt prompte / trobaré casa. / I vindreu tu i la nena. / El company del meu "cuarto" / ha estat malalt. / La grip, coses molt d'ara, / ja saps... l'hivern. / Fa més d'una setmana / que espere carta. / Esteu malalts? / Em feu patir moltíssim, / tan lluny de casa. / L'any que ve, potser / tindrem cotxe. / Qui ho havia de dir! / I escola per a la nena / sense pagar. / I diners suficients / per a no plorar. / Tot això, però, ja saps... / lluny de casa, / allò que no s'oblida / ni tan sols amb vi, / aquest que tinc jo ara / posat a taula. / Encara plou, Antònia. / Demà serà diumenge / i no passejarem tots tres junts / per la plaça del poble. / Cuideu-vos molt. Besades. / Escriu-me més sovint».

SOLUCIÓN AL CANTIJUEGO: «23 PEQUEÑAS poÉticas DE PASKUAL KANTERO (MUERDO)»

Ayer en un mano a mano entre PIMORAGA y ANDRÉS VASQUEZ (Tenerife - Cali) solucionaron el "cantijuego" «24 PEQUEÑAS poÉticas de PASKUAL KANTERO (MUERDO)». 

Hoy voy a copiar en este "cuelgue" las soluciones al "cantijuego" para, de paso, dar la noticia de que el próximo día 22 de Septiembre Muerdo presentará en la Sala Galileo la segunda edición de su disco "Flores entre el acero", obra de la que están tomadas la mayoría de las «poÉticas» sobre las que "cantijugábamos" ayer.


Estas son las soluciones al "cantijuego" 
«24 PEQUEÑAS poÉticas de PASKUAL KANTERO (MUERDO)»

Canción: AMOR Y CULPA
1 - «Tendré que hacerte reír para olvidarte llorando».
8 - «La vida es como un río y se secan las flores si faltan abrazos».

Canción: ME LO PROMETO
7 - «Hay que estar loco para ser tan feliz».
15 - «Voy a empezar a escuchar lo que siento y todo irá bien».
22 - «Voy a vivir, vivir creciendo».

Canción: HERMOSOS PECADOS
9 - «El día me encontró otra vez bailando».
10 - «Sé que hay tantas cosas por vivir».

Canción: LO BUENO
2 - «Sé aliento en la vida, abono en la tierra».
16 - «Regala de ti lo bueno, camina con corazón».

Canción: LA INSURRECIÓN
6 - «Yo no soy mejor ni peor que tú, pero sé bien,
que nos están mintiendo»
13 - «Vamos abriendo puertas, tendiendo puentes..., sumando gentes».
18 - «Levántate vienen tiempos de resolver problemas».

Canción: VIENTO
12 - «Cuando se cansa la esperanza... tu voz me salva».

Canción: URGENCIAS
11 - «Y seguiré sin entender su danza... que no atiende
a la razón, si pasa pasa».
21 - «Cuida de tu alma».

Canción: PIEDRA Y CRISTAL
3 - «Mis sentimientos se atascan en las rotondas y chocan
contra tu corazón».
14 - «Y se quedan huecas, huecas nuestras manos,
tan vacías de ilusión».

Canción: VOLVER A VOLVER
4 - «Y mientras tanto iré pegando tus fotitos en mi armario».
17 - «Analizo y descompongo los puñados de recuerdos que me
quedan de ayer».

Canción: FLORES ENTRE EL ACERO
20 - «Hay en la ciudad algo que va naciendo debajo de tu piel,
raíces que el asfalto van rompiendo».

Nueva canción: SEMILLAS
4 - «Y tiraré semillas a la tierra, semillas que muy pronto
brotarán y traerán amor».

Nueva canción: CADA PASO
19 - «Descubrí el amor, lo gané, lo perdí, lo gocé, lo sufrí, se escapó
o no llegué, lo rompí y lo pegué».

Nueva canción: ASÍ VIENE LA VIDA
23 - «Así viene la vida... va despertando lo que dormía en mi corazón».











domingo, 9 de septiembre de 2012

CANTIJUEGO: «23 PEQUEÑAS poÉticas DE PASKUAL KANTERO (MUERDO)»

Ayer por la tarde en el "previo" al "cantijuego" de hoy fueron identificadas inmediatamente estas 16 miradas que aparecen a continuación...; las 16 son una misma mirada: la del PASKUAL KANTERO (MUERDO), sin duda, uno de los mejores jóvenes "cantautores" con los que contamos en la actualidad.


