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lunes, 11 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 8

Este es un magnífico y, a la vez, desgarrador cartel colgado en "facebook" por el grupo "Guerrille@s por La Revolución"


¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!
¡¡¡¡MALDITAS ARMAS!!!!

"APRENDER A VIVIR". CANCIÓN, PEDAGOGÍA Y DESARROLLO DEMOCRÁTICO

Hace unos días, en el primer "cuelgue" que escribí sobre Ismael Serrano, recordaba como en el año 1997 –que fue cuando le escuché cantar por primera vez– me encontraba trabajando en un proyecto latinoamericano de educación en los "derechos humanos" al que le puse el título de "Aprender a vivir". Hoy quiero volver sobre aquel proyecto porque me parece que fue muy interesante, y porque creo que merecería la pena retomarlo ahora en los tiempos que corren.


Fue una aventura apasionante que iniciamos en España, Argentina, Venezuela, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay y Puerto Rico, y que, por las noticias que me llegan, aún se sigue trabajando en algunos centros educativos.

El objetivo principal de aquel proyecto se fundamentó en el desarrollo de una educación en valores que permitiera la consolidación de una convivencia auténticamente democrática entre la ciudadanía, empezando por los sectores más jóvenes, es decir, por los niños y los adolescentes.

Como era lógico y natural, siendo yo quien se encontraba al frente de aquella iniciativa, la música y la canción ocuparon un lugar muy importante dentro del proyecto. Siempre he pensado, y lo sigo pensando, que la canción puede y debe hacerse presente en cualquier proceso educativo como uno de sus componentes didácticos esenciales.

En ese sentido, una de las primeras acciones que emprendí fue pedirle al Grupo Suburbano –concretamente a Bernardo Fuster y a Luis Mendo– que creáramos una canción que recogiera las finalidades de la propuesta educativa que íbamos a desarrollar. Finalidades que, básicamente, se centraban en tres principios:

• Resaltar los valores de la igualdad, el respeto y la solidaridad.
• Potenciar la capacidad de "soñar", respondiendo al principio de que "si soñamos con volar es que vamos a volar".
• Y valorar y desarrollar la capacidad de sentir, como una de las capacidades humanas más importantes.

Nos pusimos a trabajar, creamos la canción y la grabó el Grupo Suburbano.


La letra de aquella canción, a la que llamamos "Aprender a vivir", es la siguiente:

«Quisiera que supieras
que aún es posible lo que nunca sucedió;
si en tu mirada no hay fronteras
¿por qué las vamos a poner
entre tú y yo?

Quisiera que naciera
un arco iris solidario entre los dos,
recuperar la primavera
y llenar las sombras del silencio
con tu voz.

Si aún soñamos con volar
es que vamos a volar
por más que el tiempo se nos llene
día a día de fronteras.
¡Aprender a vivir!
¡Aprender a vivir!

Quisiera que quisieras
dejar que hable esta noche el corazón
para que el miedo quede afuera
cuando se une el sentimiento y la razón.

Quisiera que supieras
que no estás solo, que yo voy donde tú vas,
que la esperanza es del que espera,
que a fin de cuentas lo importante
está en amar


Si aún soñamos con volar
es que vamos a volar
por más que el tiempo se nos llene
día a día de fronteras.
¡Aprender a vivir!
¡Aprender a vivir!

Una vez compuesta y grabada la canción –con motivo del lanzamiento del proyecto– organizamos un concierto en Madrid en el que Suburbano estrenó el tema.

Grupo Suburbano en el estreno de la canción "Aprender a Vivir".
Grupo Suburbano en el estreno de la canción "Aprender a Vivir".


Por último, indicar también, que muchas de las unidades de trabajo del proyecto "Aprender a vivir", se basaron y se inspiraron en canciones, es decir, creamos un proyecto en el que la "canción de autor" no se utilizó solamente como motivación, sino como contenido fundamental en torno al que se iban estructurando todos los contenidos. Entre aquellas unidades de trabajo,  y como ejemplo, figuraban estas dos:


Unidad de trabajo basada en la canción "El reparador de sueños",
de Silvio Rodríguez.
Unidad de trabajo basada en la canción "Pon color",
de Javier Batanero.


NOTA. Como la canción "Aprender a vivir" de Suburbano es muy difícil de conseguir, si a alguna persona de las que visitáis el blog os interesa escucharla os ruego que me lo hagáis llegar a mi correo electrónico: fglucini@gmail.com  Poco a poco, y sin prisas, os la haré llegar en mp3.

domingo, 10 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 7

Hoy vuelvo a acudir a JUAN GENOVÉS y, concretamente, a uno de sus grabados más desgarradores:



Ayer las armas nos robaron la vida de un amigo...; hirieron de muerte a la canción, aunque no lo consiguieron porque la canción siempre sobrevuela por encima de la muerte...; fueran los tiros contra Facundo Cabral, o contra quien sea, las armas siempre son ¡sangre y cobardía!...

De verdad, es cansado repetirlo todos los días, pero no me rindo...

¡¡¡¡ MALDITAS ARMAS!!!!

ISMAEL SERRANO IV - "UN RUMOR DE ALAS Y TORMENTA INUNDA TODA LA AVENIDA"

Ismael Serrano. (Fotografía de Tamara González).
Tras la trayectoria poética y musical desarrollada por Ismael Serrano en sus tres primeros discos, en 2002 graba y nos ofrece un nuevo álbum titulado "La traición de Wendy".


Este cuarto disco de Ismael, es, desde mi punto de vista, una de sus mejores obras. En él destacan varias manifestaciones simbólicas –o "metáforas vitales"– que merecen ser destacadas.

En primer lugar, la cubierta que, en realidad, viene a ofrecernos –como pórtico– todo el entramado del contenido del disco. Ahí está Ismael –del que ya sabemos que reivindica la recuperación de la memoria y defiende el desarrollo del humanismo democrático con todas sus consecuencias– y a su lado un niño; primer plano de la imagen que simboliza, con evidencia, la presencia y el encuentro de dos jóvenes generaciones. Y, en el fondo, pegados en la pared, unos carteles que reproducen imágenes y consignas relacionadas con la "revolución de los claveles portuguesa del 25 de abril de 1974", es decir, del "Día de la Liberdade",  o sea, de la renovación de la esperanza, de la posibilidad de que los sueños se hagan realidad, o como dice Pablo Guerrero, del  convencimiento –compartido por Ismael– de que "los sueños son posibles".

En segundo lugar, resulta interesantísimo el trasfondo simbólico utilizado por Ismael al recuperar en el título de su disco, y en algunas de sus canciones, a dos personajes tan arraigados en la literatura popular como Wendy y Peter Pan. Por una parte, Peter Pan con su capacidad de soñar, incluso de volar, para salir al encuentro del la isla de los pájaros, o sea, al País de Nunca Jamás. Por otra parte Wendy, inicialmente seducida por Peter Pan, tentada por sus sueños, pero incapaz de mantenerlos vivos; un entrañable personaje al que realismo –y la realidad– le impone y le somete a la renuncia de la utopía y de la capacidad de soñar.

En tercer lugar, en "La traición de Wendy", Ismael, tomando como telón de fondo, o como referencia, lo anteriormente expuesto, desarrolla tres grandes líneas de pensamiento:

Ismael Serrano. (Fotografía de Tamara González).

Por supuesto, como en obras anteriores, su fidelidad a la memoria. En esta ocasión hay que destacar, en esa línea, la canción "Fue terrible aquel año", con texto de Rodolfo Serrano

Fidelidad que se fundamenta en unos principios y en unos valores éticos que provocan que Ismael se muestre también radicalmente solidario con todas aquellas situaciones humanas en las que percibe dolor e indefensión; situaciones como las vividas por el "Polisario" en la canción "Un hombre espera en el desierto"; o las sufridas por los niños y las niñas del mundo a los que se les ha robado su infancia: "Si Peter Pan viniera".

Y en "La traición de Wendi", se hace presente también la militancia de Ismael en el amor,  directamente redimensionada, ahora, a través de una maravillosa y descarada proclamación de la esperanza: es cierto  que hoy en día  vivimos inmersos en un mundo en el que, a diario, sufrimos situaciones terribles y dolorosas –como el asesinato de Facundo Cabral– que nos pueden tentar a la rendición, o a "perder las alas" –renunciar a los sueños–; pero también lo es que «ahora es el momento de volver a empezar».