El próximo día 22 de Septiembre –es decir, ¡ya mismo!– MUERDO va a ofrecernos su primer concierto con "banda" en Madrid. Se celebrará en la Sala Galileo y promete ser un acontecimiento del que merecerá la pena participar... Después Paskual tiene previsto realizar una gira con su banda por otras ciudades del país. (Por cierto, el concierto se anuncia con la participación de invitados especiales como Aute o Amparo Sánchez, ¡magnífico!... pero si queréis que os sea sincero, a mí lo que más me atrae del concierto de Muerdo del día 22 va a ser poder disfrutar de sus canciones con una orquestación que seguro que las va a hacer volar con aires extraordinariamente potentes y hermosos).

Pero bueno, de ese concierto ya hablaremos en otros "cuelgues"; vayamos ahora al "cantijuego" de hoy. 

Seguidamente vas a poder leer lo que he llamado "23 pequeñas poÉticas" de Paskual Kantero. Cada  poÉtica es una frase extraída de una de sus canciones del disco "Flores entre el acero", o de alguna de sus nuevas canciones no incorporadas al disco. El "cantijuego" consiste en identificar el nombre de la canción de la que he extraído cada una de las "23 pequeñas poÉticas". (Como siempre las respuestas se pueden ir escrbiendo en el apartado de "comentarios").

¡Ah!... y una cosa importante, la solución final a este "cantijuego", aunque se resuelva hoy –que estoy seguro de que así será– no se dará como oficial hasta mañana.





sábado, 8 de septiembre de 2012

PREVIO AL "CANTIJUEGO» DE MAÑANA


Mañana es domingo, y toca "CANTIJUEJO"... 

El de mañana va a ser un "cantijuego" muy especial dedicado a la poÉtica y a las canciones de un solo "cantautor". ¿De quién se trata?

Aquí –hoy desde Barcelona– os dejo 16 de sus miradas...; mañana compartiremos sus poemas...


Este PREVIO no es nada complicado ni dificil, pero nos sirve para ir entrando en calor para mañana... Si identificas a este "cantautor" –¡ya sabes!– escribe su nombre en comentarios... Estoy seguro de que la resolución va a ser inmediata... Mañana la cuestión estará un poquito más complicada... ¡HASTA MAÑANA!

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». III - EL DOLOR DE LO QUE SE ABANDONA



«Colgado de un barranco
duerme mi pueblo blanco
bajo un cielo que, a fuerza
de no ver nunca el mar,
se olvidó de llorar.
Por sus callejas de polvo y piedra
por no pasar, ni pasó la guerra.
Sólo el olvido...
camina lento bordeando la cañada
donde no crece una flor
ni trashuma un pastor.
El sacristán ha visto
hacerse viejo al cura.
El cura ha visto al cabo
y el cabo al sacristán.
Y mi pueblo después
vio morir a los tres...
Y me pregunto por qué nacerá gente
si nacer o morir es indiferente.
De la siega a la siembra
se vive en la taberna.
Las comadres murmuran
su historia en el umbral
de sus casas de cal.
Y las muchachas hacen bolillos
buscando, ocultas tras los visillos,
a ese hombre joven
que, noche a noche, forjaron en su mente.
Fuerte pa' ser su señor.
Tierno para el amor...
Ellas sueñan con él,
y él con irse muy lejos
de su pueblo. Y los viejos
sueñan morirse en paz,
y morir por morir,
quieren morirse al sol.
La boca abierta al calor, como lagartos.
Medio ocultos tras un sombrero de esparto.
Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.
Toma tu mula, tu hembra y tu arreo.
Sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna.
Tal vez mañana sonría la fortuna.
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.
Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...
Pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio»
("Pueblo blanco" Joan Manuel Serrat).



Tras la marcha, a veces masiva, de los emigrantes, se perfila otra de las dimensiones claves de este drama social: tierras y pueblos abandonados y solitarios..., casas cerradas y vacías..., madres que pierden a sus hijos..., niños de miradas tristes..., ancianos y mujeres que se ven obligadas a trabajar duramente..., y, en general, la dolorosa ausencia de los seres queridos.