«Sé bien que los frentes no están claros, 
que se asoman genocidas por las grietas del pasado. 
Sé bien que no quedan referentes, 
que les negaron la entrada por faltarles los papeles.
Me da igual que el vaso esté 
medio lleno o medio vacío si no sacia tu sed. 
Quién me defenderá de quien me quiere, 
de la paz, de sus embargos, de sus alquileres.
No puedo pensar que todas las batallas están perdidas. 
Pobre de aquel que nos recuerde que la historia se termina. 
Un rumor de alas y tormenta inunda toda la avenida. 
En los muros leí los gritos que nos dan bienvenida.
Prende la luz, tapa la calle ya, 
que andan reunidos los coyotes 
y aquí en el sur el alba traerá 
una lluvia sin fin 
al final de la noche».
("Prende la luz")

Permitidme que para completar esta crónica de "La traición e Wendy", evoque una de las canciones de de Ismael y Pablo Serrano que a mi desde que la escuché por primera vez me conmueve las entrañas y me contagia fortaleza para vivir, para soñar y, en el fondo, para creer en aquello que dice Fernando Savater en su obra de teatro "Vente a Sinapia": "Si soñamos con volar es que vamos a volar, es que debemos volar", y yo añado, "y si no soñamos con volar, aquí no hay Dios que vuele".

Ismael Serrano.
«Miraba a la ventana y soñaba con ser un astronauta pisando la luna 
y el cielo lo cruzaban galeones, delfines, cometas, falúas. 
Y en la pizarra el profesor dictaba los teoremas. 
En su cabeza sonaba el canto de un gorrión, pájaros en la cabeza. 
Salía siempre tarde castigado por no estar nunca donde debiera 
y en casa le esperaban el tedio y la comida servida en la mesa. 
De fondo el rumor de un televisor y madre suspirando. 
"¿Dónde andas hijo mio? Siempre en las nubes," y nadie escucha el telediario. 

Pájaros en la cabeza y volar 
a donde las ventanas siempre están abiertas, 
donde el humo de tus pasos nos enseña a vivir. 
Pájaros en la cabeza y soñar 
que aún contaré relámpagos contigo, 
aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti.

El tiempo pasó y todos crecimos 
-bueno, no todos, algunos seguían 
mirando por la ventana y sobrevolando 
la moqueta azul de la oficina. 
En el trabajo aún se perdía 
en las selva de sus sueños 
y un grito le nombraba, le arañaba 
y rompía el dulce sortilegio. 
Madre aún seguía sirviendo la sopa, 
"¿Cuándo sentarás la cabeza? 
Un día la abriremos y bandadas de cotorras 
escaparán de ella". 

Él sonreía sin dejar 
de mirar por la ventana, 
soñando mundos mejores, 
lluvias que caían sobre parejas que se amaban, 
claveles en los fusiles, 
barcos que sueltan amarras, 
luces de faros, besos de mujeres que nunca, 
nunca le miraban.

Una mañana de enero nuestro hombre 
se subió a lo alto de la Torre España 
para ver si al morder el azul gris del cielo 
los pájaros callaban. 
Mirando absorto la ciudad, 
ni el rumor de su pecho escuchaba, 
ni a madre, ni al televisor, ni a la oficina, 
sólo un lejano batir de alas. 
Cuando nos quisimos dar cuenta 

nuestro chico había desaparecido. 
Nadie en lo alto de la torre lo vio abandonar 
la sombra gris del edificio. 
Nadie lo vio caer al suelo, 
nadie oyó sus carcajadas, 
sólo el sonido de cien pájaros -o alguno más- 
escapando de sus jaulas. 

Nada se supo de este soñador, 
del canto de sus aves, 
hasta que llegaron cartas, retazos de sus alas 
en forma de postales.
("Pájaros en la cabeza")

Por último hay que decir que en "La traición de Wendy" Ismael  manifiesta también un gran madurez en lo que se refiere a su interpretación y a sus composiciones musicales, magistralmente arregladas por Fredi Marugán, y ejecutadas con brillantez por el propio Fredi y por músicos como Paco García, Vicente Climent, Víctor Merlo, Jorge Lema, Fran Rubio, Manolo Toro, Javier Mora, Carlos Martín, Andres Prittwitz, Juan Ignancio Cuadrado, Gino Pavone, Adel Hakki, Patxi Urchegui, Rotney D'Assis, Andrei Chestiglazov, o Javier Bergia.

sábado, 9 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS Y MALDITA VIOLENCIA! - 100 + 6

A quien corresponda por haber matado a Facundo Cabral:

¡¡¡¡ASESINOS!!!!
¡¡¡¡MALDITOS SEÁIS!!!

FACUNDO CABRAL. "ESPÉRAME EN EL CIELO CORAZÓN"

Facundo Cabral. Autorretrato extraído del LP grabado
en vivo en el teatro Embassy, de Buenos Aires, en 1972

La noticia es brutal, me la hacía llegar hace un momento Maria Gabriela Cigarran desde Buenos Aires: «El cantautor, o trovador, argentino FACUNDO CABRAL ha muerto asesinado a tiros por unos sicarios. Acababa de terminar una gira en Guatemala y se dirigía hacia el aeropuerto internacional de La Aurora, en el sur de Ciudad de Guatemala, cuando un grupo de desconocidos le ha acribillado dentro de la furgonota en la que se desplazaba».

En los próximos días tendremos más información sobre este doloroso acontecimiento, por mi parte, en lugar de escribir sobre su muerte, voy a hacerlo sobre su intensa y apasionante vida, y sobre su obra; creo que es la mejor forma de rendirle mi homenaje y de expresarle –si pudiera escucharme– que le quiero y que es mucho lo que he recibido de él y de sus canciones. (Estoy convencido que me va a salir un "cuelgue" muy largo, pero no me importa, ni debe importarnos, él y la reivindicación de su memoria contra el olvido, se lo merecen)

Facundo Cabral.
Antes de nada me viene a la memoria una frase que le escuché en una de sus últimas estancias en España; decía Facundo: «Cuando un pueblo trabaja Dios le respeta; pero cuando un pueblo canta, Dios le ama». 

Este gran hombre, amado por sus canciones y por su pasión por la libertad nació el 22 de mayo de 1935 en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires; vivió una infancia realmente dura y conflictiva; el mismo hablaba de ella en un reportaje que le hizo Pipo Lernoud, periodista y escritor que fue clave en el nacimiento y en el desarrollo del rock argentino.

Facundo Cabral. Foto extraída de
la cubierta del LP "América" (1976).
«Mi padre era un tipo "pintón" ("elegante"), de familia rica, con bastante cultura –le comentaba Facundo–. Mi madre era pobre e inculta, y no podía creer que alguien como mi viejo la amara. Después de tres hijos, mi viejo se "piantó" con otra mujer. Fue una maldición. Vivimos dos años y pico en la calle. Allí fue que conocí a Perón, en un desfile. Me acerqué a mangarle trabajo y me mandó a un "laburo" ("trabajo") en Tandil. Y esa fue una bendición, porque me alejó de mi familia, me obligó a despertarme y rebuscármelas solo. En realidad, desde chico anduve en la calle. Y ya sospechaba que si mi padre se había ido, había otro padre, intangible, que no me abandonaba nunca, el mismo padre de los cereales y las ratas. Esa idea inocente fue como un faro en la oscuridad. Todo el tiempo anduve tratando de detectar por dónde andaba mi Gran Viejo».

Recuerdos de su infancia y de su adolescencia que en otra ocasión completó con la siguiente reflexión dedicada a su madre: «Cuando me fui de mi casa, niño aún, mi madre me acompañó a la estación, y cuando me subí al tren me dijo: "Este es el segundo y el último regalo que puedo hacerte: el primero fue darte la vida; el segundo, la libertad para vivirla"».

Con aquella libertad incrustada en su alma, Facundo aprendió a tocar la guitarra y, con ella en ristre, emprendió un camino de búsquedas y de encuentros personales que desembocó en la canción, convertida en una de sus razones de vivir. Camino que él mismo describió, poéticamente, en la carpeta de uno de sus primeros discos, el LP que grabó en vivo, el 20 de marzo de 1972, en el teatro Embassy, de Buenos Aires.