«Pueblos medio vacíos 
gente güena como el pan
poca leña en el fuego 
mucha tierra abandoná.
Volando chía un grajo 
y una perra echa a ladrar
alguna puerta s'abre 
y otras se quean cerrás.
Ay la penita que me da 
en viendo los ancianos 
con la espina tronchá».
(“La contraviesa”. Carlos Cano)


«De cien vecinos que éramos
ya solo quedamos dos;
Don Florencio, que es el amo
y un seguro servidor.
Don Florencio vive en Huesca
aquí solo quedo yo,
con una cabra méchales
una gaita y un tambor.
Un día cojo la cabra
la trompeta y el tambor
y me voy a Zaragoza
y que pregone el patrón».
(“Meditaciones de Severino el Sordo. José Antonio Labordeta)


«Galicia, sin hombres quedas
que te puedan trabajar.
Tienes, en cambio, huérfanos y huérfanas,
y campos de soledad,
y padres que no tienen hijos
e hijos que no tienen padres.
Y tienes corazones que sufren
largas ausencias mortales,
viudas de vivos y muertos
que nadie consolará».
(“Para la Habana”. Amancio Prada / Rosalía de Castro)

«Galicia, sin homes quedas / que te poidan traballar. / Tés, en cambio, orfos e orfas / e campos de soledad, / e nais que non teñen fillos / e fillos que non tén pais. / E tés corazóns que sufren / longas ausencias mortás, / viudas de vivos e mortos / que ninguén consolará. / Viudas de vivos e morto / que ninguén consolará». (“Pra Habana”. Rosalía de Castro).

En el marco de esta soledad y desolación provocada por la emigración se destacan, en la canción, dos personajes especialmente tiernos y sensibles:

La MADRE que queda en el pueblo envuelta en tristeza al ir contemplando como sus hijos se marchan; eterna paciente que aguarda en vano un regreso que nunca termina de hacerse realidad.


«Siempre te recuerdo vieja
sentada junto al hogar,
acariciando la lumbre,
la cadiera y el pozal.

La tristeza de tus ojos
de tanto mirar,
hijos que van hacia Francia
otros hacia la ciudad.
Miguel dice que va bueno
y parió la del Julián.
Tú te quedas con tus muertos
rezándoles sin parar,
pensando que en esta vida
sólo se puede llorar.

Siempre te recuerdo vieja
sentada frente al portal,
repasando antiguas mudas
que ya nadie se pondrá.

Al cierzo de los otoños
vas a buscar
palabras desde la Francia
o desde la ciudad.
Miguel cayó del andamio
y parió la del Julián.
Tú, tus mitos y tus penas
cubren barbecho y erial,
cubren los viejos olivos
con tu densa soledad.

Siempre te recuerdo vieja
zurciendo la eternidad
con tus palabras menudas
ocultando la verdad.

Miguel murió del andamio
y los chicos del Julián
al final de aquel verano
volvieron a la ciudad.
A ti te enterramos pobre,
como debía pasar,
al lado de tu marido,
tus padres y el sacristán,
que loco por las campanas
se desguazó ante el altar.

Siempre te recuerdo vieja
nunca te podré olvidar,
eternamente paciente,
sufriendo sin más ni más».




Y junto a la madre, la MUJER, la NOVIA o COMPAÑERA del emigrante –en los años sesenta y setenta la mayor parte de los emigrantes eran varones–; mujer triste y atormentada que lucha entre la esperanza, teñida de felicidad, la necesidad afectiva y corporal de esa presencia perdida y convertida tan sólo en distancia y recuerdos.

«El traje de pana, la casa y la huerta;
el perro y la novia los días de fiesta.
La burra y el carro y sus cuatro fanegas
y un pozo reseco era toda su hacienda.
Y el duro trabajo,
el día y la noche arañando miseria
que a nadie extrañó que aquella mañana
cerrara su casa por irse a otras tierras.

Ya nun tien quien'i cante
a esa mozina junto al balcón;
ya nun tien quien'l cante
porque'l su mozu también marchó.

En una cartera la foto de ella,
la duda y la pena son sus compañeras.
Y el agrio silbido de aquel tren tan viejo
que rompe la calma y araña el silencio.
En él se marchó
dejando su tierra bañada en sudor;
en el tren antiguo que araña el silencio
que pasa y se lleva los hombres del pueblo».
("Ya nun tien quien'l cante". Víctor Manuel San José)


«Los jornaleros se van 
pa la vendimia francesa. 
Sola queda una mujer 
con el pecho lleno pena. 
Tierna como un colorín 
en la cama se atormenta. 
No llores tanto morena... 
No puede ser, no debe ser, 
hermana mía, yo bien lo sé.
Si tos uníos y el pueblo atrevío 
decimos ¡basta! 
no habrá otra vez».
("Los jornaleros se van". Carlos Cano)



Guillermina Motta, "cantautora" catalana de extraordinaria sensibilidad, refleja esa situación de la compañera del emigrante en una de sus más hermosas canciones; canción en la que progresivamente nos va sumergiendo en ese clima en el que se desentrañan la soledad y la fidelidad, la esperanza y la desesperanza.

«Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo,
te esperare mucho tiempo,
el tiempo que haga falta...
Juan se ha marchado
una clara mañana de invierno.
El pueblo estaba en silencio,
los árboles desnudos,
las calles llenas de nieve.
Me voy, amor,
no tengo trabajo,
me voy, amor
a ganar dinero,
me voy a un país del norte,
no llores, ya volveré.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Isabel se ha encerrado en el frío rincón de la casa
y a comenzado a bordar
para el casamiento lejano
dos nombres en la seda blanca.
Adiós amor, cuando vuelvas,
adiós amor, yo estaré aquí.
Te querré como siempre,
no sufras, no, por mí.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Las flores han llegado,
también el buen tiempo,
después han venido las lluvias
y otra vez caerá la nieve.
Juan no está,
la muchacha espera
como tantas otras de los alrededores.
En el pueblo no hay trabajo
y los hombres se van marchando.
Mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo...
Pasan los años, poco a poco
y la esperanza va muriendo,
ninguno vuelve, Juan tampoco.
Así Isabel va envejeciendo
como tantas chicas sin amor,
soñando con un pueblo con tanto trabajo
que los hombres no tengan que irse al Norte».
("Mucho tiempo". Guillermina Motta).

«Molt temps, molt temps, molt temps, / l'esperaré molt temps, / el temps que calgui. / Molt temps, molt temps, / el temps que calgui. / En Joan ha marxat / un matí clar d'hivern. / El poble era callat / els arbres despullats / els carrers plens de neu. / Me'n vaig amor / no tinc treball, / me'n vaig amor / a fer diners, / me'n vaig al país del Nord, / no ploris que tornaré. / La Isabel s'ha quedat / a un fred racó de casa / començant a brodar / pel casament llunyà, / dos noms en seda blanca. / Adéu amor, quan tornaràs, / adéu amor, jo seré aquí. / T'estimaré com sempre, / no pateixis no per mi. / Les flors han arribat, / també el bon temps, / després han vingut les pluges / i altre cop caurà la neu. / En Joan no hi és, / la noia espera / com tantes altres pels voltants. / Al poble no hi ha feina, / els homes van marxant. / Passen els anys a poc a poc, / i l'esperança va morint / ningú no torna, en Joan tampoc. / Així la Isabel va envellint / com tantes noies sense amor. / Somiant un poble amb tanta feina / que els homes no hagin d'anar al Nord. ("Molt temps". Guillermina Motta).

viernes, 7 de septiembre de 2012

LA CLAVE 1993: «¿QUE FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»

Ultimamente siempre que se plantea el tema de la identidad de la "canción de autor", o de lo que son, o no son, los "cantautores", me viene a la memoria un programa de televisión en el que tuve el placer de participar hace casi veinte años y en el que, ya entonces, el tema era polémico y de actualidad.

Me estoy refiriendo al programa "LA CLAVE", dirigido por José Luis Balbín, que se emitió en directo, por Antena 3, el 7 de mayo de 1993.


Aquel programa, de los últimos de "LA CLAVE", José Luis lo dedicó a la "canción de autor" con el siguiente título: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?»


En el programa participamos Chicho Sánchez Ferlosio, Marina Rossell, José Antonio Labordeta, José Luis Balbín, Carlos Cano, Jerónimo Granda, Javier Krahe y yo.

Durante varios años ando localizando ese programa que ahora es prácticamente imposible de conseguir, y que yo tenía perdido desde hace bastante tiempo. Esta semana por fin lo he recuperado, he vuelto a verlo, y ha sido una experiencia realmente hermosa por varios motivos.

El primero, sin duda, porque me he reencontrado con tres amigos que ya nos han dejado y que nunca olvidaré: Chicho Sánchez Ferlosio, Labordeta y Carlos Cano. Amigos que en aquella ocasión estuvieron fantásticos y que en aquel momento estaban hermosamente llenos de vida.