Facundo Cabral. LP grabado en vivo en el teatro
Embassy, de Buenos Aires. 1972
«Después de andar mares y ríos y despertar tantas muchachas 
y ser amante de mujeres y tierras y colores y el agua libre de la fuente
–escribió en aquella ocasión–
abrí los ojos y entendí al océano
y a la generosidad de la cordillera...
y me desbordé al saber del sol, del tigre vital y el caballo salvaje,
del toro y la paloma,
de la vaca, la hierba y la Pampa,
del pecho abierto de mi hermano y las flores,
de ese milagro de amor que es la leche,
de la presencia de Dios y el capricho de la nube,
el asombro por el fuego,
el respeto por la lluvia y el águila...
el sonido de la calma tras el trueno,
el concierto sublime del amanecer,
la sinfonía del atardecer en cualquier parte,
el pájaro que vuelve, el hombre que va siempre...
... Abrí los ojos y entendí el secreto:
Todo eso se juntó en mi guitarra
para continuar la canción que es mi madre».
En 1959, momento en que ya tocaba la guitarra y había empezado a cantar, teniendo como modelo y como referencia a Yupanqui, Facundo se trasladó desde Tandil a Mar de Plata para buscar un nuevo trabajo. Nada más llegar se dirigió a uno de los múltiples hoteles que había en aquella zona turística, y en uno de ellos –el hotel Hermitage–, el dueño le dio la oportunidad de cantar para sus clientes.

En aquel momento su nombre artístico era El Indio Gasparino y, dado el contexto y el ambiente del hotel en que trabajaba, sus canciones, por lo general, era muy de índole muy comercial.

En 1960, decidió trasladarse a vivir a Buenos Aires, y experimentó diversas transformaciones en lo que se refiere a sus planteamientos como compositor y como intérprete: por una parte, cambió de nombre artístico, pasó a llamarse sencillamente Facundo Cabral; y, por otra, le dio un giro a su repertorio, es decir, al estilo y al contenido de sus canciones; un giro de profundo calado ideológico que nació, sin duda, de la gran influencia que ejercieron sobre él personajes como Jesús de Nazaret –al que accedió, parece ser, a través de sus conversaciones con un viejo vagabundo llamado Simeón–, Gandhi, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Arthur Rimbaud o Walt Whitman.

Como consecuencia de aquella transformación, Facundo Cabral empezó a componer canciones de extraordinaria calidad en las que se fundían milongas, vidalas y bagualas, con influencias del folk de protesta –al estilo Dylan– y de la "chanson" francesa tipo Georges Brassens, Jacques Brel o Boris Vian. Canciones que empezaron a convertirse en grandes éxitos; entre ellas, tal vez la más conocida fue "No soy de aquí", de la que se han realizado diversas versiones interpretadas y grabadas por Jorge Cafrune, Alberto Cortez, Pedro Vargas, Neil Diamond, Juliette Greco e, incluso, Julio Iglesias.

Facundo Cabral. LP: "No soy de aquí". Edición española, 1973.


«Me gusta andar…
pero no sigo el camino,
pues lo seguro ya no tiene misterio,
me gusta ir con el verano… muy lejos,
pero volver donde mi madre en invierno
y ver los perros que jamás me olvidaron
y los abrazos que me dan mis hermanos.

Me gusta el sol y la mujer cuando llora,
las golondrinas y las malas señoras,
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril.
Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores,
me encanta ser amigo de los ladrones
y Diana cantando en francés.

No soy de aquí… ni soy de allá
no tengo edad ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad.

Me gusta está tirado siempre en la arena
o en bicicleta perseguir a Manuela
o todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal.

No soy de aquí… ni soy de allá
no tengo edad ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad».


A finales de los años sesenta, Facundo Cabral consiguió un contrato discográfico con la empresa EMI y grabó su primer LP –disco que se publicó en España, en 1973, con el título de "No soy de aquí"–; en aquella álbum pudimos descubrir a un Facundo de lenguaje directo, poseedor de una fina ironía, profundamente crítico y, sobre todo, descaradamente popular, tanto por la aproximación a la realidad cotidiana que desarrolla en sus textos como por sus composiciones musicales irresistiblemente atrayentes.

En 1970, firmó un nuevo contrato con RCA, compañía discográfica en la que editó la parte más importante de su obra; entre sus discos de aquella época figuran "Facundo Cabral" (1970), "Facundo Cabral en vivo" (1972) –disco anteriormente nombrado– y "Facundo Cabral con Waldo de los Ríos", grabado en España.

Facundo Cabral. LP: "Facundo Cabral" (1970).

Y de nuevo, en la vida de Facundo Cabral, se repite la triste y lamentable historia. Con la llegada del año 1976, su presencia en Argentina se hace imposible e insostenible; la dictadura no puede permitir la difusión de su canto, llena de denuncia y de intolerancia frente a la injusticia...; resultado: el exilio, en su caso, a México, donde siguió componiendo sus canciones y desde donde viajó por todo el mundo ofreciendo sus recitales.

Once años más tarde, es decir, en 1984, regresó a Argentina e, inmediatamente reanudó sus conciertos y sus grabaciones; entre estas: "Ferrocabral" (1985) –grabado en vivo en el teatro Regina, de Buenos Aires–, "Pateando tachos" (1984), "Cabralgando" (1984), "Entre Dios y el diablo" (1986), y "Secreto" (1987).

En 1994, Facundo Cabral y Alberte Cortez, con el acompañamiento de Ricardo Millares al piano, montaron un espectáculo conjunto al que titularon "Lo Cortez no quita lo Cabral", que se estrenó en México, en el Teatro de la Ciudad, y que más tarde se presentó en España, en el Teatro Reina Victoria, de Madrid.

Facunda Cabral y Alberto Cortez. "Lo Cortez no quita lo Cabral". Vol. 1 (1994)

Presencia en Madrid que se repitió en el año 2006, con un  concierto de Facundo Cabral en el teatro Gran Vía, y con su participación, como entrevistado, en el programa de televisión "El Loco de la Colina", de Jesús Quintero.


Facunda Cabral con Jesús Quintero en el programa de televisión
"El Loco de la Colina".
Aparte de las obras ya citadas Facundo Cabral publicó un libro disco titulado "No está deprimido, estás distraído" (2005), "Terriblemente solo, maravillosamente libre" (2006), y "Éste es un nuevo día" (2006).

Por último hay que recordar, porque esto le dignifica, que la UNESCO en reconocimiento a su trayectoria artística, a su humanismo y, sobre todo, a su desbordante sensibilidad moral, le declaró, en 1996, "Mensajero Mundial de la Paz".


Personalmente conocí a Facundo a mediados de los años setenta, me reencontré con él en 1995 –compartiendo un inolvidable "asado" con "chumichurri"– y siempre habitará un lugar calentito en mi corazón... Y ahora tan solo una cosita dirigida solo para él:

«Espérame en el cielo corazón,
si es que te vas primero.
Espérame en el cielo corazón,
para empezar de nuevo».


viernes, 8 de julio de 2011

¡MALDITAS GUERRAS! - 100 + 5

FERNANDO BELLVER es uno de nuestros grandes artistas plásticos contemporáneos que, entre otros galardones, recibió, el año pasado, el Premio Nacional de Arte Gráfico.

Entre sus series de grabados hay una dedicada al exilio de los perdedores de nuestra Guerra Civil en la que nos ofrece situaciones humanas tan dramáticas y desgarradoras como ésta:


¡Que dolor tan profundo se oculta en estos seres humanos sin rostro!..., ¿Y cuál fue su culpa? ¿cuál fue su delito?... Sencillamente haber sido los perdedores de una guerra maldita... Hoy ese peregrinaje, esa huida, ese exilio, se sigue repitiendo en muchos lugares de mundo donde la guerra hace estragos... ¡Son, en la mayoría de los casos, mujeres, ancianos y niños inocentes!... ¿Por qué tanta crueldad inútil?

¡¡¡¡¡¡MALDITAS GUERRAS!!!!!!

CADA VEZ QUE CONTEMPLO UNA IMAGEN DEL DOLOR Y DE LA DESGARRADORA Y CRUEL INJUSTICIA QUE ESTA VIVIENDO "CUBA Y EL PUEBLO CUBANO" SE ME ROMPE EL ALMA...

... se me saltan las lágrimas, me desespero por la impotencia y siento un infrenable ODIO –¡sí! odio!- hacia el repugnante  Donald Trump y s...