Chicho Sánchez Ferlosio.
José Antonio Labordeta.
Carlos Cano.

El segundo motivo por el que volver a ver aquel programa de LA CLAVE me ha resultado una experiencia muy positiva es porque efectivamente, como yo recordaba, aquel fue un programa, que duró tres horas y media, y que se planteó y se desarrolló como una defensa absoluta a la "canción de autor" en un momento en el que ya empezaban a surgir sus primeros "enterradores" tanto en la derecha y como en la izquierda española, lo cual es más grave y lamentable. 

De hecho en el programa estaban tres de los creadores que más se habían posicionado críticamente en contra de la incorporación de España en la OTAN, y, en consecuencia, en contra de la posición adoptada en ese sentido por el gobierno socialista de Felipe González: Krahe había compuesto su canción "Cuervo ingenuo", Labordeta había grabado "Desobediencia civil" y Carlos Cano, "Las murgas de Emilio el Moro" en las que decía: «Ay Felipe de la OTAN, cataflota, verigüé, llegarás a gran torero como Cervantes y Gregory Peck».

Recuerdo que antes de iniciar el programa, tuvimos una cena en la que Balbín, a partir del título que se le había ocurrido personalmente: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?», nos explicó que su objetivo –si estábamos de acuerdo– era desenmascarar precisamente a las personas que intencionadamente se planteaban y difundían esa pregunta porque en realidad la "canción de autor" les resultaba incómoda para el desarrollo de sus intereses políticos y económicos. (Es decir –para que quede claro– Balbín en aquel momento decidió liderar una clara y muy positiva reivindicación de los "cantautores").

Por supuesto todos estuvimos de acuerdo con sus planteamientos, y el desarrollo del programa fue un éxito: lo pasamos muy bien, se creó un clima muy relajado y, lo que es más importante, dejamos las cosas claras, la "canción de autor" seguía viva y más viva que nunca. Tan viva como ahora mismo.

Labordeta, Marina Rossell y Chicho Sánchez Ferlosio.

Me gustaría mucho poder colgar este programa de LA CLAVE en el blog, y tengo intención de hacerlo; es, sin duda un documento histórico que pone muchas cosas en su sitio. En cuanto tenga la autorización de Balbín y de Antena 3 lo compartiré con todos vosotros y vosotras. Dentro de poco celebro el segundo aniversario del blog y no estaría mal hacer coincidir esa fiesta con la "colgadura" del programa. ¡Lo intentaré!

Una última curiosidad, dada la emoción y la calidad que tuvo aquel encuentro televisivo, se nos permitió estar en antena, ya fuera del horario oficial, casi una hora. Hubo un momento en que apareció por allí una guitarra no prevista –¡os lo aseguro!, creo que fue la de Chicho– y se montó un precioso e improvisado recital que fue sencillamente genial. A continuación os dejo algunas imágenes de aquel momento que yo mismo acabo de fotografiar en la pantalla de mi ordenador. Disculpar la mala calidad de estas "fotitos".

Jerónimo Granda.
Javier Krahe.
Javier Krahe.
Marina Rosell.
José Antonio Labordeta.
Chicho Sánchez Ferlosio.
Carlos Cano y José Luis Balbín.
Carlos Cano.
Y yo... ¡que no canto "na de na"!

jueves, 6 de septiembre de 2012

SOBRE LA EMIGRACIÓN. «CANCIONES DE IDA Y VUELTA». II - LA SALIDA DEL EMIGRANTE HACIA TIERRAS EXTRAÑAS

Oleo de Amalia Avia creado para la cubierta
del volumen 3 de mi libro "Veinte años de canción en España
(1963-1983) Los problemas sociales y la solidaridad"

En todos los "cuelgues" dedicados a la "emigración",
voy a incorporar canciones que han sido escritas y cantadas en gallego, 
en catalán y en euskera. Primero copiaré el texto de la canción 
en castellano y seguidamente en la lengua que corresponda.


«En una cartera la foto de ella,
la duda y la pena son sus compañeras
y el agrio silbido de aquel tren tan viejo
que rompe la calma y araña el silencio,
en él se marchó
dejando su tierra bañada en sudor,
en el tren antiguo que araña el silencio,
que pasa y que lleva los hombres del pueblo»
("Ya nun tien quien'l cante". Víctor Manuel San José).

Hoy, en este segundo "cuelgue" dedicado a la "emigración" vamos a enfocar unos primeros planos en los que se puede contemplar el momento tan doloroso que supone el abandono de la tierra y del pueblo natal para dirigirse, con tristeza y con inseguridad, hacia tierras extrañas.

Salida de una situación familiar, a la que le vinculan normalmente unos profundos lazos afectivos, para aventurarse a situaciones y realidades que les son ajenas y que les sumergen en un clima total de desconcierto. Salida, por tanto dolorosa que en cualquier caso supone una ruptura con aquello a lo que se ama.

• Ruptura con la tierra que le vio nacer, con su paisaje, con los elementos naturales que integran su habitat: su aldea, su hogar, el camposanto donde yacen sus antepasados..., el riachuelo, el molino, la higuera, la casa, el campanario..., los viejos y entrañables recuerdos de la infancia.


«Adiós ríos, adiós fuentes;
Adiós, arroyos pequeños;
Adiós, vista de mis ojos;
No se cuando nos veremos.
Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertiña que quiero tanto,
higueriñas que planté,
prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajaritos piadores,
casita de mi contento,
molino de los castañares,
noches de clara luna,
campaniñas timbradoras,
de la iglesiña del lugar,
morriñas de aquellos bosques
que yo le daba a mi amor,
caminiños entre el trigo,
¡adiós, para siempre adiós!.
¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡Dejo la casa en que nací,
dejo la aldea que conozco
por un mundo que no vi!
Dejo amigos por extraños,
dejo la vega por el mar,
dejo todo cuanto quiero...
¡Quién pudiera no dejar...!
Mas soy pobre y, ¡Ay pecado!
esta mi tierra no es mía,
que hasta le dan de prestado
el sendero que camina,
a quien nació desdichado.
Os tengo que dejar,
huertiña que tanto amé,
hogueritas de mi lar,
arbolitos que planté,
fuentiña del cabañar.
Adiós, adiós que me voy,
herbiñas del camposanto
donde enterré a mi padre,
herbiñas que besé tanto,
tierriña que os crió.
Adiós, Virgen de la Asunción,
blanca como un serafín:
te llevo en el corazón;
pídele a Dios por mí,
mi Virgen de la Asunción.
Ya se oyen lejos, lejos,
las campanas de Pomar;
para mi, ¡Ay desdichado!,
nunca más han de tocar.
Ya se oyen lejos, lejos...
Cada toque es un dolor;
me voy solo, sin consuelo...
Tierra mía, ¡adiós, adiós!
¡Adiós también, queridiña...!
¡Adiós por siempre quizás...!
Te digo adiós llorando
desde la orilla del mar:
No me olvides, queridiña,
si muero de soledad...
Tantas leguas mar adentro...
¡Mi casiña!, ¡mi hogar!».
("Adiós ríos, adiós fuentes" Rosalía de Castro / Amancio Prada).

Adiós, ríos; adiós, fontes; / adios, regatos pequenos; / adiós, vista dos meus ollos, / non sei canto nos veremos. / Miña terra, miña terra, / terra donde me eu criei, / hortiña que quero tanto / figueiriñas que prantei, / prados, ríos, arboredas, / pinares que move o vento, / paxariños piadores, / casiña do meu contento, / muíño dos castañares, / noites craras de luar, / campaniñas timbradoras / da igrexiña do lugar, / amoriñas das silveiras / que eu lle daba ao meu amor, / caminiños antre o millo, / ¡adiós, para sempre adiós! / ¡Adiós, groria! ¡Adiós, contento! / ¡Deixo a casa onde nacín, / deixo a aldea que conoso / por un mundo que non vín! / Deixo amigos por estraños, / deixo a veiga polo mar, / deixo, en fin, canto ben quero / ¡Quen pudera no o deixar! / Adiós, adiós, que me vou, / herbiñas do camposanto / donde meu pai se enterrou, / herbiña que biquei tanto, / terriña que vos criou. / Xa se oien lonxe, moi lonxe, / as campanas do Pomar; / para min, ¡ai!, coitadito, / nunca máis han de tocar. / Xa se oien lonxe, máis lonxe / Cada balada é un delor; / voume soio, sin arrimo? / Miña Terra, ¡adiós, adiós! / ¡Adiós tamén, queridiña! / ¡Adiós por sempre quizais! /Dígoche este adiós chorando / desde a beiriña do mar. / Non me olvides, queridiña, /si morro de soidás / tantas légoas mar adentro / ¡Miña casiña!, ¡meu lar! ("Adios rios, adios fontes". Rosalía de Castro).

• Ruptura con la madre símbolo del cálido cobijo, de la seguridad y de la confianza.


«Es muy doloroso abandonar la tierra querida,
dejando atrás país, madre y pueblo.
Y aunque surcando mares voy a descubrir el nuevo mundo
es ahora cuando me siento más miserable y digno de compasión.
Madre querida, corazón mío, adiós...
Pronto regresaré para consolarte.
Pero ahora, si Dios ha decidido que me aleje por los mares,
madre, ¿para qué llorar?».
("Adiós al País Vasco". Antton Valverde / José Agustín Iparraguirre)

«Lur maitea uztea da negargarria, / hemen gelditzen dira ama ta herria. / Urez noa ikustera, bai, mundu berria; / oraintxe bai naizela errukigarria. / Agur ene bihotzeko amatxo maitea. / Laster etorriko naiz, kontsola zaitea. / Jaungoikoak nahi badu ni urez joatea, / ama, zertarako da negar egitea?» (“Gazte gaztetatikan”. Jose Agustín Iparraguirre)

• Ruptura con la amada o con el amado, compañeros en la alegría y en el dolor; germen y esperanza de una familia y de un futuro que se proyectaba lleno de felicidad y de armonía.


«¡Este es, amor
mi último baile contigo...
Quisiera que tú
vinieras conmigo.
pero nuestro deseo
no puede ser satisfecho!
¡Yo también soy consciente
de que mañana partiré solo!
¡Asumamos tranquilos esta pena!
Porqué yo volveré, ¡sí!
al País Vasco.
¡Aguantemos un año!
Y entonces retornaré
para siempre a tu lado.
Este último baile
no es definitivo..
¡Yo he jurado,
y me reafirmo.
que he de vivir aquí,
en nuestra tierra
y si eso no puede realizarse,
prefiero morir una vez por todas!».
("Mi último baile". Peio Ospital eta Pantxoa Carrere / M. Pagola

«Azken dantza hau / maitia zurekin / nahi zinduzket / eraman nerekin. / Baina gaurko xedia / ezin daike betia / badakit nik ere / bihar dela joaitia / Bego pena hau / itzuliren naiz / bai berriz Euskal Herrira. / Bego urte hau / etorriko naiz / betikotz zure ondora. / Azken dantza hau / ez da sekulako. / Zin egina dut / zin egin betiko / hemen gure lurrean / Bizi behar dudala. / Eta hori ez bada / hil hotz jar nadila». (“Asken dantza”. Peio Ospital eta Pantxoa Carrere / M. Pagola).

• Ruptura con los hijos, que se desvelan y lloran ante la marcha del padre o de la madre incapaces de comprender los motivos de la partida.


«Mi hija está despierta
¿Por qué no se quiere dormir?
–Porque sé que mañana
tu hablar no voy a sentir.
Mi hija no tiene sueño.
¿Por qué no puede dormir?
–Porque sé que tu vivir, mi padre,
tu vivir no es vivir.
Mi hija está llorando.
¿Qué es lo que la hace tanto sufrir?
–El saber que en mi sueño
tú parecerás huir».
(“Nana para la víspera de emigrar”. Benedicto).

«Miña filla está desperta / ¿Por qué non quere dormir? / –Porque sei que de mañán /o teu falar non vou sentir. / Miña filla non ten sono / ¿Por qué non pode dormir? / –Porque o teu vivir, meu pai, / o teu vivir non é vivir. / Miña filla está chorando / ¿Qué é o que a fai tánto sofrir? / –O saber que no meu soño / tí parecerás fuxir». (Benedicto. “Cantar de bercé pro vispera de emigra”).

Ruptura, en síntesis, rabiosamente amarga, que José Antonio Labordeta nos transmite con una rotunda fuerza expresiva en su canción "Todos repiten lo mismo":



«Todos repiten lo mismo
cuando dicen que se marchan.
Con cuatro granos de trigo
se alimentaban.
Vivía él y la vieja
y el resto de la compaña
y al sol de los mediodías
se calentaban.

Para Navidad la oliva,
para el verano la siega,
para el otoño la siembra,
para la primavera nada.

Mula pardera y monte,
cielo, tristeza y casona,
el día que el tren se marcha
todo abandona.
Tenía viento y carreta
y recuerdos de la guerra,
barro, sol, piedra y paisaje
y un regancho de agua muerta.

Si en algún camino encuentras
gente con la casa a cuestas
no les hables de su tierra
que te mirarán con rabia.
Con rabia en la voz y el viento,
con rabia en sus palabras,
con la rabia que produce
abandonar lo que se ama».

«Abandonar lo que se ama», dolorosa e irremediable partida vivida en ocasiones con el aliento de una joven esperanza: poder llegar a encontrar un puesto de trabajo, ahorrar lo suficiente durante pocos, pero largos años, y regresar al reencuentro de lo que un día se dejó pero que permanece anhelante a la espera de ese retorno soñado.

Esperanza de regreso en ocasiones truncada ante la evidencia de un retorno imposible, evidencia que con tremenda amargura podemos encontrar reflejada en aquel poema de Fernando Brasó cantado por Adolfo Celdrán:


«Se van
ya no volverán jamás
tras la oscura niebla
que deja el pasado.
Se van
como pájaros que cambian de lugar
a buscar un nuevo nido.
Un nuevo nido.
Se van
ya no volverán jamás.
Lucharán desde afuera.
Lucharán hacia adentro.
El hombre de tierra adentro 
vive en un hoyo metido
muerto sin haber nacido,
el hombre de tierra adentro.
Se van
ya no volverán jamás
tras la oscura niebla
que deja el presente.
Se van
con el alma rota
el corazón tranquilo
y la patria muerta».

Una salida del emigrante, en cualquier caso, quebrada de dolor y de añoranza. Salida evocadora de todas aquellas grandes y pequeñas cosas que, al margen de la economía, un día dieron sentido a su existencia: experiencias, recuerdos, presencias, paisajes, ternuras... Salida en la que confluyen y se agolpan en la memoria las realidades vividas y que en un momento parecen desdibujarse en la distancia. Estallido de amor hacia una tierra que se abandona y a la que llega a necesitarse entrañablemente en la ausencia.

Carlos Cano, emigrante obligado a abandonar Granada y a las puertas ya de los montes de Francia, revienta en un canto de amor a Andalucía lleno de apasionamiento y de ternura; canto simbolizado en una carta que sintetiza y expresa todo cuanto hasta aquí he escrito en este segundo "cuelgue" sobre la "emigración":


«Amor mío, 
cuánto esfuerzo me cuesta escribir 
estas palabras.
El destino, 
el destino de un tiempo ya viejo 
nos separa.
El destino es la inercia 
de la soga que ahoga, 
la piedra que entierra y que aplasta,
de la mano que apaga la aurora 
y nunca se cansa, 
de la voz que te llama en l'a noche,
detrás de una puerta 
y te clava un momento en la duda 
de quién es uno.
Cuando falta tu luz, 
no es igual que la luz de la luna, 
el sol o la estrella,
me falto yo 
y me falta en la boca saliva, corazón 
y dientes.
Agoto la esperanza 
y la vida me lleva hacia la frontera.
Y es aquí que me veo cruzando 
los montes de Francia,
mientras lejos se queda mi tierra, 
mi gente, mi casa.
Y mis ojos con tanta amargura, 
que me avergüenzo.

No es odio esta carta, 
que es de amor que se escribe con todos, 
se vive con todos.
Yo entiendo 
este amor como un puño sensible 
que mueve montañas.
Compañera, 
que por él los de abajo sufrieron 
el papel amargo 
del que enciende la luz en la sombra
y se ve tan solo, 
cara al viento, 
al rayo y al trueno de la gran tormenta,
cara al tiempo, al cerrojo, 
al silencio y a lo que caiga.
Ahora sé que eres tú 
lo que mueve la vida del árbol en la primavera
lo que mueve la voz de los hombres 
cuando los hombres luchan y mueren.
No quiero acabar con tristeza ni hielo esta carta amarga.
Ahora sé que las nubes 
se alzan y canto este canto:
«Por mi boca ya asoman las flores 
que regó con llanto en tu vientre amoroso 
este pueblo te ha embarazado». 

Esta es la canción: 
¡un, dos! 
Ustedes tienen sol, 
grasia pa vivir, 
vino, playas y flamenco... 
... sí, mucha grasia 
pa derramarla 
por las vendimias del Roselló. 
¡Viva la grasia de Andalucía 
con pasaporte de emigración!».
("Viva la grasia". Carlos Cano)


CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